El gobierno de Asturias camufla un contrato de concesión de obra pública de 200 millones de euros, para adjudicarlo a dedo, como contrato patrimonial
por JuanVega
Carteles publicitarios de la antigua Estación del Vasco de Oviedo
El consejo de gobierno del Principado de Asturias (la coalición “rojiverde” PSOE-IU-LV-BIA), aprobará hoy -según parece- la adjudicación directa a Jovellanos XXI, de lo que en realidad es un contrato de concesión de obra pública, travestido como un contrato de arrendamiento de un edificio que se va a construir, o al menos eso es lo que anuncia el mayor periódico de Asturias, y claro, si ese edificio, y ese contrato de concesión de obra pública -que es de lo que se trata en realidad-, tienen como misión la construcción de un palacio para albergar la Justicia, así, con mayúsculas, a los contribuyentes, antes ciudadanos, ahora siervos ya sin derechos democráticos, se nos ha arrebatado el derecho a vivir en un estado que se rige por el imperio de la Ley, y ya nos acercamos abiertamente a lo que podemos considerar una dictadura, puesto que se impone el reino de la arbitrariedad del poder, sin que éste reconozca los más elementales límites que establecen las leyes, por lo cual, yo me destierro de Asturias psicológicamente y consideraré si a partir de ahora sigo escribiendo o no, puesto que ya empecé mis días en una dictadura y no me resigno a terminarlos en otra, y que encima, el indivíduo que impulsa todo esto, sea el mismo que me comía el tarro, siendo niño, contra la anterior dictadura, como para que ahora sea él el que monta ésta, es una coincidencia de mera trascendencia personal, pero que en ningún caso estoy dispuesto a soportar. Nací en una dictadura, e intelectualmente me muero en otra.
Esto es el fin. Al menos para mí, pues a partir de aquí vale todo, vale pegar, vale robar, vale matar, vale secuestrar, vale lo que sea. Es decir, vale que nos convirtamos en Colombia y sembremos los campos y montes de Asturias de plantas de coca. ¿Por qué no? Si se pueden adjudicar doscientos millones de euros de obra pública a dedo, ¿por qué no se pueden sembrar campos y montañas de cocaína? ¿Cuál es la diferencia?
Un ciudadano formado en principios y valores no puede aceptar que su administración y su justicia monten una cama redonda como ésta, porque entonces ya no puede esperar nada, ni de la administración ni de la justicia. Es un motivo para dimitir de la condición de ciudadano y exiliarse de una vez por todas, puesto que no merece la pena vivir allí donde ya no rige el imperio de las leyes y la arbitrariedad se convierte en norma, con una coyunda monstruosa como ésta, que se anuncia con letra impresa y gran bombo, como si de una gran noticia se tratase. Aún nadie ha explicado cómo es posible que haya que hacer un nuevo palacio de justicia, cuando no hace tanto que se inauguró el anterior, sin que se hayan depurado entonces las responsabilidades de quienes las tengan, por haber hecho un palacio de justicia que obliga a la inmediata construcción de otro nuevo. Aún nadie ha explicado nada de eso, y ya nos cuentan cómo van a adjudicar a dedo el siguiente. Bueno, “nos cuentan”, no nos cuentan nada. Nos engañan de mala manera, y además lo hacen sin ninguna calidad en el engaño. Es un desastre hasta como información.
Lo tienen en La Nueva España de hoy, que titula: “El Consejo de Gobierno da hoy luz verde a la Ciudad de la Justicia en el Vasco”, y añade: “El Principado lo pagará, tal y como se había informado hace meses, con un arrendamiento, posiblemente a treinta años, con opción a compra. Es decir, al cabo de ese tiempo el edificio pasará a ser propiedad de la Administración regional. Es lo que se conoce como método alemán, bastante frecuente en operaciones de esta envergadura. “
Cuando se habla del “método alemán”, nos referimos a un método de contratación inventado en Alemania, que básicamente consiste en que el precio de la obra lo paga el contratista y la administración se lo va abonando durante la vida útil de la concesión, al formalizarse una concesión de obra pública, pero al menos y como mínimo, con una licitación, cosa que aquí no se hace, puesto que de lo que habla La Nueva España es de un contrato patrimonial, es decir, de la compra de un edificio por la administración, y claro, va a comprar un edificio que no está construído, en la parcela de unos amigos del presidente, cuya construcción se encarga por arte de birle birloque, al precio que a las dos partes les da la real gana, sin ningún procedimiento que asegure la más mínima transparencia.
El “método alemán” se trajo a España, en tiempos del PP, por el ministerio de Fomento de Francisco Álvarez-Cascos, y recibió enormes críticas del Partido Socialista, que lo consideraba como una manera de maquillar las cuentas públicas difiriendo pagos y así cumplir los objetivos de déficit de la Unión Europea.
Este mecanismo ha perdido su interés para el objetivo inicial con el que se inventó, desde que Europa obligó a incluir en los presupuestos las cantidades diferidas por estos procedimientos y por el del “peaje a la sombra”, otro invento, éste inglés, que en Asturias ha tenido ya una aplicación de este mismo gobierno, para las mismas familias a las que se va a adjudicar este nuevo contrato que anuncia hoy La Nueva España, con la adjudicación de la AS-II Oviedo-Gijón. Se utilizan inventos que se urdieron por motivos presupuestarios que han desaparecido, y que por lo tanto explican su desuso, pero en España, tales inventos se recuperan para eludir la legislación de contratos. Y claro, ahí está el problema de las cantidades. Como si estuviésemos para bromas con la crisis que tenemos encima, y con un precedente escalofriante como el de El Musel, en donde se han volatilizado 250 millones de euros en sobrecostes que Europa no sólo no admite, sino que investiga en su oficina anticorrupción.
Es evidente que no se trata de diferir los pagos, sino de establecer un pretexto para adjudicar a dedo nada menos que doscientos millones de euros, una cifra que se aproxima al coste del nuevo HUCA. Se trata de una teórica aplicación del “método alemán” -no lo es; es otra cosa-, que nada tiene que ver con el origen de la fórmula utilizada, que se aplica tras una negociación que elude cualquier procedimiento que tenga nada que ver con un mecanismo público de licitación, y por lo tanto con la transparencia elemental que debe inspirar un negocio público, para convertirse en una barbaridad sin precedente conocido. Las obras que se adjucicaban por el ministerio de Cascos, por el “método alemán”, tenían licitación. Éstas no.
¿Qué razón confesable hay para adjudicar 200 millones a dedo? ¿Qué razón hay para que el resto de los ciudadanos, que no son ni el gobierno que lo adjudica, ni el adjudicatario, tengan que aceptar con resignación esta manera de ciscarse en las leyes? Pero si no hay dinero para cubrir las bajas de los centros de salud, ¿tenemos que tolerar, casi un millón de asturianos, que nos lo sigan llevando crudo como si aún siguiese funcionando la varita mágica, la chistera y las manos enguantadas de los prestidigitadores que nos han arruinado con sus negocios sucios?
Con la información que proporciona La Nueva España no nos enteramos de nada, porque nada dice del procedimiento elegido para eludir la contratación de la obra pública, salvo el cuento chino del “método alemán”, aque apunta claramente que se va a optar por un arrendamiento con opción de compra de un edificio a construir -el suelo y el vuelo-, conlo que estaríamos ante un contrato patrimonial, cosa que en absoluto permite eludir las exigencias de la Ley de Contratos del Sector Público, que para los importes de los que estamos hablando aquí, y por mucho que se fraccione mediante el pago de unas rentas de un arrendamiento mediante un contrato claramente simulado en fraude de ley, no pueden obviar de ninguna manera que estamos ante un contrato sometido a regulación armonizada, es decir, a los requisitos obligados por la legislación europea.
Pero claro, si ya nos dicen que el elegido es Jovellanos XXI y su parcela, ya no hay nada de que hablar. Todo está atado y bien atado. Por delante y por detrás. Por donde sea. Cabe todo. Bien atado, no, mal atado. Es una chapuza inconmensurable. No habiendo licitación de una concesion de obra pública, ni la tramitación legal de un contrato patrimonial, sino un engendro al que en La Nueva España llaman “método alemán” -y luego dicen que desprecian el periodismo ciudadano; ¿es eso el periodismo profesional?, ¿tragarse el camelo del método alemán es periodismo?-, que no lo es, sólo cabe pensar en lo que cada uno quiera, y entonces es cuando se nos pueden ocurrir hipótesis horrorosas que hablan de lo que todos nos imaginamos y no podemos decir. ¿Por qué? ¿Por qué no se puede decir lo evidente? Pero si no hay otra explicación…. ¡Dénme otra!
Hablando en plata: no enseñan por ninguna parte la patita, para contarnos cómo piensan eludir la legislación para adjudicar esta obra a dedo a Jovellanos XXI, como si de un contrato patrimonial se tratase, pues ésa es la cuestión esencial que se deduce de la información que facilita La Nueva España, y que viene a confirmar lo que hace mucho tiempo que estamos viendo venir; que va a ser el mayor contrato concedido a dedo de la historia de la administración pública en España, puesto que el contratista no sólo está establecido de antemano, sino que en la prensa, el propio gobierno, reconoce pública y abiertamente, que se ha negociado todo con él, sin ningún tipo de concurso o licitación.
Se reconoce todo, una vez más, en las primeras cinco líneas del artículo que al respecto publica La Nueva España:
De esta forma el Principado cierra una larga negociación que empezó a hacerse pública a finales de febrero de este año. Han sido, pues, casi cinco meses para atar todos los cabos de una operación que con el visto bueno de hoy del Consejo de Gobierno se espera que comience a echar a andar de forma inmediata.


Comentarios
Estas cosas pasan en Asturias por estar gobernados por un partido único PSOE-IU-PP, acompañados de unos sindicatos en unidad de acción, es decir, unidos y únicos (CCOO-UGT). Siempre todos juntos en los pelotazos. Hala vamos. Y la fiscalia y la judicatura, encantados, porque les hacen una casita nueva.
En este país ya hace tiempo que la clase política (y empresarial afín) se obstina en pasarse las leyes por el arco de triunfo. Da igual que haya entes fiscalizadores (Tribunales de Cuentas o Sindicaturas) o judiciales que traten de ponerles coto. Ellos persisten hasta que lo consiguen por aburrimiento o desidia final. En último extremo se emplean rodeos e interpretaciones jurídicas -fraudes de ley- para conseguir sus cacicadas.
Este ejemplo de adjudicación a dedo de un nuevo Palacio de Justicia es una guinda monstruosa que ejemplifica hasta qué punto los gobiernos autonómicos han derivado en auténticos gobiernos de caciques que hacen y deshacen a su completo antojo y provecho.
Claro que todo se entiende cuando se comprueba cómo no se respeta ya ni la Constitución, ante los delirantes desarrollos de los Estatutos de Autonomía (catalán, andaluz, valenciano, etc) que atentan contra su formulación, y de los que no se espera que el propio Tribunal Constitucional ponga freno a tan nefastas consecuencias, más que de modo muy melifluo.
¡Menudo Estado de las Autonomías caciquiles corruptas hemos creado!
Esto es LA DECADENCIA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE que nos va a tocar ahora en el SIGLO XXI, tan moderno y de progreso el.
La relajación que nos trae a los humanos las abundancias materiales en todos los aspectos.
¿Dónde están los bárbaros? preguntará algún iluso.
Solo hay que mirar alrededor. Como antes tenemos que traer a gente de afuera para hacer, incluido el ejercito, lo que los vagos y subvencionados de nosotros no queremos hacer. Son los SUBCONTRATADOS de ahora y de siempre. Nos guste o no, da lo mismo. Es lo que hay. Y NO SE INTEGRA CASI NADIE, por mucho que loablemente nos empeñemos. Los musulmanes no tuvieron Reforma, con lo cual no se pueden pedir peras al olmo.
Solo falta que aparezca el ATILA correspondiente, como siempre será indoeuropeo, que todo se andará.
Después la oscuridad.
Con adjudicaciones como estas aquí y en Lima, seguimos engordando nuestra propia decadencia.
Buenos días
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[...] inaudita adjudicación sin concurso del Palacio de Justicia a la empresa Jovellanos XXI (camuflada en arrendamiento con opción a compra), propiedad de las familias Cosmen y Lago, contó con la [...]