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El Rey llama a España a prepararse para amenazas “complejas e inciertas”, de Enric Juliana en La Vanguardia

LA CRÓNICA

El avispero de Afganistán sobrevuela la celebración de la Pascua Militar

Si España fuese un país serio, el gran tema del día sería el creciente esfuerzo del Estado para mantener un mínimo consenso social sobre la presencia militar en el avispero de Afganistán, el peligroso desfiladero en el que sucumbieron el Imperio Británico y la Unión Soviética. Ese fue ayer el principal acento del discurso del rey Juan Carlos en la celebración de la Pascua Militar. “Junto a los riesgos y amenazas tradicionales para la paz y la seguridad, han surgido otros capaces de causar daños indiscriminados. Así, debemos estar preparados para afrontar, de manera dinámica, amenazas complejas e inciertas”, dijo el Monarca en clara referencia al terrorismo yihadista, clave del conflicto afgano.

En la medida en que España sólo es un país serio en días alternos -en el mejor de los casos-, resulta muy probable que el foco acabe centrándose hoy en los pantalones que lució la ministra de Defensa en la citada celebración. Por segundo año consecutivo, Carme Chacón volvió a interpretar los límites del protocolo -previa consulta a la Casa Real-, moderando esta vez la intensidad del maquillaje, optando por un peinado más convencional y matizando contrastes. En términos militares podríamos decir que la ministra corrigió el tiro sin abandonar la trinchera. De haber acudido con falda al Palacio Real, hoy estaríamos hablando de rendición incondicional. Tenaz y siempre con el gesto muy estudiado -quizá demasiado-, Chacón sobrevivió al telediario de las tres.

Vayamos a lo serio. Occidente se la juega en Afganistán. Después de casi nueve años de ocupación, los progresos en la edificación de un Estado mínimamente democrático y autónomo del fanatismo islamista son muy escasos, por no decir que inexistentes. La Administración que preside Hamid Karzai, el hombre que luce las mejores túnicas de seda de Oriente, se ha demostrado corrupta, ineficaz y tramposa. Karzai apenas gobierna más allá de los muros de Kabul. El país sigue anclado en la edad media, el cultivo de opio no conoce límites y al amparo de sus beneficios el talibán ha recuperado prestigio e influencia ante los jefes tribales, verdaderos señores del país. El talibán acecha. Combates, escaramuzas y atentados son cada vez más numerosos, con el consiguiente incremento de muertos y heridos en las tropas de los 37 países de la misión Isaf.

Afganistán comienza a rimar con Vietnam y ese no es el mensaje que los gobiernos occidentales vendieron a sus electores. No es una misión de paz. Es una misión de guerra, de guerra latente, de guerra intermitente, pero de guerra. En el sondeo del Instituto Noxa publicado el pasado fin de semana por La Vanguardia, un 60% de los encuestados se pronunciaba por la retirada de tropas de Afganistán. José María Aznar se metió en el infierno de Iraq con el 80% en contra. ¿Le queda a José Luis Rodríguez Zapatero un margen de 20 puntos?

Azuzado por los republicanos que le acusan de blando ante la amenaza terrorista, el presidente norteamericano, Barack Obama, exige una mayor implicación europea. España enviará 500 soldados más en el 2010 y otros 19 países de la Isaf también han comprometido más tropas. El próximo día 28 de enero una conferencia internacional convocada en Londres tratará de redefinir la estrategia occidental. Se pretende acelerar la formación y adiestramiento de un ejército afgano fiel al oficialismo, que permita evacuar cascos azules en los años venideros. En febrero de 1989, retirado el último hombre del Ejército Rojo al otro lado del río Amu Daria, los oficiales afganos que se mantuvieron fieles a los rusos fueron ahorcados por el talibán en las farolas de Kabul.

Afganistán no está para muchos eufemismos. La ministra Carme Chacón evitó ayer las dulces referencias a la paz del primer zapaterismo y reconoció sin ambages que la misión afgana es muy peligrosa. “Es la misión más dura, más compleja y más arriesgada en las que han participado las fuerzas armadas españolas en veinte años de labor en el exterior”, dijo.

El Rey reforzó su alerta con otra apelación: concienciar a la sociedad de que la política de Defensa es parte de la cultura democrática, “estrechando los vínculos entre la sociedad española y sus fuerzas armadas”.

Publicado por Reggio's

7 Enero, 2010, a las 9:12 am

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