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Retirada de Irak, de Antonio Garc铆a-Trevijano en el Diario espa帽ol de la Rep煤blica Constitucional
Pocas veces se aglutin贸 una opini贸n m谩s extendida por todo el mundo como la de protestar en p煤blico por la invasi贸n militar de Irak. Una pura mentira, la de las armas de destrucci贸n masiva, cuya existencia comprob贸 Aznar por s铆 mismo, fue el 鈥渃asus belli鈥, como pudo serlo cualquier otro pretexto que alegara el degradado equipo de pensadores de la inmoralidad que rode贸 a Bush. Pocas veces una guerra ha sido tan in煤til en sus objetivos y tan 煤til para los gobiernos que se beneficiaron de ella. Los promotores de tanta muerte y destrucci贸n, campeones de cinismo y de barbarie, el tr铆o de las Azores y Blair, no han pagado pena alguna por su crimen. Al menos Bush fue humillado por la opini贸n de su pa铆s al final de su mandato. Pero en Europa la inmoralidad pol铆tica no ha cesado de crecer desde el final de la guerra mundial. Durao Barroso es subido a la Presidencia del ejecutivo de la UE. Aznar se pasea por foros y c谩tedras dando lecciones de sabidur铆a pol铆tica y recibiendo aplausos, dinero y reconocimiento por su estatura de estadista ejemplar. El brit谩nico Blair es enviado de embajador occidental a la zona del conflicto palestino y propuesto como candidato a la Presidencia de la Europa que saldr谩 del ya fracasado Tratado de Lisboa.
El Presidente Obama ha cumplido su promesa electoral con prudencia y dignidad, como hasta ahora est谩 haciendo con todas sus promesas, salvo en el cerrojazo de Guant谩namo, donde encuentra m谩s dificultades legales de las que esperaba de sus aliados. En todo Irak se celebr贸 la retirada de las tropas norteamericanas como un triunfo de la resistencia. Una jornada de fiesta nacional que a煤n no sabe con certeza el precio pagado por el festejo, con centenares de miles de muertos, heridos, desaparecidos y desplazados, una sociedad religiosa m谩s enfrentada entre s铆 que al inicio de la invasi贸n y un futuro a煤n m谩s incierto que el de entonces. Ayer se hizo el traspaso de poderes militares. El general Abboud Qambar pronunci贸 la frase de rigor. 鈥淟a restituci贸n del Ministerio de Defensa es s铆mbolo de la recuperaci贸n de nuestra soberan铆a鈥. Pero en la aparente alegr铆a de la facci贸n gobernante una inquietud general sombreaba el panorama de la incipiente reflexi贸n sobre el porvenir. 驴Por qu茅 y para qu茅 los actos de terrorismo previo a la retirada de Estados Unidos, que han causado 250 v铆ctimas m谩s? Los m谩s radicales no desean la retirada o evidencian sus peligros, para no retirar el alimento de la causa nacionalista iraqu铆 proporcionado por la ocupaci贸n. Las facciones religiosas principales mostrar谩n sus cartas en el juego de reparto del poder, cuando se vaya el contingente extranjero que a煤n permanecer谩 en Irak.
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“Toda retirada militar tiene la dignidad de evitar el deshonor de la derrota.”
Corrupci贸n constitutiva, de Antonio Garc铆a-Trevijano en el Diario Espa帽ol de la Rep煤blica Constitucional
La gravedad de lo que acontece en el PP no puede ser percibida por sus dirigentes, mientras no lleguen a comprender, cosa imposible sin libertad de pensar, que son ellos mismos quienes reproducen y regeneran, junto a los dem谩s partidos estatales, la causa primigenia de la corrupci贸n, en tanto que factor de poder pol铆tico y de gobierno. El caso G眉rtel no es distinto de Filesa, los trajes de Camps no son diferentes de los abalorios de Corcuera, los safaris del tesorero del PP son hermanos gemelos de la pesca senegalesa del jefe de los servicios secretos. No hay corrupci贸n de partido que no sea igual a s铆 misma, es decir, a la de cualquier otro partido estatal.
Entre los tres tipos generales de corrupci贸n -la ocasional, la consecuencial y la constitutiva-, el Estado de partidos se construy贸 sobre los cimientos y con el dise帽o de la corrupci贸n constitutiva. En este tipo, la corrupci贸n no aparece como fen贸meno degenerativo de lo anterior, sino como gran virtud generativa de una nueva clase de degeneraci贸n pol铆tica. Para comprenderlo bien basta compararla con los dos tipos de corrupci贸n cl谩sica. La ocasional, imposible de evitar por su car谩cter personal, no entra帽a peligro serio para las sociedades. No hay ladr贸n sin ocasi贸n. La consecuencial solo pone en peligro la estructura de la instituci贸n de la que es consecuencia, y es evitable mediante reformas estatutarias. Ejemplo, la crisis econ贸mica ha descubierto que la corrupci贸n de los ejecutivos de banca y de entidades financieras era mera consecuencia de la laxitud en las normas internas de control y en las externas de vigilancia. Por eso se acometen, a la vez, urgentes reformas en la estructura dirigente de las entidades y en el control de las autoridades financieras. La corrupci贸n constitutiva es de naturaleza tan distinta de las otras dos, que apenas presenta similitudes con la del ladr贸n o la del banquero. La 煤nica que se asemeja a ella, por naturaleza, es la de la mafia. Y del mismo modo que no se puede combatir el terrorismo sin conocer sus causas, tampoco se acabar谩 con la corrupci贸n de partido sin saber de donde proviene. Sin embargo, la raz贸n de que la actual corrupci贸n pol铆tica sea tan profunda, como inevitable en el Estado de Partidos, es f谩cil de explicar, aunque para los partidos sea imposible de entender. Ante la corrupci贸n de partido, las elecciones no sirven para nada. No tanto porque los electores sean indiferentes, como parece a primera vista, sino porque votando err贸neamente por deber, y siendo corruptos todos los partidos, no pueden elegir al menos malo, sino al que consideran suyo. El sistema proporcional perpet煤a la corrupci贸n de partido y la degeneraci贸n pol铆tica.
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“Las 茅pocas no se corrompen, causas partidistas corruptas lo hacen por ellas.”
Al谩, el m谩s grande, de Antonio Garc铆a-Trevijano en el Diario espa帽ol de la Rep煤blica Constitucional
Los analistas occidentales consideran que la revuelta iran铆 agoniza por falta de l铆deres (titular a toda p谩gina, El Pa铆s 25-6-09). 鈥淢ussav铆 solo ha sido un catalizador del malestar que exist铆a en amplias capas de la sociedad iran铆 por su escaso margen de libertad personal. Fue abrazado con el entusiasmo con el que un n谩ufrago se agarra a un flotador. Sin embargo, a medida que pasan los d铆as, su ausencia y su silencio revelan su resistencia a encabezar un movimiento que ya quiere m谩s que la anulaci贸n de los comicios鈥. Quien esto escribe desde Teher谩n ignora los fen贸menos colectivos que causan los movimientos de reforma, cuando son paralizados por la represi贸n directa de las armas de fuego. Una cosa es que la protesta popular no se manifieste masivamente en la calle, y otra que est茅 agonizando. Las azoteas orquestan en las noches de Teher谩n la misma voz unida que promovi贸 la revoluci贸n contra el Sha. Una distinta t谩ctica, aconsejada por la salvaci贸n de vidas j贸venes, que adem谩s de revelar la persistencia del movimiento ciudadano, expresado ahora con indignaci贸n por las mujeres, ense帽a al pueblo la imposibilidad de reformas liberales sin conquista revolucionaria del poder. Los intelectualistas se resisten a ver, en el ansia popular de reconocimiento p煤blico de la verdad, el motor an铆mico de la revuelta, cuando es el factor religioso el que lo ha puesto en marcha y lo mantiene a煤n caliente. Toda la oposici贸n iran铆 no respirar谩 hasta que se lo permita el ox铆geno de la verdad. Verdad sobre el fraude electoral. Verdad sobre la brutal represi贸n, n煤mero de victimas y detenidos. Verdad sobre censura de informaci贸n veraz en los medios, bloqueo de Internet, perturbaci贸n de telefon铆a m贸vil, expulsi贸n de periodistas extranjeros. Verdad sobre la causa exclusivamente interna de la revuelta y ausencia de conspiraci贸n anglosajona. Verdad sobre divisi贸n de los directores religiosos. 驴Es posible que la revuelta pueda agonizar porque una sociedad religiosa carece de promotores de la verdad? 驴Se olvidan los intelectuales, desconfiantes de la religi贸n como factor de cambio pol铆tico, que la revoluci贸n liberal, la inglesa, se hizo bajo bandera protestante contra la cat贸lica romana? Cuando se grita en las noches 鈥淎l谩 es el m谩s grande鈥 se condena, con voces multitudinarias, la autoridad pol铆tica de la m谩xima autoridad estatal. Por supuesto, Mussav铆 no es l铆der revolucionario, pero re煤ne las condiciones pol铆ticas para mantener viva la lucha popular por la verdad de los hechos, del mismo modo que los grandes ayatol谩s tienen m谩s autoridad dogm谩tica en cuestiones de fe y costumbres religiosas que el jefe del Estado y del gobierno. Aqu铆 seguimos pensando que la rebeli贸n por la verdad no ha terminado y que la represi贸n puede convertirla en revoluci贸n.
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“Rebeli贸n y revoluci贸n se diferencian como el esbozo y el cuadro acabado.”
Datos de Ir谩n, de Antonio Garc铆a-Trevijano en el Diario espa帽ol de la Rep煤blica Constitucional
Como respuesta a las peticiones de los candidatos defraudados en las elecciones, el Consejo de Guardianes ha rechazado toda posibilidad de anulaci贸n de los resultados electorales. Su portavoz dijo en la TV que no hay evidencia de fraude considerable. Si en lugar de la cifra de tres millones de votos falsos, reconocida por el Consejo, se hubiera dado el porcentaje, tendr铆a l贸gica matem谩tica, sin moralidad pol铆tica, que los comicios no se anulen, dada la mayor diferencia en millones de votos dados al ganador. Pero como ha sido el resultado de un muestreo en el 10 % de las urnas, se puede sostener que el fraude se aproxim贸 a 30 millones de votos. Lo cual obliga bajo todos los puntos de vista, incluso los del R茅gimen, a repetir las elecciones.
Pero la acci贸n-reacci贸n sigue su fatal dial茅ctica. Pese a la brutal represi贸n y continuos arrestos, miles de personas protestaron de nuevo y se manifestaron en memoria honrosa de Neda Agha Soltan, la joven que el pasado s谩bado se desangr贸 hasta morir ante su padre, convertida en m谩rtir y s铆mbolo de la rebeli贸n. Por otro lado ya se sabe que todos los candidatos defraudados est谩n en el mismo bloque opositor liderado por Musav铆, quien ha vuelto a decir que 鈥渘o estamos contra el sagrado sistema, sino contra las mentiras y el fraude, y que buscamos una reforma que nos devuelva a los fundamentos puros de la Rep煤blica Isl谩mica. Queremos defender el sistema del abuso de unos pocos que se lo han apropiado鈥. Palabras obligadas de prudencia que no desvirt煤an el significado objetivo de unos hechos amparados en la sagrada figura del fundador Jomeini pero dotados de trascendencia rupturista. Ya se sabe tambi茅n que el rival de Jamenei, el ex presidente Rafsanyani 鈥揷on cinco familiares detenidos- ha estado en la ciudad santa de Quom para conseguir el respaldo de los grandes ayatol谩s. La mayor铆a de ellos a煤n no se han pronunciado, pero los que lo han hecho critican abiertamente la respuesta del gobierno a las protestas civiles. Si obtuviera el apoyo de esa mayor铆a, la Asamblea de Expertos, presidida por Rafsanyani, tiene potestad legal para deponer a Jamenei. Ese parece ser el punto cruc铆al de la inmediata batalla por el poder. Para no perjudicar la acci贸n opositora que est谩 urdiendo Rafsanyani dentro del sistema, la p谩gina web de Musav铆 ha desmentido que haya declarado estar dispuesto al martirio. Sin estar divididas las fuerzas armadas, este parece ser el camino m谩s corto y menos sangriento para deponer a Jamenei y Ahmadineyad, y cambiar la ley electoral, si no concurren en el movimiento de rebeld铆a otras fuerzas laicas que de momento no dan signos de presencia.
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“Los acontecimientos, no las palabras de los actores, deciden la historia.”
Represi贸n o revoluci贸n, de Antonio Garc铆a-Trevijano en el Diario espa帽ol de la Rep煤blica Constitucional
Ocho jornadas de agitaci贸n pac铆fica de masas urbanas en Ir谩n, iniciada como reacci贸n contra la acci贸n fraudulenta del gobierno en el escrutinio de los votos, han transformado la situaci贸n inicial de las relaciones de poder entre Estado y Sociedad. El momento pol铆tico cambia aquella situaci贸n en tiempos contados por horas. Los datos concretos y locales, sobre victimas y posiciones de los l铆deres gubernamentales, religiosos y sociales, pasan a ser insignificantes, o carentes de transcendencia, ante la magnitud, intensidad y sentido virtual de los acontecimientos. Pero cuatro evidencias se imponen ya en la percepci贸n anal铆tica a distancia de lo que all铆 acontece. La crisis de gobierno se ha transformado en crisis de Estado, cristalizada en la falta de autoridad civil de las instituciones y en el desaf铆o p煤blico de Musav铆 a Jamenei. La iniciativa pol铆tica ha pasado a manos de la oposici贸n. La reacci贸n c铆vica contra el fraude electoral se ha convertido en acci贸n pol铆tica contra el R茅gimen. La acci贸n del Estado se reduce a reacci贸n defensiva, asustada y amenazante de ba帽os de sangre, contra el acoso permanente a la sociedad gobernante por la sociedad gobernada.
Cuesti贸n distinta es la de saber o intuir a d贸nde conduce la evoluci贸n de los acontecimientos, y cu谩l ser谩 el punto de la encrucijada que decidir谩 y determinar谩 el 茅xito de la marcha f煤nebre de la reacci贸n estatal, mediante sistem谩tica represi贸n institucional, o bien la esperanzada marcha triunfal de la acci贸n liberadora de la sociedad, mediante la conquista del poder pol铆tico. Ser铆a temerario atreverse a diagnosticar el inmediato futuro de Ir谩n sin conocer los siguientes datos, que este Diario no tiene. 1. Relaci贸n de fuerza religiosa entre ayatol谩s gubernamentales y reformistas. 2. Aceptaci贸n del liderazgo de Musavi por Rezai y Karroubi, dirigentes de los otros dos partidos expoliados en las urnas. 3. Participaci贸n en el movimiento popular de los que no votaron en las elecciones. 4. Presencia en la protesta civil de los partidos laicos que participaron en la triunfante revoluci贸n contra el Sha (liberales, socialistas, comunistas), y fueron apartados despu茅s de la Rep煤blica Isl谩mica. 5. Relaci贸n de fuerza entre Ej茅rcito, Polic铆a y Milicianos armados. 6. Posici贸n de los empresarios y ejecutivos de empresas p煤blicas. Sin estos datos, se puede adelantar, no obstante, que Ir谩n ya no est谩 en la inicial alternativa Reforma o Represi贸n, sino en la fatalidad conjuntiva Represi贸n y Revoluci贸n.
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“Las revoluciones no devoran a sus hijos, como dice el t贸pico saturnino de los malos historiadores, sino a los bastardos que las quieren abortar o detener cuando a煤n no han desplegado todas sus energ铆as creadoras.”
Revoluciones verdes, de Antonio Garc铆a-Trevijano en el Diario espa帽ol de la Rep煤blica Constitucional
Las revoluciones pol铆ticas comienzan, y en eso se diferencian de los golpes de Estado, sin haber madurado sus objetivos finales y sus modos de acci贸n. No empiezan como movimientos revolucionarios. Todas se iniciaron con banderas reformistas. De esta regla no escaparon ni la Revoluci贸n francesa ni la rusa. Por eso est谩 bien que se llame verde a la aparente revoluci贸n que se est谩 incubando en Ir谩n. En aspectos superficiales parecen reeditarse, en un contexto de dictadura religiosa, las manifestaciones de la primavera de mayo del 68 en Praga y Paris. Pero solo tienen de com煤n la gran amplitud del movimiento contestatario y la carencia inicial de l铆deres dotados de talento pol铆tico para transformarlo en movimiento revolucionario. Para no caer en el error de simplificar la situaci贸n iran铆, como mero enfrentamiento entre ganadores y perdedores de las recientes elecciones o como lucha por el poder entre el conservador Ahmadineyad y el reformista Musavi, o sea, entre el supremo ayatol谩 Al铆 Jamenei y los grandes ayatol谩s de Qom, error que de momento no ha despistado a Obama, conviene no centrar tanto la atenci贸n en el conflicto de poder religioso entre el presidente del ejecutivo, tendente a consolidar un gobierno isl谩mico, y su opositor Musavi que a煤n mantiene en teor铆a el moderado laicismo de la Rep煤blica isl谩mica.
Lo decisivo ser谩 el camino y la consigna que desenlace la tensi贸n causada por la salvaje represi贸n contra la protesta. Una ingente masa social, airada en proporci贸n a la afrenta, ya ha obligado a Musavi a salir de su prudente silencio para tomar posiciones cada vez m谩s distantes de las instituciones. La jornada de duelo por los ocho asesinados, convocada para hoy bajo el liderazgo de Musavi, puede marcar el rumbo reformista o revolucionario de los futuros acontecimientos. Los hechos represivos y los disturbios en el mismo seno del Parlamento y de la Universidad tienen suficiente potencial revolucionario. La divisi贸n entre los ayatol谩s no solo es profunda por sus causas pol铆ticas, sino irreversible por su motivaci贸n moral. Pero no se debe prejuzgar el resultado de la revuelta sin conocer hasta donde llega el grado de indignaci贸n social, en una sociedad religiosa, contra el fraude electoral del gobierno y el grave atentado moral a la verdad cometido por todas las instituciones oficiales. Aunque la protesta est茅 tan generalizada que hasta 6 de los 11 jugadores de la selecci贸n nacional, en partido del campeonato de futbol en 脕frica, trasmitido por la televisi贸n iran铆, lucieron mu帽equeras verdes. Si el pueblo iran铆 conquistara su libertad, pese al obst谩culo de la cultura isl谩mica, recobrar铆a el esplendor y la influencia de la Persia cl谩sica.
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“Las d茅biles energ铆as de la reforma forjan la matriz de potentes revoluciones.”
Novedad del BRIC, de Antonio Garc铆a-Trevijano en el Diario espa帽ol de la Rep煤blica Constitucional
Desde que Obama gan贸 las elecciones a la Presidencia de su pa铆s, no cesan de surgir, o de crecer, aspiraciones nacionales en otros Estados para ganar mayor protagonismo o relevancia en el juego internacional de las potencias. Aunque lo llamativo sea el desaf铆o al poder铆o militar de los EEUU en tanto que factor decisivo del orden internacional (Corea del Norte, Ir谩n), lo m谩s interesante se est谩 produciendo en el seno de organizaciones mundiales ya existentes y en las agrupaciones continentales en v铆as de creaci贸n. Como era de esperar, la UE no percibe la idoneidad del momento y la situaci贸n para estar presente en el mundo con voz propia. Por eso tiene tanto inter茅s el seguimiento de las pasiones de poder internacional que manifiestan los pa铆ses emergentes (China, India, Brasil), sobre todo a partir de su decisi贸n de unirse a Rusia para dotarse de mayor autonom铆a en la regulaci贸n de los asuntos econ贸micos, tecnol贸gicos y monetarios de sus continentes y del mundo. El pistoletazo de salida lo dio el Presidente de Brasil, Lula da Silva, cuando afirm贸 en la Asamblea General de la ONU (2008) que hab铆a llegado 鈥渆l momento de la pol铆tica鈥, es decir, el final del consenso.
En 鈥淟os pa铆ses BRIC llegan a la mayor铆a de edad鈥 (El Pa铆s, 16.6.09), Lula da Silva dice que vivimos con paradigmas rotos e instituciones multilaterales en declive, y que la crisis no hace m谩s que aumentar un sentimiento de impotencia ante el cambio clim谩tico y el peligro de escasez mundial de alimentos y energ铆a. 鈥溌縀st谩n dispuestos los pa铆ses ricos a aceptar una supervisi贸n y un control supranacionales del sistema financiero con el fin de evitar el riesgo de otra crisis econ贸mica mundial; a renunciar a su control de las decisiones en el Banco Mundial y el FMI; a cubrir los costos de la adaptaci贸n tecnol贸gica para que los pa铆ses en desarrollo tambi茅n se beneficien del progreso cient铆fico sin da帽o para el medio ambiente mundial; a eliminar los subsidios proteccionistas鈥 que dejan a los campesinos pobres a merced de los especuladores de materias primas?鈥. Aparte de ret贸ricas, el BRIC alcanzar谩 la mayor铆a de edad si en su agenda de 5 puntos, para la reuni贸n en Rusia, lograse acuerdo al menos en dos de ellos: revisi贸n del d贸lar como moneda 煤nica de reserva y ampliaci贸n del Consejo de Seguridad de la ONU, con sanciones a los miembros que act煤en al margen de sus decisiones. Los pa铆ses del BRIC representan la mitad de la poblaci贸n mundial, un 40% del globo terr谩queo, la cuarta parte del PIB y el 65% del crecimiento econ贸mico mundial. Y salvo Brasil, que renunci贸 al armamento nuclear, los dem谩s son tres potencias nucleares.
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“El derecho internacional es una entelequia si no tiene un juez y un polic铆a.”
Democratizar, de Antonio Garc铆a-Trevijano en el Diario espa帽ol de la Rep煤blica Constitucional
El drama de las ilusiones reformistas consiste en que el verbo democratizar est谩 en el vocabulario, pero la acci贸n que designa no existe ni puede existir en la realidad, tanto si pretende llegar a la democracia formal o pol铆tica desde la legalidad de un r茅gimen de poder no democr谩tico, como si trata de instaurar la democracia material o social en instituciones no integradas por la naturaleza de su funci贸n en la sustancia de lo pol铆tico. Tal imposibilidad determina el inexorable fracaso de los dos espectros fantasmales que crea la insatisfacci贸n gobernada, si no hay democracia en la forma de gobierno, o sea, cuando no existe libertad de acci贸n pol铆tica. En viejos castilletes enlucidos de azul o rojo, dos fantasmas arrastran cadenas de inquietud para despabilar sue帽os reformistas o afanes de democracia participativa, con los que democratizar lo indemocratizable. Partidocracias estatales y estructuras jerarquizadas por su funci贸n (empresa, ense帽anza, polic铆a, burocracia…). Dos factores producen la inanidad de todos los proyectos reformistas. Uno procede de la naturaleza formal de la democracia pol铆tica. Sus reglas no son s贸lo imperativas, sino constitutivas del juego. El intento de ajedrezar el juego de damas no es acci贸n m谩s absurda que la de querer democratizar la partidocracia. Al jugar en su terreno y con sus reglas, los reformistas le hacen el juego, la refuerzan, sin contar con las ventajas de la corrupci贸n y de la posibilidad de comerse por decreto electoral las fichas del adversario. Con buenas intenciones, los reformistas despliegan t谩cticas tan infantiles y contradictorias que se condenan al fracaso o, si tienen 茅xito parcial, a ser bisagras del bipartidismo que quer铆an reformar. Lo que prospera no es la extensi贸n de las motivaciones reformistas o regeneradoras, nacidas de la incomprensi贸n de la naturaza irreformable del R茅gimen que las crea, sino la ambici贸n de poder subalterno de quienes las promueven y propagan para participar en la partidocracia con voz propia. El segundo factor del fracaso deriva de la necesidad del movimiento reformista de desarrollarse con las supervivientes energ铆as sociales que, sin Libertad pol铆tica, crearon la forma no democr谩tica de gobierno. Argumentada por Lenin en su pol茅mica con Rosa Luxemburgo (Reforma o Revoluci贸n), se entiende bien la raz贸n de la debilidad energ茅tica de los partidos reformistas. La Reforma ha de extraer sus energ铆as del propio sistema que desea reformar, al creer que 茅ste se ha desviado de su curso o ha ca铆do en abusos corruptores de su finalidad. La reforma, tan ciega como impotente, quiere depurarlo con las energ铆as residuales y nost谩lgicas del mismo consenso antidemocr谩tico que lo fund贸.
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“La reforma aumenta la entrop铆a del sistema, la libertad crea negantrop铆as.”
Flor de Europa, de Antonio Garc铆a-Trevijano en el Diario espa帽ol de la Rep煤blica Constitucional
El descalabro en las urnas de la instituci贸n parlamentaria europea ha sido tan grande, tan dif铆cil resulta cohonestar la realidad pol铆tica -desvelada por la abstenci贸n- con la apariencia institucional, que los gobiernos de la UE no pueden escapar de la necesidad de salvar las apariencias, es decir, del deber de explicarlas para que no parezca empe帽o temerario seguir por el mismo camino. En lugar de la correcci贸n reclamada por tantos europe铆stas que no han votado, la propaganda de Estados y medios de comunicaci贸n se dedica tan solo a guardar las apariencias, como si nada significativo contra ellas hubiera ocurrido. Los articulistas se contentan con decirnos lo obvio, o sea, por qu茅 se vota en las elecciones nacionales y no en las europeas, sin cuestionar el objeto representado, los partidos y no los ciudadanos. Nadie parece consciente de que para guardar las apariencias hay que salvarlas previamente. Y lo que todos est谩n tratando de salvar ahora no son las instituciones pol铆ticas europeas, sino el cr茅dito de los gobiernos nacionales. As铆 como la impunidad de un crimen reclama la comisi贸n de otro crimen mayor, el evidente fracaso del fraude electoral en Europa est谩 pidiendo, en los pa铆ses que no defraudan al elector, como el Reino Unido, una reforma del modo de elegir que acerque el enga帽o nacional al europeo. En eso consiste la propuesta del laborismo brit谩nico, con su proyecto de elecci贸n alternativa en varios distritos reunidos en una sola circunscripci贸n.
Como en los negocios simulados, en el Parlamento europeo se simula una realidad aparente, la libre representaci贸n de ciudadanos europeos, y se disimula una realidad profunda, la representaci贸n casi 煤nica de los partidos presentes en la Comisi贸n y en el Consejo de Europa. Salvo que los jefes y aparatos de esos partidos fueran esquizofr茅nicos, no es imaginable que sus decisiones de gobierno y de legislaci贸n para Europa puedan ser diferentes o contrarias. La separaci贸n de poderes es una quimera cuando la acci贸n pol铆tica est谩 atribuida en exclusiva a los partidos. El mismo partido gobernante y legislante no tiene distinta inteligencia ni distinta voluntad. El Parlamento desempe帽a de este modo la indecorosa funci贸n de mujer florero de la Comisi贸n y del Consejo. No es posible salvar esta apariencia porque ella responde a un axioma o principio 鈥渁 priori鈥, al imperativo presupuesto de que las instituciones europeas son democr谩ticas. En alguna instituci贸n hab铆a de ponerse el signo de la democracia. Nada m谩s apropiado ni m谩s llamativo que poner esa flor ex贸tica en el culo de Europa.
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“Entre apariencias que enga帽an y consensos que embridan, la libertad busca resquicios por donde puedan penetrar sanos aires de revoluci贸n.”
Falsa codecisi贸n, de Antonio Garc铆a-Trevijano en el Diario espa帽ol de la Rep煤blica Constitucional
Los analistas de mayor prestigio en Europa coinciden en su diagn贸stico. La gran abstenci贸n en la elecciones europeas ha deslegitimado a todas las instituciones pol铆ticas de la UE, incluido el Tratado de Lisboa, pero no a las instituciones econ贸micas. Aunque nadie lo fundamente todav铆a en an谩lisis basados en estad铆sticas pertinentes y homog茅neas, todo parece indicar que los europeos quieren mantener y ampliar su Mercado Com煤n, pero no creen que se pueda llegar a la unidad pol铆tica europea por el camino tecnoburocr谩tico emprendido. La abstenci贸n absolutamente mayoritaria en todas las naciones ha producido, en la opini贸n com煤n, el efecto de un refer茅ndum negativo sobre la posibilidad de constituir la Uni贸n pol铆tica de Europa, de espaldas a los ciudadanos, con el solo concurso de partidos estatales, y un sistema proporcional que no representa a los electores, sino exclusivamente a la sinarqu铆a partidista que controla el Parlamento. 驴Para qu茅 repetir en un pseudopoder legislativo el mismo consenso que gobierna la Comisi贸n de Bruselas y el Consejo?
Aparte de que es un atentado al modo de lograr decisiones democr谩ticas, la teor铆a de la codecisi贸n entre el Consejo y el Parlamento ha probado, desde que comenz贸 a aplicarse en 1993, que si bien las leyes aprobadas por este m茅todo aumentaron el 84 por cierto, seg煤n el Centro Europeo de Estudios Pol铆ticos (CEPS), tambi茅n lo es que el 80 por ciento de las codecisiones no fueron debatidas en el seno del legislativo, y ni siquiera conocidas por los diputados, sino que se adoptaron en primera lectura sin m谩s aval que el de los ponentes. Lo cual es a煤n m谩s vejatorio que dejar la decisi贸n en las solas manos de Bruselas y Luxemburgo. Los diputados europeos no se extra帽an ni averg眉enzan de este proceder porque est谩n habituados y educados en la pr谩ctica de la partidocracia en sus pa铆ses de origen: los Gobiernos legislan y los Parlamentos ratifican. Los defensores del legislativo europeo a煤n se enorgullecen de los 隆4 casos! de rebeli贸n de Estrasburgo contra el criterio de los Gobiernos. Lo parad贸jico es que los abstencionistas exijan de las instituciones de la UE una representatividad ciudadana y una democracia formal que no tienen en sus respectivos pa铆ses. Los europeos no entienden la moraleja de la novela 鈥淚ndignaci贸n鈥 de Philip Roth. 鈥淎 causa de los efectos desproporcionados que conllevan las elecciones, hay cierto tipo de opciones a las que ninguna persona debe de enfrentarse jam谩s, sobre todo si afectan a las libertades individuales鈥. O te indignas o eres indigno.
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“La pol铆tica deviene en teor铆a la m谩s noble de las vocaciones cuando en la pr谩ctica ha pasado a ser la m谩s innoble de las acciones.”
Insignificancia electoral, de Antonio Garc铆a-Trevijano en el Diario espa帽ol de la Rep煤blica Constitucional
M谩s que a lo peque帽o, lo insignificante denota a todo aquello que carece de sentido propio, a lo que no alcanza a tener significado por si mismo, y que podr铆a no existir sin que el resto del mundo donde se manifiesta notara su falta. Un 谩tomo es significante de la composici贸n de la materia f铆sica. Pero muchos fen贸menos de gran magnitud social son insignificantes para la estructura del poder en la materia pol铆tica. Nada es solamente superficial en la Naturaleza, todo en ella tiene fundamento. Pero casi toda la superficie social que reviste al Poder, si 茅ste no est谩 fundado en la Libertad pol铆tica, es intr铆nsecamente superflua. Si las elecciones franquistas eran superfluas, es decir, no significantes de la dictadura sino tan solo significativas de ella, las elecciones europeas son tambi茅n superfluas o insignificantes, respecto del poder pol铆tico en Europa, aunque sean significativas de la subordinaci贸n o impotencia del Parlamento de Estrasburgo. La baja participaci贸n electoral, confirmada, demuestra la consistencia del conocimiento pol铆tico sobre la insignificancia, intrascendencia, superficialidad, superfluidad, futilidad o inanidad de las elecciones, para decidir en asuntos europeos. Nada ser铆a m谩s l贸gico que suprimir ese insignificante Parlamento, como lo acaba de pedir el jefe del partido nacionalista holand茅s, segundo m谩s votado.
Aunque siempre sea positivo y alentador, la firmeza del conocimiento sobre la irrealidad pol铆tica de la UE no basta para convertir a los abstencionistas en ciudadanos de la libertad, ni para esperar de ellos que se comporten del mismo modo racional en las elecciones nacionales, cuyos objetivos son diferentes. Las europeas no dan al Parlamento la facultad de elegir un Presidente para Europa. Mientras que las nacionales tienen el atractivo, para los ignorantes de la libertad y la democracia, de sacar de la chistera de las urnas la cuota de poder que debe tener cada partido para estar en el gobierno o en la oposici贸n, ocupar el ejecutivo y participar en el legislativo, en el judicial y en los organismos o entidades del Estado. En verdad, para lograr ese resultado no ser铆a necesario celebrar elecciones ni reunir Parlamentos. Bastar铆a que, tras un refer茅ndum donde solo se votara a siglas de partido, cada jefe de grupo, seg煤n el porcentaje obtenido, designara despu茅s libremente la parte del personal que le corresponde tener en las distintas funciones del Estado. Las elecciones legislativas nacionales, m谩s fraudulentas que insignificantes, son significativas de la oligarqu铆a partidista instalada en el Estado. Los partidos no pueden prescindir de ellas porque son la fiesta sonora que encubre y decora el fraude pol铆tico.
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“La palabra veraz silenciada se suple con sonidos de palabra falaz cantada.”
No somos diferentes, de Antonio Garc铆a-Trevijano en el Diario espa帽ol de la Rep煤blica Constitucional
Al hablar Zapatero de la indiferencia de los que no votan revela la gravedad de su poco discernimiento. Si lo comparamos con el ingl茅s, que rechaza sin paliativos a los pol铆ticos corrompidos con peque帽os robos al erario p煤blico, el pueblo espa帽ol, que no se cree indiferente sino diferente, parece tener tragaderas para digerir sin asco los cr铆menes de sus gobernantes. El gesto de no acudir a las urnas, cuando nada importante se juega en ellas, iguala la piadosa acci贸n de las monjas de la caridad en una leproser铆a. Lo que no sea levantamiento justo de los gobernados para encarcelar a los dirigentes de los partidos gubernamentales, enriquecedores sin causa de sus fieles y empobrecedores del patrimonio nacional, ser谩 sospechoso de indiferencia popular ante la imposibilidad de justicia contra los poderosos. Pero a pesar de esta notable diferencia con el ingl茅s, el pueblo espa帽ol no es diferente. Hoy existen datos estad铆sticos y t茅cnicas de investigaci贸n sociol贸gica que hacen posible una ciencia comparada del comportamiento pol铆tico en todos los pueblos de Europa. Pero antes de que lo establezca la ciencia social, la psicolog铆a de las masas atomizadas, y no las aglomeradas en muchedumbre, desminti贸 la opini贸n rom谩ntica o historicista de que un misterioso esp铆ritu del pueblo creaba diferentes idiosincrasias nacionales. Hoy se sabe que las distintas conductas de las masas no son debidas a distintos esp铆ritus de los pueblos, sino a diferentes respuestas a est铆mulos diferentes, y que la misma situaci贸n provoca id茅ntica respuesta en todo el mundo. Pero sucede que un mismo hecho objetivo puede incidir en situaciones subjetivas distintas. El robo, el hurto, la estafa o el fraude, aun siendo iguales en el da帽o material causado, suscitan diferentes estados de reacci贸n en la victima, de mayor violencia espont谩nea en los dos primeros que en los dos 煤ltimos, pues aquellos son inesperados, y en 茅stos ha contribuido, como en los timos, cierta complicidad o negligencia culpable del enga帽ado. Los ingleses han reaccionado con la determinaci贸n del amo que despide al criado cuando le sisa en la compra, porque en su sistema electoral el se帽or es el elector y el siervo el elegido. El pol铆tico espa帽ol, como el italiano, roba y hurta poco porque estafa y defrauda mucho. Aunque no lo quieran reconocer, los gobernados saben que, siervos del poder partidista, dejan campo libre a la corrupci贸n del partido ense帽oreado en el Estado, a la mentira oficial, a la informaci贸n privilegiada, a la adjudicaci贸n de obras y licencias por la cuant铆a de la comisi贸n. Descubiertos los continuos fraudes y estafas, siguen votando para no disminuir los privilegios del partido de los suyos.
florilegio
“No es la 茅tica, sino la relaci贸n de lejan铆a o intimidad con el poder, lo que determina en 煤ltimo t茅rmino la moralidad o inmoralidad de los pueblos.”
