O se crea riqueza o vamos hacia la miseria, de Lluís Foix en La Vanguardia
Mariano Rajoy ha tomado muy pronto la medicina que Rodríguez Zapatero tuvo que tragarse en mayo del 2010, en contra de sus criterios, sus promesas y sus convicciones. Todavía resuenan los ecos en los que el presidente Rajoy alardeaba en los mítines de que no subiría impuestos porque su idea era que una mayor presión fiscal dificultaba el crecimiento.
El penúltimo día del año anunció una subida del IRPF, después de haberlo consultado con Berlín y Bruselas dejando de lado los compromisos electorales adquiridos. Si un giro así se produce en la segunda reunión del Gobierno, pueden esperarse más sorpresas en este año 2012 que, según Merkel y Sarkozy, será mucho más dramático que el que hemos dejado.
En las cuestiones económicas importantes, por lo tanto, la autonomía de Rajoy no será mayor que la de Zapatero. Lo mismo cabe decir del president Mas y del resto de presidentes autonómicos que se han despertado ahora con medidas de austeridad antes de que las fases siguientes de las tijeras de Rajoy anuncien recortes de mayor cuantía. La novedad que nos ha traído esta crisis es que los gobiernos locales y nacionales han visto reducidos sus ámbitos de decisión, que vienen dados desde instancias superiores. No tendría inconveniente en que Europa tuviera una sola voz y que el presidente europeo fuera democráticamente por todos los europeos.
Lo que no puede perdurar es que decisiones tan importantes como designar un primer ministro, Monti en Italia y Papadimos en Grecia, no sea decidido por italianos y griegos sino por gobiernos e instituciones que no son responsables ante los que tienen que aplicar las medidas que vienen de capitales lejanas. Quiero pensar que de esta crisis saldrá una idea reforzada de democratizar las instituciones europeas y hacerlas así más legítimas y menos burocráticas ante millones de ciudadanos.
De las restricciones, recortes, ajustes y disminución de la capacidad adquisitiva no va a crearse empleo y tampoco se va a crecer. Desde los conocimientos económicos que sugiere el sentido común, no saldremos de esta crisis hasta que alguien cambie de discurso y encuentre una vía para estimular el trabajo, generar consumo y crear empleo. El capitalismo se agrietó hace ochenta años. Ahora vuelve a estar averiado por la equivocada gestión que se ha hecho del mismo. O se crea riqueza o la miseria se expandirá.
