Archive for the ‘Pol铆tica’ Category
La Ley de Amnist铆a no ampara al franquismo, de Jaime Sartorius en El Pa铆s
Durante la 茅poca de la dictadura, la amnist铆a fue una de las principales reivindicaciones de las fuerzas democr谩ticas de la oposici贸n, encontr谩ndose a la misma altura que la exigencia de un Gobierno provisional, la reinstauraci贸n de las libertades y los estatutos de autonom铆a.
La necesidad de reconocer a los cientos de miles de ciudadanos que hab铆an sufrido todo tipo de represi贸n por sus actividades pol铆ticas de oposici贸n al franquismo constituy贸 una imperiosa necesidad de justicia, a la que siempre se opuso la voluntad implacable del dictador. Por eso, cuando se aprob贸 la solicitud de amnist铆a al Gobierno en el Congreso Nacional de la Abogac铆a, celebrado en Le贸n en 1970, la conmoci贸n social y pol铆tica fue enorme, provocando una serie de pronunciamientos a su favor de otros colegios profesionales e instituciones de todo tipo, que el Gobierno s贸lo pudo contener en parte declarando un mini estado de excepci贸n.
Al llegar la democracia y tras las elecciones del 15 de junio de 1977, la necesidad de promulgar una amnist铆a se convirti贸 en insoslayable. Sin su aprobaci贸n la credibilidad de la naciente democracia se resent铆a, por lo que los partidos pol铆ticos decidieron crear al efecto una Comisi贸n Parlamentaria a la que se encarg贸 la redacci贸n de un Proyecto de Ley por la que quedaran amnistiadas todas las personas que hab铆an sufrido cualquier tipo de represi贸n por oponerse al levantamiento armado contra la Rep煤blica y a la dictadura en defensa de las libertades p煤blicas.
Se trataba de amnistiar a los reprimidos por el franquismo, no a los franquistas, que ya se hab铆an autoamnistiado, de forma que fueron los partidos de izquierda y los nacionalistas con representaci贸n parlamentaria los que tomaron la iniciativa de redactar la ley, sin que los herederos de la dictadura ni siquiera aceptaran participar en la Comisi贸n Parlamentaria, ni votaran posteriormente a favor de una ley que no les afectaba.
No se entiende por ello las continuas referencias a la Ley de Amnist铆a como amparadora de los delitos cometidos durante la Guerra Civil y la brutal represi贸n practicada por la dictadura tras su conclusi贸n continuada mientras Franco vivi贸, cuando era una ley que no contemplaba tales supuestos.
Una mera lectura de su articulado permite comprobar que las medidas de gracia que aprueba se refieren 煤nicamente a los actos de intencionalidad pol铆tica y a los delitos y faltas tipificados en las leyes franquistas que pudieran haber cometido sus opositores. En ning煤n momento se mencionan los delitos que hubieran podido cometerse por la dictadura, por la sencilla raz贸n de que no eran considerados como tales por las leyes entonces vigentes.En caso de duda, toda disposici贸n legal habr谩 de tener en cuenta la voluntad del legislador, y nada mejor para entender 茅sta que examinar lo que fueron las discusiones en la Comisi贸n Parlamentaria redactora de la ley, sobre todo cuando el proyecto fue aprobado en su totalidad, sin modificaci贸n alguna, por el pleno del Congreso de los Diputados.
Los debates en la Comisi贸n se redujeron a un tira y afloja de los partidos democr谩ticos para que la amnist铆a fuera total y a un intento de los representantes de la UCD para limitarla en algunos temas conflictivos. De tal forma que para evitar falsas interpretaciones se fuerza en su art铆culo 2潞 a una casu铆stica, que de otra forma hubiera sido innecesaria, en la que no cupiera duda alguna sobre los supuestos comprendidos en la ley: como los delitos de rebeli贸n y sedici贸n, de los que fueron acusados los defensores de la Rep煤blica y otros muchos posteriores juzgados ante tribunales militares, hasta llegar a los integrantes de la Uni贸n Militar Democr谩tica (UMD), en los a帽os setenta; o los de objeci贸n de conciencia o guarda de secreto profesional y los de prensa y similares.
La 煤nica preocupaci贸n de los representantes de UCD fue que los referidos militares de la UMD no pudieran reingresar en el Ej茅rcito y que tambi茅n estuvieran comprendidos en la amnist铆a los delitos cometidos por autoridades, funcionarios y agentes del orden p煤blico en su actuaci贸n represora de las libertades, al encontrarse varias causas abiertas en su contra por homicidios, torturas y otras arbitrariedades en distintos juzgados y tribunales. Pero nada m谩s.
En la Comisi贸n Parlamentaria, y por mor de ser el m谩s joven de sus componentes, me nombraron secretario de la misma, encargado de la redacci贸n de las actas que recogieran lo tratado en las reuniones celebradas, y aunque tras la tercera reuni贸n desist铆 de ello, pues nunca fueron firmadas por sus componentes, s铆 conservo las primeras -sin validez legal- y numerosas notas de las discusiones. Ni una sola de ellas hace menci贸n a que la amnist铆a supon铆a el borr贸n y cuenta nueva de las responsabilidades en que hubieran podido incurrir los vencedores de la Guerra Civil.
Nadie plante贸 que la amnist铆a se ampliara a los delitos cometidos bajo el paraguas y en defensa de la dictadura. En primer lugar, porque Alianza Popular, su leg铆tima heredera, no quiso intervenir en la Comisi贸n Parlamentaria, a pesar de ser reiteradamente invitada a asistir, declinando la defensa de cualquier derecho en la misma. En segundo lugar, porque los franquistas vencedores en la Guerra Civil y en la posguerra no cre铆an que fuera necesario que les amnistiaran por las tropel铆as que hab铆an cometido, que no s贸lo no se persiguieron sino que se avalaron con total impunidad, estimando que estaban suficientemente protegidos por las leyes de la dictadura.
Por eso cuando leo o escucho en los distintos medios de comunicaci贸n el argumento de que la Ley de Amnist铆a impide la investigaci贸n de los hechos ocurridos durante la guerra y la posguerra y la b煤squeda de los restos de las personas represaliadas que fueron ejecutadas, estimo que se trata de una interpretaci贸n arbitraria y sin fundamento.
Que se busquen otras excusas y otras disposiciones legales en las que se puedan proteger de forma vergonzosa, pero que no se amparen en la Ley de Amnist铆a de 1977, que no se dict贸 para ellos.
Jaime Sartorius es abogado y fue miembro de la Comisi贸n Parlamentaria que redact贸 el proyecto de Ley de Amnist铆a, en representaci贸n del PCE.
Alcaldes, un 10, de Francesc-Marc 脕lvaro en La Vanguardia
El 24 de diciembre del 2001, a ra铆z de la nevada que afect贸 Catalunya y que puso en evidencia la muy deficiente respuesta del gabinete presidido por Jordi Pujol, escrib铆 lo siguiente en estas p谩ginas: “Desde el Govern de la Generalitat ha sido escandalosamente escasa la autocr铆tica (鈥) En cuanto a la autoridad, el papel de la Generalitat ante los servicios de inter茅s p煤blico prestados por terceros no ha estado a la altura, empezando por el esc谩ndalo del suministro el茅ctrico y su corolario de injustificables razones se帽aladas por la compa帽铆a. El poder pol铆tico del autogobierno es muy limitado, pero la autoridad que se ejerce dentro de las competencias traspasadas puede y debe tener la misma intensidad que en el caso del Gobierno central. Sin autoridad, la autonom铆a es s贸lo una ventanilla burocr谩tica para el ir tirando”. Como ustedes pueden ver, lo aplicado entonces al Govern de CiU sirve perfectamente para comentar hoy los 煤ltimos fallos de gesti贸n del tripartito. Vale el mismo an谩lisis, sin tocar ni una coma.
Algunos deber铆an guardarse sus teor铆as conspirativas, seg煤n las cuales, ellos, los que hoy gobiernan Catalunya, son v铆ctimas incomprendidas de manejos ocultos urdidos por una prensa que les tiene man铆a. 驴Se puede hacer m谩s el rid铆culo para escapar de la responsabilidad institucional? Ent茅rense, de una vez, especialmente los que se creen intocables o tienen la piel muy fina: si criticamos hoy los errores del conseller Saura y la falta de reflejos del president Montilla es porque antes hicimos lo propio con sus antecesores. Ning煤n alto responsable de cualquier administraci贸n puede eludir el escrutinio de la opini贸n p煤blica. Los pol铆ticos que estaban en la oposici贸n hace nueve a帽os saltaban de contentos cuando los medios pon铆an el foco sobre lo que no funcionaba al final del pujolismo. Estos mismos personajes, hoy en los bancos gubernamentales, quieren que el periodismo no ilumine su incompetencia.
Pero, m谩s all谩 del papel manifiestamente mejorable de los consellers implicados en la respuesta al temporal de nieve, m谩s all谩 de la falta de liderazgo del president Montilla, m谩s all谩 de la dejadez de las empresas el茅ctricas, de transportes y de telecomunicaciones que han dejado tirados a miles de ciudadanos, hay una buena noticia. Los alcaldes merecen un 10 por haber ejercido sus responsabilidades y tambi茅n las de las otras administraciones con diligencia y alto sentido del deber. Cuando critiquemos a los pol铆ticos en general, tengamos en cuenta lo ocurrido estos d铆as, para no ser injustos ni inexactos. Cuando nadie respond铆a, muchos ciudadanos s贸lo tuvieron a su lado a sus ediles, resolviendo problemas con pocos medios y mucha entrega. Esto debe subrayarse como un 茅xito de la buena pol铆tica, la que da la cara y est谩 cerca de la gente. Por ello debe escucharse con atenci贸n lo que exponen m谩s de 40 alcaldes gerundenses de distintos partidos, en un manifiesto que, sobre todo, trata de impedir que este caos se repita.
El lenguaje de la derecha, de Miguel Aguado Arn谩ez en P煤blico
Hace un par de a帽os, un libro pas贸 con 茅xito por las manos de muchos pol铆ticos socialdem贸cratas en Espa帽a. Se trata de No pienses en un elefante, de George Lakoff, que explica c贸mo la derecha estadounidense, ahora denominada neocon, us贸 el lenguaje pol铆tico y la comunicaci贸n como una gran herramienta para hacer llegar sus propuestas a la ciudadan铆a. La derecha estadounidense intentaba hacer llegar sus recetas sin provocar rechazo y con su estrategia logr贸 poner a los progresistas a la defensiva. Lakoff hablaba del uso de lo que denomin贸 鈥渕arcos鈥 como estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo. El mejor y m谩s usado como ejemplo es el que utiliz贸 George Bush para hablar de su modelo de bajada de impuestos, y la consiguiente reducci贸n de los servicios p煤blicos soportados por estos, para dar paso a una mayor entrada de negocio privado en los servicios p煤blicos b谩sicos. Se le denomin贸 鈥渁livio fiscal鈥 , que suena mejor. Quien te alivia es un h茅roe y quien trate de evitarlo, un villano.
Si hoy hici茅semos un an谩lisis del lenguaje de la derecha espa帽ola, nos llevar铆amos varias sorpresas. Lo normal en los partidos conservadores occidentales es dulcificar su lenguaje para alcanzar el poder y mostrar dureza (firmeza, afirman ellos) una vez en el Gobierno. En Espa帽a, esto es al rev茅s. Durante el 煤ltimo Gobierno del PP se sigui贸 hablando del centro reformista (隆qu茅 habr谩 sido de 茅l!) y del viaje al centro (ya dijo Alfonso Guerra: 鈥淒e d贸nde vendr谩n que a煤n no han llegado鈥濃, y lo peor, siguen sin llegar). Fue perder el poder, y el adalid del catal谩n en la intimidad y gran lector de Aza帽a pas贸 a revelar su lado m谩s duro, m谩s irritante, m谩s irrespetuoso de toda la derecha conocida para terminar saludando con el dedo al tendido.
Pudimos ver ese gesto de Jos茅 Mar铆a Aznar (18-2-2010) ante una situaci贸n que, cuando se monta a otros gobernantes 鈥揨apatero, Gonz谩lez, Ibarretxe鈥︹, los medios conservadores denominan libertad de expresi贸n, pero cuando le ocurre a sus l铆deres pasa a ser poco menos que un acto de exaltaci贸n del terrorismo. En realidad, se trat贸 de una falta de respeto de algunos j贸venes y un gesto de p茅sima educaci贸n y chuler铆a impropio de un ex presidente del Gobierno.
Al mismo tiempo que este gran estadista nos mostraba d贸nde ten铆a el centro, nos encontramos con otros personajes de la derecha espa帽ola que nos ilustran sobre su lenguaje caracter铆stico.
Recordemos el famoso 鈥渉ijoputa鈥 de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre (29-1-2010). Todos pensamos que alud铆a a su eterno enemigo, el alcalde Alberto Ruiz- Gallard贸n. S贸lo ella y sus palmeros repitieron que su procacidad estaba dirigida a otro miembro de su partido y, finalmente, en una entrevista televisiva, se descuelga que ni siquiera se dirigi贸 a alguien del PP, a pesar de haber enviado una carta de disculpas a su鈥 驴compa帽ero?
Siguiendo el ejemplo de Aguirre tenemos al imaginativo vicealcalde de Torrej贸n de Ardoz que llama 鈥渉ijo de puta鈥 al portavoz local de IU (1 de febrero). Les acompa帽a el vicepresidente de la Generalitat valenciana, Juan Cotino, que en una sesi贸n parlamentaria afirm贸 lo siguiente a una diputada de la oposici贸n: 鈥淪i fuera su padre, sentir铆a verg眉enza de tener una hija como usted, pero como posiblemente no le conoce鈥︹ (24-2-2010). Sigue el excelso poeta Jos茅 Luis Baltar, dirigi茅ndose de esta guisa a un adversario del partido socialista gallego: 鈥淢aric贸n, sinverg眉enza y miserable鈥 (27-2-2009). Y en la versi贸n m谩s macarra (hay que llegar a todos los p煤blicos) tenemos al ultraderechista John Cobra con sus cinco minutos de gloria en televisi贸n: 鈥 Me vais a comer la 鈥︹.
Si estas expresiones fuesen un caso aislado, ser铆a, sin lugar a dudas, una casualidad; de ser dos, una coincidencia; tres o m谩s, son ya otra cosa. Responden a un modelo. Frente a la utilizaci贸n de argumentos e ideas, mejor son los gestos populistas; siempre te dir谩n algunos de los tuyos: 鈥溌s铆 se hace!鈥, 鈥溌on dos鈥!鈥, 鈥溌l茅, Esperanza con el capote!鈥. 驴Para qu茅 hablar de medidas contra el desempleo en la Comunidad de Madrid? 驴Mejoras en la sanidad madrile帽a o educaci贸n? No, un capote, una foto en la prensa amiga y todo arreglado. Triunf贸 el marketing de trazo grueso frente a los argumentos y las ideas. Porque, 驴recuerda 煤ltimamente alguna reflexi贸n de contenido de Aguirre? Y sin embargo, seguro recordar谩 alg煤n gesto, an茅cdota o chascarrillo de 鈥渓a lideresa鈥.
No nos enga帽emos, no estamos ante an茅cdotas, sino ante un modelo, tan serio como cualquier otro, que busca llevar mensajes cortos, de taberna, sin trasfondo alguno, al mayor n煤mero de personas. La estrategia es sencilla: unos, m谩s finos, marcan las l铆neas de actuaci贸n contra Zapatero, contra Garz贸n, en fin, contra cualquiera que no les aplauda o que consideren perjudicial para sus intereses. Otros empiezan a apuntar en los medios afines (que son la mayor铆a) y, finalmente, un 鈥渆spont谩neo鈥 remata con gracia.
Miguel Aguado Arn谩ez es secretario de Medio Ambiente del PSM-PSOE.
Italia: en las ra铆ces de la decadencia, de Rossana Rossanda en SinPermiso
Sobre Italia se extiende un r铆o de fango, escribe Asor Rosa. Lo repite Albero Burgio. Est谩 reci茅n publicado聽 por la editorial Bollati Boringhieri el libro de Franco Cordero El caldo de las Once 鈥揺l que le era servido al condenado antes de ahorcarlo鈥, donde el m谩s erudito e iracundo de nuestros juristas聽 nos pinta, tras de un primer cap铆tulo sobre las fechor铆as de otro tiempo, la Italia de Berlusconi
驴Por qu茅 esta masa apestosa se propaga ahora? Y 驴a qu茅 cabe achacarla? 驴脷nicamente a Berlusconi? Sus intereses, pensamientos y modales 鈥揺ntre sus defectos no est谩 la hipocres铆a, sino, al contrario, la insistencia inoportuna鈥 eran notorios para los italianos que lo han votado en tres ocasiones, y cada vez durante mandatos m谩s largos. Hab铆an sido bastante m谩s cautos con respecto a Bettino Craxi, que era el amigo de Berlusconi y el hombre al que Enrico Berlinguer le ech贸 en cara el problema moral.
驴Existe en Italia quiz谩 una inclinaci贸n a corromperse y a ser corrompido, debida a los siglos de sometimiento bajo el dominio extranjero o a prepotentes聽 se帽ores locales, con la excepci贸n del luminoso intervalo del periodo municipal? Pero incluso en聽 Dante hall贸 malversadores en su Infierno, y Petrarca se sentaba, melanc贸lico, a orillas del Arno observando las plagas mortales de la Italia de su tiempo. Se puede decir que parece ser algo fatal la adherencia al poder de una dosis de聽 inmoralidad. No existe pa铆s alguno, por otro lado, en donde los esc谩ndalos no se produzcan , y estamos apenas al comienzo聽 -mejor dicho, estamos ya dentro- de una tempestad mundial de delitos financieros, a lo que parece, bastante dif铆cil de castigar y de prevenir, y por sumas tan asombrosas, que los cinco mil euros p煤blicos que el ex聽 alcalde de Bolonia hizo que le fuesen librados a la mujer de su coraz贸n, para no hablar de los mil o dos mil a los invitados de Berlusconi, parecen una simple propinilla. Y sin embargo, no se puede decir que la principal caracter铆stica de los EEUU de Madoff sea la malversaci贸n por doquier acompa帽ada del escarnio contra la magistratura y los cambios en la ley para favorecer al presidente. Por el contrario, entre nosotros, s铆. Hablar de Italia significa hablar de esto, tanto, que en el extranjero se ha convertido en signo de fair play no mencionarlo. Hemos desaparecido de la escena internacional
驴C贸mo hemos venido a parar en esto? Ya hab铆amos inventado el fascismo apenas acabada la unificaci贸n nacional, pero incluso despu茅s del duro despertar de la guerra y de una resistencia que quiso limpiar el pa铆s y se dio una de las mejores constituciones europeas, no faltaron las porquer铆as . Para no hablar de la Mafia y de la Camorra, percibidas como un mal gen茅tico, la inmoralidad privada/p煤blica estuvo siempre asedi谩ndonos, desde Lauro, que compraba votos con paquetes de pasta, hasta otros ejemplos que no podr铆an ser considerados meros casos de inmoralidad聽 local. No lo fueron ciertamente las fechor铆as de la Federconsorzi de Bonomi, las oscuridades de la Casa del Mezzogiorno, el esc谩ndalo de Lockheed (exactamente, 驴qui茅n habr谩 sido Ant铆lope Cobbler?) por citar los primeros que se me vienen a la mente, y por no hablar de Gladio y de los servicios secretos, perpetuamente desviados de su cometido. Todo esto pesaba sobre los hombros de la Democracia Cristiana, el partido convertido en Estado, pero 鈥揷omo dijo Aldo Moro en el parlamento sin que temblasen los esca帽os鈥 la Democracia Cristiana no se procesa. Y en efecto, no supieron entender su memorial, no solo las Brigadas Rojas conducidas a la porpia ruina por su secuestro y asesinato, sino tampoco las dos c谩maras de la Comisi贸n de investigaci贸n. 驴Distra铆dos? 驴C贸mplices?
No lo creo. En tiempos m谩s serios, el PCI y el primer PSI invitaban a no confundir la clase dominante con los pinches de cocina, y a distinguir las distintas responsabilidades y culpas de una y otros, haciendo salir a luz en las C谩maras y en los consejos municipales, tal como sucedi贸 en el caso de Roma, los esc谩ndalos, y haciendo aprobar, prescindiendo de los n煤meros de mayor铆a y oposici贸n, las 煤nicas reformas que tuvo el pa铆s. No se identific贸 nunca a Italia ni a la detestada Democracia Cristiana con sus, gordos, episodios de inmoralidad
Durante los a帽os 70 la escena pol铆tica cambi贸. El PCI persigui贸 in煤tilmente un acuerdo 鈥渉ist贸rico鈥 con la DC, desarmando y dividiendo a la oposici贸n institucional y desorientando las listas de izquierda. Con la muerte de Aldo Moro, a quien la DC no trat贸 de salvar tal como 茅l ped铆a y ella hubiera hecho de ser otro el que hubiera estado en su lugar, el partido democristiano qued贸 sumido en la mayor confusi贸n, mientras que Berlinguer echaba en falta al 煤nico interlocutor que resultaba haber tenido, lo cual convert铆a en completamente vana la estrategia que hab铆a perseguido. De golpe, en el 79 cambiaba la l铆nea, obstaculizado por un grupo dirigente y por cuadros locales que estaban, por el contrario, a la b煤squeda de 鈥渁mplios acuerdos鈥 cuyos 煤nicos resultados fueron el desmesurado crecimiento de los costes de la clase pol铆tica y el fin de la oposici贸n parlamentaria y popular. As铆 una mayor铆a ya sin un verdadero jefe y una izquierda desnortada se enfrentaron, sin verla, a una ofensiva capitalista de escala mundial que emprend铆a un vuelco de tendencia, reorganizando brutalmente la propiedad y la organizaci贸n del trabajo. En 1984 el refer茅ndum sobre la escala m贸vil acarreaba, por primera vez desde 1948, una derrota de los trabajadores, y tres a帽os despu茅s, las elecciones de 1987 esbozaban el resquebrajamiento de los equilibrios de la primera rep煤blica. Dos a帽os despu茅s, y sobre un PCI ya en dificultades, ca铆a el hacha del 89, ante la cual Occheto ofrec铆a voluntariosamente el cuello; a Craxi y al gobierno DC- PSI, Tangent贸poli les daba el golpe de gracia
A varios a帽os de distancia, se ve que bien pocos de los peces gordos imputados por Manos Limpias permanecieron en las redes de la justicia. Pero el impacto pol铆tico, sumado a los procesos antes mencionados fue enorme porque la corrupci贸n no dej贸 de crecer. Sobre un paisaje de partidos devastados por rec铆procos tsunamis, aparec铆a en escena Berlusconi, s铆mbolo del beneficio, de la empresa en estado puro, de la competencia sin escr煤pulos que de golpe se presentaba como el 煤nico anclaje s贸lido con respecto a patra帽as 鈥渋deol贸gicas鈥 tales como las clases, la explotaci贸n del trabajo, la perversidad de la especulaci贸n financiera e inmobiliaria, el primado del bien com煤n o la necesidad de una 茅tica p煤blica鈥
Anclaje s贸lido y de manga ancha. Si su 煤nico precepto era producir al precio m谩s bajo, hacer cesar cualquier mediaci贸n social para ser m谩s generosos con el capital y los accionistas, vender a los ricos y obligar a los m谩s pobres a comprar lo que no pod铆an ya producir (驴qu茅 otra cosa es, si no, el 脕frica?) especular a mansalva con el riesgo y con lo inexistente, 驴por qu茅 demonizar cierta astucia, cierto modo de hacer la vista gorda, cierta mercantilizaci贸n de la cosa p煤blica? En el fondo, en los Estados Unidos, la compraventa de los miembros del Congreso y del Senado est谩 legitimada por los lobbies, con los cuales est谩 tratando Obama para lograr hacer pasar al menos un tercio de su proyecto de reforma sanitaria. Entre nosotros, el lobby m谩s poderoso es una mayor铆a blindada mediante el voto de confianza, del cual nadie puede desembarazarse sin perecer. Las instituciones pierden por completo su naturaleza neutra en el caso de que la hayan tenido nunca, y todos dan por bueno que se privaticen funciones o bienes p煤blicos. Si la ley se opone a ello, se cambia la ley. El parlamento podr铆a ser cerrado tambi茅n, tal como Berlusconi no ha dudado en decir, proponiendo que se sienten a votar solo los jefes de grupo parlamentario, en proporci贸n con los electores que representan, y ni tan siquiera en esta ocasi贸n las c谩maras se alzaron aullando. Nuestro hombre tiene el nivel cultural de Sarah Palin y la falta de escr煤pulos de Dick Cheney. S贸lo que la mitad de los norteamericanos ha votado en contra de ambos, mientras que un poco m谩s de la mitad de los italianos se pronuncia por 茅l.
Entre los a帽os setenta y los ochenta est谩n las ra铆ces de la actual proliferaci贸n de esta mala hierba. Contra la cual se yergue sin vacilaciones tan solo un magistrado ambicioso, para el cual la sociedad entera se compone de y divide entre honrados y corruptos. Antes hab铆a propuesto esta filosof铆a a los industriales reunidos en Cernobbio; ahora hace fortuna entre el pueblo, m谩s o menos violeta, de una ex izquierda o dimisionaria o hecha trizas. Y luego hay quien especula sutilmente sobre el origen de la antipol铆tica.
Rossana Rossanda,聽 miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es una escritora y analista pol铆tica italiana, cofundadora del cotidiano comunista italiano Il Manifesto. Recientemente ha aparecido en Espa帽a la versi贸n castellana de sus muy recomendables memorias pol铆ticas: La ragazza del secolo scorso [La muchacha del siglo pasado, Editorial Foca, Madrid, 2008].
Traducci贸n parawww.sinpermiso.info: Joaqu铆n Miras.
Il Manifesto, 6 marzo 2010
芦Historia de un resentimiento禄, de Pedro J. Ram铆rez en El Mundo
CARTA DEL DIRECTOR
El lunes de la semana pasada un amigo com煤n me transmiti贸 un mensaje de su parte: 芦Dice Baltasar que por qu茅 le persigue EL MUNDO鈥 y que si pod茅is quedar a tomar un caf茅禄. Mi respuesta fue clara: 芦Dile que niego la mayor鈥 pero que no tengo inconveniente en hablar con 茅l cuando quiera禄. El mi茅rcoles mi amigo volvi贸 a verle y comprob贸 con asombro que Su Se帽or铆a ya no ten铆a inter茅s alguno en llevar a t茅rmino lo que 茅l mismo hab铆a propuesto 48 horas antes. El viernes Su Se帽or铆a dirigi贸 un inaudito escrito al Consejo General del Poder Judicial, present谩ndose como v铆ctima de una campa帽a orquestada entre EL MUNDO, el PP y determinados estamentos judiciales. As铆 es Su Se帽or铆a: en el juzgado, como en la pol铆tica y en la vida, 茅l siempre tiene un plan B; puede hacer una cosa o su contraria, en funci贸n de su capricho, humor o conveniencia.
Garz贸n hab铆a entendido, pluma en ristre, que para su estrategia de echar los pies por delante le resultaba m谩s 煤til exagerar la confrontaci贸n con nuestro peri贸dico que buscar comprensi贸n, desplegando ora sus dones persuasivos, ora sus dotes lastimeras. Y como todo lo que le sucede a 茅l tiene que ser siempre lo m谩s grande que le haya sucedido a nadie, escribi贸 sin regateo alguno que est谩 siendo 芦objeto de una persecuci贸n medi谩tica sin precedentes por el peri贸dico EL MUNDO禄. 驴Con qu茅 motivo? 芦Por el solo hecho de haber cuestionado un informe pericial que suger铆a vinculaciones alucinadas de ETA con el atentado del 11 de marzo de 2004禄.
隆脥nclito Garz贸n! Basta invocar todas aquellas ocasiones en que muchos de sus actuales amigos denunciaban nuestra imaginaria connivencia para darse cuenta de hasta qu茅 punto la coartada de la 芦persecuci贸n sin precedentes禄 ha quedado ro铆da y ra铆da por el uso. Pero su megaloman铆a lleva aparejada ya tal p茅rdida del sentido de la realidad que le hace reinventar sin pudor hechos p煤blicos recientes. As铆 su extravagante imputaci贸n de un delito de falsedad a los tres peritos que denunciaban la manipulaci贸n de sus superiores, tras someterles a inquisitorial interrogatorio cuando ni siquiera era competente para entender del caso, se transforma en el 芦solo hecho禄 de 芦cuestionar禄 su 芦informe禄.
Como se recordar谩, la Sala de lo Penal de la Audiencia resolvi贸 apartarle fulminantemente de ese sumario al constatar su abuso de jurisdicci贸n y la juez natural, a la saz贸n Gema Gallego, levant贸 la imputaci贸n de los peritos y sent贸 en el banquillo, con el respaldo del tribunal superior, a los mandos de la Polic铆a Cient铆fica que hab铆an falsificado el informe. Ahora 茅l convierte ese acto de reposici贸n de los m谩s elementales fundamentos del derecho nada menos que en motivo de recusaci贸n contra la juez Gallego, a la que no deja de insultar y denigrar. Y si bien es cierto que la conducta de esos mandos no mereci贸 finalmente una sanci贸n penal, no menos cierto es que en la sentencia absolutoria qued贸 acreditado que hab铆an incurrido en graves 芦inveracidades禄 e 芦irregularidades administrativas禄, resultando 芦sorprendente禄 para el tribunal que hubieran recurrido a una pr谩ctica 芦tan inadecuada e incorrecta禄.
Si de esa manera quedaba corroborado, punto por punto, lo denunciado por EL MUNDO, 驴c贸mo es posible que Garz贸n haga emanar de ah铆 la inquina que nos atribuye? Pues mediante el acto de prestidigitaci贸n de introducir como nueva variable una sentencia de la jurisdicci贸n civil -recurrida en casaci贸n- cuya 煤nica consecuencia, caso de ser firme, ser铆a tener que publicar que utilizamos expresiones 芦innecesarias禄, lesivas para su honor. Todos sabemos que si Garz贸n hubiera atisbado un m铆nimo margen para actuar contra el peri贸dico y ponernos en un brete, habr铆a presentado una querella por injurias o calumnias.
Pues bien, y aqu铆 es donde al leerlo no pude reprimir una abierta carcajada, son estos antecedentes los que, seg煤n Garz贸n, me llevan a 芦no dejar pasar ninguna oportunidad禄 para perseguirle 芦desde el resentimiento禄. 驴C贸mo, c贸mo鈥? 隆Pero qu茅 dice este hombre! Al margen de que entre mis m煤ltiples defectos no figura ninguno de los que se manifiestan a trav茅s del retrovisor, personal y corporativamente no tengo sino motivos de gratitud por las m煤ltiples tardes -o mejor dicho ma帽anas- de gloria que, en los 20 a帽os de vida de EL MUNDO, nos ha proporcionado Garz贸n por activa y por pasiva. Es como si alguien alegara que el director del 隆Hola! est谩 芦resentido禄 con alguna de las divas de la prensa rosa.
Pero despu茅s de la carcajada ha venido la reflexi贸n. 驴Por qu茅, para lanzarla contra m铆, ha elegido Garz贸n precisamente esa palabra, esa tara moral, ese concepto que Unamuno lleg贸 a identificar como 芦el m谩s grave de los pecados capitales禄? La reciente llamada de uno de sus nietos para recordarme el inminente cincuentenario de la muerte del doctor Mara帽贸n ha refrescado mi memoria y me ha remitido a una de sus m谩s certeras interpretaciones de la Historia. Cojan la ocasi贸n al vuelo y comprueben a trav茅s de su biograf铆a de Tiberio -subtitulada Historia de un resentimiento- la exactitud con que acaba de manifestarse una vez m谩s ese reflejo condicionado por el que el ser humano, y no digamos el narciso siempre pegado al espejo de la autoadulaci贸n, tiende a detectar sus propios defectos, pero atribuy茅ndoselos siempre a los dem谩s.
芦Si hay un hombre cuya vida sea ejemplo de alternativas y de cambios en la conciencia y en la conducta; ejemplo de personalidad construida, no con material uniforme, sino con fragmentos diversos y contradictorios, ese hombre es Tiberio禄, escribi贸 el doctor Mara帽贸n casi 20 a帽os antes de que naciera nuestro Pr铆ncipe de la Justicia. Por algo T谩cito hab铆a presentado ya a su biografiado como un hombre 芦mezcla de bien y de mal禄 que practic贸 芦costumbres distintas seg煤n las 茅pocas禄. Y por algo Di贸n le hab铆a definido como un 芦pr铆ncipe de buenas y malas cualidades禄. 驴Cu谩ntos Garzones hemos conocido ya sucesiva o incluso simult谩neamente?
La psiquiatr铆a define el resentimiento como 芦la evocaci贸n de un sentimiento de hostilidad contra una persona o grupo que consideramos que nos ha tratado mal禄. 驴En qu茅 puedo yo considerarme maltratado por un se帽or que, insisto, deliberadamente o no, ha venido contribuyendo de manera pertinaz -芦m谩s madera que es la guerra禄- a que se colmaran todas mis expectativas sobre el periodismo como modus y arts vivendi?
Claro, que tengo la ventaja de haber querido una sola cosa en la vida. Por el contrario, Garz贸n ha ido dejando rastro p煤blico de cu谩les eran sus expectativas, cu谩ndo y c贸mo quedaban defraudadas y a qui茅n responsabilizaba de ello. Si resulta que a continuaci贸n sus decisiones en el 谩mbito jurisdiccional afectaban negativamente a esa 芦persona o grupo禄, saquen ustedes sus propias conclusiones sobre si le cuadra o no la definici贸n de resentimiento.
芦Felipe Gonz谩lez me enga帽贸 y me utiliz贸 como un ardid electoral鈥 me ha tratado como a un mu帽eco禄, denunci贸 Garz贸n en mayo de 1994, al marcharse dando un portazo, apenas un a帽o despu茅s de haber saltado a la pol铆tica en las listas del PSOE. Belloch hab铆a sido nombrado ministro del Interior y hab铆a elegido a Margarita Robles para la Secretar铆a de Estado: justo los dos cargos que 茅l anhelaba. Una ley disparatada le permiti贸 volver al juzgado y 茅l -por utilizar la pauta que ahora me achaca- 芦no dej贸 pasar la oportunidad禄 de ajustar cuentas con el 芦se帽or X禄 a trav茅s del sumario sobre el secuestro de Marey. Si el magistrado Moner no hubiera repetido la instrucci贸n del caso en el Supremo, es probable que todo el procedimiento sobre aquel delito horrible hubiera terminado anul谩ndose por la superposici贸n de su vendetta. Rodr铆guez Ibarra declar贸 durante la vista oral que Garz贸n le dijo: 芦Si Felipe no me hace ministro, se va a acordar toda su vida禄. En este caso me lo creo.
芦Es t铆pico del resentido禄, escribe Mara帽贸n, 芦que cuando adquiere un poder fuerte y artificioso haga un uso b谩rbaramente vindicativo de 茅l禄. Que despu茅s de no haber tenido reparo en proceder contra Barrionuevo y Vera, ahora Garz贸n haya invocado como causa para requerir la abstenci贸n de Margarita Robles su 芦coincidencia禄 en aquel gobierno, s贸lo se explica si continuamos leyendo al fundador de la Agrupaci贸n al Servicio de la Rep煤blica: 芦A cada instante vemos escapar por entre los resquicios de su perfecta armadura oficial el vaho de su rencor, dando a su vida el aspecto equ铆voco que los contempor谩neos interpretaban como hipocres铆a禄. Pero en el pecado ha tenido la penitencia, porque la respuesta de la siempre 铆ntegra Margarita Robles ha sido de las de antolog铆a.
En el caso de Aznar y el PP, el esquema se reprodujo a partir de la negativa del entonces presidente a apoyar la campa帽a mediante la que el megajuez trat贸 de autopromocionarse para el N贸bel de la Paz, y no digamos nada tras la decisi贸n de los vocales conservadores del CGPJ de preferir a G贸mez Berm煤dez para la presidencia de la Sala de lo Penal de la Audiencia. Garz贸n no pod铆a entender que tras los servicios que hab铆a prestado a Mayor Oreja en la lucha contra ETA -opuestos a los que una d茅cada despu茅s prestar铆a a Rubalcaba y Zapatero en la negociaci贸n con ETA- la derecha ni le ayudara a subir al pin谩culo de la gloria ni le promocionara en la jerarqu铆a judicial.
De nuevo Garz贸n 芦no dej贸 pasar la oportunidad禄, con motivo de la guerra de Irak, para comparar a Aznar con el 芦humus pestilente de quienes carecen de sentimientos禄, para jalear los gritos de quienes le llamaban 芦asesino禄 y para maniobrar so帽ando con poder sentarle alguna vez en el banquillo. De su inquina hacia el PP qued贸 sobrada constancia en la forma en que instruy贸 el caso G眉rtel, buscando hacerle el mayor da帽o posible con sus resoluciones. De ah铆 que de nuevo las medidas fruto de su obcecaci贸n -隆escuchas en las comunicaciones entre abogados y clientes!-, adem谩s de ponerle a dos pasos del banquillo, hagan peligrar el conjunto de la investigaci贸n contra la trama corrupta. Todo emana, seg煤n el bi贸grafo de Tiberio, 芦de una desarmon铆a entre su real capacidad de triunfar y la que 茅l se supone禄.
驴Y el caso Lia帽o? 驴C贸mo se inscribe en esta teor铆a la conducta infame de Garz贸n con alguien hacia quien, despu茅s de haber dado tantas veces la cara por 茅l, s贸lo pod铆a tener motivos de gratitud? El doctor Mara帽贸n tambi茅n tiene una respuesta categ贸rica: 芦Cuando se hace el bien a un resentido, el bienhechor queda inscrito en su lista negra de la incordialidad禄. Y a帽ade incluso una frase tremenda atribuida a Robespierre: 芦Sent铆 desde muy temprano la penosa esclavitud del agradecimiento禄.
Cree, pues, el ladr贸n que todos son de su condici贸n y quienes le conocemos de antiguo tenemos muy amortizado que, por acabar con las citas, 芦el resentido llega a experimentar la viciosa necesidad de los motivos que alimentan su pasi贸n; una suerte de sed masoquista le hace buscarlos o inventarlos si no los encuentra禄.
Como ocurr铆a hace 20 a帽os con Gonz谩lez, el problema de Garz贸n no estriba en lo que algunos pensemos o digamos de 茅l, sino en las secuelas de sus propios actos. Y, en su caso, en la impresi贸n que, como me dec铆a no hace mucho un importante miembro del Gobierno, debe estar causando en la Sala Segunda del Supremo el hecho de que tres acciones penales, s贸lidamente fundadas en otras tantas conductas presuntamente delictivas de un magistrado, tengan el mismo protagonista. Porque, parafraseando a Espriu, aunque en ocasiones sea necesario y forzoso que un juez 芦muera禄 por la Justicia, nunca debe toda la Justicia 芦morir禄 por un solo juez.
CiU se dispara, de Juli谩n Santamar铆a Ossorio en La Vanguardia
SONDEO DEL INSTITUTO NOXA PARA “LA VANGUARDIA”
Las elecciones del pr贸ximo oto帽o al Parlament de Catalunya abrir谩n un largo ciclo de a帽o y medio hasta las generales del 2012, que pasa tambi茅n por las consultas municipales y por buena parte de las auton贸micas en el 2011. Cierto es que cada una de esas convocatorias presenta caracter铆sticas propias y que los ciudadanos les adjudican distinta importancia, votando en unas m谩s que en otras y, con frecuencia, por distintos partidos. Pero es muy probable que, dada su proximidad en el tiempo, los resultados de cada una de ellas condicionen, al menos de forma indirecta, los de las dem谩s, creando un clima m谩s favorable para unos que para otros. Por lo tanto, las elecciones al Parlament merecer谩n tanta o casi tanta atenci贸n fuera como dentro de Catalunya.
Se van a celebrar en una atm贸sfera enrarecida por el peso de la crisis, la preocupaci贸n por el paro y la convicci贸n cada vez m谩s extendida entre muchos catalanes de que Catalunya no est谩 mejor preparada que el resto de Espa帽a para superarla. Por supuesto, esas condiciones podr铆an mejorar y, en todo caso, en los nueve meses que faltan todav铆a podr铆an suceder muchas cosas. Adem谩s, los datos de este estudio se han recogido en una de las semanas m谩s complicadas que ha vivido Catalunya en los 煤ltimos tiempos y, por ello, pueden quiz谩 contener un punto de exageraci贸n. Sin embargo, lo que s铆 resulta evidente es que si las elecciones se celebrasen hoy, el mapa pol铆tico de Catalunya se ver铆a seriamente alterado.
Eso es lo que cuenta. A estas alturas las estimaciones del voto hay que mirarlas con muchas reservas, pero si las examinamos en relaci贸n con otros indicadores tendr铆amos que anticipar un escenario en el que CiU podr铆a acercarse a sus mejores resultados hist贸ricos y el PSC y ERC a sus peores registros. Si entre el 2003 y el 2006 se tuvo la impresi贸n de que los republicanos pod铆an avanzar, a expensas de Converg猫ncia i Uni贸, en el campo del nacionalismo, ahora eso parece una ilusi贸n 贸ptica. Los republicanos perder铆an hoy hasta la mitad de sus apoyos en beneficio de sus competidores. Pero CiU gana tambi茅n de forma clara la competici贸n con el PSC, lastrado por sus dificultades para imponer unidad, lealtad y coherencia al gobierno de coalici贸n que preside Jos茅 Montilla.
Ese panorama se completa con la estabilidad electoral del Partido Popular e ICV-EUiA y la difuminaci贸n de Ciutadans, mientras que el Reagrupament de Joan Carretero, de momento, apenas asoma la cabeza. Algunos expertos pronostican que esta 煤ltima formaci贸n podr铆a ir creciendo en los pr贸ximos meses y arrebatar algunos esca帽os a CiU y Esquerra. Tal vez, pero tambi茅n es probable que sorprenda que Joan Laporta sea el peor valorado de los posibles candidatos.
De lo que no cabe duda es de que CiU avanza de manera irresistible, a la vez que los dem谩s retroceden o se estancan, marcando una tendencia ininterrumpida que encuentra su mejor correlato en la generalizada voluntad de cambio que expresan los electorados de todos los partidos sin excepci贸n.
Esa tendencia y esa voluntad de cambio vienen corroboradas por una serie de indicadores que reflejan la solidez y coherencia de ambas derivas. Empezando por los l铆deres, el president Montilla recibe una buena valoraci贸n, bastante mejor que la de su partido. Sin embargo, la valoraci贸n de Artur Mas, el l铆der de la oposici贸n, es mucho mejor. Este inspira m谩s confianza que aquel para sacar a Catalunya de la crisis, y la mitad de los catalanes lo prefiere como futuro presidente de la Generalitat frente a tres de cada diez que preferir铆an al presidente actual. L贸gicamente, son los antiguos votantes de CiU y PP quienes m谩s se inclinan a favor de Mas. La novedad es que la mitad de los votantes de ERC y m谩s de una cuarta parte de los del PSC coinciden con ellos.
Pero hay m谩s. En los 煤ltimos tres a帽os los juicios sobre la gesti贸n del Govern han sufrido un grav铆simo deterioro. En el 2007 eran ligeramente favorables. Hoy, las valoraciones negativas son casi el doble que las positivas.
Y lo que deber铆a obligar al Govern -si a煤n tiene tiempo de rectificar- a una reflexi贸n m谩s profunda es el hecho de que los catalanes consideren que CiU est谩 m谩s capacitada que 茅l para afrontar casi todos los grandes problemas de Catalunya: el paro, la crisis, la seguridad ciudadana, el autogobierno, el problema ling眉铆stico, e incluso la educaci贸n. Tan s贸lo en sanidad y lucha contra el terrorismo obtiene el PSC una m铆nima ventaja. 驴Qu茅 ha ocurrido? La crisis y el paro cuentan, pero no lo explican todo.
Habr谩 que esperar y ver c贸mo evolucionan las cosas. Si en cuatro o cinco meses CiU ha dado un salto tan grande, nada impedir铆a, en principio, una reversi贸n de la situaci贸n, por improbable que hoy parezca. Pero hay algo mucho m谩s preocupante y que se refleja en la segunda parte del sondeo, que se publica ma帽ana: las actitudes frente a la inmigraci贸n. La inmensa mayor铆a de catalanes est谩 a favor del acceso de los inmigrantes a los servicios p煤blicos en condiciones de igualdad, pero muchos ciudadanos creen que su presencia es excesiva, un porcentaje notable piensa que un partido xen贸fobo podr铆a lograr representaci贸n parlamentaria y una tasa significativa estar铆a en disposici贸n de votarlo, sobre todo entre simpatizantes del PP y CiU. Eso s铆 que ser铆a un drama.
JULI脕N SANTAMAR脥A OSSORIO, catedr谩tico de Ciencia Pol铆tica de la UCM y presidente del Instituto Noxa Consulting.
Menos gobernanza y m谩s gobierno, de Santos Juli谩 en Domingo en El Pa铆s
驴Es seguro que las pol铆ticas para la promoci贸n del coche el茅ctrico requieran un pacto de Estado? 驴Comenzar谩n los fontaneros a cobrar el IVA reducido porque as铆 lo acuerden en un pacto de Estado los dos grandes partidos de 谩mbito estatal? El apoyo a las energ铆as renovables 驴tendr谩 que dormir en el caj贸n hasta que los partidos flanqueados por los sindicatos se hagan la foto en el marco incomparable del Palacio Zurbano? 驴S贸lo podr谩 salvar el ICO los grandes obst谩culos con que tropieza su af谩n por conceder cr茅dito a las pymes cuando los partidos y dem谩s firmen el dichoso pacto de Estado? Y el fomento del alquiler de vivienda 驴necesita acaso un pacto de Estado para extirpar o, al menos, mitigar el innato deseo o la herencia gen茅tica que nos impulsa a adquirirla?
Es claro que no, que buena falta hace pasarse semanas y meses reuniendo comisiones, abriendo mesas de di谩logo, manteniendo interminables conversaciones -en resumen, practicando la gobernanza- para alcanzar el tan pomposamente denominado pacto de Estado cuando las decisiones estrat茅gicas de pol铆tica econ贸mica para hacer frente a la crisis quedar谩n al albur de lo que ocurra en otras mesas, en otros palacios, en otros pactos. M谩s a煤n: aunque el Gobierno, en el caso de haber diagnosticado correctamente el origen y alcance de la crisis -un diagn贸stico al que sigue mostr谩ndose reacio, como todo el mundo pudo comprobar tras las inanes parrafadas de su presidente ante las c谩maras de televisi贸n- hubiera propuesto una estrategia coherente para hacerle frente, no necesitaba un pacto de Estado para ponerla en pr谩ctica. Le hubiera bastado, en la peor tesitura, el decreto y, en la mejor, una mayor铆a parlamentaria suficiente para sacar las medidas adelante, por m谩s que la oposici贸n, en el caso de que se decidiera a cumplir su papel, se opusiera.
驴Qu茅 es esto de quedarse empantanados ante medidas claves contra la crisis acusando a la oposici贸n de cosas tan pintorescas como no arrimar el hombro, no echar una mano, no empujar el carro? En los sistemas democr谩ticos, que funcionan a base de mayor铆as, las oposiciones est谩n para oponerse, elaborar una alternativa y mantener as铆 la posibilidad de otra pol铆tica. En tiempos de bonanza, como en tiempos de crisis, es fundamental que cada cual defina sus pol铆ticas, las d茅 a conocer al p煤blico, se debatan y, claro est谩, se pongan en pr谩ctica, con la idea de que el agotamiento de una de ellas -normalmente, la del gobierno- no arrastre a la otra. Pactos de Estado, con cuentagotas y s贸lo cuando un c煤mulo de circunstancias extraordinarias los haga absolutamente imprescindibles, como ocurri贸 en 1977, reci茅n inaugurada la legislatura constituyente.
Lo primero que se espera de un gobierno -sobre todo, en tiempos de crisis- es que gobierne. Para eso, lo habitual es establecer una estrategia, lo cual a su vez requiere identificar los problemas y decidir un orden de prioridades. S贸lo por falta de liderazgo, o porque en el gobierno surgen posiciones enfrentadas, o simplemente porque no se sabe qu茅 hacer, es cuando todo se vuelve buscar pactos de Estado, un eufemismo para significar pactos que involucren a la oposici贸n, sea por activa, sea por pasiva. Si es por activa para embarcarla en la misma nave sin rumbo y as铆 poder extender a diestro y siniestro la responsabilidad por los males que se sufren o avecinan; si es por pasiva para acusarla de no arrimar el hombro, no echar una mano, no empujar el carro. Todo menos gobernar cargando sobre los propios hombros la responsabilidad de lo actuado.
驴Tiene este gobierno capacidad y recursos para definir y conducir una pol铆tica econ贸mica sin necesidad de pactos de Estado? Si por n煤mero fuera, con un pu帽ado de diputados m谩s habr铆a bastante para alcanzar la mayor铆a absoluta, ahorr谩ndonos este rigod贸n de mesas y palacios. Lo que la situaci贸n necesita no es tanto un pacto como una pol铆tica, no es tanto un ejercicio permanente e interminable de gobernanza como una acci贸n coherente de gobierno. Ocultar la incapacidad para definirla y ejecutarla hasta sus 煤ltimas consecuencias -sin decir hoy lo contrario de ayer y ma帽ana lo contrario de hoy en cuestiones sustantivas- es lo que realmente se echa de menos. Los fuegos de artificio sobre yo quiero un pacto que tu no quieres porque eres malo y no arrimas el hombro y bla, bla, bla, est谩n a punto de acabar con la paciencia de este santo Job en que la crisis ha convertido a millones de ciudadanos directamente afectados en su trabajo, en sus vidas, por aquella crisis que nunca fue y de la que ya vamos saliendo.
Nuestra obsesi贸n, el pa帽uelo, de Sa茂d El Kadaoui Moussaoui en P煤blico
Ilham Moussa茂d debe de haber perdido la cuenta de los art铆culos que, sobre ella, se han publicado en los peri贸dicos europeos. Tanto ruido, no es por ocupar el cuarto lugar de la lista pol铆tica del partido anticapitalista (NPA), por el departamento de Vaucluse, con vistas a las elecciones regionales que se celebrar谩n hoy en Francia. El motivo que ha despertado el inter茅s es que cubre su cabeza con un pa帽uelo, signo expl铆cito de su fe musulmana.
驴Es compatible el pa帽uelo con el ideario pol铆tico de un partido de extrema izquierda? 驴Es coherente que una mujer feminista cubra su cabeza con el pa帽uelo musulm谩n?
A veces tengo la impresi贸n de que en Europa, y especialmente en Francia, le estamos cogiendo el gusto a que el debate se eleve por encima de la pesada realidad y se quede en el ancho mundo de las ideas.
Ilham Moussa茂d es una joven de 23 a帽os, estudiante, originaria de Marruecos que emigr贸 a Francia a la edad de tres a帽os. Hasta donde yo s茅, un buen d铆a, decidi贸, a diferencia de sus hermanas, cubrir su cabeza con el pa帽uelo.
En mi opini贸n, este trozo de tela, en j贸venes como ella, ya no puede ser analizado solamente desde una perspectiva religiosa. En el caso de las j贸venes europeas, tenemos que situar el debate en la relaci贸n que establecen con el pa铆s que las ve crecer.
Creo que tiene mucho de rebeld铆a, de inconformismo, de voluntad de emanciparse de una sociedad m谩s cerrada de lo que se cree, obsesionada por algunas cosas y relajada en otras que, a su juicio, son m谩s
importantes.
El pa帽uelo ya ha dejado de ser lo que era. En Europa, tambi茅n es una forma de decir: aqu铆 estoy, me tienes que ver y me tienes que aceptar como soy. 驴No somos todos iguales?
La noticia en el caso de Ilham es que ella ha encontrado una salida m谩s que digna a su inquietud y quiere representar a la gente que, como ella, procede de los barrios m谩s pobres, luchar por lo que ella cree utilizando una v铆a elaborada y muy adecuada: la pol铆tica. Escuch茅mosla y que la voten aquellos ciudadanos franceses a los que convenza.
Creo sinceramente que tambi茅n tenemos que ser cr铆ticos con nuestras obsesiones. El pa帽uelo musulm谩n lo est谩 siendo. Tengamos claro, eso s铆, los l铆mites que no son otros que los de la dignidad y la autonom铆a personal. No me parece, aunque no me gusten los pa帽uelos, que Ilham sea una mujer v铆ctima de una sistema patriarcal asfixiante o de una visi贸n retr贸grada de la religi贸n musulmana. S铆 que me atrever铆a a decir, en cambio, que, de forma un tanto idealista, adecuada a la edad, e ingenua, trata de mantenerse fiel a su origen denigrado y de plantarle cara a su sociedad actual poni茅ndola en un aprieto.
Seguramente ella no estar谩 de acuerdo pero yo creo que tiene mucho de actitud defensiva. 驴Tienen raz贸n de ser este tipo de actitudes? 驴Hemos hecho algo mal para que muchos hijos de inmigrantes no se sientan bien en su pa铆s? Me gustar铆a ver, escuchar y leer que en Francia, el para铆so de los debates, se formulan tambi茅n estas preguntas.
La l贸gica de la exclusi贸n act煤a y genera reacciones desmesuradas, inadecuadas o pol茅micas. Lo importante es ver c贸mo la combatimos como sociedad. En este caso yo resaltar铆a que Ilham tiene 23 a帽os y va en las listas de un partido pol铆tico. Con el desinter茅s creciente de los j贸venes por la pol铆tica, esta deber铆a ser la noticia que, adem谩s, puede contener un mensaje muy positivo para otros hijos de inmigrantes: aqu铆 ten茅is un camino para combatir las injusticias. No es con la violencia que resolver茅is vuestros males.
En Espa帽a, he escuchado demasiadas veces que lo que sucede en Francia no nos llegar谩. De forma un tanto ingenua, estas voces parecen querer decir que aqu铆 hacemos las cosas mejor.
Sin embargo, yo creo que Francia tiene m谩s elementos a favor para ayudar a la integraci贸n de la gente originaria del Magreb. Conserva una influencia nada desde帽able sobre buena parte de estos pa铆ses, traduce a muchos m谩s autores e intelectuales 谩rabes que nosotros, cuenta con m谩s escritores originarios de estos pa铆ses que escriben directamente en su lengua, el franc茅s es un idioma que buena parte de los magreb铆es siente como propio y, en general, conoce m谩s y mejor su complejidad cultural. Y a煤n as铆, los problemas son muchos.
Si queremos aprender algo de sus errores, la lecci贸n principal a extraer es, a mi juicio, la de intentar combatir los guetos y luchar por la igualdad de oportunidades. Una asignatura pendiente en Francia.
El d铆a 19 de febrero nos despertamos con la noticia de que en Pisos Planes, una barriada del municipio de Vendrell (Baix Pend猫s, Catalunya) se hab铆a producido un enfrentamiento entre los Mossos d鈥橢squadra y un buen pu帽ado de vecinos. La chispa que provoc贸 el enfrentamiento fue la solicitud de la documentaci贸n a un joven marroqu铆 que llevaba hach铆s encima. Imposible evitar el temor de que aqu铆 suceda lo que en las banlieus (Francia) en el a帽o 2005.
En 2004 se aprob贸 en el Parlamento catal谩n una de las leyes que, en mi opini贸n, est谩n m谩s encaminadas a hacer frente a este tipo de problemas: la ley de barrios. A grandes rasgos, es una ley que propone una intervenci贸n integral en barrios con el objetivo de evitar su degradaci贸n y mejorar las condiciones de la gente que vive en ellos. El esp铆ritu de esta ley es el de actuar sobre el conjunto y no sobre el individuo. Ayudar a resolver los problemas estructurales y, de paso, evitar estigmatizar de nuevo al colectivo originario de la migraci贸n como el receptor de todas las ayudas en detrimento de la necesidad del resto.
El dinero escasea y debemos de invertirlo en buenas ideas. Esta, desde luego, lo es.
Sa茂d El Kadaoui Moussaoui es psic贸logo y escritor.
Medio ambiente y pol铆tica, de Alfonso Egea de Haro en P煤blico
El fr铆o mensaje que transmiti贸 la cumbre sobre el clima de Copenhague parece haberse instalado en este largo invierno. La aspiraci贸n de conseguir un acuerdo vinculante entre los Estados queda hoy muy lejana. Pero m谩s lejana, si cabe, est谩 la apuesta por un nuevo modelo de desarrollo basado en una econom铆a m谩s ecol贸gica.
Las previsiones acerca del incremento de la poblaci贸n privada de acceso a agua potable, unos 3.000 millones de personas en 2025, la progresiva sustituci贸n de cultivos por la producci贸n de combustibles o la reducci贸n de la biodiversidad no son elementos que se est茅n considerando en el dise帽o de la estrategia que nos saque de la crisis. El cambio de modelo energ茅tico no es previsible cuando entre 800 y 1.000 plantas de carb贸n se encuentran en planificaci贸n o construcci贸n y cuando el carb贸n puede convertirse en la fuente de energ铆a de mayor crecimiento, como reacci贸n a un eventual incremento de los precios del petr贸leo y el gas natural. Y es que la crisis econ贸mica actual convierte cualquier ejercicio de prospectiva en algo insustancial, y cualquier acci贸n pol铆tica, en ut贸pica.
Podemos decir entonces que, si bien somos cada vez m谩s conscientes y responsables del problema, esto no es suficiente para desarrollar un modelo de econom铆a ecol贸gica. Y no es por falta de proyectos. DESERTEC es uno de ellos. Mediante la construcci贸n de una red de centrales termosolares, parques e贸licos y otras fuentes de energ铆a renovables en el Norte de 脕frica y Oriente Medio, este proyecto pretende abastecer, en 2050, el 15% de la demanda energ茅tica de Europa, as铆 como dos tercios de la demanda de los pa铆ses del Norte de 脕frica y Oriente Medio. Se trata de un proyecto que exige la cooperaci贸n de un buen n煤mero de pa铆ses en el arco mediterr谩neo y que est谩 siendo emulado en el 谩rea del Pac铆fico. Como se帽ala Gerhard Knies, presidente de DESERTEC, los desiertos reciben en seis horas tanta energ铆a solar como el consumo de toda la humanidad en un a帽o.
Sin embargo, cuando este mensaje se traduce en cifras 鈥搖nos 400.000 millones de euros鈥, las dudas sobre su viabilidad econ贸mica lo condenan a la utop铆a. No obstante, para saber lo que esta cifra representa, debemos considerar otros factores adicionales, como la desigual distribuci贸n de la riqueza que ocasiona el modelo energ茅tico basado en el petr贸leo. Seg煤n estimaciones del McKinsey Global Institute, los valores extranjeros en posesi贸n de los pa铆ses del Golfo alcanzaron los 1,9 billones de d贸lares a finales de 2006, lo que supone aproximadamente el PIB conjunto de Brasil e India. A nadie escapa, con lo que estamos aprendiendo de esta crisis, el potencial impacto que tienen estos fondos en los mercados internacionales.
Por ello el desarrollo de un modelo energ茅tico alternativo no es una opci贸n que se deba evaluar exclusivamente a partir de la inversi贸n econ贸mica inicial. La capacidad de las energ铆as renovables para articular nuevos ejes de cooperaci贸n entre pa铆ses debiera ser tambi茅n parte del estudio de viabilidad. Las bases de una econom铆a ecol贸gica dependen, pues, del mayor protagonismo de estas fuentes de energ铆a en la pol铆tica exterior de los estados, y no tanto del compromiso internacional por luchar contra el cambio clim谩tico en un futuro m谩s o menos lejano.
Alfonso Egea de Haro. Profesor de Ciencia Pol铆tica.
Estolojodi贸zapaterosolo.org, de Jes煤s Cacho en El Confidencial
La memoria
Se cumpli贸 el jueves el sexto aniversario de los atentados terroristas del 11-M en Madrid, una fecha que ha marcado el devenir espa帽ol como lo hicieran el 18 de julio de 1936 o el 20 de noviembre de 1975, por citar solo dos, trascendentales, en la reciente Historia de Espa帽a. Casi 200 muertos y cerca de 1.000 heridos como cortejo f煤nebre para un cambio de Gobierno que ha resultado ser mucho m谩s: casi un cambio de modelo social propulsado por las iniciativas legislativas de un Ejecutivo que, deliberadamente o no tanto, ha intentado una gran operaci贸n de ingenier铆a social reescribiendo, primero, la reciente historia de Espa帽a desde al a帽o 1936 para ac谩 [algo que obviaron todos los Gobiernos de la democracia, incluidos los de Felipe Gonz谩lez], y remodelando, despu茅s, o tratando de hacerlo, el 鈥渋nconsciente colectivo鈥, en terminolog铆a de Jung, de los espa帽oles, mediante una bater铆a de leyes destinadas a alterar las pautas de conducta moral de los ciudadanos.
Si el intento de cambiar usos y costumbres ha sido dr谩stico, no han sido menores las novedades introducidas, por la puerta falsa de la modificaci贸n de los estatutos de autonom铆a, en la organizaci贸n territorial del Estado, con el catal谩n como punto de no retorno, diga lo que quiera en su d铆a el Constitucional. En realidad, los cambios introducidos, o su mero intento, han sido de tal calado que obligan a replantear en toda su crudeza la cuesti贸n fundamental del quid prodest referida a la masacre del 11-M. La sentencia del tribunal que presidi贸 en juez G贸mez Berm煤dez en ning煤n modo puede apaciguar las conciencias de aquellos ciudadanos libres poco acostumbrados a comulgar con ruedas de molino. La versi贸n oficial no es cre铆ble, salvo para est贸magos acostumbrados a digerir piedras. Ni teor铆as conspiratorias estilo Orquesta Mondrag贸n, rozando a veces la paranoia, ni soluciones de conveniencia que ni han conseguido identificar a los culpables de la masacre ni, mucho menos, a sus autores intelectuales. Los atentados siguen despidiendo el mismo tufo que exhalaban pocos d铆as despu茅s de ocurridos: operaci贸n t铆pica de servicios secretos, en cuyo abecedario figura la posterior eliminaci贸n f铆sica de los autores de la matanza (Legan茅s) para borrar pistas. 驴Servicios secretos extranjeros con apoyos puntuales internos, o viceversa? La pregunta clave sigue siendo esta: 驴qui茅n marc贸 la fecha para volar los trenes justo tres d铆as antes de unas elecciones generales?
Lo llamativo, a la par que dram谩tico, de la experiencia vivida estos a帽os bajo la presidencia de Rodr铆guez Zapatero es que el pa铆s estaba tan cansado de la soberbia de Aznar y tan dolorido por las bombas del 11-M que, tras las generales, estaba clamando como agua de mayo por la llegada de un Gobierno y un presidente dispuesto a cerrar heridas y repartir b谩lsamo por doquier, porque ese presidente se hubiese hecho con la ciudadan铆a entera en dos d铆as. Zapatero eligi贸, sin embargo, la v铆a de la confrontaci贸n mediante el recurso artero de gobernar para quienes le votaron 鈥搒u propio partido-, abriendo de nuevo en canal la divisi贸n entre las 鈥渄os Espa帽as鈥. Seis a帽os despu茅s de la matanza, lo peor que se puede decir de los espa帽oles es que no hemos sido capaces 鈥揋obierno y sociedad civil- de dar una respuesta cabal al puzzle del 11-M, incapaces de resolver la masacre desde un punto de vista estrictamente criminal, al margen de los componentes pol铆ticos involucrados en el suceso. Por distintos motivos, casi todos hemos preferido mirar hacia otro lado y callar. El PSOE, porque la matanza posibilit贸 la llegada a la Moncloa de su presidente por accidente, de modo que lo mejor era echar tierra al asunto cuanto antes. Y el PP por miedo, terror m谩s bien, a ser tildado de desestabilizador y facha por la imponente armada medi谩tica que arropa al Ejecutivo.
El aniversario
Dos a帽os transcurridos ya desde las generales del 9 de marzo de 2008 que revalidaron a Zapatero como presidente del Gobierno para otros cuatro a帽os. 鈥淧or el pleno empleo鈥, rezaban los carteles electorales del PSOE que llenaron calles y plazas de Espa帽a en las semanas previas. Hoy, esa misma Espa帽a soporta una cifra de parados de 4 millones y pico y camina indefectiblemente hacia los cinco. Ejemplo del l铆der universitario, radical y populista, de los setenta, ZP ha resultado ser el perfecto ignorante聽en materia econ贸mica que todos sab铆amos, el gestor peor pertrechado para hacer frente a una brutal crisis econ贸mica que, si bien de dimensi贸n global, ten铆a aqu铆 caracter铆sticas t铆pica y perfectamente diferenciadas en la gigantesca burbuja inmobiliaria que ven铆a embalsada al menos desde el 2003. Encantado de haberse conocido, ZP dilapid贸 la herencia recibida y emple贸 todos sus esfuerzos en negar la evidencia, primero, decir que se trataba de un problema internacional, despu茅s, y echar la culpa al empedrado, siempre.
Cuando no fue posible seguir negando la mayor, el leon茅s se dedic贸 a repartir el dinero de todos, convencido de que tirando del gasto p煤blico se arreglaba el problema. Zapatero cumple a la perfecci贸n el ejemplo de aquel maquinista de Renfe a quien en plena llanura manchega se le para el tren a las tres de la tarde de un t贸rrido d铆a de verano. El sujeto recorre los vagones pidiendo calma a los viajeros: no hay aire acondicionado, cierto, pero los revisores pasar谩n enseguida repartiendo abanicos, y agua fresquita, y bocadillos, y a煤n lectura y hasta m煤sica enlatada. El sol abrasa los rastrojos mientras canta la cigarra, pero el maquinista est谩 decidido a que sus parados gocen de toda clase de comodidades. Todo lo supervisa personalmente, de todo se preocupa, menos de ir a la m谩quina a intentar averiguar d贸nde est谩 la aver铆a para tratar de repararla lo antes posible. Y parados seguimos en plena Mancha de la crisis. El manual indica que 2008 ten铆a que haberse aprovechado para acometer el saneamiento del sistema financiero, empezando por las Cajas; 2009, por su parte, tendr铆a que haber sido el a帽o del ajuste o consolidaci贸n fiscal, destinado a meter la tijera al gigantesco d茅ficit p煤blico que suele generar toda crisis, y el a帽o en curso, en fin, tendr铆a que haberse empleado en abordar toda una serie de reformas estructurales (mercado laboral, entre ellas) y procesos de liberalizaci贸n. Como no se hizo el trabajo en 2008 鈥揹e hecho sigue pendiente-, el cr茅dito sigue sin llegar a particulares y empresas, a menos que uno est茅 dispuesto a pagar intereses de hasta el 14%. Como no se abord贸 el ajuste fiscal en 2009, el reino de Espa帽a sigue enfrentado a un riesgo cierto de default, lo que en roman paladino antes se llamaba vulgar suspensi贸n de pagos. Y como este a帽o siguen sin acometerse las reformas de fondo, el horizonte espa帽ol no puede estar marcado m谩s que por el empobrecimiento colectivo y la marginalidad. La decadencia como pa铆s.
El culpable
鈥淎unque nos inculcan que las personalidades no forjan la historia, especialmente si se oponen a la evoluci贸n progresista, aqu铆 tenemos, sin embargo, una que durante un cuarto de siglo nos ha retorcido nuestras colas de borrego como ha querido, y nosotros ni siquiera nos hemos atrevido a chillar. Ahora dicen que nadie comprend铆a nada, ni lo comprend铆an los rezagados, ni la vanguardia. La vieja guardia era la 煤nica que sab铆a de la monstruosa obra de Koba [alias de Stalin en la Rusia zarista], pero prefiri贸 envenenarse en un rinc贸n, pegarse un tiro en casa, o terminar sus d铆as en tranquila jubilaci贸n, con tal de no tener que denunciarlo desde una tribuna鈥. Este p谩rrafo corresponde al Archipi茅lago Gulag III, de Solzhenitsyn (Tusquets Editores, 2007) y exhala el desconcierto profundo que, en la retrospectiva de la historia, suele producir en los estudiosos el fen贸meno del silencio, ese espeso silencio de los corderos que acompa帽贸 a las m谩s sanguinarias dictaduras del desdichado siglo XX. Lo conocimos en Espa帽a durante la larga etapa de Franco, donde, con excepci贸n del PCE, nadie movi贸 un dedo para acortar el trance y, salvadas todas las distancias, lo estamos viendo ahora en聽la ausencia de esas voces cr铆ticas que, desde la sociedad civil 鈥搃ntelectuales, universidad, empresariado, etc.-, tendr铆an que haber sido capaces聽de denunciar el proceso de 鈥渞einvenci贸n鈥 de la Espa帽a consagrada en la Constituci贸n del 78, emprendido subrepticiamente por ZP tras su聽victoria electoral que sigui贸 a los atentados del 11-M.
Como le acaba de ocurrir con el f煤tbol a cierto prepotente empresario madrile帽o acostumbrado, en la mejor tradici贸n patria,聽a hacer negocios a la sombra del Gobierno de turno, tambi茅n a ZP se le ha venido el andamio abajo a cuenta de una crisis econ贸mica que ni supo prever ni sabe contrarrestar, entre otras cosas porque se lo impide su 鈥渋deolog铆a鈥. Ahora, un grupo de notables de la 贸rbita socialista ha montado, con dinero de empresarios de derechas, una gran campa帽a medi谩tica para aligerar la presi贸n sobre Moncloa y hacernos a todos copart铆cipes del desastre. Estosololoarreglamosentretodos.org, reza el lema de una operaci贸n que calla o silencia una verdad que est谩 en el origen del problema: estolojodi贸zapaterosolo.org, una evidencia que dif铆cilmente va a lograr enmascarar cualquier intento de repartir culpas a diestra y siniestra.
Y la becaria
El caso Garz贸n, el juez de la Audiencia Nacional聽 acostumbrado a ponerse la Ley por montera, se ha convertido en la m谩s cruda聽pelea entre poderes, incluido obviamente el judicial, registrada en muchos a帽os, con excepci贸n, quiz谩, del gemelo caso Sogecable, principio de una traici贸n que abri贸 las puertas del poder y el dinero al famoso Campeador. En esa pelea, que retrata como pocas la corrupci贸n del Sistema entero, se est谩 dilucidando la capacidad de regeneraci贸n de nuestra democracia, si es que聽alguna le quedara. Al frente de las operaciones medi谩ticas de defensa del granuja se ha colocado desde el principio el grupo Prisa, que con la precisi贸n leninista que caracteriza a la direcci贸n del antiguo emporio聽ha obligado a salir a la palestra a todo personaje que coma, duerma o habite en derredor del grupo. Falta por salir a escena el gran Bacigalupo, cuyo magisterio al respecto, la verdad, se empieza a echar en falta.
Pero como le ocurre a los sectarismos de toda clase y condici贸n, la campa帽a orquestada por las huestes de Cebri谩n en defensa de Garz贸n corre el riesgo de traspasar las barreras de lo mafioso para irrumpir directamente en las de lo chusco. El pasado mi茅rcoles d铆a 10, la labor de apoyo al gal谩n corri贸 a cargo de Bonifacio de la Cuadra, uno de los hist贸ricos de El Pa铆s en informaci贸n de tribunales, con un art铆culo cuyo 煤ltimo p谩rrafo es una joya argumental de valor imperecedero. Vean: 鈥淎nte 茅sta y otras aberraciones jur铆dicas, Sara Espa帽a, una alumna del M谩ster de Periodismo UAM/EL PA脥S, en un trabajo de opini贸n sobre Baltasar Garz贸n y la justicia, en aplicaci贸n sencilla de la l贸gica, considera prevaricadora la resoluci贸n del magistrado Varela [ponente de una de las querellas que pesan sobre el juez], por ser 鈥榰n acto que podr铆a tacharse, en el fondo y por apariencia, de injusto’”. En la campa帽a contra un Tribunal聽Supremo que ha osado, por fin,聽tocar a聽Garz贸n faltaba, pues, la becaria, una alumna del m谩ster de periodismo de El Pa铆s, como fuente de autoridad. Seguimos, insisto, esperando con ansiedad la lecci贸n magistral del聽enorme Bacigalupo al respecto. No puede defraudar a sus fans.
Oposici贸n desbocada, de Fernando 脫nega en La Vanguardia
TRANSBORDO, MONCLOA
El resumen pol铆tico de la semana podr铆a ser 茅ste: Zapatero, cansado; la oposici贸n, desbocada. La impresi贸n sobre el presidente tiene dos or铆genes: su aspecto f铆sico, que ha perdido algo de lozan铆a, y su entrevista en TVE, donde un mal escenario para una conversaci贸n televisada agrand贸 la escasez del mensaje. El diagn贸stico sobre la oposici贸n est谩 en la cr贸nica diaria. Con raz贸n o sin ella, el PP, alanceado por un buen acompa帽amiento medi谩tico, se lanza sin piedad sobre cualquier suceso o declaraci贸n de ministro. Desarrolla una actividad destructora que no se hab铆a visto ni en los tiempos del “Espa帽a se rompe”. Y presenta un panorama desolador del pa铆s que quiz谩 est茅 en la base de la creciente falta de confianza social.
Ciertamente, los gobernantes les facilitan el trabajo. Es ya un t贸pico la facilidad con que se contradicen, como si estuvieran remando a favor del PP. Esta semana, adem谩s, pareci贸 que regalaban parcelas de poder o de discurso. El ejemplo m谩s notorio fue el bondadoso consejo de don Celestino Corbacho, que fue a caer justamente en lo que m谩s recuerda la memoria colectiva de la despedida y cierre del felipismo: h谩ganse ustedes un plan privado de pensiones. No est谩 el combate pol铆tico para esas bondades de intenci贸n.
Lo que ocurre es que, abierta la compuerta del ataque general, aparecen los incontrolados. Hay una carrera para ver qui茅n es m谩s duro, y la novedad de estos d铆as es el paso de la pelea verbal a la acci贸n en la calle. La recogida de firmas que se hizo en Catalunya contra el Estatut se quiere hacer ahora en Madrid contra el incremento del IVA. Quedar谩 para la peque帽a historia la llamada de la presidenta Aguirre a la rebeli贸n -esa fue la palabra- contra el impuesto, en una arenga que recuerda la convocatoria del alcalde de M贸stoles: ciudadanos, la econom铆a est谩 en peligro. S贸lo le falt贸 pedir que no se cobre y no se pague el impuesto. Aguirre no es una outsider; es la representante del Estado en una comunidad aut贸noma, pero su prodigioso instinto electoral la lleva a comportamientos de rebeld铆a y mot铆n en lo que afecta al bolsillo del contribuyente. A Rajoy no le queda m谩s remedio que bailarle el agua, si no quiere resucitar conflictos de liderazgo.
Una m铆nima prospectiva de futuro sugiere que esto ir谩 a m谩s. Los sondeos indican que es rentable la destrucci贸n de Zapatero. No ganan muchos votos, pero se los hacen perder al PSOE, y han empezado a recrearse en el mito de que las elecciones no se ganan, sino que las pierde el gobierno, como les pas贸 a ellos el 2004. Pasado el ecuador de la legislatura, nos espera una segunda mitad de asedio cruel. Nada que reprochar, desde el punto de vista de la estrategia y de las obligaciones de la oposici贸n. 脷nicamente alguna duda: el anuncio de la hecatombe econ贸mica por la subida de impuestos, 驴no ahuyenta a los posibles inversores? 驴No contribuye a aumentar la desconfianza social? 驴No retrasa todav铆a m谩s la salida de la crisis? Dios, 隆qu茅 dif铆cil es combinar el beneficio de partido y el inter茅s nacional!
Ejemplo ingl茅s
Que nadie espere que Rajoy explique con exactitud qu茅 pol铆tica econ贸mica har谩 si llega a gobernar. Se quedar谩 en los aspectos gen茅ricos positivos, ni un detalle m谩s. Aprendi贸 del l铆der conservador brit谩nico, James Cameron. Llevaba 20 puntos de ventaja sobre Brown. Ahora est谩n empatados. 驴Por qu茅 esa ca铆da, si Brown tampoco se desvel贸 como un genio? A Cameron se le ocurri贸 explicar lo que ten铆a pensado hacer…
A su tiempo
Que nadie espere tampoco que el mismo Rajoy pida un adelanto electoral, aunque est茅 convencido de que s贸lo 茅l nos sacar谩 de la crisis. Tiene su secreto, que se lo escuch茅 a un influyente diputado del PP: interesa ganar en el 2012, cuando la econom铆a empiece a salir a flote. Ponerse a gobernar ahora ser铆a fracasar tambi茅n ante la dimensi贸n y profundidad de la crisis. No importan los gobiernos y sus medidas. Importa el calendario.
Primera v铆ctima
Recogido en ambientes del gobierno: la Sanidad ser谩 la primera v铆ctima del d茅ficit p煤blico. Se renuevan pocos contratos laborales. No se contratan nuevos m茅dicos ni enfermeros. Empieza a faltar personal sanitario en servicios de referencia. Y un ejemplo de dificultades, m谩s elocuentes que las cifras del d茅ficit del sector: hay hospitales de Madrid donde no se facilitan muletas a los escayolados.
驴Para esto el Tratado de Lisboa?, de Carlos Taibo en P煤blico
En los 煤ltimos meses no han sido pocas las voces que, conocedoras de lo que se cuece en la Uni贸n Europea, han expresado su recelo ante un argumento mil veces repetido: el que llama la atenci贸n sobre las presuntas bondades del Tratado de Lisboa en lo que se refiere a acrecentar la agilidad y la eficacia de unas instituciones hasta hoy m谩s bien mortecinas. Para muchas de las voces que nos ocupan, y por decirlo r谩pido, el tratado ha llegado demasiado tarde en un escenario en el que han surgido de por medio nuevos y acuciantes problemas.Lo cierto es que las semanas transcurridas desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa no han aportado savia nueva a una Uni贸n Europea que sigue tan cabizbaja como antes. Basta con echar una ojeada a los nombramientos de las dos figuras 鈥揌erman van Rompuy y Catherine Ashton鈥 que encabezan la UE en estas horas para percatarse de que poco hay que huela a un renovado impulso que rescate a la Uni贸n de su crisis. Aunque hay quien aducir谩, con respetable raz贸n, que la ausencia de figuras de primer orden en Bruselas bien puede ser una buena noticia 鈥搉os alejar谩, sin ir m谩s lejos, de pol铆ticas marcadas por irrefrenables designios personales鈥, el problema de fondo parece, en realidad, otro: la Uni贸n Europea de estas horas no tiene resuello para encarar ninguno de los grandes retos que debe afrontar, algo que convierte en an茅cdota los nombres de quienes encabecen unas u otras instituciones.
El primero de esos retos inabordables lo configura un inquietante alejamiento entre pol铆ticos y tecn贸cratas, por un lado, y ciudadanos de a pie, por el otro. Sobran las razones para aducir al respecto que se ha acabado un idilio de a帽os. Las trampas vinculadas con la ratificaci贸n del viejo tratado constitucional y con el propio Tratado de Lisboa han dejado una huella imperecedera a la que se suma una circunstancia m谩s: el chalaneo permanente al que se entregan desde hace tiempo liberales, conservadores y socialistas ha cancelado en los hechos muchos de los elementos de vivacidad que, al calor de la competici贸n y la oposici贸n, dan aire a tantos sistemas pol铆ticos.
No es m谩s halag眉e帽o el registro de la Uni贸n, cada vez m谩s inmersa en la consolidaci贸n de una Europa fortaleza, en lo que hace al encaramiento de la crisis econ贸mica. Si en los 20 煤ltimos a帽os los poderes p煤blicos han perdido dram谩ticamente capacidades de acci贸n, los problemas que acosan a Grecia o a Espa帽a a duras penas aciertan a ocultar que en el propio n煤cleo duro de la Uni贸n faltan las respuestas convincentes mientras, y con lo que ha llovido, la desregulaci贸n, adobada con los mitos de la competitividad y del crecimiento, sigue impregn谩ndolo casi todo. A estas alturas, y en paralelo, s贸lo los m谩s ingenuos creen que la UE, esa audaz compradora de cuotas de contaminaci贸n que los pa铆ses pobres no est谩n en condiciones de agotar, se halla comprometida en una lucha sin cuartel contra el cambio clim谩tico. Qu茅 no decir, en fin, de una pol铆tica exterior que, alica铆da, sigue arrastrando una d贸cil sumisi贸n al dictado norteamericano. Qu茅denos el consuelo de certificar, eso s铆, que 鈥揷on los mimbres presentes鈥 no hay ning煤n motivo para afirmar que una diplomacia fuerte del lado de la UE dibujar铆a un mundo m谩s justo y solidario鈥
Carlos Taibo. Profesor de Ciencia Pol铆tica.
