La hora de los mercados: un examen de credibilidad y confianza, de Enrique Pérez-Hernández en Expansión
en primer plano
El sistema bancario español ha resistido durante los dos primeros años de la crisis sin necesitar inyecciones significativas de capital por diversas razones: una buena regulación, una intensa supervisión, la especial dedicación a un negocio minorista bien gestionado, soportes como el sistema de provisiones o la ausencia de inversión en operaciones e instrumentos de financiación complejos.
Sin embargo, es evidente que los doce años de expansión “vigorosa” generaron muchos desequilibrios en la economía y en el sector bancario. Estos desequilibrios afectaron a todo el sistema, pero de forma más significativa a las cajas de ahorro.
Con el Real Decreto 2/2011 que eleva los requisitos de capital para las entidades financieras se ha entrado en una nueva fase en el proceso de reestructuración, que se centra en la recapitalización de las entidades que lo necesitan, además de incentivarlas a traspasar su actividad financiera a un banco para favorecer su acceso a los mercados de capitales y de financiación mayorista y someterse a la disciplina de mercado.
La vía elegida por algunas de ellas es la salida a bolsa; entre ellas destaca por su dimensión y el valor de la franquicia Bankia, nueva marca bancaria resultado de la integración en un SIP de 7 cajas de ahorro en el Banco Financiero y de Ahorros (BFA). Este banco no cotizado ha traspasado a Bankia todo el negocio bancario y una parte de la cartera financiera e industrial mientras que el BFA (titular del 100% de Bankia hasta su salida a bolsa) conserva el suelo y financiación para suelo en situación subestándar y mora, importantes participaciones financieras e industriales, las emisiones a largo plazo, preferentes, subordinadas y avaladas, y las ayudas del FROB (4.465 millones de euros).
El proceso de fusión “fría” ha sido muy complejo y se ha realizado en un tiempo récord. Actualmente, Bankia está inmerso en su proceso de salida a bolsa con el objetivo de captar entre 3.000 y 4.000 millones de nuevo capital a través de una OPS. El objetivo es cumplir los requisitos de solvencia del Real Decreto: el 8% si la entidad cotiza (necesitaría 1.775 millones de euros) o el 10% si no lo hiciera (necesitaría 5.775 millones). Su nivel actual de solvencia es del 7,8% y, tras la colocación en bolsa espera alcanzar entre un 9,6% y un 10,1%. Además, la provisión genérica de 1.700 millones es un colchón adicional y estaría disponible para reforzar capital en caso de que fuera necesario.
Destaca en el caso de Bankia el importante valor de la franquicia y el peso específico que tiene en el sistema en España: primer banco por activos (281.000 millones), uno de los líderes por clientes (más de 11 millones) y segunda por red de sucursales (3.864) depósitos, créditos y emisión de tarjetas, con cuotas de mercado que oscilan entre el 10 y el 12%.
Por el lado del activo, la entidad ha efectuado un importante saneamiento y puesta a valor de mercado, destinándose a este concepto 9.200 millones en la cuenta de resultados del 2010.
Además, la corrección del exceso de capacidad se está llevando a cabo de una forma acelerada sobre los objetivos previstos: más del 60% en plantilla, más de la mitad de las sucursales y una integración tecnológica completada en un 90% y que debería estar terminada para el segundo trimestre del 2011.
Standard & Poor`s le ha concedido al nuevo banco una calificaron de A- (antes de la salida a bolsa y sin tener en cuenta el nuevo capital privado que capte). La posición de liquidez es sólida con los vencimientos cubiertos hasta 2013, siendo previsible si la OPS llega a buen término, una mejora del ráting y un consecuente descenso de costes de financiación.
La presentación a inversores de su equity story no es la de una historia de crecimiento, apoyada en una economía en expansión sino de unas ganancias de eficiencia, de reestructuración (cabe esperar una reducción de la ratio de eficiencia al entorno del 40%), y de una intensificación de la venta cruzada (para aumentar el número de productos por cliente y mejorar la rentabilidad). Una de las claves para el éxito de la operación será que la entidad adopte las mejores prácticas de gobierno corporativo; en este sentido, el actual accionista único de Bankia, en un hecho relevante comunicado a la CNMV, ha acordado dos importantes medidas:
-Aprobar un texto refundido de los estatutos sociales con el fin de adoptarlos a las exigencias y prácticas de gobierno corporativo de las sociedades cotizadas
- Designar la composición del Consejo de Administración que estará compuesto de 15 miembros (3 ejecutivos, 6 dominicales y 6 independientes), personas con larga experiencia y reconocido prestigio; además, y de acuerdo con lo establecido en los nuevos estatutos sociales, el Consejo de Administración de Bankia ha acordado la constitución de una comisión ejecutiva, un comité de auditoría y cumplimiento, una comisión de nombramientos y retribuciones, y una comisión delegada de riesgos; se trata así de dar a los órganos de gobierno pluralidad y profesionalidad.
La situación actual de los mercados es muy complicada y, en particular, en el mercado primario de renta variable. De ahí que el precio de salida sea un elemento clave. En la actual coyuntura todo el sistema bancario europeo cotiza ligeramente por debajo de su valor contable y en el caso español oscila entre el 0,5 y el 0,9.
La CNMV exigirá que en el proceso de formación del libro de órdenes los tramos institucionales español y extranjeros tengan un papel importante (40% al menos de peso sobre el total y un mínimo de 200 inversores). En todo caso, será el mercado el que determine el nivel de demanda y el precio de salida pero lo que parece innegociable para mejorar la credibilidad y atraer la confianza de los inversores es, además de la mejora del gobierno corporativo, una gestión orientada a la creación de valor para el accionista.
Enrique Pérez-Hernández. Profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB). Universidad Complutense de Madrid.
