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Periodismo de opinión en Reggio’s

¿Cómo rebajar la prima de riesgo?, de Jordi Sevilla en Mercados de El Mundo

LUCES LARGAS

Para España, lo normal sería tener el diferencial de tipos de interés que se debe pagar en el bono a 10 años respecto a Alemania, considerada el ancla del sistema, entorno a 50 puntos básicos (0,50%) y razonable, mantenerlo por debajo de 100, aunque hemos superado los 300 en plena tormenta monetaria y ahora superamos un poco los 200 puntos básicos (pb). Cuando la prima de riesgo alcanza niveles excesivos y no se puede acceder a financiación privada a ningún precio pagadero, entonces los países están preparados para ser intervenidos, como ha ocurrido con Grecia, Irlanda y Portugal.

El tener que pagar mucho más por un dinero que necesitamos para financiar el consumo, inversión o para refinanciar las deudas contraídas con anterioridad, significa que una parte adicional de nuestro esfuerzo y de la riqueza nacional fluye hacia los bancos prestamistas en forma de mayores tipos de interés porque no se fían de nosotros igual que lo hacen de los alemanes. Hacer algo para rebajar esa prima de riesgo es fundamental y dado que lo más obvio, que la financiación de los países del euro sea junta e indiscriminada mediante eurobonos -como en USA- no es posible hoy, tendremos que mirar en el ámbito nacional para ver qué hacer para alejar riesgos de rescate rebajando la prima de riesgo y que la financiación exterior del país salga más barata para todos.

Con la experiencia que ya tenemos sobre lo ocurrido en otros países del euro que han acabado intervenidos porque sus primas de riesgo se dispararon al alza, podemos proponer tres cosas que deberíamos hacer en España.

La primera, consensuar un Programa Nacional de Recuperación Económica entre todas las fuerzas parlamentarias y sociales que permita asegurar a los financiadores externos que, ocurra lo que ocurra en las distintas elecciones, los gobiernos que surjan de las mismas seguirán comprometidos con las medidas que garantizan la devolución de los préstamos. No hacerlo así, anteponiendo los intereses partidistas sobre los nacionales, es lo que ha llevado a Portugal a ser intervenida.

Junto a medidas a corto plazo, este programa debe consensuar otras de impulso a nuestro crecimiento potencial en forma de innovación, lucha contra el fracaso escolar, agilización de la justicia, mejora de la equidad impositiva, etc. Asuntos para los que resulta necesario el concurso de las regiones junto al Gobierno central, así como de universidades, sindicatos y empresas.

Un acuerdo así generaría un clima de menor crispación y enfrentamiento que también ayudaría a reforzar la confianza en nuestro país. De hecho, si pensamos en los 10 o 15 principales problemas que como ciudadanos tenemos en España, ninguno se resuelve mejor desde la confrontación sino, más bien, desde la negociación y el acuerdo entre instituciones, intereses y visiones distintas. Por otro lado, pactar devolvería a la política el principio de utilidad para resolver problemas de los ciudadanos que tanto se está reclamando en los movimientos de estos días.

La segunda cosa que podríamos hacer es suavizar la actual política de ajuste, para permitir una recuperación económica más vigorosa de la prevista. La mejor manera de devolver los préstamos y reducir la deuda es creciendo, creando empleo y riqueza. Y como empieza a evidenciarse en Grecia, si se aplican con esmero políticas recesivas, lo que se consigue es una recesión y no una recuperación capaz de reducir el endeudamiento. No es casual el hecho de que los países del euro con mayores primas de riesgo o intervenidos sean aquéllos que presentan menores perspectivas de recuperación, en un mundo que ya está saliendo de la crisis con tasas de crecimiento del PIB que se sitúan en más del 6% anual para los países emergentes y en cerca del 3% en las economías avanzadas, a comparar con nuestro magro 0,8% interanual. Cambiar requiere abandonar los recortes presupuestarios lineales y sustituirlos por profundas reformas en la gestión pública que introduzcan objetivos, eficacia y evaluación de resultados.

Lo tercero que debemos/podemos hacer es resolver los problemas allí donde están y no donde es más fácil. Decir, como se empieza a hacer, que sin la situación de crisis en el sector de la construcción ya estaríamos creciendo es como decir que sin los cinco millones de parados el déficit público sería la mitad: algo tan exacto como inútil. Si nuestro problema gravita en el entorno del sector de la construcción, abordémoslo con un plan específico de reactivación que incluya conocer el stock existente y facilitar desde un Fondo de Garantías de Activos Inmobiliarios de Dudoso Cobro las estrategias privadas, ya iniciadas, de crear bancos malos, con la contrapartida de incrementar la concesión de créditos, sin lo que no podremos crear empleo. Recuerdo que todos los paquetes de ayuda al sistema financiero se aprobaron en el Parlamento con el argumento de que facilitarían la reactivación del crédito y, lejos de eso, estamos empezando a asumir como normal que viviremos otro año más recortándolo al sector privado. De no hacer nada distinto, sin rebajas en las cotizaciones sociales ni otras medidas equivalentes a la necesaria devaluación interna, salvo los recortes salariales, viviremos una reactivación lánguida, dependiente del tirón de los socios vía exportaciones y turismo.

Todas estas medidas, que acelerarían nuestra capacidad de crear empleo, exigen reformas estructurales y, sobre todo, profundos cambios en los comportamientos partidistas. Pero rebajarían la prima de riesgo, a diferencia de las medidas actuales, de manera compatible con mejorar las grises perspectivas actuales de los ciudadanos.

Publicado por Reggio's

22 Mayo, 2011, a las 7:19 am

Colgado en: Economía, Política

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