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Periodismo de opinión en Reggio’s

Crisis económica, crisis política, de Luis de Guindos en Mercados de El Mundo

APUNTES ECONÓMICOS

El drama heleno continúa. En estos momentos se mantienen abiertos dos frentes principales. El primero es cómo se va a involucrar al sector privado en el segundo plan de rescate. En la cumbre franco-germana del fin de semana pasado, la canciller Angela Merkel flexibilizó su posición sobre la participación de los bancos privados en un nuevo rescate. Además, apuntó que éste se debería acordar con rapidez. Así contradecía a su ministro de Finanzas que había señalado sólo unos días antes que la involucración de los bancos debería hacerse no sólo de forma voluntaria, sino exigiendo algún tipo de compromiso explícito para sustituir los bonos griegos en cartera por otros con un vencimiento superior.

Esta posibilidad fue rechazada por el Banco Central Europeo, ya que una extensión de esa naturaleza, no estrictamente voluntaria, hubiera supuesto de facto un impago con todas las implicaciones que ello tiene. Por un lado, la banca griega tendría que reconocer pérdidas que la hubieran dejado a un paso de la descapitalización absoluta. Por otro, el mayor riesgo de un impago formal griego sería la posibilidad de contagio a otros riesgos soberanos, con el consiguiente efecto sobre una banca europea cuyas posiciones en deuda pública periférica son muy significativas.

Sin embargo, la razón principal para intentar evitar un impago y la consiguiente reestructuración no es tanto económica-financiera como política. Y esto nos lleva al segundo aspecto relevante. Se trata de mantener la presión sobre el Gobierno griego para que ejecute los compromisos tanto en términos de austeridad fiscal, como de reformas y privatizaciones, que constituyen la condición para realizar el último desembolso del primer rescate acordado y del cierre del nuevo paquete. Esto explica que el Eurogrupo no alcanzara un acuerdo el domingo pasado ni sobre el desembolso del último tramo ni sobre el segundo paquete de rescate, cuyo tamaño se teme que estará por encima de los 100.000 millones de euros ya que debe cubrir los vencimientos y déficit públicos de al menos los dos próximos años.

Pedir a los contribuyentes europeos 100.000 millones más, aparte de los 110.000 del primer plan de rescate, no va a resultar fácil. De aquí que se intente reducir la financiación oficial -FMI y Eurogrupo- y aumentar la privada, vía refinanciación voluntaria por el sector bancario en una cuantía significativa. No obstante, este segundo plan de rescate va a poner de manifiesto las contradicciones del método que estamos utilizando para intentar solucionar la crisis de la deuda soberana en la zona euro.

En primer lugar, conseguir una aportación cuantiosa de los bancos a través de una compra voluntaria de nueva deuda, cuando vaya venciendo la que detentan a lo largo de los dos próximos años, no va a ser tarea sencilla. Y esta operación sólo va a cumplir la función cosmética de reducir la parte de financiación pública del paquete y hacerlo más aceptable a los contribuyentes de los países financiadores. El mantenimiento de la exposición al riesgo heleno, por su parte, no va a ser plato de gusto para el sector privado, ya que el problema de Grecia es de solvencia y no de mera liquidez. Además, los tenedores de bonos privados van a detentar una posición subordinada respecto de la financiación oficial, cuyo porcentaje en el total de deuda será creciente en el tiempo, con lo que si al final se produce una reestructuración, la quita que les corresponde será cada vez más elevada.

En segundo lugar, los contribuyentes europeos van a exigir un esfuerzo mucho mayor a la sociedad griega por el segundo rescate a aprobar. Ahora bien, cada vez parece más claro que el Gobierno griego encuentra más y más dificultades para aprobar los compromisos que se le exigen. El presidente Papandreu ha visto como la oposición rechazaba su oferta de un Gobierno de concentración, y se ha visto obligado a un reajuste de su gabinete, con el nombramiento de un nuevo ministro de Finanzas, que se sometió con éxito a un voto de confianza en el parlamento.

Los compromisos de austeridad, reformas y privatización deberán ser aprobados en el parlamento heleno la semana próxima, y no está claro que el Gobierno cuente con una mayoría suficiente, dadas las desafecciones que se están produciendo dentro del grupo socialista. En definitiva, lo que pone de manifiesto el curso de los acontecimientos en Grecia es que a una crisis económica profunda puede acabar derivando en una crisis, por no decir descomposición, política, que agrava mucho más la resolución del problema y hace su solución muy vulnerable a cualquier tipo de accidente.

Por otro lado, el FMI en su reciente actualización de sus proyecciones de primavera resalta que la economía mundial está sufriendo una desaceleración en el segundo trimestre del año, aunque espera que la misma sea transitoria. Este enfriamiento ha sido avanzado por los mercados de capitales en las últimas semanas, y se han concretado en una creciente aversión al riesgo. Sin embargo, donde más se nota el mayor pesimismo del Fondo no es tanto en la revisión de sus proyecciones como en el mayor énfasis que se otorga a los riesgos a la baja de la economía mundial. En concreto, se señala que en los Estados Unidos pueden surgir nuevas dificultades en la consolidación de la recuperación y, por otro lado, se resalta el agravamiento de la crisis de los periféricos en Europa.

En definitiva, esta pausa en la recuperación llega en un momento delicado y evidentemente dificultará el entorno en el que se tiene que producir el saneamiento de los presupuestos de los países periféricos. Así las cosas, en la crisis de la deuda soberana estamos entrando en una nueva fase en la que los planteamientos políticos adquieren una relevancia casi absoluta. La salida de la crisis griega dependerá de la actitud de los países acreedores y de la capacidad de aprobar primero, y ejecutar después, que tenga el Gobierno heleno respecto a los compromisos adquiridos. Por desgracia, desde el punto de vista del análisis estrictamente económico y financiero no existen casi dudas de que a Grecia, más pronto o más tarde, sólo le cabe la salida de la reestructuración de su deuda.

luisdeguindos@hotmail.com

Publicado por Reggio's

26 Junio, 2011, a las 7:18 am

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