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Archive for the ‘Internacional’ Category

Una menor influencia, de Esther Barb茅 en La Vanguardia

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LA CLAVE

El desarrollo de la UE como actor global se ha basado, a imagen y semejanza de su mundo interno, en la gobernanza (normas, reglas e instituciones) y en el multilateralismo como forma superior de organizaci贸n. Ahora bien, los cambios en el mundo han ido justamente en contra de la orientaci贸n europea. Hemos pasado del momento unipolar de la posguerra fr铆a a la multipolaridad anunciada por la aparici贸n de nuevas potencias, fuertes en recursos. Y hemos pasado de la era del multilateralismo a la era del soberanismo, con las consecuencias que todo ello comporta para una UE m谩s c贸moda en un mundo unipolar, en el que ganaba prestigio como voz alternativa a Estados Unidos. Las consecuencias se dejan notar en la erosi贸n de la UE tanto como potencia normativa como potencia econ贸mica: la crisis del euro y la p茅rdida de su liderazgo en materia de derechos humanos en las Naciones Unidas (sustituida por China y por Rusia) son buenos ejemplos. Estamos frente a una erosi贸n de las capacidades y de las normas de la UE para ejercer de dise帽ador del orden mundial.

Frente a ello, la UE ha reaccionado con una estrategia de actuaci贸n frente a los denominados socios estrat茅gicos (Estados Unidos y emergentes) que persigue reforzar las instituciones multilaterales a la vez que redistribuir el poder. Dicha estrategia no se ha traducido en mayor influencia. A pesar de que la UE se ha dotado de mayor coherencia (marco jur铆dico institucional del tratado de Lisboa), no se puede decir lo mismo de su cohesi贸n (habilidad de los estados para alcanzar posiciones comunes). Ello se traduce en muchos casos en voces europeas de los estados miembros, en plural, y en fiasco para la representaci贸n europea (Catherine Ashton no se ha convertido en el tel茅fono europeo). Todo ello repercute negativamente en el reconocimiento de la UE como actor global por parte de las otras potencias. A los problemas de la UE para ser aceptada como potencia econ贸mica (crisis del euro) y como potencia normativa (auge del soberanismo) se suma su incapacidad para reaccionar en t茅rminos colectivos, como se vio en Libia el a帽o pasado. En suma, la redistribuci贸n del poder a nivel mundial y la divisi贸n interna nos explican las limitaciones de la UEcomo actor global. Sin ella, hay muchas cosas que no se pueden hacer (negociaciones comerciales), pero no siempre le esperan para adoptar decisiones, como se demostr贸 en 2009 en la Cumbre Mundial del Clima (Copenhague), a pesar de su ostentoso t铆tulo de l铆der verde en el mundo.

Esther Barb茅, catedr谩tica de Relaciones Internacionales UAB-IBEI.

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Mayo 6th, 2012 at 7:10 am

El 鈥渃onsenso鈥 de Bruselas puede romperse, de Ram贸n Cotarelo en P煤blico

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En los a帽os 90 imper贸 en Am茅rica Latina el 鈥淐onsenso de Washington鈥 como recetario obligado para que las econom铆as de la regi贸n salieran de la crisis de la deuda y aseguraran el crecimiento.聽 No se consiguieron los objetivos, no hubo crecimiento y s铆, en cambio, varias crisis financieras. Sin embargo, las pol铆ticas del Consenso se convirtieron en el catecismo para aplicar a todos los pa铆ses en v铆as de desarrollo, el n煤cleo del neoliberalismo. Europa participaba en el tal consenso en la medida en que sus pa铆ses聽 forman parte de los organismos financieros que lo apoyaban, singularmente el FMI y el Banco Mundial.聽 Participaba del lado c贸modo, acreedor, de la situaci贸n. Y, de pronto, se ha encontrado del lado malo, ha visto como esos mismos organismos y los 鈥渕ercados鈥 ,la trataban como pa铆ses en desarrollo y se le aplicaba el mismo Consenso de Washington, solo que aqu铆 pasa por ser en la pr谩ctica una especie de 鈥渃onsenso de Bruselas鈥 que apenas oculta que, en realidad, es un 鈥渃onsenso de Berl铆n鈥.

Porque el elenco de medidas, el tr谩gala a que se forz贸 a los pa铆ses latinoamericanos en los 90 es en esencia el mismo que viene administr谩ndose a los pa铆ses europeos desde que se inici贸 la actual crisis. El mismo. Empezando por el punto primero que, en realidad, es requisito de todos los dem谩s, esto es, la disciplina presupuestaria. Las otras medidas son tambi茅n exactamente iguales y, si alguna diferencia se da, es porque en Europa ya llevamos a帽os practic谩ndolas, como la privatizaci贸n del sector p煤blico, la desregulaci贸n de los mercados, la rebaja de impuestos a las rentas altas, la privatizaci贸n de los servicios p煤blicos, especialmente la educaci贸n y la sanidad como muy bien est谩 vi茅ndose en Espa帽a.

Siendo el 鈥渃onsenso de Bruselas鈥 id茅ntico al de Washington (en todas sus variantes) lo l贸gico es suponer que su resultado sea el mismo que en Am茅rica Latina, esto es, una 鈥渄茅cada perdida鈥, como recordaba Felipe Gonz谩lez en una de esas reuniones de alto nivel en Hispanoam茅rica.聽 Es cierto que ello no tiene por qu茅 ser as铆 ya que las mismas medidas aplicadas en contextos distintos pueden dar resultados distintos; pero lo m谩s probable es que sean los mismos. Los seres humanos nos parecemos mucho.

Hay una especie de expectativa generalizada de que si los franceses eligen a Hollande presidente, se rompa el eje Francia-Alemania (que en realidad es eje Alemania-Francia) y pueda articularse una alternativa al consenso neoliberal. Es una expectativa que se nutre de la importancia objetiva de Francia en la Uni贸n y que, probablemente es lo que m谩s pesa en la ventaja en intenci贸n de voto de Hollande respecto a Sarkozy a quien un electorado con el nacionalismo herido no ve suficientemente eficaz en la defensa de la grandeza francesa frente a las imposiciones alemanas. Algo terrible en el pa铆s vecino. No como aqu铆, en donde la derecha combati贸 junto a los nazis en la Divisi贸n Azul.

El eje de la campa帽a de Hollande ha sido ese: el impacto en Europa de un cambio pol铆tico de la derecha a la izquierda聽 en Francia; la afirmaci贸n de la importancia de Francia y de c贸mo esta volver谩 a imponer su punto de vista reorientando una Uni贸n que va por mal camino. Algo que Sarkozy no puede ni prometer despu茅s de cinco a帽os de mandato en que no ha conseguido nada de lo anterior. Precisamente el hecho de que, por primera vez, Merkel haya dicho que, si la pol铆tica de disciplina es prioritaria, en inmediato segundo lugar viene la de crecimiento, demuestra que puede estar prepar谩ndose para un entendimiento con la izquierda europea en el que alienta la posibilidad de que las pol铆ticas de est铆mulo permitan soslayar el efecto destructor del consenso neoliberal. La esperanza est谩 en la izquierda. Otra cosa es que esta consiga articularla en t茅rminos pr谩cticos y viables. Ah铆 tiene su reto, en la transformaci贸n del reformismo de discurso en hecho.

Ram贸n Cotarelo. Catedr谩tico de Ciencias Pol铆ticas.

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Mayo 6th, 2012 at 7:07 am

Efecto domin贸, de Casimiro Garc铆a-Abadillo en El Mundo

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A FONDO

El pasado jueves, el Gobierno argentino logr贸 sacar adelante en el Congreso el decreto de expropiaci贸n del 51% de YPF con un apoyo masivo (208 votos a favor por s贸lo 32 en contra). La sesi贸n se convirti贸 en un acto patri贸tico aderezado con una gigantesca pancarta de N茅stor Kirchner desplegada sobre los abarrotados esca帽os.

La presidenta, Cristina Fern谩ndez (CFK), ha recuperado popularidad gracias a este golpe de efecto, que va a tener continuidad con medidas coercitivas hacia otras empresas espa帽olas (por ejemplo, la congelaci贸n de tarifas que afecta a Endesa).

Pero CFK no se conforma s贸lo con ganar apoyos en Argentina, sino que est谩 utilizando la expropiaci贸n como un medio para convertirse en un referente pol铆tico regional.

CFK vendi贸 ante sus ciudadanos la decisi贸n del presidente de Bolivia, Evo Morales, de expropiar la filial espa帽ola de Red El茅ctrica como la evidencia de un efecto domin贸 que amenaza extenderse sobre todo el continente latinoamericano.

Sin embargo, la realidad es muy otra. La decisi贸n de Morales fue improvisada y, de hecho, la misma ma帽ana del 1潞 de Mayo sus ministros ni siquiera la conoc铆an. Ha sido un gesto que hay que interpretar en clave interna y que no tendr谩 mayores consecuencias.

Lo que s铆 es cierto es que CFK, como ha verificado el CNI en informes al Gobierno espa帽ol, est谩 moviendo todas sus influencias en la zona para lograr no s贸lo apoyos verbales, sino hechos que avalen que la expropiaci贸n de YPF ha sido una medida pionera en defensa de los intereses nacionales.

Pero, por el momento, esa campa帽a con tintes antiespa帽oles no est谩 teniendo demasiado 茅xito. El propio Rajoy ha podido comprobar en recientes contactos con los presidentes de Per煤, Ollanta Humala, y de Ecuador, Rafael Correa, que sus gobiernos no tienen en mente ninguna medida ni siquiera parecida a la adoptada por Argentina.

Por supuesto, tampoco M茅xico, ni Colombia, ni Chile, ni Brasil est谩n en sinton铆a con la decisi贸n de CFK.

Lo que preocupa ahora al Gobierno es Venezuela. Seg煤n fuentes solventes, antes de adoptar la decisi贸n sobre YPF el Gobierno argentino consult贸 con Hugo Ch谩vez que, por supuesto, dio su total apoyo.

Ya en 2009, el r茅gimen bolivariano se qued贸 con la propiedad del Banco de Venezuela, por el que el Grupo Santander recibi贸 una indemnizaci贸n de 745 millones de d贸lares. A煤n quedan all铆 importantes empresas como la propia Repsol, Iberdrola, Telef贸nica, etc茅tera, y bancos como el BBVA o aseguradoras como Mapfre.

En octubre hay elecciones en Venezuela, y aunque el partido de Ch谩vez es el favorito en las encuestas, es probable que recurra a medidas populistas si la oposici贸n logra recortar distancias.

Lo que el Gobierno espa帽ol tiene claro es que, de momento, ha evitado el efecto contagio de YPF, que habr铆a sido letal para la econom铆a espa帽ola.

casimiro.g.abadillo@elmundo.es

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Mayo 5th, 2012 at 7:14 am

El problema de las prioridades, de Bj酶rn Lomborg en Expansi贸n

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Esta d茅cada ha visto notables avances frente a los mayores desaf铆os de la humanidad. Considere la declaraci贸n de victoria sobre la polio en la India, un hecho que parec铆a imposible hace diez a帽os. En enero se cumpli贸 un a帽o desde que se report贸 el 煤ltimo caso en este pa铆s. O mire a los avances logrados frente a la malaria: en la 煤ltima d茅cada, el n煤mero de casos se ha reducido en un 17% y el n煤mero de muertes en un 26%. A pesar del crecimiento de la poblaci贸n mundial y de la crisis econ贸mica, la pobreza absoluta; es decir, la proporci贸n de personas que viven con menos de 1,25 d贸lares al d铆a, est谩 disminuyendo en todas las regiones del mundo. De hecho, se ha logrado alcanzar cinco a帽os antes de lo previsto el Objetivo de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas relativo a reducir la pobreza extrema a la mitad.

Hace apenas unos a帽os atr谩s, el uso de la circuncisi贸n masculina como una herramienta en la lucha contra el VIH/Sida era desconocido por la mayor铆a. Hoy en d铆a, Onusida y la Organizaci贸n Mundial de la Salud lo recomiendan como un medio para combatir el VIH/Sida, y m谩s de diez pa铆ses africanos est谩n poniendo en pr谩ctica estrategias para aumentar su disponibilidad. Del mismo modo, el concepto de utilizar la geoingenier铆a como respuesta ante el cambio clim谩tico ha pasado del terreno de la ciencia ficci贸n a ser un 谩rea de investigaci贸n seria.

Esta d茅cada tambi茅n ha sido testigo de un 60% de aumento en la ayuda al desarrollo mundial. El desaf铆o del programa La Promesa de Dar de Bill Gates se gradu贸 de ser un mero concepto a ser una verdadera campa帽a, ya que ha recibido promesas de donaciones en favor de buenas causas por una cifra que llega, por lo bajo, a los 125.000 millones de d贸lares.

Pero, no obstante de que la 煤ltima d茅cada ha dado muchas razones para alegrarse, hay 谩reas en las que no podemos afirmar tal 茅xito. El cambio clim谩tico se ha convertido en uno de los problemas sobre los que m谩s se habla, sin embargo, las negociaciones globales se han desmoronado y apenas hemos logrado un peque帽o avance en la reducci贸n de emisiones de carbono con relaci贸n a diez a帽os atr谩s.

Conflictos violentos

Del mismo modo, los conflictos violentos contin煤an teniendo un impacto negativo demasiado alto. Y a pesar de que el mundo logr贸 alcanzar cinco a帽os antes de lo previsto el Objetivo de Desarrollo del Milenio relativo al suministro de agua potable, el suministro de servicios de saneamiento b谩sico se ha quedado atr谩s: un pasmoso tercio de la poblaci贸n mundial; es decir, 2.500 millones de personas, carecen de acceso a saneamiento b谩sico, y m谩s de mil millones de personas defecan al aire libre.

Otros problemas han surgido y crecido a lo largo de la d茅cada. Si los patrones actuales contin煤an, para el a帽o 2030 el consumo de tabaco puede dar cuenta de unos 10 millones de muertes por a帽o, y la mayor铆a de ellas ocurrir铆an en pa铆ses de bajos y medianos ingresos: podr铆amos ver alrededor de mil millones de muertes relacionadas con el tabaco en este siglo, en comparaci贸n con las 100 millones de muertes del siglo XX. Las enfermedades cardiovasculares dan cuenta de 13 millones de muertes en los pa铆ses de bajos y medianos ingresos cada a帽o; es decir, dan cuenta de m谩s de una cuarta parte de la cifra total de muertes y los factores de riesgo relativos a dichas enfermedades est谩n en aumento.

La situaci贸n de los desaf铆os que enfrenta la humanidad cambia r谩pidamente. Lo mismo sucede con nuestro conocimiento sobre la mejor manera de responder ante ellos. Los fil谩ntropos y los dise帽adores de pol铆ticas necesitan tener acceso de manera regular a informaci贸n actualizada sobre c贸mo usar eficazmente los fondos limitados que est谩n disponibles.

El Consenso de Copenhague, que yo dirijo, proporciona un v铆nculo entre la investigaci贸n acad茅mica y el an谩lisis econ贸mico concreto que pueda ser utilizado por quienes toman decisiones en el mundo real. Cada cuatro a帽os, investigadores y premios Nobel trabajan para identificar las respuestas m谩s inteligentes a los problemas m谩s grandes que enfrenta la humanidad. En 2004, el Consenso de Copenhague puso de relieve la necesidad de priorizar las medidas para controlar y tratar el VIH/Sida. Se dedic贸 m谩s dinero y atenci贸n a la prevenci贸n y tratamiento del VIH. En el a帽o 2008, el Consenso de Copenhague centr贸 la atenci贸n de fil谩ntropos y dise帽adores de pol铆ticas en inversiones relacionadas con el suministro de micronutrientes. La aceptaci贸n p煤blica de esta idea condujo a un aumento en los esfuerzos para reducir el ‘hambre oculta’; es decir, las personas que sufren por no recibir los nutrientes que necesitan.

Este pr贸ximo mes de mayo, m谩s de 30 premios Nobel e investigadores trabajar谩n juntos, una vez m谩s, con el fin de identificar las formas m谩s inteligentes para responder a los desaf铆os mundiales, llevar谩n a cabo este trabajo bas谩ndose en la informaci贸n m谩s actualizada sobre los problemas m谩s dif铆ciles que enfrenta nuestro mundo.

Desde el a帽o 2008, la crisis econ贸mica mundial ha hecho que sea a煤n m谩s necesario garantizar que se utilice el gasto en ayuda y desarrollo de manera sabia; es decir, se dirija a lugares donde dicho gasto pueda lograr el mayor impacto. El Consenso de Copenhague lleva a cabo la dif铆cil tarea de comparar un conjunto de iniciativas con otro, mediante el uso de principios econ贸micos y herramientas financieras fundamentales.

En primer lugar, equipos de economistas expertos y de renombre mundial escriben art铆culos de investigaci贸n sobre los costes y beneficios de una serie de inversiones destinadas a abordar desaf铆os espec铆ficos. Se incentiva el debate y la discusi贸n al garantizar que se escriban tres documentos sobre cada tema, de modo que se ponga a disposici贸n una amplia gama de opiniones de expertos. Esto proporciona un marco con el cual podamos ver el precio integral, que incorpora todos los costes, beneficios, y los derivados que llegan a la sociedad como resultado del uso de una cantidad limitada de dinero en una manera espec铆fica.

Pol铆tica de cooperaci贸n

Toda esta investigaci贸n constituye una valiosa contribuci贸n al desarrollo internacional y a la pol铆tica de cooperaci贸n. Pero el proyecto va un paso m谩s all谩. Un panel conformado por los economistas m谩s importantes del mundo, entre ellos cuatro premios Nobel, pone a prueba y debate las recomendaciones de los expertos, e identifica las posibilidades m谩s atractivas. Junto a los trabajos de investigaci贸n, la lista de prioridades elaborada por los premios Nobel proporciona un insumo importante para los fil谩ntropos y los dise帽adores de pol铆ticas.

No obstante que la 煤ltima d茅cada ha sido testigo de grandes avances, lo que nos da razones para mantener la esperanza, todav铆a existen muchos problemas importantes que deben ser abordados, como por ejemplo la desnutrici贸n, el saneamiento, la educaci贸n, los conflictos civiles, el cambio clim谩tico y los desastres naturales, nombrando 煤nicamente algunos de los m谩s prominentes.

Sin embargo, 驴son los problemas m谩s prominentes los que necesariamente debemos abordar de inmediato? La investigaci贸n y la lista con prioridades hacen que consideremos las razones de nuestras prioridades actuales, y nos desaf铆an a gastar los recursos limitados para hacer en primer lugar el mayor bien posible. 驴Y cu谩les son las mejores cosas que debemos hacer primero? Nos enteraremos cu谩les son en el mes de mayo.

Bj酶rn Lomborg is an adjunct professor at the Copenhagen Business School, where he founded and directs its Copenhagen Consensus Center, which seeks to study environmental problems and solutions using the best available analytical methods. He is the author of the bestselling book The Skeptical Environmentalist and Cool It, the basis of an eponymous documentary film.

(c) 1995-2012 Project Syndicate

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Abril 25th, 2012 at 7:11 am

Kirchner frente a la legalidad, de Araceli Mangas Mart铆n en El Mundo

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TRIBUNA: ‘CASO REPSOL YPF’

Se ve铆a venir el conflicto entre Argentina y la multinacional espa帽ola Repsol tras las decisiones concatenadas de una decena de gobiernos provinciales de retirar las licencias de operatividad y otras acciones lesivas sobre YPF, la sociedad local de la que Repsol es accionista mayoritaria. Todo apunta a una expropiaci贸n, aunque 茅sta podr铆a haberse frenado en las 煤ltimas horas.

驴Puede un Estado expropiar propiedades extranjeras? S铆. El Derecho internacional general reconoce esa facultad siempre que el Estado expropiante la ejerza de manera respetuosa con el propio sistema internacional: que sea por causa de utilidad p煤blica -controlable jurisdiccionalmente y no con meras afirmaciones panfletarias-, que no haya discriminaci贸n, que se d茅 una compensaci贸n adecuada (justa, r谩pida, efectiva en divisa convertible y adecuada) y que se respeten los compromisos internacionales contra铆dos (entre otros, en este caso el Acuerdo para la protecci贸n rec铆proca de inversiones entre Espa帽a y Argentina de 3 de octubre de 1991). Es el est谩ndar m铆nimo internacional en la materia de trato a la propiedad extranjera.

Los extranjeros y sus bienes est谩n sometidos a la competencia territorial del Estado en esas condiciones. Por ello, todo Estado hu茅sped tiene la obligaci贸n de no atentar contra los bienes y actividades que legalmente han permitido adquirir a las empresas extranjeras, pues, como es l贸gico, no se puede atraer capitales del exterior en unas condiciones y m谩s tarde apoderarse de los mismos cual rep煤blica banarera.

En el caso que nos ocupa hay dos planos bien diferenciados: la controversia entre Argentina y Repsol (YPF) y la directa entre los dos Estados.

La empresa Repsol compr贸 en 1999 su participaci贸n mayoritaria -pero no exclusiva-en YPF al propio Gobierno argentino y a otros accionistas. No es un conflicto de car谩cter colonial como consecuencia de concesiones de la metr贸poli, no. Las inversiones protegidas por el acuerdo bilateral hispanoargentino incluyen 芦Derechos para realizar actividades econ贸micas y comerciales鈥 en particular los relacionados con la prospecci贸n, cultivo, extracci贸n y explotaci贸n de recursos naturales禄 y se precisa que esos derechos se extienden a la zona econ贸mica exclusiva y a la plataforma continental argentina 芦a efectos de prospecci贸n, exploraci贸n y preservaci贸n de recursos naturales禄. Argentina se comprometi贸 a no obstaculizar, mediante medidas injustificadas o discriminatorias, el mantenimiento de tales inversiones.

Tanto Espa帽a como Argentina han celebrado con terceros Estados otros convenios sobre protecci贸n de inversiones m谩s favorables -que no exigen iniciar la v铆a judicial interna para la demanda internacional-, por lo que Repsol podr铆a acogerse a ese r茅gimen m谩s favorable que le permite eludir la v铆a judicial argentina.

S贸lo tendr铆a que iniciar negociaciones directas durante seis meses con el Estado hu茅sped y despu茅s acudir al arbitraje internacional, ya sea del CIADI con sede en Washington (Centro internacional sobre arreglo de diferencias relativas a inversiones entre Estados y nacionales de otros Estados, del que son parte Espa帽a y Argentina), ya sea de un tribunal ad hoc (a crear espec铆fico para este caso), prevaleciendo el CIADI si no se ponen de acuerdo en tres meses sobre qui茅n debe arbitrar. Al menos no depende de la protecci贸n diplom谩tica, en sentido estricto, de Espa帽a para iniciar Repsol por s铆 misma la v铆a internacional.

Es evidente que la v铆a internacional es bastante m谩s segura y objetiva que la nacional en la que los jueces dif铆cilmente se abstraer谩n del ambiente populista y demag贸gico de las medidas discriminatorias o expropiatorias. Los 谩rbitros internacionales dirimir铆an la controversia solamente conforme a los principios de Derecho internacional p煤blico y las normas de Derecho internacional privado (tal como se prev茅 en el convenio bilateral) y no del maleable Derecho argentino.

Pero, adem谩s, est谩 el plano de los deberes jur铆dicos entre los dos Estados. M谩s all谩 de que este asunto se haya convertido en un asunto pol铆tico o de Estado, el Gobierno de Espa帽a ejerce un derecho propio ante el Gobierno argentino: el derecho a exigir a Argentina que cumpla con sus obligaciones emanadas del Derecho internacional general y del convenio bilateral que suscribi贸 con nuestro pa铆s en 1991. Los atentados a los derechos de Repsol a la luz del convenio se vienen sucediendo de forma diversa, pero la eventual expropiaci贸n ser铆a un grave hecho il铆cito internacional pues hay argumentos para estimar que dicha expropiaci贸n no reunir铆a las condiciones permitidas por el Derecho internacional general ni respetar铆a el convenio bilateral. Adem谩s, ser铆a un atentado a la seguridad jur铆dica (principio general de derecho com煤n a los ordenamientos), y todo ello generar铆a la responsabilidad internacional de Argentina frente a Espa帽a. Para exigir esa responsabilidad, nuestro Gobierno deber铆a acudir, primero a las negociaciones, y despu茅s a un tribunal arbitral para dirimir la controversia intergubernamental conforme a lo previsto en el convenio de 1991.

Los Estados, en este caso Argentina, est谩n obligados a respetar el Derecho internacional en la persona de los extranjeros (personas f铆sicas y jur铆dicas) que han admitido legalmente en su territorio y por ello la controversia no ser铆a s贸lo contra la petrolera espa帽ola sino de Estado a Estado. Espa帽a tiene raz贸n en el fondo, que no en las formas, cuando avisa que ser铆a un atentado a los derechos de Espa帽a, tal como lo tiene reconocido secularmente el Derecho internacional.

Sin embargo, Argentina no ha cometido, ni aun materializ谩ndose la expropiaci贸n, 芦una agresi贸n禄 ni ser铆a equivalente a una agresi贸n militar. Son gruesas palabras en boca del ministro espa帽ol de Asuntos Exteriores, impropias en t茅rminos jur铆dicos y nada diplom谩ticas. Ya est谩n los 谩nimos algo exacerbados por parte del Gobierno argentino por su propia deriva nacional-populista como para echar le帽a al fuego desde el Gobierno de Espa帽a.

Es una diferencia jur铆dica privada y p煤blica, de gran trascendencia econ贸mica, pero nada m谩s. Las relaciones entre argentinos y espa帽oles son muy profundas y ricas y hay que confiar en la madurez y alto nivel cultural de la sociedad argentina para que se reconduzca desde all铆 la controversia. Como dice un tango, 芦Que somos siempre amigos, pero no olvides nunca, amigos nada m谩s禄. Conservemos esa amistad, que no es poco.

Araceli Mangas Mart铆n es catedr谩tica de Derecho Internacional P煤blico en la Universidad Complutense.

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Abril 16th, 2012 at 7:14 am

Las turbulentas relaciones hispano-argentinas y el caso YPF, de Rafael Calduch en Expansi贸n

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El conflicto surgido por el, todav铆a, proyecto del gobierno argentino de nacionalizar la empresa Yacimientos Petrol铆feros Fiscales (YPF), participada en un 57,4 % por Repsol, no puede interpretarse de forma simplista como un conflicto entre los intereses econ贸micos de un pa铆s y los de una multinacional extranjera, que es como se est谩 planteando ante la opini贸n p煤blica argentina, ni tampoco como el resultado de una iniciativa pol铆tica de la presidenta Cristina Fern谩ndez de Kirchner para aliviar la presi贸n interna generada por el sector m谩s radical y populista del movimiento peronista, combinada con una creciente dependencia nacional de las importaciones energ茅ticas, que ya han alcanzado los 10.600 millones de euros.

Sin duda estos factores est谩n presentes en este conflicto y condicionan su evoluci贸n, pero si pretendemos comprender su verdadera naturaleza, las opciones reales para su resoluci贸n y el alcance de sus efectos, hay que abrir la perspectiva para situarlo en el marco general de las relaciones entre las empresas espa帽olas y los reg铆menes pol铆ticos de Am茅rica Latina.

La nacionalizaci贸n de YPF que ahora se plantea en Argentina tiene antecedentes muy directos en la realizada por Bolivia, tras el acceso a la presidencia de Evo Morales en 2006. M谩s tarde se produjo la nacionalizaci贸n del Banco de Venezuela, controlado por el Banco Santander, realizada por el presidente venezolano Hugo Ch谩vez en 2008. Ese mismo a帽o, el gobierno argentino presidido por N茅stor Kirchner expropiaba Aerol铆neas Argentinas al grupo espa帽ol Marsans, tras una huelga salvaje desatada por los sindicatos.

Por tanto, desde la perspectiva espa帽ola, la penetraci贸n y el mantenimiento de las inversiones en Iberoam茅rica adolecen de dos graves defectos que desde los a帽os 90 no se han corregido: 1) La falta de una correcta evaluaci贸n de los importantes riesgos pol铆ticos asociados a los proyectos inversores, y 2) La ausencia de un adecuado apoyo pol铆tico a la empresa espa帽ola en su proceso de internacionalizaci贸n.

Inteligencia econ贸mica

El primero de ambos errores ha ocasionado una falta de valoraci贸n de los importantes factores pol铆ticos y de inseguridad jur铆dica que siempre se dan en esta regi贸n. Es decir, ha faltado la necesaria inteligencia econ贸mica, impidiendo la adopci贸n de las correspondientes provisiones financieras para compensar los efectos de un posible fracaso del proyecto debido a causas pol铆ticas ajenas a su viabilidad estrictamente econ贸mica. Por otra parte, los sucesivos gobiernos espa帽oles, tanto socialistas como populares, han propiciado la internacionalizaci贸n de nuestras inversiones y empresas, pero han carecido de la suficiente visi贸n y voluntad pol铆ticas para garantizar su continuidad. Este vac铆o en el apoyo institucional del Estado espa帽ol resulta clamoroso en el caso de Iberoam茅rica, m谩xime si se compara con el que ofrecen los gobiernos de EEUU, Jap贸n y China.

Este es el marco general en el que hay que situar el conflicto entre el gobierno argentino y Repsol por el control de YPF, cuya evoluci贸n y resoluci贸n condicionar谩 la situaci贸n y el futuro inmediato de otras empresas (Telef贸nica, Endesa, Aguas de Barcelona, BBVA, Banco Santander, etc茅tera), no s贸lo en este pa铆s sino en toda la regi贸n latinoamericana.

En efecto, la econom铆a argentina presenta importantes desajustes estructurales que ninguna empresa espa帽ola all铆 establecida deber铆a ignorar. La principal fuente de tales desajustes deriva directamente de la particular configuraci贸n pol铆tica y social de Argentina. Articulada como un Estado federal, con importantes poderes de los gobernadores y los parlamentos provinciales, la base de representaci贸n y movilizaci贸n pol铆tica de la sociedad se viene controlando desde los a帽os 40 del siglo pasado por el Partido Peronista, m谩s tarde Justicialista, que en sentido estricto es un movimiento pol铆tico-social heterog茅neo creado desde sus or铆genes para legitimar el liderazgo de dirigentes populistas a trav茅s de una red nacional de clientelismo. Ello explica las enormes dificultades para consolidar partidos pol铆ticos al margen o contrarios al justicialismo (Uni贸n C铆vica Radical, Partido Socialista), que garanticen una alternancia en el gobierno y combatan la inclinaci贸n del sistema a permitir el nepotismo.

Es obvio que con esta configuraci贸n estatal, la econom铆a nacional no se desarrolla siguiendo criterios de eficiencia y rentabilidad sino de oportunidad pol铆tica y de conflictos de intereses entre las distintas redes clientelares que controlan la sociedad y el Estado. Por ese motivo, el principal escollo interno que debe salvar el decreto de nacionalizaci贸n de YPF es la pugna entre la presidencia del pa铆s y los gobiernos de las provincias en las que se encuentran los yacimientos energ茅ticos, interesados todos por lograr una posici贸n de ventaja en el futuro reparto de los beneficios mediante la explotaci贸n del nuevo yacimiento de “Vaca Muerta”.

En semejantes condiciones, la intervenci贸n pol铆tico-diplom谩tica del gobierno espa帽ol no s贸lo es necesaria y oportuna, sino que es la 煤nica que puede reconducir el conflicto al terreno estrictamente econ贸mico, en el que existen numerosas f贸rmulas para resolverlo.

Margen de maniobra

En efecto, las autoridades espa帽olas disponen de los medios y las capacidades para condicionar internacionalmente el margen de maniobra que internamente posee el gobierno argentino. La pertenencia a la Uni贸n Europea, actualmente negociando un Acuerdo de Asociaci贸n con MERCOSUR, ofrece una importante baza que refuerza considerablemente nuestra capacidad de presi贸n estrictamente bilateral. El peso de la UE en la Organizaci贸n Mundial del Comercio, en el G-20 o con pa铆ses iberoamericanos con los que ya existen acuerdos de asociaci贸n, como Chile y M茅xico, constituyen razones poderosas que ninguna presidencia argentina puede ignorar, m谩xime si le sumamos la evidencia de que su principal socio econ贸mico, Brasil, no respaldar谩 medidas unilaterales de nacionalizaci贸n aunque s贸lo sea para impedir que se repitan las experiencias sufridas por Petrobras en el caso boliviano y evitar conflictos innecesarios con Europa.

Pero este conflicto tambi茅n exige una profunda revisi贸n de las estrategias de las empresas espa帽olas que operan en Iberoam茅rica. El Gobierno espa帽ol no puede convertirse en el instrumento de salvaci贸n in extremis de los intereses de unas empresas que act煤an en Latinoam茅rica guiadas exclusivamente con criterios econ贸micos y sin una adecuada evaluaci贸n del contexto pol铆tico de los pa铆ses en los que se instalan. La credibilidad de las intervenciones gubernamentales espa帽olas radica en su excepcionalidad, en caso contrario se corre el riesgo de arruinar las bases de toda nuestra pol铆tica exterior en esta regi贸n que alcanza a 谩mbitos como la seguridad, las relaciones cient铆fico-culturales o la cooperaci贸n al desarrollo.

La conclusi贸n es clara: m谩s all谩 de las gestiones que tanto Repsol como el Gobierno espa帽ol deben realizar para reconducir el conflicto con Argentina, deber铆a considerarse la necesidad de establecer un 贸rgano de consulta y coordinaci贸n entre las empresas y el Gobierno que garantice la protecci贸n de los intereses nacionales como parte inexcusable del proceso de internacionalizaci贸n que Espa帽a, como potencia a escala mundial, viene acometiendo en todos los 谩mbitos desde hace m谩s de dos d茅cadas. En caso contrario, no pasar谩n muchos meses antes de que volvamos a enfrentar un nuevo conflicto de nuestras empresas en Iberoam茅rica.

Rafael Calduch. Catedr谩tico de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid.

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Abril 16th, 2012 at 7:11 am

Refundaci贸n conservadora en EEUU, de Gustavo Palomares en El Mundo

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TRIBUNA: CARRERA HACIA LA CASA BLANCA

El autor subraya el bajo perfil de los candidatos republicanos en el proceso de primarias. Plantea el peligro de la Doctrina neomilitarista que se vuelve a extender en Estados Unidos.

Las primarias y caucus que est谩n teniendo lugar estos meses en EEUU en las filas republicanas han demostrado no s贸lo un perfil bajo de los distintos candidatos del Partido del elefante en el intento por capitalizar la victoria relativa de las legislativas de 2010 frente a Obama sino, sobre todo, una gran pobreza en las ideas y propuestas de esta presumida refundaci贸n conservadora.

La pelea respecto a qui茅n insulta m谩s alto y mejor a Obama para demostrar al electorado la mayor distancia posible respecto al denostado y vilipendiado -seg煤n dicen- 芦sistema proteccionista p煤blico socialista禄 en sanidad, educaci贸n y protecci贸n social semejante al de sus 芦amigos los europeos禄, est谩 ocupando el centro del debate. La serie de encuentros entre los principales candidatos, televisados a todo el mundo, han avergonzado a la inteligencia pol铆tica. Y todo ello en el mejor escenario electoral posible: con una crisis econ贸mica golpeando fuertemente a las clases medias estadounidenses -las que ponen y quitan presidentes all铆-, un Gobierno condenado a un consenso legislativo inevitable y un comandante en jefe que se debate en permanentes dudas hamletianas respecto a las pol铆ticas necesarias.

Por otro lado, el Tea Party no ha logrado romper el cors茅 de las estructuras partidistas de los sectores tradicionales republicanos para que, sentada a su mesa, la familia conservadora pudiera compartir el Appel Pie, ese s铆mbolo nacional que ellos consideran en serio riesgo por culpa del presidente.

Sin embargo, los que consideran que esta Revuelta Conservadora est谩 fracasada probablemente se equivocan. El verdadero debate refundador en el momento actual no viene de las ideas de Romney, Santorum o Gingrich. Por el contrario, los argumentos de mayor peso se pueden encontrar de forma progresiva en ese mal denominado idealismo conservador y, especialmente, de la mano de ese grupo autodenominado Intelectuales de la Defensa, incorporados todos ellos en el American Enterprise Institute.

Denominamos a esta camarilla por su permanente tendencia, casi obsesiva, a vincular la seguridad nacional estadounidense con la superioridad militar indiscutible por cielo, espacio e, incluso, hiperespacio, si es que existiera: 芦Hacia el infinito y m谩s all谩鈥β. Ese mismo grupo fue el origen del y del realismo preventivo que brind贸 soporte ideol贸gico a la pol铆tica del durante la anterior Administraci贸n del presidente George W. Bush.

Muchos art铆culos nacidos de los think tanks neoconservadores reivindican la necesidad de mantener a toda costa una supremac铆a militar en el espacio como base de una seguridad nacional puesta en peligro por la actual Administraci贸n de Obama, al que acusan de realizar 芦seguidismo del c贸digo de conducta que quieren establecer en la Uni贸n Europea禄. Se帽alan, adem谩s, con preocupaci贸n la necesaria precauci贸n preventiva 芦en una guerra con China que podr铆a destruir nuestros sat茅lites y reducir a cero nuestras capacidades GPS (Global Positioning System)禄. Su conclusi贸n apunta a una m谩s que probable idea matriz de la apuesta internacional conservadora anti y/o post Obama: 芦La seguridad de EEUU no debe ser sacrificada por una falsa promesa de la gobernanza global; los estrategas militares y de inteligencia comprenden los riesgos que esos l铆mites pueden suponer para nuestra seguridad nacional禄.

Este grupo, fuertemente influenciado por las ideas de Norman Podhoretz, polit贸logo y te贸rico central del neoconservadurismo desde la Administraci贸n de Reagan, siempre ha preconizado una nueva y completa estrategia para dominar el mundo, incluso antes de las guerras en Afganist谩n e Irak. Muchos de sus miembros hab铆an trabajado en anteriores gobiernos republicanos, y cuando George W. Bush alcanz贸 la Presidencia, la mayor铆a de ellos fueron nombrados para ocupar puestos de responsabilidad vinculados al dise帽o de la pol铆tica de seguridad.

La perfecta conjunci贸n entre la producci贸n intelectual, te贸rica y pr谩ctica que llev贸 al realismo preventivo a ser el centro de la Doctrina de Seguridad fue posible con el nombramiento de Donald Rumsfeld como secretario de Defensa, siendo vicepresidente Dick Cheney. En resumen, esos a帽os que probablemente fueron los m谩s oscuros de la vinculaci贸n de Estados Unidos con el resto del mundo.

脡ste es el orden de un discurso en boga que viene facilitado tambi茅n por la inevitable referencia al enemigo que siempre ha caracterizado la pol铆tica exterior, de seguridad y defensa de Estados Unidos. La identificaci贸n de estos nuevos adversarios, que no son otros que -en la batalla interna- la tentaci贸n estatalista, la 芦dictadura de lo p煤blico禄 y el intervencionismo gubernamental; y -en la externa- China, Ir谩n, Rusia, los pa铆ses 谩rabes menos controlados, e incluso los aliados europeos que desean imponer un sistema de gobernanza mundial peligroso para la seguridad nacional.

Desde este planteamiento, ante al desarme moral y militar de Obama, la nueva Doctrina tiene, de forma inevitable, que llevar consigo una activaci贸n sustancial de las transferencias de armas y otros programas militares que permita una superioridad indiscutible con una tecnolog铆a que propicie la utilizaci贸n r谩pida y efectiva de la fuerza en cualquier situaci贸n y frente a cualquier riesgo y/o peligro en el mundo; ya sea por tierra, mar, aire o espacio ultraterrestre.

El peligro de esta nueva Doctrina neomilitarista es que puede ser un recurso seductor para el cr铆tico momento actual: propiciar una activaci贸n de la econom铆a interior apostando por un motor productivo militar potente -como siempre fue en EEUU- dentro de un nuevo dinamismo industrial y tecnol贸gico como el que necesita Estados Unidos. Verdaderamente tentador, incluso para Obama si estuviera en una tesitura exterior valorada de gran riesgo, de agotamiento de las opciones diplom谩ticas y con un incremento de la tensi贸n que puede darse en cualquier momento, sin ir m谩s lejos, con Ir谩n.

Gustavo Palomares es presidente del Instituto de Altos Estudios Europeos (IAEE), catedr谩tico europeo en la UNED y profesor de Pol铆tica Exterior de Estados Unidos en la Escuela Diplom谩tica de Espa帽a.

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Abril 4th, 2012 at 7:14 am

驴Quo vadis Libia?, de Mar铆a Dolores Algora Weber en El Mundo

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OTRAS VOCES: PRIMAVERA 脕RABE

La situaci贸n de Libia no pinta nada bien a pesar de la euforia con la que, en general, se recibi贸 la ca铆da de Gadafi. Su dictadura fue t茅trica, al igual que lo fue su ca铆da y que lo est谩 siendo la posguerra en el pa铆s, como cab铆a esperar. Las potencias occidentales se lanzaron demasiado alegremente al apoyo de un Consejo Nacional de Transici贸n (CNT) que se intu铆a que dar铆a mucho que hablar cuando finalizara el conflicto. Pero, ahora, la desestabilizaci贸n de Libia se ha convertido en uno de los mayores quebraderos de cabeza de la misma comunidad internacional que apoy贸 la intervenci贸n militar. La fuerte reticencia a actuar de forma similar en Siria se justifica en buena medida en esta lecci贸n.

La situaci贸n de Libia, adem谩s de por sus problemas internos, es especialmente preocupante por su repercusi贸n regional en el Magreb. De momento, la pacificaci贸n en el pa铆s est谩 muy lejana. Libia est谩 mejor sin Gadafi, qu茅 duda cabe. Aunque para muchos se suscite la duda. Sobre todo porque muchos sectores sociales no se est谩n viendo compensados en modo alguno por este cambio. Y pasar谩 mucho tiempo hasta que la sociedad libia recupere su normalidad cotidiana, no digamos su orden pol铆tico. Por delante tiene retos muy complicados. El primero es la reconstrucci贸n material del pa铆s y la superaci贸n de los da帽os psicol贸gicos de la poblaci贸n. La recuperaci贸n econ贸mica podr铆a comenzar una vez levantadas las suspensiones y embargos. Sus importantes recursos energ茅ticos -gas y petr贸leo-, una vez reactivados, volver谩n a ser fuente de ingresos. Pero desde ya es clave la lucha contra la corrupci贸n para atisbar un progreso real. En cuanto a los desaf铆os pol铆ticos, la agenda se antoja larga y complicada, pues se trata de construir un nuevo r茅gimen, desarrollando, casi desde cero, las instituciones y los partidos pol铆ticos. Y, desde luego, no habr谩 un nuevo r茅gimen sin unas nuevas bases para la implicaci贸n de la sociedad civil.

El r茅gimen de Gadafi estaba basado en una compleja relaci贸n clientelar con las diferentes tribus del pa铆s. Pero, a la ca铆da del dictador, en poco tiempo el sistema ha saltado por los aires y hoy son innumerables las milicias armadas descontroladas enfrentadas entre s铆. De ello se deducen dos de los grandes peligros de la situaci贸n, que redundan en las escasas garant铆as de seguridad que puede ofrecer el escenario libio. El primero est谩 relacionado con la dificultad de integrar a estas facciones opuestas entre s铆 en unas Fuerzas Armadas que garanticen la estabilidad de un Estado, cuya concepci贸n est谩 por definir. Tal es el caso, entre otras, de la Milicia de Zintan, que durante la guerra ya se permit铆a actuar por cuenta propia, al margen del entonces reci茅n constituido CNT. El segundo es que esta realidad no arroja indicios de que se pueda alcanzar el desarme de las milicias, lo que se traduce no s贸lo en un problema interno por la fragmentaci贸n territorial a lo que ello invita, sino que, adem谩s, supone una seria amenaza para la regi贸n. Por tanto, garantizar la impermeabilidad de las fronteras es una de las necesidades m谩s urgentes, que despierta inquietudes en los pa铆ses vecinos. No en balde, el anunciado intento de divisi贸n territorial, que podr铆a suponer un incremento de la violencia, dispar贸 las alertas en el Magreb.

La explicaci贸n de esta amenaza, que como tal es percibida por la mayor铆a de la poblaci贸n magreb铆, hay que buscarla en la rivalidad que entre Qatar y Arabia Saud铆 ha tra铆do el nuevo contexto del mundo 谩rabe. La recuperaci贸n del papel pol铆tico de Riad se ha visto potenciada por el debilitamiento de la actividad diplom谩tica de Egipto, especialmente tras el fin del r茅gimen de Mubarak. El protagonismo saud铆 ha permitido expandir con fuerza la doctrina wahab铆, completamente ajena al sunismo malak铆 del norte de 脕frica. Qatar, en plena expansi贸n econ贸mica, tropieza con las poderosas finanzas saud铆es, y la defensa de sus intereses le va llevando progresivamente a respaldar a otros sectores del sunismo, como oposici贸n a la postura de su competidor. Esto es lo que ya est谩 ocurriendo con al-Nahda en T煤nez y, muy probablemente, lo que suceda con los Hermanos Musulmanes en Libia ahora que empiezan a reconfigurarse y aspiran a crear su partido. En definitiva, el Magreb en pleno proceso de transici贸n, se encuentra sumido en la disputa silenciosa entre dos grandes potencias 谩rabes, cuyas ideolog铆as distan mucho de lo que hasta ahora hab铆a sido la realidad magreb铆.

Con la desestabilizaci贸n de Libia todo el Magreb corre el grave riesgo de verse envuelto en un panorama muy alejado del que pretend铆an aquellos que emprendieron las revoluciones. El miedo regional suscita tensi贸n entre los que est谩n realizando sus transiciones o quienes pretenden salvar su estatus con la introducci贸n de reformas. En estas circunstancias crecen las teor铆as conspiradoras, que ya no s贸lo ponen en duda, la espontaneidad de los levantamientos en Libia, sino incluso en T煤nez y Egipto. La falta de nitidez en cuanto al porvenir de los procesos democr谩ticos, amenazados abiertamente por el extremismo salafista, est谩 contribuyendo a la propagaci贸n de la desconfianza y el escepticismo entre la sociedad civil, que recuerda con nostalgia la estabilidad que generaban las dictaduras.

Vistas estas circunstancias, se puede deducir que el fracaso de la estabilidad interna en Libia y la divisi贸n del territorio, propiciando una guerra civil, puede convertirse en uno de los escenarios m谩s oscuros por los que ha pasado el Magreb en las 煤ltimas d茅cadas. La conflictividad caracter铆stica de Oriente Pr贸ximo podr铆a instalarse en la orilla sur del Mediterr谩neo justo cuando los gobiernos se encuentran expuestos a una enorme fragilidad. En estos momentos incluso se puede dudar al clasificar la situaci贸n por la que atraviesa el CNT como transici贸n. En todo caso, 驴hacia d贸nde?, desde luego, hacia la democratizaci贸n est谩 por ver. Por ahora, lo m谩s evidente es que el Estado de las masas -la Jamahiriya- ha sido sustituido por una anarqu铆a creciente. Y no sabemos si el presidente del CNT, Mustaf谩 Abd-El Jalil, y su primer ministro, Abd el-Rahim al-Katib, ser谩n capaces de conducir hacia un Estado liberal. Si no es as铆, pronto podr铆amos estar en las puertas de la balcanizaci贸n del Magreb.

Mar铆a Dolores Algora Weber es profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad CEU San Pablo.

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Marzo 22nd, 2012 at 7:14 am

Un presidente arrinconado, de Juan Gelman en P谩gina 12 (08/03/12)

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As铆 se encuentra Obama en un a帽o electoral: sometido a la presi贸n de Israel, del poderoso Comit茅 Estadounidense-Israel铆 de Asuntos P煤blicos (Aipac, por sus siglas en ingl茅s) 鈥搎ue suele elegir diputados y senadores a su gusto financiando sus campa帽as鈥 y de los precandidatos republicanos a la presidencia que lo tildan de blando porque prefiere las negociaciones diplom谩ticas con Ir谩n a una intervenci贸n militar para frenar su programa nuclear.

鈥淯n ataque a Ir谩n no s贸lo podr铆a afectar a Israel, sino a toda la regi贸n durante cien a帽os鈥, opin贸 quien fuera director del Mossad hasta el 2002, Efra铆n Halevy. Meir Dagan, su sucesor al frente de estos servicios israel铆es de Inteligencia y operaciones especiales hasta el 2009, tambi茅n dijo lo suyo: 鈥淯n asalto militar dar谩 a los iran铆es la mejor excusa para continuar en la carrera nuclear鈥. Y calific贸 la posibilidad de un bombardeo a茅reo a las instalaciones nucleares iran铆es de 鈥渓a cosa m谩s est煤pida que escuch茅 en mi vida鈥 (www.alternet.org, 6-3-12). Tal vez porque tanto los servicios de espionaje de EE.UU. como los de Israel saben que Ir谩n est谩 lejos de lograr una bomba nuclear.

El hecho ins贸lito es que, quiz谩 por primera vez, no es Washington el que decidir谩 la participaci贸n estadounidense en lo que seguir铆a al ataque a Ir谩n que Israel viene anunciando, se ver铆a arrastrado a hacerlo. El primer ministro israel铆 Benjamin Netanyahu se jact贸 de haber logrado que la cuesti贸n de Ir谩n pasara al primer plano de las relaciones EE.UU./Israel. Tiene raz贸n: la larga conversaci贸n que sostuvo con Obama el lunes pasado en la Casa Blanca no roz贸 siquiera el tema de las negociaciones de paz con los palestinos que tuvo hasta ahora precedencia en las reuniones de los dos mandatarios.

Obama insisti贸 en el encuentro del lunes en que Netanyahu aguardara los efectos de las sanciones econ贸micas impuestas a Ir谩n y el resultado de posibles negociaciones con Teher谩n antes de emprender una acci贸n militar. Pero en el encendido discurso que pronunci贸 ante el Aipac luego de la reuni贸n con Obama, el premier israel铆 subray贸: 鈥淗emos esperado que la diplomacia funcionara, hemos esperado que las sanciones funcionaran; ninguno de nosotros puede esperar mucho tiempo m谩s鈥 (www.haaretz.com, 6-3-12). Hasta pareci贸 burlarse del gobierno de Obama cuando manifest贸 su sorpresa porque algunas personas a煤n no cre铆an que Ir谩n estaba tratando de construir una bomba nuclear.

El general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto de las fuerzas armadas de EE.UU., provoc贸 un duro rechazo del gobierno israel铆 cuando se帽al贸 que un ataque prematuro a Ir谩n ser铆a 鈥渄esestabilizador e imprudente… no dir铆a que lo hemos persuadido de que nuestro punto de vista es el correcto鈥 (//articles.cnn.com, 19-2-12). Netanyahu, su ministro de Defensa, Ehud Barak, y otros altos funcionarios se enojaron: esas declaraciones 鈥揹ijeron鈥 鈥渟贸lo sirven a los iran铆es鈥 (www.haaretz.com, 21-2-12). M谩s enojados deben estar ahora: el mismo d铆a de la reuni贸n Obama/Netanyahu, The Washington Post public贸 una solicitada a p谩gina entera firmada por cuatro generales (R), un coronel (R) y dos ex altos funcionarios de los servicios de Inteligencia. Se titula 鈥淪r. Presidente, diga no a la guerra con Ir谩n鈥 (www.niacouncil.org, 5-3-12).

La solicitada, que propuls贸 el Consejo Nacional Estadounidense-Iran铆, afirma que no todo desaf铆o tiene una soluci贸n militar y que es prioridad de Obama 鈥渋mpedir que Ir谩n tenga armas nucleares鈥, pero que 鈥渁fortunadamente, la v铆a diplom谩tica no est谩 agotada y las soluciones pac铆ficas a煤n son posibles. A estas alturas, la acci贸n militar no s贸lo es innecesaria, es peligrosa para EE.UU e Israel. Lo exhortamos a resistir las presiones a favor de una guerra con Ir谩n鈥.

Las presiones son duras. Los precandidatos presidenciales republicanos no le ahorran palos en las ruedas al candidato dem贸crata. Seg煤n Mitt Romney, si Obama es reelecto, Ir谩n tendr谩 su arma nuclear; para Newt Gingrich, no hay evidencias de que el mandatario est茅 preparado para frenar a Ir谩n; Rick Santorum sugiri贸 que la Casa Blanca est谩 ayudando a Teher谩n a tener el arma. Se especula que Israel atacar铆a en julio/agosto, cuando la campa帽a electoral entre en su etapa m谩s caliente, una forma de obligar a Obama a apoyar una intervenci贸n militar si no quiere perder la elecci贸n. Por lo dem谩s, un ataque israel铆 ser铆a respondido por Ir谩n, lo cual torna muy probable la participaci贸n estadounidense.

Lo m谩s grave es que grupos interesados como el Aipac, sectores neoconservadores y los medios m谩s importantes est谩n creando en EE.UU. un clima semejante al que imper贸 antes de la guerra de Irak. Pareciera que Obama ha impulsado un contragolpe a estas presiones: Catherine Ashton, encargada de las relaciones exteriores de la Uni贸n Europa, anunci贸 que Gran Breta帽a, China, Francia, Alemania, Rusia y EE.UU. han acordado sentarse a una mesa con Ir谩n a fin de iniciar conversaciones en torno de su programa nuclear (www.haaretz.com, 6-3-12).

Datos recientes muestran que esa posible guerra es impopular tanto en EE.UU. como en Israel. Una encuesta que el catedr谩tico Shibley Telhami de la Universidad de Maryland realiz贸 los d铆as 22-26 de febrero revel贸 que s贸lo el 19 por ciento de los israel铆es consultados se pronuncian por atacar a Ir谩n aunque EE.UU. se oponga, el 40 por ciento estar铆a de acuerdo si EE.UU. participa y el 34 por ciento se opone a cualquier ataque, con o sin EE.UU. (www.politico.com, 28-2-12). Un encuesta de CNN/ORC, que se llev贸 a cabo del 10 al 13 de febrero, encontr贸 que el 17 por ciento de los estadounidense est谩 a favor de que EE.UU. ataque ya, un 60 por ciento se inclina por las sanciones sin una intervenci贸n militar por el momento y el 22 por ciento se manifest贸 en contra de que EE.UU. intervenga. Claro que gobernar, lo que se dice gobernar, no siempre entra帽a el respeto a la voluntad de las mayor铆as. Una vieja costumbre.

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Marzo 12th, 2012 at 7:01 am

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Rusia y el maleficio de la libertad, de Jes煤s L贸pez-Medel en El Mundo

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Vaticina m谩s represi贸n, m谩s nacionalismo y m谩s populismo tras el nuevo triunfo de Putin. Critica la pasividad de la UE ante la progresiva violaci贸n de derechos humanos en el pa铆s

Hay una cosa que Rusia no ha conocido en sus mil a帽os de historia: la libertad禄. Vasili Grossman.

Los contundentes resultados en las elecciones presidenciales del domingo confirman que la libertad seguir谩 invernando en Rusia. El modelo medieval se prolong贸 con el zarismo y sometimiento total del pueblo a los dictados de cada Zar (del lat铆n caesar). Estancados en un modelo arcaico y muy aut贸crata, as铆 sobrevivieron los s煤bditos hasta la Revoluci贸n de 1917. Carlos Marx hab铆a construido en Londres sus teor铆as y premoniciones para la ca铆da del sistema capitalista en una sociedad industrial pero ser铆a en Rusia, naci贸n eminentemente agr铆cola y atrasada, donde se impuso su ideolog铆a. Durante 70 a帽os se aniquil贸 la libertad para construir una caricatura deforme de la igualdad en un sistema donde todo y todos (hasta conciencias) estaban sometidos a f茅rreos controles que asfixiaban la individualidad. Tras la etapa cruel de Stalin, bur贸cratas comunistas anticuados continuaron dirigiendo esta naci贸n de naciones bajo el ojo y el or谩culo del magma que representaba el partido como encarnaci贸n de la deidad atea.

La irrupci贸n de Gorbachov como secretario general del PCUS en 1985 supuso algo desconocido en Rusia. En un pa铆s cuyas instituciones, econom铆a y dogmas estaban muy petrificadas, 茅l introdujo ciertos principios de liberalizaci贸n, modernizaci贸n y transparencia hasta entonces desconocidos. Eso contribuy贸 a que las grietas del sistema se agrandasen y que a la gran crisis econ贸mica de un sistema anticuado se le sumase un inevitable desorden. Los refractarios a los cambios impulsaron un golpe de Estado que no s贸lo fracas贸 sino que produjo (el pasado 25 de diciembre se cumpl铆an 20 a帽os) un resultado inaudito: el propio Estado, la URSS, desapareci贸. Al mayor imperio surgido en el siglo XX le sucedieron 15 Estados, todos ellos ex rep煤blicas sovi茅ticas, hu茅rfanas en unos casos, liberadas en otros.

Devorado tanto por los reaccionarios como por los m谩s reformistas, la perestroika del Gorbachov dej贸 paso a Boris Yeltsin como heredero de la gran Rusia. El proceso de liberalizaci贸n fue a煤n m谩s atrevido y la percepci贸n de caos se incrementaba. Los ciudadanos sovi茅ticos no ten铆an anta帽o libertades pero s铆 unas seguridades y certidumbres que se desmoronaban ante la situaci贸n permanentemente imprevisible. Un 31 de diciembre de 1999 convoc贸 una rueda de prensa anunciando su dimisi贸n y sucesi贸n a favor de Vladimir Putin. La primavera ef铆mera de la libertad agonizaba. Muy pronto llegar铆a el invierno.

En este contexto, regresa a la presidencia (ahora son seis a帽os prorrogables y no cuatro) que no al poder, pues nunca dej贸 de ejercerlo. Hemos asistido a un proceso electoral parlamentario en diciembre y ahora presidencial con unos resultados abrumadores y predecibles. Algunos ingenuos pensaban que las manifestaciones de miles de ciudadanos (la 煤ltima manifestaci贸n pol铆tica en Mosc煤 fue hace 20 a帽os para parar el golpe contra Gorbachov) denunciando el claro fraude electoral pod铆an socavar el sistema monol铆tico de Putin. Cierto es que esas reacciones de un pueblo tan sumiso le sorprendieron a 茅l mismo, pero eso sirvi贸 para reforzar los controles, movilizar a todo el aparato vertical del poder y lograr la m谩xima implicaci贸n de la oligarqu铆a econ贸mica al servicio de su proyecto pol铆tico. Rotunda ha sido su victoria como rotunda es su satrap铆a.

Quienes ten铆an ilusiones de cambios (si no de gobernantes, s铆 de estilos), o eran unos so帽adores o desconoc铆an el sistema putiniano que, como el modelo sovi茅tico m谩s asfixiante, imposibilita la existencia de alternativa. Los requisitos legales para poder competir impiden que pueda haber partidos ni candidatos opositores representativos de ideas democr谩ticas. Pero no es s贸lo el sistema electoral (pendiente en una reforma en tr谩mite parlamentario y cuyo futuro es incierto) sino sobre todo, repito, el intenso control de una sociedad por un proyecto totalizador de cualquier iniciativa.

Rusia es el pa铆s m谩s extenso del planeta. De los 140 millones (con un gran problema demogr谩fico) s贸lo el 21% radica en las grandes ciudades. 脷nicamente en estas urbes crece la actitud cr铆tica ciudadana, precisamente donde la abstenci贸n ha sido alta en contraste con el resto del pa铆s, donde los sufragios oficialistas han sido muy elevados con un notable fraude.

Putin no tom贸 nota de las manifestaciones anteriores para abrir el r茅gimen sino, al contrario, para reforzar su forma aut贸crata de ejercer el poder. Tras los resultados electorales del domingo, no impulsar谩 liberalizaciones sino que intensificar谩 la represi贸n. En la campa帽a electoral de diciembre fueron constantes los fotogramas televisivos sobre los desabastecimientos y caos de la etapa de Gorby. As铆 se quer铆a destacar el orden y las seguridades de Putin (favorecida econ贸micamente por los altos precios del crudo). Ahora, en la campa帽a presidencial, las televisiones emit铆an im谩genes de la revoluci贸n naranja en Ucrania hace ocho a帽os -que causaba repulsa en la poblaci贸n rusa-, al igual que de las movilizaciones hace un a帽o en pa铆ses del norte de 脕frica.

Tras reforzar la autocracia, Putin incrementar谩 el populismo y el nacionalismo y ser谩 a煤n m谩s deudor de la oligarqu铆a cuya movilizaci贸n le ha sido fundamental. Rusia se cerrar谩 m谩s sobre s铆 misma y orientar谩 su influencia hacia Oriente. La Uni贸n Europea ha sido muy condescendiente con la progresiva vulneraci贸n de derechos humanos all铆. Si lo 煤nico que interesa es seguir haciendo negocios, seguir谩 silente y admitiendo como refugio seguro el dinero proveniente de las mafias rusas. Pero lo cierto es que las elecciones del domingo, van en la l铆nea del panorama sombr铆o y regresivo de la democracia. En Rusia puede seguir habl谩ndose del maleficio de la libertad.

Jes煤s L贸pez-Medel es ex presidente de la Comisi贸n de Derechos Humanos y Democracia de la Asamblea de la OSCE y autor del libro Gorbachov, ocaso y ca铆da del imperio rojo (Edit. Estvdio 2011) junto a R. Ma帽ueco y con pr贸logo de Mijail Gorbachov.

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Marzo 6th, 2012 at 7:14 am

Europa necesaria, de Miguel 脕ngel Aguilar en La Vanguardia

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La canciller de Alemania, Angela Merkel, se ha visto precisada a retirar su apoyo al presidente federal, Christian Wulff, por las irregularidades econ贸micas en que ha incurrido aceptando dineros f谩ciles para su provecho personal. Enseguida ha buscado un sustituto, Joachim Gauck, cuyo curr铆culo parece tambi茅n falseado. El panorama se completa con el desconcierto que acaba de causar su vicecanciller y ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, al declararse partidario de la salida de Grecia del euro. La inflexibilidad hacia fuera se completa con la falta de liderazgo hacia dentro. La austeridad llevada hasta sus 煤ltimas consecuencias abrir铆a un horizonte de disenso social, que multiplicar铆a el espect谩culo de las calles ardiendo de Atenas. Por eso la carta promovida por el presidente del Consejo de Ministros de Italia, Mario Monti, que han suscrito doce pa铆ses entre los que se cuentan el Reino Unido, Espa帽a y Polonia, donde se plantea la necesidad de est铆mulos al crecimiento en paralelo.

Como ha sintetizado Timothy Snyder en New York Review of Books, las dificultades de Europa son un test de amplio alcance sobre el capitalismo democr谩tico, de forma que la desintegraci贸n de la eurozona ser铆a tan desastrosa para EE.UU. como para la propia Europa porque llevar铆a a una inestabilidad financiera global y dar铆a impulso a perversos populismos nacionales. Un fen贸meno que por todas partes apunta como hemos visto con el berlusconismo en Italia, con algunos planteamientos de la derecha en las presidenciales francesas y tambi茅n en Finlandia y Hungr铆a. La contradicci贸n es que los gobiernos nacionales tienen pol铆ticos pero no tienen pol铆tica mientras que la UE tiene pol铆tica pero la deciden quienes no han sido elegidos democr谩ticamente.

Concluye Snyder que para los americanos la situaci贸n dista de ser un espect谩culo deportivo. A su entender, que los europeos fueran incapaces de establecer un balance adecuado entre la globalizaci贸n de las finanzas y la pol铆tica nacional ser铆a una p茅sima noticia para el capitalismo en el que vivimos. Entre tanto. se impone la atenta lectura de The Economist que dedica un dossier a explicar por qu茅 un ataque (el que prepara con urgencia Israel) no erradicar谩 la amenaza nuclear de Ir谩n. 驴Hasta cu谩ndo callar谩 Bruselas?

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Febrero 28th, 2012 at 7:16 am

La decadencia europea, de Josep Ramoneda en El Pa铆s

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驴C贸mo explicar la obstinaci贸n de las 茅lites europeas en mantener unas pol铆ticas de austeridad que solo agravan la crisis y hacen m谩s profunda la recesi贸n? 驴Qu茅 hay detr谩s de este empe帽o en autoconvencerse de que no cabe otra pol铆tica que la que est谩 cortando las alas a unos pa铆ses que cada vez vuelan m谩s bajo? 驴Ad贸nde quieren llegar?

Desde una perspectiva socioecon贸mica hay razones para sospechar que se est谩 aprovechando la crisis para hacer un nuevo traje legal a la medida del nuevo capitalismo. La reforma laboral del PP va muy en esta l铆nea: reforzar los privilegios de los que tienen m谩s poder (los empresarios) y buscar la neutralizaci贸n de la ciudadan铆a por la v铆a de la despolitizaci贸n. Para ello es capital presentar las pol铆ticas como necesarias y afirmar la ausencia de alternativa. El objetivo no es, por tanto, obtener resultados a corto plazo sino la construcci贸n de una nueva sociedad m谩s desregulada, con salarios m谩s bajos, con menos derechos para los ciudadanos, con el Estado debilitado y con la mayor铆a de los servicios privatizados. Esta interpretaci贸n da por asumido que los gobernantes tienen una idea estrat茅gica, inconfesable, pero clara y definida.

Otra interpretaci贸n, sin embargo, apunta a la confusi贸n. Los gobernantes son incapaces de pensar una hoja de ruta, un proyecto, y avanzan a golpes de ri帽贸n. El ritmo del pelot贸n lo marca Alemania, todos siguen como gregarios. Mientras las pol铆ticas de austeridad castigaban al entorno pero beneficiaban a Alemania, que ganaba posici贸n al disponer de cr茅dito en condiciones mucho mejores que los dem谩s pa铆ses europeos, la estrategia ten铆a sentido: respond铆a al inter茅s alem谩n. Pero cuando el resultado ha sido el regreso a la recesi贸n y empieza a ser evidente que Alemania acabar谩 pagando el empobrecimiento generalizado de sus socios, la estrategia se hace incomprensible. Con lo cual aparecen los viejos demonios hist贸ricos. La idea prusiana del poder. La voluntad de dominaci贸n alemana.

Al mismo tiempo, esta mirada al pasado sirve para recordar la ceguera de las 茅lites europeas ante el ascenso del totalitarismo, incapaces de captar las negras se帽ales que ven铆an emiti茅ndose por todas partes. Con lo cual se impone una pregunta: 驴estar谩n las 茅lites europeas otra vez p茅rdidas sin detectar las amenazas de futuro o un d铆a comprenderemos que una parte de ellas era c贸mplice del desastre? Sarkozy acaba de lanzar su campa帽a electoral en clave populista. Su an谩lisis es muy simple: una oleada de populismo recorre Europa, solo incorporando a la extrema derecha se pueden ganar las elecciones. Soy el candidato del pueblo, proclama. La opci贸n del presidente franc茅s tiene el valor de detectar el s铆ntoma pero la irresponsabilidad de darle carta de naturaleza. Y as铆 se va construyendo la indiferencia, como si la distancia entre la derecha democr谩tica y la derecha xen贸foba fuera irrelevante, y se va entrado por la v铆a de la fatalidad que conduce siempre al desastre. La indiferencia es el peso muerto de la historia, dec铆a Gramsci.

Y llegamos a una cuarta explicaci贸n posible. Se habla mucho en estos tiempos de la mediocridad de las clases dirigentes. Cuando las cosas van mal, la melancol铆a beneficia a las figuras de ayer y castiga a las actuales. Pero quiz谩s esta sensaci贸n de mediocridad responda a la fractura creciente entre la sociedad y las clases dirigentes, que el descr茅dito de la pol铆tica expresa. La historia nos ense帽a que este es el primer indicio de la decadencia y marca el final de los procesos de dominaci贸n hist贸rica. 驴Es lo que le est谩 ocurriendo a Europa? 驴Las 茅lites no lo ven, no lo quieren ver o son ya impotentes para reconducir la situaci贸n? Esta crisis, para Europa, no es solo una crisis econ贸mica, es tambi茅n una crisis pol铆tica, cultural y moral. Y este es el debate que deber铆a abrirse camino entre la insoportable cacofon铆a de los gobernantes y el resignado silencio de la ciudadan铆a, solo roto de vez en cuando por conatos de indignaci贸n moral. Sin este debate, la democracia est谩 en peligro: o se nos impone un nuevo modelo econ贸mico y social de matute, o entramos sin defensas en una decadencia que amenaza con disminuir el papel de Europa en el mundo. Europa tiene triunfos en sus manos: un modelo de sociedad que ahora se quiere destruir, pero que era admirado universalmente, y una econom铆a que representa el tercio del producto interior bruto mundial. La irresponsabilidad de las 茅lites no puede cargarse este capital.

Written by Reggio's

Febrero 23rd, 2012 at 7:19 am

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