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Periodismo de opinión en Reggio’s

La Europa de las personas, de Lluís Foix en La Vanguardia

Hay que recuperar las ideas humanistas y progresistas que hicieron posible la convivencia

Se nos recomienda desde los centros de perspectiva y de análisis de datos que compremos cinturones con varios agujeros libres porque vienen tiempos de precariedades que afectarán más a las sociedades ricas que a las pobres. El adelgazamiento personal y colectivo se impondrá como el hecho más natural, como una consecuencia del pensamiento político del momento, que ya no consiste en compartir la riqueza y el crecimiento, sino en dividir las estrecheces y el sufrimiento.

Vienen tiempos difíciles en todos los campos. Es el sentimiento general que expresan los políticos y también temen las gentes corrientes. Hay miedo a no encontrar trabajo o a perderlo; se teme que el edificio monetario del euro en el que se sustenta buena parte de Europa se desplome y que el nacionalismo de los estados vuelva a deshacer el camino andado en la prosperidad, la convivencia y el respeto a los largo de sesenta años.

¿Qué va a pasar?, nos preguntamos cada día al no poder controlar la velocidad de los cambios que observamos en la economía, la política, la ciencia, las nuevas tecnologías y todo el panorama del progreso que nos obliga a cambiar de hábitos si no queremos quedar descolgados de los usos que comparten miles de millones de ciudadanos planetarios.

La inseguridad se manifiesta en los sistemas democráticos pero también hace tambalear a los dictadores que no pueden frenar a multitudes que deciden lanzarse a la calle arriesgando sus vidas ante la policía o el ejército para obtener la libertad.

El hecho es que en Europa hemos dejado de pensar en la solidaridad cayendo en un egoísmo nacional y particular que se aleja velozmente de la idea comunitaria que inspiró a quienes pusieron las primeras piedras de lo que hoy es la UE.

Pienso que estamos ante un momento de grandes oportunidades para todos si se recuperan las ideas del esfuerzo, el trabajo, la preocupación por el otro, por el bien común, por aquellos que están en la cuneta social, por defender la dignidad y la libertad de las personas, vinieren de donde vinieren y piensen como les parezca. Europa debe recuperar el humanismo que cultivaron en tiempos de rupturas sociales personajes como Erasmo de Rotterdam y Tomás Moro y que, varios siglos después, impulsaron los fundadores de la CEE sobre las cenizas de un continente devastado.

Si nuestras discusiones se centran exclusivamente en la deuda, el déficit, los bonos, los mercados, los bancos centrales y todo el lenguaje monetario que nos apabulla, volveremos a entrar en la barbarie. En Europa hay muchas cosas. Pero lo más importante que hay son personas, unos 500 millones, que habíamos encontrado un instrumento para convivir y progresar que ahora está en cuestión. Más ideas, más humanismo y menos contables.

Publicado por Reggio's

15 Diciembre, 2011, a las 7:15 am

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