La incineración de las basuras astures incendia la vida política y el fuego llega al comité regional del Partido Popular

por Crispin

Joaquín Aréstegui, Ovidio Sánchez y Fernando Goñi, antes de iniciarse el comité ejecutivo

Joaquín Aréstegui, Ovidio Sánchez y Fernando Goñi, antes de iniciarse el comité ejecutivo

La incineradora de 250 millones de euros aprobada por el PSOE, el PP e IU -no sabremos con qué concreción, hasta que alguien publique el acuerdo que los políticos mantienen en secreto, a escondidas del pueblo soberano- en una Junta de Gobierno de Cogersa celebrada en el año 2003, hay que pagarla entre todos, y su financiación, avalada por el Principado, necesariamente se imputará al endeudamiento de la administración autonómica, que con esta última gota, desbordará su vaso financiero, rebasando el límite legal que ahora mismo nos consta está manipulado, porque aún no se apuntó en el debe la AS II, y estamos a la espera de la AS III. ¡Qué más da!

Para que se hagan una idea, esos 250 millones que nos van a colocar ahora para quemar basuras a tutiplén, con el cuento de que la instalación es crecedera -con lo que aquí se quemarán los residuos sólidos urbanos y rurales de Cantabria, parte de Castilla y de Galicia para “rentabilizar” el nuevo y enorme pufo que se va a generar- serían suficientes para construir una ampliación muselera en la que no desapareciese la piedra, o un nuevo hospital con todos los sobrecostes que le apetezca pagar al señor presidente del gobierno.

Casi nadie discute ya que el nerviosismo que se vive hoy en la vida política asturiana, lo han desatado estos 250 millones, con los que se puede pagar la factura de una monumental campaña a las elecciones autonómicas y el retiro dorado en Tenerife de más de un profesional de la política que vaya allí a seguir la senda abierta por alguno de nuestros más conspicuos históricos del comunismo bien entendido, que es el que empieza por uno mismo. Y es que entre la dioxina y el reciclaje, el compostaje, la valorización energética y la generación de metanos basureros, hay quien dice que el “palo” podría llegar a los 50 millones de euros como mínimo, si tenemos en cuenta que hay ofertas para hacer esto de otra manera que ni siquiera se han puesto encima de la mesa, porque ante el fracaso de las urbanizaciones de Sogepsa, no se ve mejor forma de financiar el coste de la próxima campaña para todos nuestros amados líderes, ni los necesarios retiros que se van a generar a partir de las matanzas porcinas y relevos generacionales iniciados entre la gerontocracia política astur.

Pero claro, el precio de tanta delincuencia lo va a pagar, como siempre, el sufrido súbdito de Las Asturias. Según las “fuentes oficiales”  el recibo de la basura, campaña electoral y retiros incluídos, se va a multiplicar por cuatro:

Según las estimaciones de la empresa, los 12,92 euros por tonelada tratada de residuos urbanos que se pagan en 2010 se transformarán en aproximadamente 56 cuando se completen las inversiones previstas en el plan de futuro de Cogersa, incluida la polémica incineradora. Grosso modo, el incremento ha resultado de sumar lo que el consorcio necesitará para hacer frente a sus inversiones y de restar los ingresos que esas nuevas instalaciones -también las plantas de biometanización, de basura bruta o de valorización energética- generarán por otros conceptos, entre ellos la producción de electricidad o de compost.

Como todos conocemos cómo funcionan las “fuentes oficiales”, que nadie espere que el recibo no se vaya a multiplicar por menos de cinco, lo que unido a lo que nos va a costar el agua y el saneamiento, más lo que ya hemos empezado a pagar en la luz por los molinos y las placas solares de Zapatero, a ver quién puede mantener abierta una casa para su familia en Asturias en los próximos tiempos, y eso que la red de regasificadoras y ciclos combinados, junto con la nube de partículas en suspensión en la atmósfera y la invasión de mortíferas dioxinas nos acelerará de manera providencial la última y definitiva visita a los colapsados tanatorios de esta mortífera comunidad autónoma que el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto Carlos III considera que es ya la más peligrosa de España.

Los socialistas siguen trabajando, para lo que hicieron una reunión en Tineo con los alcaldes del suroccidente que “apoyaron sin fisuras el proyecto de la planta incineradora para Cogersa”. El apoyo “verde” debe estar garantizado, puesto que la dirigente socialista Adriana Lastra ya “recordó que en Alemania el periodo de construcción de más incineradores coincidió con la presencia de Los Verdes al cargo del ministerio de Medio Ambiente”, y hasta ahora ningún miembro del gobierno PSOE-IU-BA-Los Verdes ha pedido que se revoque el acuerdo de la Junta de Gobierno de Cogersa que apuesta por esta solución, y que al parecer se adoptó por unanimidad, aunque esta decisión unánime de nuestros dirigentes, siga siendo un secreto de estado que se oculta a los sufridos gobernados, la chusma que no tiene derecho a conocer que es lo que flota en el aire que respira.

Las conclusiones de los socialistas son muy llamativas, puesto que José Antonio Mesa, alcalde de Allande, dijo a La Nueva España que “hay que dar respuestas sin incrementar las tasas, sin subir los impuestos a los ciudadanos. Cada vez hay que tender a reciclar más, pero siempre habrá residuos que hay que eliminar”. Es decir, que “apoyan sin fusuras” que se multiplique por cuatro el coste del recibo de la basura, sin que suba el recibo de la basura. ¡Curioso!

Pero más llamativa aún es la actitud del Partido Popular, que en el comité ejecutivo de este partido también abordó el proyecto de incineradora, puesto que Ovidio Sánchez pidió permiso para apoyar también “sin fisuras” a los socialistas, y ese permiso le fue denegado:

Duro revés para Ovidio Sánchez. El presidente del PP de Asturias acudió ayer al comité ejecutivo de su partido con un objetivo fundamental: recibir el apoyo suficiente para pactar el proyecto de la incineradora con la Federación Socialista Asturiana (FSA). Sin embargo, se encontró con una sorpresa. La mayoría le negó su respaldo y le insta a negociar previamente con los ayuntamientos antes de someter la iniciativa a votación en la junta directiva, el máximo órgano entre congresos.

De acuerdo con lo que nos cuenta el diario El Comercio, Sánchez, como siempre, mientras “defendía en la Junta su rechazo al proyecto, el presidente del partido ya había empezado la negociación con los socialistas dejando el acuerdo sólo pendiente de la resolución que se adoptara ayer en el comité ejecutivo. Sin embargo, la moneda salió cruz”.

Ovidio Sánchez se encontró con un “motín” encabezado por Rosa Domínguez, alcaldesa de Peñamellera Alta, y una de las más activas “casquistas” de este partido:

Domínguez recordó que los ayuntamientos ya tienen suficientes problemas económicos para afrontar nuevas subidas en las tasas y reclamó un acuerdo previo con los municipios antes de abordar cualquier diálogo con los socialistas. A Sánchez no le quedó más remedio que aceptar esta petición y ahora tendrá que llegar a un acuerdo con los regidores, en una reunión que se celebrará el viernes, para llevar la propuesta a la junta directiva, que será donde se vote si le permiten o no llegar a un acuerdo con el PSOE sobre la planta de incineración.




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