El Principado de Asturias se presta dinero a si mismo, a través de Gispasa, para equipar el nuevo HUCA
por Blogsfero

Ya no hay más dinero del Banco Europeo de Inversiones, y las arcas vacías del Principado van camino de echar telarañas, cuando llega uno de los compromisos más gruesos del ejecutivo autonómico, derivado de un espectacular capricho, que en realidad no es tal, sino una singular manera de arruinar toda una sanidad pública que alcanzó en su día un magnífico nivel de desarrollo.
La sanidad asturiana, que contaba con unas impresionantes instalaciones hospitalarias, situadas en un borde de la ciudad extremadamente céntrico, traslada su gran e histórico hospital a un nuevo barrio -con gran urbanización incorporada-, en una operación en la que hay que financiar el coste de construir y equipar lo nuevo, sin que nadie sepa qué se puede hacer con lo viejo, dado el catastrófico momento inmobiliario e inversor que vivimos. La nueva ubicación del Hospital Central de Asturias es un hervidero de gruas en promociones de viviendas fantasmales que se construyen en plena crisis inmobiliaria, y El Cristo, donde se ubica el actual HUCA, puede acabar convertido en un escenario de película de ciencia ficción.
La obra del nuevo hospital se debe en su práctica totalidad al Banco Europeo de Inversiones, BEI, a través de la sociedad anónima pública Gispasa, que recibió créditos por importe de 220 millones de euros, sobre los 295 millones presupuestados para la obra, a los que se llega con los 90 millones de euros del capital social inicial de Gispasa, que desde su creación es una mera sociedad instrumental, un pequeño aparato administrativo, a pesar de que sustituye fraudulentamente a la administración como si fuera un medio propio de ésta que le encarga gigantescas obras, y el planteamiento de este chiringuito es financiarse con los alquileres de los equipos y edificios que construye.
Precisamente ahora, el Principado se dispone a buscar dinero para financiar los equipos sanitarios del nuevo HUCA, y la solución no es otra que unas operaciones de préstamo del propio Principado a Gispasa de otros 90 millones de euros, que Gispasa, se supone, devolverá al Principado en cómodos plazos. Como es sabido, Gispasa es una sociedad anónima del propio Principado, con lo que es el Principado es que se presta dinero a si mismo, pero adjudicar adjudicará una sociedad anónima.
Pero eso sólo es una parte del asunto.
¡Qué interesante sería definir el extraño negocio jurídico que realiza Gispasa, al servicio de quienes manejan el Principado, aparte de adjudicar a su aire, pues sólo en la obra del edificio lleva 91 millones de euros de sobrecoste! ¡Ahí es nada, otros 90 millones de euros, que se desplazan desde las cuentas del Principado a las de esta sociedad, para que se adjudiquen de aquella manera, y además en material sanitario!
Para definir ese negocio, aparte de convertirse en un filtro que se establece entre el control público del gasto y su gestión mediante una sociedad interpuesta que gestiona de manera injustificada tan enormes cantidades de dinero que se desvían desde la administración sanitaria, para dotarlas de una maravillosa opacidad, tendríamos que entender por qué el Principado presta o facilita el acceso al crédito a Gispasa, para que ésta sea titular de un patrimonio público que a su vez alquila al Principado, con lo que éste arrienda a Gispasa lo que ésta compró con sus créditos, para que a su vez Gispasa se los devuelva con el producto de las rentas que abona el propio Principado.
¿Alguna hipótesis? ¿Por qué no se transfieren los fondos directamente en vez de montar esta rocambolesca película?

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Comentarios
Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como.
Cierto, pero ahí tiene que haber mucho más tomate, aparte de lo que se guisan y lo que se comen, que no es poco.
Seguro que tiene mucha miga el asunto… normal, con tanto tomate hay que mojar en la salsa.