Argentina se libra por los pelos de ganar el Mundial… del despropósito, de S. McCoy en El Confidencial
Uno de los recuerdos que mejor conservo de mi infancia se remonta al Mundial de Fútbol que tuvo lugar en Argentina en 1978. Contaba por aquel entonces con siete añitos de edad y fue, por tanto, el primero que viví de una manera más o menos consciente. Conservo especialmente en la memoria el paradón de Miguel Angel ante Austria, el fallo de Julio Cardeñosa frente a Brasil a puerta vacía y el primer gol de Mario Kempes en la final que ponía el 2 a 1 en el marcador ya en la prórroga contra Holanda. El tema musical de tal acontecimiento deportivo fue compuesto por Ennio Morricone que luego se consagraría con bandas sonoras de películas como la de La Misión o Cinema Paradiso. Su grito de arranque, Argentina hacia el Mundial, ha permanecido en mi memoria hasta ahora.
Ahora que restan menos de cien días para la celebración de la Copa del Mundo de Sudáfrica, ha venido de nuevo a mi cabeza ese latiguillo. Y lo ha hecho con motivo de la lectura del Informe de Coyuntura Económica argentina que, semanalmente, me remiten los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde desde aquel país. Efectivamente, Argentina iba camino de triunfar en el mundial… del despropósito y sólo la pérdida de la mayoría en el Senado el pasado miércoles podría evitar la trágica consumación de una deriva suicida. Menos mal, porque los acontecimientos acaecidos los días inmediatamente anteriores ponen de manifiesto el grado de degradación institucional al que había llegado el régimen kirshneriano, que busca salvar los muebles como puede sin importarle pasar, para ello, por encima de cualesquiera obstáculos que se le puedan presentar, incluida la autonomía del banco central.
En efecto, Cristina Kirshner se había lanzado a una ofensiva para poder utilizar las reservas récord en poder de la autoridad monetaria y hacer así frente a pagos comprometidos por el Tesoro. Tras fracasar en su primer intento con el llamado Fondo del Bicentenario, debido a una negativa que le costó la cabeza al anterior Gobernador Martín Redrado, consumó sus intenciones el pasado lunes tras ordenar, a través de decretos que se sitúan en el borde mismo de la legalidad, si no fuera de ella, un par de pagos por un importe total de 6.500 millones de euros, destinados, en su menor parte, a abonar deudas con organismos internacionales y, el resto, a satisfacer las demandas de algunos tenedores privados de deuda. Para ello contó con la colaboración tanto de su Ministro de Economía, Amado Boudou, como de su candidata a regir el banco central Mercedes Marcó de Pont. Ahora, con el nuevo equilibrio de fuerzas, la frágilmente unida oposición ha conseguido que un juez suspenda la aplicación de la medida, con el dinero ya transferido eso sí, y cuestionar la continuidad de la gobernadora.
El posible freno parlamentario a los dislates de la pareja gobernante desde 2003, cuya tasa de aprobación ciudadana ha caído a apenas el 20%, tiene su lado oscuro: el país se hace ingobernable en el peor de los momentos posibles. Así lo reflejan los propios CDS con subyacente Argentina que, lejos de los 4.000 que se vieron en los momentos álgidos de la crisis, se mantienen en el TOP3 de las naciones con mayor riesgo de impago a nivel global. Incapaz de acudir a los mercados financieros internacionales desde el default de 2001, el deterioro de sus manipuladas cuentas públicas es evidente al crecer los ingresos ordinarios en 2009 un 11,3% y los gastos corrientes un 28% (primer déficit desde 2002) mientras que la inflación real, no estadística, se sitúa en el 25%, consecuencia de procesos de carácter fundamentalmente monetario, según se deriva de las reivindicaciones salariales de los propios sindicatos.
Acabo. En un entorno como el descrito, dos tentaciones son evidentes. Por una parte, la búsqueda de un enemigo exterior tras haber sistemáticamente acallado las voces internas discrepantes. Desde esa óptica hay que interpretar la agresiva dialéctica opuesta al derecho de explotación de los posibles recursos petroleros de las Malvinas por parte de Reino Unido. En un país sin clase media como Argentina, la orientación de la miseria hacia un objetivo común ha sido una estrategia ya usada por otras naciones populistas en el pasado. Suban por el mapa latinoamericano y encontrarán algunos ejemplos.
La segunda posibilidad pasa por acusar a las empresas extranjeras de esquilmar los recursos nacionales, colonialismo económico intolerable que remite a tiempos de sumisión y oprobio que diría el discurso oficial. El esquema presión tarifaria-impositiva, primero, nacionalización después, se ha convertido en todo un clásico en el Cono Sur. Pese al buen trabajo de lobby realizado por algunas de las compañías españolas presentes en el país, especialmente Repsol, más les valdría no bajar la guardia. Miren si no la capaña anti-Shell de los Kirshner. Teniendo en cuenta que explotan fuentes de riqueza y/o generan liquidez de forma recurrente, el bocado para las cuentas públicas es demasiado tentador como para no, al menos, plantearse pegarlo y ya hay precedentes, como la intervención de los planes privados de pensiones en diciembre de 2008. Cuando el mercado ya descuenta tu inseguridad jurídica y/o económica, hay poco que perder.
Pues eso, que quedan avisados. Buen fin de semana a todos.
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