Energia solar… el fin del dinero gratuito, de Daniel Lacalle en El Confidencial
Ya les alertamos en esta columna. Mucho cuidado con los valores solares que se recalentaron al calor del apagón nuclear alemán y otras noticias macroeconómicas. Pues bien, el sector solar se ha desplomado de manera espectacular. Algunos de los movimientos son de vértigo, entre -33% y -56%.
En 1978, cuando los Sex Pistols dieron su ultimo concierto antes de autodestruirse, Johnny Rotten, el cantante, se despidió con la frase “?habéis tenido la sensación de haber sido timados?”. El inversor en valores solares debe sentirse de manera parecida.
La razón por la que el sector se desploma es doble: Las mismas primas que lo crearon lo están destruyendo. Los gobiernos crearon con ellas una señal falsa de precio y de demanda que ha llevado al nivel de sobrecapacidad actual.
En este entorno, un sector en el que las mismas empresas que instalan paneles globalmente se quejan de que son incapaces de generar retornos superiores a 10% (IRR) con un 80% de deuda es cuando menos sorprendente. Y piden otros diez años de subvenciones y garantía de instalación. Sorprende porque esa queja es la misma por parte de las mismas empresas multinacionales sea en Estados Unidos, donde la prima (fotovoltaica) es $140/MWh, que en Alemania, donde la prima es de €230/MWh o en España, donde somos los campeones del subsidio chollo-prix a €320/MWh. O sea, que las mismas empresas con costes de poli-silicona internacionales, tecnología internacional y equipos globalmente aceptados sufren en distintos países aunque la diferencia entre subvenciones se triplique entre unos y otros países.
Si el sector quiere ganarse la credibilidad del mercado, tendrá que demostrar que puede competir y generar retornos adecuados en un entorno en el que Papá Estado no le garantice tanto el crecimiento como el margen de beneficio y la financiación. Porque para eso, que reconozcan que son agencias estatales, no empresas privadas.
Tendemos a pensar que el sector mejorará su posición siempre que las medidas gubernamentales apoyen el crecimiento de volúmenes, ya que la caída de costes abaratará el proceso y estimulará el retorno de los proyectos aunque se reduzcan las primas. Pero no es así. Porque el sector empieza ya de partida con una sobrecapacidad de casi el 65% y las necesidades de capital circulante y la deuda corporativa se come el beneficio de la caída de costes.
Los productores chinos, pero ojo, algunos europeos muy grandes también, carecen de cualquier tipo de disciplina financiera, y sus decisiones de inversión son puramente políticas, lo que lleva al nivel de sobrecapacidad a niveles espectaculares. Calculen. Un mercado de 18-20GW (gigawatios) de instalaciones anuales donde los productores chinos de módulos solares tienen capacidad (solo ellos) de 50GW anuales y los productores de poli-silicona están subiendo de 28 a 40GW entre 2009 y 2010. Toda la cadena de “valor” (valor es un termino debatible aquí) de producción solar, desde poli-silicona, laminas, células a módulos se encuentra en proceso de expansión, con casi 10GW adicionales en 2011, mientras la demanda se mantiene, si lo hace, en 17-20GW anuales.
En el centro de este problema se encuentra una industria centrada en el dinero fácil, el retorno garantizado y el crecimiento planificado desde fuera, donde nadie se paró a pensar que la capacidad productiva era exagerada. Por eso, hoy con los costes de producción cayendo un 40% anualmente, las empresas siguen generando retornos tan pobres. Y eso mata a la percepción popular de la energía solar. El consumidor no entiende cómo es posible que, si los costes caen de tal manera, las empresas demanden que se mantengan los subsidios y se garanticen los volúmenes. La fiesta del dinero gratis y del crecimiento eterno en el que no importa el coste. Por eso se llegó a la situación por la que las empresas soportan endeudamientos (a nivel holding y a nivel proyectos) que no permiten competir a la energía solar que ellos mismos producen a pesar de la eficiencia, algo que si se ha visto con el viento, ya que sin subsidios 6-10 veces superiores al precio de mercado de la electricidad se ven abocados a la quiebra.
Para poner en contexto, la sobrecapacidad no cae porque las barreras de entrada y el coste de esa capacidad son muy bajos, lo cual debería ser bueno para el consumidor, pero el endeudamiento y los costes de los operadores se comen los retornos en capital circulante. Y, como las bombas de pulso de las novelas, si te paras, te mueres.
La energía solar fotovoltaica es buena, y podría ser rentable con respecto a otras energías (grid parity) en tres años si el nivel de capacidad excedentaria actual, la guerra de precios en los materiales y los módulos se traspasaran al consumidor en menores precios.
Pero el problema es la deuda de las empresas involucradas y su incapacidad de generar retornos superiores al 10% en proyectos mega-endeudados. El consumidor, por tanto, tiene que financiar la fase de expansión megalómana que se generó por la señal falsa de precio de las subvenciones y el consumidor también tiene que pagar por los errores de planificación. Un negociazo. Por eso se demandan los mismos subsidios a pesar de que los costes caigan un 40%. Y como estas empresas no tienen ningún incentivo para reducir capacidad, dentro de tres años (como ha pasado ya desde el 2007) tampoco estaremos en “grid parity”.
Si fuera cínico, pensaría que los gobiernos han utilizado a este sector para darles la droga, financiar la expansión y luego quitársela, para bajar la tarifa del consumidor, pero desafortunadamente les veo mucho más orientados a mantener vivo al sector a base de precios excesivos. Una cosa es financiar la expansión de una tecnología en su fase de lanzamiento, pero casi seis años después no se puede hablar de “lanzamiento”.
Los retornos de las empresas solares están siendo cercenados precisamente por los enormes subsidios. Creando señales falsas de demanda, de precio, y por consiguiente, de capacidad de suministro. Y además incentivando la falta de disciplina financiera. Ahora el sector esta en horas bajas por su política expansionista. ¿Es temporal? Habrá que verlo. Porque si “temporal” significa “cinco años”, vamos a ver quiebras de cualquier manera, y lo que es claro es que la caída de márgenes no es temporal.
La energía solar, y fotovoltaica en particular, en si misma no es un problema. El endeudamiento excesivo y el efecto llamada de los gobiernos, que vienen y van por definición, han creado el problema, puramente financiero, en una industria en la que los costes han caído un 75% en dos años y que debería ser la más barata, no la más cara, desde hace ya años. Y el consumidor no tiene por qué pagar por los errores de empresas privadas ni de sus gobiernos.
