¿Quién suma y quién divide en el PP asturiano?


FelixMartin

Francisco Álvarez-Cascos en Valencia de Don Juan

Francisco Álvarez-Cascos homenajeado en Valencia de Don Juan

Todo indica que la trágica situación social y económica de nuestra región, los últimos de la fila en casi todo, un paro que supera los 80.000 trabajadores, una sociedad envejecida, prejubilada o en trance de ello, etc., no parece preocupar al partido de la muy leal oposición, el PP asturiano. Y es que tantos años emboscado en la comodidad del sueldo hipermillonario, consejos de administración, coches oficiales (de más de 17 millones de pts.), visas oro, comisiones por kilometraje, facturas de dentista que dan vértigo, excursiones de cinco estrellas por el extranjero, teléfonos móviles a todo pasto, portátiles, o cestas de Navidad con productos ibéricos, y un largo etc., no son suficientes como para reconocer la necesidad de un revulsivo electoral de altura. Sobra añadir que todas estas prebendas están, multiplicadas, en el Partido Socialista que nos desgobierna en Asturias.

La sola posibilidad de que Álvarez-Cascos sea candidato a la presidencia del Principado, es, en sí misma, el mejor piropo para Asturias. Pero no para todos, claro. Quienes han permanecido haciendo que hacen, quienes simulan trabajar o cosa parecida, quienes no serían recibidos en la empresa privada ni por la puerta de atrás, tiemblan ante la posibilidad de que el doberman afile sus colmillos y acabe con ellos de una sola dentellada.

Todo parece abonado al cambio, para todos, menos para ellos. Y es que, tras un hartazgo del asentamiento socialista, durante casi veinte años incapaz de hacer de Asturias una región de progreso, incapaz de mejorar nuestras infraestructuras, o de ponernos en el mapa (salvo con los goles de Villa o las remontadas de Alonso), hacen de éste, un momento irrepetible para que el PP de Asturias, con Álvarez-Cascos a la cabeza, pueda remontar el vuelo.

¿A qué viene entonces la consideración inicial de “galáctico” para el exvicepresidente del Gobierno de España, y convertirlo en un apestado apenas en dos semanas?. ¿Son éstas las formas para unir e ilusionar al electorado, o tal vez para envalentonar más a los candidatos socialistas?. Quien suscribe, y desde una más que veterana militancia (desde 1978), conoce los pedigrís, curricula, vicios y virtudes, de casi todo el organigrama del Partido Popular autonómico. Demasiados de ellos producen urticaria, y otros tantos, han demostrado que casi no pasarían la prueba del algodón. Hasta aquí, apenas han bajado a la arena, ni mucho menos han sudado la camiseta tal y como la situación ha requerido. Ni siquiera han tenido la deferencia de mirar a sus colegas andaluces que, sin prisa pero sin pausa, con mucho tesón, no dejan de subir en las encuestas. Claro que allí, lejos de divisiones y de puñaladas, trabajan todos a una.

Así las cosas y los números contantes y sonantes, todo refleja que el único que suma, ¡¡¡derrotas¡¡¡, es Ovidio Sánchez y su equipo de bajura; que el único que ha sido incapaz de hacerle frente a la insolvencia socialista de Areces, ha sido Ovidio Sánchez y su equipo; que el único, también, incapaz de reconocer esta situación de derrota, es Ovidio Sánchez y su equipo; que el único temeroso de perder sus privilegios, aún a costa de que toda Asturias (menos ellos), siga perdiendo, es Ovidio Sánchez y su equipo, y que quien más tiembla ante el ERE que se avecina cuando Álvarez-Cascos aterrice de nuevo en Asturias, es Ovidio Sánchez y su equipo.

Desde nuestra condición de militante, exigimos a Ovidio Sánchez y CIA, que deponga las armas de la discordia, que dé paso a la esperanza, y que deje de indignar y cortar la digestión, a quienes hasta aquí les hemos apoyado sin merecerlo.

Fdo. Félix Martín Martínez