Reggio’s

Periodismo de opini贸n en Reggio’s

Reducir la eurozona o crear una uni贸n fiscal, de Wolfgang M眉nchau en Expansi贸n

Financial Times

Me sent铆 desconcertado cuando Wolfgang Sch盲uble, el ministro de Finanzas alem谩n, propuso un Fondo Monetario Europeo (FME). No me esperaba algo as铆. 驴Era un intento por desviar la atenci贸n del rescate que se avecina de Grecia, tal y como me sugiri贸 un observador? No parece veros铆mil. 驴O tal vez supone un cambio genuino en la postura de Alemania? 驴Me hab铆a perdido algo?

Cuando le铆 minuciosamente la propuesta completa, la niebla se disip贸 鈥搊 tal vez es que mi confusi贸n aument贸 a煤n m谩s鈥. Me di cuenta de que el FME no es m谩s que una cortina de humo. Lo verdaderamente importante de esta propuesta es que los pa铆ses podr铆an abandonar la eurozona sin salir de la UE. No se trata de dar apoyo a los pa铆ses con problemas, sino de ayudarles a salir.

El mensaje pol铆tico del plan Sch盲uble es que Grecia ser谩 el 煤ltimo rescate de la historia. A medida que avanzaban los preparativos para un rescate, la reacci贸n de la opini贸n p煤blica alemana se ha vuelto m谩s hostil. Si el plan Sch盲uble estuviera en vigor, Grecia ya habr铆a salido del euro. Es dif铆cil concebir una situaci贸n bajo ese plan en la que un pa铆s simult谩neamente cumpla el criterio para recibir ayuda, y la necesite.

La postura alemana es transparente, consistente y equivocada. Se reafirma con cada nueva resoluci贸n de su tribunal constitucional. El consenso en Alemania es que la divisa 煤nica debe asentarse sobre los pilares de la estabilidad de los precios y la rectitud fiscal. Esto, l贸gicamente, implica que todos los ajustes deben realizarse a trav茅s del sector privado o de las cuentas corrientes. El actual clima global no hace esta 煤ltima opci贸n muy probable, as铆 que todos las modificaciones recaer谩n sobre el sector privado. Si la vida en la eurozona se hace intolerable, la salida se convertir谩 en el mecanismo de resoluci贸n de un impago. Y cuando se incluye la posibilidad legal de una salida, la din谩mica econ贸mica y pol铆tica cambia, y la amenaza de un abandono podr铆a convertirse en una profec铆a que conlleve su propio cumplimiento. Esto no se aplica s贸lo a Grecia, sino tambi茅n a una serie de pa铆ses que han perdido competitividad frente a Alemania.

Antes, daba por hecho que Alemania ten铆a intereses nacionales en preservar la eurozona, ya que sus exportadores son los que m谩s se benefician de una tasa de cambio estable. Por lo tanto, pens茅 que Alemania 鈥損ese a la ret贸rica鈥 har铆a lo que fuera necesario en 煤ltima instancia para evitar una ruptura. Ser铆a lo m谩s racional. Pero creo que estaba equivocado.

Adem谩s, el plan Sch盲uble no contiene ninguna disposici贸n que en alg煤n momento pudiera ser vinculante para Alemania. Le permitir铆a seguir adelante, sin obst谩culos, con su estrategia econ贸mica unilateral para erradicar el d茅ficit presupuestario en 2016. Incluso si los gobiernos del sur de Europa tomasen conciencia y aceptasen la necesidad de efectuar profundas reformas, tendr铆an dificultades para reducir una diferencia competitiva con respecto a Alemania que sigue aumentando. Por lo tanto, no veo c贸mo va a encontrar el plan apoyo pol铆tico.

No habr铆a ning煤n problema con un FME como un sencillo sistema de seguro, financiado exclusivamente por pa铆ses con d茅ficit excesivos en su propio beneficio. Esto podr铆a hacerse mediante una mejora de la cooperaci贸n, que permita a un subconjunto de miembros de la UE 鈥揺n este caso la eurozona鈥 crear instituciones espec铆ficas.

La propuesta Sch盲uble en su estado actual exigir铆a un cambio absoluto en los tratados europeos 鈥搚 nadie quiere recorrer esa senda ahora鈥. Algunas de sus sugerencias son incre铆blemente extremas, privando, por ejemplo, a los pa铆ses con d茅ficit excesivos de sus derechos democr谩ticos de voto, o reteniendo los pagos de los fondos de cohesi贸n de la UE. No habr谩 mayor铆a en ninguno de estos aspectos, y mucho menos la unanimidad que exigir铆a un cambio de este tipo. Y a la inversa, dudo de que Alemania aceptase la creaci贸n de un mecanismo formal de rescate sin un refuerzo simult谩neo del pacto de estabilidad.

As铆 que la consecuencia m谩s probable es que la situaci贸n siga en un punto muerto.

Extraigo dos conclusiones principales de todo este desorden. La primera es que una uni贸n monetaria que comprenda a 16 o m谩s estados miembros de la UE exigir谩 en 煤ltima instancia una uni贸n fiscal en toda regla, o se ver谩 abocada al fracaso. En teor铆a, todo lo que se necesitar铆a es una autoridad que ordene a Alemania y a Espa帽a cambiar sus pol铆ticas. Pero en la pr谩ctica, resultar谩 imposible obligar a grandes pa铆ses soberanos a adoptar pol铆ticas contra su voluntad. El Consejo Europeo desempe帽ar谩 un papel m谩s importante en la futura coordinaci贸n pol铆tica, pero ser铆a de ingenuos pensar que los l铆deres europeos abordar谩n el problema de los desequilibrios internos, cuando ni siquiera lo reconocen. Si lo que se quiere es tratar el problema extremo de la negociaci贸n de un nuevo tratado, habr铆a que abordar una uni贸n fiscal, en lugar de malgastar recursos en un fondo monetario trucado. Desde luego, es algo que no suceder谩.

La segunda conclusi贸n es que a煤n es posible una uni贸n monetaria basada en normas, pero s贸lo entre un grupo de pa铆ses similares 鈥揺n t茅rminos de desarrollo econ贸mico, y de actitud hacia la pol铆tica econ贸mica鈥. S贸lo un n煤mero relativamente peque帽o de pa铆ses es capaz de sostener una uni贸n monetaria con Alemania desde el punto de vista pol铆tico y econ贸mico.

La propuesta Sch盲uble me dice que el conservadurismo alem谩n anhela la segunda opci贸n. Deber铆an tener cuidado con lo que desean. De una forma u otra podr铆an acabar consigui茅ndolo.

The Financial Times Limited 2010. All Rights Reserved

Publicado por Reggio's

16 Marzo, 2010 a las 9:03 am

Colgado en: Econom铆a

Autor:

Las auditoras necesitan limpiar su imagen, de Rachel Sanderson en Expansi贸n

Financial Times

Las acusaciones sobre la implicaci贸n de Ernst & Young en la quiebra de Lehman Brothers abrir谩n un debate de mayor trascendencia sobre lo que hasta ahora ha sido uno de los aspectos menos analizados de la crisis financiera 鈥揺l papel desempe帽ado por las auditoras鈥.

El informe de Anton Valukas sobre la mayor bancarrota en la historia de EEUU ha sacudido la industria contable con sus duras cr铆ticas contra la auditora de Lehman, E&Y, una de las Cuatro Grandes firmas. En especial, su conclusi贸n que apunta a la existencia evidencias veros铆miles de que E&Y no cumpli贸 con las normas de la profesi贸n ha da帽ado la confianza.

El informe centra sus acusaciones en el hecho de que E&Y no diera paso alguno para poner en duda el hecho de que los ejecutivos de Lehman no revelaran la ocultaci贸n de 50.000 millones de d贸lares (36.299 millones de euros) mediante transacciones temporales fuera de balance conocidas como Repo 105, que mejoraron la posici贸n financiera del banco.

Las denuncias contra E&Y, aunque excepcionales, dan alas a un creciente lobby que cuestiona el prop贸sito de las auditoras a la hora de ofrecer a los inversores una imagen real de la salud financiera de una empresa.

Algunos expertos en contabilidad creen que el informe sobre Lehman ha dejado patente la necesidad de perfeccionar la ideolog铆a detr谩s de la comunicaci贸n de los resultados financieros para que no se oculten maniobras como las operaciones fuera de balance a los inversores. Exponen que es necesario un debate internacional al m谩s alto nivel que incluya al Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad, el organismo encargado de fijar los est谩ndares contables. Su presidente, Sir David Tweedie, se reunir谩 con los ministros de Finanzas en la cumbre del Ecofin que tendr谩 lugar en los pr贸ximos d铆as.

Stephen Haddrill, director del Consejo de Informaci贸n Financiera, el regulador brit谩nico de la industria, se encuentra entre los que creen que 鈥渓as auditoras han hecho exactamente lo que se les ha pedido鈥. 鈥淧ero debemos preguntarnos si necesitamos que hagan m谩s en el futuro鈥.

Tal y como han se帽alado pol铆ticos y reguladores, las cuatro grandes firmas 鈥揚wC, KPMG, Deloitte y E&Y鈥 elaboraron informes sobre otros bancos en plena crisis. Tambi茅n cobraron importantes honorarios. E&Y recibi贸 27,8 millones de d贸lares por la auditor铆a de Lehman, Deloitte gan贸 17 millones de libras (18,7 millones de euros) por su informe sobre Royal Bank of Scotland, y KPMG cobr贸 9 millones de d贸lares por su estudio de HBOS, seg煤n una investigaci贸n del Parlamento brit谩nico. PwC recibi贸 1,8 millones de libras por el 煤ltimo a帽o de su estudio de Northern Rock. Sin embargo, no hay ning煤n indicio de que estas firmas no cumplieran con los est谩ndares profesionales que se exigen en estos casos.

Los cr铆ticos se帽alan que la cultura del marcado de casillas fomentada por la industria en los 煤ltimos 5 a 10 a帽os, una t茅cnica que ayuda a las firmas a defenderse frente a posibles demandas, les ha restado autoridad. Aseguran que las acusaciones contra E&Y son un buen ejemplo. La respuesta de la firma al informe de Valukas es que la quiebra de Lehman fue el resultado de acontecimientos sin precedentes en los mercados. Tambi茅n se atiene a su 煤ltimo informe sobre la compa帽铆a, para el a帽o fiscal hasta el 30 de noviembre de 2007, se帽alando que las cuentas cumpl铆an con los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados (GAAP por sus siglas en ingl茅s) estadounidenses.

PwC, Deloitte y KPMG declinaron hacer declaraciones sobre el informe de Lehman, al igual que el regulador de la industria estadounidense. Importantes auditores de firmas rivales aseguran en privado que el informe de E&Y probablemente no cumpla con las normas contables de EEUU. Pero se帽alan que cumplir con los est谩ndares no siempre implica presentar la imagen m谩s clara de la salud financiera de una empresa. Repo 105 no es un truco financiero nuevo, sino una versi贸n de un viejo ardid contable 鈥搇a carga de los canales de distribuci贸n鈥. Tradicionalmente, los gestores han intentado maquillar las cuentas del final del trimestre inundando los canales de distribuci贸n de productos adicionales, con lo que registran ventas y beneficios, incluso pese a que a煤n no se han demandado esos productos.

Repo 105 tambi茅n es una estrategia de maquillaje. 鈥淪in embargo, el objetivo en este caso es el de deshacerse aparentemente de activos de baja calidad y de deudas simult谩neamente鈥, se帽ala Partha Mohanram, profesor de contabilidad de la Escuela de Negocios de Columbia.

Los expertos en contabilidad no creen que las secuelas de los informes de Lehman supongan un perjuicio letal para la reputaci贸n de E&Y, aunque el da帽o derivado de los costes por las demandas podr铆a ser significativo, al igual que el impacto a largo plazo sobre la credibilidad de la profesi贸n.

Steven Thomas, del bufete Thomas Alexander & Forrester LLP, cree que las continuas revelaciones est谩n da帽ando la confianza en la profesi贸n 鈥測 nos hace preguntarnos por qu茅 existen las auditoras鈥.

鈥淟o que me preocupa es que ellas solas se est谩n restando relevancia鈥, se帽ala.

The Financial Times Limited 2010. All Rights Reserved.

Publicado por Reggio's

16 Marzo, 2010 a las 9:02 am

Colgado en: Econom铆a

Autor:

Espa帽a no recuperar谩 su nivel de deuda precrisis hasta 2026, de Beatriz Amigot y Mar铆a Garc铆a Mayo en Expansi贸n

El control de la deuda ser谩 algo m谩s que una digesti贸n pesada. La hipoteca que Espa帽a est谩 pagando para salir de la crisis va a requerir esfuerzo y tiempo. Los expertos cifran que para digerir los 38,2 puntos que va a aumentar la deuda p煤blica desde su nivel previo a la crisis (36,1% del PIB) hasta el m谩ximo que prev茅 el Gobierno en 2012 (74,3%), habr谩 que esperar hasta m谩s all谩 de 2026.

Mirando la crisis de los 90 se aprecia que en Espa帽a el pico m谩s alto de deuda se dio en 1996 y que se tardaron 8 a帽os en volver a los niveles anteriores (a una media de compensaci贸n de 2,7 puntos del PIB al a帽o). Si, tomando esta referencia, aplic谩semos una f贸rmula parecida con el techo de deuda en 2012, se tardar铆an desde ese punto 14 a帽os en regresar al nivel previo a la crisis. Esto situar铆a el punto de retorno en 2026. 驴Lejos? Pues los expertos consideran que el patr贸n de recuperaci贸n de la crisis de los 90 es demasiado optimista para encajar con la situaci贸n actual.

驴Qu茅 nos diferencia de entonces?

En primer lugar, en la crisis de los 90 la recuperaci贸n fue en ‘V’. Es decir, se pas贸 de un PIB del -1,1% en 1993 a crecer en los ocho a帽os siguientes a una media superior al 3%. Ahora, sin embargo, la perspectiva apunta una mejor铆a m谩s lenta, con dos a帽os en negativo y crecimientos m谩s d茅biles. A juicio de Juan Ignacio Crespo, director europeo de Thomson Reuters, “reducir la deuda puede venir por dos caminos: que haya super谩vit, y van a pasar muchos a帽os hasta que lo haya, o que el volumen del PIB crezca considerablemente, y no parece muy probable que lo haga a tasas muy elevadas”.

Otra diferencia respecto a la d茅cada de los 90 es que entonces la construcci贸n tir贸 con fuerza de la econom铆a y ahora parece que ese cartucho est谩 agotado.

En esta coyuntura confluy贸 otro factor importante: el d茅ficit p煤blico era casi cinco puntos inferior al actual, con lo que el esfuerzo para volver a niveles aceptables era menor y, adem谩s, la exigencia de cumplir con el Pacto de Estabilidad (que marcaba como m谩ximo un 3% de d茅ficit) como requisito indispensable para entrar en el euro a帽ad铆a una gran presi贸n para que la econom铆a espa帽ola hiciera sus deberes.

A esto se suma que entonces la deuda aument贸 21 puntos y hoy se espera que lo haga en m谩s de 28 puntos, con lo que el camino de vuelta es m谩s largo.

En este escenario, la r谩pida correcci贸n del d茅ficit y la mejora del PIB contribuyeron tambi茅n a que el diferencial de la deuda espa帽ola respecto del bono alem谩n (referencia en la UE) menguara a cero y la carga de intereses disminuy贸 r谩pidamente. Sin embargo, a juicio de 脕ngel Laborda, director de Coyuntura de Funcas, “en estos momentos la prima de riesgo va a perdurar m谩s tiempo y los intereses por el pago de la deuda podr铆an pasar de suponer el 1,6% del PIB en 2007 al 3,7% en 2013″.

A estos factores, Laborda a帽ade uno m谩s: “las previsiones del Gobierno no se van a cumplir, yo barajo un escenario peor”. “Aunque va a haber consolidaci贸n fiscal es muy dif铆cil que se llegue al 3% del PIB de d茅ficit en 2013, mi previsi贸n es que en ese ejercicio todav铆a est茅 en el 5%”, explica.

“Tampoco creo que la deuda se pare donde prev茅 el Gobierno. El m谩ximo lo sit煤o en el 85% del PIB en 2014 (frente al dato oficial del 74,3% en 2013). En 2018 empezar谩 a haber super谩vit y la deuda se reducir谩 significativamente, pero todav铆a estar谩 en torno al 78%. Para recortar esa deuda igual hay que esperar m谩s all谩 de 2030″, asegura Laborda.

Crespo, de Thomson Reuters, coincide con estas previsiones: “hemos salido de la recesi贸n, pero se vivir谩n altibajos hasta 2018, as铆 que se seguir谩 esa 茅poca con d茅ficit. Con esta perspectiva, como pronto se llegar谩 a un nivel de deuda similar al anterior a la crisis dentro de doce a帽os”.

Jos茅 Luis Mart铆nez Campuzano, estratega de Citi, va m谩s all谩. “Volver a niveles de deuda del 36% del PIB parece improbable e innecesario plante谩rselo. En la 茅poca de los 90 se produjeron unos ingresos fruto de la vivienda que no volver谩n. Es un contexto macroecon贸mico dif铆cil de que se repita”, explica.

Laborda tambi茅n apunta en esta direcci贸n: “Igual tampoco hay que volver al 36%, con estar en torno al 60% del PIB (nivel que marca el Pacto de Estabilidad europeo) ya podremos estar m谩s tranquilos”.

Guillermo de la Dehesa, presidente del Centre for Economic Policy Research(CEPR), tambi茅n mantiene que “habr谩 que olvidarse durante un largo periodo de tiempo de las cifras de 2007″ y calcula que “para llegar a una deuda del 60% tendr谩n que pasar, aun as铆, entre seis y ocho a帽os”.

Adem谩s, “aunque tardemos a帽os en recortar el endeudamiento tampoco hay que verlo como un lastre o una herencia negativa para las generaciones futuras. Si el gasto p煤blico se utiliza bien sostiene empleos y suaviza la recesi贸n y eso tambi茅n es una buena herencia para las generaciones futuras”, concluye Laborda.

Ante este panorama, al menos nos queda un consuelo, que tengamos un nivel elevado no significa que no podamos financiarnos. A juicio de Crespo, “no habr谩 problemas para colocar la deuda. Ahora, hay liquidez suficiente, que no va a los mercados burs谩tiles, para invertir en deuda. As铆 que no se producir谩 el tan citado crowding out“.

Otro punto a favor: “la econom铆a espa帽ola tiene un nivel de impuestos y de gasto p煤blico sobre el PIB menor que otros socios europeos como los n贸rdicos. Esta menor presi贸n fiscal nos da cierto margen y, si fuera necesario, se puede utilizar esta v铆a para hacer frente al pago de la deuda”, explica De la Dehesa.

Noticias Relacionadas

Publicado por Reggio's

16 Marzo, 2010 a las 9:01 am

JFK y el D铆a Mundial de los derechos del consumidor, de M. Mart铆nez Garc铆a en Expansi贸n

芦Ser consumidor, por definici贸n, nos incluye a todos禄. La frase que enunci贸 un 15 de marzo de 1962 el entonces presidente John Fitzgerald Kennedy ante el Congreso de los Estados Unidos determin贸 la jornada elegida para celebrar el D铆a Mundial de los Derechos del Consumidor. La decisi贸n la tom贸 la International Organization of Consumers Union (IOCU), hoy Consumers International (CI), en 1983 y la raz贸n que esgrimi贸 fue el hist贸rico discurso que pronunci贸, 20 a帽os antes, JFK.

El l铆der norteamericano lanz贸 en ese momento afirmaciones que hoy permanecen todav铆a vigentes 鈥撀玸omos el grupo econ贸mico m谩s grande en el mercado, que afecta y es afectado por casi todas las decisiones econ贸micas p煤blicas y privadas… pero tambi茅n el 煤nico grupo importante cuyos puntos de vista a menudo no son escuchados禄, asever贸鈥 y fij贸, gracias a su alocuci贸n, un inequ铆voco punto de partida para las legislaciones sobre los derechos del consumidor por llegar. Lo hizo mucho antes de que la Asamblea General de Naciones Unidas aprobara, un 9 de abril de 1985, las directrices para la Protecci贸n de los Consumidores, que dotaban a sus derechos de reconocimiento y legitimidad internacional.

No parece mala idea repasar, tal d铆a como hoy, en qu茅 puntos incidi贸 Kennedy en su disertaci贸n y, de paso, reflexionar sobre su pertinencia y grado de cumplimiento en la actualidad. Los consumidores, explic贸 el presidente, deb铆an tener derecho a la seguridad, a la informaci贸n, a la libre elecci贸n, a la existencia de competencia de precios y a ser escuchados por los gobiernos en la formulaci贸n de sus pol铆ticas de consumo. Toda una declaraci贸n de intenciones que gener贸 normas a favor de un colectivo hasta entonces en situaci贸n de inferioridad respecto a las empresas y mejor贸 su calidad de vida.

La educaci贸n de las personas en su condici贸n de consumidores, una faceta cada vez m谩s importante, significa transmitirles la conciencia de que es necesario informarse, es decir, comprar sabiendo qu茅 adquirimos en realidad: componentes, fecha de consumo e ingredientes 鈥揺n el caso de tratarse de productos de alimentaci贸n鈥, fabricante y precio de venta de los art铆culos expuestos.

Tambi茅n, de que tenemos derecho a que aquello que se nos ofrezca no suponga ning煤n riesgo para nuestra salud y nuestra seguridad, algo que las administraciones deben garantizar en sus legislaciones. De que es posible y deseable manifestar nuestro parecer cuando as铆 lo estimemos en los 贸rganos oportunos y estar representados en asociaciones. Adem谩s, a la hora de elaborar una norma, el Ejecutivo ha de escuchar al Consejo Nacional del Consumo, la voz organizada de los consumidores. La reparaci贸n en caso de da帽os y perjuicios y la protecci贸n jur铆dica y t茅cnica en situaciones de debilidad son otros de nuestros derechos.

Muchos han sido los avances logrados en la materia desde aquel lejano 1962, sobre todo gracias a la formulaci贸n de normas, a la creaci贸n de estructuras administrativas con competencias para su ejecuci贸n y a la consolidaci贸n de los movimientos asociativos. Sin embargo, el consumidor afronta, en el presente, grandes retos como tal. En primer lugar, a la hora de proteger sus datos personales o en cuanto a la utilizaci贸n de sus pautas de consumo por parte de las compa帽铆as para enviarle publicidad y promociones, nuevos desaf铆os que plantean realidades como la emergencia del comercio electr贸nico y que exigen una actualizaci贸n de las normativas vigentes. Porque todos somos responsables de que las l铆neas maestras del discurso de JFK no caigan en saco roto.

Publicado por Reggio's

16 Marzo, 2010 a las 9:00 am

La Ley de Amnist铆a no ampara al franquismo, de Jaime Sartorius en El Pa铆s

Durante la 茅poca de la dictadura, la amnist铆a fue una de las principales reivindicaciones de las fuerzas democr谩ticas de la oposici贸n, encontr谩ndose a la misma altura que la exigencia de un Gobierno provisional, la reinstauraci贸n de las libertades y los estatutos de autonom铆a.

La necesidad de reconocer a los cientos de miles de ciudadanos que hab铆an sufrido todo tipo de represi贸n por sus actividades pol铆ticas de oposici贸n al franquismo constituy贸 una imperiosa necesidad de justicia, a la que siempre se opuso la voluntad implacable del dictador. Por eso, cuando se aprob贸 la solicitud de amnist铆a al Gobierno en el Congreso Nacional de la Abogac铆a, celebrado en Le贸n en 1970, la conmoci贸n social y pol铆tica fue enorme, provocando una serie de pronunciamientos a su favor de otros colegios profesionales e instituciones de todo tipo, que el Gobierno s贸lo pudo contener en parte declarando un mini estado de excepci贸n.

Al llegar la democracia y tras las elecciones del 15 de junio de 1977, la necesidad de promulgar una amnist铆a se convirti贸 en insoslayable. Sin su aprobaci贸n la credibilidad de la naciente democracia se resent铆a, por lo que los partidos pol铆ticos decidieron crear al efecto una Comisi贸n Parlamentaria a la que se encarg贸 la redacci贸n de un Proyecto de Ley por la que quedaran amnistiadas todas las personas que hab铆an sufrido cualquier tipo de represi贸n por oponerse al levantamiento armado contra la Rep煤blica y a la dictadura en defensa de las libertades p煤blicas.

Se trataba de amnistiar a los reprimidos por el franquismo, no a los franquistas, que ya se hab铆an autoamnistiado, de forma que fueron los partidos de izquierda y los nacionalistas con representaci贸n parlamentaria los que tomaron la iniciativa de redactar la ley, sin que los herederos de la dictadura ni siquiera aceptaran participar en la Comisi贸n Parlamentaria, ni votaran posteriormente a favor de una ley que no les afectaba.

No se entiende por ello las continuas referencias a la Ley de Amnist铆a como amparadora de los delitos cometidos durante la Guerra Civil y la brutal represi贸n practicada por la dictadura tras su conclusi贸n continuada mientras Franco vivi贸, cuando era una ley que no contemplaba tales supuestos.

Una mera lectura de su articulado permite comprobar que las medidas de gracia que aprueba se refieren 煤nicamente a los actos de intencionalidad pol铆tica y a los delitos y faltas tipificados en las leyes franquistas que pudieran haber cometido sus opositores. En ning煤n momento se mencionan los delitos que hubieran podido cometerse por la dictadura, por la sencilla raz贸n de que no eran considerados como tales por las leyes entonces vigentes.En caso de duda, toda disposici贸n legal habr谩 de tener en cuenta la voluntad del legislador, y nada mejor para entender 茅sta que examinar lo que fueron las discusiones en la Comisi贸n Parlamentaria redactora de la ley, sobre todo cuando el proyecto fue aprobado en su totalidad, sin modificaci贸n alguna, por el pleno del Congreso de los Diputados.

Los debates en la Comisi贸n se redujeron a un tira y afloja de los partidos democr谩ticos para que la amnist铆a fuera total y a un intento de los representantes de la UCD para limitarla en algunos temas conflictivos. De tal forma que para evitar falsas interpretaciones se fuerza en su art铆culo 2潞 a una casu铆stica, que de otra forma hubiera sido innecesaria, en la que no cupiera duda alguna sobre los supuestos comprendidos en la ley: como los delitos de rebeli贸n y sedici贸n, de los que fueron acusados los defensores de la Rep煤blica y otros muchos posteriores juzgados ante tribunales militares, hasta llegar a los integrantes de la Uni贸n Militar Democr谩tica (UMD), en los a帽os setenta; o los de objeci贸n de conciencia o guarda de secreto profesional y los de prensa y similares.

La 煤nica preocupaci贸n de los representantes de UCD fue que los referidos militares de la UMD no pudieran reingresar en el Ej茅rcito y que tambi茅n estuvieran comprendidos en la amnist铆a los delitos cometidos por autoridades, funcionarios y agentes del orden p煤blico en su actuaci贸n represora de las libertades, al encontrarse varias causas abiertas en su contra por homicidios, torturas y otras arbitrariedades en distintos juzgados y tribunales. Pero nada m谩s.

En la Comisi贸n Parlamentaria, y por mor de ser el m谩s joven de sus componentes, me nombraron secretario de la misma, encargado de la redacci贸n de las actas que recogieran lo tratado en las reuniones celebradas, y aunque tras la tercera reuni贸n desist铆 de ello, pues nunca fueron firmadas por sus componentes, s铆 conservo las primeras -sin validez legal- y numerosas notas de las discusiones. Ni una sola de ellas hace menci贸n a que la amnist铆a supon铆a el borr贸n y cuenta nueva de las responsabilidades en que hubieran podido incurrir los vencedores de la Guerra Civil.

Nadie plante贸 que la amnist铆a se ampliara a los delitos cometidos bajo el paraguas y en defensa de la dictadura. En primer lugar, porque Alianza Popular, su leg铆tima heredera, no quiso intervenir en la Comisi贸n Parlamentaria, a pesar de ser reiteradamente invitada a asistir, declinando la defensa de cualquier derecho en la misma. En segundo lugar, porque los franquistas vencedores en la Guerra Civil y en la posguerra no cre铆an que fuera necesario que les amnistiaran por las tropel铆as que hab铆an cometido, que no s贸lo no se persiguieron sino que se avalaron con total impunidad, estimando que estaban suficientemente protegidos por las leyes de la dictadura.

Por eso cuando leo o escucho en los distintos medios de comunicaci贸n el argumento de que la Ley de Amnist铆a impide la investigaci贸n de los hechos ocurridos durante la guerra y la posguerra y la b煤squeda de los restos de las personas represaliadas que fueron ejecutadas, estimo que se trata de una interpretaci贸n arbitraria y sin fundamento.

Que se busquen otras excusas y otras disposiciones legales en las que se puedan proteger de forma vergonzosa, pero que no se amparen en la Ley de Amnist铆a de 1977, que no se dict贸 para ellos.

Jaime Sartorius es abogado y fue miembro de la Comisi贸n Parlamentaria que redact贸 el proyecto de Ley de Amnist铆a, en representaci贸n del PCE.

Publicado por Reggio's

15 Marzo, 2010 a las 9:15 am

Si todos para uno, uno para todos, de Xavier Vidal-Folch en El Pa铆s

Alemania debe encabezar el apoyo a Grecia porque es el pa铆s l铆der de la UE, pero tambi茅n porque es el m谩s interesado en la estabilidad del euro. Hay que establecer un Fondo de Emergencia o un FME

Europa vuelve, hoy y ma帽ana, a examinar a Grecia. Pero sobre todo, a s铆 misma. El primer ministro griego, Yorgos Papandreu, ha prestado un enorme servicio, al acelerar el viaje hacia una verdadera uni贸n econ贸mica. Tras encajar el m谩s draconiano plan de austeridad, inici贸 su campa帽a contra los especuladores antieuro. Y puso a la Uni贸n Europea ante el espejo, anunciando que si 茅sta no cumple su parte del contrato, apoyar en caso necesario a Grecia, 茅sta recurrir铆a incluso al Fondo Monetario Internacional. Una salida equivalente a certificar la inanidad internacional de la moneda 煤nica. “Si Grecia cae, el euro deja de tener sentido”, apostillaba el presidente franc茅s, Nicolas Sarkozy.

De repente, ha cambiado el sesgo de la discusi贸n p煤blica. Ya no se enfatiza el peligro griego (que se exager贸; su econom铆a supone s贸lo un 0,3% de la eurozona), sino la necesidad de una respuesta europea. Menudean los enunciados de posibles recetas ad-hoc, a medida, para el caso (m谩s que posible) de que Grecia necesite ayuda con que evitar el encarecimiento excesivo de sus emisiones de deuda soberana, e incluso la suspensi贸n del pago de 茅sta.

Tres son las f贸rmulas comunitarias m谩s comentadas: avales de la UE para la deuda de sus Estados miembros con problemas; ampliaci贸n a la zona euro del fondo de 50.000 millones de euros del que dispone la Comisi贸n para apoyar a socios europeos exteriores al euro, ya usado para Rumania, Letonia y Hungr铆a; emisi贸n de deuda de alcance y respaldo europeo. Y dos son las f贸rmulas preferidas para un rescate bilateral, a cargo de algunos Estados. El aval a las nuevas emisiones de Atenas (unos 40.000 millones en lo que queda de a帽o); o la compra directa de esos bonos por la banca privada, sobre todo francesa y alemana (las m谩ximas tenedoras ya ahora), con el apoyo de la banca p煤blica de sus pa铆ses.

Si se produce una urgencia, habr谩 que recurrir a cualquiera de esas f贸rmulas o a variantes o vecinas suyas. Pero como ya han dejado claro los mercados, la cuesti贸n de Grecia no es s贸lo un asunto griego, sino el problema del euro: la necesidad de completar los mecanismos de la uni贸n monetaria y de avanzar hacia una uni贸n econ贸mica vinculante, no s贸lo voluntaria. Entre esos mecanismos, permanentes y preventivos, debe figurar un Fondo de Emergencia para eventuales rescates de pa铆ses, bien reglado y con unas condiciones de acceso tan duras como sea preciso (a fin de evitar el riesgo moral, o incentivo a la laxitud y la mala gesti贸n), pero claras y universales.

Lo l贸gico es que ese Fondo se nutra del presupuesto com煤n: disponer de un Tesoro blinda ante los reveses y permite reaccionar r谩pido, como demostr贸 Washington tras la quiebra de Lehman Brothers. Para ello habr铆a que ampliarlo, del 1% del PIB de los 27 en que hoy se cifra (133.800 millones), progresivamente, quiz谩 hacia el 2%. Ni siquiera se necesitar铆a llegar al entorno del 30% del presupuesto federal de EE UU, pues aqu铆 los jueces (que aplican el derecho europeo) y los m茅dicos y los militares son funcionarios estatales, y as铆 seguir谩n o mucho tiempo o siempre. La gesti贸n de ese Fondo podr铆a encomendarse a una autoridad distinta a la presupuestaria (que es la Comisi贸n), para sortear ciertas reticencias.

Una variante de esta idea acaba de ser lanzada por Daniel Gros, director del m谩s conspicuo think tank de Bruselas, el Center for European Policy Studies (CEPS) en comandita con un relevante economista del Deutsche Bank, Thomas Mayer, en un paper titulado C贸mo manejar una suspensi贸n de pagos soberana en Europa: hacia un Fondo Monetario Europeo. Ese FME ser铆a una copia continental del FMI, cuya intervenci贸n no conviene, argumentan, porque si el pa铆s problem谩tico se atrincherara (como Argentina en 2001) ser铆a incapaz de disciplinarlo, y el drama para el euro acabar铆a en tragedia. El FME plasmar铆a la proclamada solidaridad europea y ser铆a parad贸jicamente financiado por los pa铆ses m谩s incumplidores de los requisitos de Maastricht (tope de deuda del 60% del PIB; tope de d茅ficit del 3%), el aspecto m谩s pol茅mico de la sugerente propuesta.

Como un resorte, esta vez en positivo, el ministro de Hacienda alem谩n Wolfgang Schauble ha postulado para la eurozona una instituci贸n as铆, “con el mismo mando y los mismos poderes ejecutivos que el FMI”. 隆Cu谩nto ha llovido desde que el pasado 12 de febrero declarase al Frankfurter que “Grecia deber谩 ayudarse a s铆 misma (…) no veo que a los contribuyentes alemanes les corresponda el papel de rescatadores”! Otros conciudadanos suyos, como Jurgen Stark, el talib谩n y economista-jefe del Banco Central Europeo (BCE), ya protestan porque el FME “crear铆a un est铆mulo falso” y “minar铆a la aceptaci贸n del euro”. O como su antecesor Otmar Issing: “un rescate de Grecia ser铆a un desastre para Europa”. Pero lo que cuenta es que la canciller Angela Merkel apoya la idea, aunque duda de su viabilidad legal, sin antes, oh tortura, volver a reformar el Tratado.

Ella, pero sobre todo los militantes anti-rescate de un pa铆s socio, partidarios de dejarlo en la ruina (隆aunque no, por supuesto, a la banca privada del propio pa铆s!), leen restrictivamente el Tratado de Funcionamiento de la UE. Alegan que su art铆culo 123 proh铆be al BCE y a los dem谩s bancos centrales dar cr茅ditos o comprar deuda de los Estados: cierto, pero s贸lo a esas entidades, no a otras. Sostienen que el art铆culo 125 proh铆be el rescate: “La Uni贸n [tampoco los Gobiernos] no asumir谩 ni responder谩 de los compromisos de los Gobiernos”, reza su primer p谩rrafo. Pero una cosa es responder, y otra contribuir a resolver. Y la apariencia de rotundidad quiebra en el p谩rrafo tercero, que reconoce que la prohibici贸n deber铆a especificarse.

Y, sobre todo, olvidan que el art铆culo 122 (previo en numeraci贸n) legitima el rescate: “En caso de dificultades o en caso de serio riesgo de dificultades graves en un Estado miembro” producidas por cat谩strofes naturales o hechos excepcionales, se “podr谩 acordar una ayuda financiera de la Uni贸n al Estado miembro en cuesti贸n”.

Pues si las ayudas concretas son legales a la luz del Tratado, nada impedir铆a que se otorgasen a trav茅s de un mecanismo permanente, un Fondo de Emergencia o un FME, sin necesidad de reformarlo… todo ello con la venia del Tribunal Constitucional de Karlsruhe, cada vez m谩s nacionalmente quisquilloso en sus tres sentencias sobre Maastricht, el paso a la tercera fase de la moneda 煤nica, y el Tratado de Lisboa.

Si hasta ahora era el momento de Grecia, de que demostrase la seriedad olvidada, ahora ha llegado el de Alemania, de que evidencie el liderazgo necesario. De que deje ya en el ba煤l de los recuerdos el l贸gico enfado del contribuyente neto porque un gorr贸n tramposo false贸 sus cuentas e incumpli贸 sus compromisos, a su costa.

Ser谩 mejor apelar al inter茅s que al liderazgo. Porque la uni贸n monetaria ha beneficiado a todos. Con su estabilidad, que ahuyent贸 tormentas internas y movimientos especulativos externos durante un decenio. Con sus bajos tipos de inter茅s. Con la relevancia internacional de la divisa, configurada como moneda de reserva en mayor medida que el marco. Con su incitaci贸n al saneamiento de las finanzas p煤blicas.

Cierto que los pa铆ses menos pr贸speros, receptores netos (los mediterr谩neos y otros) hallaron en la pol铆tica estructural que facilit贸 su convergencia, una palanca esencial para su acceso al euro. Lograron una manguera de ayudas para modernizarse por una media anual de un 1% de su PIB. Pero a cambio, Alemania y otros contribuyentes netos afianzaron su super谩vit comercial (su d茅ficit fiscal es la contrapartida equitativa de aqu茅l) gracias a la ocupaci贸n industrial de los mercados menos desarrollados: tranv铆as alemanes Siemens en Atenas, fragatas francesas Frem en Pireo.

Adem谩s, Europa ha sido solidaria con la unificaci贸n de Alemania. Sus l盲nder orientales son la segunda zona receptora de ayudas estructurales. Y la unificaci贸n del marco oriental y el occidental oblig贸, antes, a una pol铆tica monetaria restrictiva, de altos tipos de inter茅s, exportada a todos. M谩s a煤n, la UE permiti贸 a Alemania (y a Francia) ejercer un heterodoxo diktat cuando fue ella la que en 2003 incumpli贸 los l铆mites del Pacto de Estabilidad. Hasta el punto que lo suspendi贸 y reform贸 en 2005 su reglamento para poder detraer de las cuentas de su d茅ficit “las contribuciones financieras para (…) la unificaci贸n de Europa”. 隆Menudo traje a medida! De modo que si todos para uno, tambi茅n uno para todos.

Publicado por Reggio's

15 Marzo, 2010 a las 9:14 am

Espa帽a incumple el Derecho internacional, de Manuel Oll茅 Ses茅 en El Mundo

LEGISLACI脫N

La Legislaci贸n espa帽ola en materia de recursos penales incumple el Derecho internacional. Cuanta m谩s condena se impone a un justiciable, sorprendentemente, menores son las garant铆as para verificar si fue justa o no. Es incompresible, y constituye una violaci贸n de derechos fundamentales, que una persona juzgada y condenada en una Audiencia Provincial o en la Audiencia Nacional por delitos con penas superiores a cinco a帽os de prisi贸n, o en un Tribunal Superior de Justicia en el caso de aforados regionales, s贸lo pueda interponer contra esa condena, como 煤nica posibilidad legal, recurso extraordinario de casaci贸n ante el Tribunal Supremo, que le impide la revisi贸n 铆ntegra de la condena; mientras que los condenados a penas que no excedan los cinco a帽os por juzgados menores (instrucci贸n, penal o central de lo penal) disfrutan del denominado derecho a la doble instancia o doble grado, a trav茅s del recurso de apelaci贸n que, en cierta medida, permite una revisi贸n casi completa de la condena.

Tampoco es de recibo que los aforados juzgados y condenados ante el Supremo, o que quienes hubieren sido absueltos en un primer juicio y posteriormente condenados en un segundo procedimiento, carezcan de la posibilidad de recurrir esa 煤nica condena.

Nuestra Constituci贸n no contempla expresamente el derecho al doble grado penal; sin embargo, esta garant铆a, cuando menos, se integra en el derecho a la tutela judicial efectiva y en el del debido proceso. Y es el propio texto constitucional el que indica que las normas relativas a los derechos fundamentales y garant铆as que reconoce la Constituci贸n se interpretan de conformidad con la Declaraci贸n Universal de Derechos Humanos y los convenios sobre esta materia ratificados por Espa帽a.

En este 谩mbito internacional, los compromisos adquiridos por Espa帽a se circunscriben al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol铆ticos (PIDCP) y al Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH). Estos dos instrumentos de Derechos Humanos, universal y regional, respectivamente, proclaman, en parecidos t茅rminos, el derecho de todos los condenados a que el fallo y la pena impuesta sean sometidos o examinados por un tribunal superior (art. 14.5 del PIDCP y art. 2 del Protocolo 7 del CEDH).

A pesar de este marco normativo, muchos justiciables, incursos en los supuestos planteados, y muy especialmente en el primero (insuficiencia del recurso de casaci贸n) han acudido, ante la negaci贸n por nuestros tribunales del derecho a la doble instancia plena, al Comit茅 de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que, despu茅s de estimar diferentes denuncias, ha evidenciado -con la salvedad de determinados casos en los que la prueba adem谩s de ser suficiente fue examinada con detenimiento en el primer juicio- que los fallos condenatorios no se revisaron 铆ntegramente porque, en contra del texto del PIDCP, lo imped铆a nuestro limitado recurso de casaci贸n. Asimismo ha dictaminado que tanto los aforados juzgados y condenados por el Supremo como las personas primero absueltas y luego condenadas, tienen el derecho a la revisi贸n de su sentencia por un tribunal superior. Aclara el Comit茅 que, aunque el PIDCP se remita al r茅gimen de recursos establecido en nuestra legislaci贸n interna, no supone dejar este derecho de revisi贸n a la discrecionalidad de nuestro legislador.

En estos casos, el Comit茅 no ha vacilado en declarar la violaci贸n del PIDCP y ha interpelado a Espa帽a -de acuerdo con la obligaci贸n contra铆da al ratificar el Pacto de hacer efectivos los derechos all铆 proclamados- a adoptar las medidas legislativas necesarias para evitar en el futuro situaciones similares. Y aunque estos dict谩menes del Comit茅 carecen de fuerza ejecutiva directa, y m谩s all谩 de que tampoco han sido asumidos por el Tribunal Constitucional, es evidente que, ante la ausencia de reserva alguna al citado art. 14.5 PICP por Espa帽a, sus recomendaciones deben cumplirse.

La respuesta espa帽ola no supera el mero voluntarismo. Hasta ahora, se ha modificado la Ley Org谩nica del Poder Judicial con el fin de otorgar la competencia org谩nica de la segunda instancia a determinados tribunales y se ha redactado un proyecto de ley procesal penal que permanece en el m谩s absoluto olvido. Sea cual sea la causa de esta omisi贸n legislativa, la incongruencia de nuestra norma interna con la internacional debe tener los d铆as contados. Espa帽a, por fin, ha ratificado el referido Protocolo n煤mero 7 del CEDH, que entr贸 en vigor el 1 de diciembre, y que, desde ese momento, pasa a formar parte de nuestro ordenamiento interno. Este Protocolo que proclama, en t茅rminos semejantes al PIDCP, el derecho a la doble instancia para todo condenado, impone, al chocar frontalmente con el actual r茅gimen jur铆dico del recurso de casaci贸n -supuesto de mayores quejas y cr铆ticas-, tambi茅n para la casaci贸n penal, el derecho a la revisi贸n 铆ntegra de la condena.

No obstante, el Protocolo establece, con car谩cter facultativo, a diferencia del PIDCP, que este derecho podr谩 exceptuarse para infracciones penales de menor gravedad, para las que afecten a los aforados y para las penas impuestas a los que fueron declarados culpables despu茅s de estimarse un recurso contra su absoluci贸n. Esta contradicci贸n entre el CEDH y el PIDCP es aparente. Las infracciones penales leves -y sin perjuicio de que en Espa帽a no es objeto de pol茅mica- el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha precisado que toda pena privativa de libertad, por m铆nima que sea, debe gozar del doble grado jurisdiccional. Y, por otro lado, y aunque, en principio, s铆 podr铆a suponer un impedimento para los restantes dos supuestos de reducid铆sima aparici贸n en la pr谩ctica judicial espa帽ola (aforados y los que en un primero momento fueron absueltos y despu茅s condenados), tampoco es obst谩culo alguno, porque esta facultad debe ejercerse en el sentido m谩s favorable al recurso de revisi贸n pleno, ya que el propio CEDH determina que los derechos que reconoce no pueden interpretarse en el sentido de limitar o perjudicar los Derechos Humanos y las libertades fundamentales reconocidos en nuestra ley o en otro Convenio del que seamos parte.

Conclusi贸n: los justiciables que se encuentren en estos supuestos detentan el derecho supranacional de ejercer los recursos impugnatorios necesarios que garanticen el derecho a la doble instancia plena y nuestro legislador la obligaci贸n, inexcusable, de incorporarlos en las normas correspondientes. Desde el 1 de diciembre de 2009, y en caso de incumplimiento legislativo y/o judicial, la 煤ltima palabra corresponder谩 al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, cuyas sentencias, a diferencia de los dict谩menes o recomendaciones del Comit茅, albergan fuerza obligatoria y ejecutiva.

Manuel Oll茅 Ses茅 es profesor de Derecho penal de la Universidad Rey Juan Carlos, y abogado y presidente de la Asociaci贸n Pro Derechos Humanos (APDHE).

Publicado por Reggio's

15 Marzo, 2010 a las 9:13 am

El coraz贸n de Wen Jiabao, de John M眉ller en El Mundo

AJUSTE DE CUENTAS

Wen Jiabao, primer ministro chino, cit贸 ayer al m谩s popular de los poetas de su pa铆s, Qu Yan, para poner de manifiesto su compromiso con un crecimiento equitativo. 芦Mi coraz贸n -recit贸 Wen- pertenecer谩 siempre a mis m谩s nobles esperanzas y para eso no tendr茅 ninguna excusa, incluso si muero nueve veces禄.

Las amenazas para la econom铆a china no son pocas. Por eso, aunque Qu Yan sea el poeta y patriota m谩s conocido de China y en su honor se celebre el Festival de los Barcos Drag贸n y las familias elaboren Zongzi (bolas de arroz envueltas en hojas de bamb煤), el primer ministro tuvo que centrar su comparecencia, tras el cierre de la legislatura de la Asamblea Nacional Popular, en aspectos mucho menos po茅ticos.

Su principal mensaje fue para resistir las presiones de quienes exigen una revaluaci贸n de la moneda china. 芦Nuestra moneda no est谩 subvaluada禄, dijo Wen y enseguida critic贸 a aquellos pa铆ses 芦que se dedican a acusarse con el dedo mutuamente o amenazan a otras naciones para que reval煤en sus monedas禄.

El yuan, cuya cotizaci贸n frente al d贸lar fue parcialmente liberada en 2005, pr谩cticamente volvi贸 al tipo de cambio fijo con la divisa estadounidense durante la crisis de 2008. El primer ministro chino contradijo ayer a los analistas y dijo que su moneda se ha apreciado un 21% frente al d贸lar desde 2005.

El Tesoro norteamericano tiene en la mira al yuan y se espera que a mediados de abril pueda calificar a China como un pa铆s con su moneda manipulada. Esto suele ser la antesala de sanciones comerciales.

Ayer, Wen tambi茅n tuvo argumentos para defenderse de posibles represalias. Casi la mitad de las exportaciones de su pa铆s corresponden a productos montados en factor铆as chinas pero donde todos los componentes son importados y el 60% de todo su comercio exterior corresponde a compa帽铆as extranjeras o a joint ventures con socios for谩neos. 芦Si se restringe el comercio con China, estar谩n perjudicando a sus propios pa铆ses禄, vaticin贸.

Advirti贸 tambi茅n que la econom铆a mundial corre el peligro de experimentar una recesi贸n en 芦W禄. Los altos niveles de desempleo en pa铆ses que son buenos clientes de China, los problemas de solvencia de algunos gobiernos que necesitan continuar endeud谩ndose (caso de Grecia y tambi茅n de Espa帽a) y la inestabilidad de los tipos de cambio podr铆an provocar que despu茅s de uno o dos trimestre de crecimiento, la riqueza mundial sufra una nueva y severa contracci贸n.

Wen critic贸 la falta de estabilidad del d贸lar y dijo que est谩 preocupado por la solvencia de EEUU. China es el principal tenedor de la deuda norteamericana con casi 900.000 millones de d贸lares.

En cuanto a la econom铆a local, donde muchos analistas coinciden en que la masiva inyecci贸n de dinero p煤blico efectuada el a帽o pasado para evitar que el pa铆s entrara en recesi贸n ha provocado algunas burbujas inmobiliarias y burs谩tiles de nivel local, Wen insisti贸 en que su principal temor es la inflaci贸n: 芦La inflaci贸n, junto a una distribuci贸n desigual de los ingresos y la corrupci贸n, pueden ser lo suficientemente fuertes como para da帽ar la estabilidad social e incluso la consolidaci贸n del poder estatal禄.

芦Durante mucho tiempo he suspirado y llorado por ver a mi gente inclinada ante penas y miedos禄, cant贸 Qu Yan. Ayer, Wen Jiabao, se sent铆a inspirado por el poeta popular chino. No en vano aprob贸 una importante reforma que da m谩s poder electoral a los campesinos. Pero no tuvo ni una palabra sobre la situaci贸n de la banca china, cuya situaci贸n ha sido objeto de devastadores informes en los 煤ltimos meses.

john.muller@elmundo.es

Publicado por Reggio's

15 Marzo, 2010 a las 9:12 am

Alcaldes, un 10, de Francesc-Marc 脕lvaro en La Vanguardia

El 24 de diciembre del 2001, a ra铆z de la nevada que afect贸 Catalunya y que puso en evidencia la muy deficiente respuesta del gabinete presidido por Jordi Pujol, escrib铆 lo siguiente en estas p谩ginas: “Desde el Govern de la Generalitat ha sido escandalosamente escasa la autocr铆tica (鈥) En cuanto a la autoridad, el papel de la Generalitat ante los servicios de inter茅s p煤blico prestados por terceros no ha estado a la altura, empezando por el esc谩ndalo del suministro el茅ctrico y su corolario de injustificables razones se帽aladas por la compa帽铆a. El poder pol铆tico del autogobierno es muy limitado, pero la autoridad que se ejerce dentro de las competencias traspasadas puede y debe tener la misma intensidad que en el caso del Gobierno central. Sin autoridad, la autonom铆a es s贸lo una ventanilla burocr谩tica para el ir tirando”. Como ustedes pueden ver, lo aplicado entonces al Govern de CiU sirve perfectamente para comentar hoy los 煤ltimos fallos de gesti贸n del tripartito. Vale el mismo an谩lisis, sin tocar ni una coma.

Algunos deber铆an guardarse sus teor铆as conspirativas, seg煤n las cuales, ellos, los que hoy gobiernan Catalunya, son v铆ctimas incomprendidas de manejos ocultos urdidos por una prensa que les tiene man铆a. 驴Se puede hacer m谩s el rid铆culo para escapar de la responsabilidad institucional? Ent茅rense, de una vez, especialmente los que se creen intocables o tienen la piel muy fina: si criticamos hoy los errores del conseller Saura y la falta de reflejos del president Montilla es porque antes hicimos lo propio con sus antecesores. Ning煤n alto responsable de cualquier administraci贸n puede eludir el escrutinio de la opini贸n p煤blica. Los pol铆ticos que estaban en la oposici贸n hace nueve a帽os saltaban de contentos cuando los medios pon铆an el foco sobre lo que no funcionaba al final del pujolismo. Estos mismos personajes, hoy en los bancos gubernamentales, quieren que el periodismo no ilumine su incompetencia.

Pero, m谩s all谩 del papel manifiestamente mejorable de los consellers implicados en la respuesta al temporal de nieve, m谩s all谩 de la falta de liderazgo del president Montilla, m谩s all谩 de la dejadez de las empresas el茅ctricas, de transportes y de telecomunicaciones que han dejado tirados a miles de ciudadanos, hay una buena noticia. Los alcaldes merecen un 10 por haber ejercido sus responsabilidades y tambi茅n las de las otras administraciones con diligencia y alto sentido del deber. Cuando critiquemos a los pol铆ticos en general, tengamos en cuenta lo ocurrido estos d铆as, para no ser injustos ni inexactos. Cuando nadie respond铆a, muchos ciudadanos s贸lo tuvieron a su lado a sus ediles, resolviendo problemas con pocos medios y mucha entrega. Esto debe subrayarse como un 茅xito de la buena pol铆tica, la que da la cara y est谩 cerca de la gente. Por ello debe escucharse con atenci贸n lo que exponen m谩s de 40 alcaldes gerundenses de distintos partidos, en un manifiesto que, sobre todo, trata de impedir que este caos se repita.

Publicado por Reggio's

15 Marzo, 2010 a las 9:11 am

Un a帽o perdido, de Antoni Marsal en La Vanguardia

Tribuna

En febrero del 2009 m谩s de un millar de empresarios del metal se manifestaron en el Palau de Congressos de Catalunya bajo el lema de la Crida del Metall Catal脿. En dicho acto, propusimos un dec谩logo de medidas urgentes entre las que sobresal铆an la necesidad de un pacto social contra la crisis y la mediaci贸n de la Generalitat en la consecuci贸n de un acuerdo entre entidades financieras e industrias. Un a帽o despu茅s, muchas de las medidas propuestas siguen centrando la agenda de nuestros pol铆ticos y tenemos m谩s de seiscientos mil parados m谩s鈥 En el documento se plasmaba tambi茅n la necesidad de comprensi贸n entre empresas, trabajadores, patronales y organizaciones sindicales. Desde entonces, los representantes del metal hemos recorrido instancias gubernamentales y no gubernamentales para soslayar la excepcionalidad de la coyuntura del sector y la urgencia de tomar medidas extraordinarias. Morosidad, financiaci贸n, cobertura del riesgo comercial, formaci贸n, agilidad en los ERE… En definitiva, para evitar cierres de empresas y destrucci贸n de empleo. Y el saldo resulta desalentador. En el 2009, el metal catal谩n ha perdido musculatura empresarial en un 11%, actividad productiva en un 23,5% y empleo en un 14,2%.

Todos debemos realizar un ejercicio de responsabilidad, al margen de cualquier injerencia pol铆tica y electoral. Situaciones excepcionales exigen medidas excepcionales y no rigidez de miras (que solamente conduce a callejones sin salida, que se saldan con m谩s cierres de empresas, menos inversiones nacionales y extranjeras y m谩s paro). No estamos hablando de rebajar el poder adquisitivo de los trabajadores, sino de moderaci贸n salarial y la regulaci贸n de los convenios. Es perverso hablar de aumentos de sueldo que perjudican nuestra competitividad cuando hay m谩s de cuatro millones de parados. 驴Qu茅 pasa con ellos? Y, sobre todo, 驴qu茅 debemos hacer por ellos?

No son defendibles incrementos salariales por encima del 3% en un sector en crisis -m谩xime cuando en los 煤ltimos a帽os ha mejorado notablemente el poder adquisitivo-, en el que las administraciones p煤blicas han concedido en ayudas m谩s de 4.000 millones de euros s贸lo con el plan Integral del Autom贸vil y en el que el n煤mero de parados se ha incrementado notablemente.

隆Por favor, no perdamos otro a帽o!

Antoni Marsal. Presidente de la Uni贸 Patronal Metal路l煤rgica.

Publicado por Reggio's

15 Marzo, 2010 a las 9:10 am

Espa帽a necesita reducir el d茅ficit y ajustar los salarios, de Jos茅 Barea en Cinco D铆as

A mi juicio dos decisiones fundamentales necesita Espa帽a para salir de la crisis: eliminar el d茅ficit p煤blico y ajustar los salarios y precios a su situaci贸n econ贸mica.

Dada la falta de transparencia del Gobierno para explicar c贸mo va a reducir el d茅ficit desde el 11,4% del PIB de 2009 al 3% al finalizar 2013, que es el plazo m谩ximo concedido por la Comisi贸n Europea, ha surgido la pol茅mica de si dicho objetivo podr谩 ser alcanzado. La improvisaci贸n del Gobierno en el tema del d茅ficit ha sido de consecuencias fatales para nuestra econom铆a: 驴c贸mo ha sido posible que el Gobierno con un d茅ficit previsto para el 2009 del orden del 12% del PIB en el momento en que se presentaban los Presupuestos para 2010 vuelva a repetir en dicho Presupuesto un d茅ficit desorbitado que en uni贸n de los correspondientes a las comunidades aut贸nomas y a las corporaciones locales, vuelva a repetir un d茅ficit de la misma cuant铆a en porcentaje del PIB, seg煤n estimaci贸n del Fondo Monetario Internacional? 驴Qu茅 habr谩 dicho el presidente del Gobierno espa帽ol que durante este semestre preside la Comisi贸n Europea, cuando se haya hablado del tema de la estabilidad presupuestaria en Europa, de la dif铆cil situaci贸n espa帽ola y de la falta de medidas para conseguirla?

El Gobierno espa帽ol ha presentado un plan de austeridad, que fue analizado en nuestro art铆culo 隆Ajuste presupuestario, ya!, publicado en este diario el 19 de febrero de 2010, en el que se pon铆a de manifiesto que dado que el 60% de nuestro d茅ficit es estructural, las medidas de ajuste presupuestario no eliminan la totalidad del d茅ficit, siendo necesario efectuar reformas estructurales en determinadas pol铆ticas de gasto de protecci贸n social. La agencia de calificaci贸n Standard & Poor’s muestra sus dudas sobre la capacidad del Gobierno para reducir el d茅ficit al 3% del PIB, considera que s贸lo lograr谩 situarlo en el 5%, no descartando rebajar el rating a Espa帽a porque no cumplir谩 con la Uni贸n Europea.

Creo que hay que cumplir lo dispuesto por la Comisi贸n Europea, para lo cual hay que realizar reformas estructurales en la protecci贸n social (sanidad, servicios sociales, desempleo y pensiones), recortando el nivel de prestaciones que las leyes otorgan a los ciudadanos. A tal hecho se ha llegado tanto por el envejecimiento de la poblaci贸n como por la falta de previsi贸n del Gobierno que ha ido elevando las prestaciones sin efectuar c谩lculo alguno de la incidencia en el gasto p煤blico y en el d茅ficit y sin proponer las reformas adecuadas para solventar el problema. A nadie nos gusta el recorte en el nivel de prestaciones sociales, pero la realidad es la realidad y hay que afrontarla.

Se acercan para Espa帽a horas muy dif铆ciles. Es necesario efectuar un ajuste muy duro si se quiere recobrar la confianza de los mercados financieros internacionales. El premio Nobel de Econom铆a Paul Krugman , que particip贸 el 13 de febrero de 2009 en las jornadas Respuesta ante la crisis, se帽al贸 que los precios y salarios en Espa帽a son insostenibles y no est谩n alineados con su situaci贸n econ贸mica, por lo que nuestro pa铆s necesita una deflaci贸n relativa del 15%. Explic贸 que si la Uni贸n Europea crece entre un 2 o 3% anual, Espa帽a s贸lo sentir谩 un dolor moderado durante 5 o 7 a帽os, pero si la Uni贸n Europea entra en deflaci贸n, lo que es muy posible, habr谩 que reducir mucho salarios y precios. Coincide con lo que publicamos el 31 de enero de 2009 en CincoD铆as Alarmante d茅ficit p煤blico en 2009.

驴Qu茅 har铆a Espa帽a si no estuviera en el euro?: devaluar. Como esto no es posible, hay que efectuar un ajuste muy duro con medidas equivalentes en resultados.

La Fundaci贸n de las Cajas de Ahorros estima que las previsiones econ贸micas para Espa帽a son para el corriente a帽o de un decrecimiento del PIB de siete d茅cimas (-0,7) que para 2011 se transformar谩 en crecimiento del PIB del 0,8% siendo los factores que impulsar谩n el crecimiento el consumo final de los hogares y la inversi贸n en bienes de equipo, y en los dos a帽os siguientes (2012 y 2013) la econom铆a no podr谩 crecer por encima del 2%, sin generaci贸n por tanto de empleo.

Los 铆ndices de competitividad de la econom铆a espa帽ola han ca铆do con todos los pa铆ses, pero especialmente con aquellos con los de Europa, que son precisamente con los que tenemos mayores vol煤menes de intercambio comercial. La subida de costes, especialmente de salarios y de precios durante m谩s de una d茅cada han deteriorado fuertemente nuestra competitividad, es necesario corregirla, y como estamos en la zona euro, no es posible devaluar, lo que tendr铆a un fuerte efecto sobre la disminuci贸n de los costes salariales. Por ello es necesario actuar sobre los salarios, que constituye el principal componente de los costes.

En Europa la mayor parte de los pa铆ses han puesto en marcha en el mercado de trabajo la conocida como flexiseguridad, consistente en pol铆ticas activas de empleo que mantengan la seguridad y protecci贸n de los trabajadores sin mermar la flexibilidad de las empresas. En la negociaci贸n colectiva el crecimiento de los salarios deber谩 efectuarse en funci贸n del crecimiento de la productividad y no de la inflaci贸n, a cuyo efecto los acuerdos salariales se efectuar谩n a nivel de empresa y no a nivel de c煤pula como se hace hoy en d铆a.

Grecia que se encuentra en una situaci贸n de crisis econ贸mica peor que la nuestra, pero no totalmente diferente, ha acordado una reducci贸n salarial; es claro que ha tenido una contestaci贸n social pero los Gobiernos deben actuar en funci贸n del inter茅s general. En Espa帽a estimo que deber铆a efectuarse una correcci贸n salarial tanto en el sector p煤blico como en el sector empresarial como consecuencia del desajuste habido en el pasado entre subidas salariales y productividad. Seguir铆amos el consejo dado por Krugman. En cuanto a los precios un mayor nivel de competencia y una mayor desregulaci贸n ser铆an medidas oportunas.

Jos茅 Barea. Catedr谩tico em茅rito de la UAM.

Publicado por Reggio's

15 Marzo, 2010 a las 9:09 am

Colgado en: Econom铆a, Laboral

Autor:

Juventud y desencanto, de Emilio Lamo de Espinosa en ABC

La Tercera de ABC

La historia de las sociedades es la historia del 芦trabajo vivo禄 de j贸venes y maduros que revitaliza el 芦trabajo muerto禄 de quienes se fueron, objetivado en obras, en cultura, tambi茅n en instituciones. Los j贸venes, los herederos, pueden despilfarrar esa herencia o pueden multiplicarla. Pero lo que hagan depender谩 de lo que nosotros hayamos hecho con ellos. Y me temo que no es nada positivo. Hablamos de algo m谩s de nueve millones de espa帽oles, el 21por ciento de la poblaci贸n. Pero ha sido una ca铆da en picado, de modo que son pocos pero, adem谩s, van a menos. La nuestra es una sociedad envejecida en la que ya tenemos m谩s abuelos que nietos: casi un mill贸n m谩s. Un problema al que no hemos sabido hacer frente y que se ha 芦solucionado禄 (sic) por la puerta de atr谩s, gracias a la emigraci贸n. (Por cierto, 驴es 茅sta la mejor soluci贸n? 驴No hubiera sido m谩s prudente ayudar a los j贸venes a crear familias?). Pero es, por supuesto, la juventud mejor preparada que hemos tenido jam谩s. Cierto que hay pocos con educaci贸n secundaria, pero Espa帽a produce tantos graduados universitarios en porcentaje de su poblaci贸n como Alemania, Francia o el Reino Unido. Casi uno de cada tres adultos j贸venes tiene estudios universitarios, y el porcentaje no para de subir.

Pocos y bien preparados, cierto, pero 驴c贸mo est谩n siendo utilizados? La tasa de desempleo de los menores de 25 a帽os es casi del 40 por ciento, el doble de la media, pero supera el 50 por ciento en algunas CC.AA. Y la tasa de temporalidad de los que est谩n empleados es del 74 por ciento entre los m谩s j贸venes y del 54 por ciento entre quienes tienen de 20 a 24 a帽os 驴Es as铆 como vamos a entrar en la econom铆a del conocimiento, dejando fuera del mercado de trabajo a los m谩s cualificados? Por supuesto, desde el paro o en la temporalidad no se pueden tener grandes proyectos. Un joven deber铆a dedicar unos 2.600 euros al mes para poder comprar una vivienda, m谩s del doble de lo que cobra. Y as铆, mientras que tan s贸lo el 5 por ciento de los j贸venes daneses o suecos obtienen recursos econ贸micos de alg煤n familiar, en Espa帽a el porcentaje es del 34 por ciento. Si todos los j贸venes abandonaran la casa de sus padres -se帽ala un informe de Caixa Catalu帽a-, m谩s del 50 por ciento ser铆an pobres. Estamos ante una marcada juvenilizaci贸n de la pobreza, que no aflora porque la familia sigue siendo una de nuestras instituciones m谩s s贸lidas. 驴Puede sorprender a alguien que en estas condiciones los j贸venes se desinteresen de la pol铆tica? Pues los datos de desafecci贸n pol铆tica de los j贸venes son preocupantes.

Seg煤n el 煤ltimo Informe de la Juventud, quienes aseguran que no tienen 芦nada禄 de inter茅s por la pol铆tica han pasado de un relevante 38 por ciento a un abrumador 50 por ciento en s贸lo cuatro a帽os. Y m谩s del 70 por ciento aseguran que 芦los partidos se critican mucho entre s铆, pero en realidad todos son iguales禄, una de las expresiones que con m谩s claridad define el desencanto pol铆tico.

驴Son antisistema? Se supone que s铆, pero nada m谩s falso. Rechazan a ambos partidos, cierto, pero buscan otras alternativas. Hoy -son datos del CIS del bar贸metro de enero- el 77 por ciento de los j贸venes tienen poca o ninguna confianza en el presidente del Gobierno, y el 78 por ciento, poca o ninguna en el l铆der de la oposici贸n. Resultados demoledores para ambos. Pero sorprender谩 sin duda que ante la pregunta 芦驴c贸mo se definir铆a usted en pol铆tica?禄 la mayor铆a de los j贸venes (el 24 por ciento) se definen como 芦liberales禄, casi el doble que la media de Espa帽a (un 12 por ciento). Por el contrario, menos de un 10 por ciento se definen 芦socialistas禄, muy por debajo del 20 por ciento de media de Espa帽a 驴Por qu茅 芦liberal禄? Por lo mismo por lo que se definen de centro m谩s que la media espa帽ola: porque rechazan a unos y otros pero, en lugar de buscar una alternativa en los extremos, parecen haberla encontrado (por fortuna) en el centro liberal. (Por cierto, y por completar el cuadro, sorprender谩 a m谩s de uno saber que el 24 por ciento de j贸venes entre de 18 y 24 a帽os votar铆an al PP, frente a un 16 por ciento que votar铆an al PSOE. Tomemos nota, pues, del vuelco generacional).

Lo evidente es que algo estamos haciendo muy mal cuando no conseguimos incorporar a esa juventud (moderada y bien formada) a la vida pol铆tica y ciudadana. Por supuesto que los j贸venes tienen preocupaciones pol铆ticas, y son importantes. Era Jean Cocteau quien dec铆a que los j贸venes saben lo que no quieren mucho antes de saber lo que quieren; es l贸gico. Pues bien, lo que nos est谩n diciendo no es que no les interesa la pol铆tica, sino que menosprecian un tipo de pol铆tica partidista, cortoplacista en el tiempo y provinciana en el espacio, la pol铆tica que menosprecia lo que ellos aprecian. Nos encontramos as铆 ante un cruce interesante de expectativas y realidades que se vuelve visible si hacemos una comparaci贸n entre aquellos j贸venes que hace cincuenta a帽os lideraron la transici贸n y estos que ahora la reciben como envenenada herencia.

Aqu茅llos hab铆an nacido en la posguerra, (a帽os 40 a 50), justo durante o despu茅s de los a帽os del hambre, padeciendo situaciones materiales duras y una econom铆a de escasez, dificultad para acceder a los estudios, trabajos duros y repetitivos. Eran cohortes numerosas y crecientes cuyos valores se ajustaban a lo que los soci贸logos llamamos 芦valores materialistas禄, en los que priman la austeridad, el trabajo, la seguridad, la disciplina, el ahorro. Ten铆an, adem谩s, escasas expectativas de futuro, que percib铆an sin grandes ilusiones e incluso con temor. Sin embargo, la vida fue muy generosa con ellos, progresaron aceleradamente, y se puede decir que aquellas generaciones -las de la transici贸n- han vivido las 煤ltimas d茅cadas muy por encima de sus expectativas.

Pero la relaci贸n entre expectativas y realidades se trunca en las actuales generaciones. 脡stas han vivido en condiciones de progreso, con facilidad para acceder a los estudios o al trabajo, durante un periodo de abundancia, con expectativas fuertes y positivas de trabajos creativos. Por ello sus valores -como los de casi todos los j贸venes europeos- son 芦posmaterialistas禄, en los que priman la libertad, la expresi贸n, la autorrealizaci贸n, el consumo m谩s que el trabajo. Valores de abundancia, no de escasez. Y, sin embargo, su realidad est谩 siendo muy distinta, de modo que viven muy por debajo de las expectativas que hemos generado en ellos. Bajo el t铆tulo 芦Las esperanzas rotas de la generaci贸n espa帽ola禄, la revista Time denominaba recientemente a la juventud espa帽ola como la 芦Generaci贸n Decepci贸n禄.

Y esto es importante. Hace d茅cadas que los soci贸logos sabemos que la rebeld铆a -incluso las revoluciones- tienen m谩s que ver con la frustraci贸n de expectativas que con las necesidades reales. Y los j贸venes sufren, sin duda, una notable frustraci贸n de expectativas que, me temo, va a continuar. Por ejemplo, no ser铆a mala cosa que analiz谩ramos el creciente endeudamiento p煤blico desde la perspectiva de la justicia intergeneracional. Lo normal es que los padres tratemos de solucionar los problemas de nuestros hijos con nuestro esfuerzo. Pero el endeudamiento es justo lo contrario, es solucionar nuestros problemas actuales con su esfuerzo futuro, generando una herencia de deudas, obligaciones y pasivos. Herencia envenenada la que les estamos dejando: una brutal crisis econ贸mica que impide su integraci贸n y los mantiene en una adolescencia forzosa, doblada de crisis pol铆tica ante la que se manifiestan como espectadores irritados.

Emilio Lamo de Espinosa. Catedr谩tico de Sociolog铆a (UCM).

Publicado por Reggio's

15 Marzo, 2010 a las 9:08 am

PHP Optimization by PHP Speedy PHP Optimization by PHP Speedy

Free counter and web stats