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La Ley de Amnist铆a no ampara al franquismo, de Jaime Sartorius en El Pa铆s

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Durante la 茅poca de la dictadura, la amnist铆a fue una de las principales reivindicaciones de las fuerzas democr谩ticas de la oposici贸n, encontr谩ndose a la misma altura que la exigencia de un Gobierno provisional, la reinstauraci贸n de las libertades y los estatutos de autonom铆a.

La necesidad de reconocer a los cientos de miles de ciudadanos que hab铆an sufrido todo tipo de represi贸n por sus actividades pol铆ticas de oposici贸n al franquismo constituy贸 una imperiosa necesidad de justicia, a la que siempre se opuso la voluntad implacable del dictador. Por eso, cuando se aprob贸 la solicitud de amnist铆a al Gobierno en el Congreso Nacional de la Abogac铆a, celebrado en Le贸n en 1970, la conmoci贸n social y pol铆tica fue enorme, provocando una serie de pronunciamientos a su favor de otros colegios profesionales e instituciones de todo tipo, que el Gobierno s贸lo pudo contener en parte declarando un mini estado de excepci贸n.

Al llegar la democracia y tras las elecciones del 15 de junio de 1977, la necesidad de promulgar una amnist铆a se convirti贸 en insoslayable. Sin su aprobaci贸n la credibilidad de la naciente democracia se resent铆a, por lo que los partidos pol铆ticos decidieron crear al efecto una Comisi贸n Parlamentaria a la que se encarg贸 la redacci贸n de un Proyecto de Ley por la que quedaran amnistiadas todas las personas que hab铆an sufrido cualquier tipo de represi贸n por oponerse al levantamiento armado contra la Rep煤blica y a la dictadura en defensa de las libertades p煤blicas.

Se trataba de amnistiar a los reprimidos por el franquismo, no a los franquistas, que ya se hab铆an autoamnistiado, de forma que fueron los partidos de izquierda y los nacionalistas con representaci贸n parlamentaria los que tomaron la iniciativa de redactar la ley, sin que los herederos de la dictadura ni siquiera aceptaran participar en la Comisi贸n Parlamentaria, ni votaran posteriormente a favor de una ley que no les afectaba.

No se entiende por ello las continuas referencias a la Ley de Amnist铆a como amparadora de los delitos cometidos durante la Guerra Civil y la brutal represi贸n practicada por la dictadura tras su conclusi贸n continuada mientras Franco vivi贸, cuando era una ley que no contemplaba tales supuestos.

Una mera lectura de su articulado permite comprobar que las medidas de gracia que aprueba se refieren 煤nicamente a los actos de intencionalidad pol铆tica y a los delitos y faltas tipificados en las leyes franquistas que pudieran haber cometido sus opositores. En ning煤n momento se mencionan los delitos que hubieran podido cometerse por la dictadura, por la sencilla raz贸n de que no eran considerados como tales por las leyes entonces vigentes.En caso de duda, toda disposici贸n legal habr谩 de tener en cuenta la voluntad del legislador, y nada mejor para entender 茅sta que examinar lo que fueron las discusiones en la Comisi贸n Parlamentaria redactora de la ley, sobre todo cuando el proyecto fue aprobado en su totalidad, sin modificaci贸n alguna, por el pleno del Congreso de los Diputados.

Los debates en la Comisi贸n se redujeron a un tira y afloja de los partidos democr谩ticos para que la amnist铆a fuera total y a un intento de los representantes de la UCD para limitarla en algunos temas conflictivos. De tal forma que para evitar falsas interpretaciones se fuerza en su art铆culo 2潞 a una casu铆stica, que de otra forma hubiera sido innecesaria, en la que no cupiera duda alguna sobre los supuestos comprendidos en la ley: como los delitos de rebeli贸n y sedici贸n, de los que fueron acusados los defensores de la Rep煤blica y otros muchos posteriores juzgados ante tribunales militares, hasta llegar a los integrantes de la Uni贸n Militar Democr谩tica (UMD), en los a帽os setenta; o los de objeci贸n de conciencia o guarda de secreto profesional y los de prensa y similares.

La 煤nica preocupaci贸n de los representantes de UCD fue que los referidos militares de la UMD no pudieran reingresar en el Ej茅rcito y que tambi茅n estuvieran comprendidos en la amnist铆a los delitos cometidos por autoridades, funcionarios y agentes del orden p煤blico en su actuaci贸n represora de las libertades, al encontrarse varias causas abiertas en su contra por homicidios, torturas y otras arbitrariedades en distintos juzgados y tribunales. Pero nada m谩s.

En la Comisi贸n Parlamentaria, y por mor de ser el m谩s joven de sus componentes, me nombraron secretario de la misma, encargado de la redacci贸n de las actas que recogieran lo tratado en las reuniones celebradas, y aunque tras la tercera reuni贸n desist铆 de ello, pues nunca fueron firmadas por sus componentes, s铆 conservo las primeras -sin validez legal- y numerosas notas de las discusiones. Ni una sola de ellas hace menci贸n a que la amnist铆a supon铆a el borr贸n y cuenta nueva de las responsabilidades en que hubieran podido incurrir los vencedores de la Guerra Civil.

Nadie plante贸 que la amnist铆a se ampliara a los delitos cometidos bajo el paraguas y en defensa de la dictadura. En primer lugar, porque Alianza Popular, su leg铆tima heredera, no quiso intervenir en la Comisi贸n Parlamentaria, a pesar de ser reiteradamente invitada a asistir, declinando la defensa de cualquier derecho en la misma. En segundo lugar, porque los franquistas vencedores en la Guerra Civil y en la posguerra no cre铆an que fuera necesario que les amnistiaran por las tropel铆as que hab铆an cometido, que no s贸lo no se persiguieron sino que se avalaron con total impunidad, estimando que estaban suficientemente protegidos por las leyes de la dictadura.

Por eso cuando leo o escucho en los distintos medios de comunicaci贸n el argumento de que la Ley de Amnist铆a impide la investigaci贸n de los hechos ocurridos durante la guerra y la posguerra y la b煤squeda de los restos de las personas represaliadas que fueron ejecutadas, estimo que se trata de una interpretaci贸n arbitraria y sin fundamento.

Que se busquen otras excusas y otras disposiciones legales en las que se puedan proteger de forma vergonzosa, pero que no se amparen en la Ley de Amnist铆a de 1977, que no se dict贸 para ellos.

Jaime Sartorius es abogado y fue miembro de la Comisi贸n Parlamentaria que redact贸 el proyecto de Ley de Amnist铆a, en representaci贸n del PCE.

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Marzo 15th, 2010 at 9:15 am

El respeto que merecen los jueces, de Ram贸n Cotarelo en P煤blico

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Exige el Consejo General del Poder Judicial a los responsables pol铆ticos 鈥渆l m谩ximo respeto鈥 a la funci贸n judicial. Sin embargo el respeto no se pide, demanda o exige; el respeto se merece o no se merece.

驴Merece respeto un magistrado 鈥揇e la R煤a鈥 que entiende en una causa penal en la que el principal implicado dice ser su amigo 铆ntimo, y lo exonera? 驴Merece respeto el vocal del Poder Judicial Fernando de Rosa, quien, tras ser consejero de Camps, avala la honradez e inocencia de su ex jefe en un procedimiento penal como tal consejero? 驴Merece respeto un presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial para quien dios 鈥搒u dios鈥 es la base de la 鈥渧erdadera Justicia鈥? 驴Merece respeto el propio Consejo General del Poder Judicial que tramita los nombramientos de la carrera por un sistema de cuotas y mercadeo ideol贸gico an谩logo a la famosa lotizazzione de Italia que dio al traste con la primera Rep煤blica de aquel pa铆s? Son preguntas sencillas que cada cual puede contestar en conciencia.

La opini贸n p煤blica nacional e internacional lo tiene claro: la Justicia espa帽ola est谩 politizada y claramente escorada a la extrema derecha, por lo que poco respeto parece merecer. La colusi贸n entre el Tribunal Supremo, la extrema derecha, el PP y los corruptos que denuncia el ex fiscal anticorrupci贸n Jim茅nez Villarejo es algo que los implicados no disimulan, aunque, muy escandalizados, lo nieguen de palabra.

Y hay m谩s. La agresiva derecha espa帽ola instrumentaliza siempre las instituciones y poderes del Estado, as铆 como las asociaciones suprapartidistas en pro de su bander铆a pol铆tica. Lo hizo en 1936 con el Ej茅rcito y la Iglesia, por medio de los cuales tiraniz贸 el pa铆s durante 40 a帽os. Hoy, al estar las fuerzas armadas al margen de la pol铆tica, lo intenta de nuevo con la Iglesia y el poder judicial. La primera responde con celeridad y caldea el ambiente, mientras que el poder judicial viene a sustituir al Ej茅rcito en la tarea de obtener por otros medios lo que las urnas niegan a la derecha; anular mediante triqui帽uelas formales el caso G眉rtel; y, por 煤ltimo, amedrentar a sus adversarios, cosa nada dif铆cil, como se prueba por el hecho de que estos, en su ingenua veneraci贸n por el consenso y las formas democr谩ticas, patrocinen el nombramiento del citado presidente del Supremo, cuya primera provisi贸n fue impedir que el proyecto de Ley del Aborto contara con un dictamen favorable del Consejo que tambi茅n preside.

驴Merece respeto una administraci贸n de Justicia con procesos que cabe tildar de pol铆ticos, persecuciones judiciales de alg煤n escaso juez independiente, connivencia entre magistrados y acusados cuando son pol铆ticos con mando en plaza, influencia de los partidos en el nombramiento de jueces que tienen que entender en casos penales en los que aquellos est谩n directamente interesados, como sucede con el c茅lebre G眉rtel? Con estos datos no hay que ir muy lejos a buscar la causa del desprestigio de la Justicia espa帽ola y de que esta haya de exigir con sus escritos lo que no consigue con sus hechos: respeto.

Ram贸n Cotarelo. Catedr谩tico de Econom铆a Aplicada.

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Marzo 12th, 2010 at 8:06 am

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La Justicia necesita serenidad, de Francesc de Carreras en La Vanguardia

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La utilizaci贸n de la Justicia (con may煤scula, ya que me refiero a los distintos 贸rganos jurisdiccionales) por parte de la pol铆tica se ha cobrado ya una v铆ctima en los 煤ltimos a帽os, el Tribunal Constitucional, y amenaza ahora a una segunda, el Tribunal Supremo.

La esperada sentencia sobre el Estatut de Catalunya ha desbordado todos los l铆mites de las garant铆as judiciales -por ejemplo, las infundadas recusaciones- y de la libertad de expresi贸n. Calumnia que algo queda: y efectivamente ha quedado. Pero en las 煤ltimas semanas el Constitucional ha pasado a un segundo plano y las cabeceras informativas est谩n ocupadas por el juez Garz贸n, el Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial.

Garz贸n no es la primera vez que es objeto de una querella judicial. Hoy leo en el peri贸dico que le han interpuesto m谩s de cuarenta. No nos escandalicemos, es natural. Garz贸n es un juez de instrucci贸n que se ha enfrentado a los m谩s peligrosos clanes del crimen organizado: terrorismo de ETA y terrorismo isl谩mico, narcotr谩fico, delincuencia econ贸mica, corrupci贸n pol铆tica y cr铆menes de Estado. Garz贸n no es s贸lo el juez espa帽ol m谩s conocido, sino el juez -espa帽ol o extranjero- m谩s admirado del mundo. Y con toda la raz贸n. 驴C贸mo no va a tener un personaje as铆 infinidad de enemigos?

La noticia, por tanto, no es que se haya interpuesto alguna querella contra Garz贸n, sino que, por primera vez, el Tribunal Supremo ha admitido a tr谩mite, contra el parecer de la Fiscal铆a, tres querellas contra 茅l por el delito de prevaricaci贸n. Comete este delito el juez que dicta una resoluci贸n injusta, bien a sabiendas o bien por imprudencia grave o ignorancia inexcusable, gradu谩ndose la pena seg煤n sea la causa. La admisi贸n a tr谩mite, como es obvio, no prejuzga la pena, ni la existencia de delito: s贸lo significa que hay ciertos indicios que merecen una investigaci贸n. Por tanto, tranquilos: Garz贸n s贸lo ha sido imputado, tan s贸lo est谩 sometido a investigaci贸n judicial.

Ahora bien, en tal situaci贸n se le puede suspender de su cargo de forma cautelar. Este parece ser el objetivo latente en las querellas: apartarle, aunque sea temporalmente, de sus funciones en la Audiencia Nacional. Y esta decisi贸n la debe tomar el Consejo, el 贸rgano de gobierno de los jueces.

Por tanto, un 贸rgano pol铆tico, no un 贸rgano jurisdiccional. En el caso, inevitablemente, se mezcla todo.

La verdad es que las tres querellas apenas tienen consistencia. La primera, relacionada con la exhumaci贸n de los cad谩veres en aplicaci贸n de la ley de memoria hist贸rica, creo que no tiene justificaci贸n alguna. A mi modo de ver, Garz贸n se equivoc贸, as铆 lo expuse razonadamente en estas mismas p谩ginas (”Enterremos a los muertos”, La Vanguardia,4/ IX/ 2008). Pero del error a la prevaricaci贸n hay un abismo: ah铆 no hab铆a ni imprudencia grave ni ignorancia inexcusable, menos a煤n era una resoluci贸n injusta a sabiendas. Simplemente, creo que Garz贸n aplic贸 mal la nueva legislaci贸n de delitos contra la humanidad a una realidad que no correspond铆a. Pero es una materia discutible y hay opiniones contradictorias.

La segunda querella es rid铆cula: se trata de unos cursos en los que particip贸 Garz贸n en la Universidad de Nueva York, financiados en parte por el Banco Santander, sin haberse abstenido posteriormente en una causa contra el se帽or Bot铆n. Todo curso, seminario o congreso est谩 financiados por alguien, normalmente por grandes empresas, bancos y cajas. Nadie sabe ni recuerda el nombre de los patrocinadores. Los datos aportados por la Universidad de Nueva York, exculpatorios para Garz贸n, creo que dar谩n un carpetazo definitivo al asunto.

La tercera querella, muy reciente, ofrece m谩s dudas. Se trata de las escuchas telef贸nicas entre un acusado en prisi贸n por el caso G眉rtel y su abogado. Aunque la redacci贸n de la ley penitenciaria que regula este supuesto no es clara, la interpretaci贸n del TC, con buenas razones, la ha reducido a delitos de terrorismo, que no es el caso. Habr谩 que esclarecer los hechos y escuchar los argumentos de las partes. Pero aun en el supuesto de intervenci贸n telef贸nica por orden del juez, la ineluctable conclusi贸n no ser铆a que ha prevaricado, sino que la prueba es nula.

Por tanto, estas son las tres querellas, ninguna resuelta todav铆a y tramitadas conforme a la ley. Las garant铆as procesales son amplias y no hay que temer a la m谩quina judicial cuando uno est谩 libre de culpa. Plantear el caso como un enfrentamiento entre derechas e izquierdas me parece equivocado: las piezas no encajan. No encaja, por ejemplo, el papel del juez Luciano Varela y de la se帽ora Margarita Robles, actual miembro del CGPJ. Seguramente lo cierto es que ah铆 se mezclan cuestiones pol铆ticas y corporativas. Garz贸n tiene enemigos en muy diversos frentes. Todos nos podemos equivocar, tambi茅n Garz贸n. Pero errar, en principio, no es delito.

A lo que s铆 hay que temer, en cambio, es al desbarajuste informativo que acaba desprestigiando al poder judicial, es decir, a jueces y magistrados, y deteriora la confianza en el Estado de derecho. Los medios no pueden tratar los conflictos jur铆dicos como conflictos pol铆ticos, dado que su naturaleza es distinta. Y si hay alg煤n punto de conexi贸n hay que explicarlo con exactitud, deslindando una esfera de la otra. Y si hay ilegalidades buscar a las personas responsables, no cargarse las instituciones. Serenidad, y no barullo, es lo que necesita en Espa帽a la Justicia con may煤sculas.

FRANCESC DE CARRERAS, catedr谩tico de Derecho Constitucional de la UAB.

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Marzo 11th, 2010 at 8:15 am

El Tribunal Supremo, en la cuerda floja, de Bonifacio de la Cuadra en El Pa铆s

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El Tribunal Supremo, seg煤n la Constituci贸n “贸rgano jurisdiccional superior en todos los 贸rdenes, salvo lo dispuesto en materia de garant铆as constitucionales”, se encuentra en un momento cr铆tico, que puede describirse exhibiendo la orientaci贸n ideol贸gica de los 15 magistrados de su Sala Penal, competentes en las causas especiales de aforados pol铆ticos o judiciales, pero que merece un an谩lisis m谩s hondo. La contabilidad ideol贸gica, pl谩stica y efectista, no basta para comprender el problema generado en el alto tribunal con casos pol铆tica y judicialmente calientes sobre la mesa, al abrir varias causas contra el juez Baltasar Garz贸n, a partir de unas querellas que le acusan de prevaricaci贸n por intentar investigar los cr铆menes del franquismo.

Es llamativo que, a lo largo de su vida profesional pisando callos, las m谩s de 40 querellas interpuestas contra Garz贸n nunca fueran admitidas a tr谩mite por el Supremo y, en cambio, a partir de 茅stas, se haya abierto la compuerta y empiecen a acumularse. Ya van tres causas abiertas. Lo grave no es que el ponente de la admisi贸n a tr谩mite de esas primeras querellas, Adolfo Prego, est茅 etiquetado como “conservador”, sino que fundamentara la decisi贸n en que “lo afirmado en la querella no es algo que ab initio pueda considerarse ajeno al tipo penal de la prevaricaci贸n, al menos como hip贸tesis”. Es decir que, en lugar de una querella criminal, Prego admiti贸 una hip贸tesis, sin que nadie de la Sala se opusiera a ese desvar铆o.

Igualmente, el modo de actuar del instructor de esa causa, Luciano Varela, identificado como “progresista” -es cierto que fue uno de los fundadores de Jueces para la Democracia… hace ya mucho tiempo-, poco tiene que ver con el de otros colegas de la misma marca, de modo muy particular Perfecto Andr茅s Ib谩帽ez, cuya independencia ejerciente retras贸 bastantes a帽os su acceso al Supremo, porque no le gustaba a los socialistas, aunque no pod铆an poner tacha alguna a su indubitada cualificaci贸n profesional. Para ser aceptado por los correspondientes partidos es m谩s f谩cil cuando, adem谩s de la ense帽a ideol贸gica, el candidato se muestra… disponible.

Lo grave en la resoluci贸n del instructor Varela no es que proceda de un antiguo progresista, sino que no tenga inconveniente, por ejemplo, en fundamentar la pretendida prevaricaci贸n de Garz贸n en que 茅ste, al intentar investigar a los desaparecidos durante el franquismo y exhumar sus restos, ha “asumido tareas cuya competencia ha sido legalmente establecida en el 谩mbito administrativo”. Varela tiene que saber que yerra ruidosamente, porque la llamada Ley de la Memoria Hist贸rica que 茅l invoca establece que sus previsiones “son compatibles con el ejercicio de las acciones y el acceso a los procedimientos judiciales (…) establecidos en las leyes o en los tratados y convenios internacionales suscritos por Espa帽a”.

Ante 茅sta y otras aberraciones jur铆dicas, Sara Espa帽a, una alumna del M谩ster de Periodismo UAM/EL PA脥S, en un trabajo de opini贸n sobre Baltasar Garz贸n y la justicia, en aplicaci贸n sencilla de la l贸gica, considera prevaricadora la resoluci贸n del magistrado Varela, por ser “un acto que podr铆a tacharse, en el fondo y por apariencia, de injusto”. 驴Qu茅 pasar铆a si las v铆ctimas del franquismo que acudieron en su d铆a a Garz贸n presentaran ahora una querella contra Varela por dictar una resoluci贸n injusta a sabiendas, al considerarse “ofendidos” por ella? 驴El criterio de la Sala seguir铆a siendo admitir, “al menos como hip贸tesis”, una querella “que no se advierte que sea ni absurda ni irracional”?

No es s贸lo el descr茅dito internacional del Supremo lo que est谩 en juego, sino la profesionalidad de los 15 magistrados. El historiador Santos Juli谩, aun considerando “un dislate procesal” el intento de Garz贸n, cree que el Supremo debi贸 rechazar esas querellas “de un simple manotazo” (Pedestal para el juez, EL PA脥S, 28 de febrero). Para no aumentar su deterioro, la Sala Penal del Supremo, entre sus deberes inmediatos, habr谩 de tener en cuenta que si el recurso del querellado contra el auto de Varela lo resuelve la Sala de cinco magistrados que lo admiti贸 -con Prego como ponente-, quedar谩 contaminada y deber谩 ser otra la que, en su caso, juzgue a Garz贸n.

Entre muchos magistrados se ha extendido una gran inquietud ante el riesgo de que el Supremo insista en vetar “interpretaciones innovadoras o progresivas desde la perspectiva de los derechos humanos”, ya que consideran que “criminalizar el debate jur铆dico resulta altamente preocupante para la independencia judicial”. Ante una preocupaci贸n de ese calibre, 驴convocar谩 el “moderado” presidente de la Sala, Juan Saavedra, un pleno no jurisdiccional para unificar criterios sobre la admisi贸n y tramitaci贸n de querellas? 驴Se tendr铆a en cuenta en ese pleno la jurisprudencia del Tribunal de Estrasburgo sobre la internacionalizaci贸n de la aplicaci贸n de los derechos humanos?

Ante la situaci贸n cr铆tica de la Sala, al margen de las ideolog铆as, es preciso apelar a la sensatez de aquellos magistrados capaces de tenerla, para que, olvid谩ndose del origen perverso con que fueron reclutados muchos de ellos, promuevan una cura de honestidad jur铆dica que ponga orden y les saque del callej贸n en que se hallan y que, de no encontrar salida, perjudicar谩 a la propia instituci贸n y a la justicia, valor superior de nuestro ordenamiento jur铆dico.

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Marzo 10th, 2010 at 8:15 am

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Zonas de impunidad, de Francisco Balaguer Callej贸n en P煤blico

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El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) resolver谩 en estos d铆as acerca del recurso presentado contra la decisi贸n del actual juez instructor del caso G眉rtel, el magistrado Antonio Pedreira, de avalar la intervenci贸n de las comunicaciones de los internados en centros penitenciarios. Se trata de una resoluci贸n muy importante no s贸lo porque puede afectar a la instrucci贸n del G眉rtel, sino tambi茅n por las consecuencias que se derivar铆an de un pronunciamiento que impidiera futuras intervenciones judiciales.

La pretensi贸n anulatoria parte de una interesada confusi贸n entre las facultades que corresponden a la autoridad administrativa en los centros penitenciarios y las que corresponden a la autoridad judicial en el curso de la investigaci贸n de actividades delictivas, promoviendo una interpretaci贸n sesgada del art铆culo 51.2 de la Ley Org谩nica General Penitenciaria (LOGP). En realidad, este precepto se limita a establecer una excepci贸n a las facultades que el apartado 5 de mismo art铆culo reconoce a la autoridad penitenciaria para intervenir las comunicaciones de los reclusos. El 51.2 limita esas facultades de la autoridad penitenciaria cuando se trata de comunicaciones entre los presos y sus abogados, indicando que 鈥渘o podr谩n ser suspendidas o intervenidas salvo por orden de la autoridad judicial y en los supuestos de terrorismo鈥.

El art铆culo 51.2 se interpret贸 inicialmente por el Tribunal Constitucional (TC) en el sentido de que la intervenci贸n necesitaba autorizaci贸n judicial, salvo cuando se tratara de supuestos de terrorismo, en los que podr铆a decidirla la autoridad administrativa (STC 73/1983) y posteriormente en el sentido de que tampoco en esos supuestos pod铆a la autoridad administrativa decidir la intervenci贸n, pues esta s贸lo pod铆a ser autorizada por el juez (STC 183/1994). En ambos casos, el TC est谩 delimitando las facultades de la administraci贸n penitenciaria, no las facultades del juez en el curso de una investigaci贸n criminal. Lo que pretenden los recurrentes, sin embargo, es que el art铆culo 51.2 LOGP se utilice para limitar las facultades constitucionales de los jueces, impidiendo 鈥搒alvo en los casos de terrorismo鈥 la autorizaci贸n de las intervenciones sobre las comunicaciones entre presos y abogados para la investigaci贸n de delitos.

De prosperar este criterio, radicalmente contrario a las facultades judiciales reconocidas en el art铆culo 18.3 de la Constituci贸n, a la legislaci贸n vigente y a la doctrina del Tribunal Constitucional, los establecimientos penitenciarios espa帽oles se convertir谩n en zonas de impunidad en las que los confinados podr谩n seguir cometiendo delitos si cuentan con la complicidad de abogados que est茅n dispuestos a traicionar su c贸digo deontol贸gico y a incumplir la ley. Los jueces se ver谩n frente a la paradoja que supone que la detenci贸n de presuntos delincuentes no sirva para evitar la destrucci贸n de pruebas y asegurar la acci贸n de la Justicia, sino para todo lo contrario: para que los detenidos puedan seguir desarrollando actividades delictivas sin posibilidad de control alguno por parte de la autoridad judicial.

Francisco Balaguer Callej贸n. Catedr谩tico de Derecho Constitucional

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Marzo 10th, 2010 at 8:06 am

Bankinter no tendr谩 que indemnizar a pesar de ser condenado por el caso Lehman, de Eduardo Segovia en El Confidencial

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Bankinter sufri贸 ayer la tercera condena que se dicta en Espa帽a contra una entidad financiera por el ‘caso Lehman’, es decir, por su responsabilidad en la venta de productos respaldados con bonos del banco norteamericano que quebr贸 en septiembre de 2008. Sin embargo, el banco que preside Pedro Guerrero no tendr谩 que pagar apenas indemnizaci贸n a los demandantes por la forma en que debe calcularse la indemnizaci贸n.

La titular del Juzgado de Primera Instancia n煤mero 87 de Madrid, Carmen P茅rez Guijo,聽ha determinado que el importe que Bankinter聽debe reintegrar a los demandantes ser谩 el valor de los productos que pose铆an entre el 18 y el 28 de septiembre de 2008, que es “el momento en que en el mercado se conoce la situaci贸n real de insolvencia” de Lehman. En esas fechas, la deuda de la entidad norteamericana se hab铆a desplomado a cero, con lo que el importe de la indemnizaci贸n ser谩 pr谩cticamente nulo, frente a los 10,2 millones reclamados por los clientes.

Por ello, los abogados de los clientes del banco, el despacho Jausas y Zunzunegui, ha anunciado que presentar谩n un escrito ante el juzgado para intentar que se tome el valor anterior al 15 de septiembre, con lo que los afectados s铆 recuperar铆an una parte importante de su inversi贸n (el 88%, seg煤n la demanda). Tienen un plazo de tres d铆as para presentarlo.

Un portavoz de Bankinter ha mostrado la satisfacci贸n de la entidad porque “respalda nuestro proceso de comercializaci贸n, perfilaci贸n, informaci贸n al cliente y elaboraci贸n de folletos, etc.”. En efecto, la sentencia da por probado que el banco suministr贸 la informaci贸n necesaria sobre las caracter铆sticas y riesgos de los estructurados de Lehman a los clientes, y que 茅stos “eran conscientes de lo que adquir铆an y ten铆an conocimiento de los riesgos, bondades y rentabilidades de los instrumentos financieros en que invert铆an”.

Incluso los reprende por “no haber desplegado toda la diligencia que les era exigible para entender bien la naturaleza y entresijos del producto”. Y tambi茅n considera que “no puede afirmarse que el banco presiona al cliente, porque en definitiva el dinero a invertir es propiedad de 茅ste y, si no se est谩 convencido en adquirir, no se hace”.

Ahora bien, la juez considera que Bankinter s铆 incumpli贸 sus deberes de informaci贸n respecto al riesgo de quiebra inminente de Lehman: “Como Bankinter no supo calibrar bien el riesgo de insolvencia del emisor Lehman (…) y como adopt贸 una conducta de comp谩s de espera y prefiri贸 la tranquilidad del mercado sobre la obligaci贸n de informaci贸n masiva a todos sus inversores (con la intenci贸n, quiz谩s, de evitar una huida precipitada en masa), es por lo que debe pechar con las responsabilidades por los da帽os y perjuicios”, se帽ala la sentencia. De ah铆 que condene al banco.

En los bancos islandeses s铆 hubo negligencia

En la demanda colectiva, presentada por 87 clientes de Bankinter, tambi茅n se incluyen varios afectados por productos de bancos islandeses que, al igual que los de Lehman, perdieron toda su inversi贸n con la quiebra de estas entidades. En este caso, la sentencia s铆 considera que la mayor铆a de los clientes contrat贸 los productos “v铆a telef贸nica, tras una simple llamada o primer contacto del comercial” de Bankinter, que dio folletos informativos “confusos”, es decir, que la informaci贸n previa a la venta no fue adecuada.

“Este juzgador tiene serias dudas de que (…) tuvieran conocimiento y entendieran los entresijos, riesgos y complejidades tanto de mercado, emisor o liquidez de los instrumentos indicados, pudiendo caer en la confusi贸n que estaban adquiriendo productos de renta fija inocuos”, a帽ade la sentencia. De esta manera, los inversores en productos vinculados a bancos islandeses deber谩n recibir el 100% de sus ahorros, que ascienden a 1,58 millones de euros.

Se acumulan las sentencias

Las dos sentencias anteriores dictadas en Espa帽a por el caso Lehman condenaron a Altae (banco privado de Caja Madrid) y Citibank. En el primer caso, la juez consider贸 que Altae incumpli贸 sus obligaciones de informaci贸n y asesoramiento a sus clientes al no avisarlos del riesgo de quiebra de Lehman, aunque tampoco oblig贸 a la entidad a indemnizarlos con el total de su inversi贸n sino s贸lo con el 38%, que es lo que habr铆an obtenido de haber vendido sus t铆tulos en los d铆as previos a la ca铆da del banco norteamericano.

En el segundo, el Juzgado de Primera Instancia n煤mero 1 de Badajoz conden贸 a Citibank a pagar a un demandante individual id茅ntico porcentaje, el 38% del valor nominal de los bonos suscritos, con arreglo a la 煤ltima cotizaci贸n anterior a la bancarrota de Lehman. Ahora bien, tambi茅n existen otras sentencias individuales que dan la raz贸n a las entidades bancarias en este caso, como la dictada por el juzgado de primera instancia n煤mero 11de Barcelona a favor de Credit Suisse.

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Marzo 10th, 2010 at 8:04 am

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El tribunal que no sab铆a contar, de Jos茅 Yoldi en El Pa铆s

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Un familiar del presidente de la APM aprueba el acceso a juez tras ser ampliado el proceso de selecci贸n

La maestra pregunta en clase: “Vamos a ver Miguelito, 驴cu谩nto son ocho por nueve?”. A lo que 茅ste replica: “Los que conocemos nuestras limitaciones sabemos ocho por cinco”. Esta tira de Mafalda, del humorista Quino, refleja lo que pudo ocurrir en un tribunal de selecci贸n para jueces por el turno de reconocida competencia y en la Comisi贸n Permanente del Consejo General del Poder Judicial, que confundieron 15 con 17. Porque, como alguno de ellos dice, “somos de letras”, lo que parece justificar tan fat铆dico error de n煤mero. Pero que 15 no es igual a 17, como dice el monologuista Goyo Jim茅nez, “lo saben hasta los de la Logse”.

Ya saben que debido al aumento de la litigiosidad, o sea, a que todo el mundo lleva sus problemas a los tribunales, hay escasez de jueces, por lo que las oposiciones a la carrera judicial no son la 煤nica v铆a para acceder a la judicatura. Tambi茅n se puede llegar a ser magistrado tras superar un proceso de selecci贸n para juristas de reconocida competencia con 10 a帽os de ejercicio profesional. Las plazas fueron convocadas en julio de 2008 y eran 15 para la jurisdicci贸n civil y, por separado y en id茅ntico n煤mero, para los 贸rdenes penal, social y contencioso administrativo. En cada una de las cuatro convocatorias se especificaba expresamente que el tribunal, tras finalizar el proceso de selecci贸n, elevar铆a al Consejo del Poder Judicial la relaci贸n de aprobados con la puntuaci贸n correspondiente, “sin que en ning煤n caso pueda formular una propuesta que contenga un n煤mero de aprobados mayor que el de plazas convocadas”. Es decir, que pod铆a no llegar a cubrirse el cupo, pero nunca excederlo.

Por ello, los tribunales correspondientes aprobaron 12 candidatos de lo penal, ocho de lo social y 10 de lo contencioso administrativo. 驴Y qu茅 pas贸 en lo civil? Pues que, aunque el requisito parece claro, tanto el tribunal como la Comisi贸n Permanente del Consejo General del Poder Judicial (integrada por el presidente Carlos D铆var, y los vocales Margarita Robles, Manuel Almenar, Antonio Dorado y Almudena Lastra) aprobaron a 17 candidatos.

Y usted, querido lector, pensar谩 que el asunto no es para tanto, que la generosidad del tribunal y del Consejo tiene que ser un valor y que estamos necesitados de m谩s buenos jueces para desatascar el monumental atasco de la justicia. Y seguramente tiene raz贸n. 驴Sabe lo que ocurre? Que, aunque muy probablemente todo el proceso sea inocente, el candidato que ha obtenido la 煤ltima plaza, con la peor calificaci贸n de todo el proceso de selecci贸n, es Miguel 脕ngel Chamorro, hermano de Jes煤s Mar铆a Chamorro, que preside la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Asturias y, adem谩s, es presidente de la Asociaci贸n Profesional de la Magistratura (APM), la asociaci贸n judicial conservadora y mayoritaria en la carrera judicial y que tan buena representaci贸n tiene en el Consejo. Ya ha superado el periodo de formaci贸n y se encuentra a la espera de destino. 驴Es s贸lo una casualidad? Pues es posible, aunque varios jueces a los que he preguntado por el asunto no lo creen as铆 y casi todos me recuerdan que Robles, por Jueces para la Democracia, y Almenar, por la Asociaci贸n Profesional de la Magistratura, negocian en el Consejo el reparto de cargos judiciales y que precisamente el mercadeo afecta ahora a varias presidencias de tribunales superiores de justicia y que el portavoz de JpD Miguel 脕ngel Gimeno opta a una de ellas, con muchas posibilidades de resultar elegido.

Un ilustre magistrado, que me pide que no le mencione por si luego no le nombran nunca para nada, ir贸nicamente manifiesta que hemos mejorado mucho. Es verdad que ahora han ampliado las plazas, pero es que antes le hubieran dado el puesto directamente al enchufado, dejando fuera al candidato que ten铆a los m茅ritos y el derecho.

Un pesimista como Woody Allen afirma que la vida se divide en dos: “Lo horrible y lo desdichado”. Y usted se preguntar谩: 驴Esto de la convocatoria el谩stica es una horrible prevaricaci贸n administrativa o un desdichado error? Yo, que defiendo la presunci贸n de inocencia, prefiero creer que D铆var, Robles, Almenar y los dem谩s simplemente se perdieron la clase de Barrio S茅samo en la que se ense帽贸 a contar. Usted puede pensar lo que quiera, faltar铆a m谩s.

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Marzo 8th, 2010 at 8:14 am

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Parodia del juez perseguido, (O apoteosis del esperpento), de Javier G贸mez de Lia帽o en El Mundo

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Hace dos meses y un pico, en estas mismas p谩ginas, escrib铆 una especie de paso breve a prop贸sito de los dineros que el juez Baltasar Garz贸n hab铆a pedido al presidente del Banco Santander y que, al parecer, eran para subvencionarse unos cursos en Nueva York. Hoy me propongo hacer algo parecido en relaci贸n a los modos que el se帽or juez est谩 empleando en su defensa ante el Tribunal Supremo (TS), con especial acento en el sentimiento que tiene de ser v铆ctima de una 芦cruel campa帽a de acoso禄.

Al igual que entonces, las l铆neas que siguen son imaginarias, como inventados son los nombres de sus personajes, salvo el del protagonista. Y lo mismo que en aquella ocasi贸n, mis palabras est谩n inspiradas en la obra de Ugo Betti Corrupci贸n en el Palacio de Justicia -segundo acto- y guiadas por el 煤nico af谩n de ver la manera de que el se帽or Garz贸n recobre la cordura. Mesura, compostura y hasta actitud deportiva fueron siempre muy recomendables para los jueces. Simpatizo con la paciencia y, seg煤n sabio consejo que nuestro nobel Cela me dio un buen d铆a, antes de sacar los pies de las alforjas es preferible aguantar hasta el sufrimiento.

Con el deseo de hablar con la frialdad y hasta neutralidad exigibles, quisiera ce帽irme a la consideraci贸n de los 煤ltimos acontecimientos relacionados con el juez Garz贸n; o sea, la admisi贸n a tr谩mite por el TS de una tercera querella interpuesta contra 茅l por haber ordenado intervenir y grabar las conversaciones mantenidas en prisi贸n entre los imputados del caso G眉rtel y sus abogados, fueran designados o expresamente llamados. Tambi茅n al escrito de alegaciones que present贸 el viernes pasado en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), suplicando a la Comisi贸n Permanente que no decrete su suspensi贸n provisional, al tiempo que, mediante otros铆, recusaba a tres vocales de esa instituci贸n.

En cuanto al tercer procedimiento abierto a su se帽or铆a, quiz谩 no est茅 de m谩s repetir lo que tantas veces he dicho. El Estado de Derecho no es una panacea sino un sistema que tiene sus servidumbres y la teor铆a de que el fin justifica los medios es una pragm谩tica y deshonesta argucia. Quienes piensan y hasta declaran que todo vale -por lo visto, muchos m谩s de los que cre铆amos- no pueden ser espejos en los que nadie, y menos un juez, puede mirarse si no es para escapar de su imagen como del fuego.

En cuanto al estilo de defensa del se帽or Garz贸n, s贸lo recordar que la justicia es el arte del equilibrio y el de dar a cada uno lo suyo y que para defender y defenderse es muy saludable hacerlo con humildad -que no humillado-, antes que con orgullo y prepotencia. El abogado, en buena teor铆a, es un gladiador que act煤a con nobleza y el olvido de esta evidencia puede conducirle al m谩s estrepitoso de los fracasos.

Dicho lo cual, las escenas que a continuaci贸n describo se desarrollan en la biblioteca del tribunal a la que han acudido, convocados por el juez G., algunos fiscales y jueces de la Audiencia.

Habla la fiscal del juzgado.- Baltasar, 驴te encuentras mal?

El juez G.- No; estoy bien. S贸lo es cansancio. No es justo lo que me est谩 pasando. Soy un magistrado de prestigio, el juez espa帽ol m谩s conocido en Espa帽a y en el extranjero.

Habla otra fiscal.- El mejor. Veinte a帽os de irreprochable carrera. Esto es una avalancha nacida de la envidia. A la gente le encanta acusarte; tienes muchos enemigos.

El juez G.- Ya, pero 驴qu茅 me dices de algunos peri贸dicos, de EL MUNDO, de Pedro J. …? 驴Y del Partido Popular, que gracias a m铆 y al caso GAL ganaron las elecciones del 96?

Habla un juez.- Tienes raz贸n, pero no le des m谩s vueltas. Todos sabemos que se trata de una maniobra para deslegitimar tu trabajo.

Habla la fiscal del juzgado.- Y los primeros, tus colegas del Supremo. Varios de ellos se han empleado a fondo para poner en movimiento las ruedas de la maquinaria; son ellos los que te apu帽alan.

Interviene otro juez.- Tienes la opini贸n p煤blica a favor. Mira la encuesta que El Pa铆s publicaba ayer. El 61% cree que lo tuyo es una persecuci贸n. Jam谩s un juez ha contado con tanto apoyo.

(En ese momento, el agente judicial entra en la biblioteca. El juez G. est谩 de guardia).

- Con permiso. Don Baltasar, 驴puede salir un momento? Tenemos una solicitud de entrada y registro.

(El juez G. abandona la reuni贸n para atender a la polic铆a que espera el mandamiento. En su ausencia, la conversaci贸n contin煤a).

Habla un magistrado de la Sala.- Baltasar est谩 fuera de la realidad. Se cree todav铆a fuerte.

Interviene la segunda fiscal.- 驴Qu茅 quieres decir?

Responde el magistrado.- Pues que hasta ahora se ha sostenido por las relaciones pol铆ticas, pero incluso sus protectores le han perdido el respeto. Dada su situaci贸n, m谩s le valdr铆a estar callado y dejar los aires de superioridad.

Interviene otro magistrado.- 隆Jod鈥! Es que estamos hablando del Tribunal Supremo y del Consejo. No se les puede insultar como 茅l y sus amigos de El Pa铆s lo est谩n haciendo.

Habla el magistrado M. P.- De todas maneras, me parece que a Baltasar hasta sus amigos le han puesto la zancadilla, pero no soy yo quien debe hablar.

La fiscal del juzgado.- 驴Pero es que has o铆do algo?

El magistrado M. P.- Bueno鈥 la otra tarde鈥 maledicencias. Est谩bamos unos cuantos en la cafeter铆a Riofr铆o y alguien dijo鈥

(Antes de terminar la frase se abre la puerta y entra el juez Garz贸n. La aparici贸n produce un r谩pido cambio en los presentes en la reuni贸n. Las caras se transforman).

Interviene el juez I. N.- 驴Qu茅 pasa, Baltasar?

El juez G.- Disculpadme, 驴ha venido por aqu铆 un secretario del Consejo?

El juez I. N.- No. 驴Qu茅 ocurre?

El juez G.- Parece que est谩 intentando localizarme. Debe ser algo relacionado conmigo.

(Justo, en ese instante, aparece el secretario del CGPJ)

-Baltasar, tengo que comunicarte algo reservado.

- 驴Has dicho reservado?

(Los otros jueces y las dos fiscales se retiran a un extremo de la sala. El secretario habla en voz baja dirigi茅ndose al juez G. Al cabo de un par de minutos, el secretario se va. Se reanuda la conversaci贸n).

La fiscal del juzgado.- 驴Qu茅 pasa? 隆Est谩s blanco como la pared! 隆Ni que se te hubiera aparecido el diablo?

El juez G.- 隆Estoy jodido! Se acab贸. Me ha dicho que en el Consejo ha sentado fatal mi escrito de alegaciones y que hay vocales dispuestos a suspenderme; al parecer, es cuesti贸n de d铆as.

El magistrado M. P.- 隆Qu茅 putada! Tienes que resistir. Ver谩s como al final queda en nada. Como mucho, medio a帽o m谩s, luego el juicio, sentencia absolutoria y enseguida de vuelta.

(De pronto el juez G. se calla; respira con fuerza; se sienta; se refugia la cara entre las manos. Se hace el silencio. Sus compa帽eros se acercan a 茅l).

Habla el juez I. N.- Cuenta con nuestra adhesi贸n, aunque tal y como est谩n las cosas, quiz谩 no sea conveniente que pongamos gran entusiasmo. Es evidente que en el Tribunal Supremo y en el Consejo est谩n que trinan.

El juez G.- Pero 驴por qu茅?

El juez I. M.- Pues por tus insultos, tus amenazas y tus recusaciones. Hasta Carlos ha tenido que salir a dar la cara por ellos. Pero a qui茅n se le ocurre recusar a tres vocales. T煤, precisamente t煤, hablando de neutralidad y de apariencias de imparcialidad. Y encima citando el caso de Rafael Vera.

Interviene el magistrado M. P.- Baltasar, somos los primeros interesados en que la cosa no vaya a mayores y que salgas bien de 茅sta. Con toda confianza, 驴quieres saber mi opini贸n? S茅 que no te va a gustar o铆rlo, pero tus alegaciones del otro d铆a fueron suicidas. Todo lo que has hecho es un desquiciamiento.

Interviene la segunda fiscal.- Baltasar, no debes obstinarte en seguir aqu铆. Cada minuto que pases en esta casa ser谩 peor.

El juez G.- 驴Qu茅 insin煤as? 驴Qu茅 me vaya ahora mismo, antes de que me echen? Nunca, nunca. 驴Te queda claro? No me mover茅 de aqu铆.

Habla el juez I. N.- 驴C贸mo? 驴Qui茅n lo va impedir? 驴Tus amigos de la prensa para que pongan m谩s veneno en el cepo? Pues muy bien. Haz lo que quieras, pero all谩 t煤.

La fiscal del juzgado.- Aunque sea por unos d铆as. Deja pasar un poco de tiempo; que la situaci贸n se enfr铆e.

Interviene el magistrado M. P.- 隆Baltasar, s茅 h谩bil! Dales un poco de cuerda. Olv铆date, por el momento, de las campa帽as de apoyo, de las plataformas de adhesi贸n, de los manifiestos en tu favor. Es preferible el silencio. El ruido te perjudica.

El juez G.- 驴T煤, Jos茅 Luis, qu茅 piensas?

Interviene el magistrado Jos茅 Luis M.- 驴Yo? Pues que hoy mismo deber铆as dirigir una carta al Consejo, una carta tampoco muy larga, diciendo sencillamente que, en vista de la situaci贸n, no te encuentras con fuerzas para seguir en la Audiencia鈥

El juez G.- Y despu茅s, 驴qu茅?

El magistrado Jos茅 Luis M.- Pues, con tranquilidad, casi de puntillas, recoges tus cosas, te metes en casa y te dedicas a reflexionar. 驴Sabes lo que podr铆as hacer tambi茅n? Escribir. Por tu cuenta, despacio鈥

(El magistrado Jos茅 Luis M. estuvo a punto de decirle que procurando mejorar la sintaxis, pero opt贸 por callar).

El juez G.- 驴Escribir qu茅?

Interviene el juez I. N.- Me parece una gran idea. Una especie de memorial, explic谩ndolo todo. Como aquello del 芦hombre que ve铆a amanecer禄, pero en lugar de amanecer, pues鈥 que ve铆a atardecer e incluso anochecer. As铆 pasar谩s el tiempo.

La fiscal el juzgado.- Haznos caso. Lo importante es la cartita al Consejo. Tiene que llegarles antes de que tomen una decisi贸n irreversible. Con ella les apaciguar谩s y hasta les dar谩s compasi贸n. Tienes que escribirla ahora mismo.

Por fin, aunque a rega帽adientes, el juez G. acepta el consejo de sus colegas y pide papel y bol铆grafo. Mientras escribe, el magistrado Jos茅 Luis M. le pregunta:

- Ya que tanto te gusta la caza, 驴sabes lo que es m谩s desagradable para un cazador?

- No

- Pues rematar al animal herido. Cuando una pieza abatida se debate entre la vida y la muerte, hay que tener l谩stima por ella. El buen cazador prefiere que el animal herido expire por s铆 solo. No soporta verle resistir, palpitar, empe帽ado en vivir. 驴Horrible, verdad?

Mirando bien la cosa, o sea con serenidad y aplomo, hay animales que aunque parezcan indefensos, son feroces jabal铆es que, en su huida, no se quieren ir de vac铆o. Nadie debe olvidar que existen juegos cuyo final es la aplicaci贸n implacable de las normas del propio juego.

- Baltasar, 驴podr铆a a帽adir algo?

- 驴Qu茅?

- Quisiera decirte que mi modesta ayuda鈥 mi leal saber y entender, si es que te fueran de utilidad鈥 te las ofrezco muy gustoso.

- 驴Qui茅n sabe? Lo pensar茅, aunque, antes que a ti, prefiero a mi amigo el ex fiscal Enrique.

Javier G贸mez de Lia帽o es abogado y magistrado excedente.

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Marzo 8th, 2010 at 8:13 am

De Garz贸n al Estatuto, de Joan B. Culla i Clar脿 en El Pa铆s de Catalu帽a

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隆Albricias! Parece que, al fin, han ca铆do las m谩scaras, se han aventado las cortinas de humo y la realidad empieza a aparecer en toda su cruda desnudez. Desvelando lo que era un secreto a voces, ya se explica negro sobre blanco que las m谩s altas instancias del poder judicial espa帽ol llevan lustros siendo objeto de una concienzuda lottizzazione pol铆tico-partidista. Ya se habla sin ambages de “mercadeo de votos” o de “pasteleo” entre “progresistas” y “conservadores” en el seno del Consejo General del Poder Judicial. Ya se explica con toda naturalidad que, para hacer carrera en los estratos superiores de la judicatura, es preciso circular con el carnet en la boca; con el carnet de la pertinente asociaci贸n de jueces, que oculta apenas la afinidad con uno u otro de los dos grandes partidos estatales.

Como saben, el desencadenante de tales revelaciones ha sido la admisi贸n a tr谩mite, por parte del Tribunal Supremo, de tres querellas contra el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garz贸n, querellas que albergan el palmario prop贸sito de poner fin a la trayectoria judicial del pol茅mico y pugnaz magistrado. Contra esas intenciones se han movilizado prestigiosos juristas de los cinco continentes; y se han sacado a la luz viejos rencores personales de alg煤n miembro del Consejo General hacia Garz贸n; y se ha radiografiado la tendencia pol铆tica y la fecha de nombramiento de los 15 magistrados que componen la Sala Segunda, de lo Penal, del Tribunal Supremo; y se han publicado sentidas cartas de lectores que denuncian la “persecuci贸n”, la “crucifixi贸n” de que est谩 siendo objeto el juez Garz贸n. La tesis de fondo de todas estas reacciones es una, y bastante inobjetable: existe entre los querellantes (el montaje ultraderechista Manos Limpias, el partido Falange Espa帽ola y de las JONS…), y tambi茅n entre la mayor铆a de los miembros de la sala que deber谩 juzgarle, una manifiesta hostilidad ideol贸gica contra Baltasar Garz贸n. O, como titulaba este mismo diario el pasado domingo, el futuro del hombre que ve铆a amanecer “est谩 en manos de jueces conservadores”.

Entretanto, el pobre Estatuto catal谩n de 2006 lleva ya tres a帽os y medio en el “corredor de la muerte” del Tribunal Constitucional, a la espera de la ejecuci贸n, o del indulto, o de una reducci贸n de pena. Pero todav铆a no ha aparecido ning煤n titular que diga: “El Estatuto de Catalu帽a, en manos de jueces espa帽olistas”. Los paladines medi谩ticos de Garz贸n han hecho muy bien en subrayar que, entre los magistrados prestos a verle en el banquillo de la Sala Segunda del Supremo, el ponente que firm贸 la admisi贸n de la querella de Manos Limpias es Adolfo Prego de Oliver, presentador de libros de P铆o Moa y “patrono de honor” de la Fundaci贸n para la Defensa de la Naci贸n Espa帽ola (Denaes), un lobby ultraespa帽olista creado en 2006 que denuncia la “pasividad ante el separatismo catal谩n” y propone reformar la Constituci贸n para liquidar el Estado auton贸mico. Y bien, aunque m谩s discretos en sus compromisos p煤blicos, 驴no presentan varios de los magistrados del Constitucional un perfil socioideol贸gico parecido al de don Adolfo Prego, un perfil absolutamente sesgado que deber铆a invalidarles para juzgar de modo imparcial el Estatuto catal谩n?

Si ver al partido del yugo y las flechas querellarse contra el juez que quiso investigar los cr铆menes del franquismo da grima y descalifica moralmente todo el procedimiento, 驴no deber铆a provocar el mismo efecto ver al PP tratando de ganar, con su recurso de inconstitucionalidad, la batalla contra el Estatuto que perdi贸 repetidamente en las urnas tanto catalanas como espa帽olas? Si, como opinan muchos, la querella de Falange contra Garz贸n debiera haber sido rechazada, 驴no cabe decir lo mismo y por id茅nticos motivos del recurso antiestatutario del PP? 驴Por qu茅, entonces, s贸lo Santiago Carrillo denuncia sin tapujos la falta de neutralidad del Constitucional? 驴Por qu茅, en Espa帽a, Garz贸n tiene tantos defensores, y el Estatuto tan pocos?

Parafraseando al presidente Montilla, queremos mucho a Garz贸n, pero todav铆a queremos m谩s al Estatuto. Aunque s贸lo fuese porque, ingenuos, casi dos millones de nosotros lo votamos.

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Marzo 5th, 2010 at 8:14 am

El Gobierno y la verdad, de Justino Sinova en El Mundo

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EL REV脡S DE LA TRAMA

Las revelaciones de este peri贸dico sobre la participaci贸n de Jos茅 Manuel G贸mez Ben铆tez en la negociaci贸n con ETA y su reacci贸n para justificar su faena pero no para desmentir el contacto son dos pruebas m谩s de los tratos que Rodr铆guez Zapatero autoriz贸 con los terroristas.

La mayor cautela que se ha tenido con la citada noticia es aducir que las llamadas actas de la banda terrorista no merecen todo el cr茅dito como para aceptar sin m谩s que G贸mez Ben铆tez se ofreci贸 a mediar para que quedaran en nada los procesos judiciales contra Jarrai y PCTV.

Bien, admitamos procesalmente esta reserva hasta nuevas revelaciones. Lo que no se puede negar a estas alturas es que la negociaci贸n entre el Gobierno de Zapatero y los etarras existi贸. Lo cual quiere decir que Rodr铆guez Zapatero, con el respaldo de sus ministros, minti贸 reiteradamente a la sociedad espa帽ola en asunto tan crucial.

De la negociaci贸n conocemos las fechas, los lugares y los interlocutores. Conocemos tambi茅n argumentos de cada parte, alguno tan inadmisible y descabellado como el que los terroristas atribuyen a G贸mez Ben铆tez, quien prometi贸, seg煤n ellos, mediar en los tribunales, hasta en el Supremo, para que no se conectara con ETA a esas dos organizaciones etarras. O sea, lo que ofreci贸 a los terroristas, seg煤n ellos, fue lograr una monumental prevaricaci贸n en su beneficio. Pero insisto en que debemos dejar esto de momento a la espera de las confirmaciones y evidencias que acabar谩n llegando, para reparar en la gravedad de las falsedades que de forma masiva ofreci贸 Zapatero a los espa帽oles.

La sociedad espa帽ola ha demostrado en varias ocasiones no ser especialmente sensible a la mentira de los pol铆ticos. Una parte de la sociedad no quer铆a enterarse de la existencia de los GAL y sus asesinatos, ni le inquietaba que el Gobierno de Felipe Gonz谩lez esparciera mentiras sobre el caso. Otras sociedades han exigido a sus gobernantes respeto escrupuloso a la verdad. La ca铆da de Richard Nixon se debi贸 m谩s a sus mentiras reiteradas a la naci贸n que a los delitos y faltas cometidos por sus fontaneros de mayor o menor rango.

Pero aqu铆 Zapatero ha mentido descaradamente y est谩 por ver a煤n que se le reproche en serio. Claro que las reacciones sociales requieren tiempo. Hay mucha gente que a煤n recuerda aquella frase lapidaria de P茅rez Rubalcaba en la v铆spera electoral de 2004 bajo el impacto traum谩tico del atentado del 11-M: 芦Necesitamos un Gobierno que no nos mienta禄. Fue una frase violenta y destructiva, perfecta para anular al adversario con independencia de que mintiera o se esforzara por transmitir verdades bajo la convulsi贸n originada por las agitaciones posteriores al atentado. Su efecto dura a煤n en muchas memorias. Sin embargo, es una frase que podr铆a ser lanzada hoy contra el actual Gobierno con toda raz贸n. Porque Zapatero minti贸 con aquel mal llamado proceso de paz, como minti贸 despu茅s con la crisis, como miente cuando asegura que ya salimos hacia la prosperidad. Si la sociedad espa帽ola tuviera un sentido 茅tico l贸gico y a la vez pr谩ctico de la vida p煤blica, no dejar铆a de Zapatero, electoralmente hablando, ni las raspas. Si los pol铆ticos no son capaces de respetar un m铆nimo c贸digo 茅tico, han de ser los ciudadanos quienes les pasen la factura. No perdamos la esperanza en esa regeneraci贸n. 驴Ensue帽o? No, necesidad.

漏 Mundinteractivos, S.A.

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Marzo 5th, 2010 at 8:12 am

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Superman y la tragedia, de Antoni Puigverd en La Vanguardia

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Erase un nombre a su oficio pegado: el juez Garz贸n. Se contempl贸 en el espejo y crey贸 haber visto a Superman. Se enfrent贸 al terrorismo de ETA, al terrorismo isl谩mico, al terrorismo de Estado, a los c谩rteles de la droga, al dictador Pinochet. Busc贸 dinero negro en los para铆sos, caz贸 a Felipe Gonz谩lez en las cloacas, llam贸 a las puertas del infierno preguntando por el mism铆simo Franco, par贸 la respiraci贸n del PP con el caso G眉rtel y espos贸 a conspicuos catalanistas para el telediario de las tres. Parad贸jicamente, est谩 a punto de ser condenado al ostracismo. Tres querellas, tres, penden como espadas de Damocles sobre su melena de lobo gris. La tercera, suscitada por las escuchas a los abogados del caso G眉rtel, podr铆a acarrear la nulidad de las investigaciones sobre la trama corrupta del PP. La segunda es menor, pero fea: afectar铆a a su honorabilidad, si se probara que, durante su permiso en Nueva York, cobr贸 unas conferencias patrocinadas por el Santander. Y es que de regreso a la Audiencia, archiv贸 una querella contra Bot铆n.

La primera (2009) de las querellas es una bomba pol铆tica. La presentaron dos organizaciones ultraderechistas tras declararse Garz贸n competente para investigar las denuncias de asociaciones de la Memoria Hist贸rica deseosas de localizar los restos de ajusticiados a fin de enterrarlos debidamente. Se acus贸 a Garz贸n de haberse saltado a sabiendas la ley de Amnist铆a de 1977, pues en el auto acusaba a Franco (y al resto de los jefes militares que se rebelaron contra la Rep煤blica) de haber ideado un plan de exterminio sistem谩tico de sus oponentes que acab贸 con, al menos, 114.266 desaparecidos. Seg煤n Garz贸n, este plan constituir铆a un delito de cr铆menes contra la humanidad no previsto en la ley de 1977.

La literatura c贸mica busca inspiraci贸n en los tipos egoc茅ntricos como Garz贸n, que llevan en su interior la semilla de un final grotesco. Pero, atenci贸n, comedia y tragedia son vecinas. El final de Garz贸n desemboca en la tragedia del eterno fratricidio espa帽ol. Y se convierte en una oportunidad para que los nietos de los vencedores humillen a los nietos de los perdedores. Los que en su momento criticamos la instrumentalizaci贸n de la memoria hist贸rica por parte de la izquierda gobernante (pues, en contra de la l贸gica de la reconciliaci贸n, pretend铆a vencer en las tristes trincheras del pasado con las armas del presente), estamos ahora moralmente justificados para escandalizarnos ante el ajuste de cuentas que se est谩 librando en el Poder Judicial. Avanz谩ndose ansioso a las sentencias, el m谩ximo 贸rgano de la judicatura se dispone a apartar a Garz贸n de los tribunales, ignorando que est谩 decantando una balanza de enorme simbolismo 茅tico y pol铆tico. El 煤nico pronunciamiento del Poder Judicial que en democracia se habr谩 realizado sobre la Guerra Civil dar谩 la raz贸n a un n煤cleo de nost谩lgicos de aquella victoria que hel贸 el coraz贸n de la mitad de los espa帽oles.

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Marzo 5th, 2010 at 8:11 am

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El valido de Garz贸n, de Casimiro Garc铆a-Abadillo en El Mundo

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A FONDO: LUCHA ANTITERRORISTA, EL AN脕LISIS

Cuando Jos茅 Manuel G贸mez Ben铆tez se incorpor贸 al Consejo General del Poder Judicial, hace apenas a帽o y medio, a propuesta del PSOE, quiso dejar claro su papel: 芦Yo soy aqu铆 el hombre del Gobierno禄.

Estamos en septiembre de 2008 y el catedr谩tico de Derecho Penal estaba, a sus 57 a帽os, en la c煤pula de su carrera.

Cre铆a que sus servicios, al partido y al Gobierno, le hac铆an merecedor de un papel estelar en el mundo judicial. Ten铆a tres apoyos consolidados que le daban suficiente respaldo como para hacer esa afirmaci贸n, que dej贸 de piedra a algunos de sus compa帽eros, y me refiero a los que forman parte del grupo mayoritario o progresista del CGPJ. Ese tridente de valedores lo formaban Mariano Fern谩ndez Bermejo (ministro de Justicia entonces), Alfredo P茅rez Rubalcaba (ministro del Interior) y Baltasar Garz贸n (juez de la Audiencia Nacional).

Que era el hombre del Gobierno en el Consejo se vio enseguida. En septiembre de 2008, el CGPJ decidi贸 sancionar al juez Rafael Tirado con una multa de 1.500 euros por una falta grave, a consecuencia del retraso injustificado en la tramitaci贸n de la ejecuci贸n de la sentencia dictada en 2002, que condenaba a prisi贸n al presunto asesino de la ni帽a Mari Luz Cort茅s.

Se mont贸 un esc谩ndalo y el Gobierno, 谩vido de popularidad y con Bermejo a la cabeza, presion贸 para que el CGPJ endureciera la sanci贸n a Tirado.

驴Qui茅n pele贸 en el CGPJ en defensa del criterio del Gobierno? G贸mez Ben铆tez.

Sin embargo, el catedr谩tico, cuya formaci贸n jur铆dica es reconocida incluso por sus m谩s enconados detractores, perdi贸 la batalla. El 23 de diciembre de 2008, el CGPJ ratific贸 la sanci贸n a Tirado al entender que su error no pod铆a considerarse falta muy grave, lo que hubiera implicado la suspensi贸n.

Fue un primer toque de atenci贸n que pon铆a de relieve que este hombre de armas tomar (en sus tiempos de estudiante le llamaban Gadafi, por sus ideas y pelo ensortijado; aunque 茅l prefer铆a el sobrenombre de Manolo el bravo) no contaba con el respaldo de la mayor铆a del CGPJ, en cuyo grupo progresista Margarita Robles ejerc铆a con sutil firmeza el liderazgo.

En febrero de 2009, Mariano Fern谩ndez Bermejo, acosado medi谩tica y pol铆ticamente por sus cacer铆as con Garz贸n, dimiti贸 como ministro de Justicia. El bravo G贸mez Ben铆tez movi贸 todos los hilos para sustituir a su protector, pero la ayuda de Rubalcaba no le fue suficiente. La vicepresidenta Mar铆a Teresa Fern谩ndez de la Vega impuso su criterio y situ贸 al frente del Ministerio a Francisco Caama帽o. No era la primera vez que Rubalcaba mord铆a el polvo en un enfrentamiento con De la Vega.

El caso es que nuestro hombre tuvo que resignarse a seguir como vocal del CGPJ. Pero no tard贸 mucho en promover una nueva causa. Esta vez, en defensa de su buen amigo el juez Garz贸n, que pretend铆a auparse a la Presidencia de la Audiencia Nacional tras la salida de Carlos D铆var, nombrado presidente del Supremo y del CGPJ.

A pesar de contar con la acorazada del Grupo Prisa, G贸mez Ben铆tez concluy贸 su lance con un nuevo fracaso. El candidato propuesto por Robles, 脕ngel Juanes, fue nombrado presidente de la Audiencia y Garz贸n vio frustradas sus ambiciones.

Hace unos d铆as, G贸mez Ben铆tez ha vuelto a cobrar protagonismo como m谩rtir de una cruzada; esta vez contra el pasteleo de cargos en la carrera judicial. Seg煤n sus propias palabras (ver entrevista en El Pa铆s), 芦el proceso de selecci贸n de la c煤pula del Poder Judicial no debe hacerse mediante pactos entre asociaciones禄.

Es una l谩stima que quien esto denuncia sea miembro de la Comisi贸n de Calificaci贸n (es decir, la encargada de filtrar los candidatos a puestos judiciales relevantes) y haya sido pastelero mayor hasta hace apenas dos meses. Su amenaza de dimisi贸n qued贸 en nada. Fue rechazada por el Pleno del CGPJ y 茅l, en lugar de marcharse, prefiri贸 seguir en su puesto. Esto es lo que se llama ser consecuente.

Ahora bien, 驴qu茅 ha sucedido para que este gigante del Derecho haya montado esta tormenta medi谩tica? 驴Cu谩l es el motivo por el que ha puesto en la diana de sus afilados dardos a Margarita Robles?

S贸lo hay que echar la moviola un poco hacia atr谩s. Exactamente hasta el 9 de febrero de este a帽o, cuando la Comisi贸n Permanente del CGPJ decidi贸 dar el primer paso para apartar cautelarmente a Garz贸n de la Audiencia Nacional por las querellas por prevaricaci贸n admitidas a tr谩mite por el Supremo.

Fue a partir de ese momento cuando el catedr谩tico inici贸 su ofensiva contra el sistema de elecci贸n de la c煤pula judicial.

芦El objetivo de G贸mez Ben铆tez es doble: desacreditar al Consejo y al Supremo como una estrategia de defensa de su amigo, el juez Garz贸n禄, concluye una fuente del CGPJ.

Sin embargo, el empecinamiento del que fuera abogado de Garz贸n y de Naval贸n (Argentia Trust) no puede entenderse bien si no se echa una ojeada al llamado proceso de paz.

En efecto, G贸mez Ben铆tez se incorpor贸 en septiembre de 2006 al equipo negociador del Gobierno en las conversaciones con ETA.

G贸mez Ben铆tez era, por as铆 decirlo, el brazo judicial en la negociaci贸n. Es decir, la terminal de Garz贸n en el di谩logo con ETA que, seg煤n pensaba entonces el Gobierno, ten铆a que conllevar determinadas cesiones pol铆ticas. Fue G贸mez Ben铆tez quien, en la reuni贸n mantenida con la banda el 27 de octubre de 2006, utiliz贸 el chivatazo del Fais谩n como argumento para demostrar la buena disposici贸n del Ejecutivo.

Ahora, seg煤n revela EL MUNDO, tambi茅n sabemos que el 15 de diciembre, 隆dos semanas antes del bombazo de la T-4!, G贸mez Ben铆tez se esforz贸 en explicarles a los etarras los esfuerzos para lograr separar, desde el punto de vista penal, a la organizaci贸n juvenil Jarrai de ETA.

Es decir, que la negociaci贸n con los terroristas ten铆a una triple vertiente: policial, pol铆tica y judicial. Y el hombre clave de esa 煤ltima era, precisamente, G贸mez Ben铆tez.

La entrada en juego del Grupo Prisa en defensa de G贸mez Ben铆tez como ap茅ndice de Garz贸n tiene que ver con otra deuda. El juez de la Audiencia Nacional le puso en bandeja a Jes煤s Polanco la defenestraci贸n de Javier G贸mez de Lia帽o en la querella contra Sogecable.

Cuando El Pa铆s habla en sus editoriales del 芦cerco a Garz贸n禄 deber铆a recordar lo que se dijo en sus p谩ginas sobre G贸mez de Lia帽o. Aquello s铆 que fue una cacer铆a

casimiro.g.abadillo@elmundo.es

漏 Mundinteractivos, S.A.

Written by Reggio's

Marzo 3rd, 2010 at 8:11 am

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