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Quince días de diciembre, de Enrique Dans en su blog de Expansión

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Han pasado ya más de tres meses desde que el pasado 1 de diciembre se desatase en nuestro país lo que seguramente fue el episodio de activismo más fuerte en la todavía corta historia de la red española: tras la vergonzosa introducción, por parte del lobby de la comercialización de los derechos de autor a través de una vicepresidenta del gobierno, de una siniestra “disposición final” en una ley no relacionada con el tema, que equiparaba lo que ellos denominaban “salvaguarda de los derechos de autor” a cuestiones como la seguridad nacional, la protección de infancia y juventud o la salud pública, un grupo de usuarios de la red nos poníamos de acuerdo para la redacción, en pocas horas, de un manifiesto que, tras su publicación a las nueve de la mañana del día siguiente, comenzaba a circular por toda la red.

Por “toda la red”, nos referimos a “toda la red”: en un plazo de escasas horas, el texto podía encontrarse en más de ochocientas mil páginas de todo tipo, desde blogs personales hasta periódicos y medios de comunicación, acumulaba más de doscientas mil personas en un grupo de Facebook creado a tal efecto, aparecía en todos los boletines informativos, y forzaba no solo a una Ministra de Cultura a recibir a una serie de personas implicadas en su redacción, sino también a varios miembros más del gobierno, desde su Presidente hasta dos vicepresidentas y un Ministro de Justicia, a realizar declaraciones al respecto.

Entre la publicación del Manifiesto “en defensa de los derechos fundamentales en Internet” y el inicio de unas vacaciones de Navidad que llegaron como un auténtico bálsamo para el gobierno, pasaron aproximadamente quince días que sentaron en cierta medida las bases del activismo digital en nuestro país, y que permitieron a muchos darse cuenta de que en la red, este tipo de temas no se regían por asociacionismo, procesos constituyentes o imposibles elecciones de representantes, sino por algo mucho más sencillo: liderazgo.

Algo más de tres meses después… ¿qué fue del manifiesto? Tras las primeras reacciones desesperadas de un gobierno que intentaba disimular de mala manera el gol que los lobbies de la propiedad intelectual les habían colado, nos encontramos, a vuelta de vacaciones, con algunas reformas que, lejos de enmendar el error cometido, se enrocaban en él más aún.

En lugar de eliminar la polémica y a todas luces inadecuada Disposición Final Primera del Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, el gobierno, con la excusa de asegurar una intervención de los jueces en el proceso de cierre de páginas web, montaba un enorme aparato legal que, mediante la modificación de nada menos que dos leyes, una Ley Orgánica y un Real Decreto, creaba de facto una justicia a la medida de las entidades de gestión de derechos de autor. En España, lo que dichas sociedades – no así los jueces – definiesen como delito, estaría sujeto a leyes, tribunales y jueces “diferentes”, con plazos y criterios distintos al del resto de los mortales.

De la promesa de la Ministra de Cultura de volver a recibir al grupo de usuarios de Internet por segunda vez al cabo de unas semanas para una reunión de trabajo, nada. Ni el hecho de haber sido recibidos por todas las fuerzas del arco parlamentario con la excepción del grupo socialista, ni la intensa exposición mediática, ni las decisiones que en otros ámbitos han dejado claro que la protección de los derechos de autor no puede estar por encima de los derechos fundamentales de los usuarios han conseguido que este gobierno vuelva a consultar a los usuarios de Internet.

La siniestra Disposición Final Primera sigue en su sitio, a pesar de que incluso magistrados de la Audiencia o una Subcomisión Parlamentaria dedicada a deliberar sobre la propiedad intelectual hayan criticado la inclusión arbitraria de medidas relacionadas con el tema en un Anteproyecto convertido en ¿cajón de sastre¿, y recomendado crear desde cero una nueva legislación.

La red no olvida. Por mucho que el gobierno quiera pensar que el movimiento en defensa de los derechos fundamentales en Internet “se ha desinflado”, la realidad es que estamos esperando. El espíritu de aquellos quince días de diciembre sigue ahí. Gobierno, tú mueves.

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Marzo 13th, 2010 at 8:01 am

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Un pacto con la realidad, de José Ignacio Wert en El País

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El Gobierno no explota sus propias fortalezas. No creo que existan muchos Gobiernos en el mundo que cuenten en sus filas con un catedrático de Filosofía que ha enseñado materias como metafísica, retórica y hasta teodicea. En todas esas cosas es experto Ángel Gabilondo, que, además, se explica con mucha eficacia. Por eso no se comprende, no ya que no se le haya asignado la portavocía del Gobierno -no es preciso ser Walter Cronkite para hacerlo mejor que la actual ocupante del cargo-, sino, y es a lo que voy, que no se le haya encargado una tutoría de urgencia sobre sus colegas de Gobierno (presidente incluido) para poder enfrentarse a la crisis desde las bases lógicas adecuadas.

Porque lo que sucede en el tratamiento de la crisis es que el Gobierno se niega a hacer un pacto -siquiera sea un pacto de mínimos- con la realidad. Ese pacto es previo a cualquier otro que se pretenda abordar con interlocutores políticos, sociales, económicos y, sobre todo, con la ciudadanía.

¿En qué consiste ese pacto con la realidad? Muy sencillo. Comienza por ofrecer un relato de la crisis en los términos en los que aquélla cursa y no, como lo está haciendo, bajo la forma de un cuento moral, que ni siquiera es como los de Eric Rohmer, elíptico y elegante, sino más bien tosco y maniqueo.

La cuestión decisiva no es quiénes sean los culpables de la crisis y quiénes tengan que pagarla. La cuestión es cómo se ponen las condiciones para superarla, y a partir de una narrativa precisa de esas condiciones se puede entrar a discutir el trade-off social para repartir los costes.

El Gobierno, en cambio, se ha instalado en el cuento de que los más débiles no deben pagar las consecuencias de una crisis de la que no son responsables, pues aquélla se debe únicamente a la codicia de banqueros y especuladores. En consecuencia, prohibido hablar de temas que se perciben socialmente como costosos para las capas menos favorecidas de la sociedad: no a una reforma laboral exigente, no a la congelación de los sueldos en el sector público, mucha cobertura social (mientras aguante) y nada de decretazos.

Al margen de la simpleza del argumento sobre los responsables -la sociedad es más madura que sus dirigentes: la gente entiende perfectamente que ha vivido por encima de sus posibilidades y sabe que las consecuencias de la resaca le afectan-, lo fundamental es que ese relato no lleva a parte alguna. En la medida en que la cláusula de salvaguarda social enerva la toma de decisiones imprescindibles (tales como una reforma laboral en serio o como un pacto de rentas sensible en el sector público), que servirían para contener, entre otras cosas, la sangría del desempleo, produce resultados literalmente opuestosa los que dice pretender. Esa cláusula funciona en los mítines pero no en la realidad, puesto que nada hay más destructivo para quien la sufre que una espiral de desempleo como la que se ha creado.

La fantasía no da más de sí. Ya, a trancas y barrancas, se empieza a hablar de iniciativas como el aumento de la edad de jubilación o la ampliación de los años que sirven para el cómputo de la pensión o la congelación del sueldo de los funcionarios. Iniciativas, como los corazones de Jardiel, con freno y marcha atrás.

Pero aunque, por exigencias del guión, se cambie algo la letra, se sigue tocando la melodía equivocada. El Gobierno, ha abordado así el Acuerdo Político para la Recuperación del Crecimiento Económico y la Creación de Empleo, o sea, lo que los medios han llamado el Pacto de Estado, aunque esté a años luz de merecer tal denominación, sin haber abordado antes el imprescindible pacto con la realidad.

El pacto con la realidad hubiera supuesto de entrada reconocer la condición castiza de nuestra crisis y dejar ya el discurso exculpatorio de la crisis ajena. Por inverosímil que parezca, todavía el Gobierno sigue hablando en su documento de las “características y consecuencias de la crisis económica internacional y de su impacto singular en la economía española”, es decir, que lo que pasa en España es la consecuencia de los vientos que vienen de fuera. Equivocando el mal es imposible acertar el remedio. La crisis financiera internacional no ha venido más que a agravar nuestra propia crisis económica (burbuja inmobiliaria y pérdida de competitividad) y financiera (sobreendeudamiento de familias y empresas). Por eso, por lo que tiene de castiza, nuestra crisis es más costosa socialmente (la tasa de paro dobla la media de la UE) y de peor pronóstico temporal (única de las grandes economías con retroceso del PIB en este año) que la de quienes nos rodean.

La segunda exigencia del pacto con la realidad es tan importante como la anterior y atañe a la condición socialmente onerosa de las soluciones.

De nuevo, el documento del Gobierno, la supuesta base para un acuerdo político, elude cualquier medida concreta que suponga sacrificios para los destinatarios: reformas del marco laboral, pactos de rentas a la baja, costes fiscales de la consolidación, posibles recortes en la gratuidad universal de las prestaciones sociales.

Y todos esos costes son ineludibles. Ni los créditos del ICO, ni el IVA reducido de la rehabilitación de viviendas (entre paréntesis: no estoy yo muy seguro de la eficacia de ese incentivo, toda vez que muchos aplicaban ya por su cuenta un “tipo superreducido” del 0%, bajo el socorrido expediente de no emitir ni requerir facturas), ni el coche eléctrico, ni la Ley de Organizaciones Profesionales Agroalimentarias (por poner un ejemplo entre tantos de parecido nivel como hay en el documento del Gobierno) nos los van a ahorrar.

En la mayor parte de las cosas que el Gobierno propone lo difícil no es llegar a un acuerdo, sino discrepar de él. Pero no es ése el problema. El problema es la irrelevancia o, en el mejor de los casos, la poquedad de esas medidas para enfrentar el reto que tenemos. El problema es que se propone un acuerdo sobre lo que no es problemático ni, en la mayor parte de los casos, lo requiere, y, en cambio, se soslayan aquellas cuestiones en que el acuerdo político sería imprescindible. Las que cuestan de verdad. Las que suponen repartir sacrificios y no caramelos.

En lo más recóndito de sus corazones, estoy seguro de que los responsables de los dos principales partidos saben cuáles son aquellas cuestiones. Pero, dado lo antipáticas que aquéllas son, están como los butroneros del chiste (”Pasa tú que a mí me da la risa”). Pero a cada uno le toca lo que le toca. Y, en esta situación, al Gobierno le toca justamente dar la cara primero, aun a riesgo de que, como en el chiste, se la puedan partir.

La cosa está clara: o le hablamos a la gente como a personas mayores que entienden que conseguir mejores bases para el bienestar de sus hijos exige que sacrifiquen ellos la parte menos sostenible de su propio bienestar, o seguimos enredados en el cuento moral que no nos lleva a ser felices ni, desde luego, a comer perdices, sino que nos puede dejar más bien como a la Bella Durmiente. Esto sólo lo arreglamos entre todos, sí, pero dando el callo, sacrificándonos, y llamando a las cosas por su nombre.

José Ignacio Wert es sociólogo y presidente de Inspire Consultores.

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Marzo 10th, 2010 at 8:14 am

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José Luis Rodríguez de Asís, de Enric Juliana en La Vanguardia

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ANÁLISIS

A la espera de que Jordi Balló nos ilustre en el suplemento Cultura/s sobre la evolución de la escenografía zapaterista en tiempos de crisis (el profesor Balló tiene una especial habilidad para interpretar los actos de la política como piezas de un guión cinematográfico), la entrevista concedida por el presidente del Gobierno al primer canal de TVE el lunes por la noche merece una breve glosa.

Fue un acto penitencial. Con miradas y gestos de dolorida contrición, el pecador reconocía, por fin, la más grave de sus faltas: el no haber admitido a tiempo la gravedad de la crisis económica.

Fue una comparecencia tan bien estudiada que obliga a mencionar a los dos Migueles (Miguel Barroso y José Miguel Contreras), los consejeros áulicos que mejor conocen la clave narrativa de José Luis Rodríguez Zapatero: el voluntarismo por encima de todo. No dijo nada nuevo, pero envío señales nuevas. Admisión del error (la magnitud de la catástrofe ya no acepta otra actitud), cierto arrepentimiento, buena voluntad, sobre todo buena voluntad, liturgia pactista (”Esto sólo lo arreglamos entre todos”, reza la costosa campaña impulsada, entre otros, por Javier de Paz, amigo personal del presidente), garantía de protección social (”El aumento del IVA servirá para pagar el seguro de paro”). Y señales de desgaste físico.

El presidente compareció con un leve maquillaje que apenas disimulaba las ojeras. Las famosas cejas esta vez no fueron subrayadas. Un hombre fatigado y doliente ante el peligro. Cuatro sillas y tres entrevistadores que apretaron las tuercas sin amoratar al reo. Nada de sofás, ni sillones. Una humilde sencillez. La Moncloa transformada en un convento de la orden franciscana. Un cuadro de Zurbarán. ¿Fue sincera la puesta en escena? Mejor dicho, ¿resultó creíble José Luis Rodríguez de Asís?

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Marzo 10th, 2010 at 8:11 am

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Público, el Gobierno y Monteira, ecce homo, de Rafael Reig en su blog

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A Félix Monteira, director de Público, le acaban de nombrar Secretario de Estado.

He aquí al hombre: ecce homo.

Esta es la noticia tal y como aparece en Público: aquí puedes leer  la noticia tal y como aparece en Público. Por cierto, debajo de retratos de Marx, Lenín, etc. y el enternecedor lema: “Han querido callarlos de muchas maneras. Cada sábado en Público volverán a tener voz”.

¿A que conmueve? ¿A que se te ha puesto toda la carne de gallina?

Me alegro por él, si por fin ha conseguido lo que quería.

Han intentado callar a Monteira de muchas maneras. Pero ahora por fin, con el Gobierno, volverá a tener voz: ecce homo.

No conozco a Monteira, sólo le vi una vez en mi vida, tomando unas cañas. Ya llevaba un año de director en el periódico donde yo escribía a diario desde el número cero, pero ésa fue la primera vez que me llamó. Para decirme que me echaba de Opinión, aunque podía seguir en la sección de Cultura. Y que, por supuesto, aquello no implicaba en modo alguno ninguna censura y patatín, patatán. No, qué va.

El presidente del Gobierno tiene derecho a nombrar Secretario de Estado a quien le apetezca y Monteira tiene el derecho a aceptar un puesto si se lo ofrecen.

Claro que sí.

Pero ¿es decoroso? ¿Favorece la visión de una prensa libre? ¿No suena un poco a recompensa por servicios prestados?

¿A ti qué te parece?

¿No te da un poco de vergüenza ajena?

Ecce homo, Monteira:

¿A que parece el mismísimo Robert Redford haciendo el papel de periodista independiente, siempre contra el poder, inasequible al halago o al soborno?

(Y pensar que aún hay quien me pregunta por qué no me quedé en Público, con lo a gusto que estaría yo en Culturas, etc.).

Siempre comenté con Nacho Escolar, el primer director, que el pecado original de la prensa española era el incesto. Políticos y periodistas, desde la Inmaculada Transición, llevan comiendo juntos todas las semanas, compadreando, haciéndose cucamonas e intercambiándose favores. Así nos va. Lo de Monteira es lo normal, lo habitual en un país con una prensa con hábitos propios de dictadura bananera.

Mi primera gran discusión en Público fue porque un jefecillo (me acuerdo, sí, de su nombre, pero paso de decirlo: está ahora en El País tan contento) montó en cólera: me había metido con un ministro al que él acababa de entrevistar. Según él, yo no podía hacer eso porque entonces nadie le iba a conceder nunca más entrevistas. Qué pena, verdad. Con el poder hay que ser amable y sumiso, claro está.

-Conceder entrevistas no da impunidad ni garantiza trato de favor: yo escribo lo que me da la gana -dije.

Y lo escribí, porque el entonces director, Nacho Escolar, me apoyó (como me apoyó siempre).

De hecho, lo primero que le dije a Nacho, cuando me ofreció trabajar en el nuevo periódico fue que yo era muy crítico con el PSOE y que, si se trataba de hacer un periódico para apoyar al PSOE, no era partidario.

-Me parece estupendo. No se trata de eso ni puñetera falta que hace que tú seas partidario del PSOE.

Tuvimos altercados y broncas monumentales, pero siempre me apoyó frente a las presiones (nada sutiles) de la empresa y las del Gobierno. Las broncas se debían a mi fea costumbre de dar nombres y señalar con  el dedo. Puedes criticar la política sanitaria, por ejemplo, pero no decir que las palabras Trinidad Jiménez. Yo decía a menudo las palabras Javier Solana, Trinidad Jiménez, Carme Chacón, etc.

Así me fue, claro.

Así le ha ido a Monteira, claro.

Con Monteira no tuve ningún altercado: él siempre llamaba a otro para que me llamara a mí.

Como he dicho, sólo le vi en aquella ocasión en que decidió que ya no podía escribir en Opinión. Sin censura, faltaría más.

Me alegro por Monteira y espero que el tratamiento de Excelentísimo Señor, el coche oficial y la corte de aduladores le satisfagan.

Desde luego, si un Secretario de Estado de Comunicación tiene cometido lavarle la cara al Gobierno y hacer propaganda, Monteira, con su trayectoria en El País y en Público, parece el más indicado para el cargo.

Claro que, por otra parte, ¿qué falta hacía? ¿No cumplía la misma función mejor en Público? ¿No le podían haber recompensado de otra manera? ¿Hacía falta demostrar de modo tan vergonzoso la falta de indenpendencia?

En fin, que me alegro por él.

Y lo siento por la situación de la prensa en España.

Y por las lectoras de Monteira, esas santas, que le echarán de menos y se llevarán las manos a la cabeza, preguntándose, frustradas: ¿y el artículo de Monteira, ande rayos está?

Mírala, pobre, en su desolación por no poder leer en Público a Monteira, el periodista independiente, ecce homo.

http://www.hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/2010/03/publico-el-gobierno-y-monteira-ecce-homo/

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Marzo 9th, 2010 at 8:05 am

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Doctor Jekyll y… Míster Gobierno, de Estela Santos Mazo en su blog de Expansión

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El cambio de piezas en la Secretaría de Estado de Comunicación (sale Nieves Goicoechea, quien venía de la Cadena Ser, y entra Félix Monteria, hasta ahora director de Público) llega en un momento muy difícil para Zapatero.

Los medios internacionales han roto la luna de miel que mantenían con el presidente para mostrar su línea más dura, que, en algunos casos, como en el de Wall Street Journal, han llegado a la mofa. Y, dentro de España, los partidos políticos no aceptan ese polémico Gran Pacto y, en su Gobierno, se suceden las contradicciones. Dimes y diretes que no persiguen en absoluto el afán de criticar por criticar. Simplemente ponen en evidencia al Ejecutivo que desoye las recomendaciones de expertos y economistas y se enroca en su política económica que, a tener de las sucesivas rectificaciones, es, cuando menos, debatible.

Una mirada atrás deja un oscuro escenario en el Ejecutivo. Muchos tendrán en la mente el reciente debate con Ocaña: el secretario de Estado de Hacienda, abrió la puerta a congelar o contener el salario de los funcionarios; un día después, las dos vicepresidentas se apresuraron a desmentirle. La puerta se cerró en menos de 24 horas. También es muy reciente la de Corbacho: se apresuró a admitir una economía sumergida del 20% del PIB y pronto la vicepresidenta le desautorizó para asegurar que el Ejecutivo no tiene ese cálculo… Pese a que el viernes presentaron el nuevo plan con el que combatir estos fraudes.

Pero esas son sólo la punta del iceberg de este año. ¿Qué pasó antes?

AÑO 2007

Lo que dijo Zapatero: “Lo enunciaré de forma sencilla pero ambiciosa: la próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España. No lo quiero con carácter coyuntural, lo quiero definitivo”. Lo que ha pasado: Funcas acaba de advertir que, al menos, durante los próximos tres años España no creará empleo. La tasa de paro se acerca peligrosamente al 20%. El Ejecutivo ha pedido al departamento de análisis de las cajas que se meta en sus asuntos.

Lo que dijo Solbes: “Yo no veo afectado para nada el sector de la construcción”. Lo que ha pasado: el boom inmobiliario es el principal responsable del lastre español.

Lo que dijo Zapatero: “España está a salvo de la crisis financiera”. Lo que ha pasado: lejos de estarlo, España será el único gran país de la UE que seguirá en recesión en 2010, según el FMI. En 2011 seremos los que menos creceremos. Y dice la Comisión Europea que es el país que más sufre la crisis.

Lo que dijo Solbes: “La legislatura ha sido un claro éxito de Solbes”. Lo que ha pasado: fruto de aquellos años, la legislatura actual es la de la peor crisis de la historia reciente.

Lo que dijo Zapatero: “Tenemos la tasa de paro más baja de la historia” “El modelo económico español es un modelo internacional de solvencia y eficiencia”. Lo que ha pasado: España ha perdido la triple A.

AÑO 2008

Lo que dijo Zapatero: La crisis “es una falacia, puro catastrofismo”. “Estamos creciendo por encima del 3%. Aunque mañana crezcamos al 3% ó al 2,8%, que es un crecimiento bueno, vamos a seguir creando empleo y teniendo superávit”. Lo que ha pasado: la senda del déficit empezó en 2008, con una tasa del -4.1% (el límite permitido por Bruselas y el Pacto de Estabilidad es el 3%).

Lo que dijo Zapatero: “La desaceleración no va a ser ni profunda ni prolongada. Va a ser una desaceleración para la cual nuestro país está más preparado que nadie.” Lo que ha pasado: el déficit está ahora en el -11,4%. Dicen los expertos que no llegamos al 3% en 2013.

Lo que dijo Solbes: “Empezaremos a remontar a partir del segundo semestre de 2009″. Lo que ha pasado: según los organismos internacionales, ni siquiera lo haremos en 2011.

Lo que dijo Zapatero: “Prometo crear 2 millones de nuevos empleos”. Lo que ha pasado: más bien, según Afi-Agget, lo que hará cerrar será cerrar una crisis con 1,6 millones.

Lo que dijo Zapatero: “España está en condiciones para llegar al pleno empleo”. Lo que ha pasado: sobran los comentarios. ¿Qué opinan de esto los más de 4 millones de parados?

Lo que dijo Solbes: “No hay crisis. Confío en que este año se logre un ligero superávit”. Lo que ha pasado: aquellas previsiones de junio de 2008 no pudieron ser más fallidas. Hasta la UE nos ha abierto un expediente por déficit excesivo. Del 11,4% actual sólo llegaremos al 5% en 2013, según S&P.

Lo que dijo Zapatero: “La peor previsión de paro que podamos tener por delante será siempre una previsión de paro mejor que la que mejor tuvo el PP”. Lo que ha pasado: los datos encima de la mesa no aseguran lo mismo: la mejor tasa de paro del PP fue del 10,29% (tercer trimestre de 2001). Fue bajando y nada más llegar el PSOE, se redujo hasta el 8%… Pero hoy rozamos el 20%, según Eurostat.

Lo que dijo Zapatero: “Yo creo que el segundo semestre del año que viene estaremos ya con una actividad económica de crecimiento intertrimestral”. Lo que ha pasado: cerramos diciembre de 2009 con tasas negativas.

Lo que dijo Solbes: “Las dificultades sólo afectarán a un grupo reducido de la población”. Lo que ha pasado: hay ahora 4,1 millones de parados, que se elevan a 4,5 millones en la cifra sin maquillar.

AÑO 2009

Lo que dijo Zapatero: “Es probable que lo peor de la crisis económica haya pasado ya”. Lo que ha pasado: estamos en 2010 y el FMI y Bruselas nos sitúan en el peor de los escenarios.

Lo que dijo Zapatero: “La subida de impuestos no afectará a las rentas del trabajo”. Lo que ha pasado: el fin del cheque de 400 euros ha golpeado las nóminas de más de diez millones de trabajadores al subir el IRPF.

Lo que dijo Solbes: “Si la recesión sirve para limpiar la economía y remontar la situación, no tiene la mayor importancia”. Lo que ha pasado: ¿qué opinará el millón de familias sin ningún ingreso sobre esa importancia?

Lo que dijo Zapatero: “Descartamos más subidas de impuestos”. Lo que ha pasado: poco después, subió el IRPF con el fin de la deducción de 400 euros y se aprobó un aumento del IVA para julio de 2010, en los Presupuestos del Estado.

Lo que dijo Salgado: “Esperemos unas semanas y los veremos. Los brotes verdes de la recuperación están a punto de llegar a la economía española. Lo que ha pasado: eso lo dijo en mayo de 2009 y, camino de un año después, siguen sin verse los brotes.

Lo que dijo Zapatero: “Dicen que improvisamos… ¡mentira!”. Lo que ha pasado: lo que dijo el 6 de septiembre cambió el 19 del mismo mes. “A veces gobernar incluye improvisar”, reconoció el presidente para evidenciar la realidad de las medidas económicas, como sucede con los diversos documentos que han circulado sobre la reforma de las pensiones o el déficit autonómico.

AÑO 2010

… Y lo peor que puede pasar es, quizá, que ahora se cumplan los avisos del Gobierno porque…

Lo que dijo Salgado: “Yo no se si es sostenible [la actual estructura financiera del Estado] con una presión fiscal como la tenemos actualmente en España”.

Lo que dijo Blanco: “Si queremos una inversión pública mayor y más gasto social, sólo hay una solución: incrementar los impuestos”.

Lo que puede pasar: que, además del IVA y el IRPF, nos suban más los impuestos, como sospechan los expertos. Atentos a los Impuestos Especiales…

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Marzo 9th, 2010 at 8:04 am

Las guerras de Google, Apple y Microsoft llegan a los tribunales, de Marimar Jiménez y Santiago Millán en Cinco Días

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La guerra que mantiene el triángulo empresarial formado entre Google, Apple y Microsoft se ha endurecido en los últimos días. Incluso el nerviosismo desatado entre las tres ha derivado en disputas judiciales con un final tan imprevisible en su fondo como en el periodo en el que puede extenderse.

Hace dos semanas, Google dijo en su blog que Bruselas había iniciado una investigación informal tras recibir varias quejas sobre su buscador: una de Foundem, web británica dedicada a comparar precios; Ejustice.fr, buscador francés en servicios legales, y Ciao! from Bing, comparador de precios de Microsoft. En su escrito, Google parecía señalar a Microsoft como instigador de las protestas, afirmando que el gigante de Redmond, además de ser uno de los denunciantes, estaba detrás de Foundem, que pertenece a la asociación Icomp, “financiada en parte por Microsoft”.

La pasada semana, Apple denunció a HTC ante los tribunales de EE UU por violación de patentes y pedía que se impidiese la importación de terminales del fabricante taiwanés. Una maniobra interpretada como un intento de frenar a Google y Microsoft, cuyos sistemas operativos móviles, Android y Windows Mobile corren en los terminales de HTC.

Enric Colet, profesor de Esade, piensa que la guerra se ha recrudecido por la presión que Google está ejerciendo sobre sus rivales. Y pone el ejemplo del mundo de los sistemas operativos donde está a punto de irrumpir el Chrome OS, una amenaza para el Windows de Microsoft, que supone en torno a un tercio de los ingresos de esta compañía.

Otro ejemplo es el que apunta Iván González, analista del Grupo Penteo: Android y Nexus One (el primer móvil de Google) están retando el motor de crecimiento de Apple, que es el iPhone y sus servicios relacionados, que generan a ésta el 30% de sus ingresos. “Google es una seria amenaza para Apple y ésta le ha enseñado los dientes”, resume.

El analista de IDC, Jaime García Cantero, cree que Google está sacando tantos productos y servicios que topa con alguien tras cualquier movimiento comercial, lo que le está generando muchas enemistades. “Las acciones en Bruselas, la maniobra de Apple frente a HTC y las críticas de las operadoras dan la sensación de que Google es el competidor número 1 de todos. Va camino de convertirse en el malo de la película, como lo fue Microsoft en su momento”, continúa.

Lo que demuestra este todos contra Google es una rivalidad clarísima entre las tres compañías, continúa Enrique Dans, profesor del Instituto de Empresa. “Todas luchan por las mismas parcelas y Google tiene un dominio bastante fuerte en algunas de ellas”. En su opinión, Microsoft pretende que se vigile a Google y evitar que ésta pueda aplicar tácticas predatorias contra el mercado.

La cuestión es ¿existen esas prácticas? ¿Hay monopolio? Colet no ve solidez suficiente para abrir una causa y afirma que, por ahora, no está demostrado que Google haya manipulado su buscador contra la competencia. “Deberán demostrarlo y no es algo trivial. Si se comprueba que existe, sería una amenaza para la línea de flotación de la credibilidad de Google como vendedor de información”, dice Colet, quiere recuerda que los tribunales han sido siempre menos permisivos en la UE que en EE UU.

Acciones irregulares

El resto de expertos tampoco ve claro que Google esté llevando a cabo acciones irregulares. “Google no está deteniendo la innovación, ni se cierra a sus rivales”, señala Dans. También González aclara que “a diferencia de lo que ocurrió en su día con Microsoft, Google es el buscador por excelencia porque lo han elegido los usuarios no porque lo haya impuesto nadie. Y lo cierto es que hay alternativas en el mercado”.

El analista de IDC, no obstante, cree que otra cuestión sería que Google hiciera que sus rivales salieran peor posicionados en el buscador. “Pero entonces estaríamos hablando de competencia desleal, no de monopolio”. García Cantero afirma que donde sí hay que estar vigilante es en ver “si Google aprovecha su dominio en determinados mercados, como el de la publicidad en la red, para forzar estándares publicitarios, de identificación, de conexión… Aunque Google va con mucho cuidado; es consciente del riesgo que corre”. Este experto está convencido de que demostrar un monopolio en la red es mucho más difícil que en un escritorio, como le ocurrió a Microsoft. “Al menos por ahora, porque no hay una regulación clara sobre qué se debe hacer en internet si se tiene una posición de dominio”.

En cuanto a la guerra de patentes emprendida por Apple, los expertos no están tan seguros de que sea una buena estrategia. Dans opina que esta compañía ha adoptado una táctica defensiva que sí puede detener la innovación. “Apple ha sido muy valiente redefiniendo conceptos en el mundo del móvil que nadie discute, pero están ya tan adoptados que, aunque igual son patentables, forman parte del patrimonio común, y es muy difícil que un tribunal les dé la razón”.

González también ve difícil que con los avances que se están dando se pueda determinar fácilmente si una tecnología es propietaria o si una empresa ha creado algo similar. “Es una estrategia de Apple para frenar a Google, porque sabe que ésta, además de tener productos buenos, tiene sobre todo una marca tan fuerte como la suya y dirigida a un público similar. Apple debe evitar meterse en un pleito que puede dañar los valores de su marca y crear cierta animadversión”.

Con todo, la actitud de Apple y Microsoft frente a Google no deja de ser un comportamiento normal del mercado. Antes eran players que se movían en mercados diferentes; ahora, con la convergencia, las cosas han cambiado. La guerra 2.0 se libra en servicios comunes (buscadores, sistemas operativos, aplicaciones, smartphones, redes sociales, contenidos digitales…) y habrá que ver qué éxito tienen las zancadillas que se ponen.

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Marzo 9th, 2010 at 8:01 am

Parodia del juez perseguido, (O apoteosis del esperpento), de Javier Gómez de Liaño en El Mundo

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Hace dos meses y un pico, en estas mismas páginas, escribí una especie de paso breve a propósito de los dineros que el juez Baltasar Garzón había pedido al presidente del Banco Santander y que, al parecer, eran para subvencionarse unos cursos en Nueva York. Hoy me propongo hacer algo parecido en relación a los modos que el señor juez está empleando en su defensa ante el Tribunal Supremo (TS), con especial acento en el sentimiento que tiene de ser víctima de una «cruel campaña de acoso».

Al igual que entonces, las líneas que siguen son imaginarias, como inventados son los nombres de sus personajes, salvo el del protagonista. Y lo mismo que en aquella ocasión, mis palabras están inspiradas en la obra de Ugo Betti Corrupción en el Palacio de Justicia -segundo acto- y guiadas por el único afán de ver la manera de que el señor Garzón recobre la cordura. Mesura, compostura y hasta actitud deportiva fueron siempre muy recomendables para los jueces. Simpatizo con la paciencia y, según sabio consejo que nuestro nobel Cela me dio un buen día, antes de sacar los pies de las alforjas es preferible aguantar hasta el sufrimiento.

Con el deseo de hablar con la frialdad y hasta neutralidad exigibles, quisiera ceñirme a la consideración de los últimos acontecimientos relacionados con el juez Garzón; o sea, la admisión a trámite por el TS de una tercera querella interpuesta contra él por haber ordenado intervenir y grabar las conversaciones mantenidas en prisión entre los imputados del caso Gürtel y sus abogados, fueran designados o expresamente llamados. También al escrito de alegaciones que presentó el viernes pasado en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), suplicando a la Comisión Permanente que no decrete su suspensión provisional, al tiempo que, mediante otrosí, recusaba a tres vocales de esa institución.

En cuanto al tercer procedimiento abierto a su señoría, quizá no esté de más repetir lo que tantas veces he dicho. El Estado de Derecho no es una panacea sino un sistema que tiene sus servidumbres y la teoría de que el fin justifica los medios es una pragmática y deshonesta argucia. Quienes piensan y hasta declaran que todo vale -por lo visto, muchos más de los que creíamos- no pueden ser espejos en los que nadie, y menos un juez, puede mirarse si no es para escapar de su imagen como del fuego.

En cuanto al estilo de defensa del señor Garzón, sólo recordar que la justicia es el arte del equilibrio y el de dar a cada uno lo suyo y que para defender y defenderse es muy saludable hacerlo con humildad -que no humillado-, antes que con orgullo y prepotencia. El abogado, en buena teoría, es un gladiador que actúa con nobleza y el olvido de esta evidencia puede conducirle al más estrepitoso de los fracasos.

Dicho lo cual, las escenas que a continuación describo se desarrollan en la biblioteca del tribunal a la que han acudido, convocados por el juez G., algunos fiscales y jueces de la Audiencia.

Habla la fiscal del juzgado.- Baltasar, ¿te encuentras mal?

El juez G.- No; estoy bien. Sólo es cansancio. No es justo lo que me está pasando. Soy un magistrado de prestigio, el juez español más conocido en España y en el extranjero.

Habla otra fiscal.- El mejor. Veinte años de irreprochable carrera. Esto es una avalancha nacida de la envidia. A la gente le encanta acusarte; tienes muchos enemigos.

El juez G.- Ya, pero ¿qué me dices de algunos periódicos, de EL MUNDO, de Pedro J. …? ¿Y del Partido Popular, que gracias a mí y al caso GAL ganaron las elecciones del 96?

Habla un juez.- Tienes razón, pero no le des más vueltas. Todos sabemos que se trata de una maniobra para deslegitimar tu trabajo.

Habla la fiscal del juzgado.- Y los primeros, tus colegas del Supremo. Varios de ellos se han empleado a fondo para poner en movimiento las ruedas de la maquinaria; son ellos los que te apuñalan.

Interviene otro juez.- Tienes la opinión pública a favor. Mira la encuesta que El País publicaba ayer. El 61% cree que lo tuyo es una persecución. Jamás un juez ha contado con tanto apoyo.

(En ese momento, el agente judicial entra en la biblioteca. El juez G. está de guardia).

- Con permiso. Don Baltasar, ¿puede salir un momento? Tenemos una solicitud de entrada y registro.

(El juez G. abandona la reunión para atender a la policía que espera el mandamiento. En su ausencia, la conversación continúa).

Habla un magistrado de la Sala.- Baltasar está fuera de la realidad. Se cree todavía fuerte.

Interviene la segunda fiscal.- ¿Qué quieres decir?

Responde el magistrado.- Pues que hasta ahora se ha sostenido por las relaciones políticas, pero incluso sus protectores le han perdido el respeto. Dada su situación, más le valdría estar callado y dejar los aires de superioridad.

Interviene otro magistrado.- ¡Jod…! Es que estamos hablando del Tribunal Supremo y del Consejo. No se les puede insultar como él y sus amigos de El País lo están haciendo.

Habla el magistrado M. P.- De todas maneras, me parece que a Baltasar hasta sus amigos le han puesto la zancadilla, pero no soy yo quien debe hablar.

La fiscal del juzgado.- ¿Pero es que has oído algo?

El magistrado M. P.- Bueno… la otra tarde… maledicencias. Estábamos unos cuantos en la cafetería Riofrío y alguien dijo…

(Antes de terminar la frase se abre la puerta y entra el juez Garzón. La aparición produce un rápido cambio en los presentes en la reunión. Las caras se transforman).

Interviene el juez I. N.- ¿Qué pasa, Baltasar?

El juez G.- Disculpadme, ¿ha venido por aquí un secretario del Consejo?

El juez I. N.- No. ¿Qué ocurre?

El juez G.- Parece que está intentando localizarme. Debe ser algo relacionado conmigo.

(Justo, en ese instante, aparece el secretario del CGPJ)

-Baltasar, tengo que comunicarte algo reservado.

- ¿Has dicho reservado?

(Los otros jueces y las dos fiscales se retiran a un extremo de la sala. El secretario habla en voz baja dirigiéndose al juez G. Al cabo de un par de minutos, el secretario se va. Se reanuda la conversación).

La fiscal del juzgado.- ¿Qué pasa? ¡Estás blanco como la pared! ¡Ni que se te hubiera aparecido el diablo?

El juez G.- ¡Estoy jodido! Se acabó. Me ha dicho que en el Consejo ha sentado fatal mi escrito de alegaciones y que hay vocales dispuestos a suspenderme; al parecer, es cuestión de días.

El magistrado M. P.- ¡Qué putada! Tienes que resistir. Verás como al final queda en nada. Como mucho, medio año más, luego el juicio, sentencia absolutoria y enseguida de vuelta.

(De pronto el juez G. se calla; respira con fuerza; se sienta; se refugia la cara entre las manos. Se hace el silencio. Sus compañeros se acercan a él).

Habla el juez I. N.- Cuenta con nuestra adhesión, aunque tal y como están las cosas, quizá no sea conveniente que pongamos gran entusiasmo. Es evidente que en el Tribunal Supremo y en el Consejo están que trinan.

El juez G.- Pero ¿por qué?

El juez I. M.- Pues por tus insultos, tus amenazas y tus recusaciones. Hasta Carlos ha tenido que salir a dar la cara por ellos. Pero a quién se le ocurre recusar a tres vocales. Tú, precisamente tú, hablando de neutralidad y de apariencias de imparcialidad. Y encima citando el caso de Rafael Vera.

Interviene el magistrado M. P.- Baltasar, somos los primeros interesados en que la cosa no vaya a mayores y que salgas bien de ésta. Con toda confianza, ¿quieres saber mi opinión? Sé que no te va a gustar oírlo, pero tus alegaciones del otro día fueron suicidas. Todo lo que has hecho es un desquiciamiento.

Interviene la segunda fiscal.- Baltasar, no debes obstinarte en seguir aquí. Cada minuto que pases en esta casa será peor.

El juez G.- ¿Qué insinúas? ¿Qué me vaya ahora mismo, antes de que me echen? Nunca, nunca. ¿Te queda claro? No me moveré de aquí.

Habla el juez I. N.- ¿Cómo? ¿Quién lo va impedir? ¿Tus amigos de la prensa para que pongan más veneno en el cepo? Pues muy bien. Haz lo que quieras, pero allá tú.

La fiscal del juzgado.- Aunque sea por unos días. Deja pasar un poco de tiempo; que la situación se enfríe.

Interviene el magistrado M. P.- ¡Baltasar, sé hábil! Dales un poco de cuerda. Olvídate, por el momento, de las campañas de apoyo, de las plataformas de adhesión, de los manifiestos en tu favor. Es preferible el silencio. El ruido te perjudica.

El juez G.- ¿Tú, José Luis, qué piensas?

Interviene el magistrado José Luis M.- ¿Yo? Pues que hoy mismo deberías dirigir una carta al Consejo, una carta tampoco muy larga, diciendo sencillamente que, en vista de la situación, no te encuentras con fuerzas para seguir en la Audiencia…

El juez G.- Y después, ¿qué?

El magistrado José Luis M.- Pues, con tranquilidad, casi de puntillas, recoges tus cosas, te metes en casa y te dedicas a reflexionar. ¿Sabes lo que podrías hacer también? Escribir. Por tu cuenta, despacio…

(El magistrado José Luis M. estuvo a punto de decirle que procurando mejorar la sintaxis, pero optó por callar).

El juez G.- ¿Escribir qué?

Interviene el juez I. N.- Me parece una gran idea. Una especie de memorial, explicándolo todo. Como aquello del «hombre que veía amanecer», pero en lugar de amanecer, pues… que veía atardecer e incluso anochecer. Así pasarás el tiempo.

La fiscal el juzgado.- Haznos caso. Lo importante es la cartita al Consejo. Tiene que llegarles antes de que tomen una decisión irreversible. Con ella les apaciguarás y hasta les darás compasión. Tienes que escribirla ahora mismo.

Por fin, aunque a regañadientes, el juez G. acepta el consejo de sus colegas y pide papel y bolígrafo. Mientras escribe, el magistrado José Luis M. le pregunta:

- Ya que tanto te gusta la caza, ¿sabes lo que es más desagradable para un cazador?

- No

- Pues rematar al animal herido. Cuando una pieza abatida se debate entre la vida y la muerte, hay que tener lástima por ella. El buen cazador prefiere que el animal herido expire por sí solo. No soporta verle resistir, palpitar, empeñado en vivir. ¿Horrible, verdad?

Mirando bien la cosa, o sea con serenidad y aplomo, hay animales que aunque parezcan indefensos, son feroces jabalíes que, en su huida, no se quieren ir de vacío. Nadie debe olvidar que existen juegos cuyo final es la aplicación implacable de las normas del propio juego.

- Baltasar, ¿podría añadir algo?

- ¿Qué?

- Quisiera decirte que mi modesta ayuda… mi leal saber y entender, si es que te fueran de utilidad… te las ofrezco muy gustoso.

- ¿Quién sabe? Lo pensaré, aunque, antes que a ti, prefiero a mi amigo el ex fiscal Enrique.

Javier Gómez de Liaño es abogado y magistrado excedente.

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Marzo 8th, 2010 at 8:13 am

Orbyt: cero horas, de Raúl del Pozo en El Mundo

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EL RUIDO DE LA CALLE

Algunos de mis amigos, como Lorenzo Caprile, son devotos de San Judas de la calle Atocha y otros como Chon González Byass hacen cola los primeros viernes de mes ante Jesús de Medinaceli, entre la calle Huertas y el Palace. Aunque yo no hago milagros, ni soy patrón de imposibles, ni adivino el porvenir, ni soy escritor de culto, tengo la esperanza de que alguno de los desocupados e inteligentes lectores se acerquen a la capilla de esa catedral de la blogosfera llamada Orbyt, un deslumbrante satélite de contenidos que hoy parte hacia la Osa Mayor.

Yo voy en el cohete. A partir de este instante cuelgo mi pluma de la espetera y empiezo a hacer la carrera en la calle como todo el mundo. Esta mañana soy otra vez como aquel niño de Saroyan que vendía naranjas en la autovía de San Francisco sin dejar de sonreír al posible lector. Al que pase de largo le haré como los gitanos hacen cuando se cruzan con alguien a quien detestan; mientras le sonríen y le saludan con el sombrero dicen «colgao te veas». Ya decía Mateo Alemán que los españoles se distinguen de los demás pueblos por el modo de mendigar. Los franceses rezan, los flamencos reverencian, los portugueses y los españoles son mal sufridos y se comportan con el orgullo de grandes personajes de abolengo.

Mis quinientas palabras como las de todos los compañeros pasan a Orbyt, aunque siempre podrán leerme en el periódico de papel hasta que se extingan los sauces y culmine esa metamorfosis de la pulpa en mariposa, entre los cedros de la luna, cuando el papel se transforme en aire, más allá de los pájaros. Primero fue la arcilla, luego el rollo, después el códice, la imprenta y por último la pantalla. Volvemos a ser arpistas de las nubes, un pequeño prospecto en la infinita farmacia de guardia del apetito de saber y estar informado. No somos aquellos copistas que raspaban la piel del papiro tapando la geometría de Euclides para escribir salmos. Hemos aprendido a escribir en el aire.

Dicen que no cambia nada sino la distribución. Pero eso es justamente la revolución, como fueron los descubrimientos y la búsqueda de las especias. Hasta los culebrones pueden llegar al oído por teléfono, hay discos duros que pueden contener 500.000 obras. Seremos un día un noticiario empotrado. Nacerán nuevos géneros literarios, cambiarán los estilos; el lenguaje se despelota, tira por la ventana los ornamentos de la retórica. Estalla una nueva jerga, argot o germanía.

Consulto el futuro a la sibila de la literatura. Carmen Balcells responde: «La tecnología es fantástica siempre que el contenido sea: talento».

Quedan cero días, cero horas. Buenos días, futuro, el lugar donde mejor crecen los sueños.

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Marzo 8th, 2010 at 8:12 am

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Venezuela y Cuba como munición, de Pascual Serrano en Público

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Dos asuntos han protagonizado la actualidad informativa y el debate político durante los últimos días: la muerte de un preso cubano en huelga de hambre y el auto de un juez de la Audiencia Nacional implicando al Gobierno venezolano con el terrorismo. Es evidente que se trata de temas claramente alejados de la vida cotidiana de los españoles y que cualquier criterio mínimamente serio de valoración de la actualidad los ubicaría en segundo plano. Hemos comprobado cómo estas dos noticias han desplazado de la actualidad no solamente el debate sobre la crisis económica, sino también a terremotos con cientos de muertos en Haití y Chile. Mientras aquí todo giraba en torno al deceso cubano y la acusación contra Chávez, en Colombia se descubrió la mayor fosa clandestina de la historia latinoamericana (2.000 cadáveres) y los paramilitares admitieron haber asesinado a 30.000 personas, cifra que la fiscalía estimó en al menos 120.000. En México, las decapitaciones y matanzas de jóvenes por el crimen organizado están a la orden del día y en Honduras el goteo de líderes sociales asesinados no cesa: ya van por más de un centenar desde el golpe de Estado. Igualmente las masacres de civiles en Afganistán e Irak no despiertan comentario alguno en los debates políticos.

Como señalaba José Steinsleger en el diario mexicano La Jornada, “de las tragedias acontecidas en el primer bimestre del año en curso, ninguna más ruidosa que la muerte por inanición voluntaria del ciudadano cubano Orlando Zapata Tamayo, preso político, de conciencia, disidente, opositor, delincuente común”. El analista francés Salim Lamrani se permitía recordar que, en Francia, entre el 1 de enero y el 24 de febrero de 2010, hubo 22 suicidios en prisión, entre ellos el de un adolescente de 16 años. Un dato al que nadie ha dado la más mínima importancia.

El caso de la acusación del juez Eloy Velasco contra Remedios García Albert y el Gobierno de Venezuela es un claro ejemplo de prostitución de la instrucción judicial con alevosía mediática con fines de agresión política. Un auto que por ley debería ser secreto se filtra a los medios para presentar a una ciudadana como cómplice de ETA y miembro de las FARC, ambas cuestiones discutibles si seguimos defendiendo el principio de la presunción de inocencia. Como ha recordado su abogado, siete meses después del procedimiento no ha sido citada judicialmente y en las fechas en que juez y prensa afirman que se encontraba nada menos que organizando un curso de explosivos de ETA a las FARC en la selva colombiana, veraneaba en la costa española.

En realidad, Remedios García sólo es un daño colateral en los ataques contra el Gobierno venezolano, pero el atropello es sólo una muestra de la vileza y miseria que domina la agenda informativa y el debate político español. En cuanto a la implicación del Gobierno venezolano, según el auto judicial, se fundamenta –es un decir– en declaraciones de testigos sin identificar, pero no se concreta exactamente qué es lo que dijeron, y en un ciudadano vasco que reside en Venezuela, cuya relación con el Gobierno de ese país se establece porque está casado con una ciudadana venezolana que es funcionaria pública. Todo ello sin olvidar que el juez que firma y, al parecer, filtra autos en los medios de comunicación, durante ocho años estuvo al servicio del Partido Popular de la Generalitat Valenciana como director general de Justicia.

Si los asuntos que golpean a los gobiernos de Cuba y Venezuela han logrado este protagonismo en la agenda informativa y política de nuestro país es porque se han dado dos circunstancias curiosas. Por un lado, su uso por parte de políticos y líderes de opinión de la derecha (y ultraderecha) para embestir contra el Gobierno de Rodríguez Zapatero y, por otro, una implicación ya habitual de los medios en todo suceso que pueda servir para desprestigiar a los gobiernos venezolano, cubano y cualquier otro latinoamericano que muestre independencia y soberanía frente a las políticas neoliberales.

La presión es tanta que cualquiera que no se sume a la indignación por la muerte voluntaria de un preso que los servicios médicos del Estado cubano hicieron todo lo posible por evitar o a la ola de criminalización de todo a lo que se le cuelgue la etiqueta de terrorista, se convierte en enemigo público y cómplice de dictaduras y terrorismos. Basta observar el linchamiento al que se ha sometido al actor Willy Toledo sólo porque, tras expresar su dolor y condena por la muerte de Orlando Zapata, entre la versión mediática de que el huelguista era un preso político y la versión del Gobierno cubano de que se trataba de un delincuente común, optó por la segunda.

Lo preocupante de todo ello es que se desarrolla en una dinámica judicial que en Madrid procesa a los jueces que investigan los crímenes del franquismo en un país donde los asesinos de la dictadura dan nombre a las vías públicas. Y, mientras tanto, en la Comunidad Valenciana se archiva la causa contra Francisco Camps obviando informes de la Fiscalía Anticorrupción y de la policía y se abren diligencias penales contra una diputada de Izquierda Unida que difunde unas pegatinas pidiendo prisión para Carlos Fabra, el presidente de la Diputación de Castellón cuyos procesos por tráfico de influencias y delito fiscal llevan siete años y nueve jueces paseando por los tribunales.

La conclusión no puede ser más preocupante, asistimos al acoso y sitio de medios de comunicación y sectores de la judicatura a gobiernos y ciudadanos que no forman parte de su ideario, mientras la impunidad se instala para otros. Para ello arrollan presunciones de inocencia en acusados de terrorismo, criterios de rigor periodístico y principios de relaciones respetuosas con países amigos. No podemos permitir que este funcionamiento continúe para conseguir munición en la reyerta política española.

Pascual Serrano es periodista. Su último libro es ‘Desinformación

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Marzo 6th, 2010 at 8:09 am

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La liquidación socialista de TVE, de José Antonio Zarzalejos en El Confidencial

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Es una auténtica paradoja: un Gobierno socialista pilota una política que va a convertir TVE en algo marginal en beneficio de un previsible duopolio –formado por las concentraciones entre Antena 3 y La Sexta, y Telecinco y Cuatro-, sólo tres años después de haber elaborado una ley  (la de 5 de junio de 2006) que, por primera vez, permitía a TVE un alto grado de independencia respecto del Gobierno y que era el resultado del dictamen emitido por un comité de “sabios” con cuyos criterios generales se inspiró la normativa del Ejecutivo.

¿Recuerdan a Fernando Savater, Victoria Camps, Emilio Lledó, Fernando González Urbaneja y Enrique Bustamante que se estrujaron las meninges para ofrecer un esquema de TV pública a Rodríguez Zapatero? Se creó un nuevo modelo y cuando TVE se encontraba en el mejor momento de credibilidad y de programación general –la más digna de todas con esa excepción clamorosa del procaz John Cobra—, la vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega, por iniciativa propia o vicaria, y tras opacas reuniones con UTECA, derribó la ley de 2006 y la sustituyó por otra de 28 de agosto de 2009 en la que TVE dejaba desde enero de 2010 de financiarse de forma mixta, es decir, a través de transferencias presupuestarias y publicidad.

Desde el 1 de enero TVE recibe fondos del presupuesto y otros procedentes de las operadoras telefónicas (0,9% de sus ingresos brutos de explotación), de las TV privadas en abierto (3%) y de las TV privadas de pago (el 1,5%), además de otras fuentes menores. Pero en el bienio 2010-2011 TVE tiene un techo de ingresos de 1.500 millones de euros que se incrementará sólo un 1% en el bienio siguiente. Y a partir de 2014, los la facturación aumentará según el IPC.

Pero TVE ha liberado para el mercado la muy respetable cantidad de 560 millones de euros que irán a parar, como bien contaba en EC Daniel Toledo el pasado jueves, a Telecinco-Cuatro (116 millones) y a Antena 3- La Sexta (68), es decir, el 65% de la publicidad que captaba TVE financiará a las privadas, un 20% a otros medios y un 15% se diluirá o se perderá. Este sistema de financiación está sometido al análisis de legalidad europea en la UE.

La Unión de Bancos Suizos (UBS) en España ha elaborado este informe que apunta también a un incremento de las tarifas publicitarias por las privadas (entre un 10 y un 20%) y al aumento de su valor en Bolsa. Por si fuera poco, la elaboración de muchos espacios de la programación de TVE se contrata con productoras vinculadas a las televisiones privadas. Precisamente por eso, los trabajadores de la Entidad fueron a la huelga el pasado miércoles.

Las privadas quieren más

Pero ahí no paran las cosas: la ley de agosto de 2009 impone a TVE tales obligaciones de servicio público y tal corsé financiero que su liderazgo actual en audiencia va a ser fugaz. Sencillamente porque no habrá dinero para sostener una programación comercial de calidad que el presidente de UTECA ya ha advertido debe suprimirse en TVE para –a lo que se ve—dedicarse en exclusiva a retransmitir los plenos parlamentarios y a emitir películas descatalogadas, para así no sólo zampar más tarta publicitaria sino impedir que TVE tenga la remota posibilidad de competir en audiencia como viene haciéndolo con notabilísimo éxito.

El Gobierno socialista se ha arrepentido de su medida más sensata  de cuantas se habían tomada sobre la TV pública y ha pasado a reducir sus posibilidades financieras de forma drástica, y cebar con los ingresos publicitarios  de TVE los ya abundantes de las privadas que, a punto de concentrarse, conformaran un duopolio, y una de las dos empresas será de capital extranjero: Mediaset,  propiedad de Silvio Berlusconi.

Con la aprobación del PP, el Gobierno sustituyó al Presidente de la Corporación, Luis Fernández, que obviamente dimitió, nombrando a Alberto Oliart, un político de la Transición y sin otras expectativas que gestionar disciplinadamente las escaseces progresivas de TVE. Ente que también en la primera legislatura socialista y bajo la dirección general de Carmen Cafarell, presentó, y fue aprobado, un abultado y muy generoso ERE que se consideró como la solución a todos los males de la emisora del Estado. ¿Qué ocurrirá ahora con el departamento comercial de  TVE? ¿Venderá Oliart, como dice necesitar, los derechos del motociclismo? ¿Fusionará La 2 con Cultural.2?

En definitiva: ¿Cuánto tiempo transcurrirá hasta que veamos languidecer irremisiblemente la TV pública en España dejando todo el campo libre a la ya probada deontología y responsabilidad social de las programaciones de algunas privadas en la mente de todos? ¿Repara el Gobierno que al debilitar hasta estos extremos la TV pública y no poner mano sobre las autonómicas –que campan por sus respetos— pierde el Estado otro elemento de cohesión de los que no está sobrado? ¿Cómo compatibiliza el Ejecutivo su socialismo militante con recebar las cuentas de entidades privadas en detrimento de lo que es todavía “un servicio público”? Y en todo caso, ¿por qué tantas limitaciones a la programación de la TV pública? ¿Para, además de ingresos adicionales, trasvasar audiencia a las privadas y completar así el negocio de estas empresas con tan educativas y edificantes programaciones comerciales? ¿Está optando el Gobierno, sin decirlo, por el modelo de audiencia de la TV pública estadounidense (casi inexistente) en vez de hacerlo por la continental europea (potente y con distintas fórmulas de financiación)?

Un fraude político

Lo que ha ocurrido –y lo que va ocurrir con  TVE— es un fraude político, no sólo para el electorado socialista, sino para la sociedad española en su conjunto, a la que se priva de un instrumento de culturización, información, programación digna y patrimonio intangible común. Este Gobierno habrá de explicar con pelos y señales por qué en 2006 elaboró un modelo que, además funcionó, y en 2009 lo destruyó en pleno mes de agosto por decreto ley. Es imposible no sospechar segundas y terceras intenciones en la operación que dirigió Teresa Fernández de la Vega al margen y con desprecio de los máximos responsables de TVE que han migrado a compañías privadas porque eran, y lo son, buenos profesionales.

Si esta operación abrupta y sobrevenida termina en la previsible irrelevancia de  TVE, la responsabilidad por entero será –otra más— del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Mientras, Feijoo, Camps, Aguirre, Griñán, Montilla, López y Valcárcel siguen con TV autonómicas convertidas la mayoría –todas quizá y de modo inevitable- en terminales gubernamentales y con caño libre de financiación. El Estado como tal queda desapoderado de un instrumento decisivo de nacionalización democrática, mientras que las comunidades autónomas continúan fortaleciéndose, conformándose así un modelo de distribución de poder por completo desequilibrado. Al tiempo, RNE pierde delegaciones territoriales y la agencia EFE (con presencia en decenas de países y que promociona la lengua española) atraviesa por enormes dificultades incardinada en la SEPI.

Conclusión: el denostado –pero a lo que se ve también inteligente— Silvio Berlusconi, la supuesta antítesis de Zapatero, con una previsible cuota de mercado publicitario televisivo para su Telecinco (absorbida Cuatro) del 45%, será en este país todo un poder fáctico y ya sin los muy precarios equilibrios que suponía la presencia de Vocento en el accionariado de la cadena que dirige con mano de hierro Paolo Vasile.

No parecía coherente que el PSOE destruyera –otra cosa era racionalizar— el sistema de medios públicos de comunicación. Hasta eso ha conseguido y no precisamente por ahorro o por convicción, sino por motivos más prosaicos: granjearse apoyos para continuar en el poder. Este socialismo dispone de una capacidad de incoherencia destructiva sobrecogedora. Y el presidente del Gobierno italiano y dueño de Mediaset le ha tomado la medida a Rodríguez Zapatero con la rapidez del rayo. Francia, Reino Unido, la propia Italia, Alemania… por supuesto, tienen fuertes y eficientes televisiones públicas. Y total libertad de expresión. Allí parece que gobierna gente más seria.

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Marzo 6th, 2010 at 8:07 am

La izquierda tiene pánico a los canales de TDT, de Esteban Hernández en El Confidencial

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El apagón analógico supondrá la entrada definitiva en juego de nuevos actores televisivos que amenazan con modificar el reparto de audiencias establecido. Y dado que muchos de ellos son hostiles al actual gobierno de la nación, especialmente en lugares como Madrid, la izquierda ve con notable prevención el nuevo panorama. Y más aún en la medida en que casi todos ellos han apostado por situar la política en el centro de la programación: al contrario que las televisiones generalistas, que prefieren realizar sus mayores inversiones en los programas de entretenimiento y que relegan la información sobre los partidos a los telediarios, los nuevos canales digitales poseen una programación con numerosas tertulias y debates que sitúan el comentario político-social en su centro. Así las cosas, sabemos que el panorama televisivo cambiará tras el apagón analógico. Lo que no sabemos es cómo quedarán las audiencias ni en qué medida transformará ese nuevo suelo el panorama político.

En ese contexto, es normal, asegura el periodista y bloguero Pedro Fernández Barbadillo, que la izquierda vea con animadversión a la TDT, toda vez que sus relaciones con las nuevas tecnologías no son las mejores: “Como la llegada de Internet les pilló por sorpresa y fueron medios no afines a sus ideologías los que lograron implantarse en el nuevo canal, creen que ahora les está pasando lo mismo”.

En ese sentido, Fernández Barbadillo celebra la aparición de la TDT, en tanto “ha conseguido romper con el discurso dominante, que era emitido desde la  izquierda (El País, la Ser, Cuatro, Telecinco, etc.)  y que se había enseñoreado de todos los medios. Los redactores jefe de una gran mayoría de diarios lo primero que hacían cada mañana era fijarse en lo que había publicado El País para hacer después lo mismo”. Por eso, considera el nuevo entorno comunicativo particularmente positivo, ya que ha provocado que emerjan otros discursos, “con otras opiniones representadas por nuevos analistas y comentaristas políticos”.

El problema para Luis Arroyo, presidente de Asesores de Comunicación Pública y ex director de gabinete de la Secretaría de Estado de Comunicación, tiene muchas más lecturas. En primera instancia, porque el factor decisivo en la TDT ha sido que son las CCAA las que tenían las competencias para asignar canales y eso, en Madrid, “ha supuesto que la presidenta haya concedido licencias a canales muy derechistas, cuando no ultras”. En cuanto a su programación, Arroyo señala que se trata de programas de bajo coste y que además son fáciles de hacer, en tanto “es mucho más sencillo hacer una tertulia en contra que a favor. Y ahora toca ir contra el Gobierno”.

Para José María Lasalle, diputado del PP, el asunto de fondo es muy distinto. Lo que está consiguiendo la TDT “es reflejar que la sociedad española se ha hecho mucho más plural. La gente trata de construir su identidad más a la carta y eso le lleva a asumir una cultura de libertad y a evitar las fórmulas de control social y de dirigismo. Eso implica que los paradigmas de la izquierda, que han intentado establecer valores rígidos sobre el sentido del mundo y que han intentando disciplinar la moral y las conductas de las personas, hayan fracasado”.Y ese derrumbe tiene su lectura también en los órdenes comunicativo y cultural. España estaría tomando un rumbo mucho más maduro, según Lasalle, lo que implicaría que la oferta ideológica en la televisión se abra a todas las posturas de la sociedad, “pero especialmente a aquellas que no dicen a los espectadores cómo deben pensar”.

El sociólogo Enrique Gil Calvo, sin embargo, explica la mayor presencia de la derecha en los canales de la TDT a través de otra clase de argumentos. Así, aunque señala de nuevo a las concesiones de los gobiernos autonómicos “que fueron claramente sesgadas y que ignoraron las peticiones de la izquierda”, también subraya cómo hay factores sociales, caso de la estructura de edades, que tienen un papel muy relevante. Dado que, afirma Gil Calvo, “la izquierda tiene votantes más jóvenes y éstos pasan de la televisión, y prefieren Internet, los móviles y las redes sociales para informarse, es normal que la izquierda no esté presente en la TDT, porque allí no se encuentra su público objetivo”. Por su parte, “quienes menos se conectan a la red, esto es, el grupo de edad que pasa de 45 años, son televidentes habituales y suelen tener una ideología más cercana a la derecha”, por lo que es natural que los grupos de comunicación de dicha tendencia traten de buscar negocio en ese sector.

Como último factor, señala Gil Calvo que la programación de estos canales de TDT sabe recoger la irritación de los estratos sociales conservadores, que “viven enganchados a medios calientes, mientras que los sectores progresistas están desencantados y no quieren saber nada de la política. Las clases medias y las pequeñas burguesías están cabreadas mientras que las clases desfavorecidas están decepcionadas con todo y pasan por completo de la política”.

Gran poder de influencia

Aunque, más allá de las razones que explicarían una mayor presencia de posturas de derecha en la TDT, la cuestión central es si realmente tendrán influencia sobre sus espectadores, si los mensajes que emiten acabarán calando y si serán capaces de crear un determinado clima entre la población. Para Luis Arroyo, es evidente que sí. “Lo que cuentan, cala. Hay que valorar, en ese sentido, que llegó a haber un 15% de la población española que creía que ETA tenía relación con el 11M o que, por citar un ejemplo de otro país, el 40% de los republicanos todavía está convencido que Obama no nació en EEUU y que, por tanto, es un presidente ilegítimo. Por supuesto que cala, quizá no llegue a un porcentaje importante de la población, pero surte sus efectos.”

Lasalle, sin embargo, cree que no es así, puesto que “siempre conservamos nuestra libertad para elegir. Las personas tienen en todo momento una capacidad crítica sobre los contenidos que eligen”.  En ese sentido, señala cómo estamos ante televidentes que analizan la información que se les proporciona y que no siguen con los ojos cerrados las pautas que las cadenas les proporcionan. “Esto no fue así ni siquiera en los países totalitarios, donde a pesar de la enorme censura no se pudo sofocar el espíritu crítico. De hecho, la caída del muro se produjo más por factores internos que externos”. Por eso, “me cuesta creer que podamos llegar a una sociedad que no sea abierta, donde la gente no elija y donde no decida sobre la veracidad de la información. Además, la televisión es sólo una vía de información, y no la única, y los programas más estrictamente políticos tienen un margen de penetración social limitado”.

Sin embargo, lo que sí prueba definitivamente la existencia de TDT, asegura Fernández Barbadillo, es que no sólo las audiencias se han fragmentado, sino que se han separado por completo. “Antes lo que un medio como El País publicaba, influía mucho en el resto. Ahora no, los medios conservadores influyen en su ámbito, y los progresistas en el suyo, pero nunca se mezclan”. En definitiva, que lo que unos dicen, los otros no lo escuchan.

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Marzo 6th, 2010 at 8:06 am

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Puesto imposible, Gobierno desgastado y jefe agobiado, de Lucía Méndez en El Mundo

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ANÁLISIS

La Secretaría de Estado de Comunicación es un potro de tortura que se inventó José María Aznar en el año 96 cuando llegó a La Moncloa. Zapatero la ha mantenido, pero todos los que han ocupado ese despacho pueden atestiguar que es un puesto mal diseñado, sin un objetivo político concreto, con escasas competencias reales y peso específico muy limitado. Además, los ministros y altos cargos -incluidos los más cercanos- suelen jugar con este cargo al pim, pam, pum cuando vienen mal dadas, que es diariamente.

Para empezar, al secretario de Estado de Comunicación lo nombran dos personas. Mal rollo. En teoría, quien hoy lleva a la mesa del Consejo de Ministros el nombramiento de Félix Monteira es la vicepresidenta primera, porque de ella depende orgánicamente. Sin embargo, ni María Teresa Fernández de la Vega ni ninguno de sus antecesores han pinchado ni cortado a la hora de la designación de los sucesivos secretarios de Estado. Siempre es el presidente del Gobierno quien nombra a una persona de su confianza, ya que en la práctica el responsable de Comunicación del Gobierno ejerce, en realidad, de jefe de prensa del presidente. Ésta es la razón de que los secretarios de Estado hayan acabado, todos sin excepción alguna, peleados con los vicepresidentes. Le ocurrió a Miguel Ángel Rodríguez con Álvarez Cascos; a Pedro Antonio Martín Marín con el mismo Cascos; a Alfredo Timermans con Mariano Rajoy, y a Miguel Barroso, Fernando Moraleda y Nieves Goicoechea con la vice De la Vega. No es un drama, pero es molesto. Como tener dos jefes, siendo uno de ellos el que más manda del país y otro el que más manda en el complejo de La Moncloa.

Para seguir, el secretario de Estado es un cargo de segunda categoría comparado con un ministro y no digamos con un vicepresidente. Y en la Administración estas cosas tienen su importancia. Los ministros no asumen bien que un secretario de Estado les dé órdenes, por mucho que vayan de parte del presidente. Además, tiene que pelearse a menudo con los pretorianos del Gabinete del presidente, como sólo se pelean los nobles cortesanos en la Corte de un rey.

La única función clara del secretario de Estado de Comunicación es la de servir de enlace entre La Moncloa y los medios. Una cosa no muy fácil, que con el presidente actual es imposible, puesto que es él quien se relaciona directamente con medios y periodistas. Lo habitual es que un secretario de Estado de Zapatero se entere de las cosas que pasan en el Gobierno por la prensa. Lo cual nunca le va a librar de ser el saco de todos los golpes. No ha habido ningún Gobierno en la democracia que no haya tenido problemas de comunicación. Cada vez que un Ejecutivo se queda sin política, sin relato, sin leyes o se instala en el caos, los medios se llenan de sesudos análisis sobre los problemas de comunicación, instigados por los miembros del propio Gobierno. Un topicazo tan socorrido como poco preciso, porque casi siempre lo que falla es la política, que va antes y es condición imprescindible para la comunicación. Si no hay política, no hay comunicación que valga. La periodista Nieves Goicoechea ha ejercido el cargo de secretaria de Estado con dignidad, paciencia y modestia. Virtud esta última muy escasa en el universo político mediático. Félix Monteira, veterano periodista de periódicos, llega a este puesto imposible en una época de caos, con el Gobierno desgastado, una vicepresidenta que ha tenido tiempos mejores y un presidente agobiado. No le arriendo la ganancia.

© Mundinteractivos, S.A.

Written by Reggio's

Marzo 5th, 2010 at 8:13 am

Posted in Medios, Política

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