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¿Interesa a alguien el tema de la corrupción?, de Luis de Velasco en República de las ideas
No digamos ya “si preocupa†sino si, simplemente, “interesaâ€, estadio anterior al de la posible preocupación. Yo mismo siento una cierta prevención al abordar este tema porque, en el fondo, pienso que a muy pocos interesa y, menos, preocupa. Uno tiene la impresión, puramente intuitiva, de que lo que podemos definir como “umbral de permisividad†de la sociedad española en este tema ha aumentado. Dicho de otra manera, que el ciudadano de a pie se ha hecho más “consentidor†con los corruptos, seguramente por hastÃo y por considerar que todo intento de cambio son ganas de perder el tiempo y que hay otros asunto más importantes y urgentes. No hay como repetir un tema, insistir en el mismo para que la saciedad lleve al estado de indiferencia, ni siquiera de rechazo. Esto puede ser compatible con la percepción que revelan recientes encuestas de los polÃticos como tercera preocupación de los ciudadanos, algo nuevo.
Porque lo que está claro es que la plaga de la corrupción sigue presente en la vida española, lo que se refleja en informes internacionales como los de International Transparency. Muy mala tarjeta de presentación. Una vez creada una percepción, que además responde a una realidad, combatirla y cambiarla requiere muchos esfuerzos y, siempre, mucho tiempo. Y como elemento clave, el firme propósito de acabar con esa situación, algo que en nuestro paÃs brilla por su ausencia en todos los estamentos más directamente responsables desde los tres poderes del estado hasta partidos polÃticos, medios de comunicación y grandes empresarios. A ese esfuerzo se debe sumar el ciudadano, por muy escéptico que sea, porque sólo con presión desde abajo, el problema puede ir encontrando solución.
Nos estamos refiriendo a la corrupción en la vida polÃtica, en la vida pública, en las instituciones del estado. (Hay también, por supuesto, una amplÃsima corrupción estrictamente privada, de mil formas, sobre todo en estamentos empresariales poderosos, pero eso no es nuestro objeto ahora.) En ese nivel, la culpa no es sólo de “los polÃticos†como habitualmente se dice. En toda acción corrupta hay siempre dos partes, normalmente una pública y la otra, privada. Lo hemos visto  recientemente en el caso Millet, en el otrora “oasis catalánâ€, cuando ha aparecido en la trama, por fin, una empresa constructora muy importante, Ferrovial. Parece claro que, aparte del robo reconocido hasta ahora sólo en una mÃnima parte por Millet y colaboradores, estamos en un tÃpico caso de financiación ilegal de un partido, en este caso Convergencia. La respuesta de su dirigente máximo, Artur Más, ha sido la de siempre en casos similares: negar todo, pese a los abrumadores indicios. Por su parte, el juez instructor del caso permite que Millet, presunto desfalcador de más de treinta millones de euros, se pasee tranquilamente por las calles. Uno y otro, dirigente polÃtico y autoridad judicial están mandando un mensaje que el ciudadano de a pie interpretará asÃ: aquÃ, como siempre que hay poderosos y polÃticos, no pasará nada, triunfará la impunidad. Este es el concepto clave: mientras haya impunidad, no hay nada que hacer.
No va nada desencaminado ese ciudadano de a pie a la vista de lo ocurrido todos estos años. El resultado será ese aumento social de la permisividad, la indiferencia absoluta, el convencimiento de que no hay nada que hacer y, al final, incluso el voto a favor de los corruptos. En suma, la degradación democrática amparada con la autojustificación de que “todos son igualesâ€, lo que es una gran mentira. No todos son iguales, la mayor parte son elementos sanos y en ellos hay que apoyarse para una regeneración imprescindible para nuestra, en muchos aspectos, deteriorada democracia.
La reforma financiera en Estados Unidos (II), de Luis de Velasco en República de las ideas
Finalmente ha sido aprobado por el Senado el texto único, fruto de la conferencia final entre ambas Cámaras del legislativo. En Representantes fué aprobado exclusivamente por los demócratas, sin ningún voto republicano. En el Senado, a los votos demócratas se sumaron los de dos independientes y, de mayor interés, los de tres republicanos, entre ellos los de las dos senadoras por Maine que casi siempre votan demócrata. Datos interesantes pues ponen de relieve la división del legislativo, y al fondo del electorado, sobre el carácter de la reforma aprobada. Para los demócratas( salvo para el senador Feingold que la rechazó por insuficiente), se trata de la reforma apropiada. Para los republicanos, simplemente más burocracia que perjudicará a la iniciativa privada y por ello a la economÃa del paÃs. Al fondo en ambos casos, el elector, la Main Street, que el próximo noviembre tiene una cita con las urnas para elegir a todos los Represenantes y a un tercio del Senado. Eso, en ese paÃs,cuenta.
Lo que nadie discute es la necesidad de la reforma de un sistema financiero que , con su desregulación y sus prácticas muchas veces fraudulentas , siempre imprudentes, puso la economÃa mundial, y no es exageración, al borde de la catástrofe si es que no está ya en ella. Las medidas adoptadas, primero por la administración Bush y luego por la de Obama, muchas de ellas eran inimaginables y abarcan desde nacionalizaciones “ de facto†(eso sÃ, sin decirlo porque esa palabra es absolutamente tabú allÃ) hasta cientos de miles de millones de fondos públicos, es decir al final del contribuyente, inyectados en la economÃa que sigue viviendo de ese dinero. De momento y dada la enorme magnitud del susto, la norma recién aprobada, que incluye cambios importantes y otros que lo son menos, supone una rectificación del pensamiento dominante desde la época Reagan que llevó a esta crisis. La ideologÃa de la perfección y eficiencia del mercado y el corolario de la no regulación. Sobre el fundamentalismo d mercado se edificó una economÃa de capitalismo de casino con los derivados como elemento clave (ver un libro que he publicado hace poco sobre este tema en el blog manzanaspodridas.worldpress.com ).
Pero ocurre que pasará tiempo, como mÃnimo tres años, para ver el verdadero alcance de lo aprobado. Son más de dos mil páginas llenas del verbo “podrá†y de llamadas al necesario desarrollo reglamentario por los reguladores. Ese va ser el siguiente y más importante campo de batalla para Wall Street, batalla a través de sus numerosos empresas de “lobbyâ€, la K Street de Washington, enorme poder que no cabe ignorar en cualquier análisis serio de lo que ocurre en ese paÃs. Se mueven cientos de miles de millones de dólares en esa batalla y su impacto en la legislación aprobada a todos los niveles y en las campañas electorales es decisivo puesto que condiciona y define el voto de muchos legisladores y muchas decisiones en el poder ejecutivo. Lacras indudables de un sistema polÃtico modelo en muchos aspectos pero no en éste precisamente.
Nubarrones sobre la economÃa mundial, de Luis de Velasco en República de las ideas
Frente a los brotes verdes, ya agostados al parecer, se ciernen grandes nubarrones sobre la economÃa mundial. O, al menos, sobre sus tres grandes motores, Estados Unidos, Alemania y China, tanto en indicadores como en decisiones de polÃtica económica.
En Estados Unidos, asà lo muestran indicadores como ventas minoristas y de viviendas, pedidos industriales o empleos eliminados. Lo afirma Ambrose Evans-Pitchard en el Telegraph: “Seamos honrados. Estados Unidos está todavÃa atrapado en una depresión a pesar de 18 meses con tipos de interés cero, expansión de la base monetaria (“quantitative easingâ€) y un estÃmulo fiscal que ha producido un déficit superior al 10 por ciento del PIBâ€. ¿Exagerado, como suele ser este comentarista? Es posible pero la lÃnea gruesa es correcta. Mientras tanto, el Congreso se opone frontalmente a la extensión del subsidio de paro a los millones que han agotado el plazo como se opone a la ayuda federal a estados como California o Illinois prácticamente quebrados. En el fondo, la lucha entre partidarios de seguir o, incluso, aumentar el impulso fiscal y quienes, principalmente aunque no sólo, republicanos se oponen a ello.
China, durante los recientes años de auge económico ha significado la mitad del crecimiento de la economÃa mundial sustituyendo a Estados Unidos como tradicional locomotora. Su patrón de crecimiento es bien conocido: fábrica del mundo basada en superexplotación de la mano de obra y moneda muy depreciada. Ese patrón está haciendo aguas tanto internamente (protestas crecientes de esa mano de obra y alzas de salarios) como externamente (el paÃs debe apreciar notablemente su moneda y consumir e importar mucho más). Las previsiones no son buenas tanto en crecimiento del PIB (aunque puede llegar al 8 por ciento, todo es relativo en esta vida) como en lo que se refiere al tipo de cambio.
La tradicional locomotora europea, Alemania, también presenta datos inquietantes no tanto en lo relativo a indicadores como en polÃticas. Concretamente, su opción por una polÃtica de austeridad tendrá efectos desfavorables en toda la Unión Europea y a través de ella, en todo el mundo.
EstadÃsticamente (otra cosa es en términos por ejemplo de paro) la mayorÃa de las economÃas principales han salido de la recesión. Sólo estadÃsticamente. Los graves problemas que van desde lo que ocultan los balances bancarios hasta el endeudamiento rápidamente creciente pasando por los déficits fiscales y el “credit crunch†siguen ahÃ. Esas economÃas continúan con respiración asistida colgadas del impulso público, cerca de dos años después de que comenzara oficialmente la crisis financiera en Estados Unidos. ¿Se avecina una gran tormenta?
La juerga ha terminado, pagan los de siempre, de Luis de Velasco en República de las ideas
Al final han sido las presiones exteriores, desde los “malvados especuladores†hasta las autoridades europeas, con la canciller Merkel a la cabeza, incluso hasta Obama (y eso ya para su Ãnclito admirador son palabras mayores) lo que ha obligado a Zapatero a un giro de ciento ochenta grados. Parece que se han acabado las bromas. Estamos al borde del abismo y se nos ha puesto una red pero a plazo fijo. El presidente Zapatero, responsable del desastre con sus decisiones erradas y con sus indecisiones, ha hecho perder al paÃs más de dos años con el consiguiente agravamiento de la crisis.
La juerga parece que ha terminado, la cuenta por favor a los de siempre: trabajadores públicos, pensionistas, dependientes, en resumen las capas más débiles de la sociedad. En eso sà nos parecemos a Grecia. Vamos a ver si en la reacción social también nos parecemos, algo poco probable.
Cortar gasto donde se quiere cortar es lo más sencillo y además, en el caso de los siempre denostados trabajadores públicos, es bienvenido por una parte de la opinión pública. Erróneamente porque el nivel salarial y  de precariedad en grandes segmentos es notable. Pero es mucho más sencillo eso que enfrentar a los poderosos, entre los que se encuentran quienes iniciaron y engordaron este brutal crisis, sea por acción o por omisión. ¿No se puede restablecer el impuesto sobre el patrimonio? ¿No cabe aumentar la progresividad del IRPF o la imposición sobre las rentas del capital o establecer un tipo más alto sobre los beneficios de las entidades financieras o sobre las bonificaciones y fondos de pensiones de sus directivos? ¿Algún obstáculo para enfrentar de una vez el tema de la fiscalidad de las SICAV? ¿ No hay , en resumen, margen para un sistema tributario mas justo y con mayor recaudación? Y en la vertiente del gasto ¿ no hay margen para eliminar miles de millones de euros en subvenciones que están ahà de por siempre y que tienen escasa o nula justificación? ¿Qué ocurre con el fraude fiscal y la economÃa sumergida, más allá de declaraciones pomposas siempre repetidas?
Las palabras, envilecidas y que forman parte de la lucha polÃtica, sirven para todo, hasta para intentar presentar este recorte como “progresistaâ€. Aunque son unos maestros en el manejo de la opinión pública, ellos y sus medios fieles, esta vez les será más difÃcil. Porque éste es un recorte insolidario, injusto, un ataque frontal a la cohesión social. Que, además, añade el insulto a la injuria. Porque ¿ qué pasa con los gastos de las administraciones autonómicas y locales? Porque ahà este gobierno, que sólo controla poco más del veinte por ciento del gasto público ( las administraciones periféricas, más de un cincuenta) tiene poco que decir, salvo algunas exhortaciones. A ese extremo hemos llegado en la construcción del estado autonómico, eso que algunos califican como “Vertebrando Españaâ€. Anda que si la llegan a desvertebrar…
Si alguien piensa que con estas medidas está todo solucionado está profundamente equivocado. Las grandes e imprescindibles reformas, esas que no se quieren acometer, siguen pendientes. Como sigue pendiente el gran problema de una economÃa como la española con una bajÃsima productividad y mÃnima capacidad de competir por su problemática inserción en la división internacional del trabajo. En el frente externo, no es descartable la suspensión de pagos de Grecia con el consiguiente efecto en los vecinos mediterráneos.
La crisis en la que estamos inmersos no es sólo económica, es institucional. La etapa iniciada tras la transición está agotada, no da más de sÃ. Lo económico no es sino la manifestación de un mal mucho más profundo. Demasiada carga para un gobierno tan liviano como el actual.
Esos dichosos mercados…, de Luis de Velasco en República de las ideas
“It´s not what you say, it´s what they hear†que quiere decir â€No es lo que dices, es lo que oyen†que no es siempre lo mismo, más bien al contrario. Frase de un famoso â€gurú†norteamericano, especialista en campañas electorales. Cabe aplicarla perfectamente a la actual situación económica en nuestro paÃs. Zapatero puede decir que no somos Grecia, que el paro va a mejorar, que ha terminado la recesión y demás historias, pero lo que quienes operan en los mercados oyen y ven son cosas muy diferentes. Oyen y ven que sigue la suicida inacción de un gobierno sin liderazgo, ni algo muy importante como es la credibilidad.
Por eso, dan mayor credibilidad a las previsiones del FMI o a las de una agencia de calificación o a los rumores. Los mercados sobreactúan siempre en épocas de crisis y se mueven con comportamientos de rebaño pero siempre hay una base objetiva en esos movimientos. ¿Alguien ha visto algún movimiento de este tipo respecto de, por ejemplo, Finlandia, Alemania, Holanda u otros paÃses serios ? Si apuestan ahora fuertemente en contra de España es por el efecto contagio que nos llega porque el Gobierno no tiene credibilidad alguna.
Basta echar un vistazo a la prensa anglosajona de estos dos últimos y dramáticos dÃas, con caÃda de la bolsa del ocho por ciento, entre otros malos indicadores financieros. Ocupamos, con malas noticias y sospechas de peores, las portadas de prensa tan decisiva como New York Times (“España tiene el riesgo de caer en la misma trampa que la de Grecia a menos que tome medidas enérgicasâ€), Wall Street Journal y Financial Times. ¿Una conjura anglosajona? Vamos, seamos serios, aunque sea por una sóla vez.
En su último número y en su editorial principal, The Economist acierta al proclamar que “España parece incapaz de reestructurar su economÃaâ€. El semanario no se pregunta la razón pero está muy clara ( para el que la quiera ver sin sectarismos): no la puede reformar porque el Gobierno, aparte de carecer de liderazgo y de credibilidad, carece de los instrumentos más imprescindibles de polÃtica económica, resultado del disparate actual del Estado de las AutonomÃas. ¿Cabe imaginar por ejemplo un recorte importante del gasto público cuando el porcentaje que controla el Gobierno supone poco más de la quinta parte del total? ¿Cabe una reforma de las cajas de ahorro sin enfrentar esos poderes autonómicos y autónomos que hablan, por ejemplo, de dinero gallego ? Y asà sucesivamente.
Nuestra columna de la semana pasada afirmaba que la famosa “L†del estancamiento durante varios años inmediatos ya está aquà y que las previsiones macro del Gobierno no se las cree nadie, seguramente ni siquiera sus autores. Aquà ha habido una enorme juerga, con dinero prestado, y ahora llega la resaca. Y la penitencia, que no la pagarán los causantes del destrozo sino los de siempre como estamos viendo en Grecia. Aunque, ya lo sabemos, España no es Grecia.
La “ele†ya está aquÃ, de Luis de Velasco en República de las ideas
Tiempos aquellos, no muy lejanos, en los que el gobierno Zapatero colocaba a nuestra economÃa en la “Champions League“, en los que negaba la crisis y la burbuja inmobiliaria, en los que después hablaba de “aterrizaje suave2, en los que la ministra de EconomÃa importaba el término de los “brotes verdesâ€. Asà sucesivamente, para qué seguir recordando todo un rosario de insensateces, producto de la  falta de liderazgo, ausencia de autoridad moral y escasa capacidad técnica para, primero reconocer y luego encarar, la gravÃsima crisis que enfrenta nuestro paÃs.
¿Recuerdan cuando se hablaba de la forma que adoptarÃa la recuperación? Se hablaba de la “V†(rebote corto y recuperación rápida, pronosticada por algunos desde esferas oficiales),  y de la “Uâ€, es decir un breve tiempo en el fondo y luego, para arriba (esa parece ser la tesis del gobierno a la vista de las cifras que luego comentamos). Algunos invocaron  la “Wâ€, recuperación rápida y luego, nueva caÃda. Otros sugerÃan (sugerÃamos) como algo no descartable, la temida “Lâ€, a la japonesa, es decir, llegada al fondo y estancamiento ahà durante varios años.
A la vista de las previsiones recientemente entregadas por el Fondo Monetario Internacional que llegan hasta el 2015 inclusive, esta hipótesis no parece tan descabellada. En sÃntesis, esa institución prevé un decrecimiento del PIB de 0.4 para este año (prácticamente similar a la del gobierno), seguido de un crecimiento del 0.9 en 2011 para estancarse en los cuatro años siguientes en el entorno del 1.7, cifra absolutamente insuficiente para crear empleo. Frente a eso, la previsión del gobierno, que alcanza hasta el 2013 inclusive, supone un crecimiento del 1.8 en 2011 para alcanzar el entorno del 3 por ciento en los dos años siguientes. Es decir, la “Uâ€, nada de eles.
¿A quién creemos? Es cierto, primero que son previsiones y segundo, que el FMI se ha equivocado, como afirma el gobierno, más de una vez. Pero también lo ha hecho estos últimos tiempos el gobierno y más clamorosamente. El tema es a quien creen los famosos mercados o, más exactamente, quienes operan y deciden en los mismos y arrastran a los demás. Uno tiene la impresión de que, al menos en estos momentos y en lo previsible, el grado de confianza, palabra clave, que inspira nuestra economÃa y nuestros dirigentes es más bien escaso, algo ganado a pulso.
Que se cumplan o no esas previsiones de crecimiento es fundamental, obvio es decirlo. Entre otras cosas, de ese crecimiento del producto depende la variable clave del comportamiento presupuestario en su doble vertiente del ingreso (el hundimiento reciente de la recaudación ha sido espectacular) y del gasto (por ejemplo, en materia del subsidio de desempleo y del pago de la rápidamente creciente deuda pública).
Efectivamente Grecia no es España. Grecia enfrenta ya no sólo un problema de liquidez sino también de solvencia, algo más grave. España no tiene (¿habrá que añadir “todavÃaâ€?) un problema de liquidez pero no es descartable la aparición de un problema de solvencia. Tanto por factores fiscales y financieros , bien conocidos y debatidos pero no enfrentados,  como reales, éstos últimos resumidos en una permanente debilidad en productividad y en competitividad.
Recesión y crisis, de Luis de Velasco en Estrella Digital
La definición de recesión económica que ideó la prestigiosa institución norteamericana Nacional Bureau of Economic Research (NBER) ha sido aceptada y se ha puesto plenamente de moda en los últimos tiempos. Ya todo hijo de vecino sabe que recesión significa dos caÃdas del PIB en dos trimestres consecutivos. Según esta definición, se han echado las campanas al vuelo en Europa porque Alemania y Francia -incluso Italia- han salido de la recesión. Sonido de campanas que, en nuestro paÃs, se ha visto acompañado por el lamento de ver que nuestro PIB, otra vez negativo sobre el trimestre anterior, indica que seguimos en recesión y a la cola de esa Europa que parece cabalgar más deprisa.
La ministra de EconomÃa ha reafirmado su optimismo, eso sÃ, cauto. Algo parecido ha hecho este fin de semana el presidente del Gobierno, que ha añadido que da igual salir de la crisis un trimestre antes que después. Uno y otra en el fondo de sus corazones confÃan en que la recuperación alemana y francesa eche un importante cable a nuestra depauperada economÃa. No olvidan que son los dos principales mercados de nuestras escasamente competitivas exportaciones y los primeros emisores de turismo a las depredadas costas españolas asà como importantes inversores en una economÃa muy necesitada de capital y tecnologÃa extranjera.
Magro consuelo, porque no está nada clara esa tÃmida recuperación de esa parte de Europa, como ha señalado la Comisión en Bruselas. Una ‘W’ no está descartada. Pero además, una cosa es salir, estadÃsticamente y por unas escasas décimas, de la recesión y otra que la crisis, una crisis profunda, termine. Por no hablar de otros indicadores que hay que tener en cuenta además del PIB, como son el paro, que no parece salir de la recesión, aun teniendo en cuenta los tradicionales rezagos en esa variable. O los impresionantes déficits públicos y el correlativo aumento de las deudas públicas, otra posible bomba de relojerÃa.
Todo eso es mucho más tenebroso en el caso de la economÃa española. Quizá, quizá salgamos pronto, estadÃsticamente, de la recesión, pero ¿cuándo saldremos de la crisis integral en la que estamos? Aparte de las insustanciales declaraciones oficiales, la mayorÃa de los expertos están de acuerdo en que la cosa va para largo. El enorme stock de vivienda invendible sigue ahÃ, la sequÃa crediticia continúa mientras la banca recibe fondos regalados y los utiliza en compra de deuda con un gran margen favorable, el sistema financiero, sobre todo las cajas, oculta desagradables sorpresas que en algún momento saldrán a la luz, el déficit estructural público sigue creciendo y llegando a los dos dÃgitos mientras se sigue gastando (sobre todo el cáncer de las AutonomÃas) alegre y confiadamente, la deuda pública aumenta de diez en diez dÃgitos o más por año, la productividad y la competitividad del sistema siguen en niveles ridÃculos, el paro muerde ya a los trabajadores fijos, la amenaza de deflación es real. Todo esto, aunque se aplicasen medidas enérgicas y creÃbles de polÃtica económica, tiene una enorme inercia. Cuando no se aplican ni se tiene liderazgo ni credibilidad, la cosa es mucho peor, como estamos viendo y sufriendo. Y sobre todo, como vamos a ver y sufrir el año que viene y bastantes más. Porque ¿cómo vendrá esa famosa recuperación? ¿Por esa fantasmal “economÃa sostenible”? Poco probable. ¿Vendrá, como suele ser tradicional, por la vÃa de la exportación? DifÃcil para un paÃs como el nuestro con ese estrangulamiento tradicional por la mÃnima capacidad de competir de nuestras empresas. Basta echar un vistazo a nuestra estructura exportadora, algo que muy pocos hacen, y que tampoco se cambia de la noche a la mañana. En resumen, pocos argumentos para el optimismo, salvo en los irresponsables aunque tengan responsabilidades.
Cuesta abajo en la rodada, de Luis de Velasco en Estrella Digital
No hay dÃa que pase sin que aparezcan nuevos datos y hechos que muestran la profunda crisis en la que se encuentra nuestro paÃs. Crisis no sólo económica sino también institucional, social y de valores.
El Gobierno de Zapatero y su partido, el PSOE, están en profunda bancarrota polÃtica y de principios. Ya no se trata sólo de su absoluta incapacidad para encarar la grave situación económica y de su total falta de liderazgo y de credibilidad. Es mucho más que eso. Esta semana pasada dio otra muestra de todo ello con un vergonzante acuerdo con el PNV para blindar las normas fiscales de las diputaciones vascas, normas que suponen simplemente privilegios basados, según se afirma muy seriamente, en unos curiosos “derechos históricos” que, al parecer, son eternos e intocables. Se trata de modificar dos leyes orgánicas a cambio del apoyo del PNV a la aprobación de los Presupuestos del “Estado residual” para el 2010. Puro trapicheo entre un Gobierno que está dispuesto a “gobernar” como sea y a mantenerse a toda costa y un partido que obtuvo unos escasos trescientos mil votos y que al dÃa siguiente de este acuerdo participó en la manifestación de San Sebastián en apoyo de Batasuna.
Por su parte, el PP se desangra lentamente en la maraña del ‘caso Gürtel’ mostrando, de un lado, sus miserias internas y, de otro, la incapacidad para liderar de su “lÃder” Rajoy, un perdedor nato. Tras negar hasta la saciedad unos hechos incontestables, ahora la táctica es decir que se trata de unas pocas manzanas podridas que han actuado al margen del partido y en beneficio propio. Eso no se lo creen ni ellos. Se trata de una segunda edición del ‘caso Filesa’. Es decir, estamos ante un caso de libro de financiación ilegal de un partido en el que, por el camino, se quedan cantidades en los bolsillos de los gestores. Una compensación por su “trabajo” y porque saben que si el caso explota se quedarán solos.
Pero el denominado en su época por el Molt Honorable Pujol como “el oasis” catalán, pretendidamente libre de corrupción, tampoco se salva esta vez. AllÃ, un distinguido y destacado representante de la alta burguesÃa, esa que en su dÃa colaboró con la victoria de Franco y la posterior dictadura, el también honorable Millet, ha sido sorprendido con las manos en la masa (la masa ya llega a los 20 millones de euros), y con él, partidos como Convergencia. Tampoco nada nuevo. Recuérdese aquel suceso de las comisiones del 3 por ciento para las contratas oficiales invocado en contra de CiU y luego enterrado por el PSC o los fondos recibidos por Unió de dotaciones oficiales para formación. Pero ya el PSC se ha negado a cualquier comisión de investigación sobre el escándalo Millet. Hace bien, hoy por ti y mañana por mÃ.
¿Será capaz la ciudadanÃa de reaccionar ante esta crisis integral del sistema que, además, empeora? Ésa es la gran incógnita. El deterioro económico, que va a seguir a pesar de las curiosas declaraciones oficiales, puede ser el gran detonante. En algún momento, no es descartable que los grandes centros de poder económico del paÃs se sientan preocupados por esta deriva económica e institucional. De eso que se llama la sociedad civil no cabe esperar mucho. Entre otras razones porque en España esa sociedad tiene, si la tiene, vida muy lánguida. De que eso ocurra ya se encargan algunos con gran éxito.
Dice que es Robin Hood pero es Hood Robin, de Luis de Velasco en Estrella Digital
La idea del tÃtulo de esta columna no es mÃa. Durante una de las muchas dictaduras argentinas hubo un ministro de EconomÃa llamado MartÃnez de Hoz al que se le apodó “Hood Robin” porque quitaba el dinero a los pobres para dárselo a los ricos.
En la reciente ceremonia de la confusión, una más, de la subida de impuestos, el presidente del Gobierno afirmó que esa subida afectarÃa sobre todo a las rentas más altas. Lo dado a conocer este sábado por su ministra de EconomÃa desmiente rotundamente esa afirmación. No parece ser Robin Hood, más bien Hood Robin.
Como estaba cantado a pesar de esas afirmaciones, el peso de esta chapuza fiscal, que simplemente intenta tapar graves y crecientes agujeros presupuestarios causados en gran parte por la propia polÃtica del Gobierno, recae sobre el IVA, impuesto indirecto y, por definición, aunque intentan hacernos creer lo contrario, regresivo e injusto. El impacto sobre las rentas medias y bajas aumenta con la desaparición de la deducción de los cuatrocientos euros. Aquà el error monumental fue en el origen porque dicha deducción sólo se debió haber establecido, si para alguien, para las rentas más bajas. Como se ha señalado, el 95 por ciento del aumento de la recaudación prevista caerá sobre las clases medias y bajas, los paganos de siempre. El toque “progre” lo da esta vez el Gobierno con una subida de tres puntos en las rentas de capital para aquellas plusvalÃas que superen los 90.000 euros. Las famosas SICAV, donde se refugian los más ricos y poderosos, ni se tocan. ¿Tendrá algo que ver eso precisamente, que es el refugio fiscal (no el único, hay más) de esos ricos y poderosos con que no se toquen? No seamos mal pensados, aunque ya Marx (el malo, el bueno es Groucho) decÃa aquello que los gobiernos son los consejos de administración de la gran burguesÃa.
No sabemos en qué previsiones macroeconómicas se enmarcan estas medidas, aunque las escasas cifras conocidas hacen suponer que son excesivamente optimistas, y en ellas brilla la falta de coherencia. Lo poco que se conoce del gasto público permite suponer que el recorte, si lo hay, será mÃnimo y que el despilfarro, en gran parte causado por un Estado de las AutonomÃas que siempre crece, no cesará.
También ofrece serias dudas el momento. Se prevé que el alza del IVA sea partir de julio, momento en que, según declaraciones oficiales, la economÃa española empezará a crecer. PermÃtasenos dudar de ello. Si eso no ocurre, la subida del IVA será un factor que agudice la recesión y que aumente simultáneamente el fraude, ya enorme, en este impuesto.
Terminada, en principio, una chapuza, empieza otra, que es la de buscar apoyos parlamentarios para aprobar los Presupuestos “como sea”. Será otro ejemplo más de la incapacidad de este Gobierno, de su falta de responsabilidad y de su frivolidad cuando estamos en una gravÃsima crisis no sólo económica sino institucional y social.
Elena en el PaÃs de las Maravillas, de Luis de Velasco en Estrella Digital
Ese paÃs, el de las Maravillas, el de Nunca, Jamás, es el que, desde hace poco más de cinco años, viene diseñando su jefe, el jefe de Elena quien acaba de afirmar, una vez más, que lo peor de la crisis ha pasado.
Veamos. Si lo que trata de afirmar es que el descenso del PIB en el segundo trimestre ha sido menor que en el primero, eso es cierto. El ritmo de la caÃda ha disminuÃdo, de modo que estamos más cerca del fondo, en principio. Pero si miramos a otro indicador, el del paro, está perfectamente claro que lo peor no ha pasado sino que está por llegar. No sólo eso: lo más importante es lo que pase cundo toquemos fondo. ¿Cuántos meses, incluso años estaremos en ese fondo?
Todo ello “en principio”, a salvo de sorpresas no descartables, concretamente en el estado de la banca (no sólamente de las Cajas) en nuestro paÃs. Recomendamos al lector interesado la lectura de un informe muy interesante publicado hace escasas fechas. Elaborado por Variant Perception y titulado “Spain: the hole in Europe´s balance sheet” puede verse en la web de esa empresa. Puede compartirse o no su argumentación pero lo que está claro es que la situación no está clara y que puede haber, como decimos, sorpresas muy desagradables.
Cuando el déficit público camina hacia el 10 por ciento del PIB, se lanzan desde parte del gobierno, globos sonda sobre alza de impuestos. Está claro que eso va suceder y que eso es necesario hacerlo y con rigor y seriedad. El tema central es sobre qué impuestos se va a actuar. La ministra Elena Salgado ha afirmado que el sistema fiscal español es ya progresivo y que las rentas más altas ya pagan más. Es un punto de vista pero que no parecen confirmarlo las cifras oficiales de recaudación del último ejercicio tributario. Cuando solo poco más de diez mil contribuyentes declaran una base imponible superior a los cuatro millones de euros, uno se pregunta si vivimos en un paÃs de menesterosos. Aún asà hay margen para gravar bastante más a quienes más ganan. Concretamente, el 4 por ciento de declarantes que suponen bases por encima de los sesenta mil euros suponen el 38 por ciento del importe de las liquidaciones, porcentaje que muestra la gran desigualdad de ingresos. Está claro que aquà en el IRPF hay algunas notables ausencias y que los mecanismos de evasión fiscal pura y dura y los de elusión fiscal , sobre todo vÃa las Sicav que tributan al 1 por ciento, funcionan a todo gas, concretamente para los segmentos de las grandes rentas. Hay asà mucho margen para aumentar la progresividad del sistema, simplemente taponando esos agujeros. Complementado por otros caminos como los de gravar progresivamente las rentas del capital o restablecer, sobre bases más progresivas, el alegremente eliminado impuesto sobre el patrimonio. Eran aquellos tiempos en que bajar los impuestos era progresista. Hay mucho margen par lograr un sistema fiscal más justo y más suficiente. Lo que hace falta es voluntad polÃtica para enfrentar decididamente determinados intereses muy poderosos, muchos de los cuales votan desde hace muchos años al PSOE. No son tontos.
Cuatro perlas catalanas, de Luis de Velasco en Estrella Digital
Más exactamente, cuatro perlas de polÃticos catalanes , eso sà muy representativos de sus propias formaciones. No es tan seguro que , en esas afirmaciones, lo sean de una gran parte de la sociedad catalana, normalmente muy por encima de sus polÃticos.
Veamos lo que dice El PaÃs en su edición del lunes 24 de agosto en un par de páginas muy interesantes sobre el esperado fallo del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto catalán. Este fallo , según el diario, “amenaza la precaria situación del gobierno” ( muy cierto) y añade que ” los partidos catalanes se unirán frente a una sentencia adversa” ( muy esperable).
El resumen de la situación serÃa como sigue. El PSC considera que el tribunal ” no puede tumbar un pacto polÃtico”. Curiosa afirmación porque uno, ingenuamente , creÃa siempre que la democracia y el estado de derecho es el gobierno de las leyes sobre las personas y quienes interpretan las leyes son los tribunales y, en este caso , la máxima instancia en estas materias según la Constitución. El PSC parece ignorar esto tan básico. Inquietante. ¿Qué opinará el PSOE?
Convergencia y Unión afirma que ” la última palabra la tiene el pueblo de Cataluña”. Como recuerda la crónica, el Estatuto fue aprobado por ” el 73.9 por ciento de los que fueron a votar”. A primera vista, ese porcentaje impresiona. Claro que no se aclara que “los que fueron a votar” una materia tan importante para Catluñ como afirman sus polÃticos, fueron menos de la mitad del electorado. Es decir, ese Estatuto lo aprobó un escaso tercio del censo. Estupenda “última palabra”.
Esquerra descubre el Mediterráneo cuando afirma que “los magistrados funcionan por criterios polÃticos”. Naturalmente y esa es una de las tremendas y antidemocráticas perversiones del sistema pero mientras eso no se cambie, las decisiones del Tribunal son válidas gusten a quienes gusten.
ICV dice algo asà como que cualquier recorte a “los sÃmbolos, la financiación y la lengua tendrá la respuesta unitaria del tejido polÃtico y social catalán”. Lo del ” tejido” está muy buen y es conforme con la tradición industrial de allÃ. Lo otro es ” A las barricadas”, algo plenamente coherente con la táctica de intimidación que sobre este tema han practicado últimamente estos partidos. Lo completa muy bien, el presidente del Parlament, que amenaza nada menos que con ” una crisis de Estado”.
Pues asà estamos . Recuérdese que todo se inició con aquella brillante frase de Zapatero cuando le dijo a Maragall, entonces presidente de la cosa:”Pascual, aprobaremos lo que venga de Cataluña”. Aquellos polvos, etc., etc.
El que no se consuela es porque no quiere, de Luis de Velasco en Estrella Digital
El PIB alemán y francés han crecido el 0.3 por ciento en el segundo trimestre en relación con el primero. En ese mismo perÃodo, la economÃa español decreció el 1 por ciento. Técnicamente, los dos primeros paÃses salieron de la recesión , lo que no es el caso de nuestra economÃa.
En términos anuales, es decir segundo trimestre de 2009 en relación a mismo perÃodo de 2008, la situación es diferente. Asà lo señala un infome del ministerio de EconomÃa que afirma, en términos interanuales, España acredita unos datos económicos más positivos que la mayorÃa de las grandes economÃa europeas, a excepción de Francia. Es cierto, porque en esos términos la eurozona cayó un 4.6 por ciento, Alemania, el 5.9 por ciento mientras que España lo ha hecho el 4.1 por ciento. Efectivamente, el que no se consuela es porque no quiere.
La menor caÃda del PIB en el segundo trimestre que en el primero en nuestro paÃs indica lo ya sabido y afirmado y es que el ritmo de deterioro disminuye y que estarÃamos asà más cerca del fondo. El asunto importante es lo que pase a partir de ahÃ, como también se ha afirmado muchas veces.
La famosa curva de la recuperación y su forma sea V, U, W o la temida L. La primera, rebote rápido desde el fondo, está ya descartada por todos. A partir de ahÃ, los optimistas y, entre ellos, el gobierno (seguramente porque tiene la obligación de ser optimista) apuestan por la U y los pesimistas (¿realistas?) se decantan por una L. Tampoco vale la pena perderse mucho en disquisiciones pues todo el mundo sabe que los economistas son muy buenos para predecir el pasado. Lo que está claro es que tenemos crisis para rato.
Lo que interesa es constatar una vez más la especificidad y, por ello, especial gravedad de la crisis española asà como la carencia de capacidad en un gobierno como el actual que, en muchos casos, es simplemente un coordinador de decisiones de los diecisiete gobiernos de nuestra geografÃa y, a veces, ni a eso llega.
Uno tiene la impresión de que las noticias, no sabemos si prematuras, del fin de la recesión en la economÃa norteamericana asà como mejores perspectivas para dos economÃas tan importantes para la española como lo son la francesa y la alemana, es el agua de Mayo que está desde hace tiempo esperando el gobierno. Esas serÃan las locomotoras que nos servirÃan, cual bálsamo de Fierabrás, como remedio de nuestro males. No hay duda que eso serÃa una ayuda importante pero fiarlo todo o casi todo a eso, serÃa insensato. Pero tantas insensateces hemos visto en los últimos años, que no es descartable.
