Reggio’s

Periodismo de opinión en Reggio’s

Archive for the ‘Ciencia’ Category

Más lecciones del ‘Prestige’, de Miguel Ángel Quintanilla Fisac en Público

without comments

Una prestigiosa revista médica de Estados Unidos (Annals of Internal Medicine; 23 de agosto: http://www.annals.org) acaba de anunciar la publicación de un estudio realizado por investigadores españoles (Gema Rodríguez-Trigo y otros) sobre los efectos que la participación en la limpieza del chapapote del Prestige tuvo para la salud de un grupo de pescadores de Galicia. La investigación se centró en 501 pescadores que habían participado en las tareas de limpieza comparando su estado de salud, dos años después, con el de otros 177 que no habían participado. Los resultados más notables se obtienen comparando los subgrupos de no fumadores. El estudio señala, entre los no fumadores que estuvieron expuestos al chapapote, un aumento significativo de afecciones respiratorias y de algunos marcadores de posibles lesiones pulmonares, así como de algunas alteraciones cromosómicas en linfocitos. Como los autores advierten, estos resultados no permiten obtener conclusiones clínicas, ni pueden generalizarse a otras poblaciones. ¿Qué consecuencias se pueden derivar entonces del estudio?

Los propios autores expresan clara y sabiamente sus conclusiones. Con los datos disponibles no se puede predecir cómo va a evolucionar la salud de los trabajadores y voluntarios que participan en la limpieza de vertidos de petróleo; pero hay motivos suficientes para pensar que pueden aumentar los problemas respiratorios y el riesgo de contraer cáncer. Por consiguiente, es preciso establecer programas de seguimiento, estudio y atención a los posibles afectados a largo plazo. En el caso del Prestige, el plan ya está en marcha.

Junto con el artículo, la revista publica el editorial “Lecciones para el estudio de los efectos del vertido de petróleo sobre la salud”. En él se señala la importancia de la contribución de los investigadores españoles, que puede servir de referencia en EEUU, donde las autoridades se enfrentan ahora, a propósito del desastre del Golfo de México, a problemas parecidos a los que aquí tuvimos que afrontar.

Pasan los años y seguimos extrayendo lecciones del Prestige. Ahora debemos recordar una más: para poder responder adecuadamente a estas catástrofes, es preciso alentar la investigación rigurosa, independiente y sistemática sobre sus efectos, no sólo en economía y medio ambiente, sino también en la salud y a largo plazo. Pero lo de 2002… Nunca Mais.

Miguel Ángel Quintanilla FisacCatedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia.

Written by Reggio's

Septiembre 2nd, 2010 at 8:13 am

El mensaje de los astros de Miguel Ángel Quintanilla Fisac en Público

without comments

Hace cuatro siglos, Galileo publicó el pequeño opúsculo Sidereus Nuncius (Mensajero sideral) que puede considerarse el acta de nacimiento de la ciencia moderna. Se trataba de un informe sobre las observaciones que había podido realizar utilizando un telescopio que él mismo había construido. Gracias a él pudo descubrir las montañas de la Luna, las fases de Venus y la existencia de satélites en Júpiter, y concluir que el cielo y la Tierra eran partes homogéneas de un único mundo, arrumbando así, en 30 páginas, siglos de especulaciones metafísicas: los humanos no éramos el centro del universo, sino los habitantes de un pequeño trozo del mismo. Otro pensador de la época, Giordano Bruno, había muerto un año antes abrasado en la hoguera por haber especulado con la existencia de infinitos universos.

Las cosas han cambiado en estos cuatro siglos. La proeza de Galileo es ya patrimonio de la humanidad y su modesto telescopio está hoy al alcance de cualquier escolar. Llevamos tiempo embarcados en una odisea apasionante para saber cómo es el universo y tenemos ya constancia empírica de la existencia, no sólo de miles de millones de estrellas y galaxias, sino también de planetas externos. Lo último es que el Observatorio Europeo Austral (institución científica internacional a la que España pertenece) acaba de confirmar el descubrimiento de un nuevo sistema, formado seguramente por siete planetas, en torno a la estrella HD 10180, con algunas características parecidas a las del sistema solar, incluyendo el tamaño de uno de ellos, próximo al de la Tierra ( http://www.eso.org).

Así pues, los astros siguen enviándonos mensajes. Y casi todos van en la misma dirección: no somos nada especial. Nuestra estrella es como otros miles de millones. Nuestra galaxia es una más. Puede haber planetas parecidos al nuestro por todo el universo. Y eso hace que cada vez sea más apremiante la última pregunta: ¿estamos solos? Dada la inmensidad espacial y temporal del universo, no sería imposible que condiciones similares a las que han permitido el desarrollo de la humanidad en la Tierra se hayan dado en otros lugares. Pero al mismo tiempo ¡es tan improbable que suceda lo que sucedió aquí…! Como decía Arthur C. Clarke: “Podemos estar solos o no. Cualquiera de estos pensamientos es aterrador”. Mientras tanto, nos queda una alternativa: seguir escuchando el mensaje de los astros y aumentando nuestro conocimiento científico del universo.

Miguel Ángel Quintanilla Fisac. Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia.

Written by Reggio's

Agosto 30th, 2010 at 9:13 am

No solo contra Obama, del Editorial en El País

without comments

Un juez federal devuelve a tiempos de Bush la investigación con células madre embrionarias

La iniciativa de política científica más importante del presidente Obama, el decreto que dio luz verde a la investigación pública con células madre, ha quedado sin efecto por decisión de un juez federal del distrito de Columbia. Al declarar “ilegal” el decreto presidencial, la decisión judicial paraliza de hecho las investigaciones en curso de decenas de laboratorios, y devuelve a la mayor maquinaria de investigación biomédica del planeta al estancamiento que ya sufrieron durante los ocho años de Bush. Es una decisión contra Obama, pero también contra el progreso científico.

Desde sus inicios a finales de los años ochenta, la investigación con células madre embrionarias ha estado muy determinada por la política. En atención a su granero de votantes evangélicos, Bush se alineó con la derecha cristiana hasta el final de su segundo mandato. La demanda actual también tiene su origen en grupos religiosos que consideran seres humanos a los embriones de una semana, sobrantes de tratamientos de fecundación in vitro y congelados en las clínicas. En lugar de “matarlos” para obtener células madre, los demandantes promueven su “adopción” por parejas estériles. El conservadurismo religioso sostiene en España estas mismas ideas, que también subyacen a su rechazo al aborto.

La admisión a trámite de la demanda por el juez federal Royce Lambert, sin embargo, no se apoya en premisas religiosas, sino en un argumento netamente jurídico. En Estados Unidos, una ley prohíbe destruir embriones para obtener líneas de células madre. Para esquivar ese escollo, el decreto de Obama solo permitió la investigación pública con las líneas de células ya establecidas, cuando ya no se destruyen embriones. Pero el juez Lambert interpreta que, si el primer paso de una investigación implica la destrucción de un embrión, la investigación entera lo implica también.

Durante 10 años, los científicos norteamericanos se quedaron descolgados de una de las grandes líneas de investigación biomédica, que promete a medio plazo hallar tratamientos para enfermedades hoy incurables. Parecía que esos tiempos adversos se habían acabado con Obama. Ahora es obvio que no es así, y que el asunto puede requerir una reforma legal más ambiciosa que un decreto ley. Si quiere hacerla, a Obama no le faltarán apoyos, incluso de parte de sus adversarios políticos.

Written by Reggio's

Agosto 25th, 2010 at 9:19 am

Posted in Ciencia, Política, Religión

Tagged with

Marcianos inteligentes y españoles de a pie, de Marcello en República de las ideas

without comments

El doctor Seth Shostak, del instituto Californiano de búsqueda de vida extraterrestre (SETI) ha afirmado en un artículo publicado en la revista científica “Acta Astronáutica “que la vida en otros planetas puede haber evolucionado superando el estado biológico para convertirse en “máquinas pensantes” con inteligencia artificial. No hace mucho otro sabio como Stephen Hawking nos aseguraba que los famosos extraterrestres o “aliens” podrían estar ya entre nosotros y que había que tener mucho cuidado a la hora de abordar toda relación con ellos porque podrían ser peligrosos puesto que según el científico estos seres de gran inteligencia habrían adquirido costumbres nómadas y visitarían los planetas para aprovisionarse no se sabe bien de qué.

El caso es que unos y otros consideran que los terrícolas son los seres mas tontos del Universo y no hace falta una investigación en profundidad para corroborar semejante conclusión porque a la vista está, en guerras, catástrofes, miseria, hambruna y destrozo del planeta como los que habitamos este planeta somos incapaces de hacerlo mas habitable y de avanzar por caminos que nos conduzcan a un mundo y un entorno mejor. Puede incluso de que en muchos casos los habitante de la Tierra hayamos retrocedido en la evolución y la solución de los problemas y que el desarrollo tecnológico y la investigación hayan servido mas para empeorar la vida en general que para mejorar nuestro entorno habitual. Ahí están las armas de destrucción masiva, las grandes diferencias sociales y los graves daños ecológicos como prueba de todo ello, sin que nadie, ni personas, ni los gobiernos mas poderosos ni los científicos mas avanzados hayan conseguido algo tan sencillo como facilitar agua potable y pan para todos los habitantes de la Tierra.

Si nos acercamos al caso español veremos, además, que la inteligencia biológica mas potente no ocupa los lugares de privilegio ni está al frente de los destinos de la nación sino que son los necios avispados o los mediocres oportunistas los que se han hecho con el control del poder y los que dirigen nuestro destino inmediato en medio de una crisis global de la economía en la que se acrecientan las diferencias y en la que todo va a peor, mientras las personas del mayor prestigio, inteligencia o capacidad se alejan de los centros de decisión en beneficios de unos profesionales del poder que viven de la política y no para la política y que han consolidado un modelo inexpugnable de supervivencia en la cosa pública que cierra el camino, por la vía de la partitocracia, a aquellas personas que deberían liderar el tiempo de modernidad y de caos en el que vivimos y donde la única espita, o puerta de escape, está en las modernas autopistas de la comunicación, en la sociedad comunidad, mas libre y creativa que permite el cosmos casi ilimitado de Internet.

Alguien, por ejemplo, podría decirnos ¿cuantos ilustres profesionales de la medicina, la ciencia, el derecho, la tecnología, las artes, la literatura, la historia, la educación, las matemáticas, la economía, las ciencias sociales, etcétera se sientan en el Congreso de los Diputados español? Probablemente nadie o muy pocas cabezas ilustres y pensantes de este país están dedicadas a la política, y la situación es todavía mucho peor si miramos al gobierno de la nación, o a los gobiernos autonómicos. Nada que ver con los grandes equipos de prestigio y de gestión que se han instalado en el entorno de Obama, Sarkozy, Merkel y Cameron. Aquí la ignorancia es un grado y casi un mérito, como lo prueba la presencia de personajes como Blanco, Chacón, Aido y compañía en el gobierno de España, y ahí están y ahí siguen porque el líder Zapatero no les va a la zaga sino que hace juego con ese equipo de la gran mediocridad y la ausencia total de la excelencia que es lo peor que nos podría pasar en estos tiempos de grave contrariedad. En los que ni siquiera el gobierno y la oposición han sido capaces de ponerse de acuerdo para sacar el país de la difícil situación en la que se encuentra, sino que mas bien al contrario los unos y los otros han encontrado en la dificulta un excelente campo de confrontación con lo que todo va de mal en peor.

Dicen los sabios de nuestro tiempo que en otros planeta la vida ha evolucionado hacia seres convertidos en “máquinas de pensar”, pero no sabemos si eso excluye los sentimientos y el gran tesoro de la libertad. Lo que si está claro es que los humanos pensantes del planeta que habitamos no piensan bien y actúan peor o con aviesa intención. Y en España, lo que es aún peor, no piensan o no saben pensar. Así que esperando estamos al marciano inteligente y a la vez poderoso que nos ayude e ilumine porque lo que es aquí, en este país, no se ve el día ni la hora en el que un liderazgo poderoso y generoso se siente al frente del gobierno de la nación, abra un camino de esperanza y ponga en marcha una verdadera revolución de la vida pública, de las reglas del juego democrático, de las estructuras económicas y sociales hoy obsoletas, y de todo aquello que hay que mejorar en pos de una solución unitaria y global.

Written by Reggio's

Agosto 25th, 2010 at 9:11 am

Los clústeres del siglo XXI, de Lluís Jofre en La Vanguardia

without comments

DEBATE

Las TIC

Han de ser focos de concentración en los que tengamos un papel destacado en la escena internacional

La revolución industrial de finales del siglo XIX, de la mano de la electricidad, el motor y la radio, cambió el sistema productivo y acabó representando un cambio profundo en la vida de las personas, en especial del mundo desarrollado. Cambios posibles porque se establecieron unos grandes clústeres técnico-económicos: la electricidad, que redujo el trabajo penoso y repetitivo (electrodomésticos); el motor de combustión, que hizo posible el transporte moderno (automóvil, tren y avión); las infraestructuras civiles, que posibilitaron los nuevos conglomerados urbanos (agua y electricidad en el hogar): el sector químico (petróleo, plásticos, farmacia), con su impacto en la calidad de vida, ypor último las telecomunicaciones (teléfono, radio, televisión), que cambiaron radicalmente la comunicación y el entretenimiento.

Diferentes analistas coinciden en señalar las nuevas tecnologías (internet y el cambio tecnológico en telecomunicaciones e informática – habitualmente denominado tecnologías de la información y las comunicaciones o TIC-que lo han hecho posible) y más recientemente su hibridación con la micro y nanotecnología como una base tecnológica con una potencialidad comparable a la que significó la revolución industrial hace un siglo. Hay también coincidencia, sin embargo, en que estos cambios, aunque han transformado importantes ámbitos de la actividad humana, aspectos de productividad, entretenimiento y de gestión del conocimiento, aún tienen un amplio camino por recorrer para tener un impacto comparable en términos de calidad de vida de las personas, y una cierta fragilidad, como la crisis nos ha puesto de manifiesto.

Esta denominada nueva economía es difícil de anticipar porque posiblemente no se trate de una prolongación, sino de algo nuevo que rompa con el pasado. Algunas de las características serían: a) una orientación de la economía hacia finalidades de mayor impacto y necesidad social; b) un papel mucho más central y activo del individuo como agente activo de los procesos – de la sanidad al aprendizaje, pasando por la generación y uso de la información-;c) un sistema productivo mucho más eficiente, con una gran velocidad de cambio y flexibilidad para adaptarse a entornos y necesidades cambiantes; d) una nueva distribución de las tareas y responsabilidades sociales, con los jóvenes y mujeres asumiendo niveles crecientes de protagonismo, y e) un peso creciente de los intangibles de la creatividad y el conocimiento.

Las TIC son una buena base tecnológica sobre la que construir un nuevo avance centrado en los retos sociales que tenemos por delante. La crisis del modelo actual es el reto y al mismo tiempo la oportunidad sobre la que construir el nuevo modelo. Para hacerlo posible es necesario, como ocurrió en la revolución industrial anterior, que se formen unos clústeres temáticos centrados en los grandes ámbitos de impacto socioeconómico susceptibles de convertirse en los focos de concentración y en los que podremos tener un papel más o menos destacado en la escena internacional dependiendo de nuestro conocimiento y presencia estratégica: sanidad (medicina regenerativa y no invasiva), educación (aprendizaje multisensorial), entorno urbano (la ciudad inteligente), turismo y movilidad eficiente (realidad virtual y comunicaciones ubicuas), alimentación personalizada (diseño de gustos y dietas) y espacios naturales y energía (energías limpias y consumo eficiente).

Lluís Jofre. Director de la cátedra Tefefónica-UPC.

Written by Reggio's

Agosto 20th, 2010 at 8:15 am

Posted in Ciencia, Economía, Sociedad

Tagged with

El juguete que volvió de la guerra, de Eva Martín y Juan F. Marcelo en El Confidencial

without comments

El arsenal militar de los ejércitos más evolucionados del planeta cuenta con ciertos dispositivos voladores con una gran capacidad de destrucción llamados drones o UAV (vehículo aéreo no tripulado). Están adquiriendo cada vez mayor importancia en escenarios bélicos sucios como la franja de Gaza, las montañas de Afganistán, y diversas zonas insurgentes de Iraq. Quizás el nombre no sea exacto del todo. Estos vehículos están tripulados, pero el piloto no viaja en la aeronave. La pilota a distancia desde una sala segura a decenas de miles de kilómetros.

Los UAV están dotados de los últimos adelantos en comunicaciones de audio y vídeo, pueden permanecer durante mucho tiempo en el aire, y se acercan en silencio al objetivo. Existen muchas clases de drones. Hay aparatos de ataque, con tamaño y propulsión suficientes como para transportar cargas explosivas a larga distancia, pero también hay otros más pequeños y discretos, diseñados para realizar tareas silenciosas de espionaje y observación a corta distancia.

Precisamente uno de estos últimos está a punto de colarse en los cuartos de juegos de medio mundo. Es el AR Drone de Parrot, un fabricante conocido hasta ahora por sus manos libres para el automóvil. Es un cuartricóptero, esto es, un helicóptero con cuatro rotores, que disfruta de una gran estabilidad y que, dada su facilidad de manejo, se está convirtiendo en un fenómeno sociológico en Internet. Esta pequeña aeronave no tripulada, capaz de volar a 18 kilómetros por hora y a entre 6 y 7 metros de altura, incorpora lo más avanzado en tecnologías de ocio, pero también incluye varias tecnologías militares, que están pasando un poco desapercibidas.

Todo el mundo se sorprende de la facilidad con la que el fabricante ha integrado el simple aeromodelismo con la realidad virtual. El AR Drone se tripula utilizando como volante un iPhone, un iPod o un iPad. Cualquier movimiento del mando de control elegido se transmite al sistema de navegación del aparato. El usuario no necesita mirar continuamente al avión. En realidad, disfrutará más con lo que puede contemplar en la pantalla del teléfono. Allí va a ver todo lo que capta la diminuta videocámara situada en el frontal del helicóptero.

Autonomía limitada

La experiencia es tan real como volar en un helicóptero de verdad, o al menos tan real como la que sienten los operadores de vehículos militares no tripulados, tanto de ataque como de reconocimiento. La comunicación entre el dispositivo de control y el drone se establece mediante tecnología Wi-Fi inalámbrica, y se trata de un aparato amigable incluso para los más patosos, ya que dispone de un sistema de pilotaje automático que resuelve la parte más complicada de su uso, que es el despegue y el aterrizaje. Es el mismo piloto automático que entra en funciones si el avión se sale de la zona de cobertura Wi-Fi. Automáticamente inicia un vuelo estacionario de baja altitud para permitir el acercamiento del dueño. El fabricante ha decidido crear un sistema de pilotaje abierto, de manera que cualquiera pueda programar interfaces de vuelo para otros dispositivos móviles, y sobre todo, para crear videojuegos de realidad aumentada. En ese caso, el piloto tendrá en la pantalla de su teléfono objetos imaginarios que sólo existen en la dinámica del juego, y que posibilitarán el duelo entre dos o más aparatos, e incluso contra enemigos y objetivos imaginarios.

Como juguete, el AR Drone tiene algunas capacidades limitadas, la principal es que la autonomía de las baterías que se reduce a doce minutos. Eso sí, en su interior alberga tecnología como el mejor aparato militar. Ni el más experto piloto sería capaz de mantener nivelado este artilugio si no fuera por la ayuda de giróscopos, acelerómetros, un altímetro por ultrasonidos, y una segunda videocámara que sirve para calcular la velocidad del aparato y para maniobrar en vuelo estático. Todos estos “sentidos” electrónicos transmiten la información a una central inteligente que es la encargada de regular la velocidad de cada uno de los cuatro motores, de manera que el avión se mantenga horizontal incluso en medio de ráfagas de viento moderado.

El aparato está teniendo tanto éxito entre los aficionados a las novedades tecnológicas de todo el mundo, que ya han aparecido en Internet las primeras propuestas de modificaciones caseras, incluso antes de que se salga a la venta. Algunas muestran cómo cambiar los motores por otros más potentes, de modo que el aparato pueda llevar mayor carga, lo que en principio se traduce en baterías con mayor autonomía. De igual manera, en la Red figuran sugerencias de nuevos usos, aunque las posibilidades de una cámara colocada sobre una plataforma aérea son prácticamente infinitas, y no resultaría extraño que en breve se utilizara el AR Drone en aplicaciones menos inocentes como el espionaje conyugal e incluso empresarial. Cuando se comercialice en septiembre, costará 300 euros.

Written by Reggio's

Agosto 8th, 2010 at 9:08 am

Posted in Ciencia, Sociedad

Tagged with ,

Más política contra el cambio climático, de Carme Miralles-Guasch en Público

without comments

En plena canícula estival pensar que nuestros nietos van a tener unas temperaturas seis grados más altas que las actuales da que pensar. De forma reiterada, los medios de comunicación, van informando sobre los nuevos valores térmicos que el cambio climático va a imponer en nuestras latitudes peninsulares en un futuro que se percibe como presente.

Los científicos pueden calcular los nuevos escenarios térmicos y pluviométricos, pero la solución o disminución de los efectos del cambio climático sólo puede ser política. Es decir, tiene que proceder de pactos implícitos y explícitos entre distintos actores sociales, donde la opinión pública, los partidos políticos y los agentes económicos tienen que tener un papel principal. Es necesario que la sociedad esté involucrada contra el cambio climático y que la ciudadanía se perciba a sí misma formando parte del problema, pero también de la solución. Aquí las acciones a corto plazo son imprescindibles para alcanzar las de largo plazo. Sin embargo, las políticas contra el cambio climático no pueden tener vigencias de cuatro años. No pueden estar circunscritas a los periodos electorales y defendidas sólo por los partidos que tienen responsabilidades de gobierno. Los tiempos de la política y los tiempos del clima son tan dispares que es imprescindible lograr acuerdos interpartidarios que permitan realizar políticas con horizontes que impliquen varias décadas. También los ámbitos territoriales de acción de los gobiernos estatales y los que alcanza el cambio climático son tan diversos que es necesario llegar a acuerdos multilaterales que integren escalas territoriales diversas.

A todo esto, es imprescindible que los agentes económicos perciban nuevos espacios de negocio en la lucha contra el cambio climático y se unan a ello. Cambios tecnológicos, sustitución de fuentes de energía obsoleta por renovables, reorganización de los sistemas de trabajo y la búsqueda de nuevas áreas de oportunidades serán imprescindibles para que las empresas –grandes y pequeñas– sean actores principales de la política del cambio climático.

En el siglo XXI, la política tiene en el cambio climático uno de sus mayores retos. Una política donde ciudadanos, partidos políticos y empresas tienen que ser los protagonistas.

Carme Miralles-Guasch. Profesora de Geografía Urbana.

Written by Reggio's

Agosto 7th, 2010 at 8:10 am

Un manual para pensar en libertad, de Juan Goytisolo en El País

without comments

La Roma católica tiene animadversión a la filosofía, la ciencia, el teatro e incluso a la especulación mística o teológica ajena al dogma. Ahora el principal cambio es que ya no puede quemar a la gente en la hoguera

La conversión al cristianismo del emperador Constantino el Grande y el Concilio de Nicea son el origen de la vieja contradicción existente entre la nueva fe católica y el rico legado de la filosofía helénica, entre las supuestas verdades dogmáticas envueltas en un halo de misterio y los postulados expuestos a partir de la experiencia y el conocimiento asequibles en el tiempo en el que fueron formulados. Las primeras son por esencia inamovibles aunque, como sabemos -y Fernando Montaña Lagos, el autor de Adiós a dios se encarga de recordárnoslo-, la acumulación de evidencias que las impugnan obliguen a cada paso a la Iglesia a cancelarlas a regañadientes mientras que las hipótesis derivadas del saber racional se cuestionan a sí mismas, pueden rectificarse y progresan conforme se amplían los instrumentos científicos de que disponen quienes las avanzan. Se puede creer y se puede conocer: cada cual es libre de escoger su camino. Pero la Iglesia -y en general todas las religiones- ha mostrado siempre una manifiesta aversión a las verdades fundadas en la razón y ha procurado desterrarlas con el fuego o la espada a lo largo de la historia.

El olvido impuesto al saber clásico existente en Grecia, Roma y Alejandría por sucesivos Concilios eclesiales abrió las puertas a una ignorancia secular de su legado hasta su reaparición en la Península gracias a las traducciones árabes y su traslado al castellano durante el reinado de Alfonso el Sabio. La entronización de una fe única y la condena del recurso al pensamiento basado en la razón y la experiencia por parte de Pablo de Tarso y Agustín de Hipona significó un verdadero salto mortal del que la cristiandad tardó en recuperarse más de siete siglos.

¿Quién puede creer a estas alturas que Dios creó el mundo en seis días y, sin seguridad social alguna, descansó el séptimo? En cuanto al parque temático en el que Adán y Eva discurrían apaciblemente sus días hasta la irrupción de la serpiente y la tentadora manzana, ¿tiene algún viso de verosimilitud? Eva, la maldita Eva causante de todos nuestros males por su deseo razonable de acceder al conocimiento del bien y del mal, ¿merecía el brutal castigo de la expulsión con su pareja del paraíso y la subsiguiente condena de la especie humana al sufrimiento y la muerte? Pero la inquina de Jehová a la voluntad de saber de sus criaturas no se limita a este tebeo profusamente ilustrado generación tras generación. Cuando mucho más tarde -no hay cronología posible en el relato del Génesis- asiste a la construcción de la torre de Babel y comprueba indignado que sus criaturas se arrogan la facultad de decidir y se entienden entre sí para elaborar un proyecto común, resuelve al punto bajar a la Tierra, confunde sus lenguas y las dispersa como insectos. Lo mismo podría decirse de la fábula del diluvio universal y el arca de Noé que, como nos recuerda el autor de Adiós a dios, tiene claros precedentes en cosmogonías anteriores, siempre con un Dios colérico y vengativo: cuentos de hadas, observa irónicamente Einstein, “bastante infantiles”.

Citaré para terminar este capítulo bíblico el castigo divino a las ciudades malditas del Mar Muerto, con la sabrosa historieta de los pobrecillos ángeles, su acoso por los bujarrones sodomitas, los apuros de Lot y su mujer convertida en estatua de sal (¡siempre la reprobadora curiosidad femenina y la misoginia que envuelve el corpus bíblico y el de la doctrina católica!) leyenda en la que nuestra santa madre Iglesia cree a pies juntillas.

La medicina y la astronomía fueron miradas siempre por Roma con sospecha e inquietud, como algo contingente y ajeno a la suprema verdad revelada. La condena de la cirugía por el Papa Inocencio III con el chistoso pretexto de que Ecclesia abhorret sanguine, mientras se enzarzaba en guerras de conquista, perseguía con saña a los albigenses y tomaba la iniciativa de la cuarta cruzada, y lo sucedido cuatro siglos más tarde primero a Giordano Bruno y luego a Galileo, quien abjuró de sus malignos conocimientos para no perecer también en la hoguera, revelan con elocuencia la contradicción insoluble entre la fe religiosa y la verdad científicamente demostrable.

De seguir como corderos del Señor las encíclicas papales al hilo del tiempo, continuaríamos confiando la curación de nuestros cuerpos enfermos a la Virgen María o a los santos y curas milagreros, y pensando que nuestro planeta es plano, ombligo del universo y que fue creado hace unos 6.000 años.

La animadversión de Roma a la filosofía, la ciencia, el teatro e incluso a la especulación mística o teológica ajena al dogma revelado está bien probada en las actas de los Concilios. La documentación relativa a los procesos inquisitoriales en nuestra Península es un precioso inventario de quienes se atrevieron a reflexionar por su cuenta. Erasmo, Montaigne, Descartes, Pascal, Spinoza, etcétera, elaboraron sus doctrinas al margen y a contrapelo de la Iglesia. Ésta conservó mientras pudo su poder de despachar al infierno a quienes juzgaba herejes o incrédulos, pero la evolución del mundo político y cultural europeo (con la significativa excepción hispana) redujo en la práctica el alcance de sus sentencias. A falta de ello, incluyó en el Índice de libros prohibidos, cuya lectura castigaba con la excomunión, a los enciclopedistas y librepensadores que propiciaron la Revolución Francesa y la Declaración de los Derechos del Hombre. “¡No puede imaginarse tontería mayor que tener a todos los hombres por iguales y libres!”, replicó en 1791 Su Santidad Pío VI. Tras sus desdichas (fue hecho prisionero por el Directorio revolucionario y conducido a Francia en donde murió) y las de su sucesor (obligado por Napoleón a coronarle emperador en París) las cosas no mejoraron. León XII exhortó a las recién creadas repúblicas de la América hispana a que abandonaran sus funestas y tenebrosas doctrinas independentistas y a que volvieran al regazo de su amantísimo soberano Fernando VII. Como aquejada de demencia senil -la imagen no es mía sino de Blanco White- fulminó con sus anatemas a cuantos, fuera de su rebaño, apuntaban con el dedo a tal sarta de disparates -condena del liberalismo, de la democracia, de la igualdad social…- y predicaban la mejora de las condiciones de vida de la sociedad civil en vez de buscar la beatitud eterna. En vano proclamó Pío IX el dogma de la infalibilidad pontificia. Los desatinos papales prosiguieron y cualquier lector puede consultar su larga lista a través de Internet.

Como señala el autor de Adiós a dios, la teoría de la evolución de las especies de Darwin y los avances de la ciencia en los dos pasados siglos asestaron un golpe definitivo a la presunta infalibilidad eclesial. La condena a quienes difunden “doctrinas y prácticas inaceptables”, esto es, de todo el progreso del conocimiento que contradice sus dogmas en vez de creer “en el misterio de la Redención” y en “la anticipación del Paraíso y prenda de la gloria futura” por Juan Pablo II, no convencen sino a los convencidos.

Sobre la tenaz misoginia de la Iglesia; sus negocios turbios (léase el excelente artículo del corresponsal de este diario en Roma, La nobleza negra del Vaticano del 27-6-2010); la espectacular mercadotecnia wojtyliana; el absurdo celibato eclesiástico; la condena indignante de los preservativos para contener la pandemia del sida; la “guerra de Dios” contra el “proyecto del demonio” (léase el matrimonio homosexual) mientras emergen a diario a la superficie de sus aguas pútridas los escándalos de la pedofilia encubierta de sus miembros, etcétera, los lectores del libro de Montaña Lagos hallarán una información detallada propia de un verdadero manual de pensar en libertad.

En un país en donde un Estado nominalmente laico mantiene los exorbitantes privilegios económicos de una Iglesia que invoca tal vez el ejemplo de Pablo en su Epístola a los Corintios -”si nosotros hemos sembrado en vosotros riquezas espirituales, ¿será mucho que cosechemos cosas de este mundo?”- para preservar su puesto de primera fortuna en bienes muebles e inmuebles de la Península y tras el breve desvío de Pablo VI y del Segundo Concilio Vaticano, vuelve a las fuentes más puras en las que bebió durante la Cruzada de Franco y clama hoy contra la odiosa “dictadura del relativismo” por boca del cardenal Rouco Varela, los lectores de Adiós a dios no podrán sino compartir la certera observación de su autor: “Vivimos en un mundo nuevo ataviados andrajosamente con un ropaje moral antiguo”.

Juan Goytisolo es escritor. Esta semana ha sido galardonado con el Premio Internacional Don Quijote de La Mancha.

Written by Reggio's

Agosto 1st, 2010 at 9:16 am

Posted in Ciencia, Libertades, Religión

Tagged with

¿Necesitan más dinero las universidades?, de Miguel Á. Quintanilla Fisac en Público

without comments

Las universidades públicas llevan años clamando por mejorar su financiación y, desde hace tiempo, existe un amplio consenso sobre la conveniencia de realizar un esfuerzo en este terreno. Una vez más, sin embargo, la oportunidad está a punto de perderse por culpa de la crisis económica y de las medidas de austeridad impuestas por las circunstancias. Algunos oportunistas inconscientes empiezan a pensar (y a decir) que el dinero que se gasta en algunos tipos de enseñanza y de investigación académica es un gasto superfluo, que debe sacrificarse en tiempos de austeridad. Pero, por otra parte, la mayoría estamos convencidos de que la salida de la crisis, cuando se produzca, favorecerá a los países que estén preparados para dar el salto a una economía productiva, basada en el conocimiento y la innovación, y esos serán sobre todo los que hayan sabido mantener activo el potencial de creatividad que se genera principalmente en las universidades y en los centros de I+D. ¿Qué tenemos que hacer para estar entre ellos?

La mayoría de las universidades españolas han emprendido en los últimos años dos tipos de reformas que van en la buena dirección. Por una parte, se ha puesto en marcha un ambicioso programa de reforma de las titulaciones de grado y posgrado, vinculado al llamado proceso de Bolonia. Por otra parte, muchas universidades se han involucrado en ambiciosos proyectos de inversión en infraestructuras científicas, en colaboración casi siempre con otras entidades públicas y privadas. Ambos tipos de iniciativas requieren apoyo financiero. Pero en tiempos de crisis hay que establecer prioridades.

Pues bien, la parte más esencial de las reformas de la enseñanza universitaria vinculadas al proceso de Bolonia se puede hacer adoptando medidas organizativas que tienen un coste muy bajo, aunque puedan lograr una gran repercusión. Sería un desastre que la falta de recursos económicos se usara como excusa para justificar la desidia, la indecisión o la irresponsabilidad en la implementación de unas reformas factibles y absolutamente necesarias. Asumido esto, los recursos que estén disponibles para mejorar la financiación universitaria deberían enfocarse prioritariamente a salvar los grandes proyectos de creación de infraestructuras, como los parques científicos y tecnológicos y los institutos de investigación, y a dotar a las universidades de recursos humanos más dedicados a la investigación de vanguardia en todas las áreas de la ciencia.

Miguel Ángle Quintanilla Fisac. Catedrático de Lógica y Teoría de la Ciencia.

Written by Reggio's

Julio 31st, 2010 at 8:10 am

Sin carrera y en coche oficial: ¿Qué estudiaron nuestros políticos?, de María López en El Confidencial

without comments

Que los políticos, tal y como vaticinaba Miguel Boyer, acaben siendo “analfabetos” en un futuro, está por ver. La realidad es que, a medida que pasa el tiempo, la clase política española se devalúa. Atrás quedaron los Antonio Cánovas del Castillo, Manuel Azaña, Victoria Kent, Clara Campoamor o Enrique Tierno Galván. ¿Qué dirían hoy si analizaran los discursos de Bibiana Aído, las patadas lingüísticas de José Blanco o los mensajes de José Luis Rodríguez Zapatero?

Politólogos, sociólogos y expertos coinciden en señalar la creciente falta de formación y preparación académica de los políticos en la actualidad. El presidente del Gobierno, por ejemplo, no habla ni inglés ni francés de forma fluida. Sus estudios se limitan a la Licenciatura de Derecho. José Luis Rodríguez Zapatero estudió Primaria en el Colegio Discípulas de Jesús en León, cursó el Bachillerato y el COU en un centro privado  y se licenció en Derecho con una tesina sobre el Estatuto de Autonomía de Castilla y León. Su primer trabajo fue como profesor ayudante de Derecho Constitucional en la Universidad y duró sólo cuestión de meses.

Dos de las carteras más importantes del Ejecutivo, la de Fomento y la de Trabajo, la ocupan dos políticos que no tienen carrera universitaria alguna. José Blanco inició sus estudios de Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela pero los dejó inacabados ante su temprana incorporación a las filas políticas. Sobre Celestino Corbacho no hay referencia alguna sobre su formación académica en ninguno de sus perfiles, sólo un breve apunte en el que puede leerse “profesional del comercio”.

Para Ignacio Camacho, periodista, el gran problema es que, hay políticos como Zapatero que “han accedido rápidamente a la política sin cotizar a la seguridad social, o sea, sin haber tenido prácticamente experiencia profesional”. Es un caso similar al de José Montilla, el presidente de la Generalitat de Cataluña, a sus 25 años, ya era primer teniente de alcalde y aunque inició Economía y Derecho en la Universidad de Barcelona nunca llegó a licenciarse en ninguna de las dos carreras. Para Camacho “las clases políticas municipales se han convertido en el caldo  de cultivo de profesionales de partido con una formación muy escasa que, sin ejercer profesión alguna se montan ya en coche oficial. Se puede ser buen ministro sin tener título, pero ahora mismo tenemos a una clase política muy joven que no sólo no ha pasado por la universidad sino que ni si quiera ha trabajado profesionalmente. Empiezan a ser concejales muy jóvenes y terminan ocupando puestos claves en los partidos con una escasísima formación”.

José Luis Sanchís, consultor político y de comunicación, tiene más de 30 años de experiencia y ha participado en un centenar de campañas electorales. Para Sanchís uno de los principales motivos que hay tras la falta de formación es el sueldo: “El salario del político debería ser equivalente al que se paga en otros trabajos que precisan formación específica. Es la única forma de que la gente preparada pudiera dedicarse a la política. Ahora mismo, el número de políticos es muy alto, tenemos un Congreso con 350 señores. Es excesivo. Sería mejor menos políticos, más cualificados y mejor pagados”.

Otro de los problemas de los partidos es que “ponen en las listas a quienes tienen a mano. En un colectivo siempre hay alguien para ir de número uno y número dos, pero es muy difícil encontrar al ocho, al nueve, al diez… Además, en los partidos priman conceptos diferentes, se prima la fidelidad por encima del mérito. Ya no es el gobierno de los mejores sino el gobierno de los más fieles o de los más necesitados de un puesto de trabajo. Se cae todo el proyecto, no se busca calidad sino rellenar un espacio y la gente que rellena espacios no es la más preparada”.

Contados con los dedos de una mano, el Ejecutivo cuenta también con expedientes académicos brillantes. Es el caso de Alfredo Pérez Rubalcaba, Doctor en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid; Elena Salgado, Licenciada en Ciencias Económicas y en Ingeniera Industrial especializada en energía –fue la única mujer de su curso en la década de los 60- ; Cristina Garmendia, Licenciada y Doctora en Biología molecular bajo la dirección de Margarita Salas por la Universidad Autónoma de Madrid; Miguel Sebastián, Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid además de Doctor en Economía por la Universidad de Minnesota, y Ángel Gabilondo, Licenciado en Filosofía y Letras con notas de sobresaliente.

La reina de las licenciaturas en el Gobierno de Zapatero es la carrera de Derecho, la tienen Teresa Fernández de la Vega, Francisco Caamaño, Miguel Ángel Moratinos, Beatriz Corredor, Manuel Chaves y Carme Chacón.

La economía es la segunda en el ranking con Elena Espinosa, Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, y Bibiana Aído, Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Cádiz. Ángeles González Sinde es la excepción en este sentido con su licenciatura en Filología Clásica.

Zapatero y sus homólogos

El presidente del Gobierno ha alcanzado el poder con su licenciatura de Derecho, pero ¿qué currículo académico tienen sus homólogos? Echemos un rápido vistazo:

Barack Obama, presidente de los EEUU: Estudió Derecho en Harvard y se  graduó en la Universidad de Columbia en la prestigiosa escuela de Derecho Harvard Law School. Lo hizo con un expediente brillante, magna cum laude.  Durante doce años fue profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Chicago.   Universidad de Columbia estudió Ciencias Políticas y se especializó en Relaciones internacionales.

Angela Merkel, canciller alemana: Ya en la escuela y el bachillerato su expediente no pasaba desaparecido. Sobresalía en matemáticas e idiomas. Comenzó sus estudios de física en la Universidad de Leipzig. Durante 12 años una vez completados sus estudios trabajó en el Instituto Central de Química Física de la Academia de Ciencias. Se convirtió en una especialista en química cuántica. Se doctoró en Física por la Academia de Ciencias Berlinesa. Culminó su currículum académico con la Cátedra de Química Teórica y Física en la Universidad de Humboldt en Berlín.

Silvio Berlusconi, primer ministro de Italia: Tras estudiar en un colegio salesiano se licenció en Derecho en la Universidad de Milán y se graduó cum laude con una tesis sobre la publicidad.

Dimitri Medvédev, presidente de Rusia: Estudió derecho en la Universidad Estatal de Leningrado y se doctoró en 1990 en derecho civil. Impartió clases en la universidad durante ocho años hasta que se incorporó a la alcaldía de San Peteersburgo en 1990.

Nicolás Sarkozy: Sus primeros años de bachiller no fueron especialmente brillantes aunque terminó licenciándose en Derecho en la Universidad de París X Nanterre en 1978 y un año después retomó su formación académica en el Instituto de Estudios Políticos IEP. Su carrera política comenzó a los 22 años como concejal de la ciudad de Neuilly –sur– Seine.

Son, como bien puede comprobarse, mentes, experiencias y formación dispares al frente de las grandes potencias del mundo. ¿Marca la vida académica la trayectoria de un político?, ¿los votos llegan por méritos o por siglas?, ¿cómo serán las generaciones políticas del futuro? Escribía con humor Jardiel Poncela que “el que no se atreve a ser inteligente, se hace político” de seguir así, quién sabe, igual con los años, la ironía sea la única superviviente.

Written by Reggio's

Julio 3rd, 2010 at 8:07 am

Posted in Ciencia, Cultura, Política

Tagged with

Ciencia con conciencia, de Miguel Ángel Quintanilla Fisac en Público

without comments

La Fundación Príncipe de Asturias ha concedido uno de sus premios más prestigiosos, el de Cooperación Internacional, a la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) de España y a The Transplantation Society (TTS), una organización internacional con sede en Canadá. Ambas son un ejemplo de ciencia con conciencia. TTS ha desarrollado una intensa labor de coordinación e impulso a la medicina de trasplantes, y ha creado y difundido estándares éticos y clínicos para esta práctica médica. Gracias a ella, se han desarrollado intensas campañas mundiales contra el comercio de órganos humanos, la utilización de los órganos de condenados a muerte o el llamado “turismo de trasplantes”.

El caso español es también un buen ejemplo reconocido, con justicia, por la Fundación Príncipe de Asturias. La ONT se creó hace 30 años como un órgano centralizado del Ministerio de Sanidad para coordinar todas las intervenciones de trasplantes de órganos en España. Desde el principio, ha actuado guiada por criterios estrictos de eficiencia clínica y de dignidad ética. En la actualidad, extiende su red de coordinadores a todos los rincones de España. Cualquier donante sabe que sus órganos se aplicarán en la persona, el momento y el lugar más idóneos desde un punto de vista estrictamente clínico. Y cualquier receptor potencial sabe que sus posibilidades de acceder a un trasplante sólo dependerán de sus condiciones clínicas y sanitarias, no de otras consideraciones económicas o sociales. El resultado es que España es el país de referencia mundial en trasplantes de órganos humanos, con la tasa más alta de donaciones voluntarias y consentidas, que la Unión Europea y la OMS han recomendado a todos sus miembros que imiten el sistema español, y la propia ONT española es, de hecho, la responsable del registro mundial de donaciones y trasplantes.

En nuestro país, más de 70.000 personas se han beneficiado de algún trasplante de órganos completos en los últimos 30 años. Se lo debemos a los avances del conocimiento científico y de sus aplicaciones, a las que han contribuido de forma sobresaliente las dos instituciones ahora premiadas. Pero no se trata sólo del avance de la ciencia. Todo eso ha sido posible también porque, en este caso, ha habido una sintonía ejemplar entre el desarrollo del conocimiento científico y el de la conciencia ética. Está bien que la Fundación Príncipe de Asturias nos invite a celebrarlo.

Miguel Ángel Quintanilla Fisac. Catedrático de Lógica y Teoría de la Ciencia.

Written by Reggio's

Junio 25th, 2010 at 8:10 am

¿Franquismo en la universidad?, de Rafael Escudero Alday en Público

without comments

El juicio que en el futuro se haga a la democracia española deberá tener en cuenta su incapacidad para erradicar de la esfera pública todos los restos del franquismo. Más de 30 años después, las tibias políticas de memoria histórica del Estado español no sólo no han logrado devolver la dignidad a las víctimas, sino que tampoco han instaurado en la ciudadanía una cultura jurídica y política plenamente democrática. Este déficit contribuye a que en nuestras instituciones subsistan hoy esos “focos de supervivencia” del franquismo de los que advierte Carlos Jiménez Villarejo. Son las sombras del franquismo, que se proyectan sobre la esfera pública y afectan a sus integrantes.

Uno de estos focos resiste aún en la universidad española. Sabido es que la dictadura franquista provocó “el atroz desmoche” (véase el libro así titulado de Jaume Claret) en los cuerpos docentes universitarios. Las mejores cabezas de la época fueron aniquiladas, depuradas o tuvieron que marchar al exilio. Ello generó un páramo científico e intelectual; un vacío que fue rápidamente ocupado por los partidarios de la dictadura, quienes no dudaron en servirse de la universidad como instrumento para sus fines políticos y personales. La ciencia fue sometida a la ideología fascista, primero, y nacional-católica, después. Y los principios de mérito y capacidad en la selección del profesorado se sustituyeron por la adhesión inquebrantable al régimen dictatorial.

Fueron demasiados los años durante los que se reprodujo y potenció este sistema. Aunque con el transcurrir de la dictadura la universidad se convirtió en un semillero de la oposición democrática y no pocos de sus miembros pasaron después a desempeñar cargos de gobierno en las propias universidades, no se consiguió terminar con la herencia del franquismo. Quizá fuera un tanto ingenuo pensar que prácticas tan enraizadas iban a desaparecer de un día para otro. Máxime cuando no se produjo una depuración de los integrantes de la eufemísticamente llamada “vieja escuela” quienes, tras la muerte del dictador –y los días de luto oficial–, continuaron dando clase y ejerciendo su poder como si nada hubiera pasado.

Mucho es lo que ha avanzado la universidad española desde entonces, pero largo es el camino que le queda todavía por recorrer para convertirse en un espacio libre de ese autoritarismo que, más descarada que sibilinamente, se deja sentir en sus estructuras organizativas y de gobierno. En su interior a veces pesa más la jerarquía y el temor reverencial a la autoridad que la libre discusión racional de los argumentos en juego. A ello contribuye que las escuelas sigan siendo el elemento básico de reclutamiento y promoción del personal docente e investigador. Por supuesto que nada obsta a que los profesores se agrupen por afinidades temáticas, metodológicas o ideológicas, pero frecuentemente bajo esa fórmula se generan reinos de taifas, presididos por criterios ad hoc de índole más personal que profesional, donde a sus integrantes se les exige lealtad y adhesión a los principios no del Movimiento Nacional, sino de la propia escuela. Salvo honrosas excepciones, funcionan con pretensión de hegemonía, vetando el acceso a la carrera universitaria a quienes no pertenezcan a ella e instaurando sin rubor la dialéctica del “amigo-enemigo” que los teóricos del franquismo aprendieron de Carl Schmitt.

Y qué decir de la igualdad de género. Las mujeres son mayoría en la universidad, sí, pero esa mayoría no se traslada simétricamente a los núcleos de poder, es decir, a los lugares donde se toman las decisiones que van a conformar la realidad presente y futura. En general, el número de hombres es desproporcionadamente superior al de mujeres en cátedras, cargos y tribunales de oposiciones, por citar los ejemplos más significativos.

Hoy, la universidad española vive bajo los efectos del Plan Bolonia, un proceso que está llamado a converger con el resto de Europa y a elevar el nivel de nuestras enseñanzas. Contadas son las universidades que están desarrollando este proceso de forma transparente, abriendo canales de diálogo con docentes, personal y alumnos que permitan la participación real de la comunidad universitaria en asuntos de su incumbencia. No es esta la tónica general. La implantación de los nuevos títulos, el diseño de la carrera docente y la regulación de las relaciones laborales en la universidad recuerda sospechosamente a esa forma de gobernar “por decreto” típica de la dictadura.

Lo que sucede con el Plan Bolonia no es más que una manifestación de esa aversión a la política que profesaba el franquismo. En este sentido, de tanto en cuando se escuchan voces autorizadas que reclaman la salida del ámbito universitario de lo político, lo asociativo o lo sindical. Se afirma que la universidad ha de ser el espacio de la excelencia científica y no contaminarse por debates de tintes ideológicos. El de la excelencia funciona como un nuevo credo, un ideal no ideologizado que ha de permanecer al margen de cuestiones terrenales como la política. A sus apologetas cabría recordar las palabras del jurista Hans Kelsen, quien basaba la supremacía moral de la democracia y la libertad en su capacidad de generar mayores avances científicos. Sigamos su criterio: profundicemos en más y mejores prácticas democráticas, ya que sólo así podremos alcanzar la excelencia en nuestros campus.

Rafael Escudero Alday es profesor titular de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid

Written by Reggio's

Junio 22nd, 2010 at 8:14 am

Blog performance enhanced by PHP Speedy Blog performance enhanced by PHP Speedy