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Deuda p煤blica: de la bendici贸n al pecado, de Manuel Conthe en Expansi贸n

cr贸nicas m铆nimas

En 1999, Ricardo Hausmann y Barry Eichengreen destacaron la limitaci贸n que pesa sobre aquellos Estados -sobre todo emergentes- que carecen de un mercado de deuda a largo plazo en su propia moneda nacional y, en consecuencia, necesitan endeudarse en divisa extranjera para hacerlo a tipos bajos y plazos dilatados.

Pecado original

Esa limitaci贸n o “pecado original” (original sin) surge habitualmente de un pasado de inflaci贸n e intervencionismo econ贸mico y constri帽e la pol铆tica de tipo de cambio: las autoridades econ贸micas tendr谩n “miedo a flotar” (fear of floating), por temor a que -como ocurri贸 en varios pa铆ses del Sudeste asi谩tico en la crisis de 1997-1998- muchas empresas locales entren en quiebra cuando, de repente, su moneda local se deprecie y se les encarezca s煤bitamente su deuda en divisas.

Su conclusi贸n era que la “dolarizaci贸n” o “euroizaci贸n” podr铆a ser deseable para muchos pa铆ses emergentes, porque -afirmaban- “los tipos de inter茅s ser铆an menos vol谩tiles, como hemos visto en Europa, donde han ca铆do en pa铆ses que tradicionalmente los hab铆an tenido altos (como Irlanda, Italia, Portugal o Espa帽a), lo que les ha permitido reducir sus d茅ficits y estimular su crecimiento”.

Grecia no entr贸 en el euro hasta 2001, lo que explica que Hausman y Eichengreen no la incluyeran en su lista, que se corresponde fielmente con la de los pa铆ses que han necesitado un rescate o, como Espa帽a e Italia, han visto aumentar el coste de su financiaci贸n. Hay que reconocer, en justicia, que en su conclusi贸n final se帽alaban que la dolarizaci贸n podr铆a resultar peligrosa si con car谩cter previo los pa铆ses no reforzaban su regulaci贸n prudencial y “adoptan una pol铆tica presupuestaria sana y sostenible”.

La bendici贸n de Hamilton

En los debates hist贸ricos sobre las bondades y peligros del endeudamiento p煤blico destac贸 el criterio del banquero neoyorquino Alexander Hamilton, quien en 1781, en su correspondencia con Robert Morris sobre la dif铆cil situaci贸n fiscal de la incipiente Confederaci贸n de Estados americanos, escribi贸 una c茅lebre frase: “Una deuda nacional, si no es excesiva, ser谩 para nosotros una bendici贸n nacional. Cimentar谩 nuestra uni贸n鈥 y espolear谩 la industria”.

Tras la aprobaci贸n en 1789 de la nueva Constituci贸n americana, Hamilton fue designado flamante primer secretario del Tesoro (ministro de Hacienda) por el presidente Washington y se fij贸 como uno de sus objetivos que la nueva Federaci贸n se subrogara en la deuda contra铆da por las colonias durante la guerra contra Gran Breta帽a. La idea suscit贸 en el Congreso la oposici贸n de los representantes de las colonias m谩s prudentes -como Georgia-, uno de cuyos representantes clam贸 as铆: “驴Qu茅 justicia hay en que un Estado que ha exigido impuestos a sus ciudadanos para pagar su deuda tenga ahora que pagar las deudas de otro Estado que no hizo semejante esfuerzo?”

Esas resistencias hicieron que la propuesta de Hamilton de federalizar las deudas de las colonias fuera rechazada hasta cinco veces. Pero en una c茅lebre cena, Jefferson y Madison le propusieron a Hamilton apoyar su propuesta si la capital de la Federaci贸n, hasta entonces en Nueva York, se trasladaba al sur, a orillas del Potomac, a una zona m谩s agraria. Hamilton acept贸, el nuevo Estado federal asumi贸 las deudas de los Estados y, tras un breve interregno en Filadelfia, la capital federal se trasladar铆a a Washington.

Reglas fiscales

En la cena del mi茅rcoles pasado en Berl铆n, en la que el presidente Sarkozy y la canciller Merkel prepararon el Consejo del jueves, no se dieron pasos de tanta trascendencia, pero Alemania acept贸 una flexibilizaci贸n significativa del uso del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera -que a partir de 2013 ser谩 sustituido por el nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad-. La decisi贸n representa un paso limitado, pero significativo, hacia una zona euro m谩s federal, ya que existir谩 un “Fondo Monetario Europeo” que podr谩 prestar ayuda a los Estados miembros que atraviesen crisis financieras o fiscales.

La contrapartida del apoyo de las dos mayores potencias econ贸micas de la zona euro a ese mecanismo proto-federal no fue ning煤n cambio de sede, como la pactada entre los “padres fundadores” americanos, sino que se contiene, a mi juicio, en el apartado 14 del acuerdo.

Ese apartado se帽ala que todos los pa铆ses miembros del euro introducir谩n, a m谩s tardar a finales de 2012, “marcos fiscales nacionales” (national fiscal frameworks). Se trata de un compromiso ya esbozado en el “Pacto del Euro +” que el Consejo Europeo aprob贸 el 25 de marzo, a tenor del cual los Estados se comprometen a trasladar a su legislaci贸n interna las reglas fiscales del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, seg煤n lo previsto en el proyecto de Directiva que la Comisi贸n Europea aprob贸 el 29 de septiembre de 2009.

“Los Estados miembros -se帽ala el Pacto- tendr谩n libertad para elegir el instrumento normativo id贸neo (por ejemplo, precepto constitucional o Ley marco). La formulaci贸n exacta de la regla ser谩 decidida por cada pa铆s (p.ej. “freno a la deuda”, regla sobre saldo presupuestario primario o limitaci贸n sobre nivel de gasto), pero debe asegurar la disciplina fiscal tanto a nivel estatal como subestatal”.

Es, pues, previsible que, a la vuelta del verano, Alemania y Francia condicionen la incorporaci贸n al Tratado del “Mecanismo Europeo de Estabilidad” a que todos los pa铆ses miembros del euro llevemos a cabo modificaciones constitucionales o normativas que refuercen la eficacia de las reglas de disciplina presupuestaria que se incluyeron en 1992 en el Tratado de Maastricht. Alemania ya lo hizo en agosto de 2009, cuando incorpor贸 al art铆culo 109 de su Constituci贸n (Ley Fundamental) un “freno a las deudas” (Schuldenbremse) que, a partir de 2016, prohibir谩 que el d茅ficit presupuestario estructural rebase el 0,35% del PIB.

La exigencia alemana tiene fundamento. Las reglas del Tratado de Maastricht sobre disciplina presupuestaria se han demostrado insuficientes, pues no impidieron una excesiva complacencia en tiempos de bonanza. Tambi茅n se ha demostrado quim茅rico el principio -tributario de la hip贸tesis de eficiencia de los mercados financieros- de que la uni贸n monetaria podr铆a subsistir sin un mecanismo de rescate (bail-out) que evite el contagio de las crisis financieras.

Dos siglos despu茅s de Hamilton, todav铆a se debate si las deudas son una bendici贸n o el pecado original.

Manuel Conthe. Presidente del Consejo Asesor de EXPANSI脫N y ‘Actualidad Econ贸mica’.

mconthe@yahoo.com

Publicado por Reggio's

26 Julio, 2011, a las 7:07 am

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