Sólo Goldman Sachs puede lastrar a Draghi, de John Müller en El Mundo
AJUSTE DE CUENTAS
Mario Draghi, el gobernador del Banco de Italia y presidente del Consejo europeo de Estabilidad Financiera, logró ayer el respaldo de Francia para su pretensión de suceder a Jean-Claude Trichet al frente del Banco Central Europeo el próximo 31 de octubre. El apoyo de Sarkozy es casi decisivo, aunque las cosas siempre pueden cambiar según sea la voluntad de Angela Merkel.
Draghi lleva reuniendo apoyos para optar al cargo desde que el favorito de Merkel, Axel Weber, presidente del Bundesbank, anunció que deja el banco tras criticar públicamente la heterodoxia de la política seguida por Trichet para dar liquidez a los gobiernos del euro. Weber se irá a su casa el sábado que viene.
Ambos eran los mejores candidatos para el cargo. Tienen virtudes y defectos, pero su mayor activo es que son muy conocidos en el circuito de banqueros públicos del mundo. Weber es inflexible y su disciplina antiinflacionaria sólo se ve suavizada por su carácter amistoso. Siempre que visita España acaba enamorándose del país y lo llena de elogios, aunque cuando regresa a Fráncfort vuelve a considerarnos unos latinos manirrotos.
Draghi es un hombre hiperactivo (le apodan Supermario), con gran capacidad analítica y habilidades sociales. Tiene un currículum impresionante (estudió en el MIT, fue alumno del nobel Franco Modigliani y profesor de Harvard, trabajó en el Banco Mundial y fue director general del tesoro italiano durante una década) y ese puede ser, precisamente, su punto más débil. Entre 2002 y 2005, Draghi trabajó para Goldman Sachs donde fue vicepresidente de su división internacional.
En febrero de 2010, Simon Johnson, profesor del MIT y ex economista jefe del FMI, cuestionó la posibilidad de que un ex empleado de Goldman, banco de inversión acusado de haber ayudado a Grecia a burlar las normas presupuestarias de la Eurozona, pudiera convertirse en el reemplazante de Trichet. Johnson citaba a Michael Meister, el portavoz de asuntos financieros de la CDU, el partido de Merkel: «Goldman Sachs rompió el espíritu del Tratado de Maastricht, aunque no haya violado ninguna ley».
Goldman sacó una nota afirmando que Draghi nunca trató directamente con gobiernos, sino sólo con empresas y que no se había incorporado al banco cuando se produjo el affaire en 2001. El italiano, personalmente, ofreció explicaciones a los consejeros del BCE que, aparentemente, quedaron conformes.
Aunque Merkel no ha soltado prenda hay quienes dicen que Draghi tendrá éxito en su pretensión. Berlín intentó avanzar la candidatura del finlandés Erkki Likanen, ex jefe del actual comisario Olli Rehn, pero países como España no podrían permitir ser adelantados por Finlandia sin reclamar compensaciones, aunque tal como anda nuestra política exterior todo puede suceder.
También han salido los nombres de Jens Weidmann, que sustituirá a Weber en el Bundesbank, del holandés Nout Wellink o del luxemburgués Yvers Mersch. Estos últimos presentan las mismas complicaciones que Likanen.
john.muller@elmundo.es
