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Se aproxima un incendio, de Soledad Gallego-D铆az en Domingo de El Pa铆s

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PUNTO DE OBSERVACI脫N

Los ni帽os y j贸venes de hoy van a ser quienes paguen el agujero que ha provocado una crisis puramente financiera

鈥溍乺bol clavado en la tierra al que se aproxima un incendio鈥. La premio Nobel polaca Wislawa Szymborska supo crear im谩genes poderosas, capaces de revelar la realidad, en pocas y sencillas palabras. Sus poemas hablan de las cuestiones m谩s trascendentes, pero en un entorno cotidiano, 鈥渦n entorno de paz vulnerable y amenazada鈥, como escribe Mercedes Monmany en la presentaci贸n de Instantes (Ediciones Igitur).

La cita viene a cuento de la angustia que producen los recortes que se anuncian en los presupuestos de Educaci贸n de este pa铆s. No hace ni cinco meses que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en su discurso de investidura, asegur贸 solemnemente que 鈥渓a Espa帽a del futuro depender谩 de nuestro sistema educativo鈥. Habl贸 de lo mucho que hab铆a que cambiar para, entre otras cosas, reducir el abandono educativo temprano y elevar la formaci贸n de los alumnos.

Cinco meses despu茅s, lo 煤nico que est谩 realmente claro es que la educaci贸n en Espa帽a va a sufrir un recorte inmediato de 3.623 millones de euros (m谩s de medio bill贸n de las antiguas pesetas) en solo un a帽o. Las comunidades aut贸nomas, que tienen transferidas las competencias, deber谩n rebajar 3.000 millones y el Gobierno central otros 623 millones (el 21,9% respecto a 2011), a la espera del recorte que haya que sumar en el presupuesto de 2013.

El sistema educativo espa帽ol est谩 clavado en la tierra mientras se le aproxima el incendio. Ninguna de las medidas anunciadas pretende impedir el abandono escolar prematuro (el n煤mero de alumnos que fracasa en la secundaria es ya superior al 30%, una de las cifras m谩s altas en la Uni贸n Europea) ni mejorar la formaci贸n, sino, simple y directamente, rebajar el coste. No cubrir las bajas de docentes durante las dos primeras semanas, aumentar los alumnos por aula y subir el n煤mero de horas de clase que imparten los profesores perjudica la calidad de la ense帽anza y solo desde el cinismo se puede decir que es posible llevar adelante un recorte presupuestario de estas proporciones sin acarrear graves consecuencias para todo el sistema.

Reducir el presupuesto para becas (un 11,6% menos) y endurecer los criterios para poder conseguir, y mantener, esas ayudas es un disparate. Si la mayor铆a de los ministros, banqueros, diputados, presidentes de comunidades, periodistas o empresarios de este pa铆s solo hubiera podido estudiar sus carreras universitarias aprobando cada a帽o el 90% de sus asignaturas, muchos no estar铆an hoy en el gabinete, ni en los tribunales ni en las empresas. Es muy posible que la mayor铆a de ellos haya tenido unos padres capaces de pagarles las matr铆culas, pero, por pura decencia, deber铆an mostrarse algo avergonzados a la hora de defender unos listones que ellos mismos hubieran sido incapaces de superar.

La realidad es que 鈥渓a Espa帽a del futuro鈥 no es ni remotamente una prioridad en este pa铆s. Los ni帽os y j贸venes de hoy, con menos incentivos y ayudas para proseguir su formaci贸n que los ni帽os franceses, alemanes o italianos, van a ser quienes paguen el agujero que ha provocado una crisis puramente financiera, es decir, relacionada con cuestiones bancarias y grandes negocios mercantiles. Como si estuvi茅ramos en el siglo XIX. Y frente a todo ello, la sociedad espa帽ola parece mirarles sin fuerza ni capacidad para defenderles. En lugar de considerar que la crisis exige un mayor esfuerzo en educaci贸n y en investigaci贸n, en lugar de volver a llevar a la escuela a los muchachos y muchachas que abandonaron la secundaria en busca de un empleo que hoy ya no existe, la sociedad acepta casi sin rechistar su sacrificio.

鈥淣o hay raz贸n para aceptar doctrinas creadas para mantener el poder y los privilegios, ni para creer que estamos obligados a respetar desconocidas y misteriosas leyes sociales. Se trata simplemente de decisiones tomadas por voluntades humanas y deben pasar un test de legitimidad鈥, escribe Noam Chomsky. Y lo leg铆timo no es solo lo que se adecua a la ley, sino lo que est谩 conforme con la justicia.

solg@elpais.es

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Mayo 6th, 2012 at 7:15 am

‘Riesgo moral’, aprobado o suspenso, de Luc铆a M茅ndez en El Mundo

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ASUNTOS INTERNOS

Uno de los conceptos m谩s interesantes que hemos aprendido del funcionamiento del sistema financiero es el que llaman Moral Hazard, traducido al espa帽ol como 芦riesgo moral禄. En las escuelas de negocios se estudia mucho, ahora que ya no tiene remedio. El 芦riesgo moral禄 se produce cuando alguien asume riesgos excesivos con la tranquilidad de saber que no va a pagar las consecuencias de sus decisiones. La numerosa literatura de la crisis ha analizado con detalle el 芦riesgo moral禄 en el que incurrieron inversores, empresarios, banqueros e incluso responsables pol铆ticos. Las consecuencias de sus acciones no las pagan ellos, sino los parados y los desahuciados.

Ser铆a estupendo y muy tranquilizador para nuestras conciencias poder decir que el 芦riesgo moral禄 es cosa de brokers, banqueros sin escr煤pulos o empresarios que despiden a los trabajadores sin sufrir ellos quebrantos de importancia por la ruina de las empresas. Pero desgraciadamente no es as铆. El 芦riesgo moral禄 nos alcanza a todos. Sin ir m谩s lejos, a la legislaci贸n educativa. Vivimos en un pa铆s en el que los alumnos pueden colgar en la pared su t铆tulo oficial de secundaria -ESO- con tres suspensos. Los estudiantes espa帽oles asumen tranquilamente el riesgo de tumbarse a la bartola porque saben que su conducta no tendr谩 consecuencias para ellos. Desafiando las leyes de la l贸gica m谩s elemental, pueden aprobar con tres suspensos. Y todo el mundo parece considerar normal esta situaci贸n.

El ministro Jos茅 Ignacio Wert ha sugerido t铆midamente que tal vez ser铆a adecuado aprobar las asignaturas para pasar de curso, pero despu茅s ha tenido que matizar. Al parecer, en Espa帽a obligar a los alumnos a sacar un cinco para pasar de curso es implanteable. Los estudiantes han protestado y algunas asociaciones de padres se han alarmado ante el esfuerzo ingente que se les puede pedir a sus hijos. Aprobar todas, nada menos. 驴A qui茅n se le ocurre? La educaci贸n -seg煤n los te贸ricos que han inspirado las leyes vigentes- no debe ser 芦una suma de cursos, materias o contenidos que hay que aprender o recordar, sino la adquisici贸n de una serie de habilidades b谩sicas para poder desenvolverse en la vida禄. Es decir, que suspender o aprobar Matem谩ticas, Lengua o Historia tampoco es tan necesario como cre铆an los antiguos. Adem谩s, la ense帽anza debe competir con los videojuegos y nada mejor para ello que convertir a Calder贸n de la Barca o a Pit谩goras en un power point. O mejor en un tuit. Para que los muchachos no se aburran. Pobrecillos.

En esto ha derivado la tonter铆a de nuevo rico, que empieza deconstruyendo la tortilla de patatas y termina por adornar los suspensos con una orla de dise帽o.

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Mayo 5th, 2012 at 7:13 am

Reflexiones sobre la Universidad, de C茅sar Garc铆a en El Mundo

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TRIBUNA: EDUCACI脫N

Una de las pruebas irrebatibles que se ha hecho imprescindible a la hora de denunciar la falta de calidad de las universidades espa帽olas es la baja clasificaci贸n que obtienen en los rankings internacionales, donde siempre aparecen del puesto 200 para arriba. Aunque la metodolog铆a que utilizan estos rankings, basada fundamentalmente en la publicaci贸n de art铆culos en revistas acad茅micas de ciencias y tecnolog铆a en detrimento de las humanidades o de otros aspectos relacionados con la ense帽anza, pueda ser discutible, son una buena orientaci贸n. Llorar y lamentarse, como hace la Comisi贸n Europea, de que estos criterios siempre favorecen a las universidades norteamericanas, no sirve de mucho cuando el resto del mundo los sigue a pies juntillas.

Sin embargo, en esta ocasi贸n, me gustar铆a hablar de otros aspectos que se suelen dejar de lado acerca de la experiencia universitaria en Espa帽a y que contribuyen activamente a su desprestigio.

El primero de ellos tiene que ver con el escaso inter茅s que tiene como experiencia vital. Mientras, por ejemplo, en Estados Unidos, ir a la universidad supone un rito de paso, ya que suele implicar abandonar el hogar paterno y enfrentarse a los desaf铆os de la vida cotidiana (convivencia con otras personas, sexo, alcohol, trabajo, etc茅tera) en solitario, en Espa帽a ir a la universidad apenas supone para una mayor铆a de estudiantes trasladarse a otro barrio y bajarse en otra parada de autob煤s o estaci贸n de Metro. El resto de las constantes vitales, como seguir viviendo en casa de los padres o salir con los mismos amigos, permanecen inalterables. El riesgo en t茅rminos monetarios o coste de oportunidad tambi茅n es m铆nimo, ya que los alumnos espa帽oles s贸lo vienen a pagar el 15% de la matr铆cula (desde ahora el 30%). Un hieratismo que se traslada a una ense帽anza que empieza y termina en el aula y fundamentalmente basada en atender a las explicaciones del profesor, realizar ex谩menes y quiz谩 escribir alg煤n trabajo.

Esta capacidad de decidir por parte del universitario tambi茅n se manifiesta dentro del aula, donde la percepci贸n de la autoridad del profesor no liquida la posibilidad de un intercambio de ideas u opiniones acerca de un determinado tema. El estudiante no siente complejo de recoger el guante de una determinada pregunta del profesor en voz alta y existe en general una buena predisposici贸n a embarcarse en el m茅todo socr谩tico de b煤squeda de la verdad, algo lejano en la universidad espa帽ola en la que el estudiante protege su libertad marcando distancias con los profesores.

El escaso entusiasmo que en Espa帽a suscita la experiencia universitaria se agudiza por la inexistencia de un aut茅ntico mercado universitario y la ausencia de competencia entre los centros, ya que los estudiantes no encuentran ning煤n motivo para ir a una universidad fuera de su ciudad o regi贸n, ya que todas ofrecen m谩s o menos lo mismo. Los campus tienen todos m谩s o menos la misma est茅tica y el marketing y la construcci贸n de marca huelgan por su ausencia al tener una clientela cautiva. No deja de llamarme la atenci贸n, en una de las universidades con m谩s estudiantes del mundo como es la Complutense, no ver ni una sola sudadera con su logotipo por las calles o que en la facultad de Ciencias de la Informaci贸n la librer铆a todav铆a tenga un formato de ventanilla en el que los estudiantes ni siquiera tienen la oportunidad de tener contacto f铆sico con los libros.

La creaci贸n de universidades a la puerta de casa ha promovido el localismo hasta niveles inimaginables hace d茅cadas cuando al menos hab铆a universitarios que se desplazaban a Madrid, Barcelona u otras ciudades a ampliar horizontes. Este localismo tambi茅n es favorecido por la disponibilidad de fondos p煤blicos de car谩cter regional que hacen que el profesorado se centre en no pocas ocasiones en investigaciones de 谩mbito muy local como requisito para acceder a los mismos.

En Estados Unidos la competencia se manifiesta en varios aspectos fundamentales: la existencia de un mercado de profesores dispuestos a moverse y que pueden contratarse con la misma libertad con la que una empresa contrata a cualquier tipo de empleado; un mercado de estudiantes que buscan recibir la mejor educaci贸n posible; y un mercado de empresas y agencias que, en su mayor铆a con dinero privado, desarrollan actividades investigadores en campos diversos.

Frente al complejo entramado burocr谩tico que requiere la contrataci贸n de profesores en la universidad espa帽ola, la estadounidense se caracteriza por la libre contrataci贸n de docentes. Enviar un curr铆culum y unas publicaciones, pasar una serie de entrevistas y realizar una demostraci贸n docente son los requisitos para optar a una plaza de profesor en cualquier universidad. La contrataci贸n es al 100% realizada a gusto de los departamentos y el porcentaje de doctores que suelen terminar en la misma universidad en la que realizaron el doctorado es m铆nimo, justo al contrario de lo que sucede en la universidad espa帽ola donde la endogamia y las relaciones personales siguen poseyendo un alto valor a帽adido. Mientras que en Espa帽a la vida universitaria se asemeja a la de un 谩rbol, es decir, nacer, desarrollarse y morir en el mismo sitio, en Estados Unidos el aperturismo genera una din谩mica de competencia entre las universidades por contratar a los mejores profesores y entre profesores por realizar los m茅ritos suficientes para trabajar en los mejores centros.

La burocracia afecta fundamentalmente a la funci贸n p煤blica, donde la pol铆tica de ascensos y los plazos est谩n fijados de antemano. Me pregunto qu茅 motivaci贸n puede tener un profesor titular de universidad si tiene garantizada una plaza de por vida y unos suplementos salariales que se perciben en funci贸n de la antig眉edad y con independencia de la calidad de las clases o el n煤mero de publicaciones. Es, como casi todo en Espa帽a, una cuesti贸n de dejar que pase el tiempo. Ello sin entrar en el tema del tipo de incentivos que se ofrecen: las promociones una vez que se tiene la plaza suponen 200 o 300 euros mensuales de diferencia. Al no existir mercado por las altas barreras burocr谩ticas se da la circunstancia de que todos los profesores titulares cobran m谩s o menos lo mismo en cualquier universidad. 驴Se imaginan un profesor laureado de la Universidad de Berkeley cobrando igual que otro en la Universidad estatal de West Virginia?

Al igual que sucede en el mundo de la empresa, en el mundo de la educaci贸n las universidades americanas tratan de ofrecer los mejores productos, es decir, programas m谩s interesantes y la mayor cantidad y calidad de actividades posibles para captar los mejores estudiantes. Es un fen贸meno que se retroalimenta y rec铆proco, cuanto m谩s prestigio tienen los profesores de los departamentos, atraen mejores estudiantes y viceversa. El resultado es una alta capacidad innovadora y gran flexibilidad para adaptar los programas acad茅micos a las necesidades de los estudiantes y de toda la sociedad .

No en vano, en Norteam茅rica existen multitud de rankings que establecen el prestigio de cada universidad seg煤n un conjunto de par谩metros como relaci贸n calidad-precio, atenci贸n al alumno, la calidad del profesorado e incluso la calidad de vida en el campus. A diferencia de Espa帽a, los universitarios americanos no saben en qu茅 universidad van a terminar despu茅s de acabar high school (bachillerato). Lo normal es solicitar plaza en varias universidades al mismo tiempo teniendo como 煤nico criterio la calidad y no necesariamente la cercan铆a a su domicilio. De hecho, toda aquella familia que puede permit铆rselo suele enviar a sus hijos a estudiar a universidades fuera del 谩rea normal de residencia al entender que favorece el crecimiento individual.

Una experiencia vital m谩s rica y un mercado m谩s abierto redundar铆a en una mayor diversidad de estudiantes y de profesores que elevar铆a el nivel acad茅mico general. Espa帽a, gracias al idioma, al clima y a la calidad de vida, podr铆a tener opciones de atraer talento acad茅mico como sucede en EEUU, donde no siempre el salario es lo m谩s importante para atraer a los mejores profesores. Pero para ello hay que tener el liderazgo necesario para hacer reformas de verdad y no s贸lo recortes.

C茅sar Garc铆a es profesor de la Universidad P煤blica del Estado de Washington.

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Mayo 2nd, 2012 at 7:14 am

Es cuesti贸n de principios, est煤pido, de Jesus Arango Fern谩ndez en La Nueva Espa帽a

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El problema de los recortes en sanidad y educaci贸n va m谩s all谩 de unos pocos euros

Parafraseando al famoso slogan utilizado en 1992 en la campa帽a electoral de Bill Clinton contra George H. W. Bush (padre), hay que decir que lo esencial no es que los ciudadanos vayan a pagar 鈥渦nos pocos euros鈥 m谩s por sus medicamentos 鈥搎ue si tiene importancia para muchos pensionistas que han visto ya reducidas sus percepciones mensuales por una mayor retenci贸n del IRPF y que con la crisis tienen, en muchos casos, que destinar parte de la misma a ayudar a otros miembros de sus familias que est谩n en paro-, lo verdaderamente fundamental es que con los recortes y medidas que est谩 adoptando el Gobierno del PP se est谩n resquebrajando los principios del Estado de Bienestar en nuestro pa铆s, que con tanto retraso hemos ido construyendo de forma bastante limitada si nos comparamos con los pa铆ses de nuestro entorno. Estamos renunciado a principios como el de una sanidad universal y gratuita y deteriorando una educaci贸n gratuita en los niveles no universitarios.

Hay que se帽alarlo alto y claro: m谩s all谩 de los recortes, lo que se est谩n enfrentando son dos modelos de sociedad. Por una parte, el modelo neoliberal, en el que los riesgos de contingencias como la enfermedad, el paro, la pobreza y la vejez tienden a ser cubiertos de forma creciente a trav茅s de un aseguramiento privado (empresas de seguros m茅dicos, fondos privados de pensiones, etc.). Por otra, el modelo socialdem贸crata, en el que se trata de mutualizar ese tipo de riesgos a trav茅s de un sistema de fiscalidad progresiva y de una Seguridad Social que garanticen un amplio cat谩logo de prestaciones sociales al conjunto de los ciudadanos, permiti茅ndoles 鈥揷omo reza un conocido eslogan dan茅s- un tr谩nsito sin sobresaltos 鈥渄esde la cuna a la tumba鈥.

Por eso, el aumento en el copago farmac茅utico aprobado por el Gobierno del PP 鈥揺n la medida en la que el gasto en farmacia forma parte del gasto sanitario- es un camino que va en la direcci贸n contraria al de una sanidad universal y gratuita. Estamos, en definitiva, ante una renuncia a ese principio fundamental establecido por la Ley General de Sanidad del a帽o 1985, que aprob贸 el primer gobierno socialista presidido por Felipe Gonz谩lez, todo hay que decirlo con fuertes presiones en contra -subterr谩neas unas y abiertas otras- que ejercieron ciertos sectores econ贸micos y sanitarios. Y no hablo de o铆das, tuve ocasi贸n de escucharlo durante una comida en Casa Gervasio directamente de un actor principal de aquel proceso: mi inolvidable y admirado amigo Ernest Lluch, algunos meses antes de ser vilmente asesinado.

Si se entiende que la educaci贸n y la sanidad deben ser consideradas como servicios universales y gratuitos que debe prestar el Estado, el copago es una renuncia a ese principio y deber铆a ser considerado tan an贸malo y raro como si alguien pensase en poner una tasa a los ciudadanos para que financiasen los gastos de la defensa nacional. Si fuera s贸lo una cuesti贸n de 鈥渦nos pocos euros鈥, por mi parte propondr铆a que en vez de aumentar el copago farmac茅utico, que afecta a la prestaci贸n de un bien tan esencial para todos como es la sanidad, se dejase de pagar la mil millonaria subvenci贸n anual a la iglesia cat贸lica, que al fin al cabo es un servicio privado, que deber铆a pasar a ser financiado por sus usuarios, los creyentes, y no por el conjunto de los contribuyentes que no lo utilizan. Y ojo con la trampa demag贸gica de que 鈥渘o parece justo que gente que gane m谩s de 100.000 鈧 al a帽o tenga una sanidad gratuita鈥. Ligar el pago de los servicios p煤blicos a los niveles de renta es renunciar a un principio esencial de la socialdemocracia: la progresividad fiscal en los ingresos p煤blicos, en la que se tiene en cuenta la capacidad de ingresos de los individuos para financiar prestaciones sociales iguales para todos los ciudadanos.

Sin embargo, hay que decir que los recortes y medidas adoptados en cascada por el Gobierno del PP llegan a los ciudadanos despu茅s de a帽os de ausencia de verdaderas pol铆ticas econ贸micas socialdem贸cratas en nuestro pa铆s 鈥撯渓lueve sobre mojado鈥-, pues a pesar de que se han sucedido varias legislaturas de gobiernos socialistas 鈥揷on avances claros en el 谩mbito de la pol铆tica social-, los cambios en el n煤cleo duro del poder econ贸mico (sectores financiero, el茅ctrico, telecomunicaciones y la gran distribuci贸n) han sido bastante limitados y t铆midos, lo cual tuve ocasi贸n de comentar en p煤blico con motivo de la visita que hizo a Asturias Alfredo P茅rez Rubalcaba despu茅s de las 煤ltimas elecciones generales. Como muestra de esa falta de convicciones socialistas en materia de pol铆tica econ贸mica baste comprobar cuales son los destinos de los dos ministros de econom铆a de los gobiernos de Zapatero: Pedro Solbes 鈥搎ue tuvo la gran ocurrencia de incluir en el primer paquete de medidas anticrisis la supresi贸n del impuesto sobre patrimonio- y Elena Salgado, incorporada a la multinacional Endesa, en donde coincidir谩 鈥揹espu茅s de su rocambolesco 鈥渆xilio鈥 chileno para eludir la ley de incompatibilidades- con Jos茅 Mar铆a Aznar.

El partido socialista en Espa帽a 鈥揳l igual que lo hizo primero Toni Blair en el Reino Unido y Gerhard Schr枚der en Alemania- ha ido dejando por el camino las esencias de la socialdemocracia: la defensa de la redistribuci贸n de la renta y la riqueza como mecanismo de avance econ贸mico y de cohesi贸n social. Para que los ciudadanos perciban que no todos somos iguales, hay que dejarse de majader铆as tales como que 鈥渂ajar impuestos es de izquierdas鈥, o de pensar que se pueden aprobar leyes socialmente avanzadas con una presi贸n fiscal tan alejada de los pa铆ses que vienen ofreciendo un amplio abanico de prestaciones sociales: los milagros no deber铆an forman parte de una agenda socialdem贸crata. As铆, el importante avance que supuso la ley de la dependencia 鈥搒alir del modelo de bienestar cat贸lico de cuidar a los hijos y los ancianos gratuitamente por parte de las familias y que sea el Estado el que lo financie en parte-, fue una buena ley, pero no tuvo una base adecuada de financiaci贸n para llevarla adelante, lo que ha servido ahora para que un gobierno que no cree en estos principios, aproveche la situaci贸n de crisis para cercenarla en su aplicaci贸n.

El gasto en protecci贸n social en la Uni贸n Europea

Y para poder conocer donde estamos en el gasto en protecci贸n social, que seg煤n el gobierno no se puede financiar, veamos los 煤ltimos datos de Eurostat al respecto, publicados el pasado 12 de marzo de 2012. En el a帽o 2009 el gasto en protecci贸n social (excluida la educaci贸n), medido a trav茅s de los criterios del Sistema Europeo de Estad铆sticas Integradas de Protecci贸n Social (SEEPROS), represent贸 en la Uni贸n Europea un 29,5 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB). Dentro de la Uni贸n Europea los pa铆ses que destacan por su elevado gasto social relativo, que por cierto no se encuentran entre los menos competitivos, son Dinamarca (33,4 por ciento), Francia (33,1 por ciento) y Suecia (32,1 por ciento), mientras que los que menos destinan a gasto social son Letonia (16,9 por ciento), Rumania (17,1 por ciento) y Bulgaria (17,2 por ciento). Espa帽a con un 25 por ciento se sit煤a en el puesto catorce del ranking, coloc谩ndose por detr谩s de nosotros Luxemburgo (23,1 por ciento), y despu茅s s贸lo est谩n Chipre, Malta y los pa铆ses del Este. Es decir, Espa帽a est谩 a 5 puntos porcentuales de la media comunitaria en materia de gasto en protecci贸n social.

Sin embargo, esta mirada del gasto social hay que complementarla con nuestra posici贸n relativa en relaci贸n con los ingresos p煤blicos. En 2010, seg煤n Eurostat, Espa帽a ten铆a una presi贸n fiscal (medida como porcentaje de los ingresos p煤blicos sobre el PIB) del 36,3 por ciento, casi 8 puntos porcentuales por debajo de la media de la Uni贸n Europea (44 por ciento); 19 puntos m谩s reducida que Dinamarca; 13 puntos inferior a Francia, e incluso 4 puntos por debajo del Reino Unido.

En fin, una cosa es que se tengan los votos necesarios en el Parlamento para aprobar estos recortes, y otra muy distinta es que se nos tome por est煤pidos, por ejemplo, al decirnos que m谩s alumnos por aula es una medida que no afecta a la calidad de la ense帽anza y que es necesaria para aumentar la sociabilidad de los alumnos. Por cierto, 驴alguien ha pensado que con estos criterios habr谩 que cerrar casi todas escuelas rurales de Asturias?

La senda emprendida por este gobierno, que parece encaminarse a un modelo de desprotecci贸n social y laboral, parece retrotraernos a tres siglos m谩s atr谩s, precisamente a 1712, cuando la feminista brit谩nica Mary Wollstonecraft dec铆a: 鈥渆s justicia y no caridad lo que necesita el mundo鈥. Hasta el pr贸ximo recorte, que gocen ustedes de buena salud, que si siempre fue importante, ahora ya lo saben, su coste pasa a depender de los mercados.

Jes煤s Arango Fern谩ndez, profesor de Econom铆a Aplicada en la Universidad de Oviedo, naci贸 en Los Cabos (pueblo que dista 5 km de la villa de Pravia, capital del concejo o municipio del mismo nombre ) el 2 de octubre de 1947.

Miembro del Consejo Econ贸mico y Social de Asturias, Jes煤s Arango, que conoc铆a bien la situaci贸n econ贸mica de Asturias, trabaj贸 entre 1971 y 1980 en la Sociedad Asturiana de Estudios Econ贸micos e Industriales (SADEI).

Su etapa en la pol铆tica regional, nacional y europa se inicia como consejero de Agricultura, cargo que desempe帽贸 desde mayo de 1982 hasta julio de 1987, primero con Rafael Fern谩ndez (primer presidente auton贸mico) y a continuaci贸n con Pedro de Silva, al tiempo que era diputado de la Junta General del Principado de Asturias por la circunscripci贸n occidental entre 1983 y 1987. Su salto a la pol铆tica nacional tuvo lugar en agosto de 1987. Fue entonces cuando el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci贸n le nombr贸 secretario general de Estructuras Agrarias, desempe帽ando seguidamente la presidencia del Instituto para la Reforma y el Desarrollo Agrario (IRYDA) y, a continuaci贸n, la de la Comisi贸n de Agricultura de Monta帽a. Su siguiente destino fue el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, como secretario general de Empleo y Relaciones Laborales (abril de 1991-julio de 1993). Durante este periodo fue parte integrante del Comit茅 Permanente de Empleo de la Uni贸n Europea.

Tras su paso por la pol铆tica, en 1993 retorn贸 a la docencia en la Universidad de Oviedo (se prejubilar铆a en octubre de 2009) y acab贸 por fijar su residencia en Los Cabos.

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Abril 30th, 2012 at 7:11 am

Tasas acad茅micas y reestructuraci贸n universitaria, de Pablo Salvador Coderch en El Pa铆s

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TRIBUNA

Es m谩s sencillo que los estudiantes paguen m谩s que reorganizar a sus profesores o fusionar centros

Si hay que encarecer el ingreso en las universidades p煤blicas espa帽olas, prefiero que sea en sudor, no en euros; que suba el list贸n de entrada y el nivel de exigencia, no las tasas acad茅micas: incrementarlas para que los estudiantes acaben pagando el 25% de los costes de la ense帽anza en lugar del 15% como hasta ahora, como acaba de autorizar el Consejo de Ministros, no es una buena idea.

Aumentar las tasas era la soluci贸n m谩s f谩cil para las penurias de nuestras universidades p煤blicas, la menos costosa para sus probas burocracias, la menos exigente con sus p茅treas estructuras docentes. Pero yo s茅 de bachilleres y de estudiantes universitarios arrasadoramente desharrapados a quienes la subida cerrar谩 las puertas de la universidad o les har谩 la vida a煤n m谩s dif铆cil de lo ya es para la juventud de este desangelado pa铆s. Para entendernos y para que ustedes me puedan contradecir: defino, siempre convencional, como pobres de solemnidad a los j贸venes candidatos a estudiar que no cuentan ni con el apoyo de su familia, ni con 400 euros mensuales para mal pagarse un cuarto interior, tres comidas frugales, una tarjeta de transporte p煤blico, las tasas acad茅micas y el m铆nimo material docente, temo que sin tarifa plana de internet. En Catalu帽a, tal vez el 20% de los estudiantes tienen beca, pero el incremento de las tasas el pr贸ximo curso 2012-13 desapropiar谩 a cientos, acaso a miles de estudiantes marginales en dinero, no siempre en capacidad de esfuerzo ni en m茅ritos probados.

Me dicen que la soluci贸n es incrementar el n煤mero de becas. Si es as铆, hagamos las cosas al rev茅s: abramos primero el proceso de solicitudes y concesi贸n de becas, contrastemos su correcci贸n y, solo luego, cobremos las tasas.

Es cierto que los pa铆ses europeos desarrollados mantienen criterios distintos: los brit谩nicos cobran tasas cada vez m谩s elevadas, pero tienen muchos estudiantes extranjeros, una circunstancia que anima a pasarles factura. En el otro extremo, los escandinavos pagan a sus estudiantes y luego, cuando trabajan, les crujen a impuestos. En medio, algunos L盲nder alemanes cobran tasas, pero otros no lo hacen.

Y s茅 de sobra que, como insiste la Fundaci贸n BBVA en un reciente informe, un titulado universitario gana un 10% m谩s por cada a帽o de estudios adicional realizado que una persona con estudios medios de similares caracter铆sticas. Pero prefiero mil veces subirle los impuestos cuando sea mayor y rico a hacerle pagar por su educaci贸n cuando es joven y pobre.

Naturalmente, los partidarios de la contenci贸n de las tasas acad茅micas algo habr铆amos de ofrecer a la mayor铆a que resolver谩 subirlas: el informe que acabo de citar recalca que, en Espa帽a, el porcentaje de estudiantes titulados sobre los ingresados es solo de un 80%, es decir, que una quinta parte se pierde por el camino, y deja la universidad habiendo pagado s贸lo una fracci贸n m铆nima de la factura que ha corrido a cargo del contribuyente durante uno o m谩s a帽os. Tambi茅n lo es que uno de cada cinco estudiantes deja de presentarse a los ex谩menes o que, de los presentados, aprueban solo las tres cuartas partes. Ah铆 s铆 que realmente el ministro Jos茅 Ignacio Wert y las autoridades acad茅micas est谩n cargados de raz贸n, pues a quienes no sudan la camiseta hay que cobrarles por los servicios casi gratuitamente prestados en vano por el sufrido contribuyente. Por esto, el aspecto m谩s positivo de las anunciadas subidas es que no son lineales. Pero, de nuevo, remedios alternativos o complementarios al incremento de tasas eran endurecer la selectividad y controlar con severidad la permanencia de los estudiantes en la universidad. Aunque tambi茅n en este tema, es importante ofrecer v铆as r谩pidas y v铆as lentas: los estudiantes habr铆an de poder organizar su jornada de forma tal que les resulte posible combinar un trabajo a tiempo parcial con el estudio. Pi茅nsese que el mercado de trabajo para los j贸venes es desolador y que la reforma de Bolonia ha llevado a horarios enloquecidos que impiden a los pocos estudiantes que consiguen un trabajo a tiempo parcial asistir con normalidad a cursos y seminarios desparramados a lo largo de todo el d铆a.

Concedo que hab铆a que correr, pues el suelo est谩 desapareciendo bajo nuestros pies. Pero urgen reformas estructurales contra cuya realizaci贸n muchos gobiernos anteriores conspiraron con los gremios universitarios y que los actuales siguen tentados en posponer, pues los costes pol铆ticos son muy elevados. Por citar un ejemplo que conozco bien, en Espa帽a hoy se pueden cursar estudios completos de Derecho en 73 centros p煤blicos y privados cuando en Alemania, un pa铆s mucho m谩s rico y poblado que el nuestro, hay solo 44. As铆 en Derecho, al menos, hab铆a que reestructurar la oferta en lugar de empezar encareci茅ndola. Pero es mucho m谩s sencillo hacer pagar m谩s a los estudiantes que reorganizar a sus profesores o fusionar centros, por no hablar de cerrar algunos. En todo caso, hasta la apertura de los periodos de matr铆culas queda tiempo para formular una petici贸n a nuestras autoridades: acompasen las subidas y los plazos de pago de las tasas con las convocatorias de becas y ayudas acad茅micas.

Pablo Salvador Coderch es catedr谩tico de Derecho Civil Universitat Pompeu Fabra.

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Abril 25th, 2012 at 7:19 am

R茅quiem por la universidad, de Abel Veiga Copo en Cinco D铆as

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Tras realizar una reflexi贸n cr铆tica sobre el sistema universitario, el autor afirma que la clave de su reforma est谩 en abordar en profundidad una mejora en la calidad de la docencia y la investigaci贸n

Cu谩l es la situaci贸n real de la universidad espa帽ola?, 驴por qu茅 se ha llegado hasta un punto de no retorno, de marasmo, de endogamia cong茅nita y no meritocr谩tica, de paralizaci贸n en algunos casos? El Gobierno aborda una de las aristas del problema, la financiaci贸n, las tasas universitarias. Se nos dice que nuestros universitarios est谩n subvencionados y que el sistema no aguanta. No hay para pagar servicios p煤blicos. Dram谩tico, 驴realidad o exageraci贸n? Pero, 驴por qu茅 se ha llegado a esta situaci贸n? 驴Realmente queremos una reforma integral que nos sit煤e en el nivel educativo, de prestigio, investigaci贸n, formaci贸n y profesionalidad homologable a las mejores universidades de otros pa铆ses? Los Gobiernos no apuestan por la investigaci贸n. Esta requiere tiempo, fondos, dedicaci贸n, constancia y resultados. Incluso la inyecci贸n de fondos de empresas privadas, fundaciones, etc茅tera.

La universidad es una puerta y espejo de la sociedad. Un informe desvela que la mitad de los profesores que investigan no lo hacen, pero cobran. Casi 80 universidades en Espa帽a. Una cincuentena de p煤blicas. M谩s de 330 campus. Hiperinflaci贸n de t铆tulos y espacios, no de conocimiento. No hay dinero para las p煤blicas. Las privadas o las de la Iglesia se mantienen esencialmente de las matr铆culas de sus alumnos y en un tanto por ciento 铆nfimo de convenios con empresas.

R茅quiem por la universidad, por la investigaci贸n. Un m煤sculo artificial y artificioso que no ha hecho sino multiplicarse. Una universidad casi en cada provincia. Varias en cada comunidad aut贸noma. Y siempre de espaldas las unas de las otras. Un 30% de abandono universitario. Tasas de desempleo alarmante en nuestros licenciados. Lucha cainita por los fondos. Recortes, reducciones. Pero algo no funciona. Se sigue improvisando y la bola de nieve crece. Algo que no se soluciona con la creaci贸n de una eufem铆stica comisi贸n de sabios. 驴Sabios?, 驴todos?, 驴c贸mo sienten la universidad si ya han coronado muchos de ellos la cima de su carrera?

M谩s all谩 de la ret贸rica de los discursos, m谩s all谩 de la demagogia de las promesas est谩 la realidad, la que se cimbrea sobre los hechos concluyentes, la que busca resultados. Pero m谩s all谩 est谩 la evidencia de que en este solariego y a veces desmadejado pa铆s la investigaci贸n no es una prioridad. Tampoco la educaci贸n, la excelencia, la exigencia para todos. Una y otra vez arrastran los mismos problemas, sobre todo financieros, de respeto, prestigio, consolidaci贸n de prometedoras y exitosas carreras cient铆ficas de nuestros docentes, investigadores que est谩n condenados a marcharse. En un pa铆s donde la ciencia, como motor y palad铆n de su sociedad, es relegada una y otra vez, el conocimiento se empobrece, se fragiliza. En un pa铆s donde no se respeta a los cient铆ficos, donde no se les provee de medios y recursos suficientes, no hacemos m谩s que empedrar el camino hacia la insignificancia. El futuro es sombr铆o, como lo es el desarrollo, el progreso de su sociedad en suma.

Habilidades, competencias, destrezas, cualificaciones y financiaci贸n. Recortes de cientos de millones. El aldabonazo cainita de una logomaquia pol铆tica que ignora lo que en verdad es y puede llegar a ser. Mucho eslogan de I+D+I pero est茅ril y vacuo si no se tiene el respaldo econ贸mico y financiero que se necesita. Es cierto que en tiempos de crisis, la tijera poda, corta y arrasa, tambi茅n el tejido. Hay que priorizar, racionalizar, pero hay que ir algo m谩s all谩, a la m茅dula misma del problema, y apostar por la formaci贸n de calidad. El rigor, la exigencia. Porque tambi茅n hay muchas clases de universitarios.

La vida acad茅mica est谩 hoy en buena medida denostada por muchos aun siendo cuna de excelencia, de pluralidad. No permitamos que la endogamia, c谩ncer punzante y axial, as铆 como la aton铆a intelectual embarguen por m谩s tiempo el horizonte. Median铆as y simplismos siempre los ha habido y los habr谩, bien enjaezados de vanidad y ego铆smo maniqueo. Pero estos no pertenecen solo al 谩mbito universitario, son constantes en una sociedad donde todo se relativiza, desde el pensamiento a los valores, los principios y los comportamientos. Una sociedad raqu铆tica de ideas, indolente y pasiva. Es el sino amargo de nuestros tiempos, el que nos rodea y abraza al salir de nuestras aulas, el que envuelve la atm贸sfera de nuestra propia cotidianidad. Coraje y valor son remedios frente a la cobard铆a moral. Seamos capaces de ofrecer algo m谩s a nuestros alumnos.

Revitalicemos la universidad. Cuna permanente de libertad y conocimiento. De competencia, formaci贸n, investigaci贸n y vanguardia. No se puede recortar por recortar, amputar por amputar, cerrar por cerrar. Hay que analizar, estudiar, reflexionar y apostar hacia el futuro, en titulaciones sin salida, en programas sin alumnos o deficitarios. Apostar por formaci贸n contin煤a pero de extraordinaria calidad. Qui茅n no ha o铆do decir: “Estudiar fuera un m谩ster de verdad”. Pero 驴es que aqu铆 no los hay de peso y calidad? Miles de m谩steres, miles de programas de doctorado, 驴para qu茅?, 驴negocio?

Nos habla el ministro del ramo de esa racionalizaci贸n de los gastos, de las estructuras de gobierno, de la responsabilidad. Todo eso est谩 bien, pero no es lo principal. Hay que ir m谩s all谩. Profundizaci贸n y rigor, formaci贸n y exigencia continua a los cuerpos docentes e investigadores. Docentes que, en algunos casos, tras alcanzar la plaza, dormitan en publicaciones a帽ejas y se vuelven 谩grafos, o buscan otras actividades profesionales llen谩ndose los departamentos de asociados por horas pero que no har谩n carrera universitaria y s铆 llevar el peso de clases, pr谩cticas y correcciones. Pero la universidad se convierte en un trampol铆n deseado por muchos.

R茅quiem a la ciencia. R茅quiem a una universidad esclerotizada y elefanti谩sica que se ha extendido por capas y por mimetismo. La universidad es el espejo de una sociedad, la senda que traza el camino de progreso y porvenir de un pueblo, de sus cient铆ficos, de su desarrollo humano y profesional. Deber铆an esos sabios tomar el bistur铆 y preocuparse por la cirug铆a de la calidad docente, la cirug铆a de la selecci贸n de profesorado y funcionariado, la cirug铆a de la formaci贸n y continuidad investigadora de esos profesores con criterios de objetividad y rigor, calidad y avance de la ciencia en sus respectivos campos. Eso s铆 ser铆an sexenios, pero de claridad y calidad. Exigencia, rigor, esfuerzo, reto intelectual. Constantemente al servicio del conocimiento, no de otros.

Algunos cre铆an que el nuevo Gobierno ya ten铆a en mentes esta reforma. Hoy vemos que no, propone una comisi贸n. La vieja m谩xima napole贸nica aseveraba: si quieres que un problema se solucione nombra a una persona, si quieres que se retrase, nombra dos, y si quieres que nunca se resuelva, una comisi贸n.

Abel Veiga Copo. Profesor de derecho mercantil de Icade.

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Abril 23rd, 2012 at 7:10 am

Mitos y leyendas de la reforma educativa, de Lorenzo Bernaldo de Quir贸s en Mercados de El Mundo

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CONTRA CORRIENTE

El debate sobre la reforma educativa planteada por el Gobierno ha desencadenado una oleada de invectivas cuajadas, en muchos casos, de una mezcla explosiva de demagogia e ignorancia. A modo de caricatura, el centro-derecha espa帽ol se habr铆a enmarcado en una estrategia consciente de desmantelamiento de un id铆lico modelo construido desde la restauraci贸n de la democracia en coherencia con una perversa estrategia final: tener una poblaci贸n con bajos niveles de formaci贸n, elemento fundamental para perpetuarse en el poder. Por desgracia, el sistema de educaci贸n vigente en Espa帽a constituye un estrepitoso fracaso como lo reflejan la totalidad de los estudios m谩s solventes sobre la materia. Desde esta 贸ptica, es fundamental poner de relieve los t贸picos y falacias, que sin base alguna se han convertido en verdades populares cuyo eje central es a mayores recursos, mejores resultados.

De entrada, la correlaci贸n entre el incremento del gasto p煤blico y el rendimiento escolar es falsa. La evidencia emp铆rica disponible a escala global y dom茅stica desmiente esa repetida falacia. Entre 1992 y 2008, el gasto p煤blico por alumno en Espa帽a creci贸 en la ense帽anza universitaria un 77%, en la secundaria un 138% y en la infantil-primaria un 33%. Sin embargo, la evoluci贸n de las puntuaciones en los test internacionales durante ese espacio temporal muestran que no s贸lo no se ha producido una mejora en el rendimiento educativo, sino que 茅ste ha empeorado. As铆, por ejemplo, las pruebas internacionales de conocimientos, como las realizadas por PISA, sit煤an las medias de los alumnos espa帽oles en el 煤ltimo tercio de los pa铆ses de la OCDE.

La repetida tesis seg煤n la cual Espa帽a cuenta con la juventud mejor formada de su historia es una falacia. Cerca de un 30% de los adolescentes deja de obtener el Graduado en la ESO. Los j贸venes espa帽oles son los que menos libros leen de la UE-27; ocupan el puesto 26. Ese mismo colectivo est谩 entre los que menos conocen el ingl茅s, puesto 23潞 en la UE-27 y tambi茅n est谩n en la cola, puesto 19潞, de los estados de la UE en lo referente a la pr谩ctica de actividades art铆sticas o artesanales, b谩sicas para contar con una sociedad innovadora. Estos ejemplos podr铆an ampliarse de manera sustancial pero bastan para ilustrar el p茅simo funcionamiento del modelo educativo nacional.

La afirmaci贸n de que el tama帽o de las clases, es decir que el incremento de la ratio alumnos/profesores o la reducci贸n del tama帽o de las aulas se traduce en una mejor calidad de la ense帽anza no se ve contrastada por los hechos. Aunque resulte parad贸jico y contra-intuitivo, los an谩lisis comparados muestran que esa asociaci贸n no es real e incluso arrojan una conclusi贸n pol铆ticamente incorrecta, cuanto menor es el n煤mero de alumnos por clase, peores resultados se consiguen.

El estudio can贸nico sobre este aspecto, The economics of international differences in educational achievement, fue publicado por Eric Hanusher y Ludger Woessmann en 2010 y est谩 disponible en la red. En este mismo orden de cosas, el aumento de la dotaci贸n de ordenadores e internet en los centros escolares, otro mantra, tampoco ejerce efecto positivo alguno sobre el rendimiento como muestran los resultados de PISA y la literatura sobre la materia.

驴Es todo un desastre? La respuesta es negativa. La realidad espa帽ola muestra que los centros escolares de titularidad privada tienen mejores resultados que los p煤blicos y, en t茅rminos agregados, son m谩s baratos. El mito de una educaci贸n privada s贸lo accesible a las familias con ingresos medio-altos y altos es eso, un mito. En Espa帽a, el coste medio por alumno en la ense帽anza obligatoria es de 5.700 euros/a帽o en la p煤blica y de 4.500 euros/a帽o en la privada. Esto permite extraer una conclusi贸n: el sector privado ofrece mejores servicios educativos a un coste inferior al de los suministrados por los poderes p煤blicos. Por a帽adidura, este hecho apunta hacia la falla fundamental del sistema educativo espa帽ol, que no reside en una escasez de recursos, sino en un mal dise帽o institucional. 驴C贸mo mejorarlo?

Espa帽a tiene una oportunidad de oro para sentar las bases de un sistema educativo moderno y de calidad mediante la introducci贸n el cheque o bono escolar. Esta medida permitir铆a combinar la financiaci贸n estatal de la educaci贸n con la libertad de elecci贸n de los padres. El Estado paga; las familias eligen; la competencia entre las escuelas se incrementa y la calidad crece. El esquema es muy sencillo. El Estado suministrar铆a a cada hogar un cheque equivalente al coste medio de un puesto escolar en un centro p煤blico. Los padres podr铆an decidir a qu茅 colegio p煤blico o privado quieren llevar a sus hijos y pagar铆an sus estudios con ese cheque, pudiendo complementarlo con sus propias aportaciones si el precio fuese m谩s elevado que el cubierto por el bono escolar. Los centros educativos se financiar铆an de esas aportaciones y se ver铆an forzados a competir entre ellos para ofrecer una formaci贸n que atraiga a sus clientes.

En Europa, el caso de Suecia es paradigm谩tico. Las reformas de 1992 concedieron a todos los padres el derecho a recibir del estado un bono escolar que les posibilit贸 emplearlo tanto en escuelas p煤blicas como privadas de acuerdo con su libre elecci贸n. La 煤nica restricci贸n impuesta a los centros privados fue impedirles subir las matr铆culas por encima del importe del bono. El impacto sobre la industria educativa ha sido enorme. Cuando se puso en marcha la reforma, s贸lo el 1% de los infantes suecos eran educados por el sector privado. Ahora lo son el 10%. La competencia ha aumentado la oferta educativa global y ha generado una mejora sustancial en las escuelas p煤blicas que han tenido que ajustarse a los deseos de los consumidores para mantener su cuota de mercado.

驴Por qu茅 ese sistema no se ensaya en Espa帽a? Hasta ahora, la derecha no ha sido capaz de atacar una de las vacas sagradas del socialismo: la educaci贸n 煤nica. La izquierda no cree en el mercado ni en la competencia en la industria educativa. En la pr谩ctica, la libertad de elegir se limita a hogares con ingresos altos. El sector p煤blico educativo espa帽ol es un dinosaurio ca贸tico, que fabrica analfabetos, ac茅ptese la generalizaci贸n exagerada a efectos descriptivos, eso s铆, con un PIB per c谩pita mucho m谩s alto que el existente hace 20 o 30 a帽os.

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Abril 22nd, 2012 at 7:17 am

Universidad espa帽ola: Tocata y fuga de cerebros, de Jos茅 Penalva en vozpopuli.com

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La reforma universitaria del ministro Wert es, en verdad, un mero plan de recortes universitarios, como he se帽alado en la entrega anterior. El objetivo del ministro es controlar el despilfarro de la clase universitaria. Para enmascarar el plan de recortes, lo ha envuelto en el celof谩n de la terminolog铆a de la reforma, con ese rimbombante ruido de la cosa de la 鈥渃omisi贸n de expertos鈥. A fin de cuentas, la clase media terminar谩 pagando los platos rotos, Mariano agradar谩 a Alemania y la Merkel sonreir谩.

Pero, 驴qu茅 tiene que ver aqu铆 la Merkel? Pues algo tan sencillo como que a Europa, o lo que es lo mismo, a Merkel le interesa que Espa帽a controle el gasto p煤blico y, adem谩s, que se centre en su econom铆a de sol y playa, que para investigar ya est谩n las universidades germanas. Y eso es lo que Mariano va a dar a Merkel:

1. Un plan de control del gasto universitario; aunque Mariano lo vendar谩 como plan de Reforma.

2. Las universidades alemanas seguir谩n produciendo la investigaci贸n y la innovaci贸n que requiere la UE

3. Los investigadores espa帽oles tendr谩n que marcharse de Espa帽a; y el resto, a trabajar de camareros, para servirles las copas a los socios comunitarios cuando vayan a Espa帽a a tomar sol y playa.

En resumen, de todo ese ruido de la reforma universitaria que anuncia Wert resultar谩 que un 10% de investigadores espa帽oles, los cerebros realmente mejor preparados y que m谩s servicio har铆an a la sociedad espa帽ola, tendr谩n que dejar su pa铆s.

La clave del 茅xito de una universidad

En realidad, aquello que sit煤a a una universidad entre las mejores del mundo es s贸lo el 10% de su profesorado. Lo que marca la diferencia competitiva de una universidad es, b谩sicamente, esa punta de lanza de excelencia. Dicho de otro modo, en Oxford y Cambridge, por ejemplo, hay profesorado mediocre, como en toda casa de vecino 鈥攅, incluso, si me apuran, mucho m谩s mediocres que en otros lugares menos famosos, porque son mediocres y, adem谩s, campanudos. Pero Oxford/Cambridge est谩 entre la elite mundial porque tiene un 10% de profesorado de muy alta excelencia.

Entonces, si Espa帽a tambi茅n tiene un 10% de profesorado de alta excelencia, junto a mucha mediocridad, como sucede en los casos de Oxford y Cambridge, 驴por qu茅 ellos est谩n en la elite mundial y nadie da un duro por una universidad espa帽ola? Simple y llanamente, por una peque帽a diferencia en los principios que rigen las organizaciones universitarias 鈥 y reconocer tal diferencia ser铆a fundamental de cara a una reforma universitaria en Espa帽a. La clave que marca la diferencia radical entre Cambridge/Oxford y Espa帽a es la siguiente:

鈥斅犅 Cambridge/Oxford tienen un sistema universitario forjado sobre la base de la meritocracia: reconocimiento y promoci贸n del talento.

鈥斅犅 Espa帽a, en cambio, machaca y expulsa al profesor e investigador que destaca: en Espa帽a s贸lo promociona quien complace al catedr谩tico, o, tambi茅n, quien ha estudiado en la Lewinsky Business School.

Es una mera y simple cuesti贸n de organizaci贸n del sistema: uno gira en torno al principio de la meritocracia, y otro sobre la politizaci贸n y el servilismo intelectual. Esa es la clave que permite que una universidad compita a nivel mundial, o que sea una mera rueda de molino. La meritocracia es especialmente relevante para una organizaci贸n que gira en torno al conocimiento, como sucede en el caso de una universidad. El conocimiento crece en una atm贸sfera de incentivos y reconocimiento. El servilismo intelectual aniquila el conocimiento; eso es m谩s que evidente. Algo tan simple, como imposible de implantar en Espa帽a.

El odio a la meritocracia

El odio a la meritocracia se afinca en los h谩bitos culturales m谩s profundos de la sociedad espa帽ola. Si repasamos la historia moderna y contempor谩nea, los intelectuales, investigadores y profesores que m谩s han ayudado al progreso de Espa帽a han sido condenados al exilio, al ostracismo, al olvido. Con muy escasas excepciones.

Es se帽ero el caso de Juli谩n Mar铆as, el mejor fil贸sofo espa帽ol de la segunda mitad del siglo XX, intelectual 铆ntegro y espa帽ol ejemplar, que fue expulsado de la universidad espa帽ola, durante el franquismo y durante la democracia, por no plegarse a intereses de grupo. (Y espero que los herederos del fil贸sofo no pretendan cobrarme derechos por emplear aqu铆 su nombre).

Adem谩s, Cambridge/Oxford se aprovecha de la fuga de cerebros, lo que, en t茅rminos econ贸micos, es un fabuloso negocio: no les cuesta un duro su formaci贸n y se aprovechan de su talento. Moraleja: el cainismo le sale caro a la econom铆a espa帽ola, como veremos en la siguiente entrega.

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Abril 22nd, 2012 at 7:06 am

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‘Pecunia non olet’, de Pedro G. Cuartango en El Mundo

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VIDAS PARALELAS: JUAN IGNACIO WERT / VESPASIANO

Vespasiano, como Rajoy, se encontr贸 al llegar al trono con las arcas vac铆as. El despilfarro de Ner贸n y la guerra civil desatada tras su sucesi贸n dej贸 al emperador sin un sestercio.

Fue entonces cuando Vespasiano aprob贸 un impuesto sobre la orina, que ten铆an que pagar los usuarios de las letrinas p煤blicas. La orina era entonces algo valioso porque se aprovechaba para curtir el cuero.

Su hijo Tito, futuro emperador, expres贸 su disconformidad con la nueva tasa y le reproch贸 a su padre haber recurrido a este indigno medio para aumentar la recaudaci贸n.

Suetonio transcribe literalmente la respuesta de Vespasiano: 芦Pecuniam ex prima pensione admovit ad nares, sciscitans num odore offenderetur…禄. Palabras que han quedado resumidas para la posteridad en el c茅lebre dicho 芦Pecunia non olet禄, el dinero no huele.

Aqu铆 las necesidades presupuestarias est谩n forzando al Gobierno a cobrar por todo. S贸lo nos falta un impuesto por mear. Pero no quiero dar ideas.

La cr铆tica situaci贸n de las finanzas auton贸micas ha llevado al ministro de Educaci贸n, Juan Ignacio Wert, que ha estudiado lat铆n y ha le铆do a Suetonio, a subir las tasas universitarias hasta un 50%, lo que equivale a unos 500 euros.

No s茅 si habr谩 un Tito que se oponga a esta decisi贸n, pero lo que es seguro es que se va a armar una buena en las pr贸ximas semanas en los campus universitarios.

A m铆 la medida no me parece mal si sirve para mejorar la degradada calidad de la ense帽anza universitaria, cada vez m谩s corporativa y burocratizada.

Veremos si el nuevo ministro y su competente secretaria de Estado, Montserrat Gomendio, son capaces de realizar una reformas como las que hizo Vespasiano.

El emperador fue un gran reformador de las costumbres y un legislador notable y tambi茅n impuls贸 la modernizaci贸n de la ciudad de Roma con grandes obras como la construcci贸n del Coliseo en el lugar donde se hallaba la suntuosa Domus Aurea de Ner贸n.

Wert ha heredado un legado tan malo como el que recibi贸 Vespasiano tras la guerra civil que devast贸 Roma. La ense帽anza secundaria es deficiente tras el desastre de la Logse, pero la universidad funciona todav铆a peor. Sobran carreras, erasmus, bolonias y masters y falta una formaci贸n integral b谩sica que brilla por su ausencia.

Universitas viene de universal y esa es precisamente la principal carencia de una instituci贸n absorbida por los particularismos y la mediocridad del profesorado. Aqu铆 lo que nos hace falta es m谩s lat铆n y m谩s humanidades para que los estudiantes aprendan a pensar. Menos ordenadores y m谩s libros, m谩s conocimiento y menos informaci贸n.

Pero he acabado por los cerros de 脷beda. Vuelvo a lo de las matr铆culas y a lo de Wert, al que recomiendo que lea Adi贸s a la universidad, el libro de Jordi Llovet, que sabe bien de lo que escribe.

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Abril 21st, 2012 at 7:12 am

Reforma en el sistema universitario, de Miguel Larra帽aga Zulueta en Expansi贸n

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EN PRIMER PLANO

Desde hace unos d铆as vienen informando los medios sobre la intenci贸n del Gobierno de Espa帽a de llevar a cabo una reforma del sistema universitario. Pocas dudas caben acerca de la necesidad de 茅ste y otros cambios, pero en el caso de la educaci贸n y por su potencial efecto a largo plazo, deben meditarse a conciencia los medios, siempre dando por sentado que el objetivo final es la b煤squeda de la excelencia. Los datos sobre la educaci贸n superior son conocidos y sobre su interpretaci贸n, relacionando el volumen de inversi贸n con la eficiencia, encontramos desde el balance negativo realizado por el Ministerio de Educaci贸n y que justifica su iniciativa pero tambi茅n la airada respuesta de determinados grupos de izquierda, hasta la defensa del modelo actual a cargo de la CRUE, no exenta de cierta complacencia.

Desde mi punto de vista, hay dos hechos graves e incuestionables que, adem谩s, se encuentran 铆ntimamente relacionados: no hay una sola universidad espa帽ola entre las 150 mejores del mundo y nuestro sistema universitario no est谩 en su conjunto capacitado para contribuir de manera relevante al cambio de modelo cultural y productivo que necesita Espa帽a.

Tal vez la ra铆z de todo esto se encuentre m谩s atr谩s, en una educaci贸n b谩sica que no prima precisamente el esfuerzo y la brillantez. Pero la universidad espa帽ola, por su idiosincrasia, colabora decisivamente a que esa situaci贸n no s贸lo no se solucione, sino que se agrave. Poner el foco en la naturaleza de los problemas nos puede llevar a vislumbrar l铆neas de actuaci贸n que permitan una evoluci贸n positiva.

Esquema funcionarial

Es habitual realizar los estudios de grado y postgrado por mera comodidad en la universidad de la ciudad donde se vive, y mediante un procedimiento endog谩mico, el individuo termina muchas veces como profesor en ese mismo centro. Uno entra as铆 en un esquema funcionarial que le blinda de por vida y en el que parecen existir pocos alicientes, m谩s all谩 de la propia profesionalidad, que estimulen la mejora permanente. Este proceso sin duda repercute en una mediocridad generalizada, desde el catedr谩tico al alumno, aunque desde luego existan honros铆simas excepciones individuales e institucionales. Un sistema, en consecuencia, poco exigente que se oferta al consumidor a precio de saldo, por lo que su abandono, como lo fue el ingreso, no es una decisi贸n dif铆cil de tomar. No parece una mala soluci贸n a esto 煤ltimo el aumento de las tasas que adem谩s paliar谩 ciertos desequilibrios presupuestarios, pero deber谩 ir necesariamente acompa帽ada por una eficaz pol铆tica de becas que retenga el talento, que premie la motivaci贸n y el trabajo.

Es fundamental, por tanto, generar un sistema de contrataci贸n y promoci贸n del profesorado riguroso, tal vez supervisado por organismos externos aut茅nticamente independientes, que incentive la movilidad de larga duraci贸n, en especial la internacional, y que establezca un control peri贸dico sobre la productividad docente e investigadora. La reforma de la gobernanza de las universidades debe, en consecuencia, comenzar por el propio cuerpo facultativo; es decir, una reforma desde la base para mejorar la calidad y la transparencia en la gesti贸n.

Un problema a帽adido, relacionado en parte con la endogamia pero sobre todo con el constre帽imiento al que somete la legislaci贸n espa帽ola a las universidades en la filosof铆a del ‘caf茅 para todos’, es el desarrollo curricular y dise帽o de nuevos t铆tulos. Se realiza conforme a la oferta, atendiendo exclusivamente a los intereses o posibilidades departamentales y casi nunca seg煤n la demanda. No mira a las necesidades sociales o del mercado y desde luego presenta muy escasa vocaci贸n transversal o multidisciplinar en la adquisici贸n del conocimiento y de las metodolog铆as de an谩lisis, ni comparte t铆tulos con otras universidades nacionales o extranjeras. Por no hablar, claro est谩, de la pobre relaci贸n existente entre universidad y empresa, la que en 煤ltima instancia deber谩 emplear a los nuevos graduados. El sistema, por 煤ltimo, est谩 sobredimensionado y con seguridad ser谩 econ贸micamente inviable, lo que se vincula con la estructura auton贸mica de la que Espa帽a se ha dotado pero asimismo con esa escasa vocaci贸n por la movilidad. Urge, por tanto, una reforma estructural de nuestro sistema universitario, no s贸lo porque la situaci贸n econ贸mica obliga a realizar recortes, sino porque es imprescindible para permitirnos so帽ar a largo plazo con un aut茅ntico cambio social en nuestro pa铆s.

Miguel Larra帽aga Zulueta. Vicerrector de Alumnos. IE University.

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Abril 21st, 2012 at 7:10 am

Desinvertir en educaci贸n, de El Editorial de El Pa铆s

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EDITORIAL

No se puede afirmar sin datos que el recorte en la ense帽anza ser谩 neutro para la calidad

Se ha dicho muchas veces que invertir en educaci贸n es invertir en futuro. Pues bien, en el en茅simo incumplimiento de las promesas electorales del PP a cuenta de la crisis, el recorte de 3.000 millones en educaci贸n primaria y secundaria anunciado el lunes por el ministro Jos茅 Ignacio Wert no solo va a truncar las posibilidades de mejora de las que depend铆a la capacidad del pa铆s para asumir los retos de la sociedad del conocimiento, sino que va a suponer una regresi贸n a par谩metros y condiciones que cre铆amos superados desde hac铆a mucho tiempo.

Por la forma en que se va a aplicar, el recorte supone, en la pr谩ctica, desinvertir gran parte del esfuerzo hecho en los 煤ltimos a帽os. El n煤mero m谩ximo de alumnos por aula pasar谩 de 27 a 30 en primaria y de 30 a 36 en la secundaria obligatoria; los centros solo podr谩n pedir un interino para cubrir una baja a partir de 10 d铆as de falta, y se elimina la obligaci贸n de ofrecer en cada centro al menos dos de los tres tipos de bachillerato existentes (normalmente se imparten ciencias y letras). Si el recorte va a concretarse, como se ha anunciado, en reducir las plantillas en una cuant铆a que a煤n no conocemos, pero que puede ser importante, y en sobrecargar a los docentes con m谩s horas lectivas, m谩s alumnos por clase y la sustituci贸n de sus compa帽eros enfermos, 驴c贸mo se puede afirmar, como hizo el ministro, que eso apenas va a afectar a la calidad? Solo hay que acudir a las hemerotecas para comprobar c贸mo la reducci贸n de esos par谩metros y la posibilidad de que los docentes dispongan de m谩s tiempo para actividades de refuerzo y preparaci贸n se han presentado por sucesivos Gobiernos de uno y otro color como elementos clave de mejora del sistema. Si ayer eran una mejora, su retirada no puede ser presentada hoy como algo neutro para la calidad.

La crisis obliga, ciertamente, a racionalizar y a tratar de optimizar, con medidas organizativas, los recursos disponibles. Pero no es eso lo que present贸 el ministro a los consejeros de Educaci贸n, sino un recorte lineal que cada autonom铆a tendr谩 que administrar como pueda. La forma en que el ministro anunci贸 a los consejeros el plan, sin un triste documento o una memoria que cuantifique su impacto, puede ser considerada adem谩s una falta de respeto en la que nunca debi贸 incurrir el titular de una cartera que se llama Educaci贸n.

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Abril 18th, 2012 at 7:20 am

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驴Por qu茅 fracasa el sistema productivo espa帽ol?, de Juan Carlos Rodr铆guez Ibarra en El Pa铆s

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TRIBUNA

Nuestros colegios y universidades no crean futuros actores de la nueva econom铆a

Hace 30 a帽os el mundo era s贸lo f铆sico, lo que se pod铆a ver y tocar; hoy la realidad est谩 formada por la realidad f铆sica y por la virtual. Esa nueva realidad est谩 generando una forma distinta de entender, de comprender, de aprender, de enfrentarse al mundo por parte de nuestros alumnos, que es necesario que los educadores, a todos los niveles, la descubran y exploten al m谩ximo posible. La manera con la que un alumno se enfrenta al conocimiento, a la forma de aprender, es diferente a como se abordaban esos asuntos en el siglo pasado.

La educaci贸n, sin duda, ser谩 donde veremos la mayor revoluci贸n en los menores plazos. Los alumnos dispondr谩n, cada d铆a m谩s, en las escuelas p煤blicas de conexi贸n a Internet en todas las aulas. Desde esa gran red en que se convierten nuestros centros de ense帽anza una vez interconectados, se multiplican las opciones de lo posible. Crear este mundo educacional nuevo no es tarea f谩cil, lograrlo requiere de concertaci贸n de voluntades, de recursos y del compromiso de la comunidad educativa. Contar con esa infraestructura tecnol贸gica tiene mayores impactos en la calidad de la educaci贸n de las que hoy imaginamos. El mayor desaf铆o, sin embargo, est谩 en reinventar la forma en que se imparte la educaci贸n; detr谩s de la tecnolog铆a siempre es posible ver el rostro de un ser humano. La tecnolog铆a es s贸lo un instrumento para llegar a la persona. No s贸lo estamos hablando de cuestionar y dar un salto en el papel de la escuela, tradicionalmente entendida como centro de adquisici贸n de informaci贸n, sino tambi茅n de ese otro papel de los profesores en el aula, de los contenidos con los que vienen trabajando, de las pr谩cticas docentes, tambi茅n del papel que la escuela juega en la comunidad y de la forma en que alumnos, padres y maestros se integran en esta aventura del aprendizaje colectivo, para saber, para saber ser, para saber estar.

El sistema debe ense帽ar a聽tomar iniciativas y no solamente a transmitir informaci贸n; lo que hay que conseguir en las facultades, en los institutos, en los colegios, es que puedan aflorar todas las capacidades que cada uno de los estudiantes puede desarrollar y no educar para la pasividad. Por muchas leyes de calidad de ense帽anza que se dicten, nuestros colegios y universidades no forman para generar iniciativas, no fomentan una cultura de riesgos razonables, no crean futuros actores de la nueva econom铆a y de la sociedad, sino futuros asalariados en un mercado que acapara para los grandes grupos econ贸micos la capacidad de innovar. Resulta imprescindible que el sistema educativo encuentre el procedimiento para descubrir la actitud, la motivaci贸n, la pasi贸n de todos aquellos alumnos que pasan por sus aulas, y es necesario que a la Universidad lleguen aquellos que est谩n deseando desarrollar cient铆ficamente la actitud, la motivaci贸n, la pasi贸n, que descubrieron y potenciaron en la escuela.

En el a帽o 1980, seg煤n datos oficiales, el 8 por 100 de la poblaci贸n espa帽ola, mayor de 25 a帽os y menor de 65, era universitaria, mientras que en la Uni贸n Europea esa cifra alcanzaba el 12 por 100. En el a帽o 2010, la poblaci贸n universitaria espa帽ola fue del 29 por 100, mientras que la media de la Uni贸n Europea fue del 27 por 100. Espa帽a tiene un mill贸n y medio de estudiantes universitarios, casi m谩s que Alemania y que Francia. Tenemos 75 universidades, con 175 campus universitarios. El precio que pagan nuestros alumnos universitarios por su matr铆cula ronda los 900 euros, pero en realidad el precio final del producto que se ofrece vale 8.000 euros. A los universitarios espa帽oles el Estado les subvenciona anualmente con 7.100 euros. No importa el nivel de renta de su familia, todo el que pisa un aula universitaria de universidad p煤blica recibe una subvenci贸n de 7.100 euros al a帽o. Con estos datos y con estas cifras, deber铆amos pensar que algo estamos haciendo mal cuando, teniendo un nivel de formaci贸n superior a como nunca lo hemos tenido, sin embargo el sistema productivo espa帽ol est谩 fracasando como consecuencia de que tenemos un nivel de producci贸n con un capital humano bastante deficiente en cuanto a su formaci贸n.

Para innovar hay que tener la tecnolog铆a suficiente que permita superar al adversario. Tenemos que intentar innovar, tratar de imaginar qu茅 es lo que la gente va a necesitar ma帽ana para hacerlo hoy, que en eso consiste la innovaci贸n, en hacer hoy lo que se va a necesitar ma帽ana o pasado ma帽ana. 驴Y qu茅 es lo que se necesitar谩 ma帽ana? Los alumnos que han empezado este curso, en infantil, con tres a帽os, se van a incorporar al mundo econ贸mico laboral, si realizan estudios universitarios o de formaci贸n profesional, en el a帽o 2030. Hay que hacer el esfuerzo de imaginaci贸n para saber c贸mo ser谩 la sociedad en ese tiempo. Baste se帽alar que el 50 por 100 de los empleos que se van a crear en los pr贸ximos cinco a帽os no existen hoy, no est谩n creados, pero se crear谩n, de igual forma que un 25 por 100 de los empleos que se han ofertado en los 煤ltimos cinco a帽os no exist铆an con anterioridad, y hoy la gente est谩 trabajando en ellos. Empleos nuevos, que no exist铆an. Es decir, que se van a presentar oportunidades para las que tenemos que tratar de prepararnos, porque van a aparecer.

El informe que emiti贸 la Uni贸n Europea, en 2010 sobre la creatividad e innovaci贸n de los j贸venes europeos, dice: “Los j贸venes espa帽oles son los menos capacitados para la creatividad y la innovaci贸n”. No es cierto; no son los que est谩n menos capacitados, son las v铆ctimas de la Historia de Espa帽a y del sistema educativo espa帽ol, porque nunca fuimos un pa铆s creativo, y porque el sistema educativo actual no da para m谩s. 驴Por qu茅 teniendo ese nivel de j贸venes universitarios y a toda la poblaci贸n infantil, adolescente y juvenil estudiando no hemos sido capaces de crear una generaci贸n de gente innovadora, de gente que sea capaz de crear riqueza para nuestro pa铆s, fuera de los esquemas tradicionales de productividad? El sistema educativo vigente sigue mirando a la sociedad industrial, que se est谩 yendo, por lo que resulta in煤til seguir educando alumnos para insertarlos en una sociedad que cada d铆a se diluye m谩s. 脡ste es el reto que tiene planteado la educaci贸n espa帽ola, saber qu茅 sociedad se est谩 conformando para formar profesionales que se adapten a esa nueva sociedad. Y esa debe ser una tarea de la Universidad.

Si se observa, la cifra de parados en Espa帽a es superior a la que hab铆a hace 25 a帽os.

Ello nos lleva a la siguiente reflexi贸n: cuando la tecnolog铆a era cara, sofisticada y al alcance de muy pocos bolsillos, cuando la burocracia para dirigir el aparato productivo era numerosa y centralizada, cuando la infraestructura era escasa y deficiente, al igual que los servicios, cuando hab铆a un nivel de formaci贸n deficiente en calidad y en cantidad, era explicable y justificable el bajo nivel de desarrollo de un pa铆s y el alto nivel de desempleo, pero cuando la tecnolog铆a ha comenzado a ser barata y est谩 al alcance de cualquiera, cuando la burocracia para dirigir el aparato productivo es limitada y descentralizada, cuando existe un buen nivel de formaci贸n en calidad y en cantidad y hay much铆sima gente estudiando, cuando el mundo est谩 globalizado y al alcance de cualquiera, cuando ya no existe ni centro ni periferia porque todos somos centro y todos somos periferia, no existe ninguna raz贸n que justifique una vuelta atr谩s en la forma en que lo estamos percibiendo.

Juan Carlos Rodr铆guez Ibarra fue presidente de la Junta de Extremadura.

Written by Reggio's

Marzo 20th, 2012 at 7:18 am

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