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Es la nueva economÃa, idiota, de Marc Vidal en El Confidencial
Empieza un nuevo curso, una nueva oportunidad para el cambio. En mi caso he decidido intentar ser algo más idiota, si eso es posible. A pesar de que hay que ser un iluso para no ver que el monstruo no ha desistido, que no se alejó dejando a su presa tranquila, que lo peor no ha pasado y que las heridas que hemos sufrido en la defensa de su primera agresión no tendrán tiempo de cicatrizar, he tomado la decisión de no darle importancia.
A pesar de todo ello, me niego a hacer una lista de todo lo malo que se cierne sobre nuestras existencias de color rosa. Y me niego porque tras pasear por algún paseo marÃtimo de este paÃs, uno comprueba que el que se preocupa es porque quiere. Los grandes datos, las cifras macroeconómicas en rojo sangre no son nada comparadas con una buena mariscada a crédito o una fiesta VIP de tres dÃas financiada en doce cómodas cuotas. La verdad es que siendo idiota se vive mejor. Que lo malo llegará es evidente, pero mientras no llegue que me quiten lo bailao.
Voy a dejarme de preocupar de que el 86,75% del ahorro del Fondo de Reserva de la Seguridad Social esté invertida en papeles de Deuda Española. ¿Por qué voy a preocuparme? Digamos que eso es motivo de tranquilidad, quiere decir que el gobierno se fÃa de su capacidad para gestionarla. No vayan a ser mal pensados, agoreros o catastrofistas pensando que es muy arriesgado que uno se juegue todas sus opciones en la misma tirada. Al fin y al cabo, ¿cuántas familias no han calzado sobre su hipoteca avalada por su vivienda otro crédito al consumo sujetada por el contrapeso de la primera de las deudas? Que tire la primera piedra quien no haya hecho lo mismo que el gobierno. Si a la mayorÃa les ha ido bien, si son legión los requetehipotecados que siguen disfrutando de vacaciones de lujo riéndose como la cigarra, ¿por qué no le va a ir igual al todopoderoso Estado?
Voy a dejar de preocuparme por los ayuntamientos de este paÃs, por si van a entrar en quiebra a puñados. Alguien lo pagará, ya veréis. No me preocuparé viendo que el consumo minorista cae, puyes ya bajarán los precios y todo volverá a su cauce y esos que decÃan que “la deflación era algo muy malo†tendrán que comerse sus propias palabras con sobrasada mallorquina. No voy a preocuparme más por el paro. Seguramente la mayorÃa de los que están en paro encontrarán trabajo tarde o temprano. Además, hay un montón de ayudas para que eso no sea un trauma. Por ejemplo, la prórroga de los 400 euros es un acto de responsabilidad polÃtica que tranquiliza una barbaridad. Pero la nueva reforma laboral aventura que los parados son una especie que se extinguirá en breve. Ya lo veréis.
Preocuparse por la crisis sistémica es de tonto a las tres. ¿Desde cuándo una crisis de tipo sistémico puede afectar a España? ¿No recuerdan cuando Zapatero (amigo Ãntimo e inseparable del otro gran enviado desde un Universo paralelo, un tal Barack) decÃa que eso que llamaban crisis en medio planeta aquà no dejaba de ser una “desaceleración†controlada? Pues eso, ahora tampoco va a ser para tanto. El mundo se arreglará y España no va a ser menos. Total, que cierren 1.000 microempresas y pymes al dÃa desde principios de año es un saneamiento gradual de nuestro sistema económico. ¿Qué mejor?
Les aseguro que no pienso preocuparme por cosas sin importancia. Ahora lo que me va a ocupar es un esfuerzo integral en idiotizarme al máximo. Dejaré de leer el crecimiento negativo del PIB interanual contando desde hace un par o tres de años y lo empezaré a comparar con el inmediatamente anterior, asà me engañaré profesionalmente y me parecerá que ya salimos de la recesión técnica. No volveré a pensar en crisis (última vez que pronuncio esta palabra que creo están pensando borrar de la Wikipedia) ni en que, ahora con la guerra sucia al déficit público, los ministerios van a generar una sequÃa inversora que seguramente provocará lo contrario a lo que esperan. Pensar que reducir inversión pública y aumentar impuestos va a generar que el déficit no decrezca sino todo lo contrario, es una indecente apuesta por ensuciar la democracia. Como yo soy demócrata no pienso llevarle la contraria al gobierno, ni a doña Elena, válgame Dios.
Aunque si me permiten un motivo más Ãntimo, más real y menos irónico, les diré que para poder enfrentarme al dÃa a dÃa como emprendedor o como gestor de empresas lo mejor es apartarse un poco de ese panorama. Dicen que emprender en este paÃs es difÃcil, que es cosa de locos, pero también es obligatorio alejarse de la realidad durante ese proceso. Si bien se debe atender a las dificultades, los sueños deben buscarse independientemente de la mierda que tengamos alrededor. No obstante una cosa es obviar la realidad y pelearse con el escenario que nos ha tocado vivir y otra es negarla.
Acepto que ya no es necesario seguir anunciando el final del mundo. Ya no son cinco o seis los que cada dÃa enumeran el sinfÃn de pruebas y elementos que asà lo hacen ver. No parece necesario seguir insistiendo en todo ello. Pero, no obstante, me niego a olvidar los nombres y caras de sus responsables. Una cosa es obviar, otra negar. Que el territorio a cruzar es un barrizal está claro, que lo embarraron unos tipos en concreto también, que hay que prepararse para una segunda recesión es algo que ya descuentan hasta los que votarán a Trinidad Vacunas Jiménez.
A cambio, propongo hablar de la otra economÃa, la que ha venido a llamarse Nueva EconomÃa. Para ello deberemos hacer cada semana un doble análisis. Por un lado interpretaremos algún dato de la economÃa tradicional y la enfrentaremos a las opciones que tenemos desde puntos de vista más innovadores. Una Nueva EconomÃa basada en conceptos como la EconomÃa Digital, los negocios sin ingresos, el consumo relacional, las energÃas sustitutivas, los patrones financieros del futuro, los nuevos espacios de inversión, los productos mejor capacitados según que paÃses, la gestión económica en red y en lo social, la emprendedurÃa colectiva, la vinculación entre universidad y empresa,
El incendio no está extinguido, sólo parece controlado. Sin embargo, parece que el viento volverá a soplar y en varias direcciones reactivando las llamas. Dependiendo de en que planta o estancia estemos del edificio, y antes de que colapse, deberemos buscar la salida de emergencia más cercana. Aquà intentaré aportar alguna para los que cada dÃa se enfrentan a la dura empresa de abrir sus negocios, montar nuevos proyectos, internacionalizar sus ideas o buscar el escaso trabajo que existe.
Hay un nuevo modelo económico emergente que no precisará que se extinga el anterior. Crecerá al unÃsono a otro que se desmorona. Un modelo más digital, donde el individuo será protagonista de sus propia aventura, donde los negocios no dependerán de un vetusto Business Plan y pasarán a ser seres vivos con fechas de caducidad previsibles, donde la economÃa industrial dará paso a otra definida por los principios de la propiedad emergente y donde la gestión del conocimiento construirá sus propias autopistas y sus peajes.
Tal vez todo esto sea innecesario pues, como dicen, seguramente no hay de que preocuparse. ¿Verdad?
Tuentifónica, de Marc Vidal en El Confidencial
Dice Sergio Cortés que la operación de compra que ha efectuado Telefónica por la casi totalidad de Tuenti está siendo criticada y que no entiende el motivo. Como él, opino que algunas crÃticas parecen demasiado simples, cuando no mal intencionadas. No comprendo por qué se sospecha de la ética o de la legitimidad de la operación. Ahora resulta que poner en marcha un proyecto tecnológico, generar un flujo de usuarios brutal tras casi cinco años de trabajo y finalmente permitir que una empresa de referencia internacional lo compre es una especie de sacrilegio para puristas de la emprendedurÃa social.
No entiendo nada. Me cuesta alcanzar los motivos que pueden empujar esas crÃticas. Es cierto que Telefónica ha fracasado en muchas compras, pero nada garantiza que eso deba volver a pasar. Estoy convencido que, si se mantiene el equipo actual tal y como la compañÃa ha asegurado, es muy probable que errores del pasado no se repitan. Otra cosa será la evolución natural de la economÃa digital y sus flujos derivados que durante los próximos años puedan entorpecer los negocios vinculados a las redes sociales.
Sabemos que la voluntad de todo emprendedor es la de implementar negocios que crezcan y que se reproduzcan. En cualquiera de estas dos fases, el impulsor se expone completamente a los temporales que en su contra aparecerán sin duda. A medida que se afianza el proyecto y requiere más compromisos financieros y personales, el gestor inicial suele rodearse de nuevos socios. Es habitual que entre capital externo si el asunto promete. La voluntad final de todos, por lo menos de los que ingresan capital para impulsar la idea del emprendedor, es poder salir del mismo con una plusvalÃa tarde o temprano. Eso es lo que ha pasado en Tuenti, ni más ni menos. Se ha impuesto la lógica de la relación entre emprendedores y empresarios, entre impulsores de negocios, inversores y empresas.
Cada una de las partes implicadas se lleva lo que buscaban. Los creadores obtienen un mayor músculo para afrontar retos de internacionalización y mejoras tecnológicas para enfrentarse de tú a tú con las grandes redes sociales del planeta. La intención de ganar a Facebook en cuanto a usuarios en otros paÃses no es ninguna quimera si tenemos en cuenta como se los han merendado en España los chicos de Zaryn a los de Zukerberg. Otra parte implicada, los socios inversores salientes capitaneados por Bernardo Hernández, logran también sus metas, una importante rentabilidad de su aportación inicial tras haber sido claves en la gestión y crecimiento del proyecto. Finalmente los compradores, Telefónica logra algo que necesita.
No creo que estemos hablando de “calderilla que le permite a la multinacional apostar por algo que no tiene claro cuál es su rendimientoâ€. Estoy convencido que la operadora española busca algo más, me da la impresión que el horizonte tecnológico que aporta una red social como Tuenti es de alto valor. Innovación y conocimiento sobre qué se cuece en los nuevos territorios digitales, atender de primera mano en ese escenario dinámico y cambiante y, por encima de todo, afianzar la relación con sus clientes inmediatos, acercar la marca y la identidad empresarial a un sector generacional muy consumista en tecnologÃa de la comunicación pero reactivo ante la publicidad directa. Cabe la opción que esta operativa de Telefónica sea algo más que una compra de una plataforma social, algo más complejo que una transacción financiera, es muy probable que sea el buque insignia de un proyecto de presencia digital mucho más intenso y eficaz.
No coincido con mi amigo Carlos Blanco en la calificación de “pelotazo†a esta operación. Según dice en su blog “vender una empresa sin EBITDA positivo por una valoración de 75 millones de euros es un pelotazo al alcance de muy pocosâ€. Claro está que eso serÃa cierto si estuviéramos considerando esta operación con los cánones de la economÃa tradicional, cosa que no es el caso. Hablamos de Nueva EconomÃa, de EconomÃa Digital y de entornos complejos donde las cosas tienen un valor no tangible y que se traduce en diferentes elementos. La Nueva EconomÃa nos enseña que “negocios sin ingresos†y sin planes de negocio, pueden convertirse en compañÃas muy rentables, o que la “economÃa de la atención†puede conceder a un proyecto un valor por sus audiencias por encima de sus ingresos netos.
En todo caso, esta “inversión inversa†en Tuenti me parece una buena noticia que puede ser el principio de una cadena de sucesos en la economÃa digital europea, una buena sintonÃa que removerá los circuitos de compra venta de empresas que parecÃa haberse detenido desde hace un par de años. Suerte a los nuevos miembros de Tuenti y a los gestores que se quedan, y felicitaciones a los que se marchan. Ésta es de aquellas operaciones raras que beneficia a todos.
Ricos a crédito y parados pudientes, de Marc Vidal en El Confidencial
Dicen que la crisis económica despierta contradicciones. La incertidumbre laboral es la más dramática de sus consecuencias y ésta, a su vez, suele llevar asociada una reducción intensiva en el consumo. La contradicción parece ser que, a la vez que la crisis se acentúa, aumenta el ahorro famliar. Se suele reducir gasto por necesidad y por precaución y por eso tanta retención de lÃquido provoca que se acumule dinero en los bancos. Dicen que la tasa de ahorro en España ha sido gigantesca. Al parecer, el mito de que la gente ha decidido poner a “buen†racaudo su capital, aportándolo como ahorro transfiriéndolo a sus cuentas, ha calado durante un par de años. Dicen…
La verdad es otra menos técnica. Los nuevos ricos parados depositaron sus finiquitos y se convirtieron en una especie de ahorro dinámico que engordó las estadÃsticas de depósitos en los bancos y cajas. Pero, a medida que éstos no encuentran trabajo y los subsidios se acaban, toca retirar ese dinero y empezar a adminstrarlo para, simplemente, comer. El ahorro familiar ha empezado a moderar su crecimiento. De hecho, no habÃa dejado de crecer en todo este tiempo y aumentar a medida que se ampliaban las listas de desempleados curiosamente hoy mismo.
En la desgracia de quedarse sin empleo hay mucho que rascar. Evidentemente es algo dramático que se vive de diferentes modos. Unos solicitamos el dÃa después de quedarte en paro la liquidación completa de tu prestación en un pago único para emprender algún proyecto inmediatamente, otros deciden ir cobrándolo poco a poco y esperar una buena opción o formarse mejor, un grupo amplio suele gastarse el finiquito en algo de diversión con la excusa de quien se miente a sà mismo de “a mal tiempo buena cara†y, finalmente, un grupo importante de listillos elabora un “sofisticado†plan de viabilidad familiar: meter el finiquito en el banco, cobrar cada mes su compensación y, con algunas chapucillas en “bâ€, acabar disponiendo de una renta suficiente para sobrevivir bien. El efecto técnico es que hay un ahorrador más, que no agrede al sistema, que consume algo menos pero que se enquista en el modelo ranqueante de la economÃa sumergida complementada por los que sà pagamos impuestos.
Yo denomino a estos últimos como los “parados ricosâ€, aficionados a la buena vida con menos glamour que sus primos, los “pudientes a créditoâ€. Son especies hermanadas por dos genes: el del idiota biológico y el del miserable arrogante. Hace tiempo que ya no se les ve por las calles. Ya no pasean. La lista de negocios cerrados, panaderias en traspaso, comercios sin comercio y heladerÃas heladas es cada vez más intensa. Las ciudades van tomando el tono gris cemento de la carne cuando se muere.
Los ricos a crédito se liaron la manta a la cabeza y decidieron ser arrogantes con el suelo de cristal. No podÃan abandonar su “tren de vida†aunque para ello precisaran de vivir arropados por una póliza de crédito que no pensaban dejar de renovar nunca. Eso no pudo ser y la póliza se murió, y con ella también se murió la buena vida, y los viajes y ese coche tan grande y ese colegio tan caro y esas cenas repletas de anécdotas de crucero y maquillaje francés.
A la mierda todo, a la mierda con sus mentiras y sus tarjetas de crédito sofocadas, a la mierda cada una de las idioteces que hemos tenido que aguantar de aquellos que iban de triunfadores descapotados, a la mierda con los que aseguraban que su última promoción les estaba reportando un beneficio que insultaba a la inteligencia, a la mierda con todo lo dicho y lo escuchado, a la mierda con las niñas guapas que sólo gastaban en marcas sin sentido ni orden, a la mierda con los que pensaron que sus negocios no requerÃan esfuerzo, valor y compromiso, a la mierda por los que tuvieron en sus manos la opción de mejorar su entorno y sólo mejoraron su trono. Como dirÃa Fernando Fernán Gómez, ¡a la mierda!
Pero ahora les toca a los que también se sintieron ricos cuando les despidieron y con la carta de despido les tatuaron un cheque por varias decenas de miles de euros y se sintieron inmensamente poderosos. Nunca tuvieron tanto dinero junto, pues lo gastaban continuamente, de repente se vieron con liquidez, sueldo público (subsidio de paro), se sintieron funcionarios y sin obligaciones laborales. De vez en cuando se aferraban a sus “chapuzas†como el modelo de negocio ideal. Ahora todo eso se está acabando. Que se preparen esos charlatanes de mesita de bar, esos bovinos intelectuales de cafetÃn. Bienvenidos a la mayor montaña de estiércol que sus señorÃas, nuevos ricos, ricos paletos y ricos de visa oro colapsada, hayan visto jamás. Tocaba ponerse en marcha y no lo hicieron.
Pasará por sus malas cabezas, por la imprevisión y por la codicia del estúpido, del que cree que podÃa triunfar en la vida con poco esfuerzo y a costa de la bondad de los demás. Se les llenaba la boca de palabrerÃa de enjuague bucal y ahora no saben identificar de dónde vienen las hostias. Lo siento, pero ahora es tiempo de ideas, de talento, de reconversión del conocimiento y en ese escenario no hay sitio para los patanes, es momento de aquellos que se juegan su patrimonio, su dinero y su futuro a una carta, pero que se niegan a esperar a que alguien les solucione lo que sólo ellos pueden solucionar.
Emprender es como dejar de fumar, de Marc Vidal en El Confidencial
Por higiene intelectual dejaremos de lado a gobierno y oposición. Apartaremos de nuestra mente el desastre que han organizado entre unos y otros y, al más puro estilo de estoloarreglamosentretodos.org (vete tú a saber donde están ahora), vamos a meternos en faena nosotros mismos y a intentar dar alguna ventaja moral a los que nos leen, aceptando que de este barrizal no nos va a sacar nadie y lo que debemos hacer es aceptar el momento y sus oportunidades.
Como patrón me niego a aceptar que una crisis sea algo de lo que alegrarse, por lo menos en lo sustancial. A los que la describen como un modelo de limpieza de la economÃa se olvidan del sufrimiento innecesario que provoca que suceda a esta velocidad y con esta virulencia. Que el sistema financiero quiebre me preocupa por que se esfuma un dinero inexistente con el que nos pagan todos los meses, que el paro aumente no es bueno pues enquista las problemáticas y adelanta un escenario donde el trabajo probablemente sobre y que el déficit aumente me pone de muy mala leche porque al final lo que me repercute es en pagar más impuestos y recibir menos servicios. Por eso, al que vuelva a decirme que las crisis son buenas esencialmente por que limpian la atmosfera, le invito a pagar mis diferenciales tributarios que se avecinan.
Ahora bien, vamos a cambiar la sintonÃa hoy. Aceptando que la crisis no es una buena noticia, sino una putada, nos debemos introducir en su curso y su tono. Como sus consecuencias futuras serán terribles, lo importante es saber si hemos preparado el cortijo la intemperie. Probablemente muchos hicieron caso y se pusieron manos a la obra, pero otros no. Ahora viene la segunda fase de la recesión, una que tiene que ver con la parada técnica de la economÃa, donde todo parece ralentizarse y donde el modelo productivo existente se antojará sin iniciativa.
Que la administración garantice el aumento de impuestos es sÃmbolo de que acepta la reducción de consumo y con esto la parálisis industrial, el aumento de paro y la detención del mercado. Con la reducción de obras, cierre de empresas públicas y otros ejercicios de imprescindible ajuste presupuestario en la administración, se logra oxidar aun más todo ese engranaje ya bastante deteriorado por culpa de una sobreexplotación y calentamiento exagerado durante un quince años.
Esos tres lustros fueron excepcionales y lo normal es que en épocas de chorizos y vino nadie gestione el riesgo. Pocos se prepararon para las turbulencias, salvo algunos espabilados que tenÃan información privilegiada y hacÃan lo contrario a lo que proclamaban (léase algún banco que vendió todo su patrimonio a seis meses de la explosión de la burbuja) u otros que leÃan blogs y foros donde de esto se avisaba con criterio y análisis en contra de la versión oficial y los insultos consecuentes.
Aunque parezca tarde para afrontar con garantÃas este momento, no lo es del todo. La gestión del riesgo es algo que se conoce bien desde donde escribo hoy. Me cuentan como afrontan las crisis consecutivas, las quiebras de sistema repetidas y los maremotos inflacionistas sucesivos y es para maravillarse. Basarse en la experiencia de otros errores y equivocarse mejor puede ser la base del emprendedor del dÃa de hoy. Si se analizan esas quiebras anteriores podremos prepararnos para el futuro inmediato. Por ello, una crisis no es más que un punto de inflexión, no necesariamente a mejor, pero si un momento de cambio. Es a partir de ese instante, justo cuando esa situación difÃcil se evidencia que debemos adoptar un modelo de gestión diferente, no hay otra opción. Como dije ayer mi blog “la recesión es una gran noticia para los que están emprendiendo.
No hay un escenario más especÃficamente ideal para los emprendedores que la crisis, y cuanto más profunda mejor. A medida que se obtienen mÃnimos ingresos, incluso nulos, a medida que entendemos que es eso del negocio sin ingresos, veremos como las grandes estructuras de la economÃa tradicional se desmoronan, se debilitan. Será entonces, justo es ese momento, cuando los que ya provienen de la crisis estructural al propio hecho de emprender, que encontrarán su resquicio, su grieta por la que meterse. La economÃa de mercado actual está en plena depresión, tiene un tronco público deteriorado al máximo y produce que la empresa dependiente de la administración en cualquiera de sus estamentos esté tocando sus peores momentos. La fisura en la economÃa se agranda, es momento de colarse.
Aunque suene a oportunismo voraz no lo es, es algo más sofisticado y tiene que ver con la capacidad que cada uno tiene para encontrar en sus errores las soluciones. Los que quieran seguirme que vengan, algunos no pensamos parar. El camino está plagado de piedras que vana a afectar a unos más que a otros. Soy optimista, y lo soy todos aquellos que montamos negocios todos los dÃas, no tanto para los que viven del momio, los que se esfuerzan en hablar y hablar y no hacer y no hacer. Lo mejor que pudo pasarme en la vida fue arruinarme dos veces completamente. Ayuda a entender que tras eso sólo hay otra oportunidad para arruinarte por tercera vez y en el tránsito construyes algo, si sale bien, lo repites, si sale mal, lo mejoras.
¿Cómo lo hacemos? Pues con valor. Enfrentaros a la regulación excesiva, a la crisis financiera, a la propia recesión, al cÃrculo vicioso de los protocolos, encontrad la oportunidad digital, la renovable, la de escuchar a los clientes descontentos de nuestra competencia, solicitad la ayuda colectiva para el control de costes, acumular eficiencia, retened el talento alrededor vuestro, aliaros con vuestro enemigo, transaccionar con proveedores, revisad si vuestro modelo de negocio no se ha quedado obsoleto y apostad por cambios que lo viabilicen cueste lo que cueste, aunque lo cueste todo y te lleve al cierre, en ese circuito habrás aprendido lo necesario para el próximo proyecto. Trabaja por la reputación digital de tus ideas, pues con ello aumentarás la confianza en tu propia aventura y eso te ayudará a no paralizarte.
Si estás paralizado como un alce en medio de la calzada de noche justo cuando un camión le hace luces para que se aparte, utiliza todo lo que tienes a tu alrededor. Te adelanto que ya no tienes lo que otros tuvieron hace unos meses: el desempleo de golpe o las ayudas que se recortarán obviamente. Sólo te queda gestionar bien el miedo al fracaso. Si te sirve de algo, te diré que yo lo tuve y al final fue como cuando dejé de fumar, si llego a saber que era tan fácil lo hubiera hecho antes. ¡Suerte!
Emigración + IVA, de Marc Vidal en El Confidencial
Estos dÃas ando por diversos paÃses del sur de América. Es curioso descubrir cómo están de informados de la realidad económica española y comparar con el escaso conocimiento que nosotros tenemos de la suya. Sin embargo, lo interesante no es eso que parece más o menos previsible, lo alarmante es cómo predomina una idea entre los ciudadanos chilenos o brasileños por ejemplo. Para ellos, Europa está muy mal, pero España en concreto está al borde del abismo. Es una cháchara habitual, en cualquier café, con un taxista, con quien sepa algo de todo ello te transfiere esa sensación.
Curiosamente, mientras atendÃa un medio nacional en Colombia que me cuestionaba sobre el recorte de Zapatero, alguien de la emisora me dijo: “¿han pensado en emigrar aquÃ?â€. Supongo que las comparaciones todavÃa son odiosas, pero las garantÃas que ofrece la polÃtica económica española y, por derivación, la europea no parece que estén trasladando a otros paÃses una impresión demasiado buenas. Pero, guardando las diferencias, el concepto de esa cuestión es muy acertado. En España las cosas pintan bastos, como llevamos diciendo hace tiempo, el tijeretazo no hará más que acentuar una depresión latente de la economÃa española hasta alcanzar la parada técnica y, por supuesto, el paro seguirá lastrando cualquier iniciativa emprendedora, pues el consumo seguirá en niveles muy bajos.
En estos momentos, la tasa de desempleo de Brasil o Chile, por decir algo, caen más de lo pronosticado y cada vez más en empleos más cualificados y con la industria aumentando su capacidad de un modo inesperado en el paÃs carioca, en tanto la mayor economÃa latinoamericana se encamina a su más rápido crecimiento en más de 20 años. El desempleo brasileño bajó a 7,3%. La cantidad fue menor que la estimada de 7,5% en una encuesta de Bloomberg entre 33 economistas. Es decir, Brasil se comporta mejor incluso de lo que se esperaba. Todo ello repercute en que el crecimiento brasileño podrÃa llegar a 7% este año.
Mientras tanto, en Europa, los recortes aumentan, el pago pendiente de deuda se hace inasumible y los déficits se acumulan. El consumo en España está a punto de sufrir su mayor descenso desde el inicio de esta crisis mal llamada desaceleración, crisis financiera o recesión internacional. En plena fase depresiva, el gobierno ha iniciado un camino de no retorno. Nadie puede garantizar que el descenso en el gasto público pueda repercutir en una reducción del déficit. Posiblemente todo lo contrario debido a que la falta de estÃmulos provocará un descenso de la actividad comercial y con ella una caÃda de la facturación. Sin beneficios no hay tributación y sin esta no se mantienen los ingresos públicos. El déficit sólo podrÃa reducirse si al reducir gastos mantienes o mejoras ingresos. Probablemente el déficit español aumentará.
El gasto corriente del Estado es muy difÃcil de reducir sin afectar el consumo y la facturación implicada. Si además decides aumentar los impuestos poco a poco vas erosionando la capacidad inversora de las empresas y de las personas. Estoy convencido que el proceso inicial de aumento impositivo en el IVA por ejemplo nos llevará a la ruina.
Tras un error de comunicación irreparable, el gobierno está intentando trasladar a los agentes patronales que no absorban en sus precios el coste de subir el IVA. Lo que parece una contradicción con lo que dijeron al principio. Inicialmente se procuró trasladar a las empresas el reto de incorporar un dos por ciento más de ese impuesto en el precio final sin que por ello se modifique el precio venta público. Eso parecÃa una buena idea para incentivar un consumo razonablemente similar e ingresar más en las arcas públicas.
La realidad era otra. Si el IVA se aplica al precio, éste aumentará el coste impositivo relativamente menos que lo que supone la reducción final del importe facturado para el impuesto de sociedades por ejemplo. El gobierno está atrapado y tiene pocas salidas. Éste es un ejemplo más de tantos, con pocas ideas y cuando las aplica son forzadas por la situación. Forzar impositivamente a la demanda sólo repercute en malestar y pérdida de poder adquisitivo, si lo aplica a la oferta el problema se puede enquistar. En cualquiera de los dos casos está claro que se avecina un escenario que sólo provocará mayor gasto tributario a todos (no sólo a los ricos), menores servicios, inestabilidad y sobretodo menores oportunidades. Los españoles volveremos a emigrar, eso dadlo por seguro.
¿Nos hemos vuelto todos locos o qué?, de Marc Vidal en El Confidencial
El miércoles una de las encuestas más repetidas en los medios de este paÃs cuestionaba si “los recortes presentados por Zapatero iban o no a ayudar a salir de la crisisâ€. La verdad es que parece un chiste. ¿Nos hemos vuelto todos locos o la nube de ceniza islandesa está sofisticando el mecanismo para tomar el pelo colectivamente? No entiendo cómo podemos seguir hablando de “ajuste imprescindible para salir de la crisisâ€. ¿Por qué seguimos aceptando la idea de que el recorte público impuesto por Europa es el mecanismo que nos sacará de la recesión? No es posible.
Debemos hablarle claro a la gente. Este recorte supone más impuestos (algunos ya estaban previstos y los que te rondaré morena) y menos inversiones públicas que desembocarán en peores servicios y reducción de subsidios. Algo que me parecerÃa bien en términos fiscales y socioeconómicos, imprescindible en estos momentos, debe ir acompañado de una explicación que ponga a cada uno en su miserable madriguera. En concreto al gobierno que desoyó a todo el mundo que le decÃa que se avecinaba una bola de estiércol desde el horizonte y se la trajo al pairo.
Al ministro aquél que negó sistemáticamente la situación hasta que le llegó al comedor y a la oposición que hasta el debate económico Pizarro-Solbes no nombró nada de todo esto por saberse responsable de su gestación en sus anteriores gobiernos. Además, mientras que José LuÃs sigue eludiendo su máxima responsabilidad por el crecimiento del déficit y el engorde marrano de una deuda gigantesca para no lograr ni uno solo de los objetivos planteados en su origen, el otro, Mariano, sigue sin enumerar una sola de las soluciones milagrosas que dice tener para “sacarnos†de la crisis.
De esta cuadra no nos sacarán ninguno de los dos. De esta merienda saldremos tocados de verdad. Ahora ya sabemos que el dispendio del Plan E y sus derivados fueron un insulto a la inteligencia. Lo dijimos y ahora es Europa quien se lo ha abofeteado al ejecutivo español. El sacrificio que nos piden es para pagar eso, no para estimular la economÃa.
Que no nos engañen ni un maldito minuto más. Todo este ahorro en el presupuesto a costa de funcionarios, pensionistas y retirada de ayudas a bebés y dependientes, todo ese aumento de impuestos con el que nos van a crujir estos “señores de lista cerradaâ€, todo, todo eso es para pagar la deuda y evitar que, en los vencimientos, España entre en “default†al no poder colocarla. No es para crecer ni para levantarle la empresa a nadie. ¡Qué leches!
Todo recorte conlleva menos gasto y al reducir el gasto se elimina el objeto de consumo y sin consumo se vende menos y si se vende menos se despide gente y si se despide gente aumenta el paro y si aumenta el paro no se crece y si no se crece aumenta el estancamiento y si aumenta el estancamiento se cierran empresas y si se cierran empresas se recauda menos y si se recauda menos se exigen mayores impuestos para pagar los servicios.
Si se reducen servicios y se paga más se corta una de las modalidades que este gobierno habÃa adoptado para generar crecimiento: estÃmulos públicos sobre la economÃa. A medida que los “intocables†sean manoseados con reducción de sueldo o retraso en el cobro veremos como se lo toman. Ahora ya pueden ir pensando que toda esa aparente inmunidad se acaba. Las huelgas y mareos centrÃfugos poco van a poder hacer ya. ¿Qué ridÃculo queda eso de que UGT convoque una huelga general cuando durante todo este tiempo han sido concubinas del gobierno a sabiendas del agujero público que estaban gestando? Una protesta al recorte es no haber entendido nada, aunque que más da, ellos con sus revoluciones de salón y poco más.
Finalmente me gustarÃa resaltar porque este recorte es de juguete. Aunque va a hacer mucho daño a nuestra ya deteriorada economÃa, aunque no habÃa más remedio, puestos a curar heridas abiertas, desinfectemos antes de engasar. De momento nos dicen que se reduce consumo público, se aumenta la recaudación y se elimina inversión en obra del estado. Bueno es, pero echo en falta algunas medidas que deberÃan ayudar a reducir el déficit de un modo más rápido, pues, asumiendo que este esfuerzo para minimizarlo es imprescindible, y que retrasará definitivamente el crecimiento, hagámoslo de un modo agresivo para, cuanto antes, ponernos a ser eficientes.
Se podrÃan crear escenarios centralizados para realizar compras públicas en todas las administraciones. La eliminación de subsidios como el cheque bebé debe ir acompañado de otras extinciones feudales. Está bien que se bajen el sueldo los polÃticos pero tampoco es un pastel, hay que actuar sobre los privilegios adquiridos como que la mayorÃa de cargos públicos tributan el tercio de todos sus ingresos por vete tú a saber que disposición Real. Es bueno que los funcionarios asuman el peso de la reducción del gasto público, pero también deberÃan pagar cotizaciones por desempleo aunque su trabajo sea vitalicio. SerÃa como el caso de aquel trabajador que jamás estará en paro pero paga sus aportaciones al desempleo solidario.
Lo de las Sicavs no tiene nombre. Supongo que entre las medidas aun no anunciadas aparecerá el de elevar su tributación. EstarÃa bien que se anunciara que las transferencias a entidades públicas morosas se bloquearán. Consorcios, agencias públicas, ayuntamientos, diputaciones y otros órganos derivados no podrán arruinarles la vida a más profesionales a los que han dejado colgados tras la explosión de la burbuja dichosa.
Está bien que se recorte, pero no tan bien que se suban impuestos. No debemos asumir que una cosa va con la otra. Es imprescindible reducir el impuesto de sociedades por ser el único que puede actuar sobre el crecimiento de un modo evidente y si se complementa con el fomento del ahorro, lograremos que las entidades financieras puedan dejar de enfrentarse al interbancario para negociar su liquidez una y otra vez, y, posiblemente, empiecen a aflojar el crédito, verdadero cáncer de todo este asunto.
Hay más pero hay gente que cobraba, cobra y cobrará para descifrarlas. De momento han cobrado la paga y señal de algo que aun no nos han entregado y, por la pinta que tiene, nos lo van a plantar en crudo delante de nuestras narices dentro de cinco minutos.
Una Europa drogodependiente, de Marc Vidal en El Confidencial
El mundo sigue su adormecido curso. Ahora toca trasladar que Grecia se atasca en su rescate, con la garantÃa de que al final la Europa providencia no permitirá el default. Lo importante es mostrar eso, que la cosa se pone fea, pero alguien lo solucionará. Es un cachivache muy efectivo para amansar a las fieras. Fue descubierto por los que asistieron a las meriendas aquéllas del G-20. Primero trasladaron que nos encontrábamos ante la peor de las crisis conocidas, que habÃa sido algo imprevisto y que por lo tanto se ponÃan urgentemente a buscar soluciones. Inventaron la deuda infinita y santas pascuas. El efecto fue demoledor. Medio planeta cree que estamos saliendo del agujero. Funciona muy bien acobardar las ovejas primero y dejarlas pastar después. Somos un atajo de rumiantes.
Ahora el mecanismo es algo menos sofisticado pero igual de efectivo. Grecia debe una miseria. Con tres planes E de Zapatero se ataja la deuda que les vence este año. Con una quinta parte del FROB el tema queda solucionado. ¿Por qué tanto revuelo? La respuesta es fácil. Primero te muestro lo funesto del asunto y luego te decoro la solución. El autor será un Estado o un conjunto de Estados europeos que buscan someter cada vez más la capacidad crÃtica de sus habitantes con mecanismos técnicos absolutamente ridÃculos en muchos casos. Los europeos somos usuarios de Europa, no ciudadanos, lo demuestra que la información se digiere al gusto del que la sirve para que todo ello no suscite más sobresalto del exactamente necesario entre la gente de bien.
Veamos el sistema empleado. Ahora el tema es poner en duda la capacidad de rescatar a Grecia. Para ello se procura que las permutas de impago de crédito vinculadas con la deuda soberana de Grecia alcancen tal valor que, incluso, han sobrepasado ya a las que están vinculadas a las de Islandia. Lo siguiente es mostrar a Grecia como si de Argentina se tratara. Debe aparentar que los griegos se enfrentan a un reto similar, guardando las diferencias justas, al de los argentinos cuando fueron incapaces de pagar en 2001 los casi 100.000 millones de dólares que debÃa.
El modelo de intoxicación es sencillo. Mostramos una orgÃa mediterránea en forma de dispendio helvético. Hablamos de algo evidente, que el impago es inevitable, pero no dejamos claro quien va a cubrir el montante. ¿Alemania, Francia, el FMI, España, Portugal, Bélgica, Italia? ¿Todos? La verdad es que para lo que es, cualquiera podrÃa por si sólo. Bueno, todos ya no…
Ahora bien, las medidas de austeridad que Grecia debe imponer para reducir el mayor déficit presupuestario de la Unión Europea conducirán al paÃs a una recesión contundente. Eso si es real. El mecanismo de ajuste y expiación de los pecados se evidenciarán dramáticamente por allÃ. Otros verán sus barbas mojar y a finales de este año iniciarán el discurso victimista del que exige a la población enormes sacrificios. Para pedir esfuerzo extra a los ciudadanos hay que preparar el escenario como han hecho los griegos ayudados por los europeos.
¿Cómo lo preparan? Lo imprescindible es la paz social y la anestesia colectiva bien administrada. Se procura que la sociedad viva cómoda y eso la hace delicada. Esa comodidad la debilita irremediablemente y cuando pasa lo que pasa, cuando entramos en los 5 millones de parados o cuando la evidente ineptitud de nuestros dirigentes es de tal calado que insulta, nadie dice nada, o casi nadie. Los griegos van a comerse un marrón de tamaño bárbaro y tras ellos, otros vendrán, pero el tejido es absorbente y seguro que no calará. Vivimos en una sociedad que no sólo ha perdido el dinero, que aunque grave no es definitivo, vivimos en un escenario de derrotados que han perdido la dignidad y la libertad, nos arrastramos por el territorio de los desinformados. Que gusto da no saber.
Por suerte hay quienes no  piensan tragar. Por desgracia para algunos, en el peor de los teatros siempre surgen brillantes voces. No podemos esperar demasiado de quienes determinan que se debe hacer con nuestro dinero, no es preciso aguardar a que este cúmulo de mercenarios desideologizados nos ayuden a nada, pero detrás de ellos hay vida. Sus batallas responden a eludir la justicia o a la redacción de leyes insostenibles, por ello no hay mucho a lo que agarrarse, lo existente está entre nosotros. No esperemos que nadie disponga lo que debemos hacer el resto. Pero no caigamos en la trampa. Hagámoslo con orden: primero denunciar a los inservibles, segundo informarse adecuadamente de lo que está pasando, tercero pedir responsabilidades y cuarto actuar en consecuencia analizando a los posibles sustitutos.
Pretenden hacernos creer que la crisis es financiera, económica y polÃtica. Eso es cierto, obviamente, pero también es social. Lo es en el punto de vista que cada paÃs o colectivo saldrá de ella en la medida que sea capaz de ejercer su propia libertad y pueda emprender sus propios caminos. No hablo de campañas manipuladoras para trasladar el problema a la gente, hablo de que nos dejen hacer, que permitan que de un modo consciente e informado podamos juzgar lo que está pasando para poder tejer nuestro propio destino.
Ahora toca preparar una sociedad inducida a soportar el descenso de categorÃa. Pasamos de clase media a microburguesÃa low cost con analgésicos que mitiguen el dolor. Ése es el riesgo de esta crisis: que no nos enteremos que la gran oportunidad para mejorar el mundo, la tuvimos justo en frente de nuestras narices y hubo gente interesada en no cambiar nada.
Libre no es gratis, de Marc Vidal en El Confidencial
En un entorno económico en K.O. técnico, los nuevos modelos de negocio que sepan adaptarse, podrán sobrevolar los tiempos duros que aún quedan por soportar. En ese nuevo territorio aparecen conceptos como la economÃa relacional o de la atención, donde las nuevas aportaciones que las redes sociales y los escenarios digitales distribuidos ofrecen un canal claro para ajustar costes y cristalizar modelos.
La cúspide del debate entorno a esos nuevos entornos está colonizada por el asunto de los derechos de autor y los activos que pueden ser copiados. Hoy me gustarÃa afrontar ese debate desde el punto de vista económico y no tanto jurÃdico. Me interesa que se comprenda que cuando algo es libre, no necesariamente es gratis y que en esa libertad de copia e incluso en su gratuidad puede estar la clave del negocio.
Durante un debate con la abogada de la SGAE en Barcelona tuve una recriminación por parte del público criticando que mi discurso era una repetitiva exposición sobre que el “mundo ha cambiado mucho y que sólo nos quedaba una opción: adaptarnosâ€. La verdad es que, aun respetando la opinión, me reitero en mi posición. Digamos que en los entornos económicos actuales el valor que más peso especÃfico supone es la de “no erosión†o la de reducir al máximo los elementos que intermedian entre la creación de un producto y el consumo del mismo.
En ese sentido el producto cultural en Internet es la máxima expresión de la reducción de ese factor, hasta el punto que el soporte y la copia dejan de tener valor ya que con un click puedes obtener una copia. Los que critican ese hecho lo hacen desde el punto de vista de que debe abonarse un importe determinado en consideración del hipotético valor derivado de esa copia y no del uso de la misma. Olvidan que cada una de ellas permite que el producto circule más y por extensión sea más conocido.
La relación de la industria cultural con las descargas en Internet ha sido muy dura en una primera fase pero eso está cambiando a medida que, esas plataformas comerciales, van comprendiendo el nuevo entorno viéndolo como un aliado más que como un enemigo. La nueva relación “autor-consumidor†suele traducirse, como demuestran las estadÃsticas en un mayor consumo de esas creaciones. Que la industria discográfica ingrese menos no es culpa del consumidor, sino de una deficiente adaptación al nuevo escenario. Ahora la gente consume más y por eso compra más también, pero compra en otros modelos y en lo que se ha venido a llamar “long-tailâ€. Esa larga cola permite que un consumidor compre directamente a un creador de modo totalmente legal tras haberse enamorado de su música en una descarga irregular o de haber escuchado la recomendación de alguien que hizo eso mismo.
En este debate suele malinterpretarse el valor de lo “gratis†y lo “libreâ€. El malentendido surge de la palabra en inglés que significa ambas cosas con un término único: “freeâ€. Cabe determinar que libre no es gratis. Lo que se puede copiar libremente no significa que tenga un coste cero. Uno de mis libros, publicado el año pasado, no era gratuito pero permitÃa la copia libre por expreso deseo del autor aunque no apareciera en la primera edición. Los próximos asà lo harán también.
Me interesó que mucha gente hablara de él, inclusive si lo leÃa sin comprarlo. Seguramente muchos de los que lo leyeron sin comprarlo nunca lo hubieran comprado, pero al leerlo se convierten en agentes comerciales del mismo. Es jugar en el terreno de juego de los tiempos que corren. De dos mil lectores he pasado a más diez veces más o quién sabe, de modo que el conocimiento de mi obra puede ser utilizada e interpretada por más gente y por derivación puedo obtener otro tipo de beneficios que nada tienen que ver con el hecho de cobrar soportes.
Suele interpretarse muy mal todo este asunto y se incorpora el concepto “pirataâ€. No es piraterÃa copiar, simplemente es copiar. Piratear es robar material original o atribuirse la autorÃa, una copia no es un robo ni una apropiación, es sólo una copia. Es difÃcil contrarrestar a la tecnologÃa y a sus avances en ese campo. Copiar se ha convertido en una usabilidad más del sistema de reproducción por lo que parece absurdo enfrentarse a algo que sólo hará que crecer. Asumiendo cierta guerra a quien se lucre de esas copias, cosa que me parece delictivo, no aceptaré que se meta en el mismo saco todo lo demás.
Finalmente cabe destacar el hecho de que si hablamos de derechos de autor en Internet debemos analizar cómo han cambiado los factores que lo han modificado de un modo sustancial. Esos derechos de autor tienen más sentido cuanto más cerca del autor se posicionan y dejan de lado a las industrias que dicen quejarse de una falta de recorrido comercial. Internet elimina la dependencia del autor sobre el soporte y por consecuencia deja de depender de una factorÃa de grabación que distribuye, promociona y vende sus creaciones. Ahora el autor salvaguarda sus derechos en la copia con lucro o en la venta a precio razonable.
El autor de hoy puede grabar en múltiples modos y espacios de altÃsima calidad como vemos todos los dÃas, puede tener una producción exquisita por miles de profesionales que asà se muestran en la red, puede promocionarse en términos sociales con una potencia que ninguna campaña estratégica y analógica pudiera lograr, puede vender directamente él en su web, blog o plataforma de ventas online y finalmente no precisa distribuir su obra pues está a un click de distancia. Eso es lo que ha cambiado y adaptarse o no, supone la desaparición.
No me vale el juego maniqueo de anteponer unos derechos de autor como excusa para salvaguardar una industria que es incapaz de responder a un escenario cambiante y extremadamente crÃtico con el abuso comercial. Como en esa industria muchos otros modelos de negocio se resisten a entender, aceptar y utilizar las vÃas por las que discurre la economÃa.
Los sectores financieros, la administración, los medios, la industria y otros siguen empecinados en contrarrestar el peso de lo inevitable: que el usuario o cliente determina y que la ley de la economÃa básica habla que la supervivencia de un producto se somete al principio de “más rápido, más barato, menos difÃcilâ€. Las administraciones, el gobierno inclusive, deberÃan de atender esas nuevas fórmulas puesto que empecinarse en la protección de los modelos enquistados en los favores habidos y los deberes asumidos no nos conduce más que al vagón de cola de una economÃa que no va a esperarnos otra vez.
Bofetones a diestro y siniestro, de Marc Vidal en El Confidencial
Menudo dÃa el de ayer. Las bofetadas vinieron por todas partes y aún debe haber quién se pregunta el motivo. Les recomiendo que se alquilen plaza en primera fila porque empieza la fiesta. No nos habÃamos recuperado de la mala sintonÃa que recorrió los mercados hace unos meses sobre nuestra deuda, que ya vuelven a emitirse nuevas serenatas melodramáticas sobre ella. Cancioncilla con letra conocida sobre nuestra hipotética recuperación, sobre la solvencia de nuestro sistema financiero o sobre la capacidad de nuestro gobierno para acometer con un par lo que tiene que afrontar. Vayamos enumerando el perverso listado.
La primera tiene que ver con la recomendación de evitar la deuda soberana española y por derivación las que se emitan en cualquier modelo derivado nacional. Deberemos acostumbrarnos, es cuestión de evitar el escozor con pomada. Ahora son los de Invesco Ltd. y Merrill Lynch los que avisan del deterioro inminente de nuestra deuda pública, pero se irán encadenando otras, no desesperéis. El motivo que aluden estos son de sobra conocidos: la tasa de desempleo más elevada de la eurozona afectará por narices la capacidad del paÃs para reducir su déficit. Algo tan obvio parece que no se refleja en los “delirios†del ejecutivo zapateril.
España es la tercera deuda más alta de la zona euro y por lo que se empieza a transmitir da la sensación de que no es un buen momento de aumentar la exposición en deuda española. En concreto, hay supervisores financieros que detectan un curioso factor de equÃvoco con nuestros bonos. España está muy expuesta por sus riesgos económicos, pero su prima por ello no es atractiva. Es decir, encima de que te la juegas no ganas nada. Se está intentando que se mantenga asà con giras de ministros y correveidiles, se procura que polÃticamente se pueda mantener un mensaje de que nuestra deuda no está en riesgo, por eso la prima no es alta, pero los supervisores internacionales cada vez creen menos la cantinela de Salgado.
En algunos de los foros de análisis de mercados europeos ya se da por sabido que nos va a tomar mucho tiempo salir del agujero. Concretamente hay quien advierte que la mitad de una generación, puesto que nuestros problemas estructurales no se solucionan con un Plan E ni con buenÃsmos humillantes como el de “conmigo que no cuenten para arreglar lo que otros se han cargado sin pagar antes sus culpas punto org†o algo asÃ.
La segunda advierte del tamaño de esa deuda y su dependencia exterior. Standard & Poor’s dijo el 26 de febrero que los pronósticos del Gobierno español son demasiado optimistas, y advirtió que la deuda pública subirá a más del 80% del PIB para 2012, más del doble que en 2008. Respecto a ello, el gestor del mayor fondo mutuo del mundo, Mohamed ElErian confesó que las finanzas públicas de medio planeta van a interferir en la recuperación del sistema en general. Eso es una muy mala noticia para nuestra economÃa que espera como agua de mayo que el mundo se ponga en marcha y convertirse en su garrapata económica a base de paquetes turÃsticos deficientes y ensamblaje de planchas metálicas. Además, según el informe de ese fondo, los problemillas de Grecia, Portugal y España lastrarán el crecimiento final del resto de Europa y ajustará el papel de las potencias y su relación con nosotros, por ejemplo.
La tercera se refiera a uno de los collejones más preocupantes para el sistema financiero español. No es ninguna broma que Moody’s te advierta que si continuan los retrasos en la restructuración (rescate en toda regla) del sector va a tener que empezar a calificar a la baja a todo dios. Según esta agencia no muy dada a reflejar cómo están las entidades cuando están mal (recuerden como caÃan los bancos americanos sin haber sufrido ni una sola rebaja calificativa), los depósitos de las entidades españolas van a ser recortados.
El gobierno y el Banco de España seguirán con su negativa global y asumirán este aviso como el que se come un sándwich de pollo. En Moody’s flipan con la poca diligencia en poner en marcha el pufo del FROB. Sin decir que es el asalto legal más intensivo que podrÃa haber vivido el españolito de a pie desde la guerra civil se quedará en eso, en un asalto. Nadie se percata o aclara que significarÃa esa rebaja de rating. Sencillamente un colapso por incapacidad de solvencia pues en pleno adelgazamiento de recursos, ampliación de embargos y provisiones y encarecimiento de lÃquido.
Y finalmente la cuarta. Ésta capta muestra atención porque el Banco Central Europeo tiene clarÃsimo que aquà no se va a ver la luz hasta bien entrado 2013. Tampoco es preciso ser comisario europeo o premio Nobel para saber que en un paÃs donde no se crea un solo puesto de trabajo hasta que no crece al 2,4%, todo parece indicar que ni con un concurso televisivo eso puede suceder. No creceremos a ese nivel hasta 2014 o 2015 y será entonces cuando empezaremos a crear ocupación tÃmidamente. La polÃtica deberÃa buscar que esa nueva ocupación no se dirigiera a sectores ineficientes. Obviamente es pedir mucho a nuestra clase polÃtica, la más mediocre e inservible desde el Neardenthal.
El BCE sólo dice, y es muy simple, que si no se ponen en marcha medidas concretas esto no lo soluciona ni el Mago MerlÃn, entre otras razones porque no existe. Zapatero y su troupe creen que la economÃa mejorará por arte de magia o por ciencia infusa. Pinta que no. Trichet y sus secuaces nos anuncian que si no cumplimos con los compromisos y procedimientos todos sufriremos. La verdad es que para ser el jefe del banco en cuestión no parece que diga cosas muy novedosas, pero en todo caso si que nos viene a decir que no confiemos demasiado en las ayudas técnicas y correctivas, que esas no llegarán y lo que si vendrá será una dinámica de castigo y ajuste que puede ser muy dura para según quienes. ¿Nosotros?
En otro orden de cosas, recomiendo que en las conversaciones de bar, pasillo, salón o graderÃa sobre la crisis y su futuro inminente, apunten el nombre y fecha de quien ahora niega que esto vaya a empeorar o que afirme que estamos en franca recuperación. Háganlo, no sea que sean de los que, como ahora, niegan haber dicho que no estallarÃa la burbuja inmobiliaria o que España no entrarÃa en crisis. Son los que en 2006 seguÃan comprando pisos y tachando de apocalÃptico a un servidor. Yo recuerdo su cara de tabique entonces, recuerden sus caras ahora porque se les van a poner de color gris cemento. Al tiempo.
Contemplando el nacimiento de la ex Europa, de Marc Vidal en El Confidencial
La sobredosis de anestesia social es de no retorno. Este insensato juego de negar la realidad no lleva a ningún sitio. Seguimos recibiendo las bocanadas de butano a toro pasado y no atendemos a la que se nos viene encima por culpa de tanto ejercicio de ‘tacticismo’ polÃtico.
Para entender gráficamente la situación debemos imaginarnos una especie de buque o transatlántico atrapado en el hielo. Aparentemente nada parece indicar que vaya a hundirse y no lo hará. Nadie se percata que lo que está pasando es algo muy grave, puesto que el buque no parece estar en peligro y continua, más lentamente, su rumbo sereno.
A medida que el hielo cubre la superficie que se puede divisar desde cualquier punto del barco, los viajeros se sienten fascinados por el paisaje sin darse cuenta que es todo cuanto van a ver en mucho tiempo. Unos pocos, los más espabilados, hace horas que han cogido las escasas barcazas salvavidas y pusieron rumbo por alguna de las fisuras de ese mar helado. Por ahà andan, navegando entre hielo y buscando sus oportunidades. El resto del pasaje sigue esperando que el barco avance. Consideran que un artefacto tan grande y sólido, por mucho hielo que se encuentre no tiene ninguna opción de zozobrar. Asà es, no lo hará, pero sà se detendrá.
Nuestra economÃa, observada desde la posición del viajero consentido, es algo aparentemente tan enorme y robusto que, por mucho que algunos cojan sus barcas y se lancen a descubrir opciones a tÃtulo privado, la mayorÃa sigue pensando que la reducción de velocidad es momentánea. Allá ellos.
Ahora nos toca asistir a la comparación perversa entre España y los paÃses en alarma de incendio. Grecia está en quiebra, pero el simulacro de que Alemania y Francia estaban dispuestas a rescatarla y los helenos no aceptaron, fue de fumarse algo. Ayudar a Grecia no hacÃa más que retrasar el problema y eso lo saben muy bien los paÃses que debÃan pagar la fiesta. Los germanos y los galos han forzado el asunto a fin de no tener que hacerlo.
Grecia es un asunto duro de gestionar pero infinitamente menor si lo comparamos con el que verdaderamente les tiene el trasero encogido: España. Rescatar a Grecia hubiera sentado un precedente que en el caso de otros paÃses hubieran puesto en cuestión la capacidad del euro para afrontar una quiebra en cadena del modelo. A medida que avance la segunda parte de la crisis se irá percibiendo un nuevo elemento, no aplicado y cierto, que interfiere en el “diferente valor del euro según el paÃs que lo imprimeâ€.
Aun no siendo un tema técnico, sà es un aspecto formal que adelanta escenarios siniestros apartando algún estado de la Unión Monetaria a fin de salvar todo el sistema. ¿Qué paÃses están en ese hipotético listado de los que pueden abandonar el euro? Ahora mismo pocos lo saben, sin embargo los avisos se suceden. Asistir al interbancario sigue siendo un buen ejemplo de por donde van las cosas y atender a patrones de análisis que se alejen de los CDS también. Por ejemplo, hace pocos dÃas Credit Suisse mostraba al mundo un listado de paÃses en riesgo económico donde, aparte de Islandia y Hungria, el top five se completaba con Grecia, Portugal y España. En el caso de nuestro paÃs el factor que influye en su mala calificación es el nivel de “deuda privadaâ€.
En la lÃnea de justificar lo injustificable está la tendencia esquizoide de culpar a todo y a todos de tus desgracias. Ahora toca esa especie de confabulación judeo masónica que pretende hundir a España por presidir el euro. Eso es absurdo, cada uno tiene que pagar sus orgÃas y Grecia o España van a pagar con intereses. Los gestores a corto no obligaron a los españoles a endeudarse hasta las cejas ni a que se ahogaran en su propio barro de deuda. Cada uno es culpable de lo que es y nada más.
Cabe en este lugar una reflexión para los que aseguran que “saldremos de la recesiónâ€. Es posible que asà sea, será en términos técnicos y aritméticos provocado por un comparativo con caÃdas terribles pero no por elementos objetivos. España cada vez producirá menos, de manera menos eficaz y con mayor número de asistencia social pendiente. La cisterna está en marcha y no va a detener el flujo descendente por muy poco acusado que sea. Poco a poco se irá definiendo el pastel de la deuda europea y los que no han sido capaces de estructurar polÃticas activas ahora irán pagando sus pecados.
España, Grecia y Portugal han jugado a los estÃmulos de corto recorrido, mientras que Alemania curiosamente atacaron lo estructural. Grecia, al borde del abismo, tiene un déficit del 12,7, tan solo un punto y medio por encima de España. Irlanda, que se encuentra en insolvencia manifiesta y pendiente de que se certifique su quiebra técnica, está a 12,5 %, muy poco por encima de nosotros. Como decÃa, Portugal y Francia se quedan en un 8%, pero Italia logra acometer un escaso 5,4, que sin ser una gran cifra si refleja el esfuerzo. Cabe destacar que los italianos tienen un estado en suspensión de pagos en la práctica y eso genera un apunte contable menos catastrófico. Alemania con su 3,4% de déficit demuestra la gestión de los estÃmulos orientables.
Obviamente Alemania no está para fiestas y menos para pagar la de los demás que bastante le está costando la suya. Sabe que si empieza a venir viento cálido del sur, será con tonos de alarma. España es la el 12% del PIB de la eurozona, demasiado para rescatarla y si se suman los PIGS, todos ellos conforman una quinta parte del asunto. Ese es el problema, no otro. Europa no sabe como podrÃa afrontar una caÃda en cadena de la solvencia de estos paÃses si sus deudas entraran en desgracia. Por eso exigirán esfuerzos a todos. No solo Grecia tendrá que bajar sueldos a los funcionarios, aquà es cuestión de tiempo se pongan como se pongan los señores sindicalistas de sillón y visa oro.
La mayor subida de impuestos de la historia, de Marc Vidal en El Confidencial
Temblando estoy aún. Ayer Zapatero garantizaba que ningún estado se verÃa precipitado fuera del euro. Atendiendo a su majestuosa capacidad para señalar por dónde va a ir la economÃa, ya podemos irnos atando los machos y rebuscar monedillas con agujero que aún no hayamos depositado en un banco para canjearlas por la moneda de la Unión. Bromas, o no, aparte, lo que sà está claro es que de las afirmaciones de nuestro yuxtapuesto presidente en Europa se demuestra que no parece enterarse de nada. Los avisos que recibe no le suponen ni un despeinado y él sigue como dando lecciones. Ayer tocaba certificar el brillante comportamiento de nuestra banca. Un sistema financiero que se está cubriendo de gloria.
Bruselas se ha puesto farruca. El engendro mentiroso con el que el gobierno ha pretendido disfrazar la quiebra de medio sistema tiene limitaciones oficiales. El FROB no es nada más que una excusa, un simulacro cuyo efecto va a ser devastador para la credibilidad del Banco de España. Resulta que éste tiene que aprobar los planes de fusiones con anterioridad a que en Bruselas determine si son viables. El ejecutivo español sabe que si el Fondo de rescate encubierto no funciona las fusiones no se podrán producir y si no se ejecutan, la insolvencia de una decena de entidades será evidente. Con la fallida técnica la retirada de depósitos internacionales, algo que ya sucede a ritmo lento, se acelerarÃa. Una vez viéramos esa fuga los efectos y las acciones para evitar un colapso pasan por el cierre temporal operativo de todo el sistema. Evito nombrar que luego me crujen y más asumiendo que se pintará color pastel cualquier descalabro pues, sea a costa de lo que sea, no se permitirá vivir una situación de corrección técnica a través de evitar la retirada de lÃquido.
La excusa ya la tenemos, el motivo también y el método se puso encima de la mesa a través del dichoso FROB. La excusa evitar una quiebra general, el motivo una fuga de capital y el método un fondo de rescate. Sólo falta un guión creÃble: reordenar el mapa de cajas. Perfecto, el agente que permitió el modelo expansivo de nuestra economÃa y que medio paÃs se creyera multimillonario ahora es el lobo. Ya lo era pero nadie quiso aceptarlo. Ya toca cobrarse las copas y medio paÃs sigue borracho, o lo que es peor, con una resaca de no te menees. Pretenden que creamos que el dineral del FROB es para que esos pobres elementos indefensos de la economÃa de escala no sufran. Piden que permitamos que cajas en insolvencia manifiesta, cuando no en quiebra, se chupen unos cuantos miles de euros inexistentes (que ya fabricaremos en junio vÃa impuestos) siendo absorbidos por las que puedan estar un poquito más saneadas o bien sean de mayor tamaño. Que asà sea y aquà paz y después gloria.
Claro que como a Europa el tinglado español no le hace la más mÃnima gracia nos tienen como en observación. Saben que tarde o temprano les vamos a explotar en toda la cara y entonces más vale que pongan algo de su parte pues con nosotros se vienen la mitad de todos ellos. Por eso la Comisión Europea aprobó este jueves tras siete meses de negociaciones con el Gobierno español el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria sin más remedio. El maquillaje en Europa también viste y se han calzado en el discurso oficial de que el objetivo del chiste es facilitar las fusiones de cajas de ahorros con ayudas públicas. Lo curioso es el “dead lineâ€: la autorización sólo es válida hasta el 30 de junio de 2010, de manera que más vale correr o todo el panorama quedará en bragas y no de encaje precisamente.
Esto acabará bien, tranquilos, pero lo pagaremos todos. En junio empezará la carrera tributaria. Primero con los directos y luego los indirectos, los de consumo y los de repercusión. Por un lado la deuda pública inasumible y por otro este agujero negro que se traga todo lo que le echen. Es decir, a pagar todos y a esperar que la tormenta amaine. Por el camino medio sector financiero prejubilado y gastando más dinero público y una acumulación de locales y oficinas bancarias con carteles de “aquà una vez dimos créditos, ¿lo recuerda?
Lo mejor, o lo peor, es el discursito ensayado que viene de algún despacho gris y belga asegurando que “el régimen español de recapitalización consolidará la confianza en el sistema bancario español y, sobre todo, fomentará los préstamos a la economÃa real. Al mismo tiempo, el régimen establece suficientes salvaguardias para limitar las distorsiones desproporcionadas de la competencia“. Hombre, eso pasará tarde o temprano y no será por este mejunje financiero que se han montado unos y que están dejando pasar otros. ¿Alguien se atreve a decir que pasarÃa si el sistema financiero español se queda sin FROB ni fusiones y la transferencia masiva de patrimonio inmobiliario se contabilizara como mora? ¿qué quiere decir que un banco u otro tiene un beneficio determinado cuando en ese valor el 110% está incorporado sobre el valor patrimonial de activos invendibles? ¿A que juegan?
Un paÃs cocido a parados, donde no crece ni la hierba, que la prensa se pasa por el forro el análisis exhaustivo del asunto, que va camino de la subida de impuestos más severa de su historia y cuya clase polÃtica no lidera ni cuando gobierna ni cuando se opone, es un paÃs condenado. España está condenada al fracaso como proyecto sino se pone remedio urgente. El remedio es levantarse del sofá social y no aceptar gato por conejo, tensionar la opinión pública y rechazar un mundo low cost que otorga derechos por servicios. Toca reaccionar desde aquà pues a Europa ya ha admitido que se la trae al pairo.
El paÃs en el que se detuvo el tiempo, de Marc Vidal en El Confidencial
Sintetizando las cifras ya disponibles del Instituto Nacional de EstadÃstica que llegan al tercer trimestre del año, tanto de renta disponible como de población, la renta per cápita de 2009 para los españoles bajó hasta los 17.930 euros corrientes. Esta cantidad supone un descenso del 6,24% respecto a la renta por habitante de 2008, que llegaba a los 19.125 euros y se sitúa a los niveles de hace cinco años. Es como si en España el tiempo no pasara, como si el reloj se hubiera detenido, o peor aun, como si trabajara marcha atrás.
A veces da la impresión que la economÃa española es una especie de goma elástica de la que se estiró demasiado y, una vez llegó al máximo de elasticidad, no ha hecho más que recular. La recogida suele ser tan profunda que la mayor parte de las veces el punto de partida no es el lÃmite del retroceso. Es probable que acabemos peor que cuando empezaba todo este festival especulativo y ridÃculo. La renta disponible ha encadenado cinco trimestres consecutivos de caÃdas, desde que comenzó su ajuste en el último trimestre de 2008 y parece que tiene pocas opciones de cambio de tendencia.
En estos momentos vivimos la pura lógica de la economÃa básica. Cae el PIB, desciende la renta bruta disponible. El descenso de la renta individual se produce a consecuencia de una caÃda de la renta bruta disponible y de la renta neta en consumo de capital fijo. Las obligaciones financieras de los hogares y las propias empresas durante los últimos años del ciclo expansivo han provocado este ajuste de la renta per cápita por vez primera en quince años. No nos detengamos en la epidermis del asunto. Lo trascendental es que motiva esa caÃda tan importante. ¿Qué está pasando?
Si no se diagnostica adecuadamente no se puede aportar una sola solución. Hasta ahora todo análisis se estructura a partir de una burbuja inmobiliaria que explosionó, un escenario turÃstico en crisis, un sector financiero seco y una mala gestión de las arcas públicas a la hora de aportar medidas de estÃmulo. Es cierto todo, sin embargo algunas consecuencias de todo ello empiezan a postularse como nuevas causas.
El hecho que las empresas en España cierren ya no es una consecuencia en si misma, ahora ya empieza a ser también una causa más para el empobrecimiento progresivo de nuestra economÃa. Es un pez que empieza a morderse su miserable cola. En estos momentos el cese de actividad empresarial en España posee el nivel más alto de su historia. Empieza a no servir ningún principio elemental para explicar el fenómeno. La gente cierra el negocio y ya está. Nada más. Ya no estamos hablando de autónomos que no lo lograron, ni de pymes que cierran asfixiadas, hablamos de cierre masivo de grandes empresas que facturan más de seis millones de euros.
A lo largo del pasado año 2.400 grandes empresas cuya facturación superaba los antiguos mil millones de pesetas han pasado a ser un recuerdo contable. La Agencia Tributaria empieza a hacer malabarismos con los datos que tiene y admite que es la primera vez que sucede. Por supuesto no va a ser algo anecdótico. Este año esa tendencia continuará. Nada se está haciendo para evitarlo. Para empezar se sigue sin admitir el momento históricamente dramático que estamos y estaremos viviendo. En 1994, cuando todo parecÃa desplomarse, nuestro PIB descendió un 1,1%. Ahora hemos cuadriplicado ese descenso en términos porcentuales cuando nuestro PIB actual es incomparablemente superior al de entonces.
Las grandes empresas españolas están tocadas. Esas compañÃas que facturan más de 6 millones de Euros son el 65% de la facturación total declarada en este paÃs, el 80% de las exportaciones y el 42% de la masa laboral. La mayorÃa de ellas, dos tercios, provienen de los sectores muy tocados en este ciclo económico recesivo. En definitiva, el problema real, el paro, seguirá aumentando pues nada hace indicar que pueda cambiar la tendencia. Para recuperar el empleo hay que intentar que las condiciones laborales se gestionen directamente desde las empresas y no permitir la vinculación a los grandes pactos entre sindicatos y patronal, cuya representatividad está muy devaluada.
Por otro lado serÃa interesante dejar de dar la vara con los múltiples canales de auxilio que tienen la mayorÃa de entidades bancarias y agentes derivados y ofrecer garantÃas y ayudas reales a las pymes y a las empresas de nueva constitución. DeberÃa de haber una especie de Fondo de Rescate para esos empresarios pequeños y para muchos emprendedores que cada dÃa se ajustan el cinturón comiéndose un agujero más. Es insultante la enorme dificultad de financiación por las que atraviesan las empresas, sobre todo, las pymes. Por ello es urgente transformar el inservible Instituto de Crédito Oficial en un mecanismo útil y eficaz que alivie los problemas de tesorerÃa que amenazan con ahogar casi 5.000 compañÃas este año.
Será imposible llegar a tasas de paro registradas previamente a la crisis. Volver al punto de partida va a costar, el tiempo perdido, los relojes detenidos son muchos. España en su justo punto. El manoseado “cambio de modelo productivo†no se producirá en breve. Es fácil de entender. Si un gobierno que debe impulsar ese cambio se pasa el dÃa tocándose la parte interior del arco del triunfo es imposible que por ciencia infusa ese cambio de modelo pueda producirse. Parece que todo el mundo piensa que la destrucción de empleo se detendrá en breve. Se suavizará pero no parará. Pronto se evidenciará la toxicidad de habernos engañado sistemáticamente con esas cifras durante los últimos años.
El paro es el que es, alcanza los 5,2 millones de españoles y no los 3,8 que advierten desde la Administración. Cuando eso les explote delante de sus fosas nasales, entonces, no habrá maquillaje que sirva para tapar las cicatrices. Para evitar ese barrizal habrÃa que reducir las cotizaciones sociales urgentemente, permitir que las prestaciones por desempleo sirvan para incentivar la búsqueda de empleo y, explÃcitamente, rebajarse las indemnizaciones por despido.
El dinero se acaba, los planes de estÃmulo se basan en un principio de recuperación que no se producirá en breve. El Gobierno considera que puede ir aumentando la deuda y esperar a que, una vez venza, poder pagarla gracias a un milagro producto de su buena relación con Dios. Pues pinta en negro. La deuda española está perdiendo su credibilidad y la relación con la iglesia está muy deteriorada.
