“Los riesgos de ruptura de la Unión Monetaria Europea dejarían chiquita la quiebra de Lehman, advierte ING”, de Ambrose Evans-Pritchard, en el Telegraph
por Crispin

Un funeral, conmemoró el final del marco alemán en el estado norteño de la Baja Sajonia
La desintegración de derecho de la eurozona daría lugar a la peor crisis económica de la historia moderna, devastaría todos los países de Europa, incluída Alemania, y causaría un choque deflacionario en los EE.UU. No habría ganadores, advierte el banco neerlandés ING, en un nuevo informe “Cuantificación de lo impensable“, en clara alusión a la propuesta de George Soros, en un artículo que publicó en el Financial Times -que tradujimos aquí, en ECTV, con el título “Alemania debe reflexionar sobre lo impensable“-, en el que medio en broma medio en serio, proponía a Alemania salirse del euro y rehabilitar el marco alemán, el Deutsche Mark. Este nuevo titular es la última entrega del genial apocalíptico del Telegraph, Ambrose Evans-Pritchard, jefe de la sección de economía de este diario.
Traducimos:
“Una completa ruptura tendría efectos que dejarían chiquita la quiebra de Lehman Brothers. Los gobiernos se verían obligados a rescatar a los bancos una vez más, un deterioro mayor de las ya frágiles economías públicas. El riesgo de por lo menos una ruptura temporal en los sistemas de pago sería enorme”, afirma el informe de Mark Cliffe, Leen Maarten, y Peter Vanden Houte.
“El trauma inicial es suficientemente grave como para hacer reflexionar a aquellos que alegremente proponen la salida de la eurozona como una opción política”, añade este informe, en un claro reproche a los políticos alemanes y economistas que han hablado abiertamente de expulsar a los miembros más débiles del grupo.
El nuevo dracma griego se derrumbaría un 80% sobre el nuevo marco alemán. Las monedas de España, Portugal e Irlanda se reduciría en un 50% o más, haciendo que la inflación se disparan en doble dígitos. “El impacto sería dramático y traumático”, añade.
ING ha tratado de desvelar las complejas consecuencias de la hipótesis de desintegración del euro, y concluyó que incluso una salida quirúrgica por parte de Grecia en solitario, perjudicaría a todos, y sería suicida para Grecia. Tanto los estados débiles como los fuertes sufrirán desaceleraciones violentas sufrirían si la eurozona se desmantela para todos, aunque cada uno de maneras muy diferentes. “En el primer año, la producción caería entre un 5% y un 9%, través de los antiguos estados miembros”.
El ámbito económico germánico se enfrentaría a un “shok deflacionario”. El dólar de EE.UU. se situaría a 85 centavos frente al equivalente en euros, con una “ventaja temporal” de cerca de 75 centavos. Esto llevaría a los EE.UU. a una aguda deflación, y Norteamérica se enfrentaría a una recesión de double-dip (”recesión secundaria” se viene denominando ese dibujo de gráfico que se supone pinta la actual situación de la economía de los EEUU). Europa del Este se contraería un 5% sólo en el 2011.
Los flujos que buscan refugio seguro llevarían los mercados más firmes de deuda cerca de un 0,5%, de lejos las retribuciones más bajas de su historia, mientras que el Club Med (los PIIGS, la Europa mediterránea más Irlanda) alcanzaría precios brutales, alcanzando porcentajes de retribución de entre el 7% y el 12%
Esta es la imagen de un mundo cayéndose a pedazos. Es un resultado que Angela Merkel, la Canciller alemana, parece decidida a evitar ahora, después estar haciéndose la remolona toda la primavera. El Bundestag ha apoyado la aportación de Alemania al rescate de 110.000 millones de euros para Grecia, y el fondo de 750.000 millones compartido entre la UE y el FMI para intervenir en futuras catástrofes, en caso de que sea necesario. El Bundesbank ha levantado su veto de facto sobre las compras de bonos del Club Med (los PIIGS) por el Banco Central Europeo.
Sin embargo, los mercados no han logrado estabilizarse. Los diferenciales de los bonos griegos a 10 años siguen siendo 750 puntos básicos sobre el bono alemán. Los inversores claramente dudan sobre si la política de austeridad griega para la deflación de los salarios puede llegar a funcionar, o si los estados de la UE respaldarán sus palabras con dinero, o ambas cosas. Los diferenciales son 285 para Portugal, 272 para Irlanda, y 213 para España.
Los mercados sienten quizás que las batallas del rescate aún no han terminado para Alemania. Hay cuatro denuncias presentadas en el Tribunal Constitucional alemán, con el argumento de que los rescates violación los tratados de la UE y, por tanto el ordenamiento jurídico alemán. Aunque el tribunal se ha negado a emitir una orden judicial de bloquear la ayuda, aún no se ha pronunciado sobre los casos cuestionados.
Un grupo de cinco profesores acaba de ampliar su denuncia original contra el rescate griego para cubrirlo con los 440.000 euros del Fondo de Estabilidad, que describen los métodos utilizados para aprobar las medidas como “golpistas y antidemocráticos”. “Esta carrera conduce Alemania a la ruina”, dijeron.
El Centro Alemán para la Política Europea de Friburgo se ha unido a la lucha con un informe argumentando que el uso de 60.000 millones de euros de la UE, en virtud del artículo 122 del Tratado de Lisboa, para apoyar el paquete de rescate, es ilegal. “Es una completa violación de nuestro derecho constitucional y los jueces tendrán que decirlo si les llega el caso, a pesar de que tienen miedo de las consecuencias económicas”, dijo el autor, el Dr. Thiemo Jeck. El político bávaro Peter Gauweiler pretende presentar un nuevo caso en este sentido.
El estratega global de ING, Mark Cliffe, dijo que cualquier alegría anglosajona por la caída del euro sería de corto recurrico. La economía del Reino Unido se contraería hasta un 4,5% del 2011 al 2012. “Sería una experiencia muy desagradable”, dijo.
La búsqueda de refugio llevaría la libra esterlina a romper el techo de su cambio. la demanda de la zona del euro para las exportaciones del Reino Unido se contraería con saña. Los fondos de pensiones sufrirían rápidas pérdidas en sus activos de la zona euro. Los prestamistas del Reino Unido se enfrentaría de nuevo el caos a través de una red de relaciones transfronterizas.
El banco neerlandés no hace ningún juicio de fondo sobre la eurozona la UEM, si se trata de un “área monetaria óptima”, tampoco explora opciones a medio camino, como una división entre un euro duro teutónico (alemán) y un euro débil latino.
El informe asegura que hablar de ruptura “ya no es sólo un producto de la febril imaginación anglosajona”. Se ha propagado en los ámbitos políticos más elevados de la zona euro y ahora debe ser analizado como un riesgo real que traerá cola. Una encuesta entre 440 jefes de bancos mundiales y empresas, realizada por RBC Capital Markets, encontró que al menos el 50% espera que un país europeo salga de la eurozona en el 2013, mientras que la cuarta parte vaticina un colapso total.
ING dijo que los estados fuertemente endeudados como Grecia no podrían obtener alivio saliendo de la UEM y devaluando, ya que su carga de la deuda se mantendría, aunque los bonos del gobierno se cambian en la nueva moneda. Este es un punto controvertido. Si devalúa Grecia e impaga después, el cálculo es diferente. Muchas de las grandes rupturas demuestran que da igual, como la crisis argentina en 2001. Algunos argentinos sostienen que su trauma resultó catártico, impulsando el país fuera de una espiral descendente.
Si los líderes griegos, portugueses o españoles no empiezan a plantearse sus propias cuestiones argentinas, como los retos que plantea la austeridad y un elevado desempleo, los acontecimientos seguirán su curso político ineludible, sin preocuparse de los grandes riesgos.

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