Para Trevín, de parte de Txomín

por donamar

Buena mañana la de hoy. Cualquiera que haya visto al grupo de personas que hoy asistieron expectantes al juicio de Txomín, y que no supiera lo que estaba ocurriendo, creería seguramente que esperábamos a un nuevo matrimonio a la puerta del juzgado. Es normal, todos sabíamos que el novio saldría exultante y queríamos compartir su alegría.

En las tres horas de espera hubo dos cosas que motivan estas letras: 1) nuestra reivindicación libertad para Txomín, cárcel para Trevín. 2) la noticia, con pelos y señales, de los seiscientos del ala que “se regaló” uno de los arquitectos del PGOU de Gijón.

Sobre la segunda noticia poco hay que comentar, salvo constatar nuevamente que todas las sospechas de los ciudadanos sobre los manejos del cártel del ladrillo se van ratificando una tras otra…. ¿Cuándo llegará el día que, además de tener razón, veamos que la fiscalía imputa de oficio a los chorizos institucionales?

El texto del cántico tiene más enjundia, sobre todo porque sería de justicia ¿ecológica?

La fiscalía mandó a casa a nuestro compañero, pero el jefe de la guardia pretoriana le espera al acecho para caerle encima cuando vuelvan sus incordios a palacio…..y si no es Txomín será cualquier otro que ose gritar por encima de su muralla.

Trevín sería un personaje poliédrico si su sustancia no fuese transparente. Alguien que pasa de maestro de escuela a alcalde, a jefe del gobierno asturiano y a gobernador civil sería un filón para cualquier periodista-biógrafo cazador de próceres. Pero no es así, no hay periodista ó escritor asturiano que no conozca la trepada de nuestro personaje y la vacuidad de su persona.

Algunos de los que acompañamos a Txomín necesitamos sólo un botón de muestra para conocer el género: chirría por todas sus costuras quien renegando de su cuna, infancia, formación, pizarra y tiza comienza una escalada sin retorno hacia lugares habitados por quienes trafican con el futuro de los niños que un día muy lejano fueron sus alumnos.

QUE APROVECHE Y SALUD, TXOMÍN