Se buscan responsables, de Germà Bel en La Vanguardia
Retomo a Monti: la deuda nacional no es culpa de Europa, sino de los nacionales
El final de esta semana viene con aires milenaristas, con las miradas puestas en la cumbre europea de los días 8 y 9, la que -se dice- será determinante para la salvación o el hundimiento del euro. Sobre esto se habla con intensidad en España, donde se prefiere la discusión sobre qué debe hacer Angela Merkel a la- quizá más comprometida- discusión sobre qué debemos hacer nosotros en las esferas de política económica que siguen bajo competencia nacional, que siguen siendo casi todas. O quizá porque reconforta el alma pensar que si nos hemos endeudado tanto ha sido porque los alemanes nos dieron créditos para comprar sus bienes, por lo que ellos son los responsables reales de nuestros problemas, y ahora se atreven a imponernos condiciones para acceder a una mayor europeización de las garantías financieras de las deudas nacionales.
Y en estas, el primer ministro Monti ha hecho público su plan de reformas de la economía italiana. El plan es ambicioso, tanto por el retraso de la edad de jubilación a 66 años (aunque en España ya está a 67) como por todo un abanico de reformas que van desde el mercado de trabajo (”para dar mayor peso a los méritos y a la competencia”) hasta la simplificación de la administración y la lucha contra la evasión fiscal. Me parece muy destacable del planteamiento de Monti su frase “la gran deuda pública italiana no es culpa de los europeos, sino de los italianos que en el pasado no han dado importancia al futuro de los niños del país”. No es que la frase sea literalmente aplicable a España, pues aquí la deuda pública es menor que la privada. Pero en conjunto, nuestra deuda total (pública más privada) en nada desmerece a la italiana, por lo que la reflexión no deja de tener su aplicabilidad. Recojo, pues, lo que me parece central en Monti: que la deuda nacional no es culpa de los europeos, sino de los nacionales. Interesante, sin duda. No desplaza la responsabilidad primera de sus problemas hacia otros. Por tanto, tampoco la responsabilidad de encontrar soluciones.
Y nuestra propia deuda, ¿es responsabilidad de los europeos? Tal se diría, vista la fruición con que discutimos sobre qué deben hacer los otros para sacar a Europa de la crisis. Es cierto que no hay salida sin esfuerzo de los que están mejor. Pero la superación de los problemas de España requiere antes que nada nuestro compromiso con la solución de nuestros propios problemas. Desde nuestro mercado de trabajo, esa máquina de crear paro e improductividad, hasta el funcionamiento de nuestras administraciones públicas, la relación entre los servicios públicos que queremos y los impuestos que estamos dispuestos a pagar y, por supuesto, la evasión fiscal de aquellos que no quieren pagar ninguno. Y, además, que estemos dispuestos a la imponente cesión de soberanía económica que requieren los nuevos tiempos. Aunque esto último no debería ser muy complicado, pues es sabido que casi todo el mundo en España cree que la soberanía es cosa bien provinciana y particularista.
Germà Bel i Queralt, catedrático de Economía de la Universidad de Barcelona, profesor invitado de la Barcelona Graduate School of Economics y ex profesor en la Cornell University y Harvard University. Ex diputado socialista. Actualmente es consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y de la United States Agency for International Development (USAID).
