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Otra agricultura para otro clima, de Esther Vivas en P煤blico

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El actual modelo de producci贸n agr铆cola y ganadero industrial contribuye a profundizar en la crisis ecol贸gica global con un impacto directo en la generaci贸n de cambio clim谩tico. Aunque a primera vista no lo parezca, la agroindustria es una de las principales fuentes de emisi贸n de gases de efecto invernadero.

As铆 lo ha puesto de relieve la campa帽a No te comas el mundo, en el marco de las movilizaciones de estos d铆as con motivo de la reuni贸n de las Naciones Unidas en Barcelona sobre cambio clim谩tico, previa a la crucial cumbre de Copenhague (COP15) de diciembre, donde debe aprobarse un nuevo tratado que sustituya al de Kyoto.

Seg煤n la campa帽a, entre un 44 y un 57% de las emisiones de gases de efecto invernadero son provocadas por el actual modelo de producci贸n, distribuci贸n y consumo de alimentos. Una cifra que resulta de sumar las emisiones de las actividades estrictamente agr铆colas (11-15%), la deforestaci贸n (15-18%), el procesamiento, transporte y refrigeraci贸n de los alimentos (15-20%) y los residuos org谩nicos (3-4%).

Y es que no podemos olvidar los elementos que caracterizan a este sistema de producci贸n de alimentos: intensivo, industrial, kilom茅trico, deslocalizado y petrodependiente. Ve谩moslo en detalle.

Intensivo, porque lleva a cabo una sobre-explotaci贸n de los suelos y de los recursos naturales que acaba generando la liberaci贸n de gases de efecto invernadero por parte de bosques, campos de cultivo y pastos. Al anteponer la productividad al cuidado del medio ambiente y a la regeneraci贸n de la tierra, se rompe el equilibrio mediante el cual los suelos capturan y almacenan carbono, contribuyendo a la estabilidad clim谩tica.

Industrial, porque consiste en un modelo de producci贸n mecanizado, con uso de agroqu铆micos, monocultivos, etc. La utilizaci贸n de grandes tractores para labrar la tierra y procesar la comida contribuye a la liberaci贸n de m谩s CO虏. Los fertilizantes qu铆micos utilizados en la agricultura y en la ganader铆a moderna generan una importante cantidad de 贸xido nitroso, una de las principales fuentes de emisi贸n de gases de efecto invernadero. Asimismo, la quema de bosques, selvas鈥 para convertirlos en pastos o monocultivos acaba afectando gravemente a la biodiversidad y contribuye a la liberaci贸n masiva de carbono.

Kilom茅trico y petrodependiente, porque se trata de una producci贸n de mercanc铆as deslocalizada en busca de la mano de obra m谩s barata y de la legislaci贸n medioambiental m谩s laxa. Los alimentos que consumimos recorren miles de kil贸metros antes de llegar a nuestra mesa con el consiguiente impacto medioambiental. Se calcula que, en la actualidad, la mayor parte de los alimentos viajan entre 2.500 y 4.000 kil贸metros antes de ser consumidos, un 25% m谩s que en 1980. Nos encontramos ante una situaci贸n totalmente insostenible donde, por ejemplo, la energ铆a para mandar unas lechugas de Almer铆a a Holanda es tres veces superior a la utilizada para cultivarlas, a la vez que consumimos alimentos que provienen de la otra punta del mundo cuando muchos de estos se cultivan tambi茅n a nivel local.

Este modelo de alimentaci贸n kilom茅trica y viajera, as铆 como el alto uso de agroqu铆micos derivados del petr贸leo, implica una fuerte dependencia de los recursos f贸siles. En consecuencia, en la medida en que el modelo productivo agr铆cola y ganadero industrial depende fuertemente del petr贸leo, la crisis alimentaria, la crisis energ茅tica y la crisis clim谩tica est谩n 铆ntimamente relacionadas.

Pero, a pesar de estos datos, podemos parar el cambio clim谩tico, y la agricultura campesina, local y agroecol贸gica 鈥揷omo se帽ala el centro de investigaci贸n GRAIN鈥 puede contribuir de forma determinante a ello. Se trata de devolverle a la tierra la materia org谩nica que se le ha quitado, despu茅s de que la revoluci贸n verde haya agotado los suelos con el uso intensivo de fertilizantes qu铆micos, pesticidas, etc. Para hacerlo, hace falta apostar por t茅cnicas agr铆colas sostenibles que pueden aumentar gradualmente la materia org谩nica de la tierra en un 2% en un periodo de 50 a帽os, restituyendo as铆 el porcentaje eliminado desde la d茅cada de los sesenta.

Es necesario apostar por un modelo de producci贸n diversificado, incorporando praderas y abono verde, integrando de nuevo la producci贸n animal en el cultivo agr铆cola, con 谩rboles y plantas silvestres, as铆 como promoviendo circuitos cortos de comercializaci贸n y venta directa en mercados locales. Con estas pr谩cticas, se calcula que ser铆a posible capturar hasta dos tercios del actual exceso de CO虏 en la atm贸sfera. El movimiento internacional La V铆a Campesina lo tiene claro cuando se帽ala que 鈥渓a agricultura campesina puede enfriar el planeta鈥.

Asimismo, hay que denunciar las falsas soluciones del capitalismo verde al cambio clim谩tico, como la energ铆a nuclear, los agrocombustibles u otras, as铆 como los lobbies empresariales que buscan mercantilizar el tratado de Copenhague. Desde distintos movimientos sociales se exige justicia clim谩tica, frente a los mecanismos de mercado incorporados en el protocolo de Kyoto y que tendr谩n continuidad en Copenhague. Una justicia clim谩tica que debe ir a la par con la justicia social, ligando la lucha contra la crisis ecol贸gica global con el combate contra la crisis econ贸mica que afecta a amplios sectores populares, en base a una perspectiva anticapitalista y ecosocialista. Para que el clima no cambie, hay que cambiar el mundo.

Esther Vivas es autora de ‘Del campo al plato’ (Icaria, 2009).

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Noviembre 3rd, 2009 at 8:05 am

El Obama serio, de Fidel Castro Ruz en las “Reflexiones del compa帽ero Fidel” en el Diario Granma

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Reflexiones del compa帽ero Fidel

El Obama serio

(Tomado de Cubadebate)

El presidente bolivariano Hugo Ch谩vez fue realmente original cuando habl贸 del “enigma de los dos Obamas”.

Hoy habl贸 el Obama serio. Hace poco reconoc铆 dos aspectos positivos de su conducta: el intento de llevar la salud a 47 millones de norteamericanos que carecen de ella, y su preocupaci贸n por el cambio clim谩tico.

Lo que ayer expres茅 sobre la amenaza inminente que se cierne sobre la especie humana, podr铆a parecer pesimista, pero no se aleja de la realidad. Est谩 por conocerse ahora la opini贸n de muchos Jefes de Estado sobre el tema ignorado y olvidado del cambio clim谩tico.

Obama fue el primero en emitir su opini贸n como pa铆s sede de la Reuni贸n de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre ese tema.

驴Qu茅 dijo? Transcribo las palabras esenciales de sus pronunciamientos:

“Reconocemos que la amenaza contra el planeta es seria y creciente.”

“La respuesta a este reto ambiental ser谩 juzgada por la historia.”

“No hay naci贸n, por grande o peque帽a que sea, que escape al impacto del cambio clim谩tico.”

“Cada d铆a aumentan las mareas altas que azotan las l铆neas costeras, tormentas e inundaciones m谩s fuertes amenazan nuestros continentes.”

“La seguridad y estabilidad de todas nuestras naciones peligran.”

“Hemos puesto el clima en el tope de las prioridades de nuestra agenda internacional, de China a Brasil, de India a M茅xico, 脕frica y Europa.”

“Uni茅ndonos, estos pasos son significativos.”

“Entendemos la gravedad de la situaci贸n y estamos determinados a actuar.”

“Pero no vinimos hoy aqu铆 a celebrar progresos.”

“Queda mucho trabajo por hacer.”

“Y ese trabajo no ser谩 f谩cil.”

“Notamos que la parte m谩s dif铆cil del recorrido est谩 frente a nosotros.”

“Esto ocurre en momentos en que la prioridad para muchos es revivir las econom铆as.”

“Todos enfrentamos dudas en cuanto al desaf铆o clim谩tico.”

“Las dificultades y las dudas no son excusas para no actuar.”

“Cada uno de nosotros debe hacer su parte para que nuestras econom铆as crezcan sin poner en peligro el planeta.”

“Debemos hacer de Copenhague un paso significativo de avance en cuanto al debate clim谩tico.”

“Tampoco debemos permitir que viejas divisiones obstaculicen la b煤squeda de soluciones, unidos.”

“Las naciones desarrolladas han causado la mayor parte del da帽o y deben asumir su responsabilidad.”

“No sobrepasaremos este reto a menos que nos unamos.”

“Sabemos que estas naciones, especialmente las m谩s vulnerables, no tienen los mismos recursos para combatir los retos clim谩ticos.”

“El futuro no es una opci贸n entre crecimiento econ贸mico y planeta limpio, porque la supervivencia depende de ambos.”

“Tenemos la responsabilidad de proveer ayuda financiera y t茅cnica a estas naciones.”

“Buscamos un pacto que permita aumentar la calidad de vida de los pueblos, sin afectar al planeta.”

“Sabemos que el futuro depende de un compromiso global.”

“Pero el camino es largo y duro y no tenemos tiempo para hacer el recorrido.”

El problema ahora es que todo lo que afirma est谩 en contradicci贸n con lo que Estados Unidos viene haciendo desde hace 150 a帽os, particularmente desde que, al finalizar la Segund Guerra Mundial, impuso al mundo el acuerdo de Bretton Woods y se convirti贸 en amo de la econom铆a mundial.

Los cientos de bases militares instaladas en decenas de pa铆ses de todos los continentes, sus portaaviones y sus flotas navales, sus miles de armas nucleares, sus guerras de conquista, su complejo militar industrial y su comercio de armas, son incompatibles con la supervivencia de nuestra especie. Las sociedades de consumo y el despilfarro de los recursos materiales son igualmente incompatibles con la idea del crecimiento econ贸mico y un planeta limpio. El derroche ilimitado de recursos naturales no renovables, especialmente el petr贸leo y el gas, acumulado durante cientos de millones de a帽os y que en apenas dos siglos se agotar谩n al ritmo actual de consumo, han sido las causas fundamentales del cambio clim谩tico. Aun cuando se reduzcan los gases contaminantes en los pa铆ses industrializados, lo que ser铆a loable, no es menos cierto que 5 mil 200 millones de habitantes del planeta Tierra, es decir, las tres cuartas partes de la poblaci贸n, viven en los pa铆ses que en mayor o menor grado est谩n por desarrollar, los cuales demandar谩n enormes consumos de carb贸n, petr贸leo, gas natural y otros recursos no renovables que, de acuerdo con patrones de consumo creados por la econom铆a capitalista, son incompatibles con el objetivo de salvar la especie humana.

No ser铆a justo culpar al Obama serio del mencionado enigma por lo ocurrido hasta hoy, pero es menos justo todav铆a que el otro Obama nos hiciera creer que la humanidad pueda preservarse bajo las normas que hoy prevalecen en la econom铆a mundial.

El Presidente de Estados Unidos admiti贸 que las naciones desarrolladas han causado la mayor parte del da帽o y deben asumir la responsabilidad. Fue sin dudas un gesto valiente.

Ser铆a justo reconocer tambi茅n que ning煤n otro Presidente de Estados Unidos habr铆a tenido el valor de decir lo que 茅l dijo.

Fidel Castro Ruz
Septiembre 22 de 2009
6 y 14 p.m.

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Septiembre 25th, 2009 at 7:01 am

Una especie en peligro de extinci贸n, de Fidel Castro Ruz en las “Reflexiones del compa帽ero Fidel” en el Diario Granma

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Reflexiones del compa帽ero Fidel

Una especie en peligro de extinci贸n

(Tomado de Cubadebate)

Me habr铆a gustado hablar hoy del extraordinario concierto “Paz sin Fronteras”, celebrado en la Plaza de la Revoluci贸n “Jos茅 Mart铆” hace 24 horas, pero la porfiada realidad me obliga a escribir sobre un peligro que amenaza no solo la paz, sino tambi茅n la supervivencia de nuestra especie.

La Organizaci贸n de Naciones Unidas, cuya tarea es velar por la paz, la seguridad y los derechos de casi 200 Estados, que all铆 representan a m谩s de 6 mil 500 millones de habitantes del planeta, iniciar谩 los debates de su Asamblea General con la participaci贸n de los Jefes de Estado el pr贸ximo mi茅rcoles. Esta vez, dada la importancia excepcional del tema, dedicar谩 el martes 22 de septiembre a una Sesi贸n de Alto Nivel sobre el Cambio Clim谩tico, como preparaci贸n para la Conferencia de Copenhague, Dinamarca, entre el 7 y el 18 de diciembre del presente a帽o.

En la Conferencia Internacional sobre el Medio Ambiente convocada por la ONU en R铆o de Janeiro, afirm茅 como jefe entonces del Estado cubano: “Una especie est谩 en peligro de extinci贸n: el hombre”. Cuando pronunci茅 y fundament茅 aquellas palabras, recibidas y aplaudidas por los jefes de Estado all铆 presentes 鈥攊ncluido el Presidente de Estados Unidos, un Bush menos tenebroso que su hijo George W.鈥, 茅stos cre铆an disponer todav铆a de varios siglos para enfrentar el problema. Yo mismo no lo ve铆a en fecha tan cercana como 60 u 80 a帽os.

Hoy se trata de un peligro realmente inminente y sus efectos son ya visibles. Me limitar茅 solo a unos pocos detalles, que ser谩n ampliamente abordados en Nueva York por nuestro Ministro de Relaciones Exteriores que all铆 intervendr谩 en nombre de Cuba.

La temperatura promedio ha crecido 0,8 grados cent铆grados desde 1980, seg煤n el Instituto de Estudios Espaciales de la NASA. Las 煤ltimas dos d茅cadas del siglo XX fueron las m谩s calurosas en cientos de a帽os. Las temperaturas en Alaska, el Oeste canadiense y el Este de Rusia han subido a un ritmo que duplica el promedio mundial. El hielo del 脕rtico est谩 desapareciendo r谩pidamente y la regi贸n puede experimentar su primer verano completamente libre de hielo tan pronto como en el a帽o 2040. Los efectos son visibles en las masas de hielo de m谩s de dos kil贸metros de altura que se derriten en Groenlandia, los glaciares de Suram茅rica, desde Ecuador hasta el Cabo de Hornos, fuentes fundamentales de agua, y la gigantesca capa de hielo que cubre la extensa zona Ant谩rtida.

Las actuales concentraciones de di贸xido de carbono han alcanzado el equivalente a 380 partes por mill贸n, cifra que supera el rango natural de los 煤ltimos 650 mil a帽os. El calentamiento est谩 afectando ya los sistemas naturales de todo el mundo. Si esto ocurriera ser铆a devastador para todos los pueblos.

Los cient铆ficos han descubierto que hace no menos de 3 mil millones de a帽os surgieron las primeras formas de vida elemental en el planeta Tierra. Desde entonces las mismas evolucionaron continuamente hacia formas superiores y complejas en virtud de leyes biol贸gicas inexorables. Nuestra actual especie, el Homo sapiens, apenas cuenta con 150 mil a帽os de existencia, una insignificante fracci贸n de tiempo desde que surgi贸 la vida. Aunque los griegos, cientos de a帽os antes de nuestra era, pose铆an ya determinados conocimientos astron贸micos, hace solo algo m谩s de 500 a帽os, despu茅s de un largo per铆odo de oscuridad medieval, el hombre lleg贸 a conocer que la Tierra era redonda y no plana. Un almirante audaz de origen genov茅s y s贸lidos conocimientos se propuso navegar hacia el Este en busca de la India, en vez de bordear por el Sur de 脕frica. Comenzaba la colonizaci贸n europea de este hemisferio y el resto del planeta.

La especie humana pudo medir con bastante precisi贸n la vuelta de la Tierra cada 24 horas y su movimiento de traslaci贸n alrededor de la enorme masa incandescente del Sol, cada 365 d铆as aproximadamente. Estas y otras singulares circunstancias estaban asociadas a la existencia y la vida de todas las especies que exist铆an entonces.

Desde la antig眉edad, los fil贸sofos y pensadores m谩s avanzados han buscado la justicia social. A pesar de eso la esclavitud f铆sica dur贸 legalmente todav铆a hasta hace 129 a帽os, en que se decret贸 la abolici贸n de la esclavitud en la colonia espa帽ola de Cuba.

Desde mi punto de vista la Teor铆a de la Evoluci贸n, expuesta por Darwin en su libro “El origen de las especies”, ha sido uno de los dos descubrimientos de la ciencia m谩s importantes. Algunos vieron en ella un antagonismo con las creencias religiosas; ning煤n cient铆fico, sin embargo, hoy la niega, y muchos de ellos, que profesan sinceras creencias religiosas, ven en la evoluci贸n la expresi贸n de la voluntad divina.

El otro aporte decisivo fue el de la Teor铆a General de la Relatividad de Albert Einstein, expuesta en 1915, fuente de muchas investigaciones posteriores a la muerte del autor en abril de 1955. Pocas personas han influido tanto en el destino del mundo como 茅l. Einstein persuadi贸 a Roosevelt de iniciar las investigaciones para producir la bomba at贸mica por temor a que esta fuese desarrollada por los nazis. Cuando Truman las hizo estallar sobre las ciudades civiles indefensas de Hiroshima y Nagasaki, de tal manera le impact贸 el hecho que se convirti贸 en un pacifista convencido. Hoy Estados Unidos posee miles de armas nucleares m谩s potentes que aquellas, las cuales podr铆an exterminar varias veces la poblaci贸n del mundo. Son a su vez, los mayores productores y exportadores de todo tipo de armas.

El ritmo acelerado de las investigaciones cient铆ficas en todos los campos de la producci贸n material y los servicios, bajo el orden econ贸mico impuesto al mundo despu茅s de la Segunda Guerra Mundial, ha conducido a la humanidad a una situaci贸n insostenible.

Nuestro deber es exigir la verdad. La poblaci贸n de todos los pa铆ses tiene derecho a conocer los factores que originan el cambio clim谩tico y cu谩les son las posibilidades actuales de la ciencia para revertir la tendencia, si a煤n se dispone realmente de ellas.

El pueblo cubano, especialmente su magn铆fica juventud, demostr贸 ayer que a煤n en medio de un brutal bloqueo econ贸mico es posible vencer obst谩culos inimaginables.

Fidel Castro Ruz
Septiembre 21 de 2009
5 y 44 p.m.

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Septiembre 23rd, 2009 at 6:01 am

Un largo verano azul, de Miguel 脕ngel Quintanilla Fisac en P煤blico

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James Lovelock es un cient铆fico mundialmente conocido por ser el autor de la hip贸tesis Gaia (nombre de la diosa que personificaba la Tierra en la mitolog铆a griega). Popularmente es m谩s conocido a煤n por ser una de las grandes personalidades de la cultura verde que defiende la energ铆a nuclear y el uso de las tecnolog铆as m谩s avanzadas como una forma eficaz de garantizar la supervivencia de la especie humana ante el cambio clim谩tico.

Los calores que padecemos en este mes de agosto pueden ser una buena excusa para echar una ojeada, de la mano de este sabio inconformista, por una de las fronteras m谩s apasionantes e inciertas de la cultura cient铆fica actual. El contenido esencial de la hip贸tesis Gaia consiste en considerar la Tierra (incluyendo las rocas, los oc茅anos, el aire y los seres vivos) como un sistema que se autorregula de forma que, a la larga, logra mantenerse en las condiciones m谩s favorables para la continuidad de la vida. Durante a帽os esta teor铆a ha sido ignorada y despu茅s atacada por la ciencia oficial. En la actualidad, el apoyo de otros cient铆ficos famosos, como Linn Margulis, y la celebraci贸n de varias conferencias mundiales sobre el tema han contribuido a perfilar los rasgos cient铆ficos de la teor铆a y a liberarla de la literatura fant谩stica, y algo m铆stica, que la acompa帽贸 (y la perjudic贸) desde el principio.

En su 煤ltimo libro (The Vanishing Face of Gaia. A final Warning) Lovelock se propone hacer un balance de Gaia en su contexto cient铆fico m谩s riguroso, y lanzar 鈥渦n 煤ltimo aviso鈥. Lovelock no desprecia las voces de alarma y los esfuerzos de algunos gobiernos por reducir las emisiones de CO2 y detener el calentamiento global promoviendo el uso de energ铆as alternativas (aunque considera que la energ铆a nuclear es imprescindible y que la 煤nica energ铆a renovable que tiene un futuro prometedor es la solar t茅rmica). Pero est谩 convencido de que ya es demasiado tarde para eso. Lo que deber铆amos estar haciendo, en su opini贸n, es prepararnos para lo inevitable: la Tierra entrar谩 en un largo periodo c谩lido y la vida humana s贸lo podr谩 desarrollarse en las zonas m谩s templadas que se salven del crecimiento de los mares y del calentamiento excesivo.

Para sobrevivir en esas condiciones, necesitaremos toda la ciencia y la tecnolog铆a de que podamos disponer. Pero, adem谩s, tendremos que cambiar nuestra forma de vernos a nosotros mismos y aceptar que lo importante es Gaia, ese sistema con vida propia, del que nosotros s贸lo somos una parte accidental. Un nuevo mundo ser谩 entonces posible. Aunque, por el momento, apenas hemos empezado a imaginarlo y sin embargo ya sospechamos que puede ser tarde para ayudar a
construirlo.

Claro que siempre nos queda el consuelo de pensar que en un mundo m谩s c谩lido, como el de este mes de agosto, tambi茅n se puede disfrutar de la vida, sobre todo si podemos desplazarnos c贸modamente a la playa o al campo y utilizar artilugios tan poco ecol贸gicos como el aire acondicionado. Quiz谩 no alcancemos ya a disfrutar de un futuro verde, pero podr铆amos ayudar a que algunos disfruten, dentro de unos a帽os, de un largo verano azul.

Miguel 脕ngel Quintanilla Fisac. Catedr谩tico de L贸gica y Filosof铆a de la Ciencia.

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Agosto 22nd, 2009 at 11:07 am

Nucleares y trampas dial茅cticas, de Joaquim Sempere en P煤blico

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Durante tres decenios, ya desde antes del accidente de Chern贸byl, ha tenido lugar una moratoria de facto en la construcci贸n de nuevas centrales nucleares en los pa铆ses desarrollados. Pero 煤ltimamente los pronucleares vuelven a la carga, y lo hacen esgrimiendo varios argumentos tramposos. Uno es la crisis energ茅tica y otro el cambio clim谩tico: frente a las fuentes f贸siles, que tienen los d铆as contados y contribuyen al calentamiento de la superficie de la Tierra, la energ铆a at贸mica no emite carbono a la atm贸sfera. Un estudio publicado en septiembre de 2008 por la Coordinadora per una Nova Cultura de l鈥橢nergia 鈥搎ue impulsa desde hace un tiempo en Catalu帽a la campa帽a 鈥淭anquem les nuclears鈥 (鈥淐erremos las nucleares鈥)鈥 prueba que por cada megavatio-hora nuclear se emiten entre 140 y 290 kilos de CO2, que es casi tanto como la cantidad que emiten las centrales de gas de ciclo combinado (las menos sucias de las que usan combustibles f贸siles). Es cierto que la reacci贸n por la que un neutr贸n rompe el 谩tomo de uranio y desprende una cantidad gigantesca de energ铆a no emite carbono. Pero para que la pila at贸mica funcione ha hecho falta extraer el mineral de la mina, concentrar el uranio (muy escaso en el mineral: s贸lo entre el 0,05% y el 0,1%), transportarlo, enriquecerlo, construir la central, desguazarla al final de su vida 煤til y tratar los residuos. Todo eso consume mucha energ铆a f贸sil, y explica las emisiones de carbono mencionadas. Decir, pues, que la energ铆a nuclear es 鈥渓impia鈥 desde el punto de vista de las emisiones de CO2 es totalmente falaz. (El mencionado estudio, que no toma en consideraci贸n la construcci贸n y desguace de las centrales, por falta de datos fiables, y que por eso se queda corto en sus resultados, puede consultarse en www.tanquemlesnuclears.org. Se basa en los datos publicados de Asc贸 2 entre 2001 y 2005.)

Otro argumento es el de la dependencia respecto del exterior: el suministro de petr贸leo y gas nos hace depender demasiado de unos pocos pa铆ses y compa帽铆as que tienen la llave de estos combustibles, como ilustr贸 la crisis del gas de Rusia el pasado invierno. Pero veamos qu茅 ocurre con el uranio. El 84% de las reservas mineras del mundo se concentra en seis pa铆ses: Canad谩, Australia, Kazajst谩n, Rusia, Namibia y N铆ger. Siete compa帽铆as concentran en sus manos el 78% de las reservas. Y casi todo el enriquecimiento del uranio, un 92%, lo hacen s贸lo cuatro compa帽铆as. 驴A qu茅 viene, en un contexto as铆, invocar el argumento de la dependencia exterior en el caso de las f贸siles e insinuar que con la nuclear no ocurre otro tanto?

Un tercer argumento se resume en la frase recientemente pronunciada por Ana Palacio, actual vicepresidenta de la compa帽铆a francesa Areva, filial de EDF, dedicada a la electricidad nuclear: 鈥淯n 96% del combustible de uranio es reciclable鈥 y supone 鈥渦na soluci贸n econ贸mica y mediambiental鈥 (El Pa铆s, 8-04-2009). Subyace a este argumento la idea de que, pese a que el uranio es tan finito como el petr贸leo y destinado tambi茅n a agotarse, al poderse reciclar, su suministro es casi indefinido. Lo que esta tesis oculta es que para la utilizaci贸n de combustible reprocesado no sirve cualquier reactor, sino s贸lo los reactores r谩pidos, tambi茅n llamados 鈥渟upergeneradores鈥, que est谩n siendo un fracaso. En Francia, pa铆s pionero en energ铆a nuclear, se decidi贸 en 1997 cerrar el 煤nico supergenerador del pa铆s 鈥揺l Superph茅nix鈥 por su coste econ贸mico desorbitado y su escasa eficacia pr谩ctica. Su desguace est谩 en marcha. El reciclado del combustible de uranio y su promesa de un suministro pr谩cticamente inagotable es otra falacia.

Los partidarios de la energ铆a del 谩tomo est谩n, en suma, orquestando una campa帽a de mentiras y medias verdades para vender a la opini贸n p煤blica una t茅cnica fracasada e inaceptable. Los problemas de la propaganda pronuclear no terminan aqu铆. Esta propaganda se enfrenta a otras verdades tambi茅n inc贸modas. 1) La t茅cnica nuclear arrastra un fracaso sonado: no haber hallado en los 60 a帽os de su existencia ninguna soluci贸n satisfactoria al problema de los residuos. 2) Los riesgos asociados a las emisiones radiactivas. 3) Las centrales fabrican el combustible de las bombas at贸micas. 4) Las centrales son un objetivo potencial privilegiado de terroristas de toda laya. 5) Por la raz贸n anterior, requieren una protecci贸n polic铆aco-militar peligrosa para los derechos humanos y las libertades. 6) Los da帽os posibles debidos a accidentes son tan altos que ninguna compa帽铆a de seguros acepta asegurar, en ning煤n lugar del mundo, ninguna central nuclear: deben asumirlo los Estados. Y 7) las nucleares son ruinosas desde el punto de vista econ贸mico y no pueden subsistir (隆despu茅s de 60 a帽os!) sin subvenciones p煤blicas. Muchos responsables pol铆ticos muestran cada vez m谩s dudas sobre la viabilidad econ贸mica de los programas nucleares renacidos, especialmente con motivo de una crisis que ha recortado dr谩sticamente las disponibilidades financieras. El renacer nuclear est谩 condenado por su enorme coste econ贸mico. Esto es una buena noticia, porque parece como si el lenguaje econ贸mico fuera el 煤nico que entienden los que mandan.

Finalmente, conviene recordar que el primer uso de la energ铆a at贸mica fue militar, y que en las explosiones de Hiroshima y Nagasaki de agosto de 1945 nos horrorizan no s贸lo la magnitud del dolor y la destrucci贸n infligidos a las v铆ctimas, sino la afectaci贸n al n煤cleo biol贸gico mismo de nuestra naturaleza como especie: el genoma humano. La capacidad para provocar mutaciones teratog茅nicas aparece como s铆mbolo del pacto f谩ustico de la modernidad: poder a cambio de vender el alma al diablo. Chern贸byl mostr贸 que el uso pac铆fico de esta energ铆a conlleva una exposici贸n a riesgos de igual naturaleza.

Joaquim Sempere es Profesor de Teor铆a Sociol贸gica y Sociolog铆a Medioambiental de la Universidad de Barcelona.

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Agosto 17th, 2009 at 7:06 am

El petr贸leo, mejor bajo tierra, de Gustavo Duch en P煤blico

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Coincidencia n煤mero uno: comenc茅 a preparar este art铆culo mientras los se帽ores del G-8 proclamaban solemnemente nuevos compromisos para enfrentarse al cambio clim谩tico. Suponiendo que esta vez vaya en serio, 驴se les ha ocurrido c贸mo hacerlo, tienen un plan B al modelo energ茅tico actual? Coincidencia n煤mero dos: hace un mes, en este peri贸dico Pere Rusi帽ol escrib铆a un excelente reportaje sobre el boom petrolero en Guinea Ecuatorial. 驴Necesitamos m谩s evidencias para cuestionar un modelo de desarrollo extractivista de un recurso finito y con tanta injusticia ecosocial en su mochila? Digo coincidencias porque el motivo de este escrito es reflexionar precisamente sobre una creativa, valiente y muy valiosa iniciativa que enfoca ambas cuestiones desde un nuevo paradigma que, en mi opini贸n, debemos tener muy presente.

Algo tan sorprendente como la propuesta ecuatoriana (parece que en Nigeria se estudia una propuesta similar) de conservar el petr贸leo en el subsuelo. S铆, han le铆do bien, dejar bajo tierra el crudo que podr铆a reportar miles de millones a un pa铆s con tantas necesidades como Ecuador. Una opci贸n ecol贸gica muy razonable para reemplazar el modelo eco-il贸gico impuesto bajo el paradigma del libre mercado y del crecimiento ilimitado.

Se trata de la Iniciativa ITT Yasun铆, declarada pol铆tica oficial del Gobierno de Correa en junio de 2007, que defiende la idea de no explotar las reservas de petr贸leo existentes en el 谩rea Ishpingo Tambococha Tiputini 鈥揺n el Amazonas del Ecuador鈥, donde se localiza el Parque Nacional del Yasun铆 de enorme valor en biodiversidad 鈥搗alor ecol贸gico frente a valor monetario鈥, pues es una de las regiones de bosque tropical del mundo m谩s rica en especies. Se calcula que s贸lo dentro de una hect谩rea del Yasun铆 se encuentran 644 especies de 谩rboles, tantas como especies de 谩rboles nativos existen en toda Am茅rica del Norte. La idea inicial se remonta a 1997, cuando la organizaci贸n ecuatoriana Acci贸n Ecol贸gica plante贸 una moratoria de extracci贸n de petr贸leo en zonas fr谩giles amaz贸nicas con el fin de evitar la producci贸n de CO2 al quemar ese petr贸leo.

La idea fue retomada por Alberto Acosta cuando fue ministro de Energ铆a con Correa y ahora es impulsada por un fuerte equipo coordinado por el canciller de Exteriores, Fander Falconi, Doctor en Ciencias Ambientales y Econom铆a Ecol贸gica en la Universidad Aut贸noma de Barcelona. Algo de todo esto tendr谩 entonces que ver con el catedr谩tico Joan Mart铆nez Alier, impulsor del ecologismo pol铆tico en Espa帽a y Am茅rica Latina. En los pr贸ximos a帽os todas las sociedades del Planeta tendr谩n que haberse acomodado a una nueva realidad sin petr贸leo, por lo que asumirlo cuanto antes nos har谩 estar mejor preparados. Por un lado, redirigiendo las inversiones petroleras a un desarrollo sostenible y apropiado a las necesidades de cada regi贸n (no a las de la familia de Obiang, por ejemplo). Y por otro, pudiendo evitar desde ya todos los efectos negativos que sabemos trae consigo la explotaci贸n de este recurso. Son las llamadas externalidades. A nivel local, sobretodo en pa铆ses empobrecidos como es el caso de Ecuador, Guinea o Nigeria, la explotaci贸n petrolera supone contaminaci贸n, deforestaci贸n, p茅rdidas de la productividad de las econom铆as de autosustento practicadas por las comunidades locales (algunas de ellas en aislamiento voluntario), expulsi贸n de comunidades campesinas y la desaparici贸n completa de algunas culturas y lenguas ind铆genas. Y a nivel global, el calentamiento del clima y todos sus derivadas.

La cuadratura de este c铆rculo s铆 es posible. Aunque los c谩lculos num茅ricos son dif铆ciles de hacer (variabilidad del precio del petr贸leo en los a帽os que dure la extracci贸n, por ejemplo) una cifra orientativa calculada por expertos en el tema nos dice que el Estado ecuatoriano obtendr铆a 5.000 millones de d贸lares de ingresos por la extracci贸n y comercializaci贸n de las reservas de los 846 millones de barriles de petr贸leo que guarda el subsuelo de Yasun铆. Pero tenemos que restar. Primero descontar unos 1.300 millones de d贸lares equivalentes a los costes de las externalidades antes mencionadas que se producen a nivel local y que se pueden calcular, por ejemplo las p茅rdidas por la contaminaci贸n de tierras y r铆os. (Ciertamente, no se puede calcular los costes de la desaparici贸n de una cultura, de unas especies animales o vegetales). Y posteriormente rebajar unos 1.700 millones m谩s por los costes para todo el Planeta de las emisiones de CO2 que se provocar铆an. Es decir, al final el 鈥渂eneficio monetario鈥 de sacar el petr贸leo a la superficie para nuestro Planeta ser铆a de unos 2.000 millones de d贸lares. Y esa cifra es la que Ecuador solicita a la comunidad internacional. Ecuador deja de ingresar 5.000 millones si el resto del mundo se compromete solidariamente a aportar 2.000 millones.

Ecuador obtendr铆a 2.000 millones de d贸lares 鈥搒in perjudicar a sus comunidades y a su naturaleza鈥, que se compromete a dedicar a proyectos sostenibles para mejorar la agricultura local, la pesca artesanal, desarrollar energ铆as renovables, etc. Y el resto del mundo invierte el dinero que gastar铆amos en combatir el cambio clim谩tico asegur谩ndonos que se mantiene Yasun铆, con todas sus culturas, con toda su biodiversidad, capturando CO2 y produciendo vida, para hoy y para ma帽ana. Todos ganamos. Coincidencia n煤mero tres: ya tenemos el primer aporte proYasun铆. El Gobierno federal de Alemania est谩 decidido a apoyar el fondo fiduciario de la Iniciativa ITT-Yasun铆 con 50 millones de d贸lares anuales en los siguientes a帽os. 驴Seguimos? Un futuro mejor y sin petr贸leo es posible.

Gustavo Duch es Ex director de Veterinarios Sin Fronteras y colaborador de la Universidad Rural Paulo Freire.

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Agosto 16th, 2009 at 11:01 am

El espa帽ol y el paisaje, de Julio Llamazares en El Pa铆s

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Durante siglos -escribe 脕lvaro Mart铆nez-Novillo-, los espa帽oles permanecimos ajenos al paisaje, avergonzados seguramente por la pobreza y la sequedad de los nuestros, comparados sobre todo con los del centro y norte de Europa. Se identificaba entonces, y a煤n se sigue haciendo hoy, lo verde con lo bello.

As铆 que fueron los extranjeros, en especial los viajeros rom谩nticos de los siglos XVIII y XIX que recorrieron nuestro pa铆s, los que nos descubrieron a los espa帽oles, en opini贸n de Mart铆nez-Novillo y de otros estudiosos de la historia del arte en nuestro pa铆s, el pintoresquismo de unos paisajes que, in茅ditos para ellos, consideraban de gran belleza, tanto m谩s acentuada cuanto m谩s alejada estaba de la de los de sus pa铆ses de procedencia. La construcci贸n del ferrocarril, que se generaliz贸 en Europa a finales del siglo XIX, propici贸, por otra parte, que los espa帽oles pudieran ver el paisaje de un modo est茅tico, una mirada casi imposible hasta entonces por las penalidades que comportaban los viajes en diligencia o a lomos de caballer铆as por caminos llenos de polvo e infestados de bandoleros.

Fue as铆 como nuestros escritores y pintores comenzaron a considerar aqu茅l y a pintarlo y describirlo como lo que verdaderamente es: el gran espejo que nos refleja y que conforma nuestra sensibilidad. Asturias para Clar铆n, Cantabria para Pereda, Valencia para Blasco Ib谩帽ez o Galicia para Rosal铆a se convirtieron as铆 en referentes, en espejos que reflejaban y determinaban el car谩cter de sus personajes y no en simples decorados de sus vidas, como hab铆a ocurrido durante siglos a excepci贸n, quiz谩, de Cervantes.

El cambio radical de esa visi贸n (la del paisaje como determinante) se produce, no obstante, con los autores de la generaci贸n del 98. Ellos son los que, por primera vez, buscan la esencia de este pa铆s, como ya hab铆an hecho a帽os antes los viajeros rom谩nticos europeos, en los paisajes que los rodeaban. Unamuno la hall贸 en Castilla, igual que el propio Azor铆n, y hasta alguno, como Ortega, quiso dotarle de universalidad: “Castilla -lleg贸 a escribir-, sentida como irrealidad visual, es una de las cosas m谩s bellas del universo”.

Baroja, por su parte, mostr贸 siempre una gran predilecci贸n por el que rodeaba a Madrid, corroborando as铆 sin saberlo aquello que hab铆a dicho Unamuno de que no hay paisajes feos sino tristes, o lo que pensaba Ortega cuando consideraba un prejuicio no creer bellos m谩s que los paisajes donde la verdura triunfa, y lo mismo le pasaba a Valle-Incl谩n, 茅ste sin perder, es cierto, la memoria de las brumas y de los bosques y corredoiras de su Galicia natal.

Una mirada que encuentra correspondencia en escritores de otras regiones y en los pintores contempor谩neos, como Regoyos, y que culminar谩 en Machado, el verdadero descubridor del sentido literario del paisaje entre nosotros y el que le dio la importancia que ya ten铆a en otras culturas.

As铆 que, siendo verdad que nuestra tradici贸n paisaj铆stica no es muy antigua, s铆 es importante a partir de entonces a pesar de los desprecios que todav铆a sigue obteniendo por parte de alguna gente en nuestro pa铆s.

El paisaje, que, como concepci贸n est茅tica, es una idea moderna (hasta el Renacimiento al paisaje se le consideraba un adorno m谩s, el del tel贸n de fondo del escenario en el que se desarrollaba la existencia humana), es visto por algunos todav铆a como algo insustancial e intrascendente, un elemento decorativo que s贸lo contemplamos y acogemos como tema algunos escritores y pintores sin demasiada imaginaci贸n. Como si los impresionistas franceses del XIX o los novelistas n贸rdicos carecieran tambi茅n de ella o como si los escritores viajeros espa帽oles, con Cela a la cabeza, necesitaran de los paisajes para suplir su falta de fantas铆a.

Desde el romanticismo, la idea del paisaje, que hasta entonces s贸lo era un decorado, el tapiz que completaba las pinturas profanas y religiosas y el escenario teatral, cambi贸 radicalmente, convirti茅ndose en un elemento m谩s de 茅stos y no el menos importante ni el menor.

Los paisajes hasta entonces arm贸nicos y felices sobre los que destacaban las figuras de Dios o de los hombres, que ocupaban el centro de las iconograf铆as, se convirtieron en m谩s presentes al tiempo que en m谩s dudosos. Despojado de su fe, el hombre, que atraves贸 la historia apoyado en ella, pas贸 a entender de repente que ya no era el centro del mundo y que el paisaje era determinante tanto para su vida como para su sensibilidad. Y, tambi茅n, que la naturaleza, hasta entonces representada de un modo id铆lico, como correspond铆a a su car谩cter puramente ornamental, no era ya aquel lugar fabuloso en el que el hombre viv铆a feliz, sino el espejo que reflejaba sus ilusiones, sus sue帽os y sus temores. De ah铆 que las ruinas (reales o artificiales), los paisajes solitarios y vac铆os, los cielos limpios o amenazantes, los oc茅anos inmensos o los desiertos atravesados por una luz cegadora sustituyan poco a poco en sus poemas y en sus cuadros a los amables paisajes cl谩sicos en los que todo estaba en su sitio, desde los hombres a los animales, confirmando de ese modo lo que la humanidad ya sab铆a desde su origen, pero que se hab铆a empe帽ado en negarse tras los muchos subterfugiosreligiosos o profanos inventados para ello: que el hombre es un elemento m谩s del paisaje, por m谩s que les duela a muchos.

Sorprende, por eso mismo, que, a dos siglos ya de ese descubrimiento y despu茅s de toda la producci贸n filos贸fica, art铆stica y literaria que se ha generado a partir de 茅l, en Espa帽a se siga viendo el paisaje con cierto distanciamiento, incluso con displicencia, tanto a nivel cultural como sociol贸gico.

Cierto que muchas personas lo consideran fundamental para su realizaci贸n vital y que hay artistas que han hecho de 茅l el motivo central de sus creaciones, pero, por lo general, al espa帽ol el paisaje le resulta indiferente, cuando no directamente un obst谩culo para sus pretensiones de desarrollo, que circunscribe normalmente a lo econ贸mico.

S贸lo as铆 puede explicarse la destrucci贸n progresiva a la que lo somete, tanto con obras p煤blicas como privadas, no siempre necesarias y a veces incomprensibles (y que contrasta con el respeto que el paisaje recibe en otros pa铆ses), y s贸lo desde esa perspectiva puede entenderse el desprecio que el paisajismo, como concepci贸n est茅tica, merece generalmente por parte de una cr铆tica ignorante que considera aqu茅l algo secundario y de una sociedad para la que el paisaje es s贸lo lo que se ve por la ventanilla al pasar en coche.

Ahora que la crisis econ贸mica ha detenido de golpe la destrucci贸n a la que nuestro pa铆s ha sometido durante d茅cadas los diferentes paisajes de nuestra geograf铆a, quiz谩 sea la ocasi贸n de replantearse el modo en el que los espa帽oles contemplamos el mundo que nos rodea, tan alejado del de nuestros vecinos.

Basta mirar por televisi贸n cualquier carrera ciclista, cualquier documental de divulgaci贸n o viajes (y no digamos ya viajar directamente, cosa que en estos momentos est谩n haciendo muchos compatriotas) para darnos cuenta de hasta qu茅 punto todav铆a hay una enorme diferencia entre los espa帽oles y otros europeos en el cuidado de la naturaleza y del aspecto de nuestras ciudades, que tambi茅n son paisaje aunque muchos arquitectos no parezcan comprenderlo.

Y, sobre todo, quiz谩 sea la ocasi贸n para que nuestros gobernantes tambi茅n entiendan que los paisajes, esos espejos en los que nos reflejamos todos y que condicionan, por ello mismo, nuestro car谩cter, son tan valiosos para nuestra felicidad como la sanidad o la educaci贸n, aunque solamente sea porque influyen en nuestro 谩nimo tanto como las condiciones de vida.

Y es que ya lo dijo Josep Pl脿, el gran divulgador del paisaje ampurdan茅s, en el que naci贸 y vivi贸: lo que diferencia al hombre del resto de los animales, aparte de la capacidad de pensar, es la de disfrutar del paisaje; es decir, de mirar el paisaje con mirada inteligente.

Julio Llamazares es escritor.

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Agosto 9th, 2009 at 5:09 am

O Tartarin o la nueva Lleida, de Antoni Puigverd en La Vanguardia

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Pocos fiascos pol铆ticos han obtenido m谩s benevolencia en la prensa que la inauguraci贸n del primer tramo del canal Segarra-Garrigues. Un fiasco may煤sculo. La inauguraci贸n provoc贸 la furibunda reacci贸n del comisario de Medio Ambiente de la Uni贸n Europea, que amenaz贸 con hacer caer todo el peso de la ley europea sobre inocentes espaldas leridanas y sobre las sufridas cuentas de la Generalitat, que podr铆a perder en forma de multa todo lo ganado en la enrevesada negociaci贸n de las finanzas. Y es que sobre el canal en construcci贸n penden, no una, sino dos espadas europeas. A instancias de la organizaci贸n ornitol贸gica SEO-Bird Life, la Comisi贸n Europea dictamin贸 que las zonas de especial protecci贸n para las aves (ZEPA), aprobadas por la Generalitat en el 2006, eran incompletas. El expediente comunitario culmin贸 en condena del Tribunal Europeo de Luxemburgo (2007).

La sentencia determinaba que no est谩n protegidas las cuatro especies de aves esteparias de la llanura leridana. Paralelamente, la Comisi贸n Europea inici贸 otro procedimiento de infracci贸n obligando a ampliar las ZEPA, por considerar que el Segarra-Garrigues pon铆a en peligro a las mencionadas aves.

Agricultura de la Generalitat, por tanto, sab铆a lo que se jugaba haciendo caso omiso a las sentencias y procedimientos europeos. Pero actu贸 como el avestruz, creyendo que, si enterraba la cabeza para no ver Europa, Europa se olvidar铆a del tema. Y lo que es peor, se enquist贸 en su inmovilismo ninguneando las tesis del Comprom铆s per Lleida, formidable propuesta de la sociedad leridana: una tercera v铆a que propugna la reinterpretaci贸n moderna del viejo sue帽o del regad铆o.

Sostiene el Comprom铆s que el canal Segarra-Garrigues no debe actuar como el de Urgell, que transform贸 un paisaje seco en ub茅rrimo. Sostiene, en cambio, que el regad铆o permitir谩 un gran salto de calidad para la agricultura de secano. La negociaci贸n con Europa y SEO-Bird Life de las tesis del Comprom铆s har铆a innecesarias las ZEPA, pues el canal no alterar铆a el h谩bitat de las aves. La nueva Lleida propone que el canal Segarra-Garrigues cumpla la funci贸n de un verdadero litoral: turismo y agricultura de calidad, agua gota a gota, respeto ambiental, incluso industria. Tierra de promisi贸n para descongestionar el Mediterr谩neo catal谩n. Una propuesta optimista y racional para una Catalunya colapsada: las comarcas leridanas ejerciendo de California catalana.

El Comprom铆s era un anillo precioso para el dedo de la Generalitat. Lo despreciaron para aliarse con el arcaico desarrollismo caciquil. Puesto que Europa, irritada, ha dicho no, la Generalitat no tuvo m谩s remedio que eliminar la placa conmemorativa de la inauguraci贸n. 驴Se ha publicado la foto del funcionario eliminando la placa? Ser铆a verdadero periodismo. La foto de un fiasco con final tartarinesco.

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Agosto 6th, 2009 at 10:11 am

Las ultraderechas antiverdes, de Vicen莽 Navarro en P煤blico

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La inversi贸n en energ铆as renovables ha sido un elemento muy importante en el programa de est铆mulo econ贸mico promovido por la Administraci贸n Obama y aprobado por el Congreso de EEUU. Como era de esperar, la industria energ茅tica estadounidense, basada en las energ铆as no renovables como el petr贸leo, el carb贸n y el gas, se ha movilizado oponi茅ndose a tal programa. Su rama pol铆tica es el Partido Republicano, hoy hegemonizado por la ultraderecha de aquel pa铆s. Uno de los centros de an谩lisis m谩s conocidos en su 贸rbita es la Heritage Foundation, financiada por grupos empresariales pertenecientes a tal industria. Dicha fundaci贸n niega que el cambio clim谩tico se deba a la contaminaci贸n atmosf茅rica derivada de la utilizaci贸n de la energ铆a producida por aquel sector.

El pasado 6 de mayo, esta fundaci贸n present贸 el informe escrito por Gabriel Calzada (y colaboradores), fundador y presidente de la Fundaci贸n Juan de Mariana, de Madrid, y miembro del Center for New Europe, en Bruselas, que, seg煤n una fuente no sospechosa de izquierdismo, The Wall Street Journal est谩 financiado, en parte, por la compa帽铆a petrolera Exxon (The Wall Street Journal 30-03-09). En ese acto, las personas que presentaron tal informe eran Robert Murphy, economista del Institute for Energy Research (tambi茅n financiado por Exxon); el profesor de Econom铆a en el Josh College en Pensylvania William T. Bogart, cuyo libro Green Jobs Myth fue producido con el apoyo del citado Institute for Energy Research; y Ben Lieberman Host, director de la secci贸n de Energ铆a y Medio Ambiente de la Heritage Foundation, que tambi茅n recibe fondos de Exxon.

Las tesis de tal informe (鈥淪tudy of the effects on employment of public aid to renewable energy sources鈥) son que las inversiones en las energ铆as renovables contribuyen a aumentar el desempleo, y que el apoyo p煤blico a tales energ铆as incrementa, en lugar de reducir, el precio de la energ铆a. Estas tesis est谩n escritas con un tono que raya la estridencia. As铆, indica que el n煤mero de muertos en nuestras poblaciones puede aumentar con la introducci贸n de tales energ铆as renovables, como consecuencia del incremento de los costes de la energ铆a. El informe sostiene que 鈥渆l aumento de los costes de la energ铆a (causada por las ayudas a las energ铆as renovables) mata鈥.

La evidencia que el informe utiliza para apoyar sus sorprendentes tesis procede de la experiencia en Espa帽a, donde el Gobierno socialista ha promocionado las pol铆ticas de energ铆as renovables. En realidad, el presidente Obama, en una conferencia de prensa, se refiri贸 a Espa帽a como un pa铆s que se hab铆a distinguido por su sensibilidad hacia la necesidad de desarrollar los sectores econ贸micos no contaminantes, tanto el ferrocarril como las energ铆as renovables. Estas declaraciones del presidente Obama, favorables a la experiencia en Espa帽a, explican tambi茅n que el Partido Republicano y la ultraderecha estadounidense hayan utilizado el 鈥淚nforme Calzada鈥 para desacreditar a Obama, promoviendo el punto de vista 鈥搒uscrito en el informe鈥 de que la experiencia espa帽ola con las energ铆as renovables ha sido un 鈥渄esastre鈥, expresi贸n utilizada por el representante republicano Doc Hastings, del Comit茅 del Congreso de EEUU, encargado de los Recursos Naturales de la C谩mara.

Y, como era predecible, la cadena Fox (la cadena de la ultraderecha republicana) hizo una entrevista al se帽or Calzada en la que este, en t茅rminos muy contundentes, afirm贸 que Espa帽a no tiene nada que ense帽ar a EEUU en creaci贸n de empleo. Fue entrevistado por Glen Beck, a quien podr铆amos definir como el Losantos estadounidense (en una revista reciente indic贸 que detr谩s de cada musulm谩n ve铆a a un terrorista). Beck, con su caracter铆stico tono, concluy贸 que Obama, con su 茅nfasis en energ铆as verdes, estaba llevando a EEUU a una 鈥渃at谩strofe鈥.

En Espa帽a, P煤blico (19-07-09) ha informado sobre tal informe y las conexiones estrechas entre el Instituto Juan de Mariana y la l铆nea m谩s dura del PP (Jos茅 Mar铆a Aznar y Esperanza Aguirre) y sus alianzas con la ultraderecha estadounidense. El informe y sus conexiones, sin embargo, han pasado desapercibidas por la mayor铆a de los medios de informaci贸n espa帽oles. No as铆 en EEUU, donde tal informe ha sido citado extensamente por los medios, no tanto por sus m茅ritos (que son nulos), sino por haber sido utilizado por la ultraderecha estadounidense para atacar al presidente Obama.

El an谩lisis cr铆tico m谩s devastador del informe ha sido escrito por los profesores Andrew Light y James Heintz, de la Universidad de Massachussets (expertos en el an谩lisis de producci贸n de empleo), que se han referido al informe como 鈥渆normemente simplista y carente de rigor鈥 (Tall Tales from Spain 2009). Seg煤n tales autores, el informe alcanza niveles exuberantes en su manipulaci贸n de los datos mediante: 1) La reducci贸n sistem谩tica del n煤mero de puestos de trabajo creados por las energ铆as renovables, cr铆tica que tambi茅n ha hecho Jos茅 Roig Aldasoro, Consejero de Innovaci贸n, Empresa y Empleo del Gobierno de Navarra, que ha indicado que la creaci贸n de empleo a base de inversi贸n en energ铆as renovables ha sido m谩s de trece veces superior al que declara el informe. 2) La no inclusi贸n en el informe de los puestos de trabajo creados indirectamente por tales energ铆as a trav茅s de la demanda de productos utilizados en las inversiones en energ铆as renovables. 3) La no consideraci贸n de las externalidades, es decir, del efecto contaminante de las energ铆as no renovables versus las renovables, y otras muchas carencias. Estudios m谩s cre铆bles realizados en EEUU, tales como los de Light y Heinz, se帽alan que las energ铆as renovables producen muchos m谩s puestos de trabajo que las no renovables. Ello es aplicable tambi茅n a Espa帽a. Por cierto, la tasa de creaci贸n de empleo de Espa帽a fue mayor que la de EEUU durante el periodo 2004-2007. Espa帽a en algunas 谩reas puede dar lecciones a EEUU, tal como el presidente Obama indic贸.

Vicen莽 Navarro es Catedr谩tico de Pol铆ticas P煤blicas de la Universidad Pompeu Fabra y profesor de 鈥楶ublic Policy鈥 en The Johns Hopkins University.

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Agosto 6th, 2009 at 8:06 am

Incineraci贸n de residuos, medio ambiente y salud humana, de Josep Mart铆-Valls en SinPermiso

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Ante la aprobaci贸n por parte de la Entidad Metropolitana del Medio Ambiente de una nueva planta incineradora en el 谩rea de Barcelona, un grupo de expertos alerta del fracaso de la gesti贸n de residuos de Catalu帽a y del riesgo para la salud p煤blica que comporta la incineraci贸n.

1. La incineraci贸n de residuos es defendida por algunas personas, instituciones y grupos de opini贸n argumentando su capacidad de producir energ铆a a partir de la combusti贸n (valorizaci贸n energ茅tica); pero, de hecho, la incineraci贸n transforma los residuos en gases, aguas contaminadas, cenizas (part铆culas en suspensi贸n) y escorias; estos productos resultantes son m谩s t贸xicos que los residuos originales, es decir, la incineraci贸n no 鈥渆limina鈥 los residuos sino que los concentra. La denominaci贸n m谩s pertinente deber铆a ser “planta de incineraci贸n con recuperaci贸n parcial de energ铆a”, considerando el bajo rendimiento establecido en la Directiva Marco de Residuos comparable al de una planta t茅rmica de carb贸n. No parece pues ambientalmente correcto considerar esta energ铆a como “fuente renovable”.

2. Los productos o residuos resultantes de la incineraci贸n se pueden dispersar por el medio: el aire, el suelo y聽 el聽 agua y, a trav茅s de este medio, llegar a los alimentos y las personas. Las cenizas de los filtros se deben llevar a vertederos de residuos peligrosos. La normativa vigente permite la utilizaci贸n de las escorias en la fabricaci贸n de cemento o en obra p煤blica, pese a que no se controlan las dioxinas, furanos y otros Compuestos Org谩nicos Persistentes (COPs). La incineraci贸n tambi茅n genera aguas contaminadas de los sistemas de lavado de la depuraci贸n de gases que hace falta tratar.

3. Estos productos resultantes de la incineraci贸n contienen: part铆culas en suspensi贸n, muchas de ellas de medida muy peque帽a (ultrafinas) que pasan f谩cilmente a los pulmones y all铆 se absorben a la sangre, entre estas part铆culas hace falta destacar los metales pesados, compuestos org谩nicos vol谩tiles, dioxinas y furanos, di贸xidos de azufre, mon贸xido y di贸xido de carbono y otros compuestos transportados por estas part铆culas. Muchos de estos productos son t贸xicos,聽 tienen efectos cancer铆genos y terat贸genos, incluso a bajas concentraciones, por causa de la bioacumulaci贸n. Aun cuando las nuevas incineradoras incorporan mejoras tecnol贸gicas en los sistemas de retenci贸n de part铆culas y contaminantes, hay que tener presente que, independientemente de la tecnolog铆a adoptada (de parrillas, de cama fluidizante, de tambor rotatorio…) se producen inevitablemente miles de substancias contaminantes,聽 de las que solamente el 10-20% son conocidas. Su formaci贸n depende, entre otros, del material que se destina a la combusti贸n, de la temperatura registrada y de la mezcla totalmente casual de las substancias en los hornos. Desde este punto de vista los residuos municipales pueden ser los m谩s peligrosos por la extrema heterogeneidad que los caracteriza.

4. Estos riesgos parar la salud y el medio se pueden reducir pero no se pueden 鈥渆liminar鈥 del todo. Los dispositivos de control de la contaminaci贸n de todos los procesos de incineraci贸n, capturan y concentran los contaminantes, pero no los 鈥渆liminan鈥, y as铆,聽 aunque no hubiera incidentes en estos dispositivos, los contaminantes son transferidos a otros medios. Aunque se utilice la mejor tecnolog铆a de filtraje y depuraci贸n sabemos que puede haber rupturas y accidentes, y m谩s a medida que la instalaci贸n va envejeciendo. Hay antecedentes suficientes que han comportado vertidos graves de contaminantes en la atm贸sfera. Por otra parte, la gesti贸n de los residuos t贸xicos que se producen es compleja y tambi茅n puede ser fuente de dispersi贸n de la contaminaci贸n al medio y a las personas.

5. Existe una contradicci贸n entre el desarrollo del Plan por la mejora de la calidad del aire en la Regi贸n Metropolitana de Barcelona (una 谩rea de actuaci贸n de 40 municipios con 73 medidas) que tiene por objetivo la reducci贸n de la contaminaci贸n atmosf茅rica, sobre todo de part铆culas y de 贸xidos de nitr贸geno presentes en concentraciones por encima de los niveles fijados por las directivas de la Uni贸n Europea, y la propuesta de aumentar la cantidad de residuos municipales destinados a incineraci贸n que hace el Programa Metropolitano de Gesti贸n de Residuos Municipales 2009-2016 (PMGRM). Este Programa quiere aumentar la incineraci贸n de los residuos actuales generados de un 13% (incineradora de Sant Adri脿) a un 45% (nueva incineradora de 450.000 Tm/a帽o) lo cual implicar铆a un importante aumento de las part铆culas y contaminantes en suspensi贸n en la atm贸sfera. Manifestamos nuestra preocupaci贸n por la voluntad manifestada por la propuesta del Plan de Residuos de quemar residuos tambi茅n en las grandes f谩bricas productoras de cemento existentes en la zona metropolitana (Montcada i Reixac, Sant Feliu de Llobregat , Sant Vicen莽 dels Horts y Vallcarca).

6. Actualmente existe una amplia experiencia con otros modelos de gesti贸n de residuos municipales que disminuyen significativamente los riesgos para la salud y el medio, y son m谩s sostenibles: la minimizaci贸n en origen (de envases, bolsas de pl谩stico, etc.), la reutilizaci贸n, la clasificaci贸n en origen, la recogida selectiva, el reciclaje de calidad, el compostaje y la recuperaci贸n energ茅tica mediante digesti贸n anaer贸bica de la materia org谩nica. Este modelo reduce las necesidades de materias primas, ahorra energ铆a, minimiza los efectos sobre el clima, los efectos negativos sobre la salud y el medio, no tiene los elevados costes de inversi贸n y mantenimiento de la incineraci贸n y, por el contrario, crea muchos m谩s puestos de trabajo. Efectivamente, no es el camino 鈥渇谩cil鈥 de las soluciones de final de ca帽er铆a, sino que se trata de impulsar con decisi贸n esta nueva cultura a toda la poblaci贸n y superar las dificultades.

7. Pensamos que la incineraci贸n no debe coexistir ni ser complementaria con los modelos preventivos. Si invertimos elevadas cantidades en plantas incineradoras har谩 falta amortizarlas y quemar residuos en su m谩xima capacidad. El PMGRM propone incinerar 750.000 Tm/a帽o, adem谩s de utilizar residuos 鈥減reparados鈥 en los ecoparques como combustible en las cementeras. El a帽o 2008 en esta 谩rea metropolitana se generaron 1.633.284 Tm de residuos municipales (1,42 kg/habitante/d铆a), se recogieron selectivamente 542.734 Tm , y el resto se trat贸 en los ecoparques, se quem贸 o se trajo a vertederos. Se recogi贸 selectivamente (no recicl贸) el 45% del vidrio, el 21,8% del papel, el 11% de los envases y el 25% de broza org谩nica. Multiplicar por tres el volumen de residuos incinerados resulta del todo contradictorio con la estrategia de seguir avanzando en el modelo de reducir, reutilizar y reciclar.

8. Como profesionales de la salud, comprometidos con los principios de la promoci贸n y la prevenci贸n de la salud, queremos manifestar nuestra preocupaci贸n por la estrategia de incineraci贸n de los residuos, puesto que siempre supone la emisi贸n a la atm贸sfera de substancias t贸xicas. Igualmente nos manifestamos a favor de un enfoque preventivo que ponga todo el esfuerzo pol铆tico y social en la reducci贸n, la reutilizaci贸n y el reciclaje, m谩s saludables y m谩s sostenibles socialmente y econ贸micamente.

M谩s informaci贸n en:

The Health Effects of Waste Incinerators. Report of the British Society for Ecological Medicine. Desember 2005.

Population Health and Waste Management. Scientific data and policy options. Report of a WHO Workshop. Rome, Italy, 29-30 march 2007.

Incineratori, salute pubblica e interese economici. Il pensiero di un gruppo de medici . Epidemiologia and Preventione 2008;32 (1):8-11.

Josep Mart铆-Valls es doctor en medicina y miembro del Centre d’An脿lisi i Programes Sanitaris (CAPS) y el primer firmante de este texto elaborado por 12 m茅dicos y bi贸logos.

Traducci贸n para www.sinpermiso.info: Montserrat Cervera

www.caps.cat, julio 2009

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Julio 20th, 2009 at 8:02 am

No se puede incinerar la verdad, de Imanol Azpiroz en Gara

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La gesti贸n de los residuos urbanos es uno de los retos m谩s serios con los que se enfrentan las administraciones locales en la actualidad. En este escenario, el autor aporta no s贸lo su punto de vista sino tambi茅n abundantes datos con los que demuestra que la incineraci贸n es la peor de las apuestas posibles desde el punto de vista ambiental y un serio riesgo si se atiende a la salud p煤blica. Frente a ese modelo, defiende un esfuerzo en la minimizaci贸n en la producci贸n de basura, una optimizaci贸n en los sistemas de recogida y un incremento del reciclaje.

El Sr. Carlos Ormazabal, Presidente del Consorcio de Residuos de Gipuzkoa y Diputado foral de Desarrollo Sostenible, se mantiene en el empe帽o de vender la incineradora como el nuevo milagro que va a permitir la desaparici贸n de las basuras. Para ello se apoya en la tecnolog铆a, y no dice ni una palabra sobre la salud de las personas ni sobre el medio ambiente. Pero hay que recordarle que la tecnolog铆a es progreso s贸lo cuando se aplica con sentido com煤n. La incineradora de Zabalgarbi en Bilbao tambi茅n tiene tecnolog铆a punta y hasta el PP ha pedido su cierre temporal por los indices de contaminaci贸n del suelo, del aire y, presumiblemente, del agua que abastece a los bilbainos.

Lejos de buscar sistemas de recogida que permitan aumentar el reciclaje de los residuos urbanos, apuesta por sistemas de recogida que aseguren residuos. El consorcio necesita basura en grandes cantidades, ya que 茅sta es la materia prima que alimentar铆a la incineradora.

Para asegurarse los niveles actuales de basura mezclada, no le importa manipular las estad铆sticas y desinformar a la opini贸n p煤blica. Recientemente se ha publicado un informe que dice que el quinto contenedor es m谩s eficaz que el puerta a puerta de Usurbil. En dicho informe confunden interesadamente a la poblaci贸n que participa en el sistema del quinto contenedor (una parte muy peque帽a) con el total de la poblaci贸n real generadora de residuos en un municipio dado.

As铆, los datos del informe que se refieren a Azpeitia describen la recogida del peque帽o grupo de personas que participa en el sistema del quinto contenedor; pero los datos que se refieren a Usurbil describen la recogida de todos los habitantes de Usurbil. De modo que Azpeitia, con una poblaci贸n de 14.000 habitantes, es donde m谩s cantidad se recoge seg煤n sus datos: 9-10 toneladas por mes. Esto quiere decir que en Azpeitia, con el quinto contenedor, recogen en un mes lo que en Usurbil con el puerta a puerta recogen… 隆en una semana! Y eso a pesar de que en Usurbil no llegan a los 6.000 habitantes, y de que 1.000 de ellos no sacan materia org谩nica al circuito general porque la autocompostan. Con todo, en Usurbil se recogen en torno a las 40 toneladas de org谩nica de media al mes.

Por lo tanto, el quinto contenedor es un sistema v谩lido para el 5-10% de la poblaci贸n, es decir, para la poblaci贸n concienciada, pero no para la gran mayor铆a. Con el quinto contenedor, el 90% de las familias contin煤an generando su mayor porci贸n de basura mezclada y eso es lo que necesita la incineradora: basura mezclada para poder quemarla. Por eso le gusta tanto el quinto contenedor al Sr. Ormazabal.

El sistema de recogida puerta a puerta, sin embargo, es el 煤nico que permite dar un vuelco al sistema de gesti贸n de la basura y es econ贸micamente realizable por cualquier municipio. Usurbil, en abril de 2008 llev贸 al vertedero de San Marcos 173 toneladas, y en abril de 2009, tan solo 25 toneladas.

Sin embargo, la incineradora necesita financiaci贸n. 驴De d贸nde va a salir el dinero? Para asegurarse la financiaci贸n de la incineradora, el consorcio de residuos quiere hipotecar a la totalidad de los municipios de Gipuzkoa para 25 a帽os. Busca el control absoluto de los residuos generados en Gipuzkoa y de todas las instalaciones de tratamiento. A pesar de que los municipios poseen las competencias para la recogida y el tratamiento de los residuos urbanos, no quieren que experiencias como las de Usurbil se generalicen y pongan en peligro la financiaci贸n de la incineradora y del resto de infraestructuras centralizadas. Para ponerle la envoltura sostenible al modelo que quieren imponer, dicen que apuestan por el compostaje, pero s贸lo si lo controlan ellos. No quieren que ning煤n municipio o mancomunidad pueda organizase y recoger sus residuos de manera eficiente y tratarlos posteriormente.

El 16 de Julio comienza 芦la Era del consorcio禄. Todos los municipios de Gipuzkoa se percatar谩n de ello, ya que el coste de gesti贸n del residuo mezclado se va a disparar. Si hasta ahora el vertido en Lapatx, Sasieta y Urteta costaba 69,55 euros por tonelada m茅trica, 75/Tm y 74/Tm respectivamente, al comenzar la era del consorcio pasar谩 a costar… 隆125,74 euros por tonelada! Aunque en este caso habr铆a que restar en torno a 9 euros/Tm en concepto de transporte, la subida que van a aplicar es totalmente desproporcionada y m谩s en estos tiempos de crisis.

Cuando la Diputaci贸n reduce su fondo Foral en torno al 25%, quiere imponer un modelo de gesti贸n de basuras que asfixie econ贸micamente a los ayuntamientos. Este aumento brutal durante 2009 ser谩 mucho m谩s patente durante 2010, ya que entonces ser谩n 12 los meses que habr谩 que pagar el modelo del consorcio. Es una extorsi贸n inaceptable.

El Sr. Ormazabal y el consorcio que 茅l preside quieren conducir a los municipios guipuzcoanos a la implantaci贸n de un sistema de gesti贸n totalmente insostenible tanto econ贸micamente como medioambientalmente. Dicen que apuestan en tecnolog铆a, la tecnolog铆a punta, pero no apuestan por sistemas de minimizaci贸n y en sistemas de recogida que permitan el aumento inmediato de la tasa de reciclaje.

Niegan la existencia de peligros ambientales y contin煤an ubicando las incineradoras cerca de importantes n煤cleos de poblaci贸n. Mientras que en Zabalgarbi se extiende la alarma por los niveles de ars茅nico, metales pesados y otras sustancias emitidas al aire, al suelo y al agua; mientras que algunos partidos piden su cierre; aqu铆 ponen la apisonadora en marcha y emprenden su huida hacia ninguna parte. Sr. Ormazabal: la incineradora es un veneno para todos.

Todo se basa en la tecnolog铆a, ni una palabra acerca de la salud ni del medio ambiente, solo tecnolog铆a. Pero s贸lo una sociedad est煤pida conf铆a ciegamente en la tecnolog铆a. La tecnolog铆a s贸lo es progreso cuando se emplea con sentido com煤n, y aqu铆 sobra soberbia y falta sentido com煤n, Sr. Ormazabal.

Al Sr. Ormazabal no le interesan los sistemas de recogida como el puerta a puerta, que permitan reducir la fracci贸n no reciclable en un 85% de manera inmediata a su implantaci贸n, a pesar de ser el diputado de Desarrollo Sostenible. Se marca el objetivo de reciclar el 50% para el a帽o 2016, cuando en Usurbil ya est谩n por encima del 80%. Por muy diputado que sea, no puede jugar con la salud de los ciudadanos y ciudadanas de Gipuzkoa. Nadie quiere esta infraestructura al lado de su municipio y menos a煤n cuando es innecesaria.

Poco a poco ser谩n m谩s los municipios de la Mancomunidad de San Marcos y de otras Mancomunidades las que decidan apostar por la salud.

Imanol Azpiroz. Vicepresidente de la Mancomunidad de San Marcos.

Written by Reggio's

Julio 20th, 2009 at 8:01 am

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La guerra que Obama ignora, de V铆ctor M. Quintana S. en La Jornada

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Obama est谩 todav铆a en un periodo de gracia. Mucha gente mantiene a煤n una cautelosa esperanza en el primer presidente afroestadunidense de Estados Unidos. En d铆as recientes se le han hecho llegar dos cartas referentes al tema agroalimentario. Una la firman 108 organizaciones rurales y de investigaci贸n estadunidenses y de 28 pa铆ses m谩s; otra, las organizaciones de M茅xico que participan en la campa帽a Sin ma铆z no hay pa铆s.

El hecho es que hay una guerra peor que la de Afganist谩n o la de Irak, que Obama ignora, a diferencia de estas 煤ltimas: es la guerra de baja intensidad contra las agriculturas campesinas, ind铆genas y familiares que han emprendido un pu帽ado de trasnacionales del agronegocio, la mayor铆a con base en Estados Unidos y sus aliados.

No, no es una guerra en sentido figurado. Es una guerra real con armas, con su cuota de destrucci贸n, con bajas y terribles impactos sociales.

La guerra tiene como prop贸sito aumentar el lucro de estas corporaciones y controlar los territorios que consideran valiosos. Nada diferente a los prop贸sitos de otras guerras convencionales. En lo que s铆 difiere es en el tipo de armas de destrucci贸n masiva que se utilizan: no son bombas ni ca帽onazos. Son de tres tipos preferentemente: especulaci贸n con los alimentos en las bolsas de valores; invasi贸n de los mercados nacionales con alimentos producidos y comercializados por las trasnacionales; inundaci贸n de semillas gen茅ticamente modificadas.

Cr茅ase o no, la destrucci贸n producida por estas armas es enorme: las exportaciones a precio dumping destruyen los sistemas productivos nacionales, sobre todo los m谩s tradicionales. La especulaci贸n con los alimentos los pone fuera del alcance de las familias m谩s pobres. La invasi贸n de semillas transg茅nicas arrasa con la dotaci贸n de simientes naturales y con ecosistemas antiguos. La necesidad de competir con las altas productividades de las trasnacionales hace que se sacrifiquen suelos, bosques, mantos acu铆feros para poder ganar la loca carrera productivista y librecambista.

Como todas las guerras, la que se libra contra las agriculturas campesinas produce hambrunas y migraciones. Y, claro, tambi茅n produce muertes. Se帽ala la primera carta que el 煤ltimo arranque especulativo, el de 2008, hizo que 200 millones m谩s de personas de todo el planeta cayeran en pobreza alimentaria.

Esto debe saberlo Barack Obama. Las trasnacionales, como Monsanto, Cargill, Continental Grain, etc茅tera, han utilizado y quieren seguir utilizando a la Casa Blanca para proseguir esta guerra que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ni siquiera ha detectado, mucho menos tratado de impedir. Por eso es necesario que se informe, que escuche a los agricultores familiares de su patria, a los campesinos de todo el mundo.

En sus manos est谩 modificar los tratados de libre comercio, que son verdaderos tratados de guerra; poner un alto a la especulaci贸n con alimentos. Detener en seco la inundaci贸n de semillas transg茅nicas.

Debe saber tambi茅n que al lado de esta guerra ignorada, sus antecesores han promovido y apoyado una guerra hip贸crita: la guerra contra las drogas.

El Plan Colombia, se帽alan los propios colombianos, ha gastado m谩s de 7 mil 814 millones de d贸lares de 1999 a la fecha, pero la cifra resulta casi rid铆cula comparada con los 8 millones de toneladas de alimentos que el mismo plan les ha impuesto a importar a los colombianos, mismos que se preguntan: 鈥溌縉o es imperialista una estrategia antinarc贸ticos que por un lado obliga a importar la comida que pueden producir nuestros campesinos e ind铆genas, y por el otro ordena fumigarlos como cucarachas cuando esos compatriotas, desesperados por la pobreza, siembran coca?鈥 (senador Jorge Enrique Robledo).

En el caso de M茅xico las cifras son todav铆a m谩s desproporcionadas: tan s贸lo el a帽o pasado importamos, sobre todo de Estados Unidos, bienes agroalimentarios por m谩s de 22 mil millones de d贸lares鈥 驴No les produjeron a los estadunidenses estas importaciones ganancias como para pagar varias veces los 300 millones de d贸lares que gastar谩 este a帽o la Iniciativa M茅rida? 驴A cu谩ntos miles de campesinos dej贸 sin opci贸n de vida digna la competencia desleal de los alimentos importados? 驴Cu谩ntos j贸venes del campo se vieron por ello m谩s empujados a las garras del crimen organizado?

Obama debe dejar de ignorar la guerra contra la agricultura campesina. Debe replantear la guerra contra las drogas asumiendo el papel que su gobierno debe cubrir en relaci贸n con sus adictos, a quienes nos exportan armas, a quienes lavan dinero. De no hacerlo, el tiempo de las cartas puede tornarse en el tiempo de los zapatazos.

Written by Reggio's

Abril 18th, 2009 at 6:02 am

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