Reggio’s

Periodismo de opinión en Reggio’s

Archive for the ‘Energía’ Category

Prevención y cabos sueltos, de Xavier Bru de Sala en La Vanguardia

without comments

Anthony Giddens, que fue el gurú  inicial de Tony Blair, escribió con tino sobre la asunción y gestión de riesgos en la vida pública. Si mal no recuerdo, defendía el equilibrio entre la actuación y la inacción (no hay problema grave que no se resuelva a base de no hacer otra cosa que dejar transcurrir el tiempo). Tolstoi, el fatalista, maestro de la inexorabilidad de los grandes avatares que conforman la existencia colectiva, predicaba que poco o nada podemos hacer ante las grandes corrientes, que nos arrastran sin que valgan la libertad o la voluntad. Mi experiencia limitada de patrón y amigo de muy experimentados navegantes, lejos de dar la razón a uno u otro, anota que en cualquier caso más vale prevenir. Siempre recordaré la historia de un navegante solitario que, remontando un severo temporal a vela y con ayuda del motor, dejó una driza no del todo asegurada, un golpe de mar se la llevó al agua sin que lo advirtiera y, como es natural el cabo se le enrolló en la hélice, por lo que pasó dos días de indecible sufrimiento, sin electricidad a bordo y sin poder entrar en puerto, ya que el viento era demasiado duro para maniobrar a vela. En conclusión preliminar, cuantos menos cabos sueltos, mejor.

Andamos poco acostumbrados a sufrir los rigores de la climatología. Faltos de memoria, en cuanto salimos de una situación adversa presumimos que no volverá a suceder, y como en efecto tarda lo suyo en repetirse, y nunca de forma igual o ni siquiera parecida, siempre nos pilla desprevenidos, como si fuera la primera vez, como si los elementos tuvieran la obligación de mostrar su cara más amable sin excepción. No sucede así. La naturaleza, en principio amable, es voluble, propensa a dejar que nos confiemos para descargar su furia cuando menos lo esperamos. ¿Significa ello que no debemos invertir en previsión? Así lo consideran algunos fanáticos del carpe díem, pero siguiendo sus razonamientos tampoco deberían existir las normativas de construcción antisísmica o contra incendios (a fin de cuentas, se producen tan pocos). Así lo consideran y lo seguirán considerando hasta que ellos o alguien próximo sufran las consecuencias, deseemos que no muy nefastas, de la imprevisión.

Pocas horas antes de que ustedes lean estas líneas, o puede que incluso en este momento, sigue habiendo decenas de miles de conciudadanos sin electricidad, sin productos de primera necesidad, sin dinero porque bancos y cajeros no funcionan, sin combustible para calentarse, cocinar o salir en dirección opuesta a las penalidades que se ven obligados a soportar. Ante ello, los responsables políticos muestran buenos deseos y se aprestan a interceder. Si de veras estuvieran al servicio de la sociedad y no de quienes abusan de los monopolios o sus posiciones de dominio, en vez de amenazar con multas, que pagaremos los consumidores, deberían legislar a fin de castigar a los responsables de dejarnos sin los servicios y suministros básicos. Seguro que esto no volvería a suceder. Como mínimo, el Parlament podría aprobar una tabla de cuantiosas indemnizaciones de las compañías a los perjudicados, de modo que el coste de dejar a los abonados en la estacada fuera superior al beneficio de no invertir en el correcto mantenimiento de las redes y sistemas de suministro. Ya verán como nada parecido figura, descartadas las iniciativas gubernamentales, en los programas electorales de los partidos. ¿Al servicio de quién están? No, desde luego, de sus votantes.

Confiar en la buena estrella es un modo bastante estúpido de convocar la desgracia. He dedicado los últimos fines de semana a caminar por Collserola. El bosque sigue impracticable, con miles y miles de árboles caídos hace más de un año, amén de abundantísima vegetación bajo cables de alta tensión. Es yesca para el pavoroso incendio del próximo verano, o el siguiente o el otro. Los medios con que cuentan los responsables son a todas luces insuficientes, pero desde los despachos se dedican las energías a ampliar el parque en vez de dotarlo para que se gestione mejor (o traspasarlo por entero a la Diputación de Barcelona, excelente gestora en este y otros menesteres). Valga este ejemplo como uno de tantos -la relación completa no está a mi alcance pero seguro que es interminable- en los que la falta actual de previsión es causa inexorable de futuras desgracias.

Hora es de potenciar las redes sociales. Por desgracia, no basta la acción de los medios de comunicación. Es la propia ciudadanía la que debe organizarse y prepararse mejor en un doble sentido. Por una parte, en la detección de peligros y la exigencia de medidas de previsión. Por la otra, en las reacciones y actuaciones para cuando sobrevenga la desgracia. Contando con la escasa probabilidad de que los responsables estén en sus puestos y cuenten con los efectivos imprescindibles, sólo a través de la autoorganización podremos afrontar las emergencias. Por lo pronto, deberíamos todos proveernos de cadenas para los coches, de extintores, sistemas propios de generar electricidad, y un pequeño etcétera.

Written by Reggio's

Marzo 12th, 2010 at 8:11 am

Como las torres de Endesa, de Antoni Puigverd en La Vanguardia

without comments

De repente, muchos políticos y comentaristas han descubierto que la sociedad es pasiva y consentida, se niega a aceptar la cara fea de la realidad y exige a la administración que resuelva en un periquete cualquier dificultad. “¡La ciudadanía es una criatura malcriada!”, exclaman amargamente. La sociedad en la que todos los derechos son exigibles, pero ningún deber parece necesario es, ciertamente, una sociedad débil e infantilizada, incapaz de enfrentarse a una realidad que, con nieve o sin ella, está cada vez más chunga y lo será durante años. No quitaremos la razón a los que de repente han descubierto la importancia del compromiso de cada ciudadano en la vida pública, pero, aunque sea en forma de benéfica purga, tendrán que tragarse los sapos monstruosos que contribuyeron a crear. ¿Quién halagó por sistema todas las quejas hasta convertirlas en la única manera de conectar con gentes y territorios? ¿Quién convirtió el Estado de bienestar en un campeonato de promesas de protección sin contraprestación? ¿Quién transformó por vez primera los desastres naturales en un ariete político? ¿Se acuerdan ahora de cómo aprovecharon el chapapote? ¿Y de la nevada del 2001? De aquellos polvos vienen estos lodos.

La nevada ha puesto en evidencia una cadena de errores que tienen su origen en una manera instrumental de entender la gobernanza. Gobernar es ocupar sillas. Este sistema sólo funciona cuando el viento sopla a favor. Si las cosas se tuercen, enseña obscenamente las vergüenzas. Falló desde el primer momento la comunicación del Govern. No sólo porque, en la época del móvil, informaba de lo que todo el mundo ya sabía, sino también porque aquella información dejaba fuera a muchos ciudadanos que pasaron la noche en completa orfandad. La nevada ha demostrado que no existe en Catalunya (ni en España) algo que pueda denominarse seriamente “protección civil”. Una verdadera organización que vincula en una misma red a todas las administraciones y al voluntariado, una organización capaz de autoorganizarse cuando la excepcionalidad lo exige, aquí no existe. Tampoco existe (y aquí los medios de comunicación debemos entonar muy alto el mea culpa) un verdadero control de las grandes compañías de servicios. Es cínico hablar ahora de la MAT. Endesa ha fallado (dejando tirados durante días y días a miles de personas en lo más crudo del crudo invierno) porque su línea de alta tensión sólo aguanta en condiciones de normalidad: los consumidores de Girona sufren en sus carnes las inversiones mínimas de la compañía. ¿Bajo el imperio de sociedades frívolas, se exige paciencia y sufrimiento ciudadanos? ¿Políticos que anteponen su interés al proyecto de país piden sangre, sudor y lágrimas? En nuestra sociedad nadie tiene autoridad moral. Consiguientemente, en el momento de la verdad, la energía social se hunde, doblando el espinazo como las torres de Endesa.

Written by Reggio's

Marzo 12th, 2010 at 8:10 am

Cerco a China, de Carlos Taibo en Público

without comments

En las últimas semanas hemos asistido, por enésima vez, a la manifestación de diferencias más o menos serias entre Estados Unidos y China. Como quiera que en sí mismas poco tienen de nuevas, bueno será que prestemos atención a alguno de los problemas de fondo que se revelan en la relación entre esas dos potencias.

Recordemos, por lo pronto, que China arrastra de siempre una visible vulnerabilidad energética, efecto de su incapacidad para generar las materias primas que reclama el crecimiento de su economía. El país depende abrumadoramente de los suministros de petróleo que, procedentes ante todo del golfo Pérsico, llegan por vía naval a través del estrecho de Malaca. Un bloqueo, relativamente fácil, de este último colocaría a China en la peor de las situaciones, circunstancia que ha obligado a los dirigentes en Pekín a buscar fuentes alternativas de suministro. Bien es verdad que, hoy por hoy, y para ratificar la situación que nos ocupa, esas fuentes –ante todo el continente africano, donde China abraza reglas similares a las postuladas por el colonialismo occidental, y el Asia central ex soviética– no permiten sortear el delicado procedimiento de transporte que China se ve obligada a acatar.

A duras penas sorprenderá que, así las cosas, EEUU esté empeñado en cotocircuitar, hasta donde sea posible, el acceso de China a las materias primas energéticas que esta precisa. Aunque la política estadounidense tiene como punto nodal un golfo Pérsico cada vez más sometido a la pax americana, algunos de sus tentáculos se adivinan incipientemente, también, en el mar de la China meridional, que, emplazado entre las costas de Vietnam, Indonesia, Filipinas y la propia China, se presenta como un prometedor almacén de yacimientos de petróleo.

Para cerrar el panorama, en la trastienda estratégica se manifiesta un fenómeno interesante: como quiera que Japón comparte con China una parecida vulnerabilidad energética –también depende de los suministros que llegan del Pérsico–, bien podría forjarse una alianza entre los dos países articulada en torno a un proyecto de transporte que ha hecho correr mucha tinta. Se trataría de un conducto que, desde el Asia central y tras atravesar el territorio continental chino, arribaría a las costas del Pacífico y alcanzaría el territorio japonés. No es preciso agregar que EEUU, que siente un temor atávico a todo lo que huela a aproximaciones entre potencias secundarias, ha puesto toda la carne en el asador para evitar que una alianza de esa naturaleza prospere.

Las cosas como fueren, estamos obligados a identificar una subterránea dimensión de las agresiones norteamericanas en Irak y Afganistán: la que contempla un incipiente cerco estadounidense sobre China. Son muchos los expertos que, en un terreno próximo, han tenido a bien anunciar que los mayores conflictos del primer tercio del siglo XXI se desarrollarán en la periferia de China. Aunque en modo alguno hay que descartar al respecto las secuelas de un imaginable espasmo neoimperial en Pekín, más fácil es relacionar esos conflictos, claro, con una renovada agresividad de la Casa Blanca.

Carlos Taibo. Profesor de Ciencia Política.

Written by Reggio's

Marzo 2nd, 2010 at 8:06 am

Posted in Economía, Energía, Internacional

Tagged with

Atentos con las renovables, de Carlos Taibo en Público

without comments

Pocas cuestiones reflejan mejor el derrotero del mundo en que nos movemos que la relativa a unas energías renovables que están en todos los labios. El sentido común más elemental dice que, comoquiera que asistimos al agotamiento de la mayoría de las materias primas energéticas que empleamos, es obligado escarbar en las posibilidades que ofrecen fuentes energéticas de carácter renovable y alternativo.
Si hasta aquí nada hay que oponer, conviene prestar atención, con todo, a dos manifestaciones del debate de las renovables que ilustran que no es oro todo lo que reluce.

La primera nos dice algo importante sobre el uso que nuestros gobernantes reservan a esas fuentes de energía, presentadas siempre, sin más, como un lucrativo negocio. Una y otra vez se nos recuerda que España es un líder mundial en lo que a renovables se refiere, circunstancia que por sí sola, y al parecer, debería permitir que en un terreno relevante la competitividad de la economía ganase muchos enteros.

Importa subrayar lo que esa forma de argumentar arrastra en la trastienda: ni siquiera cuando están de por medio problemas gravísimos que afectan al planeta entero –así, el cambio climático y el encarecimiento inevitable del grueso de las materias primas energéticas que empleamos– deja de primar con descaro la lógica del negocio privado, que por definición atiende a la satisfacción de objetivos e intereses particulares.

Mayor relieve corresponde, aun así, a una segunda circunstancia: la percepción dominante –con reflejo palmario, de nuevo, en las miserias que abrazan nuestros gobernantes– parece entender que el despliegue de las energías renovables debe verificarse al servicio de la preservación del modo de vida hiperconsumista y despilfarrador al que hoy nos entregamos. Lo de menos es que ese proyecto sea literalmente irrealizable, toda vez que a duras penas puede imaginarse que esas fuentes de energía permitan atender a una demanda completamente desbocada. Lo realmente significativo es, antes bien, lo que se esconde, de forma dramática, por detrás de semejante apuesta. Porque, y al cabo, lo que se quiere evitar en todo momento es una reflexión previa sobre cuáles son nuestras necesidades y cuáles los instrumentos llamados a satisfacerlas. El debate sobre las renovables reclama antes, en otras palabras, una clarificación sobre cuál es el modelo de sociedad –despilfarradora o austera, endilgada por la producción y el consumo o privilegiadora de otros valores– al que aquellas habrán de aplicarse.

Si hay que proponer un ejemplo al respecto, ninguno mejor que el que aporta la incipiente discusión sobre el coche eléctrico. Aunque es verdad que esa modalidad de vehículo, menos contaminante, resulta moderadamente preferible –sus partidarios prefieren rehuir la discusión relativa a las exigencias que se derivan de un oneroso proceso de fabricación– a los automóviles al uso, lo primero que tenemos que preguntarnos, mal que le pese a gobernantes y empresarios, es si realmente necesitamos tantos coches como gustan de hacernos creer.

Carlos Taibo. Profesor de Ciencia Política.

Written by Reggio's

Febrero 18th, 2010 at 8:05 am

Posted in Economía, Energía

Tagged with

Conclusiones del encuentro digital de S. McCoy con los lectores de ‘El Confidencial’

without comments

Muchas gracias a todos por haber enviado vuestras preguntas. Entre las que han entrado en el foro y las que he recibido por correo electrónico suman más de 60. He tratado de agruparlas por temas y hacer una selección que abarcara la mayor participación posible. Problemas técnicos de los que soy único responsable me han obligado a retrasar su publicación una hora. Lo siento. Ahora, que lo disfruten.

Pregunta 9. Luiso. McCoy, cotizarían al alza: ¿la dimisión de Salgado?, ¿la convocatoria de elecciones generales?, ¿un gobierno de coalición? ¿Qué haría cotizar al alza nuestra maltrecha bolsa? Pregunta 18. Timeo Danaos. ¿Un cambio de gobierno al PP puede calmar los mercados? Pregunta 11. Santísima Trinidad. ¿Qué Ministerios y Ministros pondría si fuera Presidente? Pregunta 17. PetraPacheco. ¿Qué papel corresponde a la Monarquía?

Respuesta: Grecia tiene una ventaja sustancial con respecto a España y es que la crisis se ha producido justo después de un cambio de orientación política en su gobierno, lo que permite que no pese sobre el actual ejecutivo la rémora del pasado. Aún así, mira lo que está pasando. Creo que unas elecciones anticipadas serían la mejor solución, manera de fijar un punto y aparte que restaure la credibilidad de España. Una crisis de gobierno sólo tendría éxito si: uno, hubiera una incorporación de tecnócratas de prestigio al mismo (papelón el del pobre Campa como Secretario de Estado de Economía) y no de acólitos que actúen como Guardia de Corps y, dos, sus decisiones contaran con el beneplácito y respaldo del Presidente, que es el activo español más devaluado. Lo veo difícil. Desgraciadamente, la oportunidad política que la crisis supone para el PP y la poca fiabilidad mostrada por Zapatero de cara a posibles acuerdos, alejan la posibilidad de un Gobierno de Coalición a la alemana. La Monarquía española, superado el importante papel jugado en la Transición, está amortizada a efectos ejecutivos. El Rey reina pero no gobierna, versión Siglo XXI. Ha sido cómplice necesario en la gestación de los desaguisados que ahora nos afectan. ¿Por qué habría de actuar ahora “de oficio”? Nada.

En cuanto a la curiosa pregunta de ministerios y ministros, creo que lo importante no es su número sino la dotación de contenido. Como creo igualmente que no importa tanto el gobierno central como la réplica autonómica, provincial y local a efectos del gasto. Toda remodelación debería girar alrededor de la redefinición de España tanto desde el punto de vista interno como con una óptica exterior. Poco se habla de la rémora que supone Moratinos para el prestigio y la imagen de España, por poner sólo un ejemplo. Profesionales de reconocido prestigio en sus ámbitos de actuación, no manchados por la lacra de la política pesebrera de ignorantes advenedizos; que arriesguen sus fortunas para lograr la fortuna de España. No es una utopía. Esa es la clase de gente que formó los gobiernos de los primeros años de la Transición. Y, aunque luego el resultado de sus actuaciones ha devenido obsoleto, no creo que nos podamos quejar de su trabajo. Se me ocurren un montón de nombres, la verdad.

Pregunta 26. Uno_más. ¿Es la situación alarmista o alarmante? Pregunta 6. Nikki Ramone. ¿Hay un acoso y derribo contra España? Pregunta 3. Stefano Plavi. ¿Ha dictado el mercado sentencia contra España?

R. En mi modesta opinión la situación es alarmante. Pero no de ahora. Desde hace meses. La acumulación complaciente de desequilibrios en los últimos años nos está pasando factura. Todos somos corresponsables: por acción o por omisión. Es verdad que con la globalidad financiera actual y la invención de nuevos instrumentos como los CDS, los efectos son mucho más dramáticos y mediáticos. Pero no es menos cierto que nos habíamos puesto tapones al grito que viene el lobo y ahora que nos muerde la espinilla nos quejamos de que duele. Pues claro. Pero nadie nos obligó a depender de industrias de poco valor añadido como el ladrillo o el turismo, a consumir por encima de nuestras posibilidades, a elegir a nuestros gobernantes. El acoso y derribo es consecuencia, no causa de lo que está pasando en España. No lo olvidemos.

Pregunta 39. Cayman Trader. ¿Es la situación en España comparable a la griega? Pregunta 43. Juanvfm. Los compradores de deuda pública española, ¿exigirán contrapartidas? VLozano me pide que asigne una probabilidad al riesgo de default.

R. Obviamente la larga tradición de los griegos de hacer trampas en las estadísticas públicas, como cuando incorporaron la prostitución al cálculo del PIB para reducir los porcentajes sobre el mismo de deuda y déficit, no se han producido en España en la misma medida. Sin embargo, cuando Roubini y Krugman hablan de España como gran peligro europeo, atienden al tamaño de su economía frente a la griega y hacen referencia únicamente la capacidad de repago de lo debido por el sector público y por el privado. En el caso del primero condicionada por el aumento del gasto recurrente y el colapso de ingresos y su financiación excesiva a corto plazo; el segundo, en su parte bancaria, cuestionada por la losa de los 325.000 millones de crédito promotor y el fin de la financiación barata del BCE en abril; el resto del sector privado afectada por el elevado paro, el excesivo endeudamiento de particulares y empresas… Por tanto, si nos vamos al bottom line, riesgo de impago, sí que es susceptible una equiparación. ¿En mayor o menor porcentaje de posibilidad de concretarse? No me atrevo a afirmarlo. Depende de tantos factores… Aunque en mi fuero interno sinceramente no creo que esta sea una profecía que se vaya a cumplir.

Hace poco hubo una subasta de renta fija griega que llegó a estar sobrecomprada cuatro veces, aunque luego se volvió a desplomar. Ya entonces se habló de que su gobierno había encargado a Goldman Sachs su colocación al fondo soberano chino, cosa después desmentida. No creo que, más allá de estas disquisiones, haya realmente la posibilidad, con la trasparencia en la negociación de este activo, de llegar a pactos privados. La única contrapartida evidente que se va a exigir es la mayor rentabilidad, como quedó demostrado en la subasta de ayer, con el consecuente efecto financiero negativo para las arcas públicas.

Pregunta 2. El Gaitero del Llobregat: ¿Hasta cuándo y hasta dónde? Pregunta 40. Nicht Zufrieden. ¿Nos esperan años muy negros? Pregunta 44. Muy en serio: ¿Bajará el precio de la vivienda? Pregunta 25. Miguelillo. ¿Tiene cabida la iniciativa privada? Javier García Mata pregunta: los jóvenes profesionales, ¿nos tendremos que ir de España?

R: La experiencia prueba que cuando se pone a un país en el punto de mira, la única opción que a éste le queda es tomar el toro por los cuernos y tratar de lanzar un  mensaje de reformas políticas y económicas que tranquilice a los mercados. El impacto va a depender, por tanto, de la rapidez con que se adopten tales medidas, su consistencia (más allá del lanzamiento de globos sonda) y la credibilidad que tengan. Sin embargo será difícil escapar a dos o tres meses de incertidumbre en que viviremos la presión internacional y continuos sobresaltos. A partir de ahí, la implantación de las medidas estructurales necesarias llevará tiempo. Mi horizonte temporal, ya desde 2008, pasa por una recuperación estable a partir de finales de 2012.

La profundidad y velocidad en su ejecución pueden retrasar aún más ese plazo que, en cualquier caso, dependerá: uno, de la estabilización del ajuste en el precio de los activos reales, especialmente la vivienda (que determina la percepción de riqueza de los ciudadanos); una reducción del apalancamiento que facilite el consumo y la inversión; la estabilización en la destrucción de empleo (que genera incertidumbre). En un país como el nuestro en el que dos terceras partes de su PIB es demanda privada, estos tres factores son los que determinarán el curso y el ritmo de la futura recuperación.

De ahí que sea esencial que la reflexión sea de arriba abajo pero también de abajo arriba, análisis particular de en qué medida somos responsables de lo que ha pasado y qué podemos hacer en nuestros respectivos ámbitos de actuación para salir de ésta. Qué podemos hacer por España. La iniciativa privada es no sólo necesaria, sino esencial. De hecho, toda crisis supone una oportunidad, para quien sabe aprovecharla. Necesita del apoyo institucional en forma de aliento tributario y eliminación de trabas, pero requiere, sobre todo, de reflexión individual, conocimiento de uno mismo y del entorno, identificación de valores diferenciales, ejecución sin miedo al fracaso, sentido de la responsabilidad. Ser más profesionales y mejores profesionales. Y hacer de las derrotas, victorias. Sin examen de conciencia, dolor de los pecados, propósito de enmienda y cumplimiento de la penitencia, las quejas sirven sólo para contárselas al maestro armero.

Somos optimistas por naturaleza. No en vano esta semana las expectativas de la encuesta de confianza del consumidor español daba la segunda mejor lectura de… ¡su historia!

Pregunta 5. José Sevillano77. Sr. McCoy, mójese: Enuncie 5 medidas económicas IMPRESCINDIBLES DE TOMAR en los próximos 3 meses, sin que haya que utilizar la fuerza. Pregunta 24. Galloso. ¿Cree de verdad que van a hacer cambios en su política? Pregunta 15. Subjetivo. ¿Hay margen de maniobra? Pregunta 30. Peli. ¿No habría que reformar también el sistema financiero?

R: Si por ausencia de fuerza entendemos la llamada cohesión social, es imposible que cualquier propuesta a estas alturas de la película no implique sacrificios. Siete, no cinco, medidas evidentes son: Reforma de la Administración Pública (tamaño y eficacia: congelación sueldos y reducción de plantilla), Reforma del Mercado Interior (eliminación de barreras y centralización competencias), Reforma Laboral (flexibilidad entendida como mantenimiento de puestos), Reforma Educativa (esfuerzo e incidencia en la FP), Reforma de la Seguridad Social (adecuando prestaciones y contribuciones a la nueva realidad); Reforma Fiscal (simplificación y trasparencia) y Reforma del Sistema Financiero (conversión de las cajas en entidades privadas benefactoras o una fórmula similar y creación de banco malo). No les queda otra porque, de lo contrario, lo que está pasando será sólo la punta del iceberg de lo que está por venir. Ya se ha comentado hasta la saciedad que, en ausencia de política monetaria y de tipo de cambio propias, la única alternativa para ganar competitividad y ajustar nuestra economía es mediante un ajuste de los precios y salarios, en términos reales.

Pregunta 10. Políticosfuera. ¿Cuáles son los tres principales errores del Gobierno en Materia Económica a su juicio?

R: En primer lugar, la falta de reconocimiento de la existencia y dimensión de la crisis con fines electorales, lo que ha provocado que se hayan perdido 24 meses a lo tonto; en segundo lugar, el cortoplacismo de las medidas adoptadas, que han drenado recursos públicos tan necesarios ahora y comprometen gasto recurrente no productivo a futuro; en tercer término, la errónea percepción de lo que nos sacaría de la crisis: se ha confiado demasiado en una recuperación internacional que llevara a España de la mano y le permitiera adoptar las reformas adecuadas, lo que indica ausencia de comprensión global de la cuestión. Mal diagnóstico y peor tratamiento. Con anterioridad al estallido de la crisis, la adopción de políticas procíclicas que han conducido a burbujas como la inmobiliaria.

Pregunta 22. Otrabajo. ¿Hay riesgo de corralito en España, están en riesgo mis ahorros?

R: Gracias a Dios la pertenencia a la UE, que nos perjudica al no poder actuar sobre nuestro tipo de cambio para realizar devaluaciones competitivas, nos obliga a mantener una cierta ortodoxia fiscal y a la asunción de unas reglas que hacen que la deriva populista evidente de este gobierno no pueda concluir en corralito. Sería el remate definitivo para nuestro país. Tampoco creo que los ahorros estén en riesgo en España, sinceramente. Gran parte del sistema está en manos de entidades solventes y diversificadas. Además, en un momento de lucha por la captación del pasivo resultado de la nueva normativa bancaria, los depósitos son un bien demasiado goloso como para que no tengan múltiples novios. Desde ese punto de vista estoy tranquilo. La experiencia ha demostrado, además, que existe discriminación positiva en el caso de que se intervenga una institución financiera: el aval estatal a su actividad y emisiones es inmediato, mejorando su calificación; la remuneración al pasivo se dispara (para impedir el efecto de fuga de fondos); y, por último, el riesgo de mercado de la inversión en, por ejemplo, sus preferentes, desaparece ya que son recomparadas al 100%. Esas son las tristes lecciones aprendidas con el caso CCM, intervención que ha sentado este tipo de extraños precedentes.

Pregunta 32. Náutico ¿Es posible una separación entre las dos Europas y la salida de España del euro?

R: La pregunta es muy interesante porque plantea la viabilidad del sueño europeo como tal, donde seguimos mirando a la izquierda pero hay muchos países que vienen por la derecha. Es importante comprender lo que eso significaría. Creo que Francia y Alemania, como se demostró ayer, van a asumir el liderazgo europeo, van a tratar de aprovechar la ocasión para lograr una verdadera convergencia europea, no van a dar auxilio sin sacrificio, van a revisar los criterios de incorporación. Si fueran inteligentes deberían hacer de esto una oportunidad. Aunque legalmente con el Tratado de Lisboa, España podría salir del euro, no lo contemplo sinceramente como algo factible.

Preguntas 19 y 21. Qwerty007. ¿Merece la pena invertir en los mercados? Pregunta 4. Políticosfuera. ¿Por qué estos latigazos? Pregunta 12. Rascayun. ¿Cómo se explica que el índice subiera de 6.000 a 12.000 en poco tiempo? Pregunta 36. Caballo de Troya. ¿No habrá sido una huida hacia delante de bancos y cajas?

R: Mi reflexión reciente sobre el futuro de la economía y las finanzas pasa por tres ejes: una, la irrupción de internet como gran mercado global; dos, la incorporación de China e India, causa de refundación del capitalismo; y tres, la separación entre economía financiera y real cuya segregación es evidente. La segunda ha dejado de justificar a la primera. No sólo eso: se ha convertido en un monstruo tal que requiere la atención primera tanto de los bancos centrales como de los gobiernos, como ha quedado demostrado. Hay que contemplarlos en su independencia y vida propia como única vía de aprovecharse de su funcionamiento. Desde ese punto de vista, los mercados ya no anticipan el futuro sino que crean las condiciones para que el mismo se materialice. El problema se produce cuando, como ocurre ahora, esta concreción no se produce (ni circula el crédito, ni se crea empleo).

La subida de 2009 se debió, primero, a la creencia de que la intervención de las instituciones públicas habían impedido el colapso global, lo cual es cierto con dos peros: el problema de raíz no se había resuelto (endeudamiento) y los desequilibrios pasaron del sector bancario privado al público. Ahora la caída se deriva de la constatación de estos dos hechos. En segundo lugar, todos los mensajes positivos han venido de parte interesada, de gente u organismos cuya supervivencia estaba en juego o podían irse al garete si se descubría la verdad… como ha quedado demostrado.

Por lo que respecta al IBEX es una aproximación a mercados emergentes, fundamentalmente Latinoamérica, zona geográfica que tiró mucho en 2009. Pero su riesgo se mide localmente; es riesgo España. Si éste se deteriora, el ajuste de valoración es evidente en las corporaciones, como lo son los efectos sobre el consumo de capital, la solvencia y el tamaño del activo de la banca. De ahí que cuando la percepción de España ha sufrido, poco ha importado la diversificación geográfica de sus principales compañías.

Pregunta de Juan Francisco Senchermes. ¿No habría que prohibir la operativa en corto para evitar estas sangrías?

R: Creo que hay que distinguir entre varios elementos distintos. La operativa de trading intradía que permite a un operador ponerse corto por la mañana y recomprar por la tarde sin ni siquiera tener los títulos. Sobre ella cabría actuar simplemente obligando a los agentes tanto nacionales como extranjeros a poner en sus boletas la hora de contratación y exigir la existencia de títulos que respalden la transacción. El problema es que muchos bancos custodios mantienen elevadas posiciones en sus balances no identificadas individualmente por lo que se quedaría, probablemente, en un compendio de buenas intenciones si eficacia real.

Por el contrario, el préstamo de títulos me parece legítimo ya que el que lo realiza asume un riesgo aún mayor del titular de las acciones, el coste de financiación, y por tanto no juega con ventaja alguna. El problema es que sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena y nos olvidamos que en 2005, 2006 y 2009 estas estrategias perdieron dinero. No sólo eso, el cierre sucesivo de cortos contribuye en muchas ocasiones a reforzar las alzas de las bolsas a las que, además, dota de contrapartida. ¿Cuántas de las compras que hubo ayer se debieron a cierre de cortos con beneficio?, ¿qué hubiera ocurrido si no hubieran estado? Nunca lo sabremos, pero no puede ser que los debates aparezcan sólo cuando hay perjuicio de parte. Nadie se quejó en su día del High Frequency Trading (HFT), operaciones de mucho volumen a corto plazo, hiperdireccionales al alza, que ayudaron sin duda a la mejora de las cotizaciones a lo largo del año pasado.

Pregunta 50. Vaviervy. Si Nueva York también cae, ¿por qué achacamos todo el problema a España? Pregunta 28. Emilio. ¿Es una conspiración? Antonio Romero pregunta si esta crisis es comparable a la del 29

R: Bueno, yo ya escribí hace poco sobre los seis motivos que habían provocado, a mi juicio, la caída de las bolsas así como del impacto negativo del dólar para las firmas estadounidenses. Este último fenómeno de apreciación del billete verde es consecuencia del deterioro del euro, no de la fortaleza del dólar, y del miedo a que el  quebranto de las finanzas soberanas de algunas naciones tenga un efecto contagio, lo que refuerza su condición de refugio. No hay que olvidar que estamos en un mundo global donde todo está interrelacionado. En cualquier caso estoy con usted en que ha habido factores adicionales. Para mí el más relevante es el aumento de las tensiones entre China y estados Unidos a cuenta de la divisa, la venta de armas a Taiwan o la visita de Obama al Dalai Lama. ¿Son excusas para una nueva ola proteccionista similar a la que hundió la recuperación en los 30? La sóla mención a esta amenaza debería justificar la preocupación colectiva. Creo que no hay que perder de vista  tampoco lo que está pasando internamente en el gigante asiático. Me quedé de piedra ayer al leer que Moody´s tiene a 11 de sus 16 principales instituciones financieras chinas con rating D, esto es: insolventes. Glups. Por tanto, es verdad, hay factores adicionales.

No soy muy partidario de teorías conspiraniocas, aunque es verdad que de vez en cuando me hago eco de ellas en mi blog. En cualquier caso, ayer se hablaba de que Almunia había hecho su equiparación con Grecia de modo consciente, movido por un aliento de una parte del socialismo que querría quitar a Zapatero del poder. ¿Quién sabe? Sin embargo, y saliéndonos del mundo de lo hipotético para volver a lo real, creo hay dos parecidos esenciales con la crisis del 29, exceso de deuda del sistema y necesidad de un shock de demanda que permita una recuperación sostenida (y que no puede ser bélica, por el bien de todos) y un elemento diferenciador: la importancia cualitativa y cuantitativa de los actores implicados, que le dan una dimensión muy superior. De no incurrir en los errores de entonces y de las posibles sorpresas que la globalización pueda traer puede venir su corrección que, en cualquier caso, llevará tiempo.

Preguntas varias sobre niveles de bolsa y valores concretos (números 7, 13, 20, 52)

R: Soy un gran descreído del análisis fundamental en el entorno actual. Entre otras cosas porque es imposible establecer valores ciertos para los parámetros que lo configuran: flujos de caja, primas de riesgo y crecimiento a perpetuidad. De hecho, durante la subida se han disparado los valores basura, aquellos de baja capitalización y sobreendeudados. Pero nadie decía nada. El mercado no discrimina y las correlaciones son cercanas a 1 tanto al alza como a la baja. Por eso creo que es momento de jugar índice más que valores y esperar en estos últimos oportunidades históricas. En un mercado como éste el análisis técnico juega un papel esencial y para responder a sus cuitas ya tenemos a nuestro gran Yosi Truzman.

En la inversión en bolsa, tiene más sentido las aportaciones periódicas que elegir en el momento exacto de entrada, al menos para un inversor a largo plazo. Así se cogen los momentos medios del ciclo. En un entorno como el actual, es importante fijarse en el entorno competitivo, la generación de caja, el endeudamiento y el payout. Olvidarse del retorno por plusvalía y buscar el dividendo sostenible que normalmente viene de negocios regulados y maduros con pocas inversiones comprometidas. En el caso del trading, el análisis fundamental importa poco. El problema es que hay un engaño colectivo: todos afirmamos nuestra vocación de permanencia pero somos incapaces de tolerar las pérdidas a corto. Sería bueno que cada uno hiciera una reflexión sobre su verdad inversora, sobre sus techos y suelos, sobre su capacidad para despreocuparse.

Más en http://twitter.com/albertoartero y en la cuenta de Alberto Artero en Facebook.

Written by Reggio's

Febrero 6th, 2010 at 8:04 am

Posted in Energía

Tagged with

China crea “superministerio de energía”, de Alfredo Jalife-Rahme en La Jornada

without comments

Bajo la Lupa

Finalmente con un retraso de 14 meses, el gobierno chino creó un superministerio de energía encabezado por el primer ministro Wen Jiabao –quien ha demostrado grandes dotes de estadista y detuvo el G-2 propuesto por Obama para repartirse bipolarmente el mundo– y su segundo de a bordo: la nueva estrella ascendente del firmamento político chino, el vicepremier Li Keqiang, quien representó a su país en el agónico Foro Económico Mundial de Davos, donde hasta Calderón, un fanático del librecambismo neoliberal (de su propia confesión), admitió su escepticismo sobre la Ronda de Doha, prácticamente muerta y a la que falta brindar la sepultura litúrgica.

China Daily (28/1/10) explaya que el flamante superministerio de energía tiene como finalidad planificar, vigilar la seguridad de abasto y consumo, y emprender la cooperación internacional.

Suena bastante ingenua la cooperación internacional en lo referente a la adquisición de hidrocaburos cuando los dos principales consumistas del planeta (Estados Unidos y China) libran literalmente una guerra, que no se atreve a pronunciar abiertamente su nombre, en todos los rincones del planeta para conseguir la principal materia prima contemporánea, que arroja ingresos más allá de los 4 billones de dólares al año.

Quizá el gobierno chino signifique mediante la cooperación internacional la cándida libre obtención de hidrocarubros, sin guerras montadas por la dupla anglosajona (Estados Unidos y Gran Bretaña) de por medio, ya sea con participación accionaria directa, ya sea mediante el contrato muy creativo de trueque de petróleo por empréstitos que ha implementado con dos gigantes de la talla de Rusia y Brasil.

No hay que perder de vista la estructura gubernamental del Partido Comunista Chino, en la que las agencias y las comisiones comportan un diferente significado de mayor jerarquía que sus equivalentes semánticos en el mundo occidental, donde representan metáforas de evasión burocrática.

La nueva Comisión Nacional de Energía (CNE) multiministerial consta de 21 verdaderos pesos pesados: desde Zhang Ping, de la poderosa Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, pasando por Zhou Xiaochuan, del banco central, hasta Zhang Guobao, especialista en energía nuclear.

En China las reservas de divisas, así como la política monetaria y fiscal, son manejadas con criterios estratégicos y no al estilo friedmanista monetarista, como el México neoliberal que lo ha llevado al desastre energético y financiero.

Por encima de los reduccionismos de cada ministerio tomado aparte, la estrategia –en términos de El arte de la guerra de Sun Tzu (siglo V AC)– del nuevo superministerio energético ha identificado a la energía como vital para el futuro desarrollo, donde se deduce que no caben apreciaciones mercantilistas vulgares como la muy simplista, cuan inexistente en una visión multidimensional, de la oferta y la demanda y/o las alucinantes leyes del libre mercado esclavista.

El rotativo chino cita a Lin Boqiang, director del Centro de China para la Investigación de Economía Energética de la Universidad de Xiamen: el establecimiento de la CNE muestra que el gobierno ha elevado los temas de energía a un nivel sin precedente. Y eso que el tema energético siempre fue trascendental cuando China tiene que importar más de 50 por ciento de su consumo de petróleo.

A juicio de Lin Boqiang, tal superministerio, que centraliza los poderes (sic) de los diferentes ministerios, puede ayudar a China a mejor utilizar sus recursos energéticos, ya que la energía se ha vuelto un tema muy complejo que no puede ser manejado por un solo ministerio (como el caso de la adquisición de hidrocarburos en el extranjero).

¿Entenderán la multidimensión de la energía los poderes Ejecutivo y Legislativo del México neoliberal, que no sabe administrar sus pletóricas reservas, las cuales son anómala y unilateralmente controladas con criterios financieristas fiscalistas desde la disfuncionalmente parasitaria Secretaría de Hacienda?

Cabe señalar que en China la economía es más desarrollista y mucho menos financierista que el decadente G-7.

La energía constituye la prioridad inalienable del gobierno chino, que desde hace 12 años ha intentado coordinar infructuosamente su política energética, salpicada de disfuncionales cuellos de botella, flagrantes contradicciones y hasta de carestías ininteligibles cuando la estatal Petrochina representa la principal empresa planetaria (en términos de capitalización de mercado).

Justamente hace 12 años fue creada la Secretaría de Energía, que duró solamente cinco años al haberse extraviado en los dédalos burocráticos. Bueno, en el México neoliberal, repleto de voladores de Papantla sin mástil, la Secretaría de Energía (su actual titular viene de la Casa de Moneda y sabe de petróleo lo que yo de sánscrito) se ha vuelto un estorbo dispendioso cuando el director de Pemex (sometido demencialmente a la parasitaria Secretaría de Hacienda) ostenta más poder en la práctica.

Entre las tareas del superministerio de energía estará alcanzar el “objetivo robusto de reducir en el 2020 la intensidad de las emisiones de bióxido de carbono por unidad de PIB entre 40 y 45 por ciento de los niveles de 2005, así como modernizar la industria del carbón y procurar una mayor diversificación de fuentes alternas, como la energía nuclear (apuntalada por Rusia).

No faltan analistas unidimensionales, como Fu Jing (China Daily, 28/1/10), quienes aseveran que el superministerio de energía fue instalado para combatir la corrupción de las gigantes empresas petroleras estatales que abusan de su poder monopólico.

A nuestro juicio, hoy la aplicación energética, debido a múltiples consideraciones, tiende a la combinación creativa (energy-mix) manejable en cada caso específico y lo peor sería imitar a locas y a ciegas como opera el México neoliberal, que obedece los lineamientos impuestos por el TLCAN, que benefician en última instancia los intereses unilaterales de Estados Unidos.

Stratfor (28/1/10), centro de pensamiento texano-israelí, resalta tanto la recentralización de la política energética como los aspectos negativos de la CNE, que enfrentará resistencias de todos aquellos que gozan de canonjías en el sistema vigente.

Expone la necesidad de crear un entorno doméstico más estable y coordinar a los actores del sector energético estatal y su burocracia, que padece congestión y regulaciones contradictorias.

Considera que China altera sus prioridades cuando las sanciones de Estados Unidos tocan a la puerta de Irán, lo cual afectará sus importaciones de petróleo del Golfo Pérsico, en medio del control doméstico de precios.

¿A poco Estados Unidos y Gran Bretaña, ya no se diga el México neoliberal, gozan de una mejor política energética a la razonada por China?

Por encima de los fracasados criterios financieristas y economicistas a ultranza, tan reduccionistas como equívocos, lo destacable radica en que China cruzó el Rubicón geoenergético con la creación de un superministerio que se maneja creativamente con criterios estratégicos y multidimensionales.

Written by Reggio's

Febrero 1st, 2010 at 8:03 am

Gobernar es tomar decisiones, de Francesc de Carreras en La Vanguardia

without comments

El debate de estos últimos días se ha centrado en la ubicación de los llamados cementerios de residuos nucleares. Primero fue Yebra, en la provincia de Guadalajara, y después Ascó, en la de Tarragona. Sus respectivos ayuntamientos presentaron candidaturas para albergar en su término municipal una planta en la que se depositarán los residuos nucleares de toda España. Tanto sus propios partidos (PP y CiU), como los presidentes de sus comunidades (Barreda y Montilla, del PSOE y del PSC) han rechazado públicamente tales iniciativas. La sensación que han producido estos desencuentros entre municipios, comunidades y partidos es de una gran confusión, cercana al caos. Una vez más los ciudadanos perciben que los políticos no saben hacia dónde van y que, en el fondo, les interesa más ganar como sea las próximas elecciones que encauzar y solucionar los problemas que la sociedad tiene planteados.

Cuando un partido que está en el gobierno no se enfrenta a los verdaderos problemas sino que esconde la cabeza bajo el ala, se entretiene en nimiedades que a nadie importan o comete evidentes errores, quizás gane las próximas elecciones porque todavía los ciudadanos no se hayan dado cuenta de su inconsistencia, pero a la larga todo se descubre, más dura es la caída en los siguientes comicios y se produce el relevo, la alternancia. Se da paso al gobierno de otro partido, con otras ideas y proyectos.

Ahora bien, cuando la ausencia de rumbo y la incoherencia continuada abarca a todos los partidos, la factura que pagar es mucho más cara. Pagan los partidos por su falta de seriedad, paga el sistema político porque suscita desconfianza, pagan los ciudadanos porque en sus vidas repercute la ineficacia de los gobernantes. Cuando la sensación es que todos los partidos son igual de ineptos y de qué más da que ganen unos u otros, ya que las consecuencias serán las mismas, comenzamos a estar ante una crisis del sistema político y una deslegitimación de la democracia. Abstengámonos de votar, todos lo hacen y lo harán igual de mal, dicen los electores. Vamos ya en esta dirección y sólo si tomamos conciencia de sus peligros podemos ponerle remedio. Todo ello, desde hace un tiempo aplicable a Catalunya, comienza a ser aplicable al resto de España, a sus comunidades autónomas, al Gobierno central, al partido en el Gobierno y al de la oposición. Se ha convertido en un mal común.

El caso de los cementerios nucleares es un ejemplo más de la poca calidad de nuestra clase política. Mientras los alcaldes de pequeños ayuntamientos asumen una responsabilidad que saben que puede hacerles impopulares pero están dispuestos a arrostrarla porque consideran -con razón o sin ella- que la decisión es beneficiosa para su municipio, aquellos que les han otorgado la competencia para tomar dicha decisión se echan para atrás, los dejan solos, expedientan a sus concejales o les presionan para que rectifiquen. Todo por un hipotético puñado de votos, aconsejados seguramente por supuestos expertos en marketing electoral y comunicación política, unos expertos que suelen confundir hacer política con vender lavadoras. Así nos va. Sinceramente, dudo mucho que esta falta de consistencia en la toma de decisiones haga ganar votos. Creo más bien que los ciudadanos desearían y confiarían en unos partidos, unos líderes y unos gobernantes que les dijeran la verdad, lo que ellos consideraran que es la verdad, que razonaran sus posiciones de forma argumentada, mostrando también sus dudas y sus riesgos. Los ciudadanos conocen las dificultades que implica escoger entre varias opciones porque ellos mismos lo experimentan en su vida diaria. Saben que al optar siempre puede uno equivocarse, pero saben también que en la vida hay que tomar decisiones y que estas pueden ser erróneas. Pero que la peor equivocación es no tomarlas cuando hay que hacerlo.

Pues bien, los ciudadanos pueden comprender que hacer política consiste en lo mismo, en escoger entre varias soluciones, quizás ninguna convincente del todo, pero gobernar es tomar decisiones ante los problemas, como sucede en la vida misma, no eludir los problemas para así evitar tomar decisiones. Déjense, pues, de marketing y de publicidad comercial. Planteen los problemas en todas sus dimensiones, argumenten pros y contras de las soluciones posibles, escojan la que consideren más aceptable y arrostren responsabilidades. Así es la vida, así es también la vida política. Al debate sobre los cementerios nucleares debía haberle precedido otro debate: el energético. Hoy en día, en este debate, pieza central es el futuro papel de la energía nuclear, en un momento en que está claro que las fuentes de energía limpias son insuficientes y las energías fósiles llevan camino de extinguirse. Además, las centrales nucleares son mucho más seguras y el principal riesgo, los cementerios, también. Hablemos de todo ello y escojamos con todos los datos sobre la mesa.

Que no pase como con la crisis económica, que se negó para ganar unas elecciones (y se ganaron), apenas se han tomado medidas para afrontarla seriamente y ahora resulta que España será la única entre las grandes economías que disminuirá el PIB en este año, que en Europa estaremos en compañía de Grecia, Estonia, Chipre, Hungría y Rumanía. Todo por no haber tomado decisiones a tiempo, en definitiva, por haber eludido los problemas, por no haber sabido gobernar.

FRANCESC DE CARRERAS, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB.

Written by Reggio's

Enero 28th, 2010 at 8:11 am

Las nucleares y las autonomías, de Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia

without comments

Son varios los conflictos que se solapan y se entrecruzan estos días en el controvertido debate sobre la posible instalación de un almacén temporal centralizado (ATC) de residuos nucleares en la localidad de Ascó, en la Ribera d´Ebre. Además de la polémica clásica entre partidarios y contrarios de la energía nuclear en general, encontramos el pulso entre Ascó y las comarcas que se sienten concernidas por este proyecto, las discrepancias entre dirigentes locales y cúpulas centrales de algunos partidos (especialmente CiU y PSC), el choque entre opiniones sindicales y posiciones de otro tipo de asociaciones, la batalla permanente del sur de Catalunya por no seguir siendo el único patio trasero del país y casi del Estado, las diferencias entre los cuadros territoriales de un mismo partido (que, a veces, dicen una cosa en público y otra en privado, como explicaba Sara Sans el pasado domingo), la indisimulada competencia entre ICV y ERC por liderar la protesta, el nuevo encontronazo entre Montilla y sus socios en el Govern (salvado, in extremis, con unas declaraciones claras pero muy tardías) y, como no podía ser de otro modo, el intento de todos los partidos de aprovechar lo que ocurre en Ascó para ganar posiciones (o perder pocas) de cara a los próximos comicios catalanes, teniendo siempre en la memoria lo que supuso (para unos y para otros) el contestado trasvase del Ebro.

La cantidad de intereses, de valores, de criterios y de prioridades que se mueven agitada y confusamente en este cuadro ha hecho de este asunto un auténtico campo de minas para cualquier político que estime su estampa. De ahí que los que aspiran a ocupar el centro y sumar apoyos de todos lados (Montilla y Mas) hayan sido los más ambiguos, contradictorios, improvisadores y lentos a la hora de buscar una síntesis plausible y fijar una posición. Al final, los líderes de PSC y CiU han llegado a la misma conclusión, contraria al almacén nuclear en Ascó. No preguntaremos si les ha movido más la ética de la convicción o la ética de la responsabilidad, el miedo al batacazo electoral o las presiones de las otras siglas, el hecho es que -tras echar un vistazo al follón que se está liando- se han colocado también detrás de la pancarta del no.

En mi lista inicial de los numerosos conflictos alojados, al estilo de las muñecas rusas, en esta discusión sobre el llamado popularmente “cementerio nuclear”, he silenciado uno, a propósito. ¿No lo echan en falta? A mí, particularmente, es el que más me interesa en este momento, porque enfoca nítidamente los límites estructurales, insalvables, de la política catalana. Hablo, como ya han adivinado, del conflicto entre administraciones que late también (y ruidosamente) en el fondo de este embrollo. Veamos: según la ley, la ubicación de todos los residuos nucleares de España depende únicamente de lo que decida el Gobierno central, de acuerdo con unos municipios especiales. A esta fiesta, las autonomías (sean naciones históricas o regiones) no han sido invitadas, ni tan sólo consultadas. La Generalitat es aquí un convidado de piedra, con derecho a la pataleta y nada más. Será Madrid quien acabará eligiendo, según sus cálculos e intereses, entre los municipios que presenten candidatura para acoger el ATC.

Tiene gracia que, cuando tenemos el nuevo Estatut pendiente de sentencia en el Tribunal Constitucional y los augurios al respecto no son nada halagüeños, vayamos redescubriendo lo que ya sabíamos pero que -un poco por pragmatismo cortoplacista y otro poco por idealismo ingenuo- tenemos excesiva tendencia a olvidar: que el poder de verdad sigue residiendo donde siempre y que, a pesar de treinta años de Estado de las autonomías, las decisiones sobre asuntos estratégicos para la vida de los catalanes están bloqueadas de oficio de manera férrea, sin necesidad de que unos altos magistrados ayunos de autoridad emitan fallo alguno. La semana pasada, al comentar el debate suscitado por el Ayuntamiento de Vic, llegamos al mismo punto: las comunidades autónomas no tienen competencia alguna para establecer el número de población extranjera que son capaces de integrar con éxito. Y no hablemos de la gestión del aeropuerto de El Prat, otro ejemplo de lo mismo.

El Parlament de Catalunya acordó el año 2008 oponerse a la instalación de almacenes nucleares en el país. Fue un gesto que estos días se ha invocado para frenar las pretensiones del Ayuntamiento de Ascó. Pero el alcalde y los concejales del lugar saben distinguir entre el poder virtual y el poder real (el que se relaciona con el sector energético y ofrece millones de euros) y van a lo suyo. La Cámara Catalana también alumbró, con gran consenso, un Pacte Nacional per a la Immigració que, a la hora de la verdad, es un catálogo de buenas intenciones al albur de la voluntad de control del Ministerio del Interior. La paradoja es dura: la Generalitat es Estado pero no puede decidir -apenas influir- sobre cuestiones de Estado que afectan directamente la vida y el bienestar de los catalanes, para muchas generaciones. No hace falta ser independentista para ver que este edificio está muy mal asentado. Para levantar los ánimos sólo nos faltaba la vicepresidenta Salgado advirtiendo que el gasto de las autonomías necesita más control, aviso bronco que ha fulminado el último gramo de federalismo sincero del conseller Castells.

Mientras estamos tan distraídos, con tres centrales de las ocho que funcionan en España, Catalunya produce más del 40% de la energía nuclear que usan todos los españoles. Una evidente solidaridad (sin duda constitucional) que no necesita verse completada con un almacén de residuos radiactivos.

Written by Reggio's

Enero 27th, 2010 at 9:10 am

La segunda mitad de la era del petróleo, de Mariano Marzo en El País

without comments

La producción mundial debería aumentar mucho para satisfacer la demanda de las economías emergentes. Pero la extracción tiene crecientes problemas técnicos y geopolíticos. Se acerca el fin, la hora del relevo

Durante los primeros 11 meses del año pasado, y en una coyuntura de profunda crisis económica, la producción mundial de petróleo promedió 84,9 millones de barriles diarios (Mbd), lo que equivale a más de 156.000 litros por segundo. Un flujo difícil de imaginar y que, sin embargo, debería incrementarse en las dos próximas décadas en más de 20 Mbd para satisfacer las previsiones de demanda creciente de las grandes demografías emergentes. Y eso sin contar con que la producción de los campos actualmente en explotación en el mundo está cayendo a un ritmo cercano al 6,7% anual. Lo cual significa que para satisfacer el crecimiento de la demanda y compensar este declive, la industria petrolera tendrá en realidad que desarrollar de aquí a 2030 una nueva capacidad productiva cercana a los 64 Mbd. Un volumen que equivale a más de seis veces la producción actual de Arabia Saudí.

¿Podrá la industria del petróleo hacer frente a este desafío? No parece fácil ya que algunas petroleras dudan de que pueda superarse de forma sostenida el listón de los 100 Mbd y el promedio de las previsiones efectuadas por 12 de ellas pone en evidencia la existencia de un ajustado balance entre oferta y demanda en las dos próximas décadas. Y, sin embargo, la respuesta a esta pregunta tiene gran trascendencia por la estrecha relación que existe entre crecimiento económico y aumento del consumo de petróleo. Desde 1980, por cada incremento del 1% del PIB mundial, la demanda de petróleo ha aumentado un 0,3%, de modo que la posible existencia de futuras limitaciones en el suministro podría cuestionar la vigencia del actual paradigma socioeconómico, basado en el crecimiento exponencial continuado.

Las cifras publicadas hasta la fecha sobre la disponibilidad de recursos y reservas de petróleo son muy dispares y no existe consenso al respecto. Pero lo fundamental no es determinar los recursos y reservas con precisión, sino saber si su transformación en flujos productivos se realizará a la velocidad necesaria para cubrir la demanda proyectada. Visto así el problema, el National Petroleum Council advierte de una realidad preocupante: “El mundo no se está quedando sin recursos fósiles, pero el aumento continuado de la extracción de petróleo a partir de fuentes convencionales presenta cada vez más riesgos y éstos constituyen un serio obstáculo para asegurar la demanda a medio plazo”.

Algunos de estos riesgos son de naturaleza técnica. Entre éstos cabe citar: a) desde la década de los ochenta los nuevos descubrimientos no reponen el petróleo extraído; b) los costes de exploración y producción están aumentando como consecuencia de que cada vez se trabaja en regiones más remotas, en ambientes más extremos y se perfora a mayor profundidad; c) la producción mundial de petróleo convencional en los campos en explotación está experimentando un declive promedio del 6,7% anual que podría alcanzar el 10% si se descuidan las inversiones; d) la industria petrolera sufre una alarmante escasez de personal, y e) la relación entre la energía obtenida del petróleo extraído y la energía consumida en el proceso de extracción está empeorando rápidamente, y por tanto cada nuevo barril añadido a las reservas tiene un menor contenido energético neto.

Además de estos problemas técnicos, existen otros de claro matiz e implicaciones geopolíticas. La producción de petróleo en 30 de los 54 Estados productores ha sobrepasado ya su máximo y en otros 10 se observa una tendencia al estancamiento. Por ello, el suministro futuro de petróleo dependerá básicamente de 14 países. Por otra parte, la producción de petróleo convencional ajena a la OPEP no crece y está entrando en declive, con lo cual el mundo será cada vez más dependiente de la OPEP, lo que implica la consolidación de un mercado oligopolista.

Y por si fuera poco, a todo ello hay que añadir las incertidumbres existentes en torno a la concreción de las imprescindibles inversiones para aumentar la producción. Cubrir la demanda mundial prevista entre 2007 y 2030 requiere una inversión acumulada cercana a los 5,9 billones de dólares (de 2008) y el 73% de la inversión en exploración y producción ha de realizarse en países que no pertenecen a la OCDE. Un aspecto fundamental, porque en muchos de estos países la movilización de las inversiones debe superar no pocas barreras legislativas, normativas y comerciales. Los principales obstáculos que podrían limitar o retrasar las mencionadas inversiones son esencialmente de naturaleza geopolítica: las políticas de control del ritmo de extracción de recursos ejercidas por los gobiernos, el “petronacionalismo” que impide o limita el acceso de las compañías privadas internacionales a la explotación de los recursos y la inestabilidad política, las amenazas terroristas y los conflictos militares que suelen acompañar a la “maldición de los recursos”.

A corto plazo, el balance global entre la oferta y la demanda de petróleo puede calcularse sin demasiadas dificultades. La principal incertidumbre obedece a posibles imprevistos, como retrasos en la inauguración de los proyectos de producción y la cancelación o el aplazamiento indefinido de algunos de ellos. Como consecuencia de una inversión insuficiente en el pasado, diversas fuentes señalan un riesgo potencial de que la oferta no llegue a satisfacer la demanda en el próximo lustro. En la actual coyuntura de crisis, dicho peligro se ha visto postergado en el tiempo por la caída de la demanda, pero en los próximos años, el desplome de las inversiones que la propia crisis ha provocado puede incrementar este riesgo, especialmente si la salida de la crisis se tradujera en una rápida recuperación de la demanda.

A más largo plazo, existen diversas proyecciones sobre el futuro del suministro global de petróleo, resultado de diferentes modelos basados en aproximaciones metodológicas y datos de partida distintos. Tales proyecciones muestran una marcada dicotomía. Por un lado, tenemos las que no ven dificultades insuperables en el horizonte del 2030 y, por otro, hay pronósticos más pesimistas que advierten que el mundo está ya muy cerca del cenit de la producción de petróleo convencional (peak oil), o que lo alcanzará en algún momento de las próximas dos décadas, por lo que resultaría urgente reducir la demanda y propiciar un desarrollo rápido de sustitutos.

Un análisis comparativo de 14 pronósticos recientes elaborados entre 2006 y 2008, concluye que, a pesar de la existencia de múltiples incertidumbres, es probable que el cenit de la producción de petróleo convencional tenga lugar antes de 2030 y que existe un riesgo significativo de que dicho momento se concrete en la próxima década. Frente a esta evaluación, resulta verdaderamente preocupante constatar cómo la mayoría de países no está considerando seriamente aplicar políticas preventivas y de gestión del riesgo.

Un número especial de la revista Science, editado con motivo de su 125 aniversario bajo el título de ¿Qué es lo que no sabemos?, incluía en la lista de las 25 cuestiones de mayor impacto para el futuro inmediato de la humanidad, la pregunta: ¿qué puede reemplazar al petróleo barato y cuándo? Se trata sin duda de uno de los mayores interrogantes sobre nuestro futuro y los datos que acabamos de exponer parecen justificar plenamente la preparación y aplicación de medidas preventivas y correctivas.

Ciento cincuenta años después del nacimiento de la industria del petróleo, ha llegado el momento de aplicarse urgentemente a la tarea de reemplazar un combustible del que depende cerca del 95% del transporte global y que, además, constituye la base de nuestro desarrollo socioeconómico. Una tarea que requiere el despliegue de un ambicioso plan de choque que combine medidas de gestión de la demanda con una decidida apuesta por la investigación y el desarrollo.

Existen demasiados indicios que apoyan las tesis que nos advierten sobre el fin del petróleo fácil y barato y de que nos estamos adentrando en la segunda mitad de la era del petróleo -o como diría un geólogo guasón, en el “Petroleoceno tardío”-. Cómo para quedarse de brazos cruzados.

Mariano Marzo Carpio es catedrático de Recursos Energéticos en la Facultad de Geología de la Universidad de Barcelona.

Written by Reggio's

Enero 21st, 2010 at 9:15 am

Posted in Economía, Energía, Política

Tagged with

¿Todos ricos?, de Mariano Marzo en La Vanguardia

without comments

En este mundo globalizado en el que nos ha tocado vivir, cerca de un 80% de la población suspira por alcanzar las cotas de bienestar de las que disfruta un ciudadano medio de los países desarrollados. Pero, para hacer realidad su sueño, a todas luces legítimo, los aspirantes deben cumplir un requisito imprescindible: igualar, o como mínimo aproximar, su consumo energético al de los países que pertenecen al selecto club de los privilegiados. ¿Es eso factible? ¿De qué cantidad de energía estaríamos hablando?

Para responder a estas cuestiones conviene hacer cuentas. Un habitante de EE. UU. consume anualmente unas 7,9 toneladas equivalentes de petróleo (Tep), mientras que el consumo medio por persona en el mundo es de 1,68 Tep (casi cinco veces menos). Teniendo en cuenta que la población del planeta se acerca a los 6.700 millones de personas, si aplicásemos la tasa de consumo energético per cápita de EE. UU. al conjunto de los habitantes del mundo, obtendríamos un resultado equivalente al de un planeta poblado por algo más de 31.500 millones de almas consumiendo energía según el patrón mundial promedio actual.

Probablemente, tomar como referencia el consumo anual de un ciudadano de EE. UU. no sea una buena idea; básicamente, porque dicho consumo constituye un claro ejemplo de derroche, propiciado por la gran extensión del país, su condición de superpotencia económica y militar, así como por las condiciones climáticas extremas de algunos de sus estados. Quizás fuera más apropiado fijarse como objetivo un consumo por persona más moderado, como el promedio de un habitante de la UE, que a fin de cuentas no vive peor que un estadounidense a pesar de que su gasto energético se reduce a menos de la mitad, situándose en unas 3,58 Tep por año (el de España es de 3,08 Tep). En este caso, el ejercicio de equivalencia formulado en el párrafo anterior arrojaría el resultado de un planeta habitado por cerca de 14.300 millones de personas.

Para calibrar la cantidad de energía requerida por los países en desarrollo para que sus ciudadanos puedan seguir ascendiendo por la escalera del bienestar, otro dato de interés es que los consumos energéticos anuales per cápita de algunas de las grandes económicas emergentes, como Brasil (1,2 Tep), China (1,54 Tep) e India (0,39 Tep), todavía se sitúan por debajo del promedio mundial. Con el agravante de que entre los tres totalizan 2.585 millones de personas, de los cuales 1.300 millones corresponden a China y 1.095 millones a India

Las perspectivas no son halagüeñas. Pero siempre nos queda el recurso de apelar al optimismo, argumentando que el futuro nunca resulta ser como lo habíamos imaginado y que, con un poco de suerte y la oportuna inversión en I+D, quizás seamos capaces de repetir el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, evitando así acabar a la greña por la energía. Aunque, con toda seguridad, de lo que nadie nos va a salvar es de pagarla cada vez más cara.

Written by Reggio's

Enero 19th, 2010 at 9:07 am

Posted in Economía, Energía

Tagged with

Fiasco y rituales de supervisión financiera, de Antón Costas en Negocios en El País

without comments

Las élites financieras forman un mundo aparte dentro de la economía. Se puede observar en algunos de sus comportamientos, como la forma de vestir. O escuchando la seguridad con la que hablan hasta de aquello en que se han equivocado. Pero quizá el rasgo más curioso es que su capacidad de aprender de los errores y batacazos es menor que la del resto de los humanos.

Eso está ocurriendo ahora. Hay claros indicios de que no han sacado ninguna lección de esta crisis y que esperan salir de rositas. Algunos bancos ya han anunciado la continuidad de su política de pago de bonus a sus directivos. Las agencias de rating, que han fallado en dar información fidedigna a los inversores acerca de la calidad de los productos financieros, no se han dado por enteradas. Y los reguladores y supervisores quieren hacernos creer que todo ha sido un problema de codicia privada por falta de más regulación.

¿Por qué les cuesta tanto aprender?

Al contrario de cualquier otro empresario o profesional, la élite financiera sabe que hay escasa probabilidad de que tengan que pagar por sus errores. Y donde no hay castigo, no hay aprendizaje. Excepto casos puntuales como el de Madoff, ningún financiero ha tenido que asumir responsabilidades por su negligencia o venalidad. Y lo que es más importante, no tenemos una forma creíble para amenazarles con el cierre de sus instituciones sin que a la vez provoquemos riesgo de daño para la economía.

Esta crisis ha obligado a utilizar enormes cantidades de recursos públicos para financiar el rescate de bancos y cajas y los programas de apoyo al sector privado y al desempleo. Como los ingresos fiscales han caído por la recesión, los Gobiernos se están endeudando. Pero he aquí que la misma élite financiera que ha provocado la crisis y ha forzado a los Gobiernos a endeudarse es la que, con deportivo cinismo, está alarmando contra los riesgos de la deuda.

¿Qué hacer para evitar que se vuelvan a dar en el futuro los mismos comportamientos?

Las autoridades políticas y monetarias creen que la solución está en más regulación y en la creación de nuevas autoridades. Tanto la Administración norteamericana como las autoridades europeas han anunciado ya paquetes de reformas en este sentido.

Soy partidario de una mayor regulación y, especialmente, de una mejor supervisión financiera. Pero no creo que la solución esté sólo en más de lo mismo.

Cada vez es más evidente que en el origen de la crisis financiera de 2008 ha habido fallos importantes en la gestión de la política monetaria y en la supervisión. ¿Cómo, si no, existiendo tal cantidad de organismos reguladores, de auditoría y de supervisión del sistema financiero, a cuyo frente están los que se consideran the best and the brightest, nadie advirtió y puso remedio a las más que evidentes conductas de riesgo excesivo que estaban adoptando las instituciones financieras?

La respuesta de las autoridades es que había una laguna en la regulación que permitió a un tipo de banca propensa al riesgo estar al margen de la supervisión. Pero, siendo cierto, esto es insuficiente para explicar lo ocurrido. En nuestro caso, las cajas de ahorro estaban bien reguladas y supervisadas y, sin embargo, muchas de ellas contrajeron un nivel de riesgo inmobiliario a todas luces excesivo, pero que los supervisores no vieron o no consideraron adecuado frenar.

Pienso que para tener una seguridad razonable de que algo similar no se repita son necesarias, al menos, dos cosas:

Primera, que haya un reconocimiento de los fallos en la gestión de la política monetaria y de supervisión financiera, al menos desde del crash de las punto.com en el año 2000. No es necesario una autocrítica al estilo estalinista ni ponerse un cilicio, pero sí alguna señal de que han aprendido de esos errores. Por eso Ben Benanke, presidente de la autoridad monetaria federal de Estados Unidos, se está viendo cuestionado para renovar su cargo, tal como El País Negocios recogía el domingo pasado.

Segunda, es necesario aprender la lección de que, además de una mayor y mejor regulación técnica, se necesitan reglas e instituciones sociales y políticas que ejerzan una labor de contención de la codicia privada y de control democrático de los propios supervisores.

Los 25 años que siguieron a la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial fueron las décadas de mayor crecimiento económico, igualdad social y estabilidad financiera. No sólo porque hubiese una mayor regulación, sino porque al lado de la supervisión tecnocrática existían reglas e instituciones sociales y políticas, como los sindicatos, los partidos socialdemócratas y los medios de comunicación, que sirvieron de control democrático de la codicia y las prácticas financieras irregulares.

Pero en las dos últimas décadas, como consecuencia de varios desarrollos económicos y políticos, esas organizaciones han perdido fuerza como mecanismos de control social. En ausencia de ese control democrático, la regulación financiera se ha convertido en un mero ritual de supervisión, que al final ha acabado en un gran fiasco.

Que en el futuro se consiga evitar nuevas crisis financieras de la magnitud de la que padecemos depende, por tanto, de cómo la crisis afecte a la democracia. Si hay un fortalecimiento de las reglas e instituciones de control social y político, veremos un sistema financiero más estable y una economía más sana. Si, por el contrario, la crisis debilita aún más la democracia, todas esas nuevas regulaciones y autoridades que nos proponen, por muy bien intencionadas que estén, continuarán siendo meros rituales de supervisión técnica que conducirán a un nuevo fiasco.

Antón Costas Comesaña es catedrático de Política Económica de la UB.

Written by Reggio's

Enero 17th, 2010 at 9:08 am

Posted in Energía

Tagged with

Un consejo que puede acabar en paradoja de John Müller en El Mundo

without comments

AJUSTE DE CUENTAS

Muchas personas vieron ayer un órdago definitivo en la decisión de Antonio Brufau de convocar un consejo extraordinario de Repsol para mañana y buscar que los accionistas lo ratifiquen. Brufau adoptó la medida muy pocas horas después de que se hiciera público que socios relevantes de Repsol, entre ellos la Caixa, consideran su relevo como una posible vía de pacificación de la empresa ante los reparos que el presidente de Sacyr y principal accionista de la petrolera, Luis del Rivero, viene poniendo desde el año pasado a la gestión del directivo catalán.

La gente de Del Rivero, por ejemplo, consideró exagerada la convocatoria como reacción a crónicas periodísticas. Observadores independientes la entendían como la única salida que le quedaba a Brufau. Otros la veían como una muestra de debilidad del presidente de la petrolera.

Y reinaba un consenso muy amplio de que la convocatoria no era tanto una reacción contra Del Rivero, sino una maniobra para exponer los auténticos deseos de la Caixa -la casa original de Brufau- que ya envió señales mixtas en el consejo de noviembre pasado cuando apoyó con importantes matices la política de reducción de dividendos de Repsol que tanto irritó a Sacyr.

No es improbable que mañana viernes se produzca la paradoja de que se hagan realidad tanto los deseos de Brufau como los de Del Rivero. O sea, que el presidente de Repsol sea ratificado en su cargo, pero que su relevo ya esté en marcha.

Primero, porque Sacyr no ha pedido la convocatoria y el orden del día no ofrece la impresión de que se vaya a dar respuesta a sus reiteradas demandas de modificar el plan estratégico (apodado «la biblia» por el equipo de Brufau). Y segundo, porque un relevo en la gestión (que sí le contentaría) sólo sería fruto de un consejo tormentoso.

Como aún no se ha perfilado un sucesor de consenso (pese a que el nombre de Demetrio Carceller ha sido muy citado y no hay que descartar la ambición del propio Del Rivero), un consejo con enfrentamientos abriría más heridas que las que cerraría y la Caixa no está dispuesta porque no es su estilo.

Ayer, había hipótesis para todos los gustos, pero todas incidían en la debilidad de Brufau. Los que son críticos de Del Rivero creen que el constructor ha llegado a un pacto con la Caixa para entregarle los activos gasistas de Repsol y así, el grupo que preside Isidre Fainé podrá integrarlos con su joya de la corona que es la nueva Gas Natural. A cambio, Del Rivero tendría manos libres para liquidar activos de la petrolera y hacer caja.

Otros, consideran imposible ese camino porque el Gobierno le ha colgado el cartel de «estratégica» a Repsol y después de lo sucedido con Endesa (donde Acciona se quedó con las renovables) nadie quiere oir hablar de troceamientos. En el Ejecutivo se ve con preocupación este nuevo episodio de la guerra Brufau-Del Rivero y se apuesta porque se imponga la cordura.

Hoy, la aristocracia de la energía se dará cita en Sevilla para hablar de las propuestas que hará la presidencia española de la UE este fin de semana. Se espera, cómo no, a Brufau, pero todos querrán oír más sobre su futuro y el de Repsol que de otras cosas.

john.muller@elmundo.es

© Mundinteractivos, S.A.

Written by Reggio's

Enero 14th, 2010 at 9:11 am

Posted in Economía, Energía

Tagged with

Load time improved by PHP Speedy Load time improved by PHP Speedy

Free counter and web stats