La Cámara de Comercio de Gijón anuncia acciones legales contra sus propios miembros, por denunciar los manejos del presidente

por JuanVega


Nueve agencias de publicidad solicitaron el pasado martes, por escrito, la dimisión del presidente de la Cámara de Comercio de Gijón, y vicepresidente de la Autoridad Portuaria, Luis Arias de Velasco, empresario de la máxima confianza del presidente del Principado, con el que viene desarrollando una intensa colaboración, desde los tiempos en que dejó el CDS -partido al que representó como concejal en el Ayuntamiento de Gijón-, para dedicarse de manera casi continuada como agente publicitario de cámara -nunca mejor dicho- del entonces alcalde, y hoy jefe del ejecutivo. Las agencias de publicidad acusan a Arias de Velasco de adjudicar la publicidad de la Cámara a la agencia que se fusionó con la suya, unos meses después del concurso. Ahora, el director general de la Cámara, hombre que goza de toda la confianza del presidente, anuncia acciones legales, financiadas por la propia Cámara, contra los asociados que acusaron de nepotismo a su presidente, como si la acusión se hubiese producido contra la Cámara, y no contra el personaje que la preside.

Las agencias de publicidad viven un momento muy difícil en Asturias, con la caída de un mercado que atraviesa grandes dificultades, por razones que van desde la crisis económica mundial hasta las peculiarísimas circunstancias de Asturias, una comunidad en la que este sector vive un dominio abusivo por parte de las instituciones públicas, que la utilizan fundamentalmente como mecanismo para financiar medios de comunicación, de entre los que hay que destacar uno que consume no pocos recursos, la TPA.

La creación de la televisión pública ha producido una tremenda contracción de la inversión publicitaria regional, dados sus elevadísimos costes, que según numerosos interlocutores, se ven artifialmente incrementados, para canalizar el gasto en producción audiovisual, mediante la adjudicación de contratos sin concurso público, a productoras de confianza del régimen político. Son numerosos los sectores que alzan su voz de protesta, ante la creación de todo un conglomerado de medios y agencias privilegiadas por el poder, que monopolizan la inversión, y dejan poco menos que a las puertas de la quiebra a numerosas agencias, productoras audiovisuales independientes y televisiones locales, férramente controladas a su vez mediante el tráfico de licencias concedidas a empresas que no emiten, mientras que la única televisión privada regional que emite, Teleasturias, se quedó sin licencia.

El papel de Arias de Velasco en todo este proceso es esencial para entender lo ocurrido, pues desde su propia empresa, y a través de las asociaciones del gremio de la producción audiovisual, utilizó siempre sus peones para destruir cualquier atisbo de oposición empresarial a sus planes, y a los planes de su patrón, el presidente del Principado.

Ahora, las agencias independientes de publicidad, reaccionan indignadas ante los manejos con la propia publicidad de la entidad que controla Arias de Velasco gracias al apoyo de su amigo el presidente, que se aseguraba con su nombramiento, la fidelidad de un peón esencial en la Autoridad Portuaria, entidad que como es sabido necesita ser férreamente controlada, ante la desaparición de ingentes recursos económicos procedentes de la Unión Europea, que han sido dilapidados en los injustificados gastos en piedra traída de canteras de León, que han colocado la construcción del nuevo puerto de El Musel en una difícil situación, denunciada en Europa por Izquierda Unida, antes de que el presidente optase por remodelar el gobierno para integrar en él a los llamazaristas, que por supuesto han dejado de protestar por la desaparición de los fondos europeos.

En concreto, las agencias independientes, acusan a Arias de Velasco de haber adjudicado la publicidad de la Cámara -lo que implica el control de inversiones publicitarias tan potentes como la de la Feria de Muestras de Gijón- a su propia agencia, al haber fusionado ésta con la beneficiaria del concurso, meses después de otorgarle tan jugoso contrato.