Oviedo Diario recuerda que los imputados de la Marea han visto tumbadas sus coartadas

por Blogsfero

Entre sobornos, pagos en especie, facturas falsas, desvío de dinero a empresas ‘tapadera’, fraudes fiscales y ‘lavado’ de dinero, el ‘caso Marea’ alcanza los 15 millones de euros

Almacenes Pumarín y Comercial Asturiana de Papelería (Igrafo), ‘engrasaban’ sus relaciones comerciales con todo tipo de regalos, desde jamones ibéricos, hasta lujosos relojes, estancia en hoteles, cruceros, muebles, cocinas, teléfonos móviles de última generación; y también con regalos ‘menores’, como videojuegos o consolas, destinados -probablemente- a los hijos de su importante cartera de ‘clientes’. Ni Alfonso Carlos Sánchez Sánchez, ni Víctor Manuel Muñiz Menéndez, reparaban en gastos en el capítulo de ‘atenciones’, dádivas, cestas de Navidad o ‘cheques regalo’. Y hay sobradas pruebas de ello. Los informes de los agentes especialistas en Delincuencia Económica de la Policía Nacional de Gijón; y de los inspectores de la Agencia Tributaria, además de concluyentes, reflejan -en ambas empresas- una contabilidad ‘paralela’ que se asemeja a una costosa ‘lista de bodas’, o a un sospechoso “pago de favores”, tal y como determina, el primero de los informes.

El voluminoso sumario de la ‘operación Marea’ trata de esclarecer, desde comienzos de 2010, un “entramado delictivo” que, durante años, pagó comisiones ilegales a altos cargos de la administración regional, que tenían asumido su papel de cómplices en la trama, al dispensar un “trato de favor continuado” a los dos empresarios imputados. Sánchez y Muñiz, los máximos responsables de Almacenes Pumarín y de Igrafo, están acusados de media docena de delitos -cohecho, tráfico de influencias, fraude fiscal…- que, por su gravedad, podrían llegar a comportar penas de prisión. Los pagos en especie o en metálico; lo que los jueces llaman ‘dádivas’ y los ciudadanos ‘sobornos’, ‘peajes’ o ‘mordidas’, eran el ‘modus operandi’ de ambos empresarios que se dedicaban -con esmero- a amañar contratos y adjudicaciones, con altos cargos de las administraciones, con responsables de compras de distintas entidades e instituciones, y también con funcionarios de ‘base’ y directores de centros educativos.

En este sentido, el informe elaborado por los agentes especialistas en delitos económicos de la Policía Nacional, concluye que “Almacenes Pumarín ejecutaba directamente obras o amueblaba equipamientos, y después pasaba por el procedimiento de la adjudicación pública”. Dicho en otros términos, la consejería de Educación -cuyo exconsejero y exdirectora general, también están imputados- les adjudicaban contratos a dedo y, posteriormente, los ‘maquillaban’ dándoles una apariencia de legalidad, convocando un concurso público o un procedimiento de urgencia, al que sólo se presentaban la red de empresas de Alfonso Carlos Sánchez y Víctor Manuel Muñiz. Entre empresas ‘tapaderas’ y filiales, Almacenes Pumarín e Igrafo, controlaban una veintena de sociedades que se repartían el ‘pastel’ de los contratos y adjudicaciones, de un elevado número de administraciones e instituciones, aunque, en la mayoría de los casos, subcontrataban los servicios a otros proveedores de Madrid o Barcelona, lo que aumentaba, aun más, la factura final que tenía que pagar el Principado, el Ayuntamiento de Gijón, el Ayuntamiento de Oviedo, o la Universidad. En realidad, Sánchez y Muñiz, eran dos ‘conseguidores’, que más allá de vender muebles de oficina, facilitaban a las administraciones cualquier tipo de pedido, desde canastas de baloncesto, hasta maquinas cardiovasculares, o uniformes para auxiliares de enfermería. Y todo, según describe el informe de la Policía Nacional, “con un margen de ganancias considerable”.

Los números, y también la amplia ‘nómina’ de regalos, delata a los imputados en la ‘operación Marea’ y, al mismo tiempo, pone bajo sospecha el proceder de otros estamentos públicos e instituciones. Almacenes Pumarín y Comercial Asturiana de Papelería (Igrafo), recibieron, entre el 2007 y el 2009, 40 millones de euros (6.640 millones de pesetas) de la administración regional, y posiblemente ésta cantidad sea aún más elevada sí sumamos las empresas filiales que operaban de manera encubierta. Sólo Almacenes Pumarín, entre el 2007 y el 2009, facturó 24,3 millones al Principado que, desde 1999, se había convertido en el mejor ‘cliente’ de estas dos empresas. A estas ‘anualidades’, hay que sumar los contratos y adjudicaciones que Sánchez y Muñiz recibían de otras muchas administraciones. La ‘generosidad’ (155.000 euros en ‘cheques regalo’ de El Corte Inglés, 188.000 euros en viajes…) de ambos empresarios estaba más que justificada. O al menos, eso es lo que pensaban los ‘cabecillas’ de esta “trama delictiva” Entre unas cosas y otras, María Jesús Otero, ex directora general de Planificación de la Consejería de Educación, habría recibido 2 millones de euros, procedentes del ‘fondo de reptiles’ de ambas empresas, durante los últimos años, ya que el sumario de la ‘operación Marea’ apunta a 1999 cuando, la alta funcionaria, supuestamente habría comenzado a delinquir. Por su parte, Marta Renedo, ex jefa de servicio de la Consejería de Administraciones Públicas, entre el pago de facturas falsas desviadas a sus empresas, dinero público ‘lavado’ a través de entidades deportivas, y cargos a cuentas corrientes de ancianas; habría obtenido cerca de 3 millones de euros, entre fraudes a la administración para la que trabajaba, y el cobro de comisiones ilegales. Los investigadores elevan aún más esta cifra y añaden los beneficios ilícitos que Renedo pudo haber obtenido durante su etapa en la consejería de Cultura. Probado, o en vías de investigación, Otero y Renedo, se habrían ‘embolsado’ unos 6 millones de euros (mil millones de pesetas), 1,7 millones pagados a cuenta de Víctor Manuel Muñiz. El caso de Marta Renedo es una causa paralela que, curiosamente, también conduce a Almacenes Pumarín y a Igrafo, y salpica a otras empresas, como Asac Comunicaciones. Era tan elevado el volumen de lo defraudado (facturado) y, por consiguiente, el pago de comisiones en metálico o en especies; que Hacienda cifra en 1,6 millones de euros, la cantidad defraudada por el propietario de Igrafo durante los últimos seis años, y en más de 5 millones de euros, el valor total de las facturas falsas que los agentes de la Policía encontraron en Almacenes Pumarín, “para justificar grandes gastos” (sobornos y regalos) y “pagar menos a Hacienda”.

En diciembre, era cuando Alfonso Carlos Sánchez y Víctor Manuel Muñiz se mostraban más ‘dadivosos’ y hacían pequeños regalos (desde jamones ‘pata negra’ a botellas de vino de 300 euros) a una relación de 375 asturianos influyentes o con capacidad de decisión en sus ámbitos de trabajo o responsabilidad política. Entre los ‘afortunados’ estaban 4 exconsejeros del anterior gobierno regional, 7 directores generales, 12 alcaldes y exalcaldes, 23 concejales, un senador, un diputado regional, y una larga lista de funcionarios, médicos, y docentes de todos los niveles educativos. Los ‘tentáculos’ de Almacenes Pumarín llegaban -incluso- fuera de Asturias, alcaldes de municipios gallegos, alcaldes de la Comunidad de Madrid, alcaldes de Castilla y León, consejeros, médicos, profesores universitarios y funcionarios de hasta seis comunidades, también estaban en el ‘ajo’ o, cuando menos, recibían las ‘atenciones’ de Alfonso Carlos Sánchez.

  • María Jesús Otero

Era la ‘número dos’ de la consejería de Educación, aunque, en realidad, era la de las ‘perras’ y la que ‘mandaba’, o al menos así la consideraban -prácticamente- todos los responsables de los centros educativos asturianos. María Jesús Otero Rebollada, ex directora general de Planificación; en su primera declaración ante la juez Ana López Pandiella, aseguró que el dinero que recibía (mensualmente) de Almacenes Pumarín y de Igrafo, lo había destinado a obras de caridad y de cooperación en Cuba y en el Congo. Además, atribuyó sus elevados ingresos y su amplio patrimonio inmobiliario, a los consejos de un “buen asesor”. Sin embargo, el informe de la Agencia Tributaria, acredita que Otero -durante años- tuvo un especial gusto por el lujo pese a su austera apariencia. A cuenta -fundamentalmente- del propietario de Igrafo, la ‘mano derecha’ de Riopedre, viajó por medio mundo, se alojó en hoteles de cinco estrellas, tenía mesa reservada en los mejores restaurantes de Asturias, y ‘coleccionaba’ costosos relojes. Sólo en los últimos cinco años, María Jesús Otero, podría haber recibido unos 2 millones de euros, en especies y en metálico, procedentes de Igrafo y Almacenes Pumarín. Una cifra (comisiones ilegales) que posiblemente sea mucho más elevada, ya que la investigación sitúa en 1999 el inicio de las prácticas delictivas de los principales imputados en el ‘caso Marea’. Las dádivas que habría recibido son tan numerosas, que el informe de la Agencia Tributaria dedica 58 de sus 199 páginas a María Jesús Otero.

En viajes realizados por Otero, durante dos años, Hacienda ha detectado trece facturas con un coste total de 94.158 euros, a ‘cuenta’ de Igrafo. Y los hay de todo tipo. A Burgos, y en compañía de 8 personas -niños incluidos-; a Atapuerca en un Bus privado; a Londres con un ‘guía’; un crucero de 7 noches por las capitales bálticas; o un viaje a Argentina con noche, antes de coger el avión, en el Ritz (Madrid). María Jesús Otero, además, nunca viajó sola, ya que ‘invitó’ a varios matrimonios y amigas, a compartir con ella estos ‘cheques viajes’.

La Agencia Tributaria también tiene acreditados los caprichos de Otero en el ‘capítulo’ de joyería, donde también tenía una cuenta abierta con cargo a Igrafo. Se trata de cinco facturas por un importe total de 38.360 euros, en concepto de compras en la Joyería Toni de Oviedo. 13 relojes, sortijas, anillos, pendientes, collares y perlas, fueron las ‘compras’, que nunca pagó, la ex ‘número dos’ de la consejería de Educación, y que fueron abonadas por Víctor Manuel Muñiz.

Además de gustos refinados y sibaritas, María Jesús Otero también ‘cargaba’ a Igrafo las facturas de la cesta de la compra. O al menos, eso es lo que se desprende del informe elaborado por Hacienda, “gastos deducidos por Comercial Asturiana de Papelería, correspondientes a atenciones a favor de la persona indicada”. En tres años, Otero se ‘dejó’ 96.000 euros en la caja del Super Cash de Avilés. La factura más elevada alcanzó los 27.254 euros y la más baja los 61, lo que refleja que no pagaba, ni siquiera, la pequeña compra de cada día. En la mayoría de los casos, las abultadas compras se las llevaban a sus propiedades en el concejo de Llanes. Otero llenaba la nevera, pero, al mismo tiempo, se ‘comía’ 30.000 euros en los mejores restaurantes de Asturias. También, y como siempre, a cuenta de Igrafo.

  • Los pata negra de Almacenes Pumarín

A golpe de jamones, Almacenes Pumarín hacía negocios. O, cuando menos, lo intentaba. En la Navidad de 2010, Alfonso Carlos Sánchez, ‘invirtió’ 9.485 euros en 73 jamones ibéricos de bellota, 21 jamones ibéricos y 36 paletas ibéricas, que hizo llegar a los domicilios de su selectas e influyentes ‘amistades’. Según los listados encontrados por la Policía Nacional en los ordenadores de Almacenes Pumarín, algunos de los ‘agraciados’ con el ‘pata negra’ -a 195 euros la pieza- fueron: María José Ramos, por entonces consejera de la Presidencia; Jaime Rabanal, consejero de Economía; Antonio Cuartas y Pablo Ferrio, arquitectos de la consejería de Economía; Pedro Fernández, jefe de Servicio de misma consejería; Isaac Pola, director general de Minas; Javier Uría, director general de Patrimonio; Luciano González, jefe de Servicio de Patrimonio; Balbino Dosantos, diputado regional; Sonsoles Mori (compras, Ayuntamiento de Gijón), María López Castro (Ayto. de Gijón); José Ramón Canal, alcalde de Ribadesella; Román Álvarez, concejal de Cultural del Ayto. de Avilés; Braulio Iglesias, arquitecto del Ayto. de Avilés; Julio Roces, tesorero del Ayto. de Mieres; y Ángel García, concejal del Ayto. de Siero.

Con un jamón ibérico, mucho más ‘modesto’, a 125 euros la pieza, fueron ‘obsequiados’: Ángel Riego, alcalde de Carreño; Claudio Escobio, alcalde de Nava; Adrián Barbón, alcalde de Laviana; Antonio de Luis Solar, alcalde de Pravia; Santos, concejal de Deportes en el Ayuntamiento de Aller; y José Luis Suárez, secretario del Ayuntamiento de Grado. Finalmente, Almacenes Pumarín regaló una paleta ibérica, a 55 euros la pieza, a los alcaldes de Villanueva de Oscos y de Tapia de Casariego; a Ángel Quiñones, director financiero del Recrea; Ana Belén Toro, teniente de Alcalde del Ayto. de Corvera, Silvia Nogueira, concejal del Ayto. de Corvera, Tomé (compras) del Ayto. de Corvera; entre otros. Lo que los investigadores no han conseguido averiguar, es el criterio que aplicaba el propietario de Almacenes Pumarín, a la hora de agasajar con un ‘pata negra’ o una ‘paletilla’, a sus influyentes amistades.

Enlaces en Oviedo Diario

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