La Voz y Teleasturias, o la destrucción del pluralismo en el Principado por un gobierno estalinista
por JuanVega

Valledor, que negó la licencia a Teleasturias desde el gobierno PSOE-IU, denostado por los ciudadanos
El conflicto suscitado en los medios de comunicación de Asturias con el anuncio inminente de un retorcido, cuando no siniestro, plan de cierre de La Voz de Asturias, por parte de los gestores de una empresa que ha venido recibiendo incalculables ayudas públicas a cambio -como sucede siempre en todos los medios- de condicionar su línea editorial, viene a unirse a una dilatada crisis iniciada con el sádico episodio, que aún continúa, del desmantelamiento de una empresa privada y viable de comunicación, Teleasturias, cuyo intento de liquidación nadie puede negar que tiene un marcado sesgo político. A los manejos del gobierno se acumula la crisis economica, y el sector de la comunicación en Asturias se convierte en un efervescente volcán. La maniobra del gobierno de Vicente Álvarez Areces para entregar La Voz de Asturias al editor de una hoja semanal sin enjundia periodística – tal y como anunció un conocido blog especializado en medios- y el adelanto del apagón digital en Oviedo para cerrar Teleasturias, se convierten en realidades convergentes que deben remover las adormecidas conciencias de nuestros ciudadanos, ante planes tan arteros para liquidar el pluralismo en Asturias.
Destruir Teleasturias era vital para la administración Areces, pues se trataba del único baluarte de la discrepancia que existía en el sector audiovisual asturiano, tras el asalto a Oviedo Televisión, donde entró el gobierno con un batallón de autobuses, para expulsar de allí al empresario leonés José Luis Uribarri, que mantuvo aquella cadena con una notable independencia informativa y de opinión y una indiscutible profesionalidad que la instaló en números de viabilidad.
Desmantelado el pluralismo en la televisión local de Oviedo, y con la Televisión Local de Gijón destrozada gracias a la sucia jugada de mantenerla en la frecuencia correspondiente a la televisión pública asturiana por la ley del Tercer Canal, con lo que sus gestores aseguraron la audiencia de Gijón para la TPA, con la resignada cooperación de los gestores de una cadena amiga y en manos de Victorino Alonso, una vez que se quitó de en medio el empresario del Sporting, tocaba el turno de Teleasturias.
Es sabido que el 26 de enero del año 2007, el gobierno de la autodenominada “izquierda plural ” de Asturias culminó su antenicidio con la concesión de 21 licencias locales y una licencia regional, a diversas empresas, con los catastróficos resultados de todos conocidos para un sector, para el que el consejero Jaime Rabanal anunciaba esto, con todo el desparpajajo: “Según el consejero, el conjunto de la TDT, tanto local como autonómica, de gestión privada creará, durante los 10 años de duración de la concesión administrativa, una media de 835 empleos en el Principado y el gobierno autonómico se comprometió a realizar una inversión de 45,5 millones de euros. Estas nuevos canales dispondrán de una media del 63% de programación propia“.
El resultado, como es obvio, no tiene nada que ver con lo que entonces se decía, y la realidad convierte las declaraciones de Rabanal en un chiste de mal gusto. El principal beneficiario de este concurso, el Grupo Moll, no puso en marcha ni una emisora, Localia va al cierre de las suyas, y Pretesa, participada por Prisa y Radio Asturias, que obtuvo la licencia regional, ha desaparecido en combate, a pesar de las declaraciones de los políticos de uno y otro signo que justificaron que Teleasturias, que sigue emitiendo como puede, no obtuviese la licencia que se concedió a Pretesa, que nunca emitió ni va a emitir.
Semejante cacicada, de una suciedad extrema, no ha sido castigada por la sociedad asturiana como se merece, y ahora, cuando arrecian los conflictos en los medios de comunicación, porque a las sibilinas y arteras maniobras gubernamentales ha venido a unirse la sombra de la crisis económica, se acerca la última cerdada, la puntilla, la ley de punto final preparada por el gobierno, que es algo tan desvergonzado como adelantar el apagón analógico en Oviedo, para cerrar Teleasturias y echar a sus últimos trabajadores a la calle, dos años antes de lo previsto, para quitarse de en medio tan incómodo quiste, aplicándole cirugía de exterminio, planificando los tiempos para no tener ahí la última empresa fuera de control en campaña electoral, y meterle al PP en Oviedo, una bomba de relojería periodística, con los restos del naufragio de La Voz de Asturias, en manos de un aventurero, que se dará un buen festín a costa de una plantilla que se pretende sacrificar con el mismo sadismo con el que se sacrificó a la gente de Teleasturias.

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[...] La libertad de expresión controlada por la izquierda PSOE-IU By sobrado Bajo el título La Voz y Teleasturias, o la destrucción del pluralismo en el Principado por un gobierno estalinista…se recoge la realidad del gobierno autonómico asturiano cerrando o haciendo inviable la continuidad [...]
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