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A pesar de todo, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

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Para pactar hay que querer pactar. Y quien tiene que quererlo m谩s es el que tiene el gobierno, porque la situaci贸n que provoca la necesidad de pactar tiene su origen en la pol铆tica que se ha practicado hasta la fecha. A todos alcanza la responsabilidad de hacer posible un pacto que afronte con realismo y rigor la profundidad de la crisis, pero el Gobierno debe comprender que el pacto comporta rectificar y revisar decisiones anteriores. Pactar, ahora, es cambiar. Si esto no se entiende as铆, no habr谩 pacto. Pero tambi茅n corresponde a la oposici贸n moderar el alcance del cambio; no se trata de imponer lo que s贸lo las elecciones deber谩n legitimar, sino de operar en el terreno de las mayores urgencias, de aquello que dif铆cilmente nadie deber铆a negarse a aceptar.

El temor a la pretendida impopularidad de algunas medidas est谩 por ver. En primer t茅rmino, porque resulta dif铆cil querer liderar una situaci贸n de crisis sin aceptar el riesgo de tener que adoptar medidas que sean presuntamente impopulares. No se conoce de ning煤n l铆der que no haya resuelto con coraje una situaci贸n complicada. Los l铆deres que operan con coraje suelen superar los momentos dif铆ciles con el aplauso de los mismos que criticaron sus medidas y que llegaron a manifestarse y pedir la dimisi贸n del l铆der.

Pero es que, adem谩s, est谩 por ver si lo que se califica como de impopular es visto as铆 por los ciudadanos. Hoy lo que todos sabemos es que la crisis no se resolver谩 por s铆 sola ni por la ayuda exterior. Esto depende de los de casa y la gente sabe muy bien lo que deber谩 hacerse para dar trabajo a los que no lo tienen y para que no lo pierdan los que lo ven en peligro. Quiz谩s la impopularidad s贸lo la vean as铆 los que deben adoptar las medidas que son necesarias.

Seguramente, falta voluntad. Hay mucho miedo; y, as铆, se encuentra m谩s comodidad en la acusaci贸n del fracaso que en la propuesta imbatible. Aquella que quien no la acepte, queda en evidencia. Y, de esta naturaleza, hay muchas o, como m铆nimo, varias. Y en este terreno no hay raz贸n para no avanzar. Menos miedo, m谩s coraje; empieza a ser m谩s temerario no acordar nada que arriesgar en los acuerdos.

A pesar de todo, habr谩 que pactar.

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Marzo 16th, 2010 at 9:11 am

Moderaci贸n salarial y empleo, de Federico Dur谩n L贸pez en Cinco D铆as

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Uno de los t贸picos m谩s arraigados de nuestras relaciones laborales es el de la ejemplar moderaci贸n salarial que, a trav茅s de una no menos ejemplar negociaci贸n colectiva, hija en este punto de la nunca suficientemente ponderada concertaci贸n social, habr铆a permitido nuestro envidiado crecimiento econ贸mico y nuestra asombrosa, hasta la malhadada crisis que nos sacude, creaci贸n de empleo.

La responsabilidad de los agentes sociales y su ejercicio de realismo estar铆an en la base de ese proceso virtuoso, se帽a de identidad de las relaciones laborales espa帽olas desde la Transici贸n. Y el 煤ltimo eslab贸n al respecto, particularmente valioso en una situaci贸n especialmente dif铆cil que culmin贸 con el desencuentro negociador obrero-patronal del a帽o pasado, ser铆a el Acuerdo Interconfederal para la Negociaci贸n Colectiva (AINC) en 2010. 驴C贸mo puede haber entonces economistas que consideren que el ajuste salarial resulta imprescindible para atajar el proceso de destrucci贸n de empleo sin parang贸n que padecemos? 驴C贸mo puede haber quien sostenga que la inflexibilidad a la baja de los salarios, unida a la falta de flexibilidad en el conjunto de las condiciones de trabajo, es uno de los factores determinantes de que el empleo se convierta en el principal instrumento de ajuste de las empresas?

驴No se enteran de nada? 驴Son perversos liberales que quieren destruir el exitoso modelo social espa帽ol? 驴O es que la moderaci贸n salarial tan ponderada esconde alguna trampa de la que no hemos sido conscientes? No voy a entrar en el debate acerca de si nuestra progresiva p茅rdida de competitividad deber铆a atajarse, a falta de una moneda nacional que devaluar, mediante un ajuste a la baja del valor de los activos y de las rentas, pero s铆 a poner de manifiesto algunas incongruencias en relaci贸n con la pretendida moderaci贸n salarial de que hemos disfrutado.

La Uni贸n Europea ha puesto de manifiesto en un informe que, en los a帽os de vigencia de la Uni贸n Monetaria, el nuestro ha estado entre los pa铆ses cuyos costos laborales han crecido por encima del 2,5%, frente a aquellos en los que se han mantenido en el entorno del 1%. Es uno de los factores que explica que hayamos perdido un 20% de competitividad en el periodo, mientras Alemania ha ganado un 13%.

Incluso en los momentos m谩s duros de la crisis econ贸mica, mientras en otros pa铆ses europeos no crec铆an, hemos estado experimentando incrementos de los costos laborales y salariales inexplicables tanto desde el punto de vista del empleo como desde el de la ca铆da de la actividad. La evoluci贸n del sector de la construcci贸n, en ese sentido, durante el a帽o pasado, desaf铆a a la l贸gica econ贸mica.

Seg煤n la encuesta de costos laborales del INE, en el cuarto trimestre de 2009 el coste laboral por hora trabajada creci贸 un 5%, si bien el dato desestacionalizado y corregido de calendario sit煤a el porcentaje en el 3,6%. No deja de ser un dato sorprendente, y m谩s sorprendente a煤n es el de la construcci贸n, 6,1% y 4,1%, respectivamente.

No tenemos, pues, a pesar de los cuatro millones y medio de desempleados, y de la continua destrucci贸n de empleo, una verdadera moderaci贸n salarial. Ni la hemos tenido en los a帽os precedentes. Y hemos estado perdiendo competitividad a raudales.

Ello ha sido, por una parte, consecuencia de una negociaci贸n colectiva que ha hecho en ocasiones o铆dos sordos a las recomendaciones de los acuerdos interconfederales. Y, por otra, producto de una concepci贸n de la evoluci贸n salarial vinculada a la marcha de la inflaci贸n y no a la de la productividad. No tendremos verdadera moderaci贸n salarial mientras los incrementos retributivos no est茅n cubiertos por incrementos de productividad. 脡ste es nuestro verdadero problema y s贸lo su mejora (entre otras v铆as, por medio de una mayor flexibilidad de las relaciones laborales empresariales) permitir谩 avanzar, sin consecuencias indeseables, en las mejoras retributivas.

Por eso, el AINC 2010 no supone ning煤n cambio. Los incrementos aconsejados, hasta el 1% este a帽o, hasta el 2% en 2011 y hasta el 2,5% en 2012, y la previsi贸n de recuperaci贸n de la inflaci贸n real al final del periodo, sin vinculaci贸n alguna a la productividad, quedan muy lejos de las necesidades de la econom铆a y del empleo.

Federico Dur谩n L贸pez. Catedr谩tico de Derecho del Trabajo y Socio de Garrigues.

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Marzo 16th, 2010 at 9:09 am

Un a帽o perdido, de Antoni Marsal en La Vanguardia

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Tribuna

En febrero del 2009 m谩s de un millar de empresarios del metal se manifestaron en el Palau de Congressos de Catalunya bajo el lema de la Crida del Metall Catal脿. En dicho acto, propusimos un dec谩logo de medidas urgentes entre las que sobresal铆an la necesidad de un pacto social contra la crisis y la mediaci贸n de la Generalitat en la consecuci贸n de un acuerdo entre entidades financieras e industrias. Un a帽o despu茅s, muchas de las medidas propuestas siguen centrando la agenda de nuestros pol铆ticos y tenemos m谩s de seiscientos mil parados m谩s鈥 En el documento se plasmaba tambi茅n la necesidad de comprensi贸n entre empresas, trabajadores, patronales y organizaciones sindicales. Desde entonces, los representantes del metal hemos recorrido instancias gubernamentales y no gubernamentales para soslayar la excepcionalidad de la coyuntura del sector y la urgencia de tomar medidas extraordinarias. Morosidad, financiaci贸n, cobertura del riesgo comercial, formaci贸n, agilidad en los ERE… En definitiva, para evitar cierres de empresas y destrucci贸n de empleo. Y el saldo resulta desalentador. En el 2009, el metal catal谩n ha perdido musculatura empresarial en un 11%, actividad productiva en un 23,5% y empleo en un 14,2%.

Todos debemos realizar un ejercicio de responsabilidad, al margen de cualquier injerencia pol铆tica y electoral. Situaciones excepcionales exigen medidas excepcionales y no rigidez de miras (que solamente conduce a callejones sin salida, que se saldan con m谩s cierres de empresas, menos inversiones nacionales y extranjeras y m谩s paro). No estamos hablando de rebajar el poder adquisitivo de los trabajadores, sino de moderaci贸n salarial y la regulaci贸n de los convenios. Es perverso hablar de aumentos de sueldo que perjudican nuestra competitividad cuando hay m谩s de cuatro millones de parados. 驴Qu茅 pasa con ellos? Y, sobre todo, 驴qu茅 debemos hacer por ellos?

No son defendibles incrementos salariales por encima del 3% en un sector en crisis -m谩xime cuando en los 煤ltimos a帽os ha mejorado notablemente el poder adquisitivo-, en el que las administraciones p煤blicas han concedido en ayudas m谩s de 4.000 millones de euros s贸lo con el plan Integral del Autom贸vil y en el que el n煤mero de parados se ha incrementado notablemente.

隆Por favor, no perdamos otro a帽o!

Antoni Marsal. Presidente de la Uni贸 Patronal Metal路l煤rgica.

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Marzo 15th, 2010 at 9:10 am

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Espa帽a necesita reducir el d茅ficit y ajustar los salarios, de Jos茅 Barea en Cinco D铆as

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A mi juicio dos decisiones fundamentales necesita Espa帽a para salir de la crisis: eliminar el d茅ficit p煤blico y ajustar los salarios y precios a su situaci贸n econ贸mica.

Dada la falta de transparencia del Gobierno para explicar c贸mo va a reducir el d茅ficit desde el 11,4% del PIB de 2009 al 3% al finalizar 2013, que es el plazo m谩ximo concedido por la Comisi贸n Europea, ha surgido la pol茅mica de si dicho objetivo podr谩 ser alcanzado. La improvisaci贸n del Gobierno en el tema del d茅ficit ha sido de consecuencias fatales para nuestra econom铆a: 驴c贸mo ha sido posible que el Gobierno con un d茅ficit previsto para el 2009 del orden del 12% del PIB en el momento en que se presentaban los Presupuestos para 2010 vuelva a repetir en dicho Presupuesto un d茅ficit desorbitado que en uni贸n de los correspondientes a las comunidades aut贸nomas y a las corporaciones locales, vuelva a repetir un d茅ficit de la misma cuant铆a en porcentaje del PIB, seg煤n estimaci贸n del Fondo Monetario Internacional? 驴Qu茅 habr谩 dicho el presidente del Gobierno espa帽ol que durante este semestre preside la Comisi贸n Europea, cuando se haya hablado del tema de la estabilidad presupuestaria en Europa, de la dif铆cil situaci贸n espa帽ola y de la falta de medidas para conseguirla?

El Gobierno espa帽ol ha presentado un plan de austeridad, que fue analizado en nuestro art铆culo 隆Ajuste presupuestario, ya!, publicado en este diario el 19 de febrero de 2010, en el que se pon铆a de manifiesto que dado que el 60% de nuestro d茅ficit es estructural, las medidas de ajuste presupuestario no eliminan la totalidad del d茅ficit, siendo necesario efectuar reformas estructurales en determinadas pol铆ticas de gasto de protecci贸n social. La agencia de calificaci贸n Standard & Poor’s muestra sus dudas sobre la capacidad del Gobierno para reducir el d茅ficit al 3% del PIB, considera que s贸lo lograr谩 situarlo en el 5%, no descartando rebajar el rating a Espa帽a porque no cumplir谩 con la Uni贸n Europea.

Creo que hay que cumplir lo dispuesto por la Comisi贸n Europea, para lo cual hay que realizar reformas estructurales en la protecci贸n social (sanidad, servicios sociales, desempleo y pensiones), recortando el nivel de prestaciones que las leyes otorgan a los ciudadanos. A tal hecho se ha llegado tanto por el envejecimiento de la poblaci贸n como por la falta de previsi贸n del Gobierno que ha ido elevando las prestaciones sin efectuar c谩lculo alguno de la incidencia en el gasto p煤blico y en el d茅ficit y sin proponer las reformas adecuadas para solventar el problema. A nadie nos gusta el recorte en el nivel de prestaciones sociales, pero la realidad es la realidad y hay que afrontarla.

Se acercan para Espa帽a horas muy dif铆ciles. Es necesario efectuar un ajuste muy duro si se quiere recobrar la confianza de los mercados financieros internacionales. El premio Nobel de Econom铆a Paul Krugman , que particip贸 el 13 de febrero de 2009 en las jornadas Respuesta ante la crisis, se帽al贸 que los precios y salarios en Espa帽a son insostenibles y no est谩n alineados con su situaci贸n econ贸mica, por lo que nuestro pa铆s necesita una deflaci贸n relativa del 15%. Explic贸 que si la Uni贸n Europea crece entre un 2 o 3% anual, Espa帽a s贸lo sentir谩 un dolor moderado durante 5 o 7 a帽os, pero si la Uni贸n Europea entra en deflaci贸n, lo que es muy posible, habr谩 que reducir mucho salarios y precios. Coincide con lo que publicamos el 31 de enero de 2009 en CincoD铆as Alarmante d茅ficit p煤blico en 2009.

驴Qu茅 har铆a Espa帽a si no estuviera en el euro?: devaluar. Como esto no es posible, hay que efectuar un ajuste muy duro con medidas equivalentes en resultados.

La Fundaci贸n de las Cajas de Ahorros estima que las previsiones econ贸micas para Espa帽a son para el corriente a帽o de un decrecimiento del PIB de siete d茅cimas (-0,7) que para 2011 se transformar谩 en crecimiento del PIB del 0,8% siendo los factores que impulsar谩n el crecimiento el consumo final de los hogares y la inversi贸n en bienes de equipo, y en los dos a帽os siguientes (2012 y 2013) la econom铆a no podr谩 crecer por encima del 2%, sin generaci贸n por tanto de empleo.

Los 铆ndices de competitividad de la econom铆a espa帽ola han ca铆do con todos los pa铆ses, pero especialmente con aquellos con los de Europa, que son precisamente con los que tenemos mayores vol煤menes de intercambio comercial. La subida de costes, especialmente de salarios y de precios durante m谩s de una d茅cada han deteriorado fuertemente nuestra competitividad, es necesario corregirla, y como estamos en la zona euro, no es posible devaluar, lo que tendr铆a un fuerte efecto sobre la disminuci贸n de los costes salariales. Por ello es necesario actuar sobre los salarios, que constituye el principal componente de los costes.

En Europa la mayor parte de los pa铆ses han puesto en marcha en el mercado de trabajo la conocida como flexiseguridad, consistente en pol铆ticas activas de empleo que mantengan la seguridad y protecci贸n de los trabajadores sin mermar la flexibilidad de las empresas. En la negociaci贸n colectiva el crecimiento de los salarios deber谩 efectuarse en funci贸n del crecimiento de la productividad y no de la inflaci贸n, a cuyo efecto los acuerdos salariales se efectuar谩n a nivel de empresa y no a nivel de c煤pula como se hace hoy en d铆a.

Grecia que se encuentra en una situaci贸n de crisis econ贸mica peor que la nuestra, pero no totalmente diferente, ha acordado una reducci贸n salarial; es claro que ha tenido una contestaci贸n social pero los Gobiernos deben actuar en funci贸n del inter茅s general. En Espa帽a estimo que deber铆a efectuarse una correcci贸n salarial tanto en el sector p煤blico como en el sector empresarial como consecuencia del desajuste habido en el pasado entre subidas salariales y productividad. Seguir铆amos el consejo dado por Krugman. En cuanto a los precios un mayor nivel de competencia y una mayor desregulaci贸n ser铆an medidas oportunas.

Jos茅 Barea. Catedr谩tico em茅rito de la UAM.

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Marzo 15th, 2010 at 9:09 am

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Honrar los pactos, de Mat铆as Ezequiel Garrido y Carlos Slepoy en P煤blico

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Por qu茅 un ciudadano espa帽ol puede trabajar sin mayores restricciones en Argentina y uno argentino s贸lo puede hacerlo excepcionalmente en Espa帽a y tras salvar m煤ltiples escollos? 驴Por qu茅 un nacional de este pa铆s, aunque no tenga residencia legal y cualquiera sea el tiempo que lleve en Argentina, puede andar libremente por sus calles y a un argentino sin residencia legal se lo puede encerrar en un Centro de Internamiento de Extranjeros, con car谩cter previo a su expulsi贸n, si permanece en Espa帽a durante m谩s de tres meses? 驴Por qu茅 a un espa帽ol s贸lo se le requiere su pasaporte para entrar y permanecer en Argentina y un ciudadano argentino debe acreditar para entrar en Espa帽a que cuenta, para permanecer temporalmente en su territorio, con elevadas sumas de dinero, una reserva pagada en un hotel o una carta de invitaci贸n 鈥揷ostosa y sometida a m煤ltiples requisitos y autorizaciones previas鈥 por parte de un espa帽ol o residente legal y un pasaje de ida y vuelta, entre otros condicionamientos? 驴Por qu茅 ning煤n espa帽ol es retenido en los aeropuertos y retornado a su pa铆s y muchos argentinos son devueltos al suyo 鈥搈谩s de mil en el a帽o 2009鈥, en muchos casos aun cumpliendo con esos requisitos? Porque Argentina cumple los tratados existentes entre ambos pa铆ses y Espa帽a no. Lo mismo ocurre en relaci贸n con los ciudadanos de los dem谩s pa铆ses iberoamericanos.

El art铆culo 26 de la Convenci贸n Internacional sobre el Derecho de los Tratados, promulgada el 23 de mayo de 1969, expresa: 鈥淧acta sunt servanda. Todo tratado en vigor obliga a las partes y debe ser cumplido por ellas de buena fe鈥.

La mayor parte de los pa铆ses del mundo, entre ellos Espa帽a y Argentina, se han adherido a esta Convenci贸n y se han comprometido por consiguiente a respetarla. Desde el primer Tratado entre uno y otro pa铆s en materia migratoria (Tratado de Reconocimiento Paz y Amistad, del 21 de septiembre de 1863), hasta el 煤ltimo en que se alude a esta materia (Tratado General de Cooperaci贸n y Amistad, del 3 de junio de 1988), todos ellos en vigor, cuatro son los principios convencionales que han regido las relaciones entre ambos pa铆ses y beneficiado a sus ciudadanos: naci贸n m谩s favorecida, libre emigraci贸n, derechos preexistentes y reciprocidad, tanto a efectos de residencia y trabajo como de estancia temporal.

Todos los esfuerzos y protestas de las asociaciones argentinas para que estos derechos sean reconocidos por parte de Espa帽a han sido bald铆os. Tampoco el Gobierno argentino, con sus t铆midos reclamos, ha logrado nada al respecto. No alcanza con que, de tanto en tanto, y cuando la cuesti贸n obtiene publicidad, exprese su preocupaci贸n al Gobierno espa帽ol y este manifieste, pero no cumpla, su intenci贸n de contemplar los derechos que asisten a los ciudadanos argentinos. Es necesario que por parte del Gobierno argentino se adopten medidas que obliguen al cumplimiento de lo pactado: desde presiones diplom谩ticas y exigencia de las responsabilidades que conlleva el incumplimiento de tratados internacionales hasta la imposici贸n del mismo trato a los ciudadanos espa帽oles para residir, trabajar, entrar y permanecer en Argentina que reciben los argentinos en Espa帽a. El principio de reciprocidad esta expl铆citamente contemplado en cada uno de los acuerdos que en materia migratoria se han firmado entre ambos pa铆ses.

Como la cuesti贸n afecta a muchos otros pa铆ses latinoamericanos que han suscrito con Espa帽a tratados similares y sus gobiernos han tenido hasta ahora las mismas e ineficaces reacciones que el argentino, ser铆a deseable que llegasen a un acuerdo para adoptarlas en conjunto. Si as铆 fuere, no por los proclamados lazos de amistad, que bien quedan en los discursos, o por el siglo y medio en que fueron fundamentalmente los nacionales espa帽oles quienes se beneficiaron de los tratados bilaterales, sino por los diversificados intereses de empresas espa帽olas y la conveniencia de miles de ciudadanos espa帽oles que viven, trabajan y visitan los pa铆ses de Am茅rica, pueden llegar a sensibilizarse las autoridades espa帽olas.

El presidente de la Corte Suprema de Justicia Argentina, Ricardo Lorenzeti, en reuni贸n organizada el 9 de diciembre del pasado a帽o por la C谩mara Espa帽ola de Comercio en Buenos Aires, con presencia del embajador espa帽ol y representantes de las m煤ltiples empresas espa帽olas con intereses en Argentina, avent贸 su preocupaci贸n acerca del cumplimiento de sus contratos se帽alando que el respeto a los mismos es elemento basal de los estados de Derecho. Recibi贸 un cerrado aplauso cuando dijo que Espa帽a y Argentina tienen en com煤n 鈥渕ucho m谩s que econom铆a鈥. Efectivamente, mucho m谩s. Por ejemplo los tratados sobre migraci贸n que Espa帽a ignora y vulnera, siendo contratos entre ambos estados que establecen derechos rec铆procos para los ciudadanos de uno y otra naci贸n. Si las autoridades espa帽olas honraran estos pactos, cumpli茅ndolos, el Estado de Derecho lo agradecer铆a.

Escribimos este art铆culo con dolor, por lo que en el mismo se expresa y por las situaciones a煤n m谩s graves que sufren los inmigrantes en general, tanto en Espa帽a como en Europa. Quede dicho en todo caso que d铆a a d铆a se vulnera el derecho que cabe a cualquier inmigrante en cualquier pa铆s, o que deber铆a caber si se cumpliera la Declaraci贸n Universal de Derechos Humanos. En su art铆culo 13.1 se帽ala: 鈥淭oda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado鈥. Aunque tal derecho s贸lo vaya a ser posible en el mundo a que aspiramos, no en el que tenemos.

Carlos Slepoy es abogado.

Mat铆as Ezequiel Garrido es soci贸logo.

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Marzo 13th, 2010 at 8:08 am

Las pensiones en el pa铆s de 鈥榥unca jam谩s鈥, de Gabriel Calzada en Expansi贸n

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“Nunca jam谩s鈥. As铆 resumi贸 el ministro Corbacho la posibilidad de que alg煤n d铆a el sistema p煤blico de pensiones sea sustituido por uno privado. Queda claro que, si de 茅l depende, los espa帽oles estaremos siempre encadenados al timo piramidal de las pensiones de reparto.

Lo curioso es que la afirmaci贸n la realiz贸 Corbacho el mismo d铆a en que aconsej贸 a los espa帽oles hacerse un plan de pensiones privado y reconoci贸 que 茅l mismo tiene uno, a pesar de disfrutar de una pensi贸n p煤blica mucho mejor que la del resto de los espa帽oles, gracias a los privilegios autoconcedidos por la clase pol铆tica.

Corbacho niega tajantemente la posibilidad de que ahorremos y capitalicemos lo que ahora nos quita y (mal)gasta el Estado en el sistema p煤blico de pensiones, pero nos aconseja que, para tener una jubilaci贸n digna, saquemos de otro lado para crearnos una pensi贸n privada paralela que compense la penosa cuant铆a de la p煤blica.

Son pocos los que pueden permitirse este lujo cuando el Gobierno ha empeorado la fiscalidad de los fondos de pensiones y el Estado te quita casi la mitad de tu renta justificando la mayor parte de esa imposici贸n confiscatoria con el cuento de garantizar una pensi贸n decente. En contra de lo que nos cuenta la demagogia pol铆tica, el sistema de capitalizaci贸n personal es un modelo que refuerza al ciudadano con pocos medios, mientras que las recomendaciones de este Gobierno son las propias de una casta privilegiada que habla para los que son relativamente m谩s pudientes.

Los estudios comparados, como los que hemos realizado en el Instituto Juan de Mariana, muestran que el trabajador medio que se jubila hoy recibe una pensi贸n de 900 euros, que es sensiblemente inferior (un 11%) a la que recibir铆a de acuerdo con la rentabilidad hist贸rica de los fondos que ha tenido que aportar durante los 煤ltimos 30 a帽os (la diferencia es mucho mayor si el trabajador trabaja m谩s a帽os).

Pero es que, adem谩s, en un sistema de capitalizaci贸n el jubilado contar铆a con un capital acumulado de unos 600.000 euros, frente al cero patatero del timo piramidal. Ese es un patrimonio que muchos querr谩n legar a sus hijos. En cambio, en el sistema actual no hay nada que legar y si uno tiene la desgracia de morir antes de la jubilaci贸n, sus descendientes no obtienen la pensi贸n del padre, que ha pagado en balde durante d茅cadas.

驴Es esto a lo que se refieren los socialistas de todos los partidos con solidaridad intergeneracional? Otros, en cambio, preferir谩n consumir el capital acumulado en el sistema de capitalizaci贸n, pudiendo obtener en este 煤ltimo caso una renta mensual de 1.650 euros. Dicho en Rom谩n Paladino, la pensi贸n p煤blica media actual representa una merma cercana al 45% de la renta que se podr铆a obtener en el mercado.

Con el sistema de capitalizaci贸n, el trabajador deja de ser un mero arrendador de su fuerza laboral y pasa a aliarse con el crecimiento econ贸mico, dejando as铆 de depender exclusivamente de la coyuntura del mercado de trabajo. Quiz谩 por eso los partidos socialistas que realmente se preocupan por el progreso de los trabajadores han defendido e implantado el sistema privado de pensiones.

El peligro del sistema de capitalizaci贸n no proviene de la posibilidad de una merma del capital (que siempre existe y dif铆cilmente llegar谩 nunca a igualar la merma forzosa del sistema p煤blico), sino de la codicia pol铆tica. Por un lado, los pol铆ticos suelen ver en los sistemas privados de pensiones una fuente milagrosa de financiaci贸n del d茅ficit p煤blico, por lo que suelen obligar a destinar una buena parte de las aportaciones a la compra de deuda p煤blica. De este modo, se reduce notablemente la rentabilidad de los fondos y, por lo tanto, la cuant铆a de la futura pensi贸n.

Pero es que, adem谩s, cuando los gobiernos manirrotos se encuentran en apuros financieros suelen tener la tentaci贸n de meter la mano en los fondos de pensiones y expropiarlos. Esto es lo que ha ocurrido en los 煤ltimos dos a帽os en Argentina y en Bolivia. Por eso no s贸lo es importante pasar del sistema piramidal p煤blico de pensiones a uno privado, sino mantener la gesti贸n de los fondos libres de injerencias pol铆ticas.

Crecimiento econ贸mico

El sistema de capitalizaci贸n personal no s贸lo ofrece resultados extraordinariamente superiores al p煤blico y fomenta la verdadera solidaridad intergeneracional, sino que ofrece una s贸lida base para el crecimiento econ贸mico sostenible. Detr谩s de nuestra crisis actual est谩 el ef铆mero y absurdo intento de crecer sin ahorrar.

El resultado lo conocemos todos: inversiones insostenibles, paro masivo y empresas e instituciones financieras descapitalizadas. El modelo de pensiones privadas aportar铆a el ahorro que requieren las inversiones de largo plazo para que sean sostenibles y no generen recesiones como la que ahora padecemos.

La principal cr铆tica que suele hacerse al sistema de capitalizaci贸n personal es el coste del cambio. Los cr铆ticos m谩s sofisticados ponen el dedo en la yaga de una imposible transici贸n del modelo coactivo al modelo libre. Y en verdad el coste es elevado. Hablamos de una cantidad anual similar al d茅ficit p煤blico en el que est谩 incurriendo este Gobierno.

Dicho en otras palabras, esa cantidad se puede gastar en quitar y poner baldosas, pero no en devolvernos el control sobre la financiaci贸n de nuestra jubilaci贸n. No voy a ser yo quien abogue por realizar el cambio de modelo de pensiones con cargo al d茅ficit p煤blico. Distintos pa铆ses han adoptado diferentes planes para lograrlo. Unos han aplicado sistemas de transici贸n gradual (s贸lo puedes recuperar parte de lo que aportas al sistema p煤blico) y otros han redireccionado buena parte del gasto p煤blico para poder realizar la transici贸n.

Otra medida con la que sustentar el cambio de modelo es obteniendo fondos adicionales de la venta de las pocas empresas p煤blicas que van quedando y de una parte del suelo p煤blico cuya propiedad retienen las distintas Administraciones P煤blicas.

Algunos dicen que en Espa帽a no se puede cambiar el sistema de pensiones porque existe un rechazo sociol贸gico a su privatizaci贸n. Es lo mismo que se dijo en cada uno de la veintena de pa铆ses que han dado libertad de elegir a sus ciudadanos. Sin embargo, en todos ellos la inmensa mayor铆a eligi贸 salir del sistema p煤blico y pasar al sistema de capitalizaci贸n individual.

Aqu铆 tenemos una experiencia similar con los servicios de salud. Nos cuentan que los espa帽oles est谩n encantados con el modelo de sanidad p煤blica y que aunque les dej谩ramos elegir casi todos decidir铆an quedarse bajo la protecci贸n m茅dica de Pap谩 Estado. Sin embargo, a los funcionarios se les deja elegir cada a帽o y entre el 83% y el 86% optan por un gestor privado para que cuide de su salud. Sinceramente, no creo que el resultado vaya a ser muy diferente el d铆a que nos dejen elegir; que si dependiera de los actuales Gobierno y oposici贸n no llegar谩 鈥渘unca jam谩s鈥.

Gabriel Calzada. Presidente del Instituto Juan de Mariana.

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Marzo 13th, 2010 at 8:03 am

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Una cr铆tica del Manifiesto de los Cien Economistas sobre las Pensiones, de Vicen莽 Navarro en Enfoques de la Fundaci贸n Sistema

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FEDEA (Fundaci贸n de Estudios de Econom铆a Aplicada) es una fundaci贸n pr贸xima a la Banca en cuyo patronato est谩n representantes de: Banco Sabadell, Caja Madrid, Banco Espa帽ol de Cr茅dito, Banco Santander, Corporaci贸n Financiera Alba, Banco Bilbao Vizcaya-Argentaria, Banco de Espa帽a, Bolsa de Madrid y Banco de Andaluc铆a. Tal fundaci贸n ha publicado peri贸dicamente informes que han cuestionado la viabilidad del sistema p煤blico de pensiones, enfatizando la necesidad de hacer cambios que en realidad significar铆an una reducci贸n de las pensiones p煤blicas en Espa帽a.

Este 煤ltimo informe est谩 firmado por cien economistas de los cuales la gran mayor铆a no son expertos en temas de Seguridad Social. En este art铆culo se analiza cr铆ticamente cada una de las posturas enunciadas en tal informe, mostrando los errores que aparecen en sus p谩ginas.

Introducci贸n

El informe se presenta como neutro y objetivo, basado en lo que se define como los estudios sobre la Seguridad Social disponible en Espa帽a, lo cual no es cierto. En sus ap茅ndices y referencias hay una clara selecci贸n de autores, excluyendo investigadores (de gran prestigio nacional e internacional) e informes (de gran credibilidad) que han cuestionado cada una de sus tesis. Los trabajos de Camila Arza, una de las expertas en temas de Seguridad Social m谩s conocidas en Espa帽a, y Adolfo Jim茅nez, ex Secretario General de la Seguridad Social (1986-1996), y una de las autoridades m谩s respetadas en estos temas, no son citados y sus estudios que cuestionan sus conclusiones son sistem谩ticamente excluidos de su informe. Lo mismo ocurre en cuanto a autores internacionales, como Joseph Stiglitz, Dean Baker y otros que tampoco son citados y cuyos estudios son tambi茅n excluidos en el informe. La selecci贸n ideol贸gica en la evidencia que presentan es un indicador del car谩cter ideol贸gico del informe.

Los errores del informe

La inviabilidad del sistema de pensiones se presenta en el manifiesto de los cien economistas como resultado de la evoluci贸n demogr谩fica. Se帽alan por ejemplo que 鈥減asaremos de las m谩s de 4 personas en edad de trabajar por pensionista actuales a 1,75 personas en edad de trabajar por pensionista en el 2049鈥, sin explicar porqu茅 esto es 鈥搒eg煤n ellos- un problema. Parecen no percibir que, resultado del crecimiento de la productividad, 1.75 personas pueden producir dentro de 40 a帽os lo mismo que ahora producen 4 personas. En realidad hace 40 a帽os lo que hace ahora una persona requer铆a, en aquel entonces, de siete personas. En esta misma l铆nea indican que 鈥淟a Comisi贸n Europea estimaba en octubre de 2009 que el gasto en pensiones en Espa帽a subir谩 hasta el 15,1% del PIB en 2060, lo que supone un incremento del 80% respecto de la cifra de 2007 (8.4%)鈥, presentando este dato como muestra que este elevado porcentaje es inasumible por la econom铆a espa帽ola. De nuevo, ignoran el impacto del crecimiento de la productividad. Supongamos que el crecimiento anual de la productividad es un 1,5%, un crecimiento que incluso el Banco de Espa帽a admite como razonable. En este caso, el valor del PIB espa帽ol ser谩 2,23 veces mayor en 2060 que el PIB del a帽o 2007. Ello quiere decir que si consideramos el valor del PIB del a帽o 2007 como 100, el del a帽o 2060 ser谩 de 223. Pues bien, el n煤mero de recursos para los no pensionistas en el a帽o 2007 fue de 100 menos 8,4 (8,4 es la cantidad que nos gastamos aquel a帽o en pensionistas), es decir, 91,6. En el a帽o 2060 los recursos a los pensionistas ser谩n el 15,1% de 223, es decir 33, y para los no pensionistas ser谩 223 menos 33, es decir, 192, una cantidad que es m谩s del doble de la existente en el a帽o 2007, 91,6. Debido al crecimiento de la productividad, en el a帽o 2060 habr谩 m谩s recursos para los no pensionistas que hoy, y ello a pesar de que el porcentaje del PIB dedicado a pensiones es superior en el a帽o 2060 que en el 2007. Los que alarman innecesariamente a la poblaci贸n olvidan un hecho muy elemental. Hace cincuenta a帽os, Espa帽a dedicaba a las pensiones s贸lo un 3% del PIB. Hoy es un 8%, m谩s del doble que cincuenta a帽os atr谩s. Y la sociedad tiene muchos m谩s fondos para los no pensionistas de los que hab铆a entonces, a煤n cuando el porcentaje del PIB en pensiones sea mucho mayor ahora que entonces. Por cierto, ya hace cincuenta a帽os, cuando Espa帽a se gastaba un 3% del PIB en pensiones, hab铆a voces liberales que dec铆an que en cincuenta a帽os se doblar铆a o triplicar铆a tal porcentaje, arruinando el pa铆s. Pues bien, estamos cincuenta a帽os m谩s tarde, y el pa铆s tiene m谩s recursos para los no pensionistas que exist铆an entonces, a煤n cuando el porcentaje del PIB dedicado a pensiones se ha doblado.

Otros errores

Otro error que se realiza en el informe es que toma como v谩lidas las cifras que provee la OCDE sobre la tasa de reemplazo de las pensiones, indicando que las pensiones representan el 88% de los salarios, defini茅ndola como una de las m谩s altas de los pa铆ses miembros de esta organizaci贸n. Como Camila Arza (鈥淓l sistema espa帽ol de pensiones en el contexto europeo: estructura institucional, reformas e impactos sociales鈥.La Situaci贸n Social en Espa帽a, volumen III. Ed. Biblioteca Nueva. 2009) y muchos otros expertos han indicado tal cifra est谩 deliberadamente hinchada y no se corresponde con la realidad. En realidad esta cifra se basa en una vida laboral ininterrumpida de 40 a帽os, cuando la vida real laboral promedio en Espa帽a es de 35 a帽os. Por otra parte el c谩lculo de la pensi贸n no se hace sobre los salarios sino sobre la base de cotizaci贸n salarial, una cifra menor que el salario. El nivel de cotizaci贸n del salario es una cifra distinta a la del salario. Esta distancia entre salario real y base de cotizaci贸n se ha ido reduciendo con lo cual las pensiones han ido mejorando, pero distan todav铆a mucho de ser equiparables a la UE-15. No es pues el 88% de los salarios sino de la base de cotizaci贸n, que es una cifra mucho menor. Por otra parte, las pensiones se incrementan seg煤n el 铆ndice de inflaci贸n, a fin de no disminuir la capacidad adquisitiva de los pensionistas, pero no a base del promedio del incremento salarial como ocurre en otros pa铆ses. Como los salarios crecen m谩s r谩pidamente que la inflaci贸n, resulta que los pensionistas ven deteriorado su nivel de vida en relaci贸n con la poblaci贸n activa, hecho que el informe ignora o desconoce.

Por otra parte el informe tambi茅n ignora el hecho de que los salarios en Espa帽a son muy bajos, lo cual por cierto, no se debe, en general, a la baja productividad (ver el art铆culo m铆o 鈥淟os salarios en Espa帽a鈥.P煤blico, 04.03.10), sino a la correlaci贸n de fuerzas dentro del mercado de trabajo espa帽ol. Esta situaci贸n explica que las pensiones sean tambi茅n muy bajas. Lo define muy bien Camila Arza en su citado cap铆tulo del cual cito directamente: 鈥淎l basarse en niveles salariales relativamente menores que gran parte de los pa铆ses europeos, el sistema de pensiones espa帽ol genera beneficios m谩s bajos: las tasas de reemplazo reflejan la capacidad de sustituci贸n del salario que tiene el sistema, pero no su capacidad comparativa de compra. Esto explica la divergencia entre la generosidad del sistema en t茅rminos de la tasa de reemplazo te贸ricas y el nivel comparativamente bajo de gasto per c谩pita en paridades de poder de compra, como se observ贸 m谩s arriba. Altas tasas de reemplazo en un pa铆s con salarios m谩s bajos produce pensiones m谩s bajas.鈥

En realidad, el porcentaje de gasto en pensiones de jubilaci贸n en Espa帽a sobre el PIB es de los m谩s bajos de la UE-15 (Espa帽a 8.4%, UE-15 10.2% del PIB) y ello a pesar de que la poblaci贸n anciana como porcentaje de la poblaci贸n total es superior en Espa帽a que en la UE-15. Deber铆amos gastarnos, pues, m谩s y no menos. En cambio el gasto p煤blico en pensiones de jubilaci贸n por anciano es m谩s bajo que el promedio de la UE-15 y mucho m谩s bajo que algunos pa铆ses de la UE-15, tales como Italia 13.531 upc, Suecia 13.190 upc, Dinamarca 12.846 upc, (unidades de poder de compra, upc, es decir, euros estandarizados). El gasto p煤blico en pensiones por anciano en Espa帽a significa s贸lo el 65% del salario medio, que en Espa帽a es uno de los m谩s bajos (en la UE-15 es el 68%).

Entre las causas que explican este bajo gasto p煤blico en pensiones de jubilaci贸n est谩 la reducida pensi贸n de los pensionistas as铆 como el porcentaje elevado de ancianos que no reciben ninguna pensi贸n p煤blica de la Seguridad Social (el 20% de la poblaci贸n anciana en Espa帽a comparada con s贸lo el 9% de la poblaci贸n anciana en la UE-15). Estos datos explican la gran pobreza entre los ancianos en Espa帽a, de nuevo citando a Camila Arza: 鈥淓n ausencia de ingresos laborales o de capital de alguna importancia, el riesgo de pobreza tiende a aumentar cuando los beneficios del sistema de pensiones son demasiado bajos o la cobertura es limitada. En Espa帽a, la expansi贸n de los beneficios sociales y el crecimiento econ贸mico durante el per铆odo de la reconstrucci贸n democr谩tica supuso una reducci贸n del riesgo de pobreza en la vejez. Entre 1980 y 1995, los beneficios aumentaron y el riesgo de pobreza relativa entre los mayores de 60 a帽os se redujo (Boldrin y Jim茅nez-Mart铆n, 2006). Esta mejora en las condiciones de vida de los jubilados durante las d茅cadas pasadas ha acortado notablemente la brecha con el resto de los pa铆ses de Europa. A partir de 1995, sin embargo, los beneficios relativos al salario comienzan a caer y el riesgo de pobreza vuelve a aumentar. Un estudio basado en datos del Luxembourg Income Study ha revelado que entre 1995 y 2000 la pobreza relativa en la vejez aument贸 5,9 puntos porcentuales (Munzi y Smeeding, 2006). En 2000 Espa帽a era uno de los pa铆ses europeos con la pobreza relativa m谩s alta para la poblaci贸n mayor, que alcanz贸 el 23,3% (tabla 12). Esto es probablemente el resultado de la falta de ajuste de las pensiones a la evoluci贸n del salario en un contexto de crecimiento econ贸mico.鈥 Todos estos datos son ignorados en el informe FEDEA.

Otras observaciones

En realidad, la evidencia existente m谩s cre铆ble que la presentada en este informe muestra que el sistema p煤blico de pensiones no tiene un problema de viabilidad. Ni que decir tiene que algunos cambios deber铆an hacerse, sobre todo, para mejorar la equidad dentro del sistema. Pero no es cierto que haya un problema de sostenibilidad en la Seguridad Social de Espa帽a. La incorporaci贸n de la mujer al mercado de trabajo y el incremento de la productividad, aumentar谩 el nivel de riqueza del pa铆s de una manera sustancial proveyendo suficientes recursos para los pensionistas y no pensionistas, como hemos indicado en este informe. Es m谩s, la popularidad de las pensiones p煤blicas (en todos los grupos etarios de la poblaci贸n) explica que la sociedad siempre encontrar谩 recursos para financiar las pensiones p煤blicas, bien a trav茅s de las cotizaciones sociales, bien a trav茅s de los impuestos generales. Es sorprendente leer en el informe de FEDEA que se excluye como posible intervenci贸n para mejorar las pensiones el aumento de las cotizaciones sociales o los impuestos generales, posibilidades que se excluyen porque 鈥渢al aumento tendr铆a efectos muy negativos sobre el empleo y la inversi贸n鈥. Pa铆ses con elevada carga fiscal, sin embargo, tienen tasas de desempleo muy bajas. Los pa铆ses escandinavos, de tradici贸n socialdem贸crata, son un ejemplo de ello. Este argumento es insostenible a la luz de la enorme evidencia que muestra que no hay relaci贸n entre lo primero y lo segundo. Es una declaraci贸n meramente ideol贸gica que carece de credibilidad cient铆fica.

Por 煤ltimo, el informe recomienda que se cree una Comisi贸n para hacer propuestas para resolver la supuesta inviabilidad de las pensiones, fuera del alcance del Pacto de Toledo, que diluir铆a la participaci贸n de los representantes de la poblaci贸n espa帽ola en el proceso de reflexi贸n y decisi贸n del mayor programa p煤blico que afecta a la mayor铆a de la poblaci贸n. Ni que decir tiene que otras medidas que son m谩s importantes para mantener la sostenibilidad de la Seguridad Social, como son la redistribuci贸n de la renta y el incremento de la masa salarial como porcentaje del PIB, son totalmente ignoradas en el informe. Tal como ha escrito Christian Weller en 鈥淭he future of public pensions on the OECD鈥, publicado en el Cambrigde Journal of Economics, (2004), una de las causas que ha creado un problema econ贸mico en la Seguridad Social es precisamente la polarizaci贸n de las rentas en los pa铆ses de la OCDE, con disminuci贸n de las rentas del trabajo a costa del incremento de las rentas de capital. Puesto que la mayor铆a de los fondos a la Seguridad Social proceden de las rentas del trabajo, la disminuci贸n de este tipo de rentas ha afectado a los ingresos a la Seguridad Social. De ah铆 que medidas redistributivas incrementando las rentas del trabajo juegan un papel clave para garantizar la viabilidad del sistema de pensiones. Pero estas medidas quedan totalmente fuera del marco liberal que siempre favorece las rentas de capital sobre las rentas del trabajo. Me permito sugerir al lector que lea la secci贸n Pensiones en mi web (www.vnavarro.org).

Vicen莽 Navarro

M谩s art铆culos de Enfoques

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Marzo 12th, 2010 at 8:09 am

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Pensiones, 驴demasiado generosas?, de Vicen莽 Navarro en P煤blico

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Existe una percepci贸n generalizada en muchos c铆rculos financieros, pol铆ticos e incluso medi谩ticos del pa铆s 鈥損romovida por pensadores liberales鈥 de que las pensiones p煤blicas de jubilaci贸n son demasiado generosas. As铆, hemos visto, hace unos d铆as, un documento firmado por cien economistas (muchos de ellos, los mismos que firmaron recientemente otro documento proponiendo que se facilitaran los despidos de los trabajadores) pidiendo que, con el fin de salvar el supuestamente inviable sistema de jubilaciones p煤blico, se redujeron tales pensiones p煤blicas, consideradas excesivas. Se帽alaban como prueba de tal exuberancia que los pensionistas, en el momento de su jubilaci贸n, reciben en Espa帽a una pensi贸n que es equivalente al 88% de los salarios, uno de los porcentajes mayores de la UE-15, el grupo de pa铆ses de semejante nivel econ贸mico al espa帽ol.

Tal mensaje 鈥搎ue, como era previsible, goz贸 de gran visibilidad en los medios鈥 suele estar promovido por la banca, que ha estado cuestionando la sostenibilidad de las pensiones p煤blicas desde el momento en que se establecieron, promoviendo el mensaje de que tal sistema de pensiones p煤blico es inviable y/o insuficiente. No por casualidad, el documento est谩 patrocinado por una fundaci贸n, FEDEA, financiada primordialmente por la banca, deseosa de que se reduzcan las pensiones p煤blicas para aumentar las privadas.

El problema de tal percepci贸n (de que las pensiones p煤blicas de jubilaci贸n son excesivas) es que es profundamente err贸neo. Y, adem谩s, es f谩cil demostrarlo. Veamos los datos. Los extraigo del cap铆tulo El sistema espa帽ol de pensiones en el contexto europeo escrito por una de las investigadoras que m谩s han trabajado en el tema de pensiones a nivel europeo, la profesora Camila Arza, del Programa de Pol铆ticas P煤blicas de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), publicado en el informe La situaci贸n social en Espa帽a, del Observatorio Social de Espa帽a (colgado en la web www.observatoriosocial.org).

Espa帽a se gast贸 en 2005 en tales pensiones p煤blicas de jubilaci贸n s贸lo el 6,9% del PIB, uno de los porcentajes m谩s bajos de la UE-15, cuyo gasto promedio en tal tipo de pensiones p煤blicas es del 9,4% del PIB. 驴Por qu茅 Espa帽a se gasta mucho menos que otros pa铆ses de comparable nivel de desarrollo econ贸mico? Una causa podr铆a ser la estructura demogr谩fica, es decir, que Espa帽a tuviera una menor proporci贸n de la poblaci贸n que fuera anciana. Pero este no es el caso, pues la situaci贸n es precisamente la opuesta. Espa帽a tiene uno de los mayores porcentajes de poblaci贸n por encima de 65 a帽os (16,5%) en la UE-15. Deber铆amos gastarnos, pues, m谩s, no menos, de lo que la UE-15 se gasta en pensiones p煤blicas. En realidad, el gasto en pensiones p煤blicas de jubilaci贸n por anciano en Espa帽a es de los m谩s bajos de la UE-15; s贸lo 9.227 unidades de poder de compra, u.p.c. (euros estandarizados por su poder de compra en pa铆ses de distinto nivel de vida), comparado con 13.531 en Italia, 13.190 en Suecia, 12.846 en Dinamarca, y as铆 una larga lista de pa铆ses. Si vemos el porcentaje que estas cantidades significan sobre el salario medio vemos, de nuevo, que Espa帽a es uno de los m谩s bajos. Este porcentaje, que se llama tasa de reemplazo, es del 65%, m谩s bajo que el promedio de la UE-15, que es del 68%. M铆rese como se mire, pues, no puede llegarse a la conclusi贸n de que nos gastamos demasiado en pensiones para los ancianos.

Ahora bien, la Comisi贸n Europea, el Banco Mundial, la OCDE y, c贸mo no, el Banco de Espa帽a (todas ellas instituciones de orientaci贸n liberal) utilizan el dato de que la tasa de reemplazo (por pensionista) es una de las m谩s altas de la UE y de la OCDE, nada menos que un 88%. Y esta es la cifra que utiliza el manifiesto liberal de los cien economistas. Existen varios problemas con esta cifra, que est谩 claramente hinchada. Los c谩lculos se basan en una situaci贸n ideal de vida laboral ininterrumpida de 40 a帽os, cuando la realidad es muy distinta. El promedio de vida laboral en Espa帽a es de 35 a帽os (mucho menor en el caso de las mujeres). Es m谩s, los salarios en Espa帽a son muy bajos, mucho m谩s bajos que en el promedio de la UE-15, lo cual no se debe, como err贸neamente se asume, a una menor productividad (ver mi art铆culo Los salarios en Espa帽a, P煤blico, 04-03-10), sino a la debilidad de las fuerzas progresistas en Espa帽a. Puesto que los salarios son bajos, las pensiones son tambi茅n muy bajas, aunque la tasa de reemplazo aparezca muy elevada. Esta tasa da una idea equivocada de la generosidad de las pensiones en t茅rminos comparativos. Estas tasas pueden ser elevadas y en cambio las pensiones pueden ser muy bajas, que es lo que pasa en nuestro pa铆s.

Otro error en aquel porcentaje de reemplazo del 88% de salario es que lo que aquellas instituciones 鈥搚 el manifiesto liberal鈥 definen como salario no es el salario, sino la base de cotizaci贸n salarial, es decir, que las pensiones no se calculan directamente sobre el salario previo, sino sobre el nivel de cotizaci贸n del salario, que es una cifra menor. Esta distancia entre salario real y base de cotizaci贸n se ha ido reduciendo, con lo cual las pensiones han ido mejorando, pero distan todav铆a mucho de ser equiparables al resto de la UE-15. Es m谩s, las pensiones se incrementan seg煤n el 铆ndice de inflaci贸n (a fin de no disminuir la capacidad adquisitiva de los pensionistas) pero no a base del promedio de nivel salarial, como ocurre en otros pa铆ses. Y puesto que los salarios crecen, por lo general, m谩s r谩pido que la inflaci贸n, resulta que los pensionistas se quedan m谩s y m谩s atr谩s, deteriorando su nivel de vida relativo.

Otro hecho que explica que el gasto en pensiones sea bajo es que el porcentaje de poblaci贸n anciana no cubierta por las pensiones p煤blicas financiadas por la Seguridad Social es muy elevado, un 20,6% de la poblaci贸n anciana, la mayor铆a mujeres, (comparado con s贸lo un 9% de la UE-15). De estos datos se deriva que no s贸lo el gasto en pensionistas es muy bajo (m谩s bajo que el promedio de la UE-15), sino que el gasto en todos los ancianos es tambi茅n muy bajo, lo cual explica el elevado nivel de pobreza entre los ancianos (23,3%, comparado con s贸lo 1,6% en Holanda, 7,7% en Francia, 11% en Noruega, 12% en Dinamarca鈥). Ninguno de estos datos aparece en aquel manifiesto liberal (para una cr铆tica detallada, ver www.vnavarro.org).

Vicen莽 Navarro es catedr谩tico de Pol铆ticas P煤blicas de la Universidad Pompeu Fabra y director del Observatorio Social de Espa帽a.

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Marzo 11th, 2010 at 8:09 am

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Pa铆s sin fondo, de John M眉ller en El Mundo

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AJUSTE DE CUENTAS

Lo peor del debate sobre las pensiones es que siempre acabamos en el p谩ramo de la indecisi贸n. Parece claro que hay que avanzar hacia una f贸rmula que combine el actual sistema p煤blico de reparto con uno de capitalizaci贸n privado, pero nadie lo dice claramente y el Gobierno no gobierna. Al final, claro, cobraremos, pero ser谩 tan poco dinero que habr谩 que seguir trabajando para tener ingresos adicionales.

Ahora, el ministro Celestino Corbacho nos confiesa que 茅l tiene un plan privado de pensiones. Como 茅l, 10,7 millones de espa帽oles ya tienen uno, sobre todo despu茅s de que Pedro Solbes nos advirtiera de que los suscribi茅ramos en la primera mitad de los 90. El mismo Solbes nos amenaz贸 despu茅s, en la primera legislatura de Zapatero, con que iba a retirarles las ventajas fiscales. Aparte de arruinar la campa帽a de fin de a帽o de los fondos de pensiones aquella temporada y de limitar el m谩ximo desgravable, no pas贸 nada.

Los fondos son el t铆pico asunto que el Gobierno ve como un jarabe que tiene que tomar a disgusto. Eso, al final, proyecta una gran sombra sobre el sector y en esa oscuridad se amparan abusos e incompetencia.

El profesor del Iese Pablo Fern谩ndez ha arrojado algo de luz sobre los fondos de pensiones con un estudio actualizado al 1 de marzo de 2010. Gracias a 茅l sabemos que en los 煤ltimos tres a帽os la rentabilidad promedio de los fondos estuvo por debajo de la inflaci贸n. O sea, no rentaron nada. Sin embargo, las gestoras de los planes se embolsaron 1.013 millones de euros en 2009. S贸lo uno de los fondos con 15 a帽os de historia ha batido la rentabilidad del bono espa帽ol a 10 a帽os. Y s贸lo cinco de los 800 planes con 10 a帽os de antig眉edad, superaron la rentabilidad de la Bolsa de Madrid.

Este baj铆simo rendimiento se debe a las elevadas comisiones y al tipo de gesti贸n de los fondos, cuyos responsables se contentan con referenciarse a un 铆ndice con muy poca imaginaci贸n. Todo ello es fruto de la falta de una mayor competencia en el sector. Pero como el Gobierno parece no creer en ellos, ah铆 est谩n sangrando al personal. Los espa帽oles s贸lo tenemos ahorrados 84.800 millones de euros, menos del 8% del PIB, frente a una media europea que supone el 36%. Las razones est谩n a la vista.

john.muller@elmundo.es

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Marzo 10th, 2010 at 8:12 am

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Exclusiva McCoy: el Gobierno devolver谩 el IVA a los parados, de S. McCoy en El Confidencial

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Miren por donde que pensaba yo ayer que la prensa especializada se lanzar铆a a la yugular del Presidente del Gobierno tras su entrevista del lunes en Televisi贸n Espa帽ola (ver video). Enseguida ver谩n por qu茅. All谩 por el minuto 18 y medio, Juan Ram贸n Lucas pregunta a Zapatero por la subida del IVA. Y entonces, 茅ste contesta con un discurso de 90 segundos que no es sino un reflejo de su estratagema pol铆tica ante la crisis: decir una cosa y su contraria casi sin soluci贸n de continuidad. As铆, primero, defiende la medida pues 鈥permite mejorar los ingresos del Estado y reducir el d茅ficit鈥. Hasta ah铆 lo correcto. Luego, comienza con las medias verdades. La iniciativa no afecta a los trabajadores (pero s铆 a su renta disponible, siendo la propensi贸n del ciudadano al consumo mayor cuanto menor es la misma), ni a la actividad de las empresas (pero s铆 a sus m谩rgenes ya que no pueden repercutirlo en los precios finales en un entorno de baja demanda), mantiene el tipo por debajo de los niveles medios de imposici贸n indirecta europeos (que, en algunos casos, corresponden a naciones con menor peso del consumo en su PIB, detalle que se olvida) y no hace da帽o a las exportaciones (como si la competitividad fuera un factor aislado, independiente de la normativa interna). Y entonces el remate final: 鈥le voy a dar un dato鈥 -tiembla McCoy, redoble de tambores-, 鈥con lo que vamos a recaudar de IVA desde junio hasta final de a帽o, podemos pagar la prestaci贸n de 500.000 personas desempleadas鈥. Por favor, el electroshock que me da un jamacuco. Pero鈥 驴no era el objetivo reducir el d茅ficit? Pues no, deseng谩帽ense, lo importante es la cohesi贸n social y hacer frente con la mayor recaudaci贸n a los gastos corrientes que la Administraci贸n tiene comprometidos. Que el voto es el voto, oiga.

Las implicaciones de este tipo de imprudentes declaraciones son m煤ltiples. De ah铆 que me extra帽e que nadie se haya parado a reflexionar sobre ellas de forma detallada. En primer lugar ponen de manifiesto de cara a los mercados internacionales -que son los que nos han puesto, nos guste o no, en el punto de mira- la inconsistencia de la estrategia de nuestro Ejecutivo, incapaz de dotar de la necesaria cohesi贸n hacia un objetivo com煤n a las 137 proposiciones desarrolladas hasta ahora, ni una m谩s, ni una menos (Zapatero dixit). Unir mayor presi贸n fiscal con sostenimiento del aumentado Estado del Bienestar, como consecuencia de la crisis, chirr铆a en el entorno de apremio por parte de socios, conocidos y enemigos para que Espa帽a reequilibre sus cuentas p煤blicas como el actual. El hecho de que se tratara de una frase, sin duda, preparada pone de manifiesto el grado de incompetencia del Gabinete de Comunicaci贸n de Moncloa, incapaz de percibir quienes son, a d铆a de hoy, los destinatarios 煤ltimos de los mensajes: aquellos que cuestionan la solvencia y credibilidad de nuestro pa铆s. Alg煤n malhadado dir谩, 鈥ves McCoy, es hablar ZP y caer la bolsa; pod铆a quedarse calladito鈥, aunque es verdad que al final llovi贸 burs谩tilmente menos de lo que parec铆a por la ma帽ana. No soy tan malvado como para establecer tal asociaci贸n pero est谩 claro que alguien aqu铆 no se ha dado cuenta de d贸nde est谩 el foco de atenci贸n y sigue soltando frases para el recuerdo a su aire.

En segundo lugar, resulta evidente que, cuando el aumento de recaudaci贸n tributaria se produce v铆a tipo de aplicaci贸n y no mejora de la actividad, el gravado tiene que tener claro que ese sacrificio adicional que se le exige encuentra compensaci贸n en forma de contraprestaci贸n presente o futura. Es el pacto impl铆cito subyacente a cualquier sistema tributario, acuerdo t谩cito que cobra especial vigor en tiempos de escasez como los actuales. Una premisa que se rompe en el supuesto planteado por el Presidente del Gobierno, donde prima la mera transferencia de rentas entre trabajadores y desempleados frente a la gesti贸n eficaz de los limitados recursos. Siendo as铆, el Estado desvirt煤a su papel ya que se convierte en un mero intermediario sin 谩nimo de lucro. Para este viaje no hac铆an falta alforjas. No s贸lo eso, fomenta el subsidio como modo de vida frente a la iniciativa privada. Indudablemente existe un argumento de cohesi贸n social. Pero la misma se puede lograr, bien de forma pasiva, din谩mica que parece haber adoptado nuestros gobernantes, o de modo activo, promoviendo pol铆ticas que faciliten la creaci贸n de empleo, gracias al fomento de la educaci贸n, la especializaci贸n y la innovaci贸n. Una elecci贸n peligrosa. No estamos como para dar excusas a la insumisi贸n fiscal.

En tercer y 煤ltimo t茅rmino est谩n los parados, te贸ricos beneficiarios de la propuesta presidencial. Esperemos que carezcan de la candidez imprescindible como para comprar sus argumentos. Y es que el IVA es un impuesto no progresivo, que grava por igual con independencia del nivel de ingresos. Miento, 聽tal y como hemos se帽alado con anterioridad, es m谩s bien un tributo regresivo precisamente por el hecho de que las rentas bajas son las que m谩s consumen en t茅rminos porcentuales respecto a su disponible, con la salvedad, cierta, de que tales compras se concentra en bienes de tipo reducido. Por tanto, al final lo que el Gobierno est谩 haciendo es darles con la mano derecha lo que recauda de ellos con la izquierda, resultado de su gasto de subsistencia. 驴C贸mo lo ven? Al final si sustituy茅ramos prestaci贸n por la devoluci贸n de la recaudaci贸n nos ahorrar铆amos estos fuegos de artificio. 驴Es eso lo que propone realmente Zapatero? Ta tenemos la Exclusiva. El problema es que, para los que hemos defendido la oficializaci贸n, v铆a amnist铆a a la italiana, v铆a incentivos a la declaraci贸n, de la econom铆a sumergida nos estrellamos ante medidas de este tipo que fomentan, precisamente lo contrario. Pero, amigos, es lo que hay. Mientras miremos hacia otro lado cuando nuestro Primer Ejecutivo dice dislates como los del lunes, poco podremos hacer. Al menos, desde aqu铆, intentaremos ponerle frente a sus verg眉enzas. Me temo que ser谩 en vano.

M谩s en http://twitter.com/albertoartero y en la cuenta de Alberto Artero en Facebook.

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Marzo 10th, 2010 at 8:05 am

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Roces de asentamiento, de Antonio Izquierdo en P煤blico

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Estamos asistiendo a roces producidos por el r谩pido asentamiento de la poblaci贸n inmigrante, pero no a enfrentamientos xen贸fobos ni a choques de integraci贸n. El tel贸n material es la competencia por los recursos escasos, y la falta de ox铆geno en la crisis est谩 generando actitudes de saturaci贸n. Para que sean choques de integraci贸n hace falta que los inmigrantes reivindiquen la igualdad y organicen su densidad social; y para calificarlos de conflictos xen贸fobos ser铆a menester que el motivo principal no fuera el empleo, las plazas escolares o la inseguridad urbana, sino la imposici贸n de la identidad nacional. Analicemos actitudes y conductas.

Empecemos por la encuesta del Observatorio Espa帽ol del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE) que se realiz贸 en septiembre de 2008 y cuyos resultados se acaban de hacer p煤blicos. En este estudio se registra un aumento en las actitudes de rechazo hacia los inmigrantes respecto del sondeo levantado el a帽o anterior. La investigaci贸n refleja que el malestar de saturaci贸n tiene dos fundamentos: la reacci贸n ante las consecuencias de la crisis y frente al asentamiento de los inmigrantes.

El an谩lisis de OBERAXE clasifica a los espa帽oles en tres tipos seg煤n cu谩les sean sus actitudes respecto de los inmigrantes. El 37% es reacio, un tercio se muestra tolerante y el 30% restante aparece ambivalente. El cambio m谩s significativo es que los tolerantes han aumentado un 4% respecto del a帽o anterior. El grupo que mengua ha sido el de los ambivalentes y, aunque los reacios siguen siendo los m谩s numerosos, lo cierto es que conservan su peso. De modo que, en el primer a帽o de crisis, se fueron decantando las posiciones a favor de los tolerantes.

Hace tres a帽os el tipo ambivalente era muy mayoritario (46%), mientras que los reacios no llegaban al tercio y los tolerantes representaban menos de la cuarta parte. As铆 que, entre noviembre de 2005 鈥揹espu茅s de la regularizaci贸n masiva鈥 y septiembre de 2008 鈥揺n pleno golpeo del desempleo sobre los espa帽oles鈥, la ambivalencia ha disminuido sustancialmente al tiempo que aumentaban seis puntos los reacios y 11 los tolerantes. Estos datos traducen, mas all谩 de la incomodidad que puedan producir las etiquetas, que el asentamiento de los inmigrantes ha sido mas tolerado que repudiado.

As铆 que roces y actitudes traslucen las consecuencias de la crisis y dan fe de c贸mo se percibe el proceso de instalaci贸n. Porque, a la par que crec铆an los dos tipos polares de actitudes respecto de los nuevos habitantes, aumentaban los ni帽os en las escuelas, los permisos de residencia permanente, los matrimonios mixtos y los nacidos de madre extranjera. En una frase, las ideas se han ido aclarando conforme ha aumentado la convivencia. El roce exterioriza que los inmigrantes comparten derechos y tienen las mismas necesidades.

De unos meses a esta parte tambi茅n asistimos a comportamientos de rechazo que tienen lugar en varias localidades. Estos sucesos saltan precisamente all铆 donde el asentamiento est谩 m谩s avanzado y la crisis muerde con fuerza. Los roces son tambi茅n se帽al de integraci贸n.

Antonio Izquierdo. Catedr谩tico de Sociolog铆a.

Written by Reggio's

Marzo 9th, 2010 at 8:08 am

Fidalgo, el PP y la trampa nacionalista, de Miguel Valverde en Expansi贸n

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LA ESQUINA

El que fuera secretario general de CCOO Jos茅 Mar铆a Fidalgo se ha convertido de la noche a la ma帽ana en una persona respetable para buena parte de la sociedad liberal conservadora porque 茅sta ha descubierto que dice cosas con mucho sentido com煤n. No es que Fidalgo haya cambiado de pensamiento radicalmente.

Sigue pensando como pensaba dentro de la socialdemocracia. Lo que ha ocurrido ahora es que le invitan como tertuliano quienes antes le criticaban s贸lo porque era el dirigente de una organizaci贸n sindical que, adem谩s, se financia tambi茅n con subvenciones p煤blicas, como la patronal, much铆simas empresas, la Iglesia, los partidos pol铆ticos, las organizaciones no gubernamentales y millones de familias.

Quien conoce a Fidalgo desde hace muchos a帽os sabe que fue una de las primeras voces en advertir del peligro hacia el que caminaba Espa帽a basando su econom铆a en la construcci贸n y en sus consecuencias. Precisamente, porque el elevado d茅ficit comercial estaba alertando de la p茅rdida de competitividad exterior de Espa帽a y todo lo que eso conlleva. Fidalgo, junto a C谩ndido M茅ndez, protagoniz贸 un cambio ideol贸gico dentro de la izquierda sobre la energ铆a nuclear al defender su validez para el futuro industrial. De la misma manera que es un firme defensor de la reforma permanente del sistema de pensiones, incluyendo el retraso de la edad de jubilaci贸n, lo que choca con la posici贸n actual de los sindicatos, y de la fortaleza de la Administraci贸n central y del Gobierno, que es lo que hoy me preocupa.

Una de las principales propuestas que el Ejecutivo ha presentado a la oposici贸n para intentar hacer frente a la crisis es un dr谩stico recorte en la Administraci贸n Central y en las empresas p煤blicas. El Gobierno espera que cunda el ejemplo y que, junto a las comunidades aut贸nomas y los ayuntamientos, sea posible recortar un 4% los gastos de personal para 2013. La vicepresidenta primera, Mar铆a Teresa Fern谩ndez de la Vega, calcula que este ajuste se pueda llevar a cabo con la pol铆tica de no cubrir las plazas que quedan vacantes por jubilaci贸n.

Est谩 bien que el Gobierno revise d贸nde puede estar la ineficiencia, tanto en la administraci贸n como en las empresas p煤blicas. Sin duda que puede ser un paso m谩s en la reducci贸n del d茅ficit del conjunto de las administraciones a un 3% del PIB para 2013.

Sin embargo, el Ejecutivo debe hacer las cosas con cuidado. Incluso, har铆a bien el Partido Popular en reflexionar sobre las consecuencias de pedir alegremente la desaparici贸n de Ministerios, coincidiendo con los partidos nacionalistas.

Tengo la impresi贸n de que ni al PNV ni a CiU ni, por supuesto, a la izquierda nacionalista, les preocupa la reducci贸n del gasto en el Gobierno central, sino m谩s bien seguir erosionando la representaci贸n del Estado en todo tipo de pol铆ticas. En segundo lugar, seg煤n el Registro Central de las Administraciones P煤blicas, de los 2.660.000 funcionarios que hay en Espa帽a, el 22% 鈥583.447鈥 son del Gobierno central, y de esta cifra, unos 260.000 son Fuerzas Armadas y de Seguridad del Estado. Como consecuencia del traspaso de competencias y del propio crecimiento adicional, en las comunidades aut贸nomas hay 1.345.577 funcionarios, el 50,6% de la cifra total, mientras que en los ayuntamientos hay 627.092 empleados p煤blicos, el 23,6%. El 4% restante pertenece a las universidades. Por lo tanto, el recorte m谩s acusado debe producirse en las comunidades aut贸nomas y ayuntamientos. No en el Gobierno central.

Una cosa es ajustar la Administraci贸n Central y reordenar los funcionarios y los departamentos y, otra muy distinta es seguir reduciendo la capacidad ejecutiva del Gobierno con una permanente reducci贸n de medios. Yo no digo que no sea factible suprimir el Ministerio de Igualdad y la Vicepresidencia Tercera, porque no sirven para gran cosa, pero hay que tener cuidado con quitar facultades a pol铆ticas como sanidad, educaci贸n, cultura, defensa, industria o pol铆tica exterior, entre otras. Como dir铆a Fidalgo estas competencias ya est谩n bastante debilitadas, entre otras cosas, por tres rebajas fiscales efectuadas en los 煤ltimos quince a帽os. Sentirse un ciudadano libre no es incompatible con querer que haya Gobierno cuando lo necesita.

Written by Reggio's

Marzo 9th, 2010 at 8:03 am

Posted in Econom铆a, Laboral, Pol铆tica

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