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Diagnóstico fiscal erróneo, de Antonio Durán-Sindreu Buxadé en La Vanguardia

TRIBUNA

Las medidas fiscales aprobadas por el Gobierno son técnicamente irreprochables, pero social y moralmente injustas. Irreprochables, aunque con matices, porque respetan la equidad, reducen la desigualdad y son seguramente las más eficientes. Pero social y moralmente injustas porque en la práctica recaerán, básicamente, sobre las rentas medias, y muy en concreto, sobre las rentas del trabajo, y porque no responden a una redistribución equitativa del coste de las crisis entre las diferentes partes implicadas, sistema financiero incluido.

Pero además, no solucionan el problema que hoy tenemos: la falta de liquidez y el paro. Por ello, lo que se debería haber aprobado son otro tipo de medidas como ingresar el IVA que las administraciones públicas adeudan a las empresas, en el momento que éste se cobre; la posibilidad de compensar cualquier deuda que una empresa tenga con la Administración, por ejemplo, con la Seguridad Social, con el importe de la deuda que cualquier Administración tenga con las empresas; la concesión de créditos fiscales líquidos vinculados a lo ingresado por el contribuyente durante un determinado periodo impositivo; el aplazamiento sin garantía a aquellas empresas que regularmente han venido cumpliendo con sus obligaciones tributarias; reducir la asfixiante presión fiscal indirecta; o disminuir la fiscalidad de las rentas del trabajo, por cierto, de las más altas de la OCDE, reduciendo las cotizaciones sociales, el IRPF o ambas. Medidas, eso sí, que exigen un aumento de otros impuestos como el IVA.

En cualquier caso, hay que preguntarse qué se pretende con estas medidas. ¿Un sistema tributario más justo? Es obvio que no. Primero, por su excepcionalidad y temporalidad, y, segundo, porque para ello se hubiese tenido que acometer otro tipo de reforma. ¿Solucionar los problemas que tienen hoy los ciudadanos y las empresas? Creo que no, ya que salvo la deducción por vivienda, las medidas reducen su renta disponible y dejan aquellos sin resolver. ¿Solucionar el problema de liquidez de las Administraciones? Pues es evidente, aunque así no se solucione el verdadero problema. Vaya, para que se entienda. Ante un paciente que acude a un médico arruinado aquejado de un intenso dolor, la solución no es sólo medicarle con analgésicos, sino diagnosticarle la causa de los mismos y medicarle adecuadamente. Pues el Gobierno ha hecho lo mismo. Frente al dolor, la falta de liquidez y el paro, prescribe un analgésico, subir los impuestos, que tiene además efectos secundarios, porque disminuye la renta disponible del paciente, y deja sin diagnosticar y medicar la verdadera enfermedad. El médico está sin duda algo mejor, pero el paciente está cada día más enfermo, más débil, con menos defensas y con muchas menos posibilidades de sobrevivir. Y sin pacientes, el médico, tarde o temprano, también se morirá. En definitiva, diagnostico erróneo y paciente sin medicar.

Antonio Durán-Sindreu Buxadé.Profesor de la UPF y socio director de Durán-Sindreu, abogados y consultores de empresa.

Publicado por Reggio's

31 Diciembre, 2011, a las 7:17 am

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