Ultraviolencia de los Fernández Boys en Santa Teresa, donde ahuman ya los mondongos descuartizados del presidente Vicente

por Crispin

Los Fernández Boys salen de Santa Teresa, buscando un presidente al que matar a palos

Los Fernández Boys salen de Santa Teresa, buscando un presidente con el que hacer morciella

Recuerdo que este potochó nos lo hizo nuestro ilustrador particular, cuando se estaba negociando el actual gobierno de coalición, y Javier Fernández ya se preparaba para ser candidato  en vez del nada venerable anciano que nos gobierna, cosa decidida a la vez en el futuro y en el pasado, según “El Guti”, uno de los firmes puntales con los que cuenta el candidato nombrado por La Nueva España para suceder al presidente Vicente, al que en esta imagen vemos escoltado, en el otro flanco, por “El Moreno”.

Hay que decirle al ilustrador que la hembra que viene detrás, antaño en este equipo, pasó a mejor vida por colocar a toda la familia en los numerosos gabinetes que alimenta Vicente Álvarez Areces, así que debe sustituir a Ana Rosa Migoya por Carcedo, María Luisa, cuya incineradora de basuras juega un papel fundamental en esta película, puesto que de ella tiene que salir la pasta para financiar toda la operación.

Creo hacerme eco de la impresión que vive en estos momentos el conjunto de la ciudadanía asturiana, tras el espectáculo que dieron los protagonistas de este terrible grupo de aficionados a la ultraviolencia política, y no porque sienta en absoluto la forma en la que están haciendo el despiece de San Martín con Vicente, cuyos jamones, cecinas, chorizos y morcillas, ya adornan la pared en nuestro imaginario colectivo, presas de la impresión como estamos de los terribles gruñidos porcinos con los que nos despertó La Nueva España, los chirridos de Vicente mientras la horrorosa vista de la sangre lanzada a chorro nos nublaba a todos la vista a causa del horror, sin olvidarnos del hedor de la matanza que invade todo el ambiente, a pesar de las precauciones que tomaron para aliviar sus intestinos, antes de trocearlos, picarlos y mezclarlos con tocino, jamón y todos los desperdicios presidenciales, para comérselos en un canibalesco festín ritual.

Fernández, señorito de Somió -aunque José Ángel Fernández Villa nos lo hiciese pasar por nieto de Manuel Llaneza-, en comandita con  Carcedo, también señorita de Somió, tienen ya preparada al milímetro la operación para quitarle al despiezado del que se van a comer hasta las pezuñas y las orejas adobando una fabada,  las rentas del basurero, y financiarse así la operación.

Los dos “Freddy motosierra” que traen detrás, que ya han dado sobradas muestras de su habilidad cortando cabezas, rebanado cuellos o aplastando cráneos, ya sea con maza, cuchillo, navaja o cañón sin retroceso, no se detienen ante nada, con tal de conseguir un coche oficial con las ventanillas ahumadas, desde el que saludar a sus antiguos colegas de matanza, desde el éxito al que los catapultó su navaja rápida y afilada. Si Fernández les dice que disparen, ellos, con tal de que los nombre consejeros, cojen el cuhillo de desmembrar y desollan al Papa de Roma si se lo encargan.

Lo que no entiendo muy bien es la finalidad que pretenden conseguir, porque si lo que intentan es aterrorizarnos no creo que lo logren, más bien resulta todo bastante asqueroso. Esta historia apesta a matadero, vaciado de intestinos y sala de mondonguería, y la verdad, uno espera un poco más de nivel de sus responsables públicos, no un personal que parece salido de “El silencio de los corderos”.

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