Informar para renovar

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Tal que el preludio de una pavorosa tormenta en ciernes, parece que se levantan vientos renovadores en la Administración asturiana. Se trata, sin duda, del efecto devastador del periodismo libre que fluye por internet, capaz de sortear los cerrojos que, en forma de publicidad millonaria, sojuzgan las esenciales libertades de prensa  y expresión en periódicos y televisiones que mal-informan y des-informan al ciudadano-contribuyente, si se nos permiten tales licencias lingüísticas.

Ironías del destino o, más bien, estupidez palmaria y ceguera ante la realidad, la bestial arremetida de la Consejería de Cultura contra el ya tristemente ex director del Museo etnográfico de Grandas de Salime, conocido por toda la ciudadanía como Pepe el Ferreiro, nos brindó la oportunidad de conocer con más detalle los dudosamente ajustados a la legalidad y turbios métodos de contratación en diferentes áreas de dicha Consejería donde, a lo que se ve, son norma común.

Así, ya se nos revelan unas más que sospechosas conexiones entre la empresa Ídola Media, cuya página web permanece cerrada en estos momentos por motivos de ‘renovación’, al socaire de la actualidad, y el cuñado y el marido de la propia Consejera, Mercedes Álvarez. Sobre este asunto, se puede consultar el excelente trabajo informativo que nos regala el sitio web La otra RTPA.

Ayer, 23 de Febrero, a las 10.43 p.m., ECTV publicaba una nota enviada por un participante acerca de la destitución de una alta funcionaria del Principado por parte de Ana Rosa Migoya, pródiga en colocar a sus más cercanos familiares en puestos pagados con dinero del erario público que, en buena ley, deberían estar abiertos a ciudadanos cualesquiera, en línea opuesta a esta especie de fiebre proteccionista asaz repudiable que, en forma de pandemia, parece infectar a nuestra clase política, que se dice a sí misma socialista y demócrata.

Pues bien, sin necesidad de excesivas dotes silogísticas, no es difícil imaginar que la noticia que hoy irrumpe en la primera plana de La Nueva España en torno a este asunto, bien podría haber permanecido en el limbo del silencio mediático, como ha venido ocurriendo siempre, si no fuera porque el flujo de la información a través de sitios web, blogs, Facebook y demás plataformas internáuticas, ha comenzado ya su imparable efecto difusor. Las conclusiones son nítidas para cualquier mente pensante.

Las actuaciones tanto de Mercedes Álvarez y Ana Rosa Migoya, lejos de encender una luz de justicia y búsqueda de la legalidad, nos invitan a todas y bien distintas luces a pensar que cunde el pánico en el gobierno del Principado, y que los deslumbrantes focos que enciende el periodismo libre que emana de la red sobre las actuaciones de nuestros patéticos próceres, abren una época de ‘renovaciones’ cuyo destino no debería ser otro que las instancias judiciales y el desierto del destierro político.

Ante los hechos a los que asistimos, lo que procede es animar a la ciudadanía a la participación en la información, labor que hasta ahora constituía el terreno de exclusivo y excluyente enriquecimiento soez de los grandes medios al servicio de un poder corrupto que ve como se diluyen sus mecanismos de control y manipulación informativa, basados en el pago mediante publicidad institucional y de grandes empresas afines, a los medios tradicionales.

El camino está ahí, al alcance de todos. Caminemos.

Periodismo ciudadano

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