El atraco de El Musel: ahora toca justificar el bodrio de proyecto que hicieron

por JuanVega

Un negocio muy sucio, el de los graneles de carbón

Un negocio muy sucio, el de los graneles de carbón

Cuando se tomó la decisión de ejecutar la ampliación de El Musel, este enorme dispendio de fondos públicos se justificó con dos objetivos, carbón y gas, que no iban acompañados de los estudios solventes que hubiesen podido explicar semejante inversión. La palabrería oficial habló siempre de un “polo energético”, y ese “polo energético” no tiene detrás nada de nada, salvo la verborrea que todos conocemos, utilizada por la Fundación de la Energía para redactar la Estrategia Energética del Principado de Asturias, de cuyo rigor y adaptación a la realidad de buena cuenta el brutal fracaso que es ese documento, a la vista de la realidad de España y Asturias a día de hoy, que nada tiene que ver con las chorradas escritas por encargo por el gobierno PSOE-IU, para justificar, entre otras cosas, la ampliación portuaria.

Cuando las cosas se hacen de manera tontiloca, o con fines non sanctos, las consecuencias son las que son.

Piensan con la punta de los dedos y no con la cabeza. ¿Cuánto hormigón vamos a colocar?, ¿cuánto de transporte?, ¿cuánto de piedra?, ¿cuánto le vamos a sacar a Europa?, ¿cuánto va a poner Fomento?, ¿cuánto se lleva Fulanito?, ¿cuánto es para Menganito?, y todo lo demás no importa, ¡el que venga detrás que arree! Y ahí vamos nosotros arreando, porque ellos ya pegaron sus pelotazos, se llevaron crudo el hormigón y la piedra, y ahora nos dejan ahí un gran muerto que hay que justificar.

Y en esas estamos, ahora la Autoridad Portuaria tiene que justificar una enorme explanda que no sirve para nada, porque para lo que hace ya tiene más que de sobra con lo que tenía, y para eso está La Nueva España, para darle una vuelta a la justificación de la explanada, para la que empiezan a largarse las primeras gilipolleces que den cobertura al proyecto gaseador. Es muy fuerte reconocer que la instalación de una regasificadora en Gijón, es la única justificación del atraco de El Musel, muy fuerte pero muy real.

Nos cuenta hoy el director del puerto  que todavía no dimitió, ni tiene la menor intención de hacerlo, a pesar de que además de director de la Autoridad Portuaria -así se llama el organismo despilfarrador de recursos que gestiona el puerto- es el director de la obra, que El Musel va a crear una gran terminal de graneles en la explanada de la ampliación del famoso sobrecoste, y dicen que van a hacer ahí un hub portuario, que no es lo mismo que un gateway, pero se puede vender igual, porque es también una parida en inglés, lista para colocar, como la famosa plataforma ro-ro, con la que nos tuvieron entretenidos durante años y años.

Ahora El Musel se va a dedicar al short sea shiping, para explotar las posibilidades logísticas de la intermodalidad. Los puertos, como todo lo demás, tienen argot, terminología bárbara que se utiliza para impresionar a los palurdos. Ya saben, aquella ridícula época en la que nombraban a un pobre diablo presidente de una caja y tenía que soltar cada diez minutos lo del know how y lo del cash flow, como quien se mete un chupito de orujo, aunque con ello nos hiciese sentir peor a los demás, a base de vergüenza ajena.

Ya no hay palurdos. Nadie es más palurdo que el que considera palurdos a los demás, cosa que suele ocurrir con los que tienen una opinión excesivamente elevada de si mismos. Utilizar en estos tiempos una palabreja en inglés, para entretener a la afición, ha pasado del esnobismo al más clamoroso de los ridículos.

Díaz Rato nos da por el “hub”

Lo tradicional en geografía urbana es decirlo en alemán, hinterland, la “tierra de atrás”. Un puerto siempre se justificó como motor de su hinterland, la tierra, el páis, que tiene detrás, que es el territorio que da sentido porque vive por y para el puerto. En argot de tecnócata portuario, un gateway es la puerta de entrada a un hinterland, y eso es lo que en román paladino llamaríamos un puerto normal, un puerto gestionado por personas dotadas con sentido común, dedicadas a la recta administración de lo público, porque se trata de un puerto pensado por y para su territorio, el suyo, el que tiene detrás, el que existe.

Como detrás de El Musel no existe un territorio que demande lo que El Musel puede mover, de acuerdo con la ampliación que hicieron, pensada para dar el palo, y no para explotar las instalaciones, ahora nos anuncian que no van a trabajar para el hinterland, que El Musel no va a ser un puerto que vya a servir como gateway, sino como hub, es decir, un sitio al que la gente trae enormes barcos con carbón, pongamos por caso, los descargan, y luego vienen otros barcos más pequeños y lo vuelven a cargar para llevárselo a otro lado. Hay que seguir la engañifa hasta el final. Tiene huevos que intenten vendernos esta moto, como si el negocio del carbón diese para transbordos, ahora que todos sabemos lo limitado que es, y que las térmicas que hay en el hinterland de El Musel, sólo pueden ir a menos, nunca a más.

Vean lo que dice al respecto la Energy Information Administration de los EEUU, en unas proyecciones que como mucho apuntan a que las cosas sigan como están, a lo largo de los próximos decenios, jamás será un negocio de futuro. Nadie lo dice, nadie se atreve a decirlo, salvo estos mangutas que nos metieron a todos ahí, destrozando nuestro puerto, pues además, este negocio excluye otros, porque el de los carbones, y los graneles en general, es un negocio de puerto sucio que espanta las inversiones.

Imagínense ustedes lo que se les ha ocurrido ahora. Todos los analistas tenidos en cuenta en el mundo, esperan un progresivo declive de la demanda de carbones en Europa, íntimamente relacionado con el incremento de las importaciones de gas y las inversiones en energías renovables, que en España, precisamente, son de escándalo, y en cuanto al carbón siderúrgico, vale más no menearlo.

No se pierdan lo que dice al respecto el diario La Nueva España, que es el encargado de vender esta moto:

La actual EBHI (siglas de European Bulk Handling Instalation, S.A.), empresa constituida el 27 de febrero de 1991 para la explotación del terminal de sólidos gijonesa, movió el año pasado 14 millones de toneladas, aunque llegó alcanzar en 2005 los 16,8 millones, su cifrá récord. Pero las nuevas instalaciones del muelle norte están planteadas para un movimiento anual de 22 millones de toneladas, cifra que exige el cambio estratégico que tiene en marcha el Puerto para poder tener a pleno rendimiento las nuevas instalaciones. «No pensamos que podamos cubrir esa cifra con la industria del entorno», aseguró el director de El Musel, José Luis Díaz Rato, en una reciente conversación con este diario. Y añadió: «La ampliación se diseña para tres objetivos estratégicos: ser un “hub” de graneles sólidos, contenedores y mercancía general».

Y con esta información a la vista, en vez de pedir la inmediata intervención de la Fiscalía para entrar a fondo ya en la decisión de ampliar El Musel para “importar graneles”, te cuentan que van a convertirlo en un “hub”, y todos contentos.

¡Qué Asturias!




Envíar artículo por correo Envíar artículo por correo | Enviar a Menéame | Publicarlo en Facebook |