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La liquidaci贸n socialista de TVE, de Jos茅 Antonio Zarzalejos en El Confidencial
Es una aut茅ntica paradoja: un Gobierno socialista pilota una pol铆tica que va a convertir TVE en algo marginal en beneficio de un previsible duopolio 鈥揻ormado por las concentraciones entre Antena 3 y La Sexta, y Telecinco y Cuatro-, s贸lo tres a帽os despu茅s de haber elaborado una ley聽 (la de 5 de junio de 2006) que, por primera vez, permit铆a a TVE un alto grado de independencia respecto del Gobierno y que era el resultado del dictamen emitido por un comit茅 de “sabios” con cuyos criterios generales se inspir贸 la normativa del Ejecutivo.
驴Recuerdan a Fernando Savater, Victoria Camps, Emilio Lled贸, Fernando Gonz谩lez Urbaneja y Enrique Bustamante que se estrujaron las meninges para ofrecer un esquema de TV p煤blica a Rodr铆guez Zapatero? Se cre贸 un nuevo modelo y cuando TVE se encontraba en el mejor momento de credibilidad y de programaci贸n general 鈥搇a m谩s digna de todas con esa excepci贸n clamorosa del procaz John Cobra鈥, la vicepresidenta Teresa Fern谩ndez de la Vega, por iniciativa propia o vicaria, y tras opacas reuniones con UTECA, derrib贸 la ley de 2006 y la sustituy贸 por otra de 28 de agosto de 2009 en la que TVE dejaba desde enero de 2010 de financiarse de forma mixta, es decir, a trav茅s de transferencias presupuestarias y publicidad.
Desde el 1 de enero TVE recibe fondos del presupuesto y otros procedentes de las operadoras telef贸nicas (0,9% de sus ingresos brutos de explotaci贸n), de las TV privadas en abierto (3%) y de las TV privadas de pago (el 1,5%), adem谩s de otras fuentes menores. Pero en el bienio 2010-2011 TVE tiene un techo de ingresos de 1.500 millones de euros que se incrementar谩 s贸lo un 1% en el bienio siguiente. Y a partir de 2014, los la facturaci贸n aumentar谩 seg煤n el IPC.
Pero TVE ha liberado para el mercado la聽muy respetable cantidad de 560 millones de euros que ir谩n a parar, como bien contaba en EC Daniel Toledo el pasado jueves, a Telecinco-Cuatro (116 millones) y a Antena 3- La Sexta (68), es decir, el 65% de la publicidad que captaba TVE financiar谩 a las privadas, un 20% a otros medios y un 15% se diluir谩 o se perder谩. Este sistema de financiaci贸n est谩 sometido al an谩lisis de legalidad europea en la UE.
La Uni贸n de Bancos Suizos (UBS) en Espa帽a ha elaborado este informe que apunta tambi茅n a un incremento de las tarifas publicitarias por las privadas (entre un 10 y un 20%) y al aumento de su valor en Bolsa. Por si fuera poco, la elaboraci贸n de muchos espacios de la programaci贸n de TVE se contrata con productoras vinculadas a las televisiones privadas. Precisamente por eso, los trabajadores de la Entidad fueron a la huelga el pasado mi茅rcoles.
Las privadas quieren m谩s
Pero ah铆 no paran las cosas: la ley de agosto de 2009 impone a TVE tales obligaciones de servicio p煤blico y tal cors茅 financiero que su liderazgo actual en audiencia va a ser fugaz. Sencillamente porque no habr谩 dinero para sostener una programaci贸n comercial de calidad que el presidente de UTECA ya ha advertido debe suprimirse en TVE para 鈥揳 lo que se ve鈥攄edicarse en exclusiva a retransmitir los plenos parlamentarios y a emitir pel铆culas descatalogadas, para as铆 no s贸lo zampar m谩s tarta publicitaria sino impedir que TVE tenga la remota posibilidad de competir en audiencia como viene haci茅ndolo con notabil铆simo 茅xito.
El Gobierno socialista se ha arrepentido de su medida m谩s sensata聽 de cuantas se hab铆an tomada sobre la TV p煤blica y ha pasado a reducir sus posibilidades financieras de forma dr谩stica, y cebar con los ingresos publicitarios聽 de TVE los ya abundantes de las privadas que, a punto de concentrarse, conformaran un duopolio, y una de las dos empresas ser谩 de capital extranjero: Mediaset, 聽propiedad de Silvio Berlusconi.
Con la aprobaci贸n del PP, el Gobierno sustituy贸 al Presidente de la Corporaci贸n, Luis Fern谩ndez, que obviamente dimiti贸, nombrando a Alberto Oliart, un pol铆tico de la Transici贸n y sin otras expectativas que gestionar disciplinadamente las escaseces progresivas de TVE.聽Ente que tambi茅n en la primera legislatura socialista y bajo la direcci贸n general de Carmen Cafarell, present贸, y fue aprobado, un abultado y muy generoso ERE que se consider贸 como la soluci贸n a todos los males de la emisora del Estado. 驴Qu茅 ocurrir谩 ahora con el departamento comercial de聽 TVE? 驴Vender谩 Oliart, como dice necesitar, los derechos del motociclismo? 驴Fusionar谩 La 2 con Cultural.2?
En definitiva: 驴Cu谩nto tiempo transcurrir谩 hasta que veamos languidecer irremisiblemente la TV p煤blica en Espa帽a dejando todo el campo libre a la ya probada deontolog铆a y responsabilidad social de las programaciones de algunas privadas en la mente de todos? 驴Repara el Gobierno que al debilitar hasta estos extremos la TV p煤blica y no poner mano sobre las auton贸micas 鈥搎ue campan por sus respetos鈥 pierde el Estado otro elemento de cohesi贸n de los que no est谩 sobrado? 驴C贸mo compatibiliza el Ejecutivo su socialismo militante con recebar las cuentas de entidades privadas en detrimento de lo que es todav铆a 鈥渦n servicio p煤blico鈥? Y en todo caso, 驴por qu茅 tantas limitaciones a la programaci贸n de la TV p煤blica? 驴Para, adem谩s de ingresos adicionales, trasvasar audiencia a las privadas y completar as铆 el negocio de estas empresas con tan educativas y edificantes programaciones comerciales? 驴Est谩 optando el Gobierno, sin decirlo, por el modelo de audiencia de la TV p煤blica estadounidense (casi inexistente) en vez de hacerlo por la continental europea (potente y con distintas f贸rmulas de financiaci贸n)?
Un fraude pol铆tico
Lo que ha ocurrido 鈥搚 lo que va ocurrir con 聽TVE鈥 es un fraude pol铆tico, no s贸lo para el electorado socialista, sino para la sociedad espa帽ola en su conjunto, a la que se priva de un instrumento de culturizaci贸n, informaci贸n, programaci贸n digna y patrimonio intangible com煤n. Este Gobierno habr谩 de explicar con pelos y se帽ales por qu茅 en 2006 elabor贸 un modelo que, adem谩s funcion贸, y en 2009 lo destruy贸 en pleno mes de agosto por decreto ley. Es imposible no sospechar segundas y terceras intenciones en la operaci贸n que dirigi贸 Teresa Fern谩ndez de la Vega al margen y con desprecio de los m谩ximos responsables de TVE que han migrado a compa帽铆as privadas porque eran, y lo son, buenos profesionales.
Si esta operaci贸n abrupta y sobrevenida termina en la previsible irrelevancia de 聽TVE, la responsabilidad por entero ser谩 鈥搊tra m谩s鈥 del Gobierno de Rodr铆guez Zapatero. Mientras, Feijoo, Camps, Aguirre, Gri帽谩n, Montilla, L贸pez y Valc谩rcel siguen con TV auton贸micas convertidas聽la mayor铆a 鈥搕odas quiz谩 y de modo inevitable- en terminales gubernamentales y con ca帽o libre de financiaci贸n. El Estado como tal queda desapoderado de un instrumento decisivo de nacionalizaci贸n democr谩tica, mientras que las comunidades aut贸nomas contin煤an fortaleci茅ndose, conform谩ndose as铆 un modelo de distribuci贸n de poder por completo desequilibrado. Al tiempo, RNE pierde delegaciones territoriales y la agencia EFE (con presencia en decenas de pa铆ses y que promociona la lengua espa帽ola) atraviesa por enormes dificultades incardinada en la SEPI.
Conclusi贸n: el denostado 鈥損ero a lo que se ve tambi茅n inteligente鈥 Silvio Berlusconi, la supuesta ant铆tesis de Zapatero, con una previsible cuota de mercado publicitario televisivo para su Telecinco (absorbida Cuatro) del 45%, ser谩 en este pa铆s todo un poder f谩ctico y ya sin los muy precarios equilibrios que supon铆a la presencia de Vocento en el accionariado de la cadena que dirige con mano de hierro Paolo Vasile.
No parec铆a coherente que el PSOE destruyera 鈥搊tra cosa era racionalizar鈥 el sistema de medios p煤blicos de comunicaci贸n. Hasta eso ha conseguido y no precisamente por ahorro o por convicci贸n, sino por motivos m谩s prosaicos: granjearse apoyos para continuar en el poder. Este socialismo dispone de una capacidad de incoherencia destructiva sobrecogedora. Y el presidente del Gobierno italiano y due帽o de Mediaset le ha tomado la medida a Rodr铆guez Zapatero con la rapidez del rayo. Francia, Reino Unido, la propia Italia, Alemania鈥 por supuesto, tienen fuertes y eficientes televisiones p煤blicas. Y total libertad de expresi贸n. All铆 parece que gobierna gente m谩s seria.
Blanco, el jefe del ‘tripartito’, de Jos茅 Antonio Zarzalejos en El Confidencial
Tan cierto es que Leire Paj铆n, secretaria general de organizaci贸n, no controla el PSOE como que en el partido no hay unanimidad sobre la gesti贸n de Zapatero e, incluso, sobre su continuidad, por m谩s que el Presidente celebre reuniones a la b煤lgara con los grupos parlamentarios socialistas. Pero es igualmente cierto que si alguien en el PSOE y en el Gobierno ha aplicado silicona pol铆tica a sus muchas fisuras, ese ha sido, es en la actualidad, Jos茅 Blanco, vicesecretario general y ministro de Fomento.
Muchos le reprochan que no tenga carrera universitaria, pero nadie le niega capacidad dial茅ctica y aguante para fajarse con el adversario. Muchos tambi茅n le afean su locuacidad hiriente pero, una vez llegado al Departamento gubernamental con m谩s volumen inversor, Blanco se ha ido a Valencia, del brazo de Francisco Camps, para comprometerse con la llegada a plazo fijo del AVE a la capital del Turia. Y lo mismo ha hecho en Bilbao, al lado del lendakari L贸pez, desafiando a la banda terrorista ETA. Y no ha tenido inconveniente en hacer buenas migas con Esperanza Aguirre (considera a聽 Blanco聽 鈥un descubrimiento鈥) en Madrid con el compromiso de impulsar las cercan铆as ferroviarias y estudiar la cogesti贸n de Barajas.
Blanco, adem谩s, y no es poco despu茅s de la muy criticada etapa de Magdalena 脕lvarez, se ha enfrentado a los temporales de enero y febrero evitando el colapso de los ferrocarriles, los aeropuertos y las carreteras. Y a los controladores a茅reos les ha aplicado una terapia por Real Decreto que les disuadir谩 de amargar a miles de ciudadanos las vacaciones de Semana Santa, evocando as铆 la determinaci贸n de aquel Reagan que militariz贸 de un plumazo a estos t茅cnicos cualificados en cuyas manos est谩 el buen funcionamiento del transporte por avi贸n.
Blanco, vicepresidente de facto
Seguramente, si a Blanco le dejasen, sabr铆a c贸mo encaminar a los sindicatos por la v铆a de la contenci贸n porque el vicesecretario general del PSOE conoce muy bien 鈥揹espu茅s de un largo aprendizaje en la pol铆tica-verit茅鈥 聽que las centrales de Toxo y M茅ndez son maquinarias burocr谩ticas incapaces de subsistir s贸lo con las cuotas de sus afiliados y que se resumir铆an a la m铆nima expresi贸n sin las subvenciones del Estado y sin la gesti贸n de abundantes fondos para destinos varios que salen de las arcas p煤blicas. En otras palabras: a Blanco no le montar铆an un dos de mayo por la聽reforma de las pensiones, mientras a Corbacho se le suben a las barbas a las primeras de cambio.
Todo esto lo ha ido descubriendo el Presidente del Gobierno poco a poco, hasta que ha decidido, sin crisis gubernamental (la presidencia europea no lo permite formalmente), elevar a Jos茅 Blanco a una vicepresidencia de facto para que negocie con tirios y troyanos asistido de dos ministros t茅cnicos 鈥揈lena Salgado, vicepresidenta segunda y ministra de Econom铆a, y Miguel Sebasti谩n, titular de Industria鈥 y tome el tim贸n de un Gobierno que se le ha ido de las manos desde hace meses a la vicepresidenta primera, Teresa Fern谩ndez de la Vega. Y en el que sobran los titulares de Innovaci贸n (que debe integrarse en Industria), de Igualdad (que debe integrarse en Trabajo y Asuntos Sociales), del Medio Rural y Marino y Medio Ambiente (que debe integrarse en Fomento), de Vivienda (que debe incorporarse tambi茅n a Fomento), de Cultura ( que debe acumularse a聽 Educaci贸n) y de Administraciones P煤blicas (ahora en manos del vicepresidente tercero, Chaves, que deber铆a desaparecer y pasar sus competencias al ministerio de Presidencia).
El Congreso ya聽 ha instado al Ejecutivo a que el n煤mero de sus ministros no pase de catorce y el de vicepresidentes de dos. Ahora, Zapatero ha reducido su equipo a un tripartito dirigido por Blanco, flanqueado por Salgado y Sebasti谩n y asistido por otros ministros de probada capacidad t茅cnica como Francisco Caama帽o en Justicia, un ministro que a la chita callando est谩 ganando posiciones, y P茅rez Rubalcaba en Interior (al que el caso Fais谩n trae por la calle de la amargura).
Zapatero pasa de su equipo gubernamental
Rodr铆guez Zapatero estudi贸 derecho administrativo pero lo ha debido olvidar. Pasa de la colegialidad del Consejo de Ministros, pasa de la Comisi贸n Delegada del Gobierno para Asuntos Econ贸micos, pasa de las facultades de coordinaci贸n que los decretos de estructura org谩nica respectivos atribuyen a las vicepresidentas, pasa de las competencias del ministro de Trabajo y toma la real decisi贸n de encomendar a Jos茅 Blanco la gesti贸n inmediata de la situaci贸n socio-pol铆tica.
Se trata, en consecuencia, de una aplicaci贸n de la eutanasia pol铆tica compasiva a su Gabinete reconduci茅ndolo a una troika, a un tripartito, bajo la autoridad del ministro de Fomento que es vicesecretario general del PSOE y que re煤ne en su persona una doble autoridad: la del Ejecutivo y la del partido.
En mi modesta opini贸n, este movimiento de Rodr铆guez Zapatero 鈥搕an despectivo hacia algunos de sus colaboradores ministeriales, muchos de los cuales se quedan colgados de la brocha鈥 ha sido lo m谩s sustancial del debate del mi茅rcoles en el Congreso de los Diputados en el que Rajoy estuvo lejos de confundirse al reclamar a los propios socialistas que expropiasen al Presidente de la Moncloa.
Los focos se proyectan 鈥斅縠star谩 acertando Rajoy?鈥 sobre Jos茅 Blanco que aparece ya, con Salgado y Sebasti谩n de asistentes, en el escenario de la crisis. Sigamos atentos la representaci贸n de este in茅dito tripartito, jibarizaci贸n institucional 鈥揷omo tantas otras鈥 con las que Rodr铆guez Zapatero ha mutilado el sistema jur铆dico y pol铆tico espa帽ol. La decisi贸n es arbitraria y si resulta, adem谩s, ineficaz, no s贸lo habr谩 quemado a Blanco, sino que habr谩 consumido la esencia de su propia magistratura constitucional.
Patri贸tica dimisi贸n, de Jos茅 Antonio Zarzalejos en El Confidencial
Adolfo Su谩rez Gonz谩lez gan贸 las elecciones democr谩ticas聽el 3 de marzo de 1979. Pero el 29 de enero de 1981, entendiendo que 茅l formaba parte del problema de Espa帽a 鈥揷olapsada econ贸mica y pol铆ticamente鈥, present贸 su dimisi贸n irrevocable y propuso como candidato a la jefatura del Gobierno a Leopoldo Calvo Sotelo. El PSOE, con Felipe Gonz谩lez a la cabeza, hab铆an lanzado una feroz campa帽a contra el abulense al que hac铆an responsable de todos los males del pa铆s, que eran muchos: crisis pol铆tica en el desarrollo de la Constituci贸n reci茅n aprobada; crisis econ贸mica 鈥揳lto paro e inflaci贸n鈥 y descontrol policial frente a una ofensiva terrorista de ETA que en 1980 se hab铆a cobrado la vida de 98 ciudadanos. Despu茅s vino el intento frustrado de golpe de Estado 鈥揺l 23-F鈥 y el cambio que preconizaban los socialistas que se instalaron en el poder desde 1982 a 1996.
Ha pasado mucho tiempo, pero lo mismo que Jos茅 Mar铆a Aznar marc贸 un precedente en la permanencia en el poder 鈥搒贸lo dos legislaturas-, Adolfo Su谩rez marc贸 otro: cuando se materializan en la figura y la gesti贸n del presidente del Gobierno los males del pa铆s, y as铆 es valorado dentro y fuera de Espa帽a, le fallan los apoyos internos 鈥揳 Su谩rez le fall贸 UCD鈥 y las encuestas le gritan que carece de la confianza de los ciudadanos, hay que manejar, y en su caso, ejecutar, la hip贸tesis de una patri贸tica dimisi贸n.
La situaci贸n ha llegado a tal punto que el Rey est谩 haciendo uso de sus facultades constitucionales (art铆culo 56 de la Constituci贸n) 鈥渁rbitrando y moderando鈥 el funcionamiento normal de las instituciones. Si Don Juan Carlos ha debido implicarse en conciliar posturas, parece muy claro que se trata de la asistencia a un Gobierno cuyo presidente carece de la solvencia precisa para aunar posiciones y conseguir los pactos que requiere el pa铆s, un argumento adicional 鈥搇a intervenci贸n del Jefe del Estado鈥 que abona la tesis de la fragilidad gubernamental y que obliga al sistema a forzar todos los mecanismos, incluso el extraordinario de la Corona. 驴Hace falta que los hechos resulten m谩s expl铆citos? 驴No es todo un mensaje n铆tido que el Rey se entreviste directamente los secretarios generales de los dos grandes sindicatos nacionales?
Parte del problema, no de la soluci贸n
Jos茅 Luis Rodr铆guez Zapatero se mueve ahora entre la limitaci贸n en el poder que acu帽贸 Aznar y la dimisi贸n de Su谩rez. De seguir el ejemplo del popular, no repetir铆a candidatura; de seguir el del primer presidente de la democracia, barajar铆a la posibilidad de dimitir, dejando que su partido siguiese gobernando hasta el fin de la actual legislatura, librando a Espa帽a de la mala imagen que proyecta en los mercados internacionales y, de forma mayoritaria, en la ciudadan铆a seg煤n delatan todas las encuestas publicadas por variopintos medios de comunicaci贸n.
Pegar 鈥volantazos鈥 para 鈥recuperar cr茅dito鈥 (El Pa铆s 7 de febrero de 2010), o que 鈥Europa鈥 recibe 鈥de u帽as a Zapatero鈥 (La Vanguardia de 10 enero de 2010), o que 鈥la prensa for谩nea pasa de la cr铆tica a la mofa en la presidencia espa帽ola鈥 (Expansi贸n de 14 de enero de 2010) o que 鈥Espa帽a asusta a Europa鈥 (La Vanguardia de 6 de febrero de 2010), son titulares que, viniendo desde distintos observatorios medi谩ticos, conforman un cuadro de situaci贸n en el que el presidente del Gobierno es todo menos inocente. Si a eso se a帽ade que su giro 鈥搉o sabemos si convencido- en pol铆tica econ贸mica 鈥搑eforma de las pensiones, reforma laboral, recorte de gasto鈥, sea o no correcta, resulta contradictorio con su discurso anterior y desconcierta a su militancia, parece llegado el momento de plantearse si el Presiente, como Su谩rez en su momento, forma parte del problema y no de la soluci贸n.
La cuesti贸n va de intangibles: para llevar adelante las reformas que Espa帽a necesita, recetadas, adem谩s, por todas las instancias internacionales, son precisas condiciones ambientales y sociales tales como las de credibilidad en el Gobierno, confianza en sus capacidades y liderazgo. Sin embargo, Rodr铆guez Zapatero no cosecha ahora ninguna de esas virtudes cualitativas imprescindibles para abordar con 茅xito el futuro inmediato.
Seg煤n la media del 铆ndice de confianza extra铆do de las encuestas publicadas en los 煤ltimos quince d铆as, Zapatero no concita la del 75% de los consultados y hasta un 77% tiene la viva sospecha de que improvisa, de que toma medidas sobre la marcha. Incluso dentro de su propio Gobierno 鈥搇os casos de Chaves y de Blanco est谩n ah铆鈥 le han contradicho en aspectos esenciales de la reforma de pensiones (sobre el c贸mputo para su cobro); socialistas perif茅ricos como Barreda le han pedido un cambio de Gobierno, y el consejero de Econom铆a de la Generalitat de Catalu帽a, Antoni Castells, ha subrayado el 鈥渃lima de desconfianza鈥 existente, mientras otros militantes como Manuel de la Rocha rechazan medidas gubernamentales como lo hacen otros muchos que no pudieron intervenir en la reuni贸n del pasado mi茅rcoles del Presidente con los congresistas, senadores y europarlamentarios del PSOE.
Vuelta a las andadas
La 鈥渃onspiraci贸n鈥 del mercado contra Espa帽a 鈥搖na excusa de mal pagador de la que se ha ido retractando poco a poco el Ejecutivo por temor m谩s al rid铆culo internacional que a la endeblez de la coartada para explicar la inconsistencia de la pol铆tica econ贸mica鈥 ha marcado el cenit del desconcierto del Gobierno que, despu茅s de una semana de alivio 鈥揻r谩gil e 铆nfimo repunte de de la Bolsa y merma de la prima de riesgo de nuestra deuda-, ha vuelto a las andadas: ahora resulta que Espa帽a va a 鈥渟alvar鈥 a Grecia; se da una vuelta de tuerca m谩s al gasto p煤blico prorrogando la ayuda de 420 euros a los parados sin subsidio, y se presenta un cosm茅tico proyecto de reforma laboral que el catedr谩tico Juan Antonio Sagardoy 鈥揹e autoridad indiscutible鈥攅ntiende que 鈥no es una reforma ni en la forma ni en el fondo. Es una recomendaci贸n que tiene inter茅s por su contenido, pero poco m谩s (鈥) la tarea es mucho m谩s tit谩nica y, sin duda, m谩s dolorosa鈥 (ABC 11 de febrero de 2010)
De la desastrosa comparecencia de Davos hasta hoy, no ha cambiado nada. S贸lo una leve mejor铆a en el inter茅s de colocaci贸n de la deuda y un pronunciamiento editorial m谩s benigno de The Financial Times a cuyo directorio cumpliment贸 la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, mientras su secretario de Estado, se esforzaba en la City londinense en convencer a los analistas, que han decido ofrecer unos d铆as de tranquilidad, rotos el jueves con tres demoledores art铆culos en The Economist. Por su parte, las agencias de rating Moody麓s y Fitch mantienen para Espa帽a la triple A, como si semejantes entidades, despu茅s de su absoluto desprestigio, tuvieran ya capacidad de prescripci贸n 鈥損ositiva o negativa鈥 acerca de la solvencia de nuestra econom铆a.
Mientras tanto, los sindicatos 鈥搈谩s subvencionados que nunca鈥 y una patronal con una debilidad en la c煤pula que la somete a sospecha, ofician de interlocutores en unos proyectos de reforma que se dilatan en el tiempo y que, de momento, han desembocado en un escu谩lido acuerdo salarial con cl谩usula de desenganche para la empresas que no puedan asumirlo.
Ni elecciones anticipadas, ni moci贸n de censura
Espa帽a tiene salida porque, entre otras cosas, tiene empresas fuerzas y diversificadas; la crisis puede superarse; no es inevitable caer en el pozo de los cinco millones de parados ni superar el 12% del d茅ficit. Pero para que todo esto no suceda, hace falta un presidente del Gobierno cre铆ble, s贸lido, con capacidad de interlocuci贸n y dominio de la situaci贸n asistido por un equipo que no se confunda cuando redacta los planes de estabilidad que env铆a a Bruselas y que aqu铆 y ahora no diga una cosa, y all铆 y despu茅s diga otra.
No podemos permitirnos unas elecciones anticipadas y no hay aritm茅tica para una moci贸n de censura que s贸lo puede ser constructiva. As铆 que, si esta semana se ha abierto un claro en la borrasca (para los m谩s realistas se trata de un espejismo) y Rodr铆guez Zapatero no acierta a aprovecharlo 鈥搚 me temo que volver谩 a errar鈥, la salida que el propio PSOE tendr铆a que propiciar, como lo hacen los partidos serios (ah铆 est谩n los brit谩nicos y alemanes para demostrarlo), no ser铆a otra que la de propiciar la patri贸tica dimisi贸n del Presidente del Gobierno 鈥揷omo la de Su谩rez-, la formaci贸n de un Gobierno amplio del Partido Socialista que articulase pactos transversales con la oposici贸n sobre reformas estructurales para alcanzar marzo de 2012 en unas condiciones presentables.
En nuestra democracia, no tan joven, ya hemos visto a un presidente dimitir (1981) y a otro autolimitarse en sus posibles mandatos (2002). O sea que la hip贸tesis que se plantea no s贸lo es veros铆mil, sino que llegar谩, sospecho, a ser la m谩s conveniente. Claro que Rodr铆guez Zapatero es el leg铆timo y democr谩tico presidente del Gobierno de Espa帽a y har谩 lo que en su soberan铆a personal le venga en gana. De la misma manera, y como hizo el PSOE con Adolfo Su谩rez, al que fustig贸 hasta el insulto personal en el Congreso, la oposici贸n y los medios de comunicaci贸n 鈥損or lo bajo, buena parte de sus votantes y militantes鈥 tienen el derecho a percibirle, y proclamarlo, m谩s como un problema que como una soluci贸n.
Y lo ser谩 mucho m谩s cuando el Tribunal Constitucional nos haga el favor de cumplir con su obligaci贸n 鈥損ara eso pagamos a sus magistrados鈥 y dicte sentencia sobre el Estatuto de Catalu帽a. Porque en ese momento se palpar谩 el meollo de la cuesti贸n: la reforma de un Estado que ha devenido en insostenible debido, en buena medida, a estos a帽os de su desgobierno.
Entre la torpeza y la leyenda negra, de Jos茅 Antonio Zarzalejos en El Confidencial
Hace apenas unas semanas se public贸 el 煤ltimo ensayo del hispanista franc茅s Joseph P茅rez bajo el sugestivo t铆tulo de La leyenda negra. Se trata de un texto ilustrativo que atribuye la imagen inquisitorial, fan谩tica e ignorante de Espa帽a en el siglo XVI y siguientes, a un instrumento de descr茅dito para contener la expansi贸n de la dinast铆a de los Austrias; la leyenda negra represent贸 tambi茅n una sostenida hostilidad de los pa铆ses del norte 鈥損rotestantes y anglosajones, que se consideraban superiores- a los del sur -latinos y cat贸licos-; e interpret贸 en su momento, siempre seg煤n este historiador franc茅s, un cierto 鈥complejo de inferioridad y de frustraci贸n que los espa帽oles acabaron interiorizando鈥 por la persistencia de la denigraci贸n norte帽a. Espa帽a -cabeza del Imperio con Carlos V- era fuerte y, por lo tanto, tambi茅n odiada. Entonces se invent贸 -en eso consiste la leyenda negra- la agitaci贸n y propaganda contra la dinast铆a austr铆aca que deriv贸 luego hacia la naci贸n en su conjunto. Y la leyenda negra, con mutaciones diferentes, ha seguido dando mucho juego.
La imagen de Espa帽a siempre ha estado lastrada por t贸picos inverecundos, fomentados por intereses contrapuestos a los que les hemos dado muchos motivos en determinadas fases hist贸ricas como la actual. Lograron superarse con la Transici贸n democr谩tica y, especialmente, durante una buena parte de los a帽os de gobierno de Felipe Gonz谩lez y en, pr谩cticamente, las dos legislaturas de Jos茅 Mar铆a Aznar. Ahora la percepci贸n medi谩tica de Espa帽a est谩 de nuevo deteriorada a manos de medios anglosajones -brit谩nicos y norteamericanos- que condimentan sus ataques con verdades y con exageraciones y recelos en dosis que podr铆an calcularse en porcentajes muy similares.
Err贸nea pol铆tica exterior y econ贸mica socialista
Las verdades tienen que ver con la torpeza extraordinaria de la pol铆tica exterior del Gobierno socialista y su mala gesti贸n de la recesi贸n econ贸mica. Rodr铆guez Zapatero infligi贸 un golpe mortal a las relaciones con EEUU, Gran Breta帽a y Canad谩 -adem谩s de otros pa铆ses como Holanda- cuando retir贸 en 2004, sin tr谩mites ni consultas, de manera fulminante, las tropas espa帽olas desplazadas a Iraq en misi贸n que nunca fue de combate, sino de apoyo log铆stico y humanitario. Luego, el presidente, transido de un populismo impropio, se amig贸 en exceso con聽 los reg铆menes indigenistas y autoritarios de Am茅rica Latina -驴cu谩ntas veces ha venido a Espa帽a el caudillo Ch谩vez?- descuidando la restauraci贸n de nuestras relaciones con el mundo anglosaj贸n.
Tampoco las ha mejorado con Alemania, regida por una canciller -Angela Merkel- a la que el presidente Rodr铆guez Zapatero, consider贸 una 鈥渇racasada鈥. Nuestro jefe de Gobierno apoy贸 imprudentemente 鈥揷on una visibilidad indebida- a los socialistas franceses de Royal, que recibieron una enorme somanta electoral de la derecha de Sarkozy en la presidenciales galas y, por fin, Moratinos es un diplom谩tico simp谩tico y campechano, pero conocido en todas las canciller铆as occidentales por su gran especialidad: Palestina y el conflicto de Oriente Medio en el que sus inclinaciones han estado m谩s con Arafat y sus sucesores que con Israel que, como es sabido, cuenta en Estados Unidos y otros pa铆ses europeos con un lobby de extraordinaria potencia.
En las determinadas posiciones internacionales, nuestro pa铆s ha recordado mucho a los Estados llamados hace a帽os 鈥渘o alineados鈥 y, en particular, por nuestra privilegiada relaci贸n con la dictadura en Cuba que la UE no comparte en absoluto; tampoco hemos sabido explicar nuestra posici贸n en los Balcanes despu茅s de que el Gobierno se haya negado a reconocer la independencia de K贸sovo, admitida, en cambio, por la mayor铆a de la comunidad internacional. Finalmente, no estamos siendo un ejemplo en nuestro rol de pa铆s-frontera con el norte de 脕frica, desde donde parte grandes flujos de inmigraci贸n al continente. A帽adamos a este sumatorio la biso帽ez de incursiones internacionales del Presidente como la reciente de Davos en la que habl贸 -con fallo inoportuno de la traducci贸n simult谩nea- entre el primer ministro griego y el let贸n, es decir, flanqueado por compa帽eros de panel nada econ贸micamente sugestivos. All铆 cuaj贸 el viraje abrupto del Ejecutivo y el pasado jueves 鈥渘egro鈥.
Desde el punto de vista pol铆tico, es, pues, verdad, que la acci贸n exterior espa帽ola ha irritado a los pa铆ses anglosajones cuyos medios de referencia hablan de los PIGS (acr贸nimo de Portugal, Italia, Grecia y Espa帽a) con desprecio y malestar. Hace unos a帽os, el milagro espa帽ol estaba en las cr贸nicas de todos los corresponsales extranjeros en Madrid cuyo n煤mero, por cierto, ha disminuido. No trate de buscarse, pues, alguna suerte de conspiraci贸n para soslayar el reproche merecido a una pol铆tica exterior y econ贸mica que nos ha llevado por malos derroteros. El primer mes de presidencia rotatoria de Espa帽a ha sido, lamentablemente, un desastre. Hasta en las cumbres iberoamericanas el liderazgo de Espa帽a es fr谩gil como se demostr贸 en la 煤ltima celebrada en Lisboa. Y de nuestra prevalencia mediterr谩nea, nada de nada: los franceses ya nos la han arrebatado.
脡xito internacional de las empresas espa帽olas
Pero hay una parte de esos ataques medi谩ticos anglosajones y americanos que responden a intereses en absoluto razonables. Espa帽a es, dig谩moslo sin ambages, una potencia empresarial en muchos de sus mercados. S贸lo por citar tres ejemplos: el Banco Santander est谩 ya arraigado en Gran Breta帽a 聽sin ninguno de los problemas de solvencia que han tenido all铆 otras entidades financieras; Iberdrola opera en Escocia y en Estados Unidos, y es l铆der mundial en energ铆as renovables, mientras que聽Telef贸nica es una de las cuatro grandes operadoras del mundo. No podemos olvidar a gestores de infraestructuras como Ferrovial 鈥揳eropuertos brit谩nicos-, a constructoras y tecnol贸gicas como Acciona, Gamesa, Abengoa鈥 que en conjunto han ido copando mercados dif铆ciles, muy competitivos y en los que antes deambulaban mercantiles aut贸ctonas o de terceros pa铆ses pero, en todo caso, mucho menos eficientes y flexibles que nuestras compa帽铆as financieras, energ茅ticas, telef贸nicas y constructoras.
La gran empresa espa帽ola 鈥揹e ah铆 que sus resultados se sostengan en plena crisis como se ha comprobado con el Banco Santander que los ha presentado聽 magn铆ficos 聽pero descontados en la Bolsa por el llamado 鈥渞iesgo-Espa帽a- ha sabido diversificarse en una internacionalizaci贸n que no se ha limitado a Am茅rica Latina sino que ha ido por derecho al continente europeo. Y聽 a este fen贸meno in茅dito hay que atribuir invectivas, cr铆ticas reiteradas, descalificaciones de car谩cter global, inspiradas en una cierta frustraci贸n de corte nacionalista. Es verdad que los anglosajones saben reconocer mejor que los latinos los m茅ritos y celebran los 茅xitos, pero no tanto como para desaprovechar que el Pisuerga de Rodr铆guez Zapatero pasa por el Valladolid de Espa帽a. O sea, y resumiendo, nuestra regresi贸n en imagen medi谩tica se debe, en buena parte, a una mala gesti贸n de alianzas y entendimientos pol铆ticos internacionales y a la impericia en la gesti贸n econ贸mica del Gobierno, pero tambi茅n a la gran talla聽 y proyecci贸n que han alcanzado un grupo numeroso y potente de compa帽铆as espa帽olas que suscita recelo y envidia. O sea, que The Financial Times, The Wall Street Journal y The Economist, son medios de referencia pero que no escapan a determinados prejuicios, apriorismos e inercias recelosas que siempre han ara帽ado la imagen de Espa帽a. Pongamos, pues, las cosas en su sitio.
El irremisible regreso de ETA, de Jos茅 Antonio Zarzalejos en El Confidencial
Aunque los ciudadanos consultados por las dos 煤ltimas encuestas del CIS releguen el terrorismo a lugares secundarios en las preocupaciones generales, lo cierto es que la banda terrorista ETA asesin贸 en 2009 a cuatro personas por distintos procedimientos criminales: coche-bomba (dos guardias civiles); bomba lapa (un inspector de polic铆a) y tiro en la sien (un empresario). Adem谩s, sigui贸 extorsionando y destruyendo 鈥搇as viviendas de la Guardia Civil en Burgos, atentado que pudo costar muchas vidas鈥 y maquinando para urdir otros cr铆menes. El saldo de las cuatro vidas cobradas por el terrorismo etarra es escandaloso en la Europa de 2009. Somos el 煤nico pa铆s occidental con esta lacra que, por desgracia, est谩 a煤n lejos de diluirse de modo definitivo
El aviso p煤blico de P茅rez Rubalcaba, en el sentido de que ETA podr铆a perpetrar un secuestro o un asesinato (o varios), se inscribe, efectivamente, en una correcta pol铆tica antiterrorista. Como ha escrito Florencio Dom铆nguez, experto periodista en este tema, redactor jefe de la agencia Vasco Press, 鈥渆ste tipo de alertas se han empleado unas veces tratando de provocar movimientos de los terroristas y otras, justamente para lo contrario, buscando que no se movieran. En todos los casos, los responsables antiterroristas contaban con sus informaciones que les permiti贸 desarrollar operaciones que se mov铆an en el campo de la guerra psicol贸gica鈥.
Y es que lo que est谩 ocurriendo en el seno de ETA y de su entorno abertzale, preludia que los llamados duros de la organizaci贸n reduzcan las contradicciones y cierren el debate mediante la comisi贸n de un atentado o de un secuestro con un formato alternativo: el de Ortega Lara 鈥搇argo y con mucha infraestructura delictiva-, el de Miguel 脕ngel Blanco -corto y sometido a la inminencia del asesinato-. Es verdad que la colaboraci贸n francesa se ha incrementado de manera sustancial (el Tribunal Correccional de Par铆s conden贸 el jueves a Josu Ternera y a su hijo聽 en rebeld铆a por pertenencia a asociaci贸n de malhechores), y es toda una novedad que la Consejer铆a de Interior del Gobierno vasco est茅 en manos de un hombre decidido y sin complejos como el socialista Rodolfo Ares que ha puesto a la Polic铆a Aut贸noma a trabajar en la lucha antiterrorista. Pero aun as铆 y todo, los etarras disponen de capacidad聽 -aunque menos que antes鈥 para provocar una tragedia.
Un debate falso
Desde que la sentencia del Tribunal de Estrasburgo de 10 de noviembre de 2009 convalidase la ilegalizaci贸n de Batasuna, dejando a los c贸mplices de ETA sin instancia de recurso alguno, los agentes etarras en la legalidad est谩n tratando de volver a las instituciones en las elecciones municipales y forales de 2011 para, en primer lugar, vivir del presupuesto y nutrir las arcas de sus herriko tabernas (locales de la izquierda proetarra), y en segundo, para disponer de un altavoz para sus tesis de apoyo a la banda criminal, revestidas de reclamaci贸n soberanista o independentista.
Para obtener la vuelta a la legalidad y depredarla, los abertzales han puesto en marcha, por en茅sima vez, un debate absoluta y totalmente falso: la discusi贸n de un documento en el que de forma impl铆cita 鈥搇ejanamente impl铆cita鈥 se renunciar铆a a la violencia. El documento de debate se denomina Interpretaci贸n de la fase pol铆tica y la estrategia y se ha discutido en m谩s de dos centenares de pueblos y localidades por m谩s de seis mil militantes. El documento en cuesti贸n es, de nuevo una trampa. No hay una apuesta decidida, clara, terminante e irreversible de reclamar a ETA el abandono del terrorismo, sino circunloquios y eufemismos, que ya han sido contestados por la propia banda con otro documento 鈥揹enominado Mugarri鈥攅n el que ponen los puntos sobre las 铆es.
La c煤pula de la organizaci贸n criminal ha lanzado mensajes claros: ha expulsado del colectivo de presos a cinco criminales que est谩n penando sus delitos, despu茅s de haber excluido de su 谩mbito a otros, todo ellos con cierta relevancia. Pero los presos que, naturalmente quieren salir, desean soluciones pac铆ficas para beneficiarse de eventuales medidas de gracia, prevista en el llamado Pacto de Ajuria Enea de 1988 y que suscribieron todas las fuerzas pol铆ticas. ETA los disciplina a trav茅s de sus abogados de cabecera, presionando a sus entornos familiares y haci茅ndoles el vac铆o social. En 煤ltimo caso, si salen, los liquida como hizo con Mar铆a Dolores Gonz谩lez Catara铆n, Yoyes, a la que asesin贸 el 10 septiembre de 1986 en Ordizia.
La llamada izquierda abertzale dispone de un potencial en el Pa铆s Vasco de entre 100.000 y 150.000 votos que se disputan los proetarras y los nacionalistas del PNV y de EA. Y, naturalmente, la propia ETA, porque de ese magma extrae la organizaci贸n a sus delincuentes, apoyo log铆stico, recursos para la kale borroka y capacidad de movilizaci贸n como la del s谩bado pasado contra la 鈥渄ispersi贸n鈥 de los presos. Otegui, en la c谩rcel ahora y, a tenor de los casos que tiene pendientes, en ella seguir谩 por mucho tiempo, parece ser el l铆der de ese abertzalismo quiz谩s algo m谩s reblandecido al que le gustar铆a una vida m谩s c贸moda, agarrada a la ubre de los presupuestos p煤blicos.
ETA sabe c贸mo tratar estos decaimientos de sus hooligans, conoce muy bien los mecanismos precisos para aglutinar a sus manadas y conoce los recursos que hay que utilizar para disuadir a los disidentes. Y sabe muy bien que nada emite un mensaje m谩s n铆tido sobre qui茅n tiene el mando que una exhibici贸n de fuerza en forma de atentado criminal, a poder ser en un escenario social y pol铆tico de m谩xima repercusi贸n como podr铆a ser este primer semestre durante el que se celebran en Espa帽a varias cumbre y encuentros europeos con motivo de la presidencia espa帽ola de la UE.
Pistolas encima de la mesa
La experiencia es la madre de todas las ciencias, y entre ellas, de la ciencia hist贸rica. 脡sta se帽ala que la banda terrorista ETA deja hilo a la cometa 鈥揺s decir, permite hasta un cierto l铆mite una especie de debate-, pero si la discusi贸n rebasa determinados controles de ortodoxia 鈥搚 es lo que ahora est谩 sucediendo鈥 pone las pistolas, las bombas o los secuestros encima de la mesa y reina el silencio y la unanimidad entre sus huestes. Y eso es lo que har谩 a no tardar porque no s贸lo ha de dar una respuesta a sus bases, sino al Gobierno central y al vasco.
De fondo, adem谩s, se produce otro enfrentamiento menos visible pero encarnizado, que ETA tiene muy en cuenta: el de las distintas familias nacionalistas que pugnan por llevarse los restos de serie del abertzalismo, descapitalizaci贸n que tampoco consentir谩n los terroristas. Por eso, el regreso de ETA 鈥搒u criminal reaparici贸n鈥 es desgraciadamente irremediable.
Y que nadie se enga帽e: no hay debate que liquide a la banda. A los terroristas s贸lo cabe derrotarles, detenerles, juzgarles, no darles tregua alguna y lograr su extinci贸n sin di谩logos y sin聽 atajos. Demostrando as铆 que el Estado se impone sin resquicio de cesi贸n alguna. ETA ha tenido tres oportunidades (1989, 1998 y 2006) para acabar su macabra trayectoria de forma dialogada. Las tres las ha despreciado. Por lo tanto, la 煤nica soluci贸n es la eliminaci贸n de la 煤ltima banda terrorista en Europa. Lo cual, por cierto, ser铆a mucho m谩s f谩cil si el PNV y EA colaborasen m谩s para lograrla.
Eurofobia a la espa帽ola, de Jos茅 Antonio Zarzalejos en El Confidencial
Desde ayer, Jos茅 Luis Rodr铆guez Zapatero es el presidente de turno de la UE, aunque su protagonismo se ver谩 mermado de forma casi radical por el presidente permanente, el belga Herman Van Rompuy, al que, adem谩s, el jefe del Gobierno espa帽ol ha dado todas las facilidades para que asuma la m谩xima relevancia a lo largo de este semestre. La verdad sea dicha: Espa帽a no es un ejemplo de europe铆smo y Rodr铆guez Zapatero hace bien en camuflarse.
Y no lo es, en dos 谩mbitos: por un parte, en el pol铆tico, porque el Gobierno despliega unas medidas econ贸micas alejadas de las m谩s estandarizadas en la Uni贸n; por otra, en el social, porque los espa帽oles, oficialmente tan pro europeos, en realidad desarrollamos una larvada eurofobia que se manifiesta en pasar ol铆mpicamente de la UE, olvidando las ventajas que comporta.
Seg煤n las encuestas del CIS, no s贸lo ha ca铆do en picado el inter茅s informativo sobre la UE (el 58%), sino que ha crecido tambi茅n la desinformaci贸n casi total de los ciudadanos sobre la Uni贸n (el 68%). Asimismo, se ha deteriorado la confianza en las bondades europeas que lo son s贸lo para el 54% de los consultados por el Centro de Investigaciones Sociol贸gicas.
El Gobierno de Zapatero se estren贸 con el refer茅ndum -el 20 de febrero de 2005- de la llamada 鈥淐onstituci贸n europea鈥 que cosech贸 la mayor abstenci贸n de la historia democr谩tica espa帽ola (el 57% del cens贸 no acudi贸 a votar) y luego ha estado en la punta de lanza -siempre verbalmente- de cualquiera de las iniciativas europe铆stas. Lo cual, al parecer, es compatible con la tasa m谩s alta de parados por falta de reformas laborales (se anuncia una para este mismo mes, as铆 como de las pensiones); con un d茅ficit del 10% que quiebra el pacto de estabilidad sin visos de recuperarlo en muchos a帽os; con casi cuatrocientos expedientes en la Comisar铆a de la Competencia por supuestas ayudas ilegales del Estado en diversos sectores productivos; con el recelo de la UE a instrumentos econ贸micos tan importantes como el FROB (para recuperar el sector de las Cajas de Ahorro) o el Plan E, que la Uni贸n 聽somete a estrecha vigilancia, y con la mala, fraudulenta o nula transposici贸n de directivas -como la de servicios- que empantanan nuestra econom铆a en la falta de competitividad y 聽productividad.
Transporte, comercio y profesiones
Hemos vistos a los taxistas colapsar Madrid en protesta por la t铆mida liberalizaci贸n del transporte de pasajeros y estamos contemplando el pandemonio de leyes auton贸micas que se burlan de la directiva de la UE que liberaliza la apertura de las grandes superficies. Cada autonom铆a -en especial la catalana, la balear y la gallega- est谩n dictando normas supuestamente聽 proteccionistas del peque帽o comercio, evitando el criterio liberalizador instruido por la UE. Todav铆a es casi un misterio cu谩ndo y c贸mo se liberalizar谩n las profesiones en Espa帽a: abogados, procuradores, m茅dicos鈥 sometidos a colegiaci贸n obligatoria para el ejercicio de su funci贸n. El Congreso ha aprobado las llamadas leyes 鈥減araguas鈥 y 鈥溍砿nibus鈥, pero de las 7.000 normas que se ven afectadas por la directiva de servicios de la UE y que deben ser modificadas, s贸lo el 15% es competencia del Estado. El otro 85% queda en manos de los parlamentos auton贸micos, cuyo clientelismo ha quedado suficientemente acreditado.
Si introducimos en la coctelera la pol铆tica econ贸mica del Gobierno, las resistencias a las transposiciones de las directivas de liberalizaci贸n, la burla de las normas que impiden la irrupci贸n del Estado en sectores econ贸micos, la falta de disposici贸n de las clases profesionales a entender la competencia conforme a pautas del siglo XXI y el desapego ciudadano a lo que es y representa la Uni贸n Europea, se llegar谩 a la conclusi贸n de que, mientras protestamos acerca de nuestro sincero europe铆smo, somos uno de los pa铆ses que m谩s profesa la eurofobia. Y no a帽ado a este fardo la err谩tica pol铆tica exterior espa帽ola que poco tiene que ver con la de Francia, Alemania, Italia o Reino Unido.
Corrientes antieuropeas
Ram贸n J谩uregui, el eurodiputado jefe de los socialistas espa帽oles en Bruselas ha escrito sobre las Corrientes antieuropeas. Consistir铆an en la resistencia nacionalista a ceder 鈥渟oberan铆a y aceptar regulaciones europeas en m煤ltiples materias鈥, tambi茅n en intereses financieros no compatibles con regulaciones necesarias, en la disputa sobre la pol铆tica en los Balcanes, en los criterios enfrentados sobre el agua y la energ铆a y, por fin, en 鈥渦na corriente euroesc茅ptica, o peor, eur贸foba,鈥 que habr铆a anidado en casi cien de los setecientos cincuenta聽 eurodiputados, que militar铆an 鈥渆n las peligrosas ideas del ultranacionalismo鈥. A todo lo cual J谩uregui a帽ade 鈥渆l euroescepticismo latente de los no votantes (m谩s del 50% en la mayor铆a de los pa铆ses de Europa el pasado 7 de Junio)鈥, es decir, en las 煤ltimas elecciones al Parlamento Europeo.
Todo lo que dice nuestro J谩uregui, es de aplicaci贸n a Espa帽a. Con una diferencia: aqu铆 nadie se reconoce ni euroesc茅ptico ni, mucho menos, eur贸fobo. Pero una cosa son las palabras y otra 聽los hechos y 茅stos delatan a Espa帽a como uno de los Estados m谩s descolgados del esp铆ritu y la letra de la Uni贸n Europea. Aqu铆 no hace falta un partido anti europeo porque basta con la pr谩ctica generalizada de desentendimiento de los criterios marcados por la UE. Suponer que quienes son responsables de esta increencia europe铆sta -el Gobierno socialista, en definitiva- van a liderar su recuperaci贸n este semestre es, de nuevo, un enga帽o transmitido a la sociedad espa帽ola conforme al manual antropol贸gicamente optimista y buenista de nuestro Presidente del Gobierno.
Hay que decirlo con claridad: Espa帽a tiene en la UE un grave problema de reputaci贸n europe铆sta -en buena parte por la fragmentaci贸n auton贸mica- despu茅s de que con el primer Gobierno de Aznar el pa铆s hiciese ejemplarmente el esfuerzo de integraci贸n en la moneda com煤n con un escrupuloso cumplimiento del Pacto de Estabilidad.
Todo aquello es historia y ahora s贸lo quedan palabras. Por eso, es mejor que la presidencia de turno espa帽ola de la UE pase con discreci贸n y sin alharacas y con un serio esfuerzo para volver a reencontrarnos con una Europa sin la que esta recesi贸n econ贸mica ser铆a m谩s dram谩tica de lo que ya es, y el horizonte menos nublado de lo podr铆a aparecer de no contar con el asidero de Bruselas, que si inc贸modo -porque exige flexibilidades a nuestra rigidez socio-econ贸mica- es esencial para nuestro futuro.
Debate abierto sobre la sucesi贸n de Zapatero, de Jos茅 Antonio Zarzalejos en El Confidencial
Hace s贸lo unos meses un alto dirigente del PP me confes贸 que la peor hip贸tesis para su partido en las pr贸ximas elecciones generales ser铆a que el PSOE sustituyese a Rodr铆guez Zapatero por un candidato/a de refresco. En aquel momento no me pareci贸 veros铆mil que esa hip贸tesis pudiera darse. Sin embargo, lo es. El diario P煤blico -en la 贸rbita de la izquierda- abr铆a su edici贸n del pasado domingo con una informaci贸n seg煤n la cual, el presidente aplazaba hasta 2011 el debate sobre su presentaci贸n de nuevo en las elecciones generales. Sin embargo, lo m谩s llamativo fue el art铆culo publicado en el diario El Pa铆s el viernes anterior, 18 de diciembre, firmado por el聽 soci贸logo Jos茅 Luis 脕lvarez bajo el t铆tulo 驴Y si Zapatero no vuelve a presentarse?
Para el articulista la carencia de liderazgo tanto de Rajoy como de Zapatero ser谩 鈥渋rremediable鈥 en las pr贸ximas elecciones legislativas de 2012, planteando la cuesti贸n de si 鈥淶apatero debe renunciar a presentarse la tercera vez, adelantando su sucesi贸n para que emerja un nuevo cabeza de lista socialista.鈥 聽脕lvarez da por perdidas las elecciones para el PSOE si se presenta Zapatero, suponiendo (v茅anse las encuestas de este fin de semana pasado de El Peri贸dico de Catalunya y ABC, en el desplome socialista) que 鈥渆s lo que m谩s le conviene a Rajoy鈥. Escribe que 鈥渦na derrota de Zapatero puede abocar al PSOE a una traves铆a del desierto similar a la de sus correligionarios franceses, italianos y alemanes.鈥 Incluso, aunque el sucesor de Zapatero perdiera ante Rajoy, el soci贸logo cree que ser铆a buena la sustituci贸n del actual presidente ya que 鈥渘adie podr铆a exigirle que ganara a la primera.鈥 Y llega a afirmar que 鈥渆l principal reto de Zapatero es ya su sucesi贸n鈥.
El entorno intelectual del PSOE, y de la izquierda en general, parece haber detectado el agotamiento de la figura pol铆tica de Zapatero porque 鈥測a no tiene nada sustancialmente nuevo y distintivo que ofrecer鈥 (Jos茅 Luis 脕lvarez); que la 煤nica soluci贸n para que el PP no se haga con el poder es apostar por una figura m谩s cre铆ble y solvente. Al margen de que este an谩lisis -y el ruido de fondo que lo acompa帽a- delate con seguridad que los socialistas son conscientes de que el Presidente del Gobierno ha agotado su cr茅dito, es cierto que se percibe un punto de inflexi贸n generalizado a partir del cual se ha invertido el estado general de la opini贸n p煤blica: este Gobierno no est谩 en condiciones de sacar de la crisis a Espa帽a, su pol铆tica econ贸mica es heterodoxa respecto de los pa铆ses de la UE, la pol铆tica exterior de Zapatero nos a铆sla y el Presidente se ha metido en todos los charcos que dividen y crispan a la sociedad espa帽ola: desde la ley del aborto, hasta un anteproyecto de ley de Econom铆a Sostenible, que ha cosechado un fracaso general, pasando por un dislocamiento del Estado de las autonom铆as. La alternativa, guste poco o mucho, se impone al menos como remedio a una gobernanza ya sin rumbo.
La 煤ltima intervenci贸n de Zapatero en la cumbre de Copenhague -que ha sido un total fiasco y en la que Espa帽a ha carecido del m谩s m铆nimo relieve- roz贸 el rid铆culo por su cursiler铆a: 鈥渆l planeta es del viento鈥 dijo el Presidente creyendo que pronunciaba una gran frase. Pocas horas antes, Zapatero con su ministra Espinosa, se mostraba 鈥渁ntropol贸gicamente optimista鈥 sobre los resultados de un encuentro internacional que hasta el m谩s lego sab铆a que estaba abocado al fracaso. La an茅cdota, si as铆 cabe considerarla, remite a un Presidente que ha perdido el sentido de la realidad y que, como comienza a barruntarse, es ya un perdedor. Y como el entorno intelectual del PSOE -que ya le abandon贸 hace unos meses- se da cuenta de que la continuidad de su liderazgo lleva al socialismo a la oposici贸n de modo indefectible, plantea desde ahora el debate de su sucesi贸n anticipada.
Es dif铆cil cambiar de caballo en plena carrera, pero como dice Jos茅 Luis 脕lvarez en el art铆culo que vengo glosando 鈥淓l PP no necesita detallar un programa contra la crisis econ贸mica, especialmente cuando la izquierda gobernante ha sido incapaz de proponer una lectura convincente de sus causas y, sobre todo, de proponer y comunicar pol铆ticas para encontrarle una salida鈥. M谩s claro, agua: el debate sobre la sucesi贸n de Zapatero est谩聽 abierto desde sus propias filas.
El decisivo sexto hombre del TC, de Jos茅 Antonio Zarzalejos en El Confidencial
La sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Catalu帽a no puede demorarse. Si lo hiciera, las presiones sobre el alto tribunal podr铆an resultar ya irresistibles. En el TC se ha generalizado la opini贸n de que las consultas independentistas del pasado fin de semana en 167 municipios de Catalu帽a no s贸lo eran una afirmaci贸n soberanista, sino tambi茅n una forma de presi贸n al Tribunal. Ofrecer m谩s margen de tiempo para que se organicen otras medidas que pretendan condicionar a los magistrados, se considera en el TC una aut茅ntica temeridad.
Por eso, todas las miradas est谩n puestas en Manuel Arag贸n, catedr谩tico de Derecho Constitucional de la Universidad Aut贸noma de Madrid, designado magistrado del TC a propuesta del Gobierno en junio de 2004. Arag贸n, considerado un progresista, es tambi茅n un riguroso jurista. Est谩 alineado con los magistrados cr铆ticos con 聽aspectos esenciales del Estatuto catal谩n, aunque entre ellos median matices de alguna importancia. El 煤nico magistrado que puede liderar la sentencia 鈥搚 no favorable al Estatuto鈥 es Manuel Arag贸n porque ni la presidenta del TC, Mar铆a Emilia Casas, ni la ponente de la resoluci贸n, Elisa P茅rez Vera, disponen de autoridad moral sobre el resto de magistrados. Arag贸n la tiene. Porque a帽ade, a su magisterio en derecho constitucional, una ideolog铆a m谩s cercana a las tesis de un socialismo moderado 鈥搈谩s bien, socialdem贸crata鈥 que fueron las que aconsejaron al Gobierno a proponerle para el TC.
Manuel Arag贸n expres贸 en una Tercera del diario ABC del 17 de diciembre de 2003 (ver PDF) 鈥揺s decir, hace poco m谩s de seis a帽os鈥 cu谩l era su criterio sobre los elementos fundamentales que se discuten en el Estatuto catal谩n, si bien lo hizo en referencia al plan de Ibarretxe, en el que se propon铆a una reforma del Estatuto vasco que articular铆a una 鈥渃omunidad libre asociada鈥 de Euskadi con el resto de Espa帽a. Arag贸n escribi贸 en ABC que el tal plan no supon铆a una reforma estatutaria sino 鈥渆l ejercicio de un poder constituyente propio, en abierta oposici贸n a los art铆culos 1 y 2 de la Constituci贸n que atribuyen el poder constituyente s贸lo al pueblo espa帽ol y que proclama la indisoluble unidad de la naci贸n espa帽ola (鈥)鈥.
Pero Manuel Arag贸n iba m谩s lejos: 鈥淵 que no se diga que con la impugnaci贸n se sustrae a la representaci贸n popular, esto es, al Parlamento Vasco, la discusi贸n de un asunto, que se invade el campo de lo pol铆tico, que es por esencia el campo del debate parlamentario. Esta perspectiva no la comparto. Claro que no puede sustraerse nada al debate parlamentario, pero siempre que se cumplan las reglas exigidas por el ordenamiento.鈥
Y a帽ad铆a: 鈥淟o que ha ocurrido es que a trav茅s de una simulada reforma del Estatuto de Autonom铆a, que realmente no es una reforma聽 estatutaria sino el ejercicio de un poder constituyente propio del que se carece, se pretende reformar la Constituci贸n fuera de los cauces previstos para ello. El fraude no puede ser mayor.鈥
A lo largo de este art铆culo Manuel Arag贸n reivindicaba, sin exenci贸n alguna, el papel del Tribunal Constitucional para contrastar la constitucionalidad de todas las leyes, incluidos los Estatutos y, como se deduce literalmente de los p谩rrafos que he transcrito cre铆a en la unicidad de la naci贸n espa帽ola y en que la soberan铆a reside en el pueblo espa帽ol聽 en su conjunto. Sobre todos estos aspectos est谩 montado el debate en torno a la constitucionalidad del Estatuto de Catalu帽a.
De tal manera que el sexto hombre del TC 鈥搎ue sobre diez magistrados dar铆a la mayor铆a a los que estiman que el texto estatutario vulnera la Constituci贸n鈥 se ha manifestado hace mucho tiempo sobre los puntos cruciales que est谩n en discusi贸n. S贸lo un giro copernicano en sus criterios 鈥揳ltamente improbable dada su solidez jur铆dica鈥攊nvertir铆a la actual correlaci贸n de fuerzas en el TC.
La imposible 鈥渘aci贸n de naciones鈥
Hace diez a帽os 鈥揷omo public贸 el pasado 29 de noviembre el diario El Pa铆s-, Manuel Arag贸n tambi茅n se pronunci贸 sobre estas cuestiones en un trabajo titulado 鈥淓l modelo territorial del Estado en Espa帽a y sus problemas actuales鈥, en el que descartaba que el concepto de 鈥渘aci贸n de naciones鈥 encajase en la Constituci贸n. Entend铆a entonces, y en 2003, que el espa帽ol es un Estado unitario y auton贸mico.
Tambi茅n se refer铆a en ese trabajo al concepto cultural de naci贸n que para 茅l se corresponder铆a con el de nacionalidad. Arag贸n consideraba entonces que introducir el t茅rmino naci贸n, reservada s贸lo a Espa帽a, en un texto legal implicaba un germen 鈥渄e disoluci贸n鈥 del 鈥渢exto constitucional鈥 e incluso 鈥渄el propio Estado鈥.
Est谩 claro que entre la Tercera de ABC de 17 de diciembre de 2003 y del trabajo rese帽ado, escrito hace una d茅cada, Manuel Arag贸n, el hombre decisivo entre los diez magistrados del Tribunal Constitucional, ha dictado por anticipado su criterio sentenciador. Y no se ve raz贸n alguna para que ese criterio sea cambiado. 聽Es, pues, el sexto hombre. Porque un empate a cinco 鈥搇os magistrados, insisto, son diez鈥 lo quebrar铆a (aunque no quiere hacerlo) el voto de calidad de la presidenta Mar铆a Emilia Casas que recordar铆a el triste episodio de Manuel Garc铆a Pelayo, primer presidente del alto tribunal, que lo utiliz贸 para salva al Gobierno de Gonz谩lez en el asunto Rumasa.
Las cosas, pues, en t茅rminos jur铆dicos est谩n bastante claras. Hace falta que la pol铆tica, y el civismo, ambos, respeten las reglas de juego, seg煤n las cuales, el Estatuto de Catalu帽a, lamentablemente para todos, padece de graves infracciones constitucionales. Y si lo que se quiere es cambiar la Constituci贸n, d铆gase alto y claro que en este pa铆s nadie se asusta ya de ninguna propuesta que, adem谩s, ser铆a leg铆tima y, en algunos aspectos, tambi茅n 鈥 lo ha dicho el Consejo de Estado鈥 necesaria.
La legislatura se asfixia, de Jos茅 Antonio Zarzalejos en El Confidencial
Las concentraciones sindicales que se celebran hoy contra los empresarios 鈥揳unque se camuflen de manera diferente鈥 son un desprop贸sito cuando Espa帽a se encuentra sumida en la recesi贸n, con cuatro millones de parados y un d茅ficit p煤blico que llegar谩 al 10%. Y las consultas independentistas en 161 municipios de los 946 catalanes, a las que est谩n convocados hasta 700.000 ciudadanos (ya se produjeron el jueves votaciones en Vic y en San Cugat del Vall茅s), es una aut茅ntica frivolidad. El sistema econ贸mico y el modelo de Estado, en el alero. Pero estos acontecimientos que componen un fin de semana para los anales de la historia de los desprop贸sitos, son la consecuencia de errores anteriores y encadenados.
Comenzaron cuando se neg贸 la crisis 鈥揺ra s贸lo una desaceleraci贸n鈥 y se dispar贸 despu茅s el gasto p煤blico para contenerla, y cuando el presidente del Gobierno y el PSOE se comprometieron a una reforma del Estatuto de Catalu帽a que excedi贸 los l铆mites constitucionales. La coyuntura negativa se ha ido transformando en una estructura pol铆tica y econ贸mica ineficiente. Ah铆 est谩 el fracaso del anteproyecto de ley de Econom铆a Sostenible y la negativa perspectiva para el rating espa帽ol que ha lanzado S&P, respaldado por el Banco Central Europeo e instancias bancarias espa帽olas.
Los problemas que afligen a nuestra pol铆tica exterior 鈥搒ecuestro de cooperantes espa帽oles por Al Qaeda del Magreb Isl谩mico鈥 y el terrible caso de Aminetu Haidar-, ponen la guinda a una gobernanza que no llegar谩 a este paso al 2012, y que de alcanzar esa fecha habr谩 dejado al pa铆s en una condiciones 铆nfimas tanto econ贸micas como sociales y pol铆ticas.
La disidencia de los socialistas catalanes
Pero, insisto, la legislatura no llegar谩 a su conclusi贸n si, como parece, el Tribunal Constitucional dicta sentencia contra aspectos importantes del Estatuto de Catalu帽a, despu茅s de que la presidenta Casas haya dado pistas sobre las limitaciones constitucionales de obligada observancia y la decisi贸n de que sea la actual composici贸n de TC y no otra renovada la que dicte la resoluci贸n. Los socialistas est谩n tratando por todos los medios de crear un clima de confianza acerca del car谩cter meramente simb贸lico de determinadas previsiones estatutarias, lanzando a los medios a personas de acreditada solvencia como Jos茅 脕lvarez Junco (鈥淓l TC puede perfectamente aceptar la definici贸n de Catalu帽a como naci贸n recogida en el estatuto. De ella no se derivan necesariamente consecuencias soberanistas鈥) autor de Mater Dolorosa, una de las historias m谩s pol茅micas sobre el alumbramiento de Espa帽a como naci贸n. La Iglesia catalana tambi茅n ha echado su cuarto a espadas y el cardenal Sistach ha pedido 鈥渞espeto a la identidad nacional catalana鈥.
Pero semejantes argumentos persuasivos no est谩n impactando en los magistrados del TC. Habr谩 sentencia en los pr贸ximos meses y ser谩 convulsiva para los nacionalistas catalanes, pero tambi茅n para el PSC que, muy estrat茅gicamente, ha comenzado una 鈥渞efundaci贸n de su ideario鈥 del que saldr谩 el programa marco del socialismo catal谩n para la d茅cada 2010-2020. Y aqu铆 est谩 el meollo de la cuesti贸n: una sentencia que deje al aire al tripartito podr铆a quebrar 鈥搚 as铆 lo aseguran miembros del PSC鈥 el apoyo de los diputados socialistas catalanes en el Congreso (nada menos que 27) al Gobierno de Rodr铆guez Zapatero. Bastar铆a que se produjese esa fisura interna 鈥揾ay que recordar que el PSC ya form贸 grupo parlamentario propio鈥 para que el Presidente del Gobierno se vea compelido a convocar elecciones anticipadas.
Rodr铆guez Zapatero est谩 al borde de su resistencia pol铆tica, y una sentencia del TC sobre el Estatuto que le haga hostil a las fuerzas pol铆ticas catalanes le rematar铆a tras el gancho en el h铆gado que le ha propinado el rechazo generalizado a su anteproyecto de Econom铆a Sostenible. Las encuestas le son desfavorables al PSOE (las del diario Publico, de La Raz贸n e incluso la de la revista socialista Temas, que le otorga al PP una ventaja de m谩s de cinco puntos, todas ellas publicadas estos 煤ltimos d铆as) y tender谩n a serlo a煤n m谩s si el deterioro pol铆tico y social contin煤a y en el PP se van reduciendo las contradicciones internas y lim谩ndose fallos (la inasistencia de los presidentes auton贸micos populares a la celebraci贸n del aniversario de la Constituci贸n no tiene excusa), al tiempo que se va conformando una discurso program谩tico ambicioso en las reformas y valiente en las decisiones a tomar.
Pero, con 茅stos o aquellos matices, esta legislatura boquea casi asfixiada y la salva, como era de suponer, el compromiso europeo de la presidencia espa帽ola de la UE, muy disminuida tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa que ha permitido la elecci贸n de un presidente permanente del Consejo y de la Alta Representante de la Uni贸n para la pol铆tica exterior. Ni en ese aspecto ha tenido suerte Rodr铆guez Zapatero, porque su figura entre el 1 de enero y el 30 de junio en la UE ser谩 secundaria y a las cumbres no asistir谩n ya ni los ministros de Asuntos Exteriores. Por eso, y por unos cuantos a帽os de mal gobierno, la legislatura no da m谩s de s铆, y 聽s贸lo cabe dejar que transcurra hasta que un acontecimiento provoque su defunci贸n. A cuyo borde ya estamos, en situaci贸n聽 comatosa y desesperanzada, como 聽reconocen hasta los m谩s acreditados hooligans del zapaterismo.
Diego Pastrana o la muerte de los peri贸dicos, de Jos茅 Antonio Zarzalejos en El Confidencial
Philip Meyer escribi贸 en su libro The Vanishing Newspaper que el primer trimestre de 2043 ser谩 el momento del fallecimiento del 煤ltimo peri贸dico en Estados Unidos. Pero, al paso que vamos, puede que la fecha del deceso se anticipe. 驴Por qu茅 pueden morir los peri贸dicos? No s贸lo 鈥搉i acaso principalmente鈥攑or la crisis econ贸mica o las mutaciones tecnol贸gicas, sino tambi茅n porque su funci贸n social, se extinga. Como acaba de escribir Arcadi Espada (El fin de los peri贸dicos, Editorial Duomo) un diario 鈥渟e parece a cualquiera de esos tipos que aparecen apu帽alados en un callej贸n y nada m谩s empezar a investigar el asesinato la polic铆a se da cuenta de lo dif铆cil que ser铆a encontrar alguien que no hubiese querido matarle.鈥
He pensado en esa frase tan afortunada del periodista catal谩n al intentar valorar el enorme da帽o que los medios en general, y algunos muy en particular, han causado a Diego Pastrana, ese joven de Parla que vive en Canarias al que una concatenaci贸n de errores le arrastr贸 a las primeras p谩ginas de varios diarios con la terrible acusaci贸n de haber asesinado, y antes abusado, de la hija de su compa帽era, de tres a帽os de edad. La demostraci贸n inmediata de su inocencia total 鈥搈谩s a煤n, de su benem茅rito comportamiento trasladando a la criatura herida de una ca铆da para que fuese atendida en el hospital鈥 ha avergonzado a parte de la profesi贸n period铆stica, esa que a煤n no ha desarrollado una epidermis paquid茅rmica. Muchos ciudadanos de buena fe se sintieron agredidos con la urgente acusaci贸n al muchacho 鈥搒in respetar ni uno solo de sus derechos constitucionales鈥 y la inmensa mayor铆a, cuando se conoci贸 de su inocencia, habr铆an reclamado un acto de contrici贸n en toda regla y de todas las instancias implicadas en el linchamiento.
Crisis de credibilidad
Los que durante muchos a帽os hemos escrito en peri贸dicos consideramos el ejercicio de la profesi贸n en los diarios de manera aristocr谩tica respecto de otros medios. Pero episodios como los de Diego聽 Pastrana, desmienten de forma alarmante las ventajas de los rotativos sobre otros soportes informativos, audiovisuales y digitales. Sometidos a la presi贸n de vender noticias 鈥搚 a espectacularizarlas para lograr m谩s lectores鈥 los peri贸dicos se han ido dejando en el camino sus fortalezas, que eran 鈥搚 debieran seguir siendo鈥 el esfuerzo por la veracidad, el rigor, la defensa de los valores c铆vicos, la proscripci贸n del sensacionalismo, la capacidad de referencia y la fiabilidad. En definitiva: la credibilidad. Ignacio Ramonet, uno de los te贸ricos m谩s reputados en estos asuntos, director de Le Monde Diplomatique, escribi贸 en septiembre de 2005 que la crisis de los peri贸dicos 鈥渢iene tambi茅n causas internas que obedecen principalmente a la p茅rdida de credibilidad鈥.
El paroxismo de este decaimiento deontol贸gico de los peri贸dicos se produjo con el ya conocido como caso Jason Blair, (2003), un brillante reportero que, en realidad no era m谩s que un plagiario: publicaba magn铆ficos reportajes (inventados) y agudos an谩lisis (copiados) en las venerables p谩ginas de The New York Times. El gran peri贸dico estadounidense encarg贸 una investigaci贸n interna que encomend贸 a uno de los subdirectores del rotativo, Allan M. Siegal, que, despu茅s de varios meses, lleg贸 a conclusiones escalofriantes. Hab铆a fallado todo, pero, en especial los factores de car谩cter moral, aquellos que hacen renunciar a un buen titular porque no est谩 contrastado; evitar una fotograf铆a porque invade zafiamente la intimidad o la imagen de un ciudadano en plenitud de sus derechos; la omisi贸n de la responsabilidad de control por los responsables de la redacci贸n y de la l铆nea editorial del peri贸dico y la frivolidad en entablar una carrera alocada con medios 鈥搑adio, TV, Internet鈥 que disponen de otras potencialidades diferentes a las de la prensa.
Los 鈥減erros guardianes de la democracia鈥
Los peri贸dicos est谩n, s铆, en crisis. Porque se ha producido una hecatombe publicitaria; porque las nuevas generaciones prefieren soportes digitales; porque se ha impuesto el llamado periodismo ciudadano y porque sus modelos de negocio se han quedado obsoletos. Pero el descenso de las ventas de diarios responde tambi茅n a causas no materiales sino racionales: los lectores quieren estar 聽seguros 鈥搚 no lo est谩n鈥 de que el rotativo por el que pagan un determinado precio hace un constante esfuerzo de veracidad y adquiere cotidianamente un serio compromiso con los valores de car谩cter pol铆tico y social que le singularizan como una opci贸n editorial entre varias. La verdad 鈥搊, m谩s exactamente, la veracidad y el rigor鈥 no siempre son rentables a corto plazo, pero lo son en el medio y, sin duda, en el largo.
Recuerden: El matrimonio McCann no asesin贸 a su hija en el Algarve portugu茅s como lleg贸 a publicarse. Dolores V谩zquez no mat贸 a Roc铆o Wanninkhof. Y, siendo casos diferentes pero conectados por la conversi贸n de sospecha en insidia, Diego Pastrana no abus贸 ni asesin贸 a una criatura de tres a帽os. Los periodistas debemos tener fresca la memoria de nuestros errores porque a estas alturas de la historia nuestra funci贸n no consiste s贸lo en elaborar y difundir noticias, sino en convertirnos en garantes de la veracidad de lo que se publica, en bar贸metros intelectuales de la trascendencia de los acontecimientos que se suceden a un ritmo endiablado y en int茅rpretes de la realidad l铆quida que nos arroya.
Si arrojamos la toalla y nos rendimos; si nos precipitamos por el acantilado del morbo, el sensacionalismo y la escabrosidad 驴para qu茅 servimos? 驴En qu茅 consiste el valor a帽adido que aporta nuestro trabajo? 驴Qu茅 buenas razones existen para que la Constituci贸n nos reconozca 鈥揺specialmente a nosotros, los periodistas y en servicio a la sociedad鈥 el secreto profesional y la clausula de conciencia? 驴C贸mo vamos a cumplir la misi贸n de ser los 鈥減erros guardianes de la democracia鈥? En definitiva, si no cumplen los peri贸dicos la misi贸n c铆vica a la que est谩n convocados en una sociedad de libertades y derechos 驴qu茅 buena raz贸n tienen para superar la crisis y sobrevivir?
1934, Rumasa y el Estatuto Catal谩n, de Jos茅 Antonio Zarzalejos en El Confidencial
De no haberse modificado la Ley Org谩nica del Tribunal Constitucional (2/1979 de 31 de octubre) para acabar con el llamado recurso previo de inconstitucionalidad, quiz谩s ahora esta instancia de garant铆as no estuviera atravesando por una crisis de credibilidad que amenaza con ser definitiva. En 1985 se decidi贸 suprimir la posibilidad de impugnar y paralizar las leyes antes de su entrada en vigor. Todos 鈥搃ncluyendo quien esto escribe鈥攋uzgamos la modificaci贸n como adecuada porque las normas del Parlamento quedaban demasiado expuestas al filibusterismo de la oposici贸n de turno. Ahora reparamos en que quiz谩s aquella reforma no fue acertada: el Estatuto de Catalu帽a ha causado estado sin estar contrastada su constitucionalidad, lo que propicia una situaci贸n f谩ctica, de hechos consumados.
Es en este contexto de dar por supuesto que el Estatuto resultaba intocable -desconociendo la jurisdicci贸n del Tribunal Constitucional, ignorancia acrecentada por su culpable dilaci贸n- en el que se explica el in茅dito editorial de doce diarios catalanes que enajenan su singularidad para coincidir en una id茅ntica consideraci贸n de lo que es el sistema de garant铆as constitucionales, ejerciendo, bien que sutilmente y con un lenguaje s贸lo relativamente medido, una enorme presi贸n sobre el TC. Ese editorial conjunto es un聽 error de estrategia porque, si los magistrados avalan el texto sometido a su enjuiciamiento, siempre podr谩 aducirse que lo hicieron bajo una gran presi贸n medi谩tica que anunciaba graves males para la convivencia nacional; y si, por el contrario, resisten esa presi贸n y dictan una sentencia desfavorable al Estatuto, habr谩n sido esos diarios 鈥搚 no los leg铆timos representantes de la sociedad catalana鈥攍os que se corresponsabilicen de eventuales, y ahora muy veros铆miles, comportamientos inasumibles desde una punto de vista de la legalidad constitucional.
En todo caso, quedar谩 la duda de si esa iniciativa editorial conjunta 鈥搎ue se permite denominar al TC como 鈥渃uarta C谩mara鈥濃 representa una manera de manipulaci贸n colectiva. Porque es evidente que el editorial de los doce peri贸dicos catalanes, pone al Estado en situaci贸n de emergencia tanto por lo que聽 texto dice como por lo que sugiere. Y, al ser respondido por los de otras comunidades (especialmente, editados en Madrid), de forma l贸gica y previsible, ha abierto, de nuevo, un indeseable distanciamiento emocional y efectivo entre la ciudadan铆a espa帽ola.
Sea cual sea la sentencia que dicte el TC 鈥搚 parece que ser铆a desfavorable a aspectos cruciales del estatuto catal谩n-, la dilaci贸n en dictar la resoluci贸n (tres a帽os) ha permitido, por una parte, que se filtren las maniobras del Gobierno y sus presiones sobre el Alto Tribunal, y por otra, que determinada izquierda jur铆dica y el nacionalismo catal谩n desposea al futuro fallo de cualquier valor esgrimiendo argumentaciones endebles (falta de competencia sobre leyes org谩nicas refrendadas, por ejemplo, tesis que compran los peri贸dicos catalanes) y, en fin, que haya quedado de manifiesto que la presidenta del Tribunal, Mar铆a Emilia Casas, tanto por su propia opini贸n como por conveniencias del Ejecutivo de Zapatero y del tripartito catal谩n, haya abdicado del cumplimiento de sus obligaciones.
Los incumplimientos de la Presidenta
Corresponde a la presidenta del TC, nombrada de entre los doce magistrados que lo forman, la representaci贸n del mismo y la convocatoria y presidencia de sus Salas y la adopci贸n de 鈥渓as medidas precisas para el funcionamiento del Tribunal (鈥)鈥, entre otras misiones que se帽ala expl铆citamente el art铆culo 15 de su ley reguladora. Por lo tanto, la magistrada Casas deb铆a haber cambiado a la ponente 鈥Elisa P茅rez Vera鈥攃uyas tesis favorables al Estatuto no est谩n prosperando; someter a votaci贸n una nueva ponencia elaborada con los criterios mayoritarios y, especialmente, denunciar cualquier tipo de presi贸n. Todo menos lo que ha hecho: sostener p煤blicamente que es preciso un cambio en la Constituci贸n porque ya no responde a la realidad social y pol铆tica espa帽ola.
Eso ya lo sabemos, pero su obligaci贸n consiste en que el TC se comporte con diligencia y autenticidad, como 鈥渆l int茅rprete supremo de la Constituci贸n鈥 siendo 鈥渋ndependiente de los dem谩s 贸rganos constitucionales鈥 (art铆culo 1潞 de la ley org谩nica del TC). No lo ha hecho. Entre otras cosas porque se ha empe帽ado, sin conseguirlo, en conformar una mayor铆a 鈥減rogresista鈥 que avale en lo fundamental el Estatuto y, alternativamente, otra 鈥渃entrista鈥 que procure una sentencia interpretativa con un grado de ambig眉edad suficiente para que de este asunto no salga calcinado el Gobierno de Rodr铆guez Zapatero y el tripartito catal谩n. Mar铆a Emilia Casas, adem谩s, no quiere hacer uso 鈥搇e da pavor鈥攄e su voto de calidad en caso de muy improbable empate. En 煤ltimo t茅rmino es ella 鈥搚 desde el mayor respeto y consideraci贸n escribo estas l铆neas鈥攁 la que corresponde asumir la grave responsabilidad del desapoderamiento social y pol铆tico que sufre el Tribunal Constitucional.
No es cierto que haya ley que escape a la jurisdicci贸n del TC (鈥渃onocer谩 del recurso y de la cuesti贸n de inconstitucionalidad contra leyes, disposiciones normativas o actos con fuerza de ley鈥 dice el art铆culo 2.1.a de su ley org谩nica, sin establecer excepci贸n alguna); tampoco es cierto que una ley refrendada no pueda ser sometida a contraste de legalidad constitucional; el concepto que se aduce para eximir al Estatuto catal谩n del enjuiciamiento del TC (formar铆a parte del llamado 鈥渂loque de constitucionalidad鈥) no existe m谩s que a nivel de debate jur铆dico, pero no es una categor铆a normativa y, por fin, esgrimir, como se ha hecho, que faltan dos magistrados de los doce (uno, fallecido; otro, recusado) y que esa circunstancia impide la plenitud decisora del TC, es igualmente un elucubraci贸n interesada.
Recuerdo de la insurrecci贸n de 1934
De lo que se sabe con suficiente certeza, el Estatuto catal谩n no pasar铆a, en el criterio de seis de los diez magistrados, determinados controles: Catalu帽a no puede definirse como naci贸n (esta categor铆a est谩 reservada para Espa帽a en la Constituci贸n); en consecuencia no podr铆a disponer de 鈥渟铆mbolos nacionales鈥 y tampoco el deber de conocer el idioma catal谩n se mantendr铆a en pie, ya que semejante obligaci贸n s贸lo la puede imponer la Constituci贸n y no lo hizo en 1978.
A partir de ah铆, como en cascada, podr铆an caer muchos art铆culos del largu铆simo texto catal谩n y, en consecuencia, provocarse una situaci贸n pol铆tica inmanejable que arruinar铆a 鈥搈谩s a煤n鈥攁l Ejecutivo nacional y sublevar铆a a las fuerzas pol铆ticas catalanas socialistas y nacionalistas. Un enorme problema, que, con el tiempo de disputas, presiones, especulaciones, filtraciones鈥e ha ido materializando por la v铆a de dejar al TC hecho unos zorros ante la opini贸n p煤blica y publicada, recorri茅ndose as铆 un trecho m谩s en el desmantelamiento del Estado constitucional 鈥搖nitario y auton贸mico鈥攓ue se pact贸 en 1978. Regreso al principio: v茅ase el editorial conjunto de los peri贸dicos catalanes para subrayar la certeza de este diagn贸stico tan pesimista.
En el colmo de la exasperaci贸n con que los nacionalistas est谩n acogiendo esta situaci贸n desfavorable al estatuto y en el colmo tambi茅n de la irresponsabilidad con la que el TC est谩 siendo amedrentado, un magistrado pr贸ximo a CiU se habr铆a permitido el lujo de recordar a sus compa帽eros los sucesos de 1934 cuando la instancia de garant铆as constitucionales de la II Rep煤blica rechaz贸 la ley de la Generalidad catalana sobre Contratos de Cultivo. Sabido es que en ese a帽o se proclam贸 por Llu铆s Companys 鈥渆l Estado catal谩n鈥 desde el palacio de San Jaime, infligiendo al r茅gimen republicano un herida de tal gravedad que ya no pudo recuperarse.
El antecedente de Rumasa
El 23 de febrero de 1983, siendo ministro de Hacienda y Econom铆a Miguel Boyer, el Gobierno socialista, mediante Decreto-ley, expropi贸 Rumasa a Jos茅 Mar铆a Ruiz Mateos. El grupo de Alianza Popular interpuso un recurso de inconstitucionalidad, que rechazado por el voto del entonces presidente del TC, Manuel Garc铆a Pelayo, result贸 todo un esc谩ndalo. Nombrado en 1980 presidente del Alto Tribunal, el insigne jurista que pas贸 buena parte de su vida en el exilio, recibi贸 las m谩s fieras cr铆ticas a una decisi贸n 鈥搇a suya鈥攓ue contraven铆a sus propias tesis acad茅micas. Harto y desencantado, dimiti贸 de su cargo en 1986, cuando le faltaban tres de mandato, y regres贸 a Caracas, donde muri贸 en 1995. Manuel Garc铆a Pelayo, con su voto de calidad, salv贸 al joven Gobierno de Felipe Gonz谩lez de una crisis de consecuencias entonces incalculables, pero se suicido pol铆tica y profesionalmente.
De aquella crisis, mal que bien, el TC sali贸 adelante aunque tocado del ala. De estas segunda crisis, ser谩 dif铆cil que, sea cual sea el fallo su fallo sobre el Estatuto catal谩n, salga sin da帽os ya irreversibles. Median entre ambas situaciones un cuarto de siglo, pero la memoria del Gobierno y de la Presidenta y magistrados del TC flaquea. Por eso, en Espa帽a, la historia suele repetirse. Esperemos que las reacciones que se est谩n fraguando聽 en Barcelona en previsi贸n de una sentencia contraria al Estatuto 鈥撯渃umbre de partidos鈥; consultas populares sobre la independencia catalana el 13 de diciembre en diversas localidades; plante ante la legalidad constitucional鈥 no nos retrotraigan a la 茅poca infeliz de Llu铆s Companys.
S铆, efectivamente, me refiero a un nuevo y tuneado 1934, pero representado con los modos y maneras de 2009. 驴O es que hay duda de la crisis del Estado espa帽ol erigido en la Constituci贸n de 1978 no est谩 directamente relacionada con la sempiterna 鈥渃uesti贸n nacional鈥? El gran problema de los espa帽oles ha sido, desde el siglo XIX, encontrar la f贸rmula para saber c贸mo vivimos juntos y en armon铆a. Me apunto a Ortega: 茅l cincel贸 en 1932 el concepto de la 鈥渃onllevancia鈥. Ten铆a raz贸n: la clave consiste en conllevarnos sensatamente. Seguimos sin conseguirlo. Y semejante incapacidad puede pasarnos una muy cara factura.
Rubalcaba como s铆ntoma, de Jos茅 Antonio Zarzalejos en El Confidencial
No se recuerda que Alfredo P茅rez Rubalcaba haya perdido jam谩s la compostura. Ni siquiera en el trienio negro (1993-96) del 煤ltimo Gobierno de Gonz谩lez cuando ca铆an chuzos de punta y 茅l era ministro de Presidencia y Relaciones con las Cortes; tampoco cuando, de 2000 a 2004 desempe帽贸 la funci贸n de portavoz del grupo socialista en el Congreso; menos a煤n cuando, ya ministro de Interior con Rodr铆guez Zapatero, tuvo que digerir el mal llamado 鈥減roceso de paz鈥 con la banda terrorista ETA. Un hombre que ha descargado de forma siempre medida y letal palabras como cuchillos contra sus adversarios, que domina el escenario medi谩tico con gran soltura y que es un 鈥溍簂timo mohicano鈥 del socialismo verit茅, no est谩 a la altura de su propia trayectoria cuando se enzarza p煤blicamente en una acalorada discusi贸n con el diputado popular Carlos Floriano, le advierte de que 鈥渆scucha鈥 todo lo que dice y 鈥渧e鈥 todo lo que hace, le adjetiva de paranoico y se refiere a la secretaria general del PP como 鈥渓oca鈥.
Para que Rubalcaba cometiese este enorme error ten铆a que estar muy nervioso. Y al ministro de Interior le procura m谩s inquietud la ineficiencia e incompetencia de los suyos que las capacidades dial茅cticas y pol铆ticas de los adversarios con las que est谩 acostumbrado聽 a confrontar con un f茅rreo autocontrol. As铆 que, si Rubalcaba est谩 nervioso 鈥搚 parece que lo est谩鈥 es que el resto del Gobierno padece histeria. Porque el desasosiego del responsable de Interior se convierte en todo un s铆ntoma: hasta 茅l, el valor m谩s seguro y acreditado del Gabinete, yerra y mete la pata hasta el corvej贸n cuando maneja, adem谩s, el cuestionado sistema de escuchas SITEL聽 que, por m谩s sentencias del Tribunal Supremo que lo avalen, requiere una Ley Org谩nica para su funcionamiento con garant铆as que el Gobierno socialista deber铆a prestar haciendo buena su pol铆tica de 鈥渆xtensi贸n de los derechos y libertades鈥.
Errores como misiles
Y es que el Gobierno de Rodr铆guez Zapatero es un buque a la deriva en cuya l铆nea de flotaci贸n vienen impactando misiles en forma de errores pol铆ticos del m谩s grueso calibre. Y Rubalcaba es muy consciente de ello porque es un pol铆tico que comparte gesti贸n con becarios gubernamentales, lo que le irrita hasta la exasperaci贸n. Y los resultados cantan. No ha habido 贸rdago que Zapatero no haya perdido.
Empez贸 con esa apuesta tr谩gica del 鈥減roceso de paz鈥 con la banda terrorista ETA que culmin贸 con el doble asesinato en la T4 de Barajas el 30 de diciembre de 2006; continu贸 con el respaldo a un Estatuto de Catalu帽a, ese mismo a帽o,聽 que, adem谩s de romper el modelo de Estado, ha sumido al Tribunal Constitucional en un crisis de credibilidad dif铆cilmente reversible; continu贸 con una testaruda negativa a admitir que entrabamos a principio del curso pasado en una recesi贸n de gran calado que el Ejecutivo calific贸 de 鈥渄esaceleraci贸n鈥 hasta que la quiebra de Lehman Brothers, el 15 de septiembre de聽 2008, le devolvi贸 a la cruda realidad y ha seguido con un proyecto de ley del aborto que rechaza buena parte de su propio electorado, porque quiebra de forma arbitraria el marco normativo de la patria potestad y聽 de la familia.
Por si todos estos errores fueran pocos, en apenas tres a帽os, el Gobierno ha pasado de聽 definir un modelo de RTV p煤blica con una buena ley como la de 5 de junio de 2006, implementando un razonable sistema de financiaci贸n de TVE, a desmantelar su 煤nico acierto y situando como m谩ximo responsable del ente a un ex ministro de UCD de ochenta y un a帽os. Y como colof贸n, la gesti贸n 鈥揺ntre chapucera y pat茅tica鈥攄el secuestro del Alakrana que si feliz por el regreso hoy a Espa帽a de los conciudadanos retenidos, es amarga por la comprobaci贸n de que el Estado se encuentra en manos de un Gabinete sin la experiencia, la capacitaci贸n t茅cnica y la sapiencia pol铆tica necesarias para manejar un episodio tan cr铆tico como el sucedido en las costas de Somalia.
No es extra帽o que Rubalcaba est茅 nervioso y se le hayan ido los gestos en aspavientos y las palabras en advertencias. Porque cualquier ciudadano sensato y con un cierto sentido cr铆tico lo estar铆a ante una vicepresidenta -Mar铆a Teresa Fern谩ndez de la Vega- que acumula poder y abronca en p煤blico a la presidenta del Tribunal Constitucional; negocia de espaldas al propio PSOE el modelo de la TV p煤blica; apuesta por la continuidad de un director del CNI al que el Consejo de ministros tiene que destituir a las pocas semanas; viaja a Argentina en plena efervescencia del secuestro del atunero espa帽ol secuestrado; se crispa en las respuestas en el Congreso de los Diputados atribuyendo a la oposici贸n una abracadabrante alineaci贸n con los piratas (sic) y se alza en una suerte de gobernanta adusta de los ministros (y ministras), rebasada por los propios poderes que acumula y las insuficiencias de capacitaci贸n que arrastra y que su probada voluntad de trabajo no puede soslayar.
El Gobierno tiene las elecciones perdidas
El Gobierno perder谩聽 las elecciones generales de 2012 (as铆 se deduce al desentra帽ar t茅cnicamente la 煤ltima encuesta del CIS y seg煤n el resultado de las que dispone el propio PSOE) si es que llega a ellas este Gabinete, que es cosa que se puede poner muy en duda. Pero por el camino que lleva 鈥揹e error en error-, no s贸lo las pierde de manera digna, sino por una extraordinaria goleada infligida por ese ej茅rcito de Pancho Villa que es el PP de Mariano Rajoy, el m谩s sensato con diferencia de todos los l铆deres de la derecha espa帽ola al d铆a de hoy.
Y esta descripci贸n, contrastada con fuentes directas del PSOE y aleda帽os del Gobierno, no es un plato de gusto para nadie, porque hasta que llegue la cita con las urnas, la capacidad de destrozo del Ejecutivo es grande. Ya sab铆amos que est谩bamos a la cola de la Eurozona; desde el jueves, sabemos tambi茅n que la OCDE nos remite a un lejano 2011 para comenzar a ver el final del t煤nel (eso s铆, con el 20% de paro y el 10% de d茅ficit), lo que no sabemos es c贸mo se va a gestionar esta coyuntura, m谩s all谩 de alarmarnos ante el aplauso del ministro de Trabajo a las manifestaciones de los sindicatos contra el empresariado que se producir谩n el pr贸ximo d铆a 12 de diciembre. Incre铆ble.
El lunes, se celebra en Madrid la 21陋 Mesa redonda Empresarial con el Gobierno de Espa帽a (鈥淭razando el futuro rumbo de Espa帽a鈥) que organiza la revista The Economist 鈥搉o precisamente benigna con el Gobierno espa帽ol鈥攅n la que intervendr谩n el Presidente Zapatero y la vicepresidenta Elena Salgado, adem谩s de reputados empresarios, encabezados por Cesar Alierta. Seg煤n muchos observadores cualificados, el inquilino de la Moncloa, cuya pol铆tica exterior suscita reticencias muy fuertes en la UE, tiene la oportunidad de reposicionarse ligeramente en l铆nea con los principales Gobiernos europeos 鈥搇os organismos internacionales siguen lanzando mensajes de advertencia a la pol铆tica econ贸mica del Gobierno y la OCDE le sugiere aplazar la subida de impuestos鈥攐 sentenciar definitivamente que es el representante de un populismo que est谩 fuera de la historia y de la realidad espa帽ola y continental. Y as铆 nos va.
