Pelotazos de plata y pelotazos de goma, en las Asturias de Calatrava, Niemeyer y Foster

por JuanVega

Delante de Naval Gijón metió Areces a IU en su mermelada con los edificios-barco de Progea

Delante de Naval Gijón metió Areces a IU en su mermelada, con los edificios-barco de Progea

Mientras la Fundación Príncipe de Asturias premia a Norman Foster, a quien Areces ya parece haber contratado para ocupar el lugar que en su momento ocuparon Santiago Calatrava u Óscar Niemeyer, anteriores arquitectos premiados, y reconocidos contratistas del gobierno de Asturias en algunos de los más sabrosos pelotazos promovidos por el presidente -Palacio de Justicia, oficinas de Buenavista, nueva centralidad de Avilés-, la sociedad asturiana vive su tragedia cotidiana, cada ciudadano en su rincón. Aquí hay pelotazos para todos los gustos.

Pelotazos sabrosos y pelotazos amargos.

Ése es el caso de los prejubilados de Naval Gijón, a los que toca la cara amarga de los pelotazos arecistas, pues su astillero se derrumbó ante los planes del entonces alcalde y hoy presidente, para edificar allí una urbanización de lujo, planes que ya empezaron hace muchos años creando una playa delante de la factoría, junto con otra delante del otro astillero en quiebra, Juliana. Alli mismo metió Areces para siempre a Izquierda Unida en su mermelada, con los edificios-barco de Progea, con los que se inició el acoso a la actividad industrial de la bahía.

Ahora Naval Gijón ya está cerrada -en breve le tocará el turno a Juliana- y los trabajadores reclaman al ente Pequeños y Medianos Astilleros en Reconversión (PYMAR) que se subrogue en las obligaciones de la empresa y garantice con una póliza de seguros el pago de los complementos salariales, una vez que sea disuelta la compañía, momento en que ya se podrá aclarar a qué arquitecto le van a dar el siguiente Premio Príncipe de Asturias que se encargue del “edificio emblemático” de los astilleros, ya felizmente cerrados por el tsumani arecista; otro solar industrial listo para seguir engordando el bote en Méjico, Panamá, Argentina y otros lejanos refugios.

“No todo va a ser para ellos”, piensan los prejubilados, “nosotros tenemos que echarle pelotas, aunque a cambio haya que recibir algún duro pelotazo, el pelotazo del pobre, del currela, un pelotazo humilde pero cabrón, antes de que ellos peguen su propio pelotazo, el suyo, el de verdad, el de plata”. Están locos estos romanos. Con esta izquierda no hay mala derecha. Para que unos se forren, otros se tienen que quedar sin cobrar. Y para mejor disimular, si se puede contar con un comunista nonagenario, como Niemeyer, para vestir la mona de seda, mejor que mejor. “No hay mejor pelotazo que el que se pega convenientemente disfrazado de progre”, pensará Areces, recordando los tiempos en que con su chupa de cuero negro y su 4-L amarillo, recorría las calles de Gijón, predicando la buena nueva de la igualdad, mientras soñaba con los tiempos en los que todo lo que veía sería suyo, un inmenso solar en el que transformar los monos, la grasa, los cascos y las grúas en un río de oro, plata y pedrería, todo ello decorado con metracrilato, diseñado, recubierto con el “prestigio” de la cultura, una bonita manera de disimular la porquería con labia: socialdemocracia pura. Calatrava, Niemeyer, Foster, sinergias, esponjamientos, adecuaciones de entornos degradados, recuperación del deterioro de los espacios urbanísticos decaídos; pasta para el cazu, obreros al paro. ¡Viva Pablo Iglesias y la Segunda Internacional! Hasta aquí llegamos, hundimos la industria para forrarnos y llevarnos la pasta a la tierra soñada de Hernán Cortés.

El tiempo no pasa en balde y Areces ha invertido mucho en labrarse un cinturón social de protección para sus operaciones, subsidiando a media Asturias para que no se mueva nadie, para dejar solos, por ejemplo, a los sindicalistas de la Corriente Sindical de Izquierda, que han conseguido movilizar a los prejubilados de Naval Gijón, ante la falta de garantías para la percepción de sus salarios, organizando una operación relámpago para encerrarse en el astillero, rompiendo el férreo acoso al que los tienen sometidos desde los sindicatos que cortan el cupón del ACEBA, de la Autoridad Portuaria, de la propia Juliana.

Los encerrados exigen que se les garantice por escrito la contratación de una póliza de seguros sobre el pago de los complementos salariales hasta que cumplan la edad de jubilación. Ellos sólo quieren cobrar lo que es suyo, asegurarse de que lo van a cobrar, y ante sus pretensiones, reciben pequeñas pelotas de goma que no les arreglan nada pero hacen daño.

Por eso, porque quieren cobrar lo que es suyo, hace hoy 15 días, los prejubilados de Naval Gijón saltaron uno de los muros laterales del astillero y tomaron el control de las grúas. Desde entonces hasta hoy, los incidentes no han dejado de crecer en intensidad, pues los ánimos están enardecidos, ya que entre los pelotazos de Areces y las pelotas de goma de la policía, a la ciudadanía se le están hinchando las otras pelotas.

Los enfrentamientos de hoy comenzaron al mediodía cuando los encerrados transportaron con una grúa un contenedor cargado con materiales combustibles a los que prendieron fuego y lo cruzaron sobre una de las calles adyacentes al astillero para cortar la circulación de vehículos. Agentes de la Policía cargaron contra los ex trabajadores con disparos de bolas de goma y gases lacrimógenos en una acción que fue respondida desde el interior del astillero con lanzamiento de cohetes voladores hacia las posiciones que ocupaban las fuerzas del orden.

Mientras los ricos y poderosos dan sus grandiosos pelotazos, policías y trabajadores mantienen su batalla campal, por cuenta de los chanchullos de los señoritos socialdemócratas… ¡Qué indigno espectáculo!

Naval Gijón: unos dan pelotazos y otros los llevan