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Mr. Shoemaker goes to Washington, de Pedro J. Ram铆rez en El Mundo

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CARTA DEL DIRECTOR

Recluido durante la primera parte del vuelo en su cabina de la secci贸n delantera del Airbus, Mr. Shoemaker ha repasado y pulido cada una de las palabras del discurso con la minuciosidad y mimo de quien desmonta la maquinaria de un reloj para asegurarse de que funcionar谩 a la perfecci贸n. Luego, mientras el avi贸n presidencial se zambulle hacia la base de Andrews, me ense帽a con orgullo la composici贸n de la mesa en la que estar谩 sentado: Obama, Michelle, Hillary, Biden, el jefe de la junta de jefes de Estado Mayor, la estrella del f煤tbol americano (y de las campa帽as antiaborto) Tim Tebow鈥 Pero sigue sin soltar prenda sobre el pasaje de la Biblia escogido.

-S贸lo te puedo decir que el comienzo te va a gustar鈥

A Mr. Shoemaker le brillan los ojos con la misma mezcla de idealismo y piller铆a que al Mr. Smith de la pel铆cula de Capra. Aunque venir desde Madrid, o no digamos nada desde Le贸n, es hacerlo desde mucho m谩s lejos que el m谩s rec贸ndito lugar del medio oeste, en audacia y osad铆a nadie le gana a nuestro gran aventurero. Mientras cruzamos el Potomac y la caravana se desliza en la noche entre el parpadeante obelisco a Washington y el Kennedy Center, doy por hecho que si su coche se detiene, le veremos subir las escaleras del Lincoln Memorial, no para escuchar al viejo Abe sino para leerle alg煤n fragmento del discurso.

Mr. Shoemaker es agn贸stico tirando a ateo. No de los que lo van proclamando en las traseras de los autobuses, pero casi. Claro que con una cintura tan el谩stica como la suya, cuando le invitaron a intervenir en el National Breakfast Prayer la adaptaci贸n de la conciencia a la conveniencia m谩s que un acto pol铆tico fue un reflejo psicomotor.

-No lo dud茅 ni un minuto. Qu茅 oportunidad para nuestro pa铆s鈥 隆Poder hablar en un acontecimiento as铆, delante de todas estas personas!

El c铆rculo lo cuadra explicando que los Estados Unidos se fundaron para preservar la libertad religiosa de peregrinos como los del Mayflower que llegaban huyendo de la intolerancia de la vieja Europa y que en realidad el Desayuno de la Oraci贸n es m谩s un contexto que algo que haya que tomar al pie de la letra鈥 隆Que te has cre铆do t煤 eso!, pienso mientras la bruma del sue帽o va envolviendo su imagen en mangas de camisa a lo James Stewart, blandiendo en el saloncito de su Air Force One la lista de los comensales como si fuera el gordo de la loter铆a.

A las seis de la ma帽ana siguiente las ocas del Capitolio andan revueltas. Voy a pasar el primer control de seguridad que el FBI ha instalado en nuestro hotel cuando me encuentro a F. G., Entrecanales, Del Pino, S谩nchez Gal谩n y Villar Mir presos de una gran agitaci贸n, haciendo rondos a pasos nerviosos, ya embutidos en sus abrigos y bufandas. Es mediod铆a en Madrid y la Bolsa parece en ca铆da libre. 芦Nos est谩n dando fuerte鈥 Nos est谩n dando hasta en las orejas鈥 Los mercados se est谩n comportando como hace un a帽o y pico, pero s贸lo con nosotros鈥 El spread se ha ido a m谩s de 140 puntos b谩sicos y aun as铆 no colocamos la deuda鈥 Los hedge funds han mordido la presa y no la van a soltar鈥 El Santander ha presentado unos resultados cojonudos y est谩 cayendo un huevo鈥 Nos castigan por la marcha atr谩s de las medidas sobre las pensiones鈥 Es el precio Espa帽a鈥 Si se va el dinero, ya s贸lo queda rezar禄.

Al menos eso no va a ser dif铆cil esta ma帽ana. Las ocas del Capitolio quieren avisar a su emperador de que el asalto e incendio de la ciudad ya han comenzado, pero primero tendr谩n que escucharle tocar la lira. Y encima con alguna incomodidad adicional. Cuando antes de entrar en el Gran Sal贸n de Baile del Hilton nos quitan los tel茅fonos m贸viles, al l铆der mundial de las energ铆as renovables le sale del alma la exclamaci贸n:

-隆En mi pueblo era mucho m谩s f谩cil ir a rezar que aqu铆!

Traspasamos el umbral del recinto y en un abrir y cerrar de ojos todos formamos ya parte del hormigueante archipi茅lago de La Familia, nombre cotidiano de la Fellowship Foundation, m谩s que organizadora, inspiradora del acto que comenzar谩 dentro de una hora. 驴O m谩s bien habr铆a que decir que ya ha comenzado, que lleva un buen rato desarroll谩ndose en torno a los tres centenares de mesas que a modo de islotes comunicados entre s铆 sirven de punto de apoyo para las miles de relaciones pol铆ticas, sociales y econ贸micas que en este momento est谩n teji茅ndose en nombre de Jes煤s de Nazaret, Dios de las 茅lites? Es la colmena de los poderosos en plena ebullici贸n. As铆 funciona La Familia, c茅lula a c茅lula, relaci贸n a relaci贸n, negocio a negocio. No en vano el folleto que acompa帽a al programa de mano recuerda que 芦Jes煤s dijo (鈥) que donde haya dos o tres reunidos en mi nombre, yo estar茅 en medio de ellos禄; y a帽ade que 芦se estimular谩 a cada participante [en este desayuno] a formar parte de un peque帽o grupo de amigos en su comunidad禄.

Mi mesa es la n煤mero 68. Aunque la comparto con un congresista por Georgia, un pol铆tico rumano, una finlandesa no identificada, una eurodiputada laborista escocesa muy simp谩tica y un diplom谩tico japon茅s de los de tarjeta de visita en ristre, enseguida me entra la ansiedad por todo lo que debo estar perdi茅ndome alrededor. Me obsesiona en concreto una reflexi贸n de quien desde 1969 viene actuando como m铆tico y enigm谩tico hermano mayor de La Familia, Doug Coe, sobre lo que puede verse en el Desayuno de la Oraci贸n: 芦Esto es s贸lo la d茅cima parte del 1% del iceberg禄.

De repente, en medio del enjambre, el im谩n de una melena caoba y un pa帽uelo de seda bailando alrededor de una piel muy blanca y un rostro lleno de vida. Me acerco. Es la mesa del presidente del BBVA. F. G. me dice que ella acaba de pasar una temporada en Espa帽a. Se llama Janice Wagner. Hablamos. Me cuenta que ha vivido en casa de una familia con muchos hijos apellidada Silva. Luego resulta que es la casa de sus t铆os. Y que el due帽o de la casa es hermano de la madre de Janice y que la que se apellida Silva es su esposa y que es hija del que fuera ministro de Obras P煤blicas de Franco Federico Silva Mu帽oz.

-Yo entrevist茅 una vez a ese se帽or. Era muy inteligente, representaba a la democracia cristiana dentro del r茅gimen de Franco鈥 驴Pero t煤 por qu茅 est谩s aqu铆? 驴Tienes algo que ver con el Congreso o el Senado? 驴Eres de la Fellowship Foundation?

-Es que Doug Coe es mi abuelo. 驴Has o铆do hablar de 茅l?

-S铆, claro. Le he dicho al presidente Zapatero que me tiene que contar c贸mo es cuando le conozca. Todos dicen que es un gran l铆der espiritual y uno de los hombres m谩s poderosos de Am茅rica.

-A mi abuelo no le gusta ni siquiera que se mencione su nombre.

-Porque piensa que la discreci贸n ayuda a las actividades de La Familia, 驴no?

-Porque su 煤nica preocupaci贸n es ayudar a los dem谩s y servir a Jes煤s. Es un gran hombre鈥 y un abuelo maravilloso. Somos 21 nietos, m谩s tres embarazadas y varios biznietos.

-Entonces sois la familia y La Familia.

Janice me presenta a su padre. 芦Business man禄, me dice. De repente el hilo por el que avanzo hacia el ovillo, de forma tan prometedora y sugerente, se corta en seco porque el elenco de oradores ya est谩 alineado en la mesa sobre el escenario y los senadores Amy Klobuchar -una dem贸crata vivaracha- y Johnny Isakson -un republicano con eslora- empiezan a presentar la gala con m谩s tablas que Igartiburu y el actor que le pusieron al lado en Nochevieja.

El traje de chaqueta rojo con cuello marinero y enormes botones oscuros de Hillary Clinton es, a la derecha del podio, el foco de todas las miradas. A la izquierda, Mr. Shoemaker, el 煤nico con auriculares para la traducci贸n simult谩nea, da una cierta sensaci贸n de pulpo en el garaje que se acrecienta cuando el capell谩n del Senado hace una primera plegaria y mientras todos inclinan ostensiblemente la cabeza en se帽al de sometimiento a Dios, 茅l permanece erguido mirando con asombro a derecha e izquierda.

Algo no ha salido de acuerdo con lo previsto porque los dos asientos a su lado, reservados para Michelle y Barack Obama, permanecen vac铆os. Y si el presidente no ha llegado a煤n es que no se ha celebrado ese anhelado encuentro previo entre bambalinas en el que, seg煤n leyendas y denuncias, Doug Coe y otros jefes de La Familia administran los peque帽os apartes de sus invitados con las m谩ximas autoridades de la Naci贸n a modo de sabias inversiones para la extensi贸n de su red. Pero el formato de hoy es diferente por razones de seguridad. Se trata de la primera ocasi贸n de los 煤ltimos ocho a帽os, cuatro meses y 24 d铆as -es decir desde el 11-S- en que el presidente de los Estados Unidos, el vicepresidente de los Estados Unidos y la secretaria de Estado de los Estados Unidos van a estar juntos en un acto p煤blico.

El acontecimiento se consuma cuando a los acordes del Hail to the Chief y anunciados de acuerdo con el ritual 芦-隆Ladies and gentlemen鈥.!禄-, aparece Michelle con uno de sus caracter铆sticos vestidos malva, seguida de su marido con corbata azul de rayas. Ella besa a Mr. Shoemaker y 茅l le abraza con afecto. He aqu铆 la 芦conjunci贸n planetaria禄, el fugaz acoplamiento c贸smico pronosticado por Leire. Este t铆o ya ha hecho el viaje, pienso, imaginando los telediarios y las portadas de la prensa.

Los dos senadores que copresiden el comit茅 organizador hablan de sus experiencias religiosas. 芦Cada semana participo en un desayuno de la oraci贸n con un grupo reducido鈥 Yo salgo de esa reuni贸n siendo una mejor persona禄. A continuaci贸n la sargento primera Mary Kay Messenger, soprano de la banda de la Marina, canta a capella God bless America, land of the free. Tiene una voz cristalina y poderosa que brota de su fr谩gil figura uniformada con medallas de colores prendidas en el pecho. Todos los invitados extranjeros sentimos un primer escalofr铆o de envidia cuando ataca el terceto final de la composici贸n de Irving Berlin: 芦From the mountains, to the prairies,/ to the oceans, white with foam/ God bless America, my sweet home禄.

Tras una lectura de las Sagradas Escrituras sobre la forma en que Mois茅s deb铆a liderar al pueblo y nuevos testimonios, esta vez de miembros de la C谩mara de Representantes, sobre el valor terap茅utico de la oraci贸n, llega el momento de Mr. Shoemaker. A la sorpresa inicial de verle aparecer con una int茅rprete a la espalda sucede un murmullo general de aprobaci贸n cuando se traducen sus primeras palabras: 芦Perm铆tanme que les hable en castellano, en la lengua en la que por primera vez se rez贸 al Dios del Evangelio en esta tierra禄.

Efectivamente, me ha gustado el comienzo. 隆Qu茅 h谩bil ha sido poniendo en valor su minusval铆a! L谩stima que en los colegios de al menos dos comunidades espa帽olas no se pueda seguir rezando -el que quiera-, ni menos a煤n hacerlo en castellano鈥

Mr. Shoemaker ha logrado suscitar la curiosidad del p煤blico, pero la atenci贸n ser谩 descendente a medida que vaya desgranando un discurso seriote y de izquierdas ante una audiencia conservadora con ganas de que le den vidilla en forma de an茅cdotas y vivencias personales. La cita del Deuteronomio contra la explotaci贸n del jornalero seguro que funciona en Espa帽a pero aqu铆 es acogida con total indiferencia. Ning煤n business man parece darse por aludido. La defensa de la 芦autonom铆a moral禄 provoca cierto mosqueo y la de la 芦Alianza de Civilizaciones禄 extra帽eza, pero el speech genera otra vez empat铆a al pedir que 芦honremos juntos a las v铆ctimas del terrorismo禄. Cada palabra est谩 en efecto medida, cada matiz equilibra al anterior o al siguiente.

Por tres veces habla de 芦plegaria禄 pero ni una sola m谩s vuelve a citar a Dios. 芦Quienes me conoc茅is no me habr铆ais perdonado la impostura禄, me dir谩 despu茅s. Al final el discurso vuelve a irse para arriba cuando se apoya en el Quijote para proclamar que 芦la libertad es uno de los m谩s preciosos dones que a los hombres dieron los cielos禄 y desear que 芦ese don siga iluminando a Am茅rica y a todos los pueblos de la Tierra禄. La gente se pone de pie y el aplauso es m谩s c谩lido que cort茅s. Ha sido espabilado con la cita porque eso de 芦los cielos禄 es muy socorrido: igual sirve para un roto teol贸gico que para un descosido atmosf茅rico.

Misi贸n cumplida. Mr. Shoemaker sonr铆e relajadamente mientras van sucedi茅ndose los discursos m谩s esperados por el p煤blico. El del almirante Mullen concluye con unas palabras de Salom贸n del Libro de los Reyes que podr铆an parecer dedicadas a 茅l cuando una y otra vez mantiene la cabeza erguida mientras los dem谩s la inclinan: 芦No soy m谩s que un muchacho y apenas s茅 c贸mo comportarme禄. El de Hillary y el de Obama dejar谩n por las nubes el list贸n de la oratoria c铆vico-sagrada y volver谩n a plantear la encarnizada duda zanjada por las primarias de si no habr铆a sido mejor presidenta ella que 茅l.

Hillary es la oradora principal de la ma帽ana y por eso se extiende con una intervenci贸n brillant铆sima en la que no falta una alusi贸n al caso Lewinsky y otras infidelidades de Bill, 芦esos momentos dif铆ciles y dolorosos en los que mi fe se fortaleci贸禄 a trav茅s de 芦un grupo bipartidista de mujeres que rezaban por m铆 y vinieron a verme a la Casa Blanca禄. En el pol茅mico libro de Jeff Sharlet sobre este movimiento y cuanto hay organizado en torno al Desayuno de la Oraci贸n se explica que aunque no pertenezca a La Familia, 芦Hillary es su compa帽era de viaje禄 y as铆 lo prueban sus pasadas referencias laudatorias a Doug Coe como 芦un verdadero mentor espiritual para cualquiera que, al margen de cu谩l sea su partido o su fe, quiera profundizar en su relaci贸n con Dios禄.

Pero adem谩s de transmitir sus vivencias religiosas como ser humano, Hillary quiere trasladar un mensaje pol铆tico como secretaria de Estado al presidente de Uganda, Musevini, 芦a quien conoc铆 a trav茅s del Desayuno de la Oraci贸n禄. Estados Unidos siente 芦una fuerte preocupaci贸n禄 por la ley que tramita el Parlamento ugand茅s castigando las pr谩cticas homosexuales con duras penas de c谩rcel e incluso con la muerte. El propio Obama volver谩 sobre el asunto al referirse a 芦esas leyes odiosas que acaban de plantearse en Uganda禄.

驴Por qu茅 tanto 茅nfasis? Pues porque al doctor Frankenstein se le ha escapado el monstruo. Como explica Sharlet, Musevini es 芦el hombre clave de La Familia en 脕frica禄 y, efectivamente, los Desayunos de la Oraci贸n le han permitido desde adjudicar contratos millonarios para la construcci贸n de una controvertida presa junto a las fuentes del Nilo Blanco hasta obtener grandes donativos para sus campa帽as en pro de la abstinencia sexual y en contra de los preservativos como m茅todo para combatir el sida. Esto de la homosexualidad ha ido ahora demasiado lejos y el propio Doug Coe se ha visto obligado a desaprobarlo.

El otro gran asunto com煤n a los discursos de Hillary y Obama es el terremoto de Hait铆, abordado desde la perspectiva de las dudas que cat谩strofes as铆 plantean sobre la existencia de Dios y el sentido de su Providencia. De repente es como si estuvi茅ramos escuchando la respuesta de Rousseau a la vitri贸lica reacci贸n de Voltaire tras el terremoto de Lisboa. Tanto Hillary como Obama se fijan en el esfuerzo de solidaridad que ha seguido a la hecatombe. 芦Recemos para que despu茅s de esas tragedias podamos mantener la fuerza de nuestra fe y recemos para que todos continuemos siendo guardianes de nuestros hermanos y hermanas禄, sostiene ella. 芦El mes pasado la gracia de Dios, la misericordia de Dios parec铆an estar muy lejos de nuestros vecinos de Hait铆禄, a帽ade 茅l. 芦Y sin embargo yo creo que esa gracia no estaba ausente en medio de la tragedia. La escuchamos en las oraciones y los himnos que rompieron el silencio del terremoto. La escuchamos entre los parroquianos cuyas iglesias ya no se sosten铆an en pie, formando una congregaci贸n en la cuneta y sosteniendo las biblias en su regazo禄.

A casi todos les gusta m谩s el discurso de Hillary. Yo prefiero el de Obama, gracioso al principio, con dos potentes im谩genes hist贸ricas al final a prop贸sito del ataque terrorista contra Martin Luther King y su familia y de los horrores de la Guerra de Secesi贸n: 芦En los ojos de quienes negaban su condici贸n humana, Luther King vio la cara de Dios鈥 Incluso en los ojos de los soldados de la Confederaci贸n, Lincoln vio la cara de Dios禄.

A la salida le comento a Duran Lleida que, desde un 谩ngulo distinto al suyo, me da envidia comprobar c贸mo un pa铆s tan pluriconfesional convierte la religi贸n en un factor de cohesi贸n nacional mientras en Espa帽a se utiliza la fe com煤n de la mayor铆a como espacio para la confrontaci贸n permanente. Cebri谩n nos cuenta que ha visto a una chica arrodillarse mientras se rezaba la 煤ltima plegaria. Yo les recuerdo que el due帽o del hotel, Conrad Hilton, encarg贸 un cuadro que representaba al T铆o Sam de rodillas ante Dios para presidir el primer Desayuno de la Oraci贸n en el a帽o 53.

Encontramos a Mr. Shoemaker tomando un caf茅 a peque帽os sorbos como si quisiera saborear todas las texturas del momento. Todav铆a est谩 como flotando. 芦Ha sido la primera vez que un primer ministro en ejercicio de un pa铆s extranjero ha sido invitado a participar en este acto禄. Y cuando yo doy por hecho que ha sido cosa de la Administraci贸n Obama, me saca del error y me cuenta una pel铆cula en la que hasta 茅l no tiene m谩s remedio que ver los ocultos designios de la Providencia.

-Resulta que le hicimos un favor a un se帽or. Algo que para nosotros no ten铆a ninguna importancia pero que para 茅l s铆 la ten铆a y mucha鈥 algo humanitario relacionado con un tercer pa铆s. Y, mira por d贸nde, este se帽or era el 铆ntimo amigo de Doug Coe鈥

Acab谩ramos. As铆 se escribe la Historia.

Las ocas del Capitolio rodean alarmadas al presidente sin atreverse a sacarle de la nube de su cuarto de hora de gloria. A m铆 se me ocurre una manera educada de hacerlo.

-Pues me temo que lo 煤nico bueno de esta jornada para Espa帽a va a ser lo que acaba de ocurrir hoy aqu铆.

-驴Por qu茅 lo dices? 驴Qu茅 pasa?

Y, entonces s铆, los cinco empresarios disparan una tras otra sus bengalas de alarma: la Bolsa est谩 a punto de cerrar con una ca铆da del 6%, el Santander con sus resultados 芦no tan cojonudos como parece禄 est谩 cayendo un 9%, no se ha logrado colocar la totalidad de la emisi贸n de deuda ni siquiera a un precio exorbitante, est谩 siendo el d铆a m谩s negro en los mercados desde el oto帽o de 2008鈥

Pese a que son ya las cinco de la tarde en Madrid, Mr. Shoemaker pone cara de hacerse de nuevas ante esa tempestad sobre Washington. Improvisa una reacci贸n de circunstancias sobre 芦el debate virtual entre analistas que no conocen la realidad de Espa帽a禄 y se disculpa porque quiere tener m谩s informaci贸n.

-Voy a subir a hablar con la vicepresidenta.

Luego toca sesi贸n en el Washington Post. Mr. Shoemaker queda bien en la distancia corta con el Consejo Editorial que encabezan el hijo y la nieta de Mrs. Graham. Es mi segunda visita a este peri贸dico emblem谩tico. La primera tuvo lugar en el invierno del 73 el d铆a en que Ben Bradlee me dio una entrevista mientras el juez Sirica tomaba una de las decisiones clave del caso Watergate. A la salida Mr. Shoemaker nos anticipa su diagn贸stico sobre la tormenta financiera que a la ma帽ana siguiente tapar谩 en las portadas de los peri贸dicos todos sus rayos de luz washingtoniana:

-Estamos siendo v铆ctimas de un ataque especulativo contra la moneda 煤nica, orquestado desde fuera de la zona euro.

El parte de batalla suena como si los mercados funcionaran de acuerdo con las reglas de La guerra de las galaxias y alg煤n avieso Darth Vader nos hubiera puesto la proa. Pero en la Chamber of Commerce Mr. Shoemaker se transfigura en el m谩s ortodoxo adorador de esos mismos mercados que tantas veces percibe como antip谩ticos y desde帽osos. Repite el mensaje de Davos: Espa帽a, 芦pa铆s fiable禄 que cumplir谩 sus 芦compromisos禄 reduciendo el d茅ficit p煤blico hasta los niveles marcados por el Pacto de Estabilidad y -隆oh milagro!- sit煤a dos reformas de las que ha venido huyendo como del agua hirviendo, la de 芦la protecci贸n social禄 y la de 芦las instituciones del mercado de trabajo禄, en la cima de las prioridades de su pol铆tica econ贸mica.

Incluso 芦garantiza禄 que las no hace tanto denostadas agencias de riesgos 芦mantendr谩n la calificaci贸n de la solvencia del reino de Espa帽a禄. Remata la faena proclamando que 芦el liderazgo supone elegir a veces el camino m谩s dif铆cil禄. Su intervenci贸n cae bien a los inversores norteamericanos y los espa帽oles -ocas del Capitolio y pavos reales varios- creemos durante un momento que lo de la reforma laboral va en serio. Ingenuos de nosotros.

La adaptaci贸n al terreno se repite en el Atlantic Council. Oy茅ndole hablar cualquiera dir铆a que la pol铆tica exterior norteamericana -Afganist谩n incluido- no tiene hoy en el mundo un m谩s resuelto y sincero aliado. Aunque su mezcla de idea y ocurrencia de ampliar la Comunidad Transatl谩ntica a 芦Am茅rica Latina y los pa铆ses del 脕frica Atl谩ntica禄 crea un h铆brido de curiosidad y desconcierto, lo que queda es el veredicto del general Jim Jones, consejero nacional de Seguridad: 芦He aqu铆 a un buen amigo de los Estados Unidos禄. No est谩 mal, menos de siete a帽os despu茅s del numerito de la bandera. A su fontanero jefe, Bernardino Le贸n, a煤n deben sonarle los o铆dos de los piropos que a t铆tulo personal le dedic贸 luego el general Jones en una cena privada.

Son las ocho de la noche. De nuevo en el vientre del Airbus. A Mr. Shoemaker le han salido brillos en la cara y los ojos se le han puesto m谩s saltones que nunca. 芦Cada jornada de viaje es as铆. Ni siquiera te da tiempo de comer. Seguro que pierdo dos kilos por d铆a. Pero ahora dormir茅 de un tir贸n鈥 No, no, sin pastilla ni nada. La 煤nica duda que tengo es si me ir茅 a correr antes o despu茅s del Consejo de Ministros禄.

-Oye, este a帽o cumples los 50. 驴Qu茅 quieres que te regalen?

-Ya sabes que yo tengo pocas necesidades. Con que a mis hijas les vaya bien y con ganarle al PP ya me quedo contento, je, je, je鈥

El Lincoln Memorial, el Kennedy Center, la sargento primera Mary Kay, el beso de Michelle, el abrazo que bien vale un Breakfast Prayer, la nieta de Doug Coe y toda esa 芦d茅cima parte del 1% del iceberg禄 se empeque帽ecen en la noche.

Bernardino se empe帽a en que le ponga nota al viaje.

-Depende de lo que 茅l haya sido capaz de aprender.

Good night, dulce Washington; buenos d铆as, Madrid cruel.

pedroj.ramirez@elmundo.es

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Febrero 7th, 2010 at 8:15 am

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M谩s viejos, pero m谩s ricos, de Jordi Sevilla en Mercados de El Mundo

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LUCES LARGAS

Mientras, la baja natalidad har谩 que la poblaci贸n en edad de trabajar se reduzca respecto a los niveles actuales hasta el punto de que por cada 10 activos habr谩 9 inactivos. Este ejercicio de poner n煤meros a tendencias conocidas ha encendido luces de alarma sobre el futuro del sistema de pensiones, precipitando soluciones tan dr谩sticas como duras para un pa铆s con una pensi贸n de jubilaci贸n media (862 euros), muy por debajo de la europea.

De esos datos, sin embargo, se puede hacer otra lectura que nos conduzca a estrategias de adaptaci贸n del sistema a la realidad del envejecimiento y no al rev茅s. Nuestro modelo de pensiones tiene su origen conceptual en las propuestas del canciller alem谩n Bismarck, realizadas a finales del siglo XIX en un contexto social, pol铆tico y econ贸mico totalmente distinto al actual, y mucho m谩s al de dentro de 40 a帽os. A pesar de ser un sistema de reparto (los que trabajan hoy pagan a los pensionistas de hoy) en vez de capitalizaci贸n (yo ahorro ahora para mi pensi贸n futura), se trata de un instrumento con un fuerte componente de seguro p煤blico obligatorio basado en una cierta relaci贸n entre lo contribuido y lo percibido (a帽os cotizados, base de cotizaci贸n, tasa de reposici贸n, etc). Define un sistema de salario diferido mediante un curioso circuito cerrado de solidaridad: intergeneracional, entre trabajadores en activo y jubilados, as铆 como cruzada, entre trabajadores de sectores econ贸micos (r茅gimen general) y de otros (reg铆menes especiales).

La democracia introdujo dos cambios conceptuales: primero, establecer, como pol铆tica social, una pensi贸n m铆nima garantizada por el Gobierno a trav茅s de los Presupuestos (creando los complementos a m铆nimos que cubren, en su caso, la diferencia entre la pensi贸n contractual derivada del sistema de c谩lculo y la m铆nima), as铆 como la implantaci贸n de las pensiones no contributivas vinculadas al estado de necesidad para aquellas personas mayores que no han cubierto carreras laborales est谩ndar.

Las perspectivas de envejecimiento de la poblaci贸n, la consolidaci贸n de un sistema democr谩tico y las transformaciones experimentadas en una carrera profesional muy alejada del viejo modelo fabril deber铆an llevarnos a romper la l贸gica de un sistema centrado en una relaci贸n exclusiva entre cotizaciones y pensiones, entre ocupados y jubilados. Con el modelo en vigor, si hay m谩s jubilados y menos trabajadores, la viabilidad del seguro exige endurecer las cl谩usulas del contrato. Si, por el contrario, la pensi贸n de los jubilados deja de estar vinculada s贸lo a las cotizaciones de los ocupados y las ponemos en relaci贸n, tambi茅n, con la riqueza del pa铆s, los problemas cambian de naturaleza: porque en 2050 seremos m谩s viejos, pero tambi茅n m谩s ricos por el crecimiento previsto del PIB y, sobre todo, si el cambio de modelo econ贸mico que pretende la Ley de Econom铆a Sostenible nos hace m谩s productivos. Pensar que en la sociedad del conocimiento del siglo XXI podemos seguir constre帽idos por un instrumento de pol铆tica social dise帽ado por el Estado corporativo del siglo XIX, equivale a mirar el futuro con las gafas del pasado.

Abrir la financiaci贸n del sistema de pensiones a fuentes distintas de las cotizaciones se apunt贸 ya en el Pacto de Toledo y fue apoyada en sus recientes comparecencias en la Comisi贸n parlamentaria del Pacto de Toledo por varios comparecientes, en especial, C谩ndido M茅ndez (芦En la UGT seguimos defendiendo que las pensiones p煤blicas han de contar con otras fuentes de financiaci贸n adem谩s de los ingresos por cotizaciones禄). Es, tambi茅n, la pr谩ctica de pa铆ses como Francia, donde existe la Contribuci贸n Social Generalizada, o Dinamarca, donde es el IVA quien financia el primer eslab贸n b谩sico de su sistema de pensiones, o en Espa帽a, con las pensiones no contributivas o los complementos a m铆nimos, que se financian con impuestos generales.

Se podr铆a financiar, para todos, hasta el equivalente a la pensi贸n m铆nima con cargo a un impuesto finalista (podr铆a ser una variante del Impuesto General sobre el Gasto, que no es el IVA, planteado en los a帽os 60 del siglo pasado por Kaldor como alternativa, entonces, al impuesto sobre la renta), y definir, luego, una pensi贸n complementaria que recoja la l贸gica del actual sistema contributivo, compatible, adem谩s, con el apoyo fiscal a los fondos privados de pensiones. Esta reestructuraci贸n de fuentes de financiaci贸n, al rebajar cotizaciones, permitir铆a fortalecer la competitividad empresarial reduciendo dr谩sticamente los costes laborales de manera compatible con incrementar los sueldos percibidos, adem谩s de financiar las pensiones con un esquema m谩s moderno y progresivo que las cotizaciones sociales.

Penalizar las prejubilaciones (utilizadas como instrumento de flexibilidad laboral) y fomentar una jubilaci贸n tard铆a es buena pol铆tica. La existencia de una edad legal de jubilaci贸n (concepto obsoleto en la sociedad que viene) podr铆a ser sustituida por un abanico de jubilaci贸n flexible donde el cumplimiento de un conjunto de condiciones vinculadas a la expectativa de vida diera derecho a cobrar el 100% de la pensi贸n, con penalizaciones si uno se jubila antes y est铆mulos si lo hace despu茅s.

Una transici贸n de ese tipo, que ya tuve ocasi贸n de proponer en mi libro De nuevo socialismo, publicado en 2002, y reiterarla en enero de 2004 en una conferencia en el club Siglo XXI de Madrid, tiene que plantearse en un plan a 20 a帽os que dar铆a como resultado la integraci贸n entre la Seguridad Social y Hacienda, blindando estas competencias en el 谩mbito exclusivo del Estado central.

Cambios m谩s importantes se han hecho y tendremos que hacer aprovechando, no s贸lo que seremos m谩s viejos y m谩s ricos sino, tambi茅n, m谩s sabios. Espero.

漏 Mundinteractivos, S.A.

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Febrero 7th, 2010 at 8:14 am

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El peso de la deuda, de Luis de Guindos en Mercados de El Mundo

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APUNTES ECON脫MICOS

Los dos rasgos que mejor definen el origen de la crisis actual son la burbuja inmobiliaria y la enorme acumulaci贸n de deuda por parte del sector privado. Ambos factores no son independientes, sino que se desarrollaron entrelazados. Su aparici贸n responde a causas comunes como una pol铆tica monetaria muy laxa y, seguramente, errores de regulaci贸n y supervisi贸n. El estallido de la burbuja inmobiliaria tuvo una primera v铆ctima en los balances bancarios, que eran los principales proveedores de cr茅dito al sector, y que adem谩s contaban con unos activos inmobiliarios inflados como garant铆a. Sin embargo, la consecuencia m谩s indeseable de la crisis financiera es la recesi贸n que hemos sufrido y en algunos casos estamos todav铆a padeciendo.

En estos momentos, se puede decir que los bancos han depurado un porcentaje significativo de sus activos t贸xicos, y los precios del sector inmobiliario tambi茅n han sufrido un ajuste, que aunque no es completo, s铆 ha sido relativamente importante. Sin embargo, la deuda acumulada contin煤a ah铆, y resulta importante saber cu谩l ser谩 el modo -y las consecuencias- de reducir el peso de dicha deuda.

A dicho proceso se le conoce en la jerga econ贸mica como desapalancamiento y supone, en 煤ltima instancia, una ca铆da del ratio financiaci贸n ajena/recursos propios en el balance de los agentes econ贸micos. Un reciente estudio del Instituto Mckinsey, que analiza los niveles de deuda global en una serie de pa铆ses antes de la crisis, y las consecuencias que puede tener el proceso de desapalancamiento, resulta especialmente interesante.

En 茅l se pone de relieve un conjunto de factores significativo. En primer lugar, para comprender la verdadera magnitud del problema es necesario desagregar el an谩lisis entre los distintos sectores de la econom铆a. As铆, se parte de que hasta 2008 el sector de las familias, en un gran n煤mero de pa铆ses, increment贸 su endeudamiento sustancialmente, en especial a trav茅s de hipotecas. Esta deuda manten铆a una relaci贸n estable frente a los activos hasta el inicio de la crisis, pero, sin embargo, supon铆a un porcentaje creciente de la renta disponible. Las empresas no financieras, por el contrario, entraron en la crisis con un nivel de apalancamiento inferior al del inicio de la d茅cada, salvo las inmobiliarias y las adquiridas por fondos de private equity.

El importe de la deuda tampoco era excesivo en el caso de los bancos, excepto alg煤n segmento espec铆fico como la banca de inversi贸n americana. Sin embargo, lo que s铆 se pone de manifiesto es que el sector hab铆a deteriorado la calidad de sus recursos propios como consecuencia del peso creciente de los h铆bridos -participaciones preferentes- frente al capital ordinario. Por 煤ltimo, los vol煤menes de deuda del sector p煤blico eran hist贸ricamente reducidos.

Por pa铆ses, la desagregaci贸n resulta tambi茅n ilustrativa. Los tres en los que el crecimiento de la deuda ha sido m谩s intenso en el periodo 2000-2008 han sido Reino Unido, Espa帽a y Corea del Sur. A partir de aqu铆, se se帽alan los sectores y pa铆ses que deben llevar a cabo un mayor esfuerzo desde el punto de visto del necesario proceso de desapalancamiento, que s贸lo se ha iniciado marginalmente. Y resulta especialmente ilustrativo que el pa铆s que debe reducir con mayor intensidad su nivel de deuda es Espa帽a, incluso por encima de EEUU y del propio Reino Unido, muy especialmente en el sector de las familias, en el inmobiliario, pero tambi茅n en el resto de las empresas tanto bancarias como no financieras.

No obstante, lo m谩s importante es intentar avanzar cu谩les ser谩n las consecuencias del proceso de desapalancamiento. El estudio se帽ala que, hist贸ricamente, en tiempos de paz dicho proceso puede tomar tres formas alternativas. La primera ser铆a lo que denominamos apretarse el cintur贸n, que supone un crecimiento del cr茅dito inferior al del PIB durante un periodo dilatado.

En segundo lugar estar铆a una inflaci贸n elevada, que reduzca el valor real de la deuda, y por 煤ltimo, obviamente, dejar de pagarla. El escenario m谩s com煤n en el pasado, y seguramente tambi茅n el m谩s probable en esta ocasi贸n, es el primero, que supone reducir el ratio de deuda/PIB, de media, en una cuarta parte. En el mismo, el desapalancamiento suele empezar unos dos a帽os despu茅s del estallido de la crisis, y dura entre seis y ocho, con una contracci贸n del PIB al inicio del proceso.

Sin embargo, en la crisis actual existe un factor nuevo: el fuerte incremento del endeudamiento p煤blico como consecuencia de los ambiciosos programas de est铆mulo fiscal asumidos por los gobiernos, que han llevado a un notable deterioro de las finanzas p煤blicas. El aumento de la deuda p煤blica puede alargar el proceso de reducci贸n del endeudamiento global, y por tanto hacer m谩s fr谩gil la recuperaci贸n, porque su desbordamiento puede acabar llevando a que el desapalancamiento del sector privado tenga que ser incluso m谩s intenso, deprimiendo adicionalmente el gasto privado.

Todo lo anterior resulta especialmente relevante para la econom铆a espa帽ola. En los 煤ltimos dos a帽os, el peso de la deuda privada en el PIB no ha crecido mucho o incluso se ha estabilizado a pesar de la contracci贸n del PIB nominal. Sin embargo, el de la deuda p煤blica ha aumentado a un ritmo muy intenso, provocando que el endeudamiento global de la econom铆a espa帽ola sea bastante superior al de antes del inicio de la crisis. Se hace imprescindible, por tanto, un programa cre铆ble de reducci贸n del d茅ficit p煤blico que sin suponer una retirada excesiva del est铆mulo fiscal permita generar confianza en que las finanzas p煤blicas espa帽olas est谩n bajo control.

Con el volumen de deuda acumulado en Espa帽a nos estamos haciendo extremadamente sensibles a un repunte de los tipos de inter茅s a medio y largo plazo que encarezca el coste de nuestra financiaci贸n, o a un racionamiento en los mercados de capitales internacionales. Se trata de una raz贸n adicional y poderosa para poner en marcha un programa de reformas que impida que los oscuros augurios que nos hacen desde fuera se acaben convirtiendo en realidad. Especialmente despu茅s de haber vivido, a lo largo de los dos 煤ltimos a帽os, nuestra peor recesi贸n en muchas d茅cadas.

luisdeguindos@hotmail.com

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Febrero 7th, 2010 at 8:13 am

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Europa se pone las pilas, de Miguel Sebastian en Mercados de El Mundo

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AN脕LISIS

Europa se encuentra en estos momentos en una encrucijada. Vivimos inmersos en la resaca de la mayor crisis econ贸mica de los 煤ltimos 70 a帽os y necesitamos propiciar una r谩pida recuperaci贸n que refuerce nuestra posici贸n mundial. Para ello, debemos sentar las bases para dotar a la econom铆a europea de los elementos necesarios para establecer un modelo sostenible y competitivo.

Los recursos de los que disponemos para apoyar las mejoras en la competitividad de nuestras industrias son limitados. Por eso es esencial que orientemos nuestras pol铆ticas hacia sectores con mayor capacidad de arrastre y con mayor potencial de crecimiento. El sector automovil铆stico siempre se ha considerado un sector estrat茅gico en Europa. Y, dentro de 茅l, el veh铆culo el茅ctrico es uno de los mejores exponentes de la estrategia innovadora que debe considerar el sector.

Seg煤n varios estudios, en los pr贸ximos 40 a帽os el n煤mero de coches podr铆a llegar a los 3.000 millones, tres veces m谩s que la cifra actual. Las perspectivas de una movilidad respetuosa con el medio ambiente a partir del 2030 ser谩n dif铆ciles de alcanzar sin veh铆culos m谩s limpios y eficientes.

Estos datos ponen de manifiesto el enorme potencial que tienen los veh铆culos h铆bridos y el茅ctricos. En estos momentos varios pa铆ses, como EEUU, China, Jap贸n o Israel est谩n investigando en profundidad la movilidad el茅ctrica. Europa no se debe quedar atr谩s. Es el momento de Europa, que debe liderar este sector. Es cierto que ya se est谩n dando pasos importantes en Francia, Alemania, Gran Breta帽a, o Espa帽a, pero queda mucho camino por recorrer y no hay que perder el tiempo.

Para los europeos, la implantaci贸n de los veh铆culos el茅ctricos e h铆bridos enchufables es una gran oportunidad industrial, tecnol贸gica, energ茅tica y medioambiental. Es una oportunidad industrial puesto que abarca un sector tecnol贸gico de alto valor a帽adido y de futuro. El veh铆culo el茅ctrico representa una oportunidad de robustecer nuestra industria.

Supone una oportunidad tecnol贸gica para el dise帽o y puesta en marcha de redes y medidores inteligentes de electricidad, las conocidas como smart grids, para la recarga de bater铆as.

Es una oportunidad energ茅tica, puesto que el veh铆culo el茅ctrico permite seguir apostando por las energ铆as renovables en Europa, que adem谩s de aportar seguridad energ茅tica y ser sostenibles medioambientalmente, representan una soluci贸n perfecta para dotar de m谩s gestionabilidad. Adem谩s, el veh铆culo el茅ctrico es m谩s eficiente desde un punto de vista energ茅tico, pues el aprovechamiento de la energ铆a puede llegar a ser m谩s del doble que la del motor de combusti贸n, teniendo en cuenta, obviamente, la eficiencia en la generaci贸n de electricidad y las p茅rdidas en su transporte.

Nuestras importaciones de barriles de petr贸leo se reducir铆an, adem谩s de suponer un ahorro para el consumidor puesto que la recarga de un veh铆culo el茅ctrico tendr铆a un coste aproximado de 1,6 euros por cada cien kil贸metros.

Y, sin duda, es una oportunidad medioambiental, puesto que un coche el茅ctrico emite menos de 60 gramos de CO2 por kil贸metro, frente a un veh铆culo de combusti贸n cuya media es de 150 gramos de CO2. En el caso espa帽ol, si todo nuestro parque m贸vil fuera el茅ctrico ser铆a equivalente a plantar m谩s de 2.000 millones de 谩rboles y adem谩s ahorrar铆a casi 1.000 millones de euros al a帽o en der echos de emisi贸n de CO2.

No quiero dejar pasar un aspecto fundamental en el desarrollo de este tipo de movilidad. Me refiero a la necesaria coordinaci贸n, tanto internacional como entre los sectores implicados, para adoptar est谩ndares y armonizaciones t茅cnicas, como la creaci贸n de una red europea homog茅nea de puntos de recarga que permitieran recorrer Europa de punta a punta en un veh铆culo el茅ctrico.

En este sentido, Espa帽a ha conseguido crear un di谩logo abierto con los fabricantes de autom贸viles, la industria auxiliar, las empresas de energ铆a y de infraestructuras energ茅ticas y las de las tecnolog铆as de la informaci贸n y la comunicaci贸n en un foro al que asistieron los principales presidentes y ejecutivos de estos sectores y en el que hemos conseguido llegar a un acuerdo para establecer mecanismos de colaboraci贸n entre el sector p煤blico y el privado en todos los 谩mbitos que afectan a los veh铆culos el茅ctricos e h铆bridos enchufables. Es un acuerdo en el que todos ganamos para hacer de este proyecto la bandera de un cambio de modelo productivo.

En definitiva, la implantaci贸n de los veh铆culos el茅ctricos e h铆bridos en el mercado comunitario debe ser una prioridad, no s贸lo espa帽ola, sino de toda la Uni贸n Europea, por el efecto positivo que el veh铆culo el茅ctrico tiene sobre cuestiones tan trascendentales para el futuro de Europa como la dependencia energ茅tica, la lucha contra el cambio clim谩tico o la consolidaci贸n de una industria competitiva y de futuro.

El di谩logo entre gobiernos y entre todos los sectores implicados es fundamental para el 茅xito del veh铆culo el茅ctrico. Pero es imprescindible asumir que este 茅xito no depender谩 de la voluntad de los gobiernos ni de los fabricantes. Depender谩 de la voluntad de los ciudadanos.

Miguel Sebasti谩n es el ministro de Industria, Turismo y Comercio.

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Febrero 7th, 2010 at 8:12 am

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El presidente en su laberinto, de Enric Juliana en La Vanguardia

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ESPA脩A Y LA CRISIS

Doscientos mil millones de euros. Esa era la tabla de salvaci贸n, le dijeron al presidente cuando el cielo comenz贸 a encapotarse. 200.000 millones de euros era el margen de endeudamiento del que dispon铆a el Reino de Espa帽a en la primavera del 2008, sin infringir el tercer mandamiento de la Ley del Euro (”tu deuda p煤blica nunca superar谩 el 60% del producto interior bruto”). 200.000 millones de euros son veinte puntos de la riqueza estad铆stica espa帽ola. Son una cifra cabal铆stica: 33,3 billones de las antiguas pesetas. Son la soga que hoy acaricia el cuello de Jos茅 Luis Rodr铆guez Zapatero.

Con la cuerda en el pescuezo, pero con los pies todav铆a sobre el inestable estrado, el presidente ha roto el s茅ptimo sello: en las 煤ltimas semanas ha ido a buscar la opini贸n y el asesoramiento de Miguel Boyer, ministro de Econom铆a en el primer gobierno de Felipe Gonz谩lez, liberal conspicuo (aunque partidario de Keynes), odiado por los guerristas y valedor de la pol铆tica econ贸mica del aznarato. Boyer ha accedido a dar consejos, a cambio de no aparecer p煤blicamente en el consejo de sabios de la presidencia del semestre europeo junto con Felipe Gonz谩lez, Jacques Delors y Pedro Solbes. El tel茅fono m贸vil de Zapatero no da abasto. Otros veteranos del PSOE de los ochenta est谩n siendo consultados. Cada vez se encargan m谩s papeles a la denostada vieja guardia.

John Maynard Keynes, adalid del gasto p煤blico. 驴Cu谩nto Keynes cabe en la actual tribulaci贸n espa帽ola? Esa es la cuesti贸n. Solbes y Miguel 脕ngel Fern谩ndez Ord贸帽ez se llevaron las manos a la cabeza cuando fueron informados del festival keynesiano que buena parte del c铆rculo de confianza de Zapatero (Miguel Sebasti谩n, Elena Salgado, Jos茅 Blanco…) teorizaba como respuesta a la crisis en el 2008. Una Espa帽a ejemplarmente socialdem贸crata recurrir铆a a su saneada deuda p煤blica para paliar los da帽os de la tormenta. Hab铆a paraguas para proteger a todos. O a casi todos. Espa帽a iba a dar ejemplo. Solbes ya no cre铆a en el aterrizaje suave e intu铆a que la factura del paro y la ca铆da de la recaudaci贸n tributaria crear铆an un c贸ctel explosivo.

M谩s severo, el gobernador del Banco de Espa帽a ya preconizaba cirug铆a de hierro (reformas estructurales, seg煤n el eufemismo de moda) antes del brusco colapso del ciclo expansivo. Atra铆do por el papel de h茅roe socialdem贸crata en un mundo descuajeringado, entusiasmado por la victoria de Barack Obama en Estados Unidos y muy atento a los 茅xitos bonapartistas de su amigo Nicolas Sarkozy en Francia, Zapatero dej贸 marchar a Solbes, le retir贸 la palabra a Fern谩ndez Ord贸帽ez y lanz贸 a los cuatro vientos el grito torero: “隆Dejadme solo!”.

Seducido por la visi贸n heroica de la crisis, el presidente tom贸 el mando de la pol铆tica econ贸mica en la remodelaci贸n ministerial de abril del 2009, colocando en la segunda vicepresidencia a una abnegada Elena Salgado que jam谩s le llevar谩 la contraria. En el nuevo Gabinete nadie le lleva la contraria. Apenas hay debate en las reuniones del Consejo de Ministros: se dan los buenos d铆as, se despachan los asuntos visados por los subsecretarios y hasta el pr贸ximo viernes. S贸lo Jos茅 Blanco se insin煤a como una figura cada vez m谩s aut贸noma, pero eso lo veremos m谩s adelante. Arropado por Mar铆a Teresa Fern谩ndez de la Vega y Salgado, dos mujeres entregadas en cuerpo y alma a la gesti贸n gubernativa, dos estajanovistas que jam谩s fabular谩n con la posibilidad de desplazar al n煤mero uno, Zapatero ha llevado al extremo la sustancia presidencialista del r茅gimen democr谩tico espa帽ol.

Casi un a帽o despu茅s de la 煤ltima remodelaci贸n ministerial, el andamiaje -mitad socialdem贸crata, mitad bonapartista; mitad obamista, mitad caudillista- se est谩 viniendo abajo ante la mirada entre at贸nita y escandalizada de una sociedad que ahora, cuando ha sonado la campana de las pensiones, comienza a hacerse una idea cabal de la profundidad de la crisis en Espa帽a. Y Zapatero, socialdem贸crata heroico, luce una bonita soga en el cuello.

Los costes del seguro de paro y del subsidio adicional, m谩s la ca铆da en picado de la recaudaci贸n del IVA, han perforado el escudo keynesiano que el ministro Miguel Sebasti谩n, durante meses principal valido del presidente, cre铆a irrompible. El ejercicio del 2009 se ha cerrado provisionalmente con un d茅ficit p煤blico del 11,4%, que algunas fuentes sostienen que alcanzar谩 el 12% cuando dentro de unos d铆as se conozcan los datos definitivos. Un d茅ficit griego. Un desv铆o de dos puntos que deja un agujero de 20.000 millones en las cuentas del Estado (sin sumar a esa cifra el preocupante y opaco desajuste presupuestario de las comunidades aut贸nomas y ayuntamientos, en algunos casos al borde de la quiebra); un desastre que dif铆cilmente pod铆a pasar desapercibido en el circuito de poderes e intrigas tambi茅n conocido como los mercados internacionales.

Desde que la revista brit谩nica The Economist public贸 en noviembre del a帽o pasado un n煤mero especial con el elocuente t铆tulo de Spain, the party麓s over (Espa帽a, la fiesta se ha acabado), Espa帽a se halla bajo sospecha en los circuitos de opini贸n anglosajones, en los que se ha acu帽ado el despectivo acr贸nimo PIGS (cerdos) para reunir en un mismo pelot贸n de sospechosos a Portugal, Italia, Grecia y Espa帽a.

Lo de los PIGS duele. Zapatero est谩 convencido de que hay una conspiraci贸n del conservadurismo anglosaj贸n para desprestigiar el euro, tomando a Espa帽a como cabeza de turco. El presidente lee las traducciones de The Wall Street Journal,el diario m谩s inclemente con su gesti贸n, y no puede pasar por alto que Jos茅 Mar铆a Aznar es asesor de News Corporation, el gigantesco grupo medi谩tico de Rupert Murdoch, propietario del viejo e influyente diario de Wall Street. 驴Dan Brown en la Moncloa? 驴Una conjura neoconservadora para romper la constelaci贸n planetaria entre Obama y Zapatero? 驴Un movimiento de fuerzas oscuras para taponar la respuesta socialdem贸crata a la crisis? Toda teor铆a conspirativa tiene sus fallos. Hay voces de izquierda entre los diagn贸sticos m谩s severos de la crisis espa帽ola Con un intervalo de pocos meses, Paul Krugman, premio Nobel de Econom铆a y punto de referencia del pensamiento progresista, ha lanzado dos temibles avisos: ha advertido que los espa帽oles deber铆an rebajarse el sueldo un 25% para salir del atolladero y que la situaci贸n de Espa帽a puede ser m谩s peligrosa para la Uni贸n Europea que la de Grecia (mucho peor en t茅rminos contables) dada la mayor envergadura ib茅rica. La idea de que Espa帽a es el nuevo enfermo de Europa se ha ido extendiendo como una mancha de aceite. Hoy existe consenso europeo sobre esa imagen. Yel vicepresidente de la Comisi贸n Europea, Joaqu铆n Almunia -ex secretario general del PSOE y durante a帽os fiel escudero de Felipe Gonz谩lez-, la remach贸 el mi茅rcoles parangonando Espa帽a y Portugal con Grecia. En la Moncloa lo quieren estrangular.

El andamiaje heroico se est谩 viniendo abajo. Desprovisto mde un vicepresidente econ贸mico con fuste y voz aut贸noma capaz de atraer sobre su cabeza los rayos de J煤piter, de la City, de la CEOE, de los sindicatos, de la prensa de Murdoch, de Aznar y de todo el Lado Oscuro de la Fuerza, la credibilidad de Zapatero, ya seriamente deteriorada por su retraso en la admisi贸n de la crisis, se halla en estos momentos carbonizada.

Los espa帽oles han dejado de quererle, aunque reconocen su talante conciliador. El 煤ltimo bar贸metro del CIS (enero del 2010) desvela un extraordinario rechazo: el 71% declara sentir poca o nula confianza en el presidente del Gobierno. Ni Su谩rez, ni Gonz谩lez, ni Aznar nunca cayeron tan bajo. S贸lo hay una persona que le supera. Mariano Rajoy, l铆der de la oposici贸n, no inspira gran confianza al 76% de los encuestados. Esta es la deriva de Espa帽a: cuatro millones de parados, d茅ficit p煤blico al galope, problemas de solvencia agarrotando la emisi贸n de la deuda p煤blica, ausencia de horizontes y un estamento pol铆tico bajo sospecha. Rumbo a las costas de Grecia, pese a la firmeza del banquero Emilio Bot铆n pidiendo tranquilidad y confianza.

El escudo de los 200.000 euros y un liderazgo que buscaba la m铆mesis con Obama y Sarkozy se hallan desbaratados. Hay que recortar gastos y comienzan a emerger liderazgos paralelos como el del ministro Blanco anunciando el viernes, con voz severa, el guantazo a los controladores a茅reos. Ya no es un secreto: el vicesecretario general del PSOE gana puntos como posible pieza de repuesto. Blanco lo desmiente, pero sus gestos lo confirman. Otras voces apuntan al vasco Patxi L贸pez, hoy en horas dulces.

Aturdido por la incre铆ble gesti贸n del futuro de las pensiones (un fallo en cadena de las dos vicepresidentas, que las deja desarboladas), por el deshilachamiento de la presidencia europea, por las encuestas y por el azimut de la prensa extranjera, Zapatero busca una salida al laberinto. Deriva griega o cirug铆a. Dos Minotauros le acechan: el descr茅dito irreversible y la huelga general.

DOCUMENTO COMPLETO DE LA REFORMA LABORAL DEL GOBIERNO www.lavanguardia.es/documentos

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Febrero 7th, 2010 at 8:11 am

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驴Un paso adelante o dos atr谩s?, de Florentino Felgueroso, J. Ignacio Garc铆a y Sergi Jim茅nez en Dinero de La Vanguardia

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Despu茅s de una larga espera, el Gobierno ha puesto su propuesta de reforma laboral sobre la mesa de negociaci贸n. El resultado es un conjunto de medidas que a煤n se deben concretar, aunque la mayor铆a ya hab铆an sido anticipadas hace semanas: un plan de empleo juvenil, un modelo de reparto del trabajo a la alemana, incentivos a la contrataci贸n a tiempo parcial, etc茅tera. El aspecto m谩s esperado de la propuesta, por la pol茅mica que ha generado a lo largo de los 煤ltimos meses, era qu茅 tipo de medida se iba a proponer para hacer frente a la dualidad entre trabajadores fijos y temporales. El resultado de tanto misterio nos deja fr铆os. Se sigue apostando por acabar con la dualidad v铆a modificaciones legales pero sin ofrecer instrumentos nuevos que cambien los incentivos, disminuyan la incertidumbre y, por ende, aumenten la contrataci贸n.

Este elemento es el crucial para que la reforma ponga las bases, conjuntamente con otras reformas como la educativa, para un cambio de modelo productivo. Se ha evitado coger el toro por los cuernos, eludiendo atajar de ra铆z una de las causas m谩s evidentes de la alta destrucci贸n de empleo actual: la propia regulaci贸n contractual y, en especial, la considerable brecha que existe entre trabajadores temporales e indefinidos.

Esta dualidad entre trabajadores temporales e indefinidos es tambi茅n responsable del mal funcionamiento de otras instituciones laborales que tambi茅n se pretenden reformar. Por ejemplo, tal c贸mo ha quedado patente en esta crisis, la dualidad contractual interact煤a con la negociaci贸n colectiva dificultando otros mecanismos de ajuste que no sea el despido o la no renovaci贸n de los trabajadores temporales. Dif铆cilmente es posible un mecanismo de ajuste v铆a flexibilidad interna en las empresas (reparto de horas, por ejemplo) ov铆a moderaci贸n salarial, cuando existe un amplio colectivo de trabajadores cuyo despido resulta pr谩cticamente gratuito.

El actual sistema de protecci贸n al empleo es, ante todo, tremendamente desigual si lo comparamos con los pa铆ses de nuestro entorno. Despedir a trabajadores indefinidos con suficiente antig眉edad en la empresa es caro (lo m谩s com煤n es una indemnizaci贸n de 45 d铆as por a帽o de servicio con un l铆mite de 42 mensualidades). Como la indemnizaci贸n por a帽o de servicio es muy elevada, en muchos casos es preferible despedir a los trabajadores que lleven menos tiempo en las empresas, independientemente de su productividad, evitando la acumulaci贸n de antig眉edad. Pero adem谩s, las indemnizaciones por despido de los entrantes son muchos menores cuando tienen contratos temporales (entre 0 y 8 d铆as por a帽o de servicio), lo que pone a este tipo de trabajador el primero de la cola.

La 煤nica forma posible de cortar de ra铆z el problema de dualidad contractual es acabar con la existencia de los contratos temporales, salvo para casos muy concretos como el de interinidad. As铆, para las nuevas contrataciones se deber铆a ofrecer una 煤nica posibilidad: un nuevo contrato que proteja al trabajador frente al despido con una indemnizaci贸n ligeramente creciente con la antig眉edad. Este contrato se podr铆a dise帽ar de manera que no cambien las indemnizaciones medias para los trabajadores ni generen, tampoco, un sobrecoste para las empresas. En www. crisis09. es/ propuesta se presentan los detalles de un ejemplo concreto en este sentido.

Esta ser铆a la forma realmente efectiva de fomentar la contrataci贸n indefinida. Si se mantienen los actuales contratos temporales e indefinidos, por mucho que se fomente el uso de aquel con menor indemnizaci贸n, no se conseguir谩 cambiar el artificial incentivo al despido justo en el momento de convertir el contrato temporal en indefinido. El contrato de Fomento de la Contrataci贸n Indefinida no se ha usado ni, en nuestra opini贸n, se usar谩 en el futuro mucho m谩s. La raz贸n es la apuntada antes: el salto en indemnizaci贸n desde 8 a 33 seguir谩 siendo tan abrupto que se seguir谩 despidiendo al temporal sin que pase a ser indefinido.

Esto s贸lo se consigue con un contrato como el apuntado antes. Un contrato que no har铆a a “todos los trabajadores” precarios, como se aduce desde c铆rculos sindicales, sino todo lo contrario. Al eliminarse el artificial incentivo al despido excesivo que existe en la actualidad, estos trabajadores podr铆an acumular m谩s antig眉edad en la empresa, su nivel de protecci贸n subir铆a y su adquisici贸n de capital humano tambi茅n se ver铆a beneficiada. Este sistema se ver铆a reforzado si adem谩s se toman medidas decisivas de reforma en la estructura y funcionamiento de la negociaci贸n colectiva, en el sistema de prestaciones por paro y en la gesti贸n y evaluaci贸n de las pol铆ticas activas.

La transici贸n hacia un nuevo sistema de relaciones laborales que siente las bases para un cambio de modelo productivo ser谩 larga, por ello tiene escaso sentido retrasarla a煤n m谩s como parece que se apunta en la propuesta presentada por el Gobierno.

Florentino Felgueroso, J. Ignacio Garc铆a y Sergi Jim茅nez, profesores de las universidades de Oviedo, Pablo de Olavide y Pompeu Fabra, respectivamente, adem谩s de investigadores de la Fedea y coautores de la 麓Propuesta para la reactivaci贸n laboral en Espa帽a麓

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Febrero 7th, 2010 at 8:10 am

隆Respire hondo!, de Alfredo Pastor en Dinero de La Vanguardia

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Desde hace unas semanas arrecian los聽 comentarios desfavorables sobre nuestras perspectivas econ贸micas, y la reacci贸n de nuestro Gobierno no puede ser m谩s desafortunada; ha pasado por tres fases, cada una peor que la anterior.

En Davos, nuestro presidente recibi贸 una llamada de atenci贸n sobre el estado de las cuentas p煤blicas; los mercados empezaron a subir la prima de riesgo de nuestros activos. Por primera vez, estas advertencias parecieron hacer mella: la respuesta fue el plan de reducci贸n del gasto. El plan ten铆a un nulo alcance real, ya que, primero, el aumento del d茅ficit se debe sobre todo al componente c铆clico y que el margen para la reducci贸n efectiva del gasto por parte de la Administraci贸n central – 隆a ver qui茅n toca el de las auton贸micas y locales!-es m铆nimo. Era, sin embargo, un gesto necesario, para dar idea que el gobierno empezaba a tomarse las cosas en serio. El resultado est谩 a la vista: un recorte en la inversi贸n – que dar谩 el golpe de gracia a buena parte del sector de la construcci贸n, que vive de las adjudicaciones p煤blicas-y poco m谩s. Lo de siempre.

El segundo episodio tiene como protagonista el r茅gimen de pensiones. A diferencia de lo que ocurre con el gasto p煤blico, ah铆 s铆 hay posibilidades de enderezar las cuentas p煤blicas de manera duradera. Es m谩s: ya era hora que alguien se atreviera a poner el cascabel al gato. Porque hace casi veinte a帽os que se sabe que el actual r茅gimen de pensiones tiene un desequilibrio creciente, que ligeros recortes hubieran bastado para corregir si se hubieran hecho a tiempo. Los efectos de cada una de las medidas propuestas entonces ya son conocidos y han sido cuantificados: s贸lo la timidez de nuestros pol铆ticos ha sido capaz de mantener el asunto bajo silencio durante todos estos a帽os (vale la pena recordar que, en la preparaci贸n del pacto de Toledo, el Ministerio de Trabajo neg贸 al de Econom铆a datos solicitados de la forma m谩s oficial: por ello el pacto no fue m谩s que un pacto de silencio).

No importa: m谩s vale tarde que nunca, pod铆a uno pensar cuando el gobierno anunci贸 dos medidas que son entre las m谩s inocuas – y tambi茅n de las menos eficaces: el retraso de la edad de jubilaci贸n y el cambio del c贸mputo de la base para la pensi贸n. Lo que resulta literalmente incre铆ble es que ambas medidas sean retiradas, so pretexto que hay que estudiarlas y discutirlas, bajo la presi贸n de unos sindicatos que las conocen de sobra y que saben que son necesarias. Estas medidas, que van m谩s all谩 de la cosm茅tica, hubieran contribuido a dar la impresi贸n que nos tomamos las cosas en serio: que es justamente lo que en estos momentos hace falta.

Llegamos al tercer episodio: las medidas de reforma laboral. El gobierno ha contribuido a que los dos primeros a帽os de legislatura hayan transcurrido en pura p茅rdida; y ha falseado frente al p煤blico los t茅rminos de la negociaci贸n, tratando de asustarnos con el espectro de unos empresarios manchesterianos, como si un gobierno conservador agitara ante el p煤blico el fantasma de unos sindicatos trotskistas. Claro que la reforma laboral presenta dificultades, porque, como todo cambio, habr谩 quien gane y quien pierda con ella. Pero no es posible que los gobiernos extranjeros, la Comisi贸n Europea, la prensa de todos los colores, los profesionales鈥, que todos est茅n equivocados cuando creen que algo debe cambiar en nuestro mercado de trabajo. Presentarse como el defensor del d茅bil ya no impresiona a nadie: esa falsa compasi贸n, como recordaba un titular de The Economist,acaba siendo una aut茅ntica crueldad.

Si hacemos balance, es imposible no concluir que nuestro presidente ha conseguido, en estas 煤ltimas semanas, consumir el ya escaso capital de cr茅dito del que nuestra pol铆tica econ贸mica disfrutaba entre nuestros socios, hasta el punto que hoy es preferible declinar cualquier manifestaci贸n en los medios de comunicaci贸n, por no a帽adir le帽a al fuego; yha fracasado, una vez m谩s, en la 煤nica tarea en la que es indispensable: infundir confianza a nuestros conciudadanos. Tanta incompetencia agrava nuestra situaci贸n, ya delicada: nuestras Bolsas lo notan, lo notar谩 la financiaci贸n del Estado; y el conjunto parece el principio de una deriva que no puede llevarnos a buen puerto.

Pero quiz谩 no est茅 todo perdido; quiz谩 haya a煤n tiempo de hacer pie. En la Administraci贸n espa帽ola hay gente experimentada y competente que puede ayudar a enderezar las cosas; a formular una pol铆tica econ贸mica modesta, pero inteligible y coherente; a ganar la simpat铆a de nuestros socios, y hasta a ense帽ar a nuestros gobernantes a comportarse como es debido fuera de nuestras fronteras. Por eso me atrever铆a a dar un consejo a nuestro presidente: antes de dejarse arrastrar por el torbellino, si茅ntese, respire hondo y, aunque s贸lo sea por esta vez, escuche.

Alfredo Pastor. Profesor ordinario del Iese. C谩tedra Iese-Banc Sabadell.

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Febrero 7th, 2010 at 8:09 am

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La reforma de pensiones y sus enemigos, de C茅sar Molinas en Dinero de La Vanguardia

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Hay algo m谩s que un gui帽o a Popper en el t铆tulo de este art铆culo. Como ha escrito Javier Pradera, en su camino a Davos el presidente Zapatero ha tenido ca铆das paulinas. Acorralado por el lobo de la crisis contra el abismo de la bancarrota y habiendo posado mansamente entre Grecia y Estonia, los dos insolventes potenciales m谩s notorios de la Uni贸n Europea, no ten铆a otra alternativa que la conversi贸n a la ortodoxia. Nuevo credo: hay que abrazar el esp铆ritu de la reforma estructural para intentar recuperar la confianza de las instituciones europeas y de los mercados financieros.

Y as铆, contra pron贸stico, el Gobierno ha publicado una propuesta de reforma de las pensiones que est谩 en l铆nea con lo reclamado por muchos analistas y por la totalidad de las organizaciones internacionales y en la que se mencionan pr谩cticamente todos los aspectos relevantes de una reforma integral que asegure la sostenibilidad financiera del sistema a largo plazo. A pesar de las metisacas y las escenas de sainete que han trufado su presentaci贸n, es, en mi opini贸n, una propuesta muy razonable que deber铆a posibilitar que la reforma avanzase en la direcci贸n adecuada.

驴Qu茅 pasar谩 ahora? Parece ser que el gobierno se dispone a someter la propuesta a debate en el seno del pacto de Toledo. Yo, en su lugar, no lo har铆a. Por lo menos, de momento. En el pacto de Toledo y sus aleda帽os la reforma estructural s贸lo tiene enemigos y es altamente improbable que se consiga el consenso necesario para avanzar en la reforma. Peor a煤n, la discusi贸n que se generar谩 ser谩 tan demag贸gica que dif铆cilmente servir谩 para mejorar la escas铆sima cultura financiera que, en materia de pensiones, tienen los espa帽oles. Veamos por qu茅.

En el pacto de Toledo confluyen los enemigos de la reforma por razones t谩cticas, los enemigos de la reforma por razones estrat茅gicas y, adem谩s, el partido del Gobierno. A este 煤ltimo, como ser铆a una exageraci贸n considerarle amigo de la reforma, se le podr铆a tipificar como compa帽ero de viaje. Los partidos pol铆ticos de la oposici贸n son enemigos de la reforma de las pensiones por razones, la mayor铆a de ellos, t谩cticas. El Partido Popular sabe perfectamente que la reforma es necesaria y urgente. Si tuviese la responsabilidad de dise帽arla, estoy seguro de que lo hubiese hecho con los mismos contenidos que la del gobierno del PSOE. Sin embargo me sorprender铆a mucho – favorablemente, pero mucho-que desperdiciase una oportunidad de apuntillar a su adversario cara a las elecciones del 2012. El recuerdo del golpe bajo de Gonz谩lez en las elecciones de 1993 – del que surgi贸, precisamente, el pacto de Toledo-est谩 todav铆a muy vivo. Tambi茅n es muy probable que los nacionalistas catalanes – que se han distinguido en el pasado por su sentido del Estado-sucumban esta vez al tacticismo dado el reto electoral que tienen que afrontar a corto plazo. Izquierda Unida se opondr谩 por razones estrat茅gicas y los dem谩s partidos no tienen el peso suficiente para cambiar este panorama desolador.

Los sindicatos son los principales enemigos estrat茅gicos de la reforma de las pensiones y de otras reformas estructurales. Aunque no tienen asiento formal en el pacto de Toledo, que es una comisi贸n no permanente del Congreso, la arquitectura del pacto – que naci贸 para buscar consensos y evitar usos electorales espurios de las pensiones-da a los sindicatos un derecho de veto impl铆cito. Adem谩s, les convierte en interlocutores exclusivos del gobierno de turno que quiera plantear cualquier tipo de reforma. Esta situaci贸n les da mucho poder.

Consecuentemente, no s贸lo se oponen a las reformas, sino que tambi茅n se oponen a cualquier tipo de debate sobre las pensiones que pudiera debilitar el poder que emana del monopolio de la interlocuci贸n. La principal damnificada por esta situaci贸n es la sociedad espa帽ola, que necesita un debate amplio y profundo sobre las pensiones para entender mejor la problem谩tica y ponerse en situaci贸n de tomar mejores decisiones.

驴Qu茅 hacer entonces? En mi opini贸n el Gobierno debe seguir la misma v铆a que se adopt贸 en Suecia, Reino Unido, Pa铆ses Bajos y Alemania para comenzar sus reformas, todas ellas culminadas ya con 茅xito: encargar la elaboraci贸n de un Libro Blanco a una comisi贸n de expertos independientes. El necesario proceso de consultas de la comisi贸n deber铆a dar lugar a un debate sereno sobre los problemas, que deber铆a tener una amplia repercusi贸n social. En este Libro Blanco se desarrollar铆a el diagn贸stico de los problemas del sistema de pensiones y se har铆an las recomendaciones oportunas para su reforma. Esto deber铆a hacerse en un plazo razonablemente breve: cualquiera que siga los mercados financieros se dar谩 cuenta de que no hay tiempo que perder. El Libro Blanco tiene que ser presentado de forma cre铆ble como el primer paso de la reforma. Para lo cual deber铆a haber un compromiso previo del pacto de Toledo de impulsarla siguiendo el dictamen de la comisi贸n.

Muy probablemente los sindicatos se opondr谩n a este procedimiento. Lo que no tengo tan claro es que se vaya a oponer el Partido Popular. Este partido puede estar en el gobierno en 2012 o antes. Y, si esto ocurre y no se ha hecho nada previamente, se tendr谩 que enfrentar al problema de c贸mo reformar las pensiones y a una situaci贸n en el pacto de Toledo totalmente sim茅trica a la actual: lo m谩s probable es que al PSOE, en la oposici贸n, se le haya pasado cualquier veleidad reformista y que los sindicatos contin煤en bloqueando las reformas. 驴No ser铆a m谩s f谩cil disponer de un Libro Blanco que ayudase a sortear este problema y tenerlo encarrilado cuanto antes?

C茅sar Molinas. Socio fundador de Multa Paucis. Fue managing director de Merrill Lynch y director general de Planificaci贸n del Ministerio de Econom铆a y Hacienda

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Febrero 7th, 2010 at 8:08 am

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Estabilizar la situaci贸n, de Soledad Gallego-D铆az

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La situaci贸n econ贸mica es lo suficientemente peligrosa como para que el presidente del Gobierno, algunos de sus ministros, el responsable del Banco de Espa帽a, de las cuatro o cinco empresas m谩s importantes del pa铆s, de las centrales sindicales mayoritarias y del Partido Popular hablen urgentemente y se pongan de acuerdo en tres o cuatro ideas b谩sicas que transmitir en com煤n y sin fisuras a los mercados.

La situaci贸n es mala, pero lo que es insostenible es que falten esos contactos y esa voluntad. Lo que puede terminar teniendo un coste intolerable para los estoicos ciudadanos de este pa铆s es lo que est谩 ocurriendo ahora: que se extienda la impresi贸n de que no existe un rumbo pol铆tico claro y personas capaces y con experiencia en todos los estamentos de la sociedad dispuestas a analizar las cosas con seriedad y a arrimar el hombro.

Es probable que el Gobierno y su presidente hayan cometido errores y que se merezcan muchas cr铆ticas, pero tambi茅n lo es que la oposici贸n se est谩 comportando con lamentable irresponsabilidad, incapaz de posponer intereses sectarios y de ponerse a trabajar con sobriedad para apoyar al Gobierno hasta que se estabilice la situaci贸n. Los ciudadanos estamos hartos de o铆r hablar de patriotismos, banderas y zarandajas, y de ver c贸mo, a la primera de cambio, esos mismos y entusiastas pol铆ticos o empresarios olvidan la menor lealtad para con la sociedad de la que proceden y aprovechan la crisis para aumentar sus fortunas o incrementar sus afiliados.

Tenemos un serio problema de credibilidad internacional que hay que atajar inmediatamente. En un momento en el que los mercados est谩n inundados de deuda norteamericana, Espa帽a no puede permitirse que se la coloque al mismo nivel de insolvencia que Grecia o que Letonia, y ese es un trabajo que corresponde al Gobierno de Rodr铆guez Zapatero, pero tambi茅n a la oposici贸n y a algunos grandes empresarios espa帽oles. Lo mejor ser铆a empezar por no cometer m谩s chapuzas como la de Davos. La idea de acudir al foro financiero mundial (del que el Gobierno espa帽ol estuvo tontamente ausente durante los 煤ltimos a帽os) pod铆a haber estado justificada en ese intento de mejorar los niveles de confianza, pero se convirti贸 en un desastre de inoportunidad. Quien aconsej贸 a Jos茅 Luis Rodr铆guez Zapatero que subiera a un estrado para sentarse en la misma mesa que los mandatarios de Grecia y de Letonia deber铆a haber presentado ya su dimisi贸n. El primer ministro belga fue lo bastante r谩pido como para quitarse del medio, y hubiera sido mucho mejor que el presidente del Gobierno espa帽ol sufriera un repentino ataque de tifus antes que aparecer asimilado a Papandreu y Zatlers.

El Gobierno tiene que esforzarse en transmitir calma y confianza. Seguro que tiene que poner en marcha medidas consensuadas que impliquen un ajuste de las cuentas p煤blicas y una cierta austeridad, pero ser铆a tambi茅n aconsejable dejar de convertir el debate sobre el futuro de las pensiones en el 煤nico debate sobre nuestro futuro. Si llegamos a 2030 sin poder pagar las pensiones, ser谩, sobre todo, porque habr谩 poca gente trabajando y cotizando. Y si dentro de 20 a帽os la econom铆a espa帽ola no ha sido capaz de reactivarse y se mantiene en niveles del 20% de parados, entonces es muy probable que nuestro menor problema sea la cuant铆a de las pensiones. Incluso el menor problema de la Uni贸n Europea en su conjunto, porque si de aqu铆 a 20 a帽os la UE no ha sido capaz de coordinar las pol铆ticas econ贸micas y fiscales de la zona euro y sigue comport谩ndose como un grupo de pa铆ses descoordinados en el plano internacional, mendicantes, uno a uno, frente a Estados Unidos y a China, entonces la partida estar谩 definitivamente perdida y los ciudadanos, espa帽oles y europeos, estaremos pagando, en nuestras pensiones, en nuestros sueldos, en nuestra vida, la inoperancia, cobard铆a y autosuficiencia de una organizaci贸n que pudo haber cambiado muchas cosas y que unos cuantos optaron por transformar en una estructura est煤pida e inane.

solg@elpais.es

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Febrero 7th, 2010 at 8:07 am

Bueno y aburrido, de Paul Krugman en Negocios de El Pa铆s

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En tiempos de crisis, la buena noticia es que no haya noticias. El desastre de Islandia ocup贸 titulares; la notable estabilidad de los bancos de Canad谩, no tanto.

Pero ahora que la atenci贸n del mundo se desv铆a del rescate financiero hacia la reforma financiera, las discretas historias de 茅xito merecen al menos la misma atenci贸n que los fracasos espectaculares. Tenemos que aprender de esos pa铆ses que, evidentemente, lo han hecho bien. Y encabezando esa lista est谩 nuestro vecino del norte. Ahora mismo, Canad谩 es un modelo de conducta muy importante.

S铆, lo s茅, se supone que Canad谩 es soso. Es muy conocido que The New Republic declar贸 que el titular “La iniciativa canadiense vale la pena” (extra铆da de una columna de opini贸n publicada en los a帽os ochenta en The New York Times) era el m谩s aburrido del mundo. Pero Canad谩 siempre me ha parecido fascinante, precisamente porque es similar a EE UU en muchos aspectos, pero no en todos. La cuesti贸n es que cuando los canadienses y los estadounidenses experimentan una divergencia, es casi seguro que las diferencias pol铆ticas, m谩s que las diferencias culturales o de la estructura econ贸mica, est谩n detr谩s de esa divergencia.

Y de todas formas, en lo que respecta a la banca, lo aburrido es bueno. Primero, algunos antecedentes. A lo largo de la 煤ltima d茅cada, EE UU y Canad谩 hicieron frente al mismo entorno mundial. Ambos se enfrentaron al mismo aluvi贸n de productos baratos y dinero barato procedentes de Asia. Los economistas de ambos pa铆ses afirmaron alegremente que la era de las recesiones graves se hab铆a terminado.

Pero cuando las cosas se torcieron, las consecuencias fueron muy distintas en EE UU y en Canad谩. En EE UU, las ejecuciones hipotecarias se dispararon, algunas instituciones financieras importantes se hundieron y otras s贸lo sobrevivieron gracias a las enormes ayudas econ贸micas del Gobierno. En Canad谩 no pas贸 nada de eso. 驴Qu茅 hicieron los canadienses de forma diferente?

No fue la pol铆tica sobre los tipos de inter茅s. Muchos analistas han culpado a la Reserva Federal de la crisis financiera, alegando que la Reserva cre贸 una desastrosa burbuja al mantener los tipos de inter茅s demasiado bajos durante demasiado tiempo. Pero los tipos de inter茅s canadienses han seguido bastante de cerca a los estadounidenses, as铆 que parece que los tipos bajos por s铆 solos no bastan para desencadenar una crisis financiera.

La experiencia de Canad谩 tambi茅n parece refutar la opini贸n, en茅rgicamente defendida por Paul Volcker, el formidable ex presidente de la Reserva, de que las ra铆ces de nuestra crisis se encuentran en la escala y el alcance de nuestras instituciones financieras (en la existencia de bancos que eran “demasiado grandes para quebrar”). Porque en Canad谩 pr谩cticamente todos los bancos son demasiado grandes para quebrar: s贸lo cinco grupos bancarios dominan la escena financiera.

Por otra parte, la experiencia de Canad谩 s铆 parece respaldar el punto de vista de personas como Elizabeth Warren, la directora del grupo de expertos del Congreso que supervisa el rescate de la banca, quien atribuye gran parte de la culpa de la crisis a la incapacidad de proteger a los consumidores de los pr茅stamos enga帽osos. Canad谩 tiene un organismo del consumidor financiero independiente, y 茅ste ha restringido radicalmente los pr茅stamos de alto riesgo.

Por encima de todo, la experiencia de Canad谩 parece corroborar la opini贸n de aquellos que dicen que la forma de hacer que la banca sea segura es hacerla aburrida, es decir, limitar la medida en que los bancos pueden asumir riesgos. EE UU sol铆a tener un sistema bancario aburrido, pero la liberalizaci贸n de la era Reagan hizo las cosas peligrosamente interesantes. Canad谩, por el contrario, ha mantenido un tedio feliz.

M谩s concretamente, Canad谩 ha sido mucho m谩s estricto a la hora de limitar el apalancamiento de los bancos, el grado en que pueden depender de fondos prestados. Tambi茅n ha limitado el proceso de titulizaci贸n, por el que los bancos empaquetan y revenden derechos sobre sus pr茅stamos pendientes; un proceso que se supon铆a que ayudaba a los bancos a reducir el riesgo reparti茅ndolo, pero que, en la pr谩ctica, ha resultado ser un modo de que los bancos hagan apuestas a煤n mayores con el dinero de otra gente.

No cabe duda de que en los 煤ltimos a帽os estas restricciones han supuesto menos oportunidades para que a los banqueros se les ocurriesen ideas brillantes que habr铆an estado a su alcance si Canad谩 hubiese imitado el fervor liberalizador de EE UU. Pero resulta que eso ha acabado siendo bueno.

驴Y qu茅 posibilidades hay de que EE UU aprenda del 茅xito de Canad谩? En realidad, el proyecto de ley de reforma financiera que la C谩mara de Representantes aprob贸 en diciembre har铆a que el sistema estadounidense se asemejase significativamente al canadiense. Crear铆a un organismo independiente de protecci贸n del consumidor financiero, establecer铆a l铆mites para el endeudamiento y restringir铆a la titulizaci贸n al exigir a las entidades de cr茅dito que conserven parte de sus pr茅stamos.

Pero las perspectivas de que un proyecto de ley as铆 obtenga los 60 votos que ahora se necesitan para que se apruebe algo en el Senado son inciertas. Los republicanos est谩n clara y absolutamente en contra de cualquier reforma financiera importante -ni un solo republicano vot贸 a favor del proyecto de ley de la C谩mara de Representantes- y algunos dem贸cratas tambi茅n tienen sentimientos opuestos.

As铆 que hay una gran probabilidad de que no hagamos nada, o no demasiado, para evitar futuras crisis bancarias. Pero no ser谩 porque no sepamos qu茅 hacer: tenemos un claro ejemplo de c贸mo hacer que la banca sea segura justo en la puerta de al lado.

Paul Krugman es profesor de Econom铆a en Princeton y premio Nobel de Econom铆a 2008.

漏 2009 New York Times News Service.

Traducci贸n de News Clips.

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Febrero 7th, 2010 at 8:06 am

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La toma de decisiones no puede esperar, de 脕ngel Laborda en Negocios de El Pa铆s

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Semana movida en el 谩mbito econ贸mico. Los mercados financieros cumplen m煤ltiples funciones, algunas tan esenciales como la de procurar la asignaci贸n m谩s eficiente de los recursos disponibles a los sectores productivos y otras que cabe calificar hasta de da帽inas y desequilibradoras, como la especulaci贸n a base de operaciones en descubierto, que se parecen m谩s a la actividad de los casinos y que deber铆an ser desterradas o controladas de cerca. Otra funci贸n, que no agrada nada a gobiernos y empresarios, es la de vigilar la actuaci贸n econ贸mica de los mismos. Todo esto lo han estado haciendo en los 煤ltimos d铆as, afectando m谩s que de costumbre al devenir pol铆tico-econ贸mico del pa铆s, aunque no en exclusiva porque la movida es mundial, con especiales connotaciones para los pa铆ses del sur de Europa, los m谩s d茅biles de la zona euro.

La parte de especulaci贸n no nos deber铆a preocupar tanto, aunque no estar铆a mal que actuaran las autoridades monetarias para poner las cosas en su sitio. Pero la funci贸n de vigilancia s铆 que debemos tenerla en cuenta y no despacharla con frases de que “est谩n siendo injustos con nosotros” o que “no conocen a fondo nuestra situaci贸n”. Lo que nos est谩n diciendo es algo de lo que parece que algunos espa帽oles no quieren enterarse: que nuestra econom铆a est谩 en una situaci贸n muy problem谩tica, que necesita volver a crecer para crear empleo lo antes posible, y que ello requiere hacer unas cuantas reformas y ajustes dolorosos a corto plazo, pero totalmente necesarios, como los que el Gobierno est谩 enfrentando ahora con la reforma laboral, las pensiones y el saneamiento del enorme d茅ficit p煤blico estructural que nos est谩 dejando en herencia la crisis. Oponerse frontalmente a medidas necesarias o utilizar los problemas para desgastar al Gobierno es una irresponsabilidad en la actual coyuntura.

Pero volvamos a lo nuestro, a comentar la informaci贸n m谩s importante conocida en la semana. Entre ella, cabe se帽alar el paro y las afiliaciones a la Seguridad Social de enero, el 铆ndice de producci贸n industrial (IPI) de diciembre y la actualizaci贸n del programa de estabilidad.

El aumento del paro en 125.000 personas fue saludado como un dato muy negativo, pero ello es otro ejemplo de lo mal que en nuestro pa铆s se publican y analizan las estad铆sticas coyunturales. Nadie parece tener en cuenta la estacionalidad, que en estas fechas es muy desfavorable y que hay que eliminar para quedarnos con la tendencia, para saber c贸mo van las cosas. Curiosamente, en t茅rminos desestacionalizados, el paro baj贸 ligeramente en enero, aunque parece un resultado un tanto at铆pico, propio de la erraticidad de esta estad铆stica.

Mucho mejor indicador de la evoluci贸n del empleo son las afiliaciones a la Seguridad Social, y en este caso el dato no fue bueno, ya que su disminuci贸n, en t茅rminos desestacionalizados, super贸 la de los dos meses precedentes, rompiendo la tendencia de mejora. La actividad m谩s responsable de ello fue la construcci贸n, afectada por el fin del Plan E y por la intensa ca铆da de la actividad en el sector de viviendas.

Un breve comentario sobre el programa de estabilidad. Est谩 bien hecho y se moja m谩s que el de otros a帽os en las medidas para alcanzar el objetivo de situar el d茅ficit p煤blico en el 3% del PIB en 2013 desde el 11,4% en 2009. El acento se pone en la reducci贸n del gasto p煤blico en 4,8 puntos porcentuales (de ellos, 2,9 puntos en lo que se denomina gasto corriente, es decir, las remuneraciones de los funcionarios y otros gastos de funcionamiento), junto a una recuperaci贸n de los ingresos de 3,7 puntos derivada de las medidas ya tomadas de aumentos de impuestos y de la ayuda del ciclo. Quiz谩 esta previsi贸n puede ser algo optimista, pero entra dentro de lo posible y razonable. El exceso de optimismo provendr铆a de lo que podr铆a considerarse el principal pero del plan: no parece que una pol铆tica fiscal tan restrictiva impulse el crecimiento de la econom铆a, para el que se prev茅n tasas del orden del 3% desde mediados de 2011. Esto nos devuelve a las consideraciones anteriores: el saneamiento fiscal y el de otros muchos desajustes de la econom铆a espa帽ola le abocan a un crecimiento bajo, incapaz de crear empleo de forma significativa, durante unos cuantos a帽os. La forma de romper este nudo gordiano es llevar a cabo reformas estructurales e institucionales, aunque sean dolorosas.

脕ngel Laborda es director de coyuntura de la Fundaci贸n de las Cajas de Ahorros (Funcas).

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Febrero 7th, 2010 at 8:05 am

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Sin palanca de cambio, aceite ni gasolina, de Ant贸n Costas en Negocios de El Pa铆s

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Si no existiese el euro, 驴qu茅 ha habr铆a hecho un pa铆s como Espa帽a para salir de una gran recesi贸n como la que estamos padeciendo? 驴Qu茅 han hecho otros pa铆ses europeos que, como el Reino Unido, no est谩n en el euro? No me cabe duda.

Espa帽a habr铆a devaluado la peseta para encarecer las importaciones, abaratar las exportaciones, equilibrar la balanza comercial y tratar de ganar competitividad a corto plazo. Simult谩neamente, habr铆a introducido un plan de estabilidad con moderaci贸n de rentas (salarios, sueldos y dividendos), precios y gasto p煤blico, acompa帽ado de un programa de reformas para mejorar la productividad a medio plazo. El objetivo ser铆a hacer duraderas las ganancias de competitividad logradas con la devaluaci贸n. Esta estrategia permitir铆a no cargar todo el ajuste sobre la reducci贸n de salarios y el desempleo. Es decir, endosar el coste de la crisis a las clases m谩s d茅biles.

Que esa hubiese sido la estrategia nos lo dice nuestra propia experiencia. Fue lo que hizo el profesor Enrique Fuentes Quintana en la crisis de 1977, con el primer Gobierno de Adolfo Su谩rez. Lo hizo tambi茅n Miguel Boyer en la crisis de 1982-1983, en el primer Gobierno de Felipe Gonz谩lez. Y lo mismo Carlos Solchaga en la de 1992-1994.

Por cierto, recuerdo como si fuera hoy al profesor Fuentes Quintana en la pantalla en blanco y negro de la televisi贸n de la 茅poca el d铆a de su nombramiento explicando a la poblaci贸n, con rigor, crudeza y convicci贸n, la grave situaci贸n econ贸mica, anunciando sudor y l谩grimas. Y se gan贸 la confianza y el apoyo de la ciudadan铆a a un programa de estabilizaci贸n y reforma.

Hoy echo en falta algo as铆. Pero, quien sabe, quiz谩 sea el no poder utilizar ahora el tipo de cambio lo que explique en parte la sorprendente desorientaci贸n de la pol铆tica econ贸mica de Zapatero.

De hecho, aquellos pa铆ses que, como el Reino Unido, experimentaron como Espa帽a el drogoendeudamiento, al poder dejar devaluar la libra ha salido ya de la recesi贸n.

Pero el hecho cierto es que ahora tenemos el euro. Aquellos pa铆ses que como Espa帽a forman parte del euro no pueden utilizar la palanca del tipo de cambio para salir m谩s r谩pido de la recesi贸n. Eso es lo que pretend铆an los padres del euro y de la UE: evitar que en crisis recurrentes los pa铆ses que comparten un mercado pudiesen devaluar por su cuenta trasladando el coste del ajuste a sus vecinos. Se ha logrado.

Pero la cuesti贸n esencial a tener en cuenta es que 茅sta no es una m谩s de las crisis recurrentes del capitalismo.

Y como no vivimos tiempos normales, no se puede pedir a los pa铆ses con econom铆as m谩s d茅biles del euro que salgan de la recesi贸n 煤nicamente con sus propias fuerzas. Por dos razones.

La primera es que la crisis financiera, provocada por los excesos y la negligencia de los banqueros, ha provocado una sequ铆a de cr茅dito como no se ve铆a desde la Gran Depresi贸n de los treinta del siglo pasado. Y sin cr茅dito, la econom铆a de mercado no funciona. De hecho, el cr茅dito es a la econom铆a lo que el aceite al motor de un coche: si falta, se rompe el motor. Eso es lo que les ocurre a muchas peque帽as y medianas empresas, quiebran por falta de cr茅dito.

La segunda es que la sequ铆a de cr茅dito ha provocado a su vez una anorexia de consumo y de inversi贸n que ha hecho que la demanda se haya evaporado. Y sin demanda privada, el capitalismo de mercado no funciona. Siguiendo con la met谩fora, el consumo es a la econom铆a lo que la gasolina es a un coche: mientras no se vuelva a llenar el dep贸sito de la demanda, la econom铆a no saldr谩 de forma duradera de la recesi贸n.

Gestionar una recesi贸n sin palanca de cambio ni cr茅dito ni demanda es como intentar sacar un coche de un barrizal sin cambio de marchas, aceite ni gasolina. No es una labor de titanes, es una estupidez. Y pretender salir de la crisis s贸lo con el recorte de salarios y de condiciones laborales ser铆a a帽adir injuria a la injusticia que ya sufren los trabajadores y clases medias. Pero, adem谩s, ser铆a un error econ贸mico.

驴De d贸nde ha de venir el cr茅dito y la demanda? En parte, de la econom铆a interna, mediante el saneamiento del sistema bancario, la recuperaci贸n de la demanda dom茅stica y el aumento de la demanda externa. Pero el papel de las instituciones monetarias europeas y de los pa铆ses l铆deres como Alemania es esencial en el retorno del cr茅dito y la demanda externa.

La UE es una uni贸n coja. Tiene un gobierno monetario 煤nico, pero no un gobierno econ贸mico. Es como si el Airbus europeo pretendiera volar con un solo motor. En las tormentas se desplomar铆a por falta de potencia y equilibrio.

Eso es lo que necesita la econom铆a europea hoy: que alguien con capacidad para hacerlo inyecte demanda en la econom铆a y permita a los m谩s d茅biles utilizar esa demanda para salir de la recesi贸n. 脡se es el papel del Gobierno federal en el caso de EE UU. El presupuesto que acaba de presentar Obama tiene el mayor d茅ficit visto en 茅pocas de paz. En la UE no hay un gobierno federal que haga esa labor. Y Alemania y Francia, que tendr铆an que ejercer ese liderazgo, s贸lo miran su ombligo.

Tengo un temor creciente. El BCE, Alemania y Francia corren el riesgo de manejar el euro y la econom铆a europea como hizo el bloque europeo del patr贸n oro (Francia, Italia, Holanda, B茅lgica y Suiza) en la Gran Depresi贸n de los a帽os treinta. Mantuvieron la ortodoxia de vincular sus monedas al oro y restringir el cr茅dito y la demanda. No as铆 EE UU y Reino Unido, que devaluaron. Aquella pol铆tica europea fue el antecedente econ贸mico del desorden social y pol铆tico que llev贸 al conflicto europeo.

Es fundamental aprender de esa historia.

Ant贸n Costas Comesa帽a es catedr谩tico de Pol铆tica Econ贸mica de la UB.

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Febrero 7th, 2010 at 8:04 am

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