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Bofetones a diestro y siniestro, de Marc Vidal en El Confidencial

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Menudo día el de ayer. Las bofetadas vinieron por todas partes y aún debe haber quién se pregunta el motivo. Les recomiendo que se alquilen plaza en primera fila porque empieza la fiesta. No nos habíamos recuperado de la mala sintonía que recorrió los mercados hace unos meses sobre nuestra deuda, que ya vuelven a emitirse nuevas serenatas melodramáticas sobre ella. Cancioncilla con letra conocida sobre nuestra hipotética recuperación, sobre la solvencia de nuestro sistema financiero o sobre la capacidad de nuestro gobierno para acometer con un par lo que tiene que afrontar. Vayamos enumerando el perverso listado.

La primera tiene que ver con la recomendación de evitar la deuda soberana española y por derivación las que se emitan en cualquier modelo derivado nacional. Deberemos acostumbrarnos, es cuestión de evitar el escozor con pomada. Ahora son los de Invesco Ltd. y Merrill Lynch los que avisan del deterioro inminente de nuestra deuda pública, pero se irán encadenando otras, no desesperéis. El motivo que aluden estos son de sobra conocidos: la tasa de desempleo más elevada de la eurozona afectará por narices la capacidad del país para reducir su déficit. Algo tan obvio parece que no se refleja en los “delirios” del ejecutivo zapateril.

España es la tercera deuda más alta de la zona euro y por lo que se empieza a transmitir da la sensación de que no es un buen momento de aumentar la exposición en deuda española. En concreto, hay supervisores financieros que detectan un curioso factor de equívoco con nuestros bonos. España está muy expuesta por sus riesgos económicos, pero su prima por ello no es atractiva. Es decir, encima de que te la juegas no ganas nada. Se está intentando que se mantenga así con giras de ministros y correveidiles, se procura que políticamente se pueda mantener un mensaje de que nuestra deuda no está en riesgo, por eso la prima no es alta, pero los supervisores internacionales cada vez creen menos la cantinela de Salgado.

En algunos de los foros de análisis de mercados europeos ya se da por sabido que nos va a tomar mucho tiempo salir del agujero. Concretamente hay quien advierte que la mitad de una generación, puesto que nuestros problemas estructurales no se solucionan con un Plan E ni con buenísmos humillantes como el de “conmigo que no cuenten para arreglar lo que otros se han cargado sin pagar antes sus culpas punto org” o algo así.

La segunda advierte del tamaño de esa deuda y su dependencia exterior. Standard & Poor’s dijo el 26 de febrero que los pronósticos del Gobierno español son demasiado optimistas, y advirtió que la deuda pública subirá a más del 80% del PIB para 2012, más del doble que en 2008. Respecto a ello, el gestor del mayor fondo mutuo del mundo, Mohamed ElErian confesó que las finanzas públicas de medio planeta van a interferir en la recuperación del sistema en general. Eso es una muy mala noticia para nuestra economía que espera como agua de mayo que el mundo se ponga en marcha y convertirse en su garrapata económica a base de paquetes turísticos deficientes y ensamblaje de planchas metálicas. Además, según el informe de ese fondo, los problemillas de Grecia, Portugal y España lastrarán el crecimiento final del resto de Europa y ajustará el papel de las potencias y su relación con nosotros, por ejemplo.

La tercera se refiera a uno de los collejones más preocupantes para el sistema financiero español. No es ninguna broma que Moody’s te advierta que si continuan los retrasos en la restructuración (rescate en toda regla) del sector va a tener que empezar a calificar a la baja a todo dios. Según esta agencia no muy dada a reflejar cómo están las entidades cuando están mal (recuerden como caían los bancos americanos sin haber sufrido ni una sola rebaja calificativa), los depósitos de las entidades españolas van a ser recortados.

El gobierno y el Banco de España seguirán con su negativa global y asumirán este aviso como el que se come un sándwich de pollo. En Moody’s flipan con la poca diligencia en poner en marcha el pufo del FROB. Sin decir que es el asalto legal más intensivo que podría haber vivido el españolito de a pie desde la guerra civil se quedará en eso, en un asalto. Nadie se percata o aclara que significaría esa rebaja de rating. Sencillamente un colapso por incapacidad de solvencia pues en pleno adelgazamiento de recursos, ampliación de embargos y provisiones y encarecimiento de líquido.

Y finalmente la cuarta. Ésta capta muestra atención porque el Banco Central Europeo tiene clarísimo que aquí no se va a ver la luz hasta bien entrado 2013. Tampoco es preciso ser comisario europeo o premio Nobel para saber que en un país donde no se crea un solo puesto de trabajo hasta que no crece al 2,4%, todo parece indicar que ni con un concurso televisivo eso puede suceder. No creceremos a ese nivel hasta 2014 o 2015 y será entonces cuando empezaremos a crear ocupación tímidamente. La política debería buscar que esa nueva ocupación no se dirigiera a sectores ineficientes. Obviamente es pedir mucho a nuestra clase política, la más mediocre e inservible desde el Neardenthal.

El BCE sólo dice, y es muy simple, que si no se ponen en marcha medidas concretas esto no lo soluciona ni el Mago Merlín, entre otras razones porque no existe. Zapatero y su troupe creen que la economía mejorará por arte de magia o por ciencia infusa. Pinta que no. Trichet y sus secuaces nos anuncian que si no cumplimos con los compromisos y procedimientos todos sufriremos. La verdad es que para ser el jefe del banco en cuestión no parece que diga cosas muy novedosas, pero en todo caso si que nos viene a decir que no confiemos demasiado en las ayudas técnicas y correctivas, que esas no llegarán y lo que si vendrá será una dinámica de castigo y ajuste que puede ser muy dura para según quienes. ¿Nosotros?

En otro orden de cosas, recomiendo que en las conversaciones de bar, pasillo, salón o gradería sobre la crisis y su futuro inminente, apunten el nombre y fecha de quien ahora niega que esto vaya a empeorar o que afirme que estamos en franca recuperación. Háganlo, no sea que sean de los que, como ahora, niegan haber dicho que no estallaría la burbuja inmobiliaria o que España no entraría en crisis. Son los que en 2006 seguían comprando pisos y tachando de apocalíptico a un servidor. Yo recuerdo su cara de tabique entonces, recuerden sus caras ahora porque se les van a poner de color gris cemento. Al tiempo.

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Marzo 12th, 2010 at 8:04 am

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Contemplando el nacimiento de la ex Europa, de Marc Vidal en El Confidencial

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La sobredosis de anestesia social es de no retorno. Este insensato juego de negar la realidad no lleva a ningún sitio. Seguimos recibiendo las bocanadas de butano a toro pasado y no atendemos a la que se nos viene encima por culpa de tanto ejercicio de ‘tacticismo’ político.

Para entender gráficamente la situación debemos imaginarnos una especie de buque o transatlántico atrapado en el hielo. Aparentemente nada parece indicar que vaya a hundirse y no lo hará. Nadie se percata que lo que está pasando es algo muy grave, puesto que el buque no parece estar en peligro y continua, más lentamente, su rumbo sereno.

A medida que el hielo cubre la superficie que se puede divisar desde cualquier punto del barco, los viajeros se sienten fascinados por el paisaje sin darse cuenta que es todo cuanto van a ver en mucho tiempo. Unos pocos, los más espabilados, hace horas que han cogido las escasas barcazas salvavidas y pusieron rumbo por alguna de las fisuras de ese mar helado. Por ahí andan, navegando entre hielo y buscando sus oportunidades. El resto del pasaje sigue esperando que el barco avance. Consideran que un artefacto tan grande y sólido, por mucho hielo que se encuentre no tiene ninguna opción de zozobrar. Así es, no lo hará, pero sí se detendrá.

Nuestra economía, observada desde la posición del viajero consentido, es algo aparentemente tan enorme y robusto que, por mucho que algunos cojan sus barcas y se lancen a descubrir opciones a título privado, la mayoría sigue pensando que la reducción de velocidad es momentánea. Allá ellos.

Ahora nos toca asistir a la comparación perversa entre España y los países en alarma de incendio. Grecia está en quiebra, pero el simulacro de que Alemania y Francia estaban dispuestas a rescatarla y los helenos no aceptaron, fue de fumarse algo. Ayudar a Grecia no hacía más que retrasar el problema y eso lo saben muy bien los países que debían pagar la fiesta. Los germanos y los galos han forzado el asunto a fin de no tener que hacerlo.

Grecia es un asunto duro de gestionar pero infinitamente menor si lo comparamos con el que verdaderamente les tiene el trasero encogido: España. Rescatar a Grecia hubiera sentado un precedente que en el caso de otros países hubieran puesto en cuestión la capacidad del euro para afrontar una quiebra en cadena del modelo. A medida que avance la segunda parte de la crisis se irá percibiendo un nuevo elemento, no aplicado y cierto, que interfiere en el “diferente valor del euro según el país que lo imprime”.

Aun no siendo un tema técnico, sí es un aspecto formal que adelanta escenarios siniestros apartando algún estado de la Unión Monetaria a fin de salvar todo el sistema. ¿Qué países están en ese hipotético listado de los que pueden abandonar el euro? Ahora mismo pocos lo saben, sin embargo los avisos se suceden. Asistir al interbancario sigue siendo un buen ejemplo de por donde van las cosas y atender a patrones de análisis que se alejen de los CDS también. Por ejemplo, hace pocos días Credit Suisse mostraba al mundo un listado de países en riesgo económico donde, aparte de Islandia y Hungria, el top five se completaba con Grecia, Portugal y España. En el caso de nuestro país el factor que influye en su mala calificación es el nivel de “deuda privada”.

En la línea de justificar lo injustificable está la tendencia esquizoide de culpar a todo y a todos de tus desgracias. Ahora toca esa especie de confabulación judeo masónica que pretende hundir a España por presidir el euro. Eso es absurdo, cada uno tiene que pagar sus orgías y Grecia o España van a pagar con intereses. Los gestores a corto no obligaron a los españoles a endeudarse hasta las cejas ni a que se ahogaran en su propio barro de deuda. Cada uno es culpable de lo que es y nada más.

Cabe en este lugar una reflexión para los que aseguran que “saldremos de la recesión”. Es posible que así sea, será en términos técnicos y aritméticos provocado por un comparativo con caídas terribles pero no por elementos objetivos. España cada vez producirá menos, de manera menos eficaz y con mayor número de asistencia social pendiente. La cisterna está en marcha y no va a detener el flujo descendente por muy poco acusado que sea. Poco a poco se irá definiendo el pastel de la deuda europea y los que no han sido capaces de estructurar políticas activas ahora irán pagando sus pecados.

España, Grecia y Portugal han jugado a los estímulos de corto recorrido, mientras que Alemania curiosamente atacaron lo estructural. Grecia, al borde del abismo, tiene un déficit del 12,7, tan solo un punto y medio por encima de España. Irlanda, que se encuentra en insolvencia manifiesta y pendiente de que se certifique su quiebra técnica, está a 12,5 %, muy poco por encima de nosotros. Como decía, Portugal y Francia se quedan en un 8%, pero Italia logra acometer un escaso 5,4, que sin ser una gran cifra si refleja el esfuerzo. Cabe destacar que los italianos tienen un estado en suspensión de pagos en la práctica y eso genera un apunte contable menos catastrófico. Alemania con su 3,4% de déficit demuestra la gestión de los estímulos orientables.

Obviamente Alemania no está para fiestas y menos para pagar la de los demás que bastante le está costando la suya. Sabe que si empieza a venir viento cálido del sur, será con tonos de alarma. España es la el 12% del PIB de la eurozona, demasiado para rescatarla y si se suman los PIGS, todos ellos conforman una quinta parte del asunto. Ese es el problema, no otro. Europa no sabe como podría afrontar una caída en cadena de la solvencia de estos países si sus deudas entraran en desgracia. Por eso exigirán esfuerzos a todos. No solo Grecia tendrá que bajar sueldos a los funcionarios, aquí es cuestión de tiempo se pongan como se pongan los señores sindicalistas de sillón y visa oro.

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Febrero 12th, 2010 at 8:05 am

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La mayor subida de impuestos de la historia, de Marc Vidal en El Confidencial

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Temblando estoy aún. Ayer Zapatero garantizaba que ningún estado se vería precipitado fuera del euro. Atendiendo a su majestuosa capacidad para señalar por dónde va a ir la economía, ya podemos irnos atando los machos y rebuscar monedillas con agujero que aún no hayamos depositado en un banco para canjearlas por la moneda de la Unión. Bromas, o no, aparte, lo que sí está claro es que  de las afirmaciones de nuestro yuxtapuesto presidente en Europa se demuestra que no parece enterarse de nada. Los avisos que recibe no le suponen ni un despeinado y él sigue como dando lecciones. Ayer tocaba certificar el brillante comportamiento de nuestra banca. Un sistema financiero que se está cubriendo de gloria.

Bruselas se ha puesto farruca. El engendro mentiroso con el que el gobierno ha pretendido disfrazar la quiebra de medio sistema tiene limitaciones oficiales. El FROB no es nada más que una excusa, un simulacro cuyo efecto va a ser devastador para la credibilidad del Banco de España. Resulta que éste tiene que aprobar los planes de fusiones con anterioridad a que en Bruselas determine si son viables. El ejecutivo español sabe que si el Fondo de rescate encubierto no funciona las fusiones no se podrán producir y si no se ejecutan, la insolvencia de una decena de entidades será evidente. Con la fallida técnica la retirada de depósitos internacionales, algo que ya sucede a ritmo lento, se aceleraría. Una vez viéramos esa fuga los efectos y las acciones para evitar un colapso pasan por el cierre temporal operativo de todo el sistema. Evito nombrar que luego me crujen y más asumiendo que se pintará color pastel cualquier descalabro pues, sea a costa de lo que sea, no se permitirá vivir una situación de corrección técnica a través de evitar la retirada de líquido.

La excusa ya la tenemos, el motivo también y el método se puso encima de la mesa a través del dichoso FROB. La excusa evitar una quiebra general, el motivo una fuga de capital y el método un fondo de rescate. Sólo falta un guión creíble: reordenar el mapa de cajas. Perfecto, el agente que permitió el modelo expansivo de nuestra economía y que medio país se creyera multimillonario ahora es el lobo. Ya lo era pero nadie quiso aceptarlo. Ya toca cobrarse las copas y medio país sigue borracho, o lo que es peor, con una resaca de no te menees. Pretenden que creamos que el dineral del FROB es para que esos pobres elementos indefensos de la economía de escala no sufran. Piden que permitamos que cajas en insolvencia manifiesta, cuando no en quiebra, se chupen unos cuantos miles de euros inexistentes (que ya fabricaremos en junio vía impuestos) siendo absorbidos por las que puedan estar un poquito más saneadas o bien sean de mayor tamaño. Que así sea y aquí paz y después gloria.

Claro que como a Europa el tinglado español no le hace la más mínima gracia nos tienen como en observación. Saben que tarde o temprano les vamos a explotar en toda la cara y entonces más vale que pongan algo de su parte pues con nosotros se vienen la mitad de todos ellos. Por eso la Comisión Europea aprobó este jueves tras siete meses de negociaciones con el Gobierno español el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria sin más remedio. El maquillaje en Europa también viste y se han calzado en el discurso oficial de que el objetivo del chiste es facilitar las fusiones de cajas de ahorros con ayudas públicas. Lo curioso es el “dead line”: la autorización sólo es válida hasta el 30 de junio de 2010, de manera que más vale correr o todo el panorama quedará en bragas y no de encaje precisamente.

Esto acabará bien, tranquilos, pero lo pagaremos todos. En junio empezará la carrera tributaria. Primero con los directos y luego los indirectos, los de consumo y los de repercusión. Por un lado la deuda pública inasumible y por otro este agujero negro que se traga todo lo que le echen. Es decir, a pagar todos y a esperar que la tormenta amaine. Por el camino medio sector financiero prejubilado y gastando más dinero público y una acumulación de locales y oficinas bancarias con carteles de “aquí una vez dimos créditos, ¿lo recuerda?

Lo mejor, o lo peor, es el discursito ensayado que viene de algún despacho gris y belga asegurando que “el régimen español de recapitalización consolidará la confianza en el sistema bancario español y, sobre todo, fomentará los préstamos a la economía real. Al mismo tiempo, el régimen establece suficientes salvaguardias para limitar las distorsiones desproporcionadas de la competencia“. Hombre, eso pasará tarde o temprano y no será por este mejunje financiero que se han montado unos y que están dejando pasar otros. ¿Alguien se atreve a decir que pasaría si el sistema financiero español se queda sin FROB ni fusiones y la transferencia masiva de patrimonio inmobiliario se contabilizara como mora? ¿qué quiere decir que un banco u otro tiene un beneficio determinado cuando en ese valor el 110% está incorporado sobre el valor patrimonial de activos invendibles? ¿A que juegan?

Un país cocido a parados, donde no crece ni la hierba, que la prensa se pasa por el forro el análisis exhaustivo del asunto, que va camino de la subida de impuestos más severa de su historia y cuya clase política no lidera ni cuando gobierna ni cuando se opone, es un país condenado. España está condenada al fracaso como proyecto sino se pone remedio urgente. El remedio es levantarse del sofá social y no aceptar gato por conejo, tensionar la opinión pública y rechazar un mundo low cost que otorga derechos por servicios. Toca reaccionar desde aquí pues a Europa ya ha admitido que se la trae al pairo.

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Enero 29th, 2010 at 8:03 am

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El país en el que se detuvo el tiempo, de Marc Vidal en El Confidencial

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Sintetizando las cifras ya disponibles del Instituto Nacional de Estadística que llegan al tercer trimestre del año, tanto de renta disponible como de población, la renta per cápita de 2009 para los españoles bajó hasta los 17.930 euros corrientes. Esta cantidad supone un descenso del 6,24% respecto a la renta por habitante de 2008, que llegaba a los 19.125 euros y se sitúa a los niveles de hace cinco años. Es como si en España el tiempo no pasara, como si el reloj se hubiera detenido, o peor aun, como si trabajara marcha atrás.

A veces da la impresión que la economía española es una especie de goma elástica de la que se estiró demasiado y, una vez llegó al máximo de elasticidad, no ha hecho más que recular. La recogida suele ser tan profunda que la mayor parte de las veces el punto de partida no es el límite del retroceso. Es probable que acabemos peor que cuando empezaba todo este festival especulativo y ridículo. La renta disponible ha encadenado cinco trimestres consecutivos de caídas, desde que comenzó su ajuste en el último trimestre de 2008 y parece que tiene pocas opciones de cambio de tendencia.

En estos momentos vivimos la pura lógica de la economía básica. Cae el PIB, desciende la renta bruta disponible. El descenso de la renta individual se produce a consecuencia de una caída de la renta bruta disponible y de la renta neta en consumo de capital fijo. Las obligaciones financieras de los hogares y las propias empresas durante los últimos años del ciclo expansivo han provocado este ajuste de la renta per cápita por vez primera en quince años. No nos detengamos en la epidermis del asunto. Lo trascendental es que motiva esa caída tan importante. ¿Qué está pasando?

Si no se diagnostica adecuadamente no se puede aportar una sola solución. Hasta ahora todo análisis se estructura a partir de una burbuja inmobiliaria que explosionó, un escenario turístico en crisis, un sector financiero seco y una mala gestión de las arcas públicas a la hora de aportar medidas de estímulo. Es cierto todo, sin embargo algunas consecuencias de todo ello empiezan a postularse como nuevas causas.

El hecho que las empresas en España cierren ya no es una consecuencia en si misma, ahora ya empieza a ser también una causa más para el empobrecimiento progresivo de nuestra economía. Es un pez que empieza a morderse su miserable cola. En estos momentos el cese de actividad empresarial en España posee el nivel más alto de su historia. Empieza a no servir ningún principio elemental para explicar el fenómeno. La gente cierra el negocio y ya está. Nada más. Ya no estamos hablando de autónomos que no lo lograron, ni de pymes que cierran asfixiadas, hablamos de cierre masivo de grandes empresas que facturan más de seis millones de euros.

A lo largo del pasado año 2.400 grandes empresas cuya facturación superaba los antiguos mil millones de pesetas han pasado a ser un recuerdo contable. La Agencia Tributaria empieza a hacer malabarismos con los datos que tiene y admite que es la primera vez que sucede. Por supuesto no va a ser algo anecdótico. Este año esa tendencia continuará. Nada se está haciendo para evitarlo. Para empezar se sigue sin admitir el momento históricamente dramático que estamos y estaremos viviendo. En 1994, cuando todo parecía desplomarse, nuestro PIB descendió un 1,1%. Ahora hemos cuadriplicado ese descenso en términos porcentuales cuando nuestro PIB actual es incomparablemente superior al de entonces.

Las grandes empresas españolas están tocadas. Esas compañías que facturan más de 6 millones de Euros son el 65% de la facturación total declarada en este país, el 80% de las exportaciones y el 42% de la masa laboral. La mayoría de ellas, dos tercios, provienen de los sectores muy tocados en este ciclo económico recesivo. En definitiva, el problema real, el paro, seguirá aumentando pues nada hace indicar que pueda cambiar la tendencia. Para recuperar el empleo hay que intentar que las condiciones laborales se gestionen directamente desde las empresas y no permitir la vinculación a los grandes pactos entre sindicatos y patronal, cuya representatividad está muy devaluada.

Por otro lado sería interesante dejar de dar la vara con los múltiples canales de auxilio que tienen la mayoría de entidades bancarias y agentes derivados y ofrecer garantías y ayudas reales a las pymes y a las empresas de nueva constitución. Debería de haber una especie de Fondo de Rescate para esos empresarios pequeños y para muchos emprendedores que cada día se ajustan el cinturón comiéndose un agujero más. Es insultante la enorme dificultad de financiación por las que atraviesan las empresas, sobre todo, las pymes. Por ello es urgente transformar el inservible Instituto de Crédito Oficial en un mecanismo útil y eficaz que alivie los problemas de tesorería que amenazan con ahogar casi 5.000 compañías este año.

Será imposible llegar a tasas de paro registradas previamente a la crisis. Volver al punto de partida va a costar, el tiempo perdido, los relojes detenidos son muchos. España en su justo punto. El manoseado “cambio de modelo productivo” no se producirá en breve. Es fácil de entender. Si un gobierno que debe impulsar ese cambio se pasa el día tocándose la parte interior del arco del triunfo es imposible que por ciencia infusa ese cambio de modelo pueda producirse. Parece que todo el mundo piensa que la destrucción de empleo se detendrá en breve. Se suavizará pero no parará. Pronto se evidenciará la toxicidad de habernos engañado sistemáticamente con esas cifras durante los últimos años.

El paro es el que es, alcanza los 5,2 millones de españoles y no los 3,8 que advierten desde la Administración. Cuando eso les explote delante de sus fosas nasales, entonces, no habrá maquillaje que sirva para tapar las cicatrices. Para evitar ese barrizal habría que reducir las cotizaciones sociales urgentemente, permitir que las prestaciones por desempleo sirvan para incentivar la búsqueda de empleo y, explícitamente, rebajarse las indemnizaciones por despido.

El dinero se acaba, los planes de estímulo se basan en un principio de recuperación que no se producirá en breve. El Gobierno considera que puede ir aumentando la deuda y esperar a que, una vez venza, poder pagarla gracias a un milagro producto de su buena relación con Dios. Pues pinta en negro. La deuda española está perdiendo su credibilidad y la relación con la iglesia está muy deteriorada.

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Enero 20th, 2010 at 9:06 am

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¿Nos quedan 15 años de caída de precios de la vivienda?, de Marc Vidal en El Confidencial

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Hace unos días el prestigioso semanario anglosajón The Economist cargó contra el sector de la vivienda en España asegurando que el precio del patrimonio inmobiliario español sigue sobrevalorado un 55%. El propio semanario confesó que el método utilizado es imperfecto. Sin embargo es una tendencia en el análisis que me parece interesante. Algunos informes empiezan a reflejar con seriedad el estado real del sector. Hasta ahora, pocos estudios tienen en cuenta el precio real de la vivienda, puesto que utilizan el valor de venta público y no el de ejecución de venta. Las entidades financieras atrapadas por sus propios excesos evitan certificar el desplome de precios. Hacerlo evidenciaría su quiebra técnica. Por eso me pregunto ¿durante cuanto tiempo caerá el valor de la vivienda en España?, ¿qué modelos similares existen? ¿Qué pasó en Japón?

A finales de 1989 estallaba en Japón su famosa burbuja inmobiliaria. Con toda seguridad el exceso especulativo más grande de la historia moderna. Sólo es comparable al nuestro y al de Irlanda. Ahora bien, para entender lo que sucedió debemos remontarnos a principios de la década de los 80 cuando la economía japonesa era envidiada por todos. Los ciudadanos compraban pisos animados por unos créditos a tipos de interés muy bajos. Los bancos se metieron de lleno en el negocio inmobiliario comprando suelo y participaciones accionariales en grandes constructoras e inmobiliarias. Todo el mundo era rico y aumentaba su valor patrimonial por minutos. La bonanza económica tuvo también su reflejo en la bolsa. En diciembre de 1984 el índice Nikkei estaba en 11.900 puntos, cinco años después alcanzó su cifra más alta 38.916. En ese momento el ajuste cada vez estaba más cerca y ya había nubes negras en el horizonte global.

El riesgo inflacionista crecía y la depreciación del yen con el dólar no paraba de aumentar. La moneda japonesa era tan poco atractiva por su escasa rentabilidad que nadie la compraba. Fue en ese instante que el Banco Central Japonés decidió subir los tipos de interés. Pasó del 2,5% a mediados de 1988 al 6% a principios de los noventa. A partir de ese momento la bolsa nipona no dejó de caer. El colapso en los mercados fue total. En dos años el Nikkei perdió un 62% de su valor neto. A medida que el castillo de naipes se desplomaba todos los sectores afines a la especulación crediticia empezaron a perder valor sistemáticamente. Los inmuebles perdieron valor sin pausa. Inicialmente sucedió poco a poco, a medida que avanzaba la década la pérdida fue tomando velocidad y llegó a ser gigantesca. El descenso del valor de algunas propiedades alcanzó el 85%. La media fue del 60%. Muchas empresas y familias entraron en impago por no poder asumir los costes de unos plazos de amortización sujetos a unos tipos variables que se triplicaron. El sistema financiero entró en crisis y la confianza en el mismo se desplomó. La mayoría de los créditos otorgados estaban avalados por las propiedades compradas con ellos. Como la mayoría de esos avales perdieron en el mercado más de la mitad de su valor hipotecado, la realidad era que el sistema financiero se encontraba en insolvencia manifiesta.

El pinchazo de la burbuja inmobiliaria japonesa dejó en la ruina a millones de personas. El país entró en deflación y los tipos de interés se colocaron urgentemente en valores cercanos al 0%. El precio de la vivienda no dejó de caer durante 12 años ininterrumpidos. Todavía hoy el modelo de crecimiento japonés sigue fiel a un principio de no dependencia del ladrillo. Los estímulos nunca se encaminaron a salvar un sector derrotado, ni tan siquiera para subvencionar industrias obsoletas. Fueron paulatinos y muy metódicos. Tardaron mucho en salir del agujero, la deflación se instaló tras una estanflación perversa, pero, a diferencia de lo que algunos opinan, creo que en una década de trabajo estratégico y políticamente eficiente, evidenciaron la salida. De una crisis como aquella no se pudo salir en un año, ni en dos. Todavía perviven sus efectos pero parecen mejor preparados que otros para afrontar la segunda parte de esta crisis.

Por cierto, Japón no dependía del sector inmobiliario como fuente de fuerza laboral o de la economía real, puesto que sólo jugaba a la especulación del valor. Japón nunca superó el 7% de paro y sus exportaciones fueron las más importantes del planeta durante esos mismos años. El sistema financiero japonés no utilizó ningún fondo experimental para tapar sus vergüenzas y permitió la caída ordenada de algunas entidades. No hubo plan E ni J, ni grandes inversiones que desequilibraran algunos patrones públicos. Se aceptó el problema, se comunicó adecuadamente y se optó por atenuar la destrucción del sistema comercial e industrial. El desastre japonés fue enorme, pero la Apocalipsis inmobiliaria española es mucho más contundente. Aquí conecta con lo estructural de nuestra economía. El sector que no dejará de perder valor, el inmobiliario, era el motor inapelable de toda la economía. Ahora que se ha evidenciado que no hay recambio, se espera que vuelva a retomar cierto impulso en unos dos o tres años. Si atendemos lo que pasó en Japón pintan bastos durante más de una década. Si además atendemos al escaso valor que el ejecutivo actual le da a los nuevos modelos tecnológicos e industriales, pinta peor.

NOTA: el criterio empleado por The Economist para alcanzar la conclusión del sobrevalor de la vivienda en este país consiste en dividir el precio del inmueble por el valor de los supuestos ingresos que se obtendrían por el alquiler. Cuando este cociente está por encima de la media histórica aseguran que es un caso de sobrevaloración. En caso contrario, de infravaloración. Curiosamente, cuando en Japón se formuló esa herramienta de cálculo (parecido al PER en el valor de acciones) en 1984 por un analista financiero asesor del Dai-Ichi Kangyo, no se le tomó en serio. Se dijo que era una mecánica simplista que olvidaba los patrones básicos del cálculo en el coste de la vivienda y no utilizaba los desequilibrios en los cambios de tipos con respecto a los alquileres e inflación. Sin embargo, tras más de una década cayendo el precio de los pisos, esos cálculos se cumplieron al detalle. Este informe lo he comentado recientemente en mi twitter y en mi pagina de facebook .

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Enero 15th, 2010 at 9:05 am

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Feliz 2014, de Marc Vidal en El Confidencial

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Sabemos que la respuesta que dieron los países afectados por la crisis fue deliberadamente uniforme buscando evitar una depresión a toda costa. Los bancos centrales evitaron el derrumbamiento del sistema financiero, aunque para ello tuvieron que saltarse todas las normas de su funcionamiento habitual. Por otro lado los Estados sostuvieron la demanda para evitar el barrizal en la economía real. Parece que el objetivo del sistema financiero sigue su curso adecuadamente y que ya nada pueda colapsarlo. Eso es un hecho, el problema es que, como se comprobará, la mayor de las crisis a las que se ha enfrentado este planeta desde los años 30 no se arregla abocando dinero a espuertas y sin miramientos en pozos bancarios aparentemente sin fondo.

El coste de haber maquillado un modelo financiero derrotado será altísimo. Si no se gestiona de un modo más sofisticado, el manual simple de ofrecer liquidez a un sistema en quiebra por insolvencia no será suficiente. El hecho de que los tipos se mantengan en todo el mundo a niveles deflacionistas no silenciará que en el contenedor del sistema hay demasiado dinero esperando entrar en juego.Además, el segundo elemento, ese que busca estimular una demanda en la economía real es un peligro en si mismo.

De momento, esa economía real no ha sido salvada. Los planteamientos de rescate del sistema global no acabande cuajar y el riesgo de depresión permanece casi intacto. Por eso, cuando tarde o temprano, a través de la dinamización de los elementos que empujan al crecimiento del consumo, este se puede que se produzca incluso de un modo natural y orgánico. Cuando se produzca, a medio plazo, ese nuevo factor será terrible. Toda la política de rescate financiero actuará de combustible en un incendio incipiente. La inflación se disparará y la política monetaria de subida de tipos sólo moderará algo su ascenso. Otra cosa será como nos afectará domésticamente a los españoles que el Banco Central Europeo desestime esperar a España y su aletargada recuperación en la revisión de tipos. El precio del dinero será el que tenga que ser y a los españolitos nos va a pillar con los calamares en plena digestión. Aquí, en España, la deflación puede que regrese por el efecto contrario. Tipos altos, consumo bajo, elementos perversos mientras nuestro entorno se encamina a la destrucción de su competitividad. Si nos preparamos para ese momento, nuestro país tendría un valor determinante para exportar, otra cosa es que alguien sea capaz de valorar ese retorcido escenario.

Sin embargo, vivimos en la era del maquillaje y de la falacia recurrente. La chupada de dedos por parejas y al unísono se produce habitualmente en las redacciones de muchos medios y eso permite que la realidad se disfrace sin contemplaciones. Los gobiernos de mediomundo, a medida que se evidencie que la economía real no sale de la crisis yque esta se agudiza, entonces activarán todos los elementos de despiste existentes: si el desempleo tarda en recolocarse, se prolongarán los subsidios,si son insuficientes, se ampliarán, si es necesario renovar los estímulos fiscales, se renovarán. Nadie se la jugará políticamente viendo crecer en el mismo momento el número de ciudadanos sin empleo y sin subsidio. El modelo de pensamiento estratégico de muchos gobiernos responderá a la retentiva de un pez: acción presente, el futuro ya se verá.

Es cierto que en los países de nuestro entorno algunas cosas ya van a mejor y que, de algún modo, todo se está estructurando y cada uno va aceptando su nuevo papel. Nada va a ser igual. El paro estructural de algunos de esos Estados se ha duplicado y difícilmente lo van a liberar. Es absolutamente real que nuestro modelo económico occidental ha colapsado aunque no lo hayamos vivido en primera fila. Está por ver hasta que punto esa explosión dañó la estructuray los cimientos de una sociedad perdida en el “sofá social”.

En nuestro país el asunto es sensiblemente diferente. Todavía peor. España, capital Atenas: la inversión no se recupera, los despidos aumentan, los EREs son cotidianos y las empresas están siendo masacradas con un rigor inédito por parte de la Agencia Tributaria. Aunque lo dudo, seguramente en el cuarto trimestre veamos cómo salimos de la recesión. Si así fuera, lo será en un grado mínimo y volveremos a caer en negativo inmediatamente. Como mal menor aparcaremos durante tiempo en el crecimiento cero y en el estancamiento lateral.

La denominada parada técnica de la economía se acentuará por culpa del endeudamiento privado por un lado y, el público que se situará en un par de años cerca del punto de “no retorno”. Una franja invisible que preocupa a todos los organismo internacionales que ven que, aunque aún hay margen aparente, el déficit estructural progresivo español tiene trampas autonómicas que se van a ir evidenciando en breve. Además, si consideramos que a todo esto sólo se le puede imponer una gestión subsidiaria para una cuarta parte de la población laboral parada y un descenso remarcado de los ingresos en todos los escenarios, la salida se retrasará unos años más.

Por si fuera poco, la única solución es a largo plazo y depende de una ley que no parece convencer a nadie.La economía española tiene un perfil determinado y será muy lento cambiarlo. Más si cabe cuando ni las propias administraciones no dan ejemplo.

A excepción de algunos países el mundo seguirá su curso y, con altibajos, irá endureciendo el músculo, a costa de mucho dolor y muchas tensiones, durante el 2011. Sin embargo, España encauzará una nueva caída en lo más doloroso y esencial que, de modo perverso, reflejará mejoras intermitentes en las cifras publicables. Es evidente que las economías no pueden caer indefinidamente, llegan a un suelo y rebotan. En una zona económica compartida como la nuestra eso es inevitable pero la metáfora que ejemplifica mejor la realidad es la de imaginar una pelota cayendo por unas escaleras. A cada rebote parece que supera la altura del escalón anterior, sin embargo, sigue cayendo. Al final se deposita en el firme y rueda en el sótano. ¡Feliz 2014!

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Diciembre 18th, 2009 at 8:05 am

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Recuperación de cartón piedra, de Marc Vidal en El Confidencial

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Los datos de crecimiento económico indican que el orégano y el consabido monte se acercan. Es probable que la recuperación haya comenzado en términos objetivos pero es un error tomar esos indicadores de modo tan simple. Está claro que las políticas adoptadas en el último año traen los primeros signos aritméticos favorables pero no reflejan los efectos terribles que han tenido esas intervenciones sobre las economías de la mayoría de países implicados.

En la mayoría de los casos lo que se está viviendo es un espejismo contable, una sucesión de cifras que permiten determinar que lo peor ya ha pasado cuando en muchos de esos escenarios no es así. Sin embargo, pongamos que acepto pulpo como animal de compañía y la ilusión como realidad. Así les emplazo a merendar con los que asumen que estamos saliendo de la crisis. Muy bien. Entonces, ¿sería esta una recuperación sostenible?

Hace unos días dije en mi twitter que el vocablo sostenible estaba siendo manoseado hasta la extenuación. Así lo pienso. La recuperación difícilmente será sostenible pues se soporta en políticas expansivas basadas en la demanda, las cuales no se pueden mantener para siempre. No sabemos que puede pasar cuando esas medidas se vayan eliminando. Más temprano que tarde se retirarán por falta de capacidad para establecer una economía a base de inyecciones públicas sobre el consumo. Es cuestión de tiempo. La actividad no se garantiza exclusivamente a base de fomentar la demanda de modo artificial, ésta debe ser autosuficiente rápidamente o se corre el riesgo de hacerla dependiente e ineficaz. Me temo que en esas estamos.

Si no se logra estimular el gasto privado sin ayudas públicas se corre el peligro de quiebra del modelo de recuperación impuesto. No se puede seguir conquistando terreno a la deuda pública puesto que esta ya roza el punto de “no retorno” en muchas economías de nuestro entorno. Todos saben que esos artificios económicos son imprescindibles de momento y retirarlos justo ahora no garantiza que la inversión privada vaya a producirse rápidamente, por lo que todo es un enorme simulacro. Los datos macroeconómicos hablan de “recuperación” y nadie admite con seriedad y objetividad que se debe todavía a un crecimiento sintético y no orgánico.

Por otro lado ninguno de los que ya están preparando los titulares y las pancartas que “anuncian el final de la crisis”, admiten que, en gran medida, la fase híper expansiva de la política monetaria tampoco es una medida que deba mantenerse por mucho más tiempo. El peligro de inflación por masa monetaria ya funciona contrarreloj.

Como sabemos, la expectativa de inflación se obtiene del producto de la base monetaria y del multiplicador monetario. El primero es un indicador y el segundo un resultado de estimar la relación entre dinero efectivo y coeficiente de ahorro. Ahora mismo ese resultado pinta mal y seguramente empeorará. Si bien sigo pensando que la deflación no nos abandonará tan fácilmente, es muy probable que si se sigue trasladando esa efímera imagen onírica de fiesta del consumo inminente, las cosas se compliquen y mucho. Ya se verá.

Pero volvamos con el asunto del final de la crisis. Resulta que, entre los cerebros del mensaje oficial, se baraja la idea de trasladar a los ciudadanos una nueva teoría: los períodos que vienen tras una crisis son muy malos, pues hay que absorber los desequilibrios y la pérdida de renta tras la recesión. De ese modo todo está preparado. Un listado bien diseñado de discursos y mensajes que mostrarán buenos resultados en los indicadores económicos a la vez que la sociedad “estará ajustándose” a la nueva vida.

Si la recuperación es un período más duro o no que la propia crisis está por ver. No obstante, lo que si sabemos es que la recesión profunda y el nuevo paro estructural en muchos países dejará heridas profundas. Por ejemplo, en el caso de que España estuviera saliendo de la crisis, sin un crecimiento superior al 2,4% no generará empleo y sin ocupación efectiva no se invierte la tendencia desfavorable. En esas condiciones la economía española seguiría en parada técnica, en un estancamiento que se haría crónico.

Hay países que aseguran a voces que ya han dejado atrás la crisis. EUA, Alemania, Francia, China y algunos países sudamericanos. Pronto lo anunciará España también. Ninguno de todos ellos analiza el duro bofetón que ha supuesto todo este tránsito que ahora se disfraza de recuperación. Cada uno de esos países se merece un artículo en si mismo, pero en resumen tres son los elementos que convierten en muy cara la salida real de esta semidepresión.

Primero el paro. La mayoría de países están viviendo un aumento del paro inédito para ellos. En esos casos el riesgo aparece cuando es de tipo estructural. Un paro estructural que si es de larga duración desmantela definitivamente muchos elementos de crecimiento. Segundo la falta de tejido empresarial. El cierre masivo de empresas y la expulsión de autónomos, emprendedores y empresarios de pymes anularon las opciones de nuevas tendencias de crecimiento. Además muchos de ellos retrasaron sus inversiones para siempre. Unas inversiones imprescindibles en estos momentos. Lo grave de este segundo elemento es que mientras no se alcanza un nivel óptimo de producción no se recupera a los que cayeron en el camino. Es un ciclo vicioso difícil de romper. Y tercero, el más importante. Al implementar procesos de recorte presupuestario privado se han sacrificado acciones en investigación y desarrollo, de manera que, en momentos de crisis, se retiran los factores clave para afrontar nuevos retos que modernicen una economía. Acelerar los cambios de modelo de crecimiento parte de este último punto.

Pues eso, que menos campanas y más criterio. Algo que los españoles deberíamos tener especialmente en cuenta puesto que aquí sólo nos hemos dedicado a contener la crisis y no se ha hecho nada que nos prepare ante esa “salida de la crisis”. Aquí la acción ha sido reactiva y no se ha pensado en las consecuencias a medio plazo. Cegados por los resultados efectistas y por reducir números desagradables, por compararlos con lo que sea para desenlazar a favor, pero nada por conectar esas medidas de salida de la crisis con las carencias reales de nuestra economía.

España es un zoco en decadencia, su gobierno un gestor microondas y su oposición una broma pesada. No obstante, preparen sus estómagos pues viene una cadena de noticias buenas. Lástima que los alientos de bonanza se difuminarán con el tiempo. La recuperación económica en España chocará con las enfermedades latentes que no curamos en su día. Antes de que estallara la crisis financiera mundial aquí ya empezábamos a detectar que algo se estaba desinflando. La productividad era muy baja, los mercados rígidos y el modelo de crecimiento era infecto. Nada de eso se ha atacado realmente. Lo peor es que no sólo no se han solucionado esos problemas, lo duro es pensar que a ellos ahora se sumarán los nuevos derivados de un déficit fiscal y público enloquecidos.

Si quieren, únanse a la buena nueva. Pronto vendrán los mensajes positivos y los discursos de pez globo. Políticos hinchados como pelotas de playa hablarán de que lo peor ya ha pasado, pero no será cierto. Estarán ganando tiempo simplemente.

Abocar millones de euros públicos sobre la crisis era algo muy sencillo, lo complicado era acometer valientemente reformas que supusieran la preparación de este país para afrontar la parte más dura de la misma. En un momento como este era cuando se debía apostar por modernizar la economía. No haber aprovechado esta crisis será el gran fracaso de nuestra generación.

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Diciembre 4th, 2009 at 8:05 am

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Los emprendedores como remedio a la crisis sistémica, de Marc Vidal en El Confidencial

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Siguen publicándose enredos y fábulas sobre el estado económico de medio planeta. Ayer le tocó a Japón. La economía japonesa ya salió de la recesión en el segundo trimestre de este año tras cinco trimestres en negativo. Lo encadena con un tercer trimestre en el que creció un 1,2%, cinco décimas de punto más de lo que habían “previsto” los analistas y los operadores financieros. Hasta aquí nada nuevo, simplemente la incorporación de otro país al mensaje oficial de mejora global. Pero cuesta creer que, con un consumo privado, eje cuántico del modelo japonés y una caída del gasto público ahogado por el déficit generado con tanto paquete de estímulo, la economía nipona no vuelva a caer en recesión durante 2010.

Vivimos en una especie de tránsito lisérgico, un chute contable que basa sus resultados en la inyección indigesta de dinero inexistente. Pero el bajón llegará. Por ejemplo, el desempleo japonés sigue aumentando de un modo inédito en aquel país mientras encajan una deflación profunda que alcanza niveles olímpicos. Los precios están cayendo un 2,6% interanual, algo que no sucedía desde 1950 y que muestra muy claramente que esa economía sigue en franca adaptación. Por eso deducimos que tanta mejora no puede ser real. Para Alicias ya teníamos la del país de las maravillas.

Lo de Japón sirve como modelo, pero el problema es global. Seguimos a la espera de una gran reforma del sistema financiero mundial. Si no se articulan los mecanismos adecuados se corre el riesgo cada vez mayor de un ajuste dramático. La mayoría de países occidentales se vieron obligados a utilizar todos los mecanismos presupuestarios este último año ante el peligro que suponía la parada técnica de la economía y la quiebra sistémica de muchos de ellos, pero es difícil saber si tanto estímulo al final lo que ha podido provocar es otra burbuja de repercusiones imprevistas.

Es muy probable que los gobiernos sigan inventando planes nuevos cuyo objetivo sea transmitir confianza en el consumo y en el crédito. Siempre será más fácil y menos traumático para esos estadistas de segunda que dirigen el mundo, no tomar decisiones complejas y apostar por dinámicas de estímulo económico que simulen buenas tasas estadísticas. Los titulares mantendrán esa realidad inducida mientras el ciudadano seguirá perdiendo su propio terreno. Ninguno de esos estímulos económicos llegará al sector empresarial privado. No lo hizo antes y no lo hará ahora. Todo ese crecimiento que se evidencia en las grandes cifras no llega a las capas productivas.

La clase media sigue cediendo terreno a su propia libertad a cambio de que otros aporten la solución, contraprestación de que los responsables de este desaguisado nos digan ahora como nos van a sacar del atolladero. Somos la clase media menguante y lo somos en gran medida porque nos da la gana. Es posible que no nos demos cuenta de que los primeros responsables de mucho de los males que vivimos somos nosotros mismos. La velocidad y la fortaleza con la que salgamos de ese tránsito complejo y difícil dependerá en gran medida de la voluntad y la libertad que tenga la gente para afrontar este reto.

Veamos lo que pasa en nuestro país como ejemplo extremo. Aquí rondamos los cinco millones de demandantes de empleo, 1,2 millones de familias sin ningún miembro trabajando, medio millón de trabajadores entre el ERE y la pared, un millón de jóvenes que se la trae al pairo trabajar, estudiar o pasear y un millón de personas mayores de 50 años en paro y que, con toda seguridad, ya jamás encontrarán trabajo. A cambio, los sindicatos anuncian movilizaciones de cine mudo y el gobierno confiesa que prepara más “paquetes de estímulo”. Esa es la trampa. La mayoría de la gente continúa esperando que el Estado los identifique como ciudadanos débiles, les reduzca su criterio individual, les conceda una plaza en la incubadora social, les muestre las ayudas posibles, les concede soporte y les recorta libertades. Al depender de más ayudas, el ciudadano cada vez tiene menos opciones de autogestión.

Tanta ayuda no puede ser buena, tanto estímulo, ya sea en Japón, EEUU, España o Sri Lanka no aportan los condicionantes necesarios para que de todo este lodazal salga algo positivo. La clase media sigue reduciendo su peso. El estado providencia y el político mecánico han  convertido a la sociedad, en términos generales, en un grupo homogéneo que vive a la expectativa, esperando que alguien les solucione “todos” sus problemas. Mal asunto porque detrás de esa tela se esconde algo peor. Un buen número de instituciones financieras, empresas y Estados son cadáveres con buena cara, un rostro maquillado a base de liquidez inyectada sin límite. El peso de todo eso caerá sobre los mismos de siempre sino hacemos nada.

Existe una esperanza. Un nuevo tejido de emprendedores vinculados a la nueva economía que es capaz de funcionar sin elementos nacionalizados, que no precisa de subvenciones o ayudas que coarten, que se adapta a las situaciones difíciles y que apuesta por la gestión imaginativa. Esa nueva raza de los expulsados del sistema que prefiere pasarlas crudas en su propio proyecto que humillados en el de otro.

De esta crisis de sistema saldrán cosas buenas. Tarde o temprano la clase política purgará sus pecados, es cuestión de tiempo, la clase financiera va a ver como se le estrecha el pasillo, la aristocracia sindical quedará en evidencia, las patronales demostrarán su inmovilismo y, por fin, una nueva clase emprendedora y capaz se pondrá a apostar por si misma, básicamente porque no tendrá otro remedio. Esperemos que las trabas y los obstáculos de las clases dominantes no sean demasiado robustas. Es normal que a los que controlan les molesten esas hectáreas de libertad que pueden conquistar los emprendedores. Les preocupa ese territorio imperfecto e irregular que supone la economía digital en red. De esta crisis, tras la quema, aparecerán cosas buenas. Así lo deseo.

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Noviembre 20th, 2009 at 8:05 am

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Fusiones de cajas desde la UVI, de Marc Vidal en El Confidencial

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Ayer se supo que una de las fusiones de cajas propuesta para ir saneando el sistema financiero español iba a explotarle en la cara a los trabajadores de las entidades en cuestión. Caixa Catalunya, Caixa de Manresa y Caixa de Tarragona, con un esfuerzo titánico por salvar sillones y posaderas, han anunciado un futuro ERE encubierto que tiene su origen en la redundancia de las oficinas de esas tres cajas. No es un caso aislado; otras están en la misma sintonía. Hay entidades que son auténticos cadáveres andantes que, cuando se dignen a dejar de mentir e incorporen a sus balances toda la operativa derivada de sus fallidas promociones inmobiliarias, evidenciarán que lo mejor es proceder a un desmantelamiento ordenado de las mismas. Aguantar el mal llamado “mejor sistema bancario del mundo”, que no es más que un lodazal garantizado con un Fondo de Garantía de depósitos que se ventilaría con la quiebra de cualquier entidad mediana de este país, es un error de incalculable costo y, sobretodo, una injusticia económica, laboral, estratégica y, si me apuran, moral.

Siempre que se produce un proceso de integración es evidente que se tiene que racionalizar esa integración y se debe dimensionar la estructura de costos para ganar en eficiencia. La de las tres cajas con las que encabezo este post, por ejemplificar con una en concreto, es una fusión diseñada en la UVI. No se ha hecho por voluntad de las partes sino por obligación. Pero todo esto no sería más que cháchara de bar sino entráramos en lo verdaderamente importante. El gobierno está ante un problema gravísimo. Resulta que el gobernador del Banco Central Europeo ya está trasladando la directiva de que hay que parar las ayudas al sector financiero, algo que recordó ayer el mismo Ontiveros. Unos estímulos (como les gusta decir) que se han ido vertiendo sistemáticamente para sufragar la crisis. En España esos vertidos aun no han comenzado en términos prácticos, y no lo han hecho por que no hay proyectos sólidos que así lo exijan. Realmente, en la mesita de noche de la ministra de economía no hay nada. Ni tan siquiera el desastre de Caja Castilla la Mancha, cuya resolución con Cajastur se me antoja de epopeya lírica.

Hay ingredientes en los entremeses de este almuerzo bancario que dejan claro que seguimos en la transmisión estratégica de paquetes de ignorancia a la ciudadanía. La reducción de estructura en esas fusiones que se van a ir produciendo no se está comunicando adecuadamente. Que las tres cajas que he traído en este artículo representen un teatrillo sobre la eficiencia y la adecuación, me parece insultante. La realidad es que hay dos cajas que están en riesgo de insolvencia manifiesta, que a la calle van a ir un 20% de las plantillas y que van a cerrar un tercio de las oficinas existentes. Eso va a pasar en menos de un año. La fusión de tres cajas genera una nueva entidad que es menor que la mayor de ellas. Podemos llamarlo “salmón ahumado” pero no deja de ser un ajuste a la baja de otro elemento fundamental de la economía. ¿Recuerdan aquello de equilibrar el coste del dinero y el valor del capital?

Llegados a estas alturas debemos aceptar que todas la fusiones que se van a ir produciendo no vienen por aspectos estructurales o de gestación de negocio integral, ni tan siquiera por unidades políticas. La versión oficial suele ir acompañada de una explicación de risa. Dicen que todo este ejercicio de complementación entre entidades busca mejorar las posiciones de riesgo y cobertura de las entidades. Obviamente eso no es así, si cuando hablamos que el resultante es menor que la suma independiente, o ni tan siquiera que la suma no llega a ser ni del tamaño de una de ellas. Aquí de lo que se trata es de poder meter la mano en el FROB.

Corre prisa pillar lo que se pueda. Resulta que el asunto del Fondo de Ordenación debía estar resuelto en julio pasado, así lo estimó el Gobernador del Banco de España. Después aseguró que el mejor momento era final de año, pero estamos en la sala de espera de 2010 y eso aun no se ha produce. De hecho, los proyectos para fusiones y rescates no están ni presentados donde toca.

La evidencia de que esto está hecho con el empeine es que la directriz política de que las fusiones se estructuren en las mismas comunidades autónomas para devenir entidades pseudonacionales circunscritas en sus territorios de influencia. Eso ha provocado redundancia y sacrificios orgánicos que no se acompañan con proyectos de empresa. Por eso no se están produciendo y las reticencias son gigantescas. Los corralitos (en el sentido de “reducido espacio de poder” o rancho, no vayan a pensar mal) están a la orden del día y son los que determinan la imposibilidad de llegar a acuerdos. La mayoría de proyectos de fusión hablan de mantener consejos de administración independientes por parte de las partes fusionadas y que no se integrarán en términos orgánicos sino sólo en términos de negocio. ¿Qué quiere decir que se integra el negocio cuando habrá diferentes direcciones al mando?

Estamos a finales de año y las ayudas del FROB, que en su día fueron criticadas por la Unión Europea por ser ayudas directas a empresas que se deben retornar, no surtirán el efecto para el que estaban diseñadas. Seguimos frente a un modelo que no busca la eficiencia sino el escape. Cuando se habla de que sobra gente en las entidades que se irán fusionando, en un escenario con más de 40 cajas, se desembocará en otro con una decena, no se entra en modelos de negocio o estrategias empresariales, sólo se atiende a como quitarse de en medio al personal sobrante y las oficinas ineficientes a fin de que, en el peor de los casos, no trascienda la verdadera situación de las entidades en cuestión. Bajas incentivadas y prejubilaciones insultantes permitirán esconder el drama.

En definitiva, seguimos con el mismo melodrama y la misma tomadura de pelo, pero al cuadrado. Mientras que cada día más de 4.000 personas según el Instituto Nacional del Estadística Manipulada (INEM) se van al paro cada día y tienen serios problemas para gestionar su propia vida con los importes que se ofrecen como subsidio, mientras cada vez son más familias las que no tienen a ningún miembro trabajando y mientras que la mitad de los jóvenes de este país no tienen empleo ni expectativas ni soporte para tenerlo, mientras eso pasa, otros lograrán excepcionales condiciones para acceder al paro con ventajas sobrellevadas. Lo lograrán a edades tempranas para jubilarse y lo harán en condiciones que los bancos y la administración están diseñando.

¿Adivinan quien pagará esa fiesta? Serán despedidos o “animados” a despedirse. Los caramelos se pagarán con el dinero que sale de nuestros impuestos, puesto que todos ellos, tras las bajas incentivadas formarán parte del sistema de pensiones. Centenares de gestores que se abocaron a la concesión de crédito incesante, a la sobretasación voluntaria y a la “firmeestoyconfieenmí”, van a salvaguardar su futuro gracias a los pringaos de siempre.

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Noviembre 11th, 2009 at 8:05 am

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Paro, orgías sindicales y revoluciones de salón. de Marc Vidal en El Confidencial

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De nuevo ayer la misma orgía de mentiras que cada principio de mes tenemos que digerir. Seguimos con la misma merienda de siempre, que si el paro sube pero no tanto, que si la crisis ya remite, que si la vida es color de rosa. La verdad es que en este país cada noche más gente se va a la cama sin cenar. El Ministerio de Trabajo e Inmigración volvió a tomarnos el pelo con cifras que son un insulto a la inteligencia. El paro, dicen, se situó en 3.808.353 personas. A uno se le retuercen los cartílagos cuando escucha algo así. Sin embargo, lo peor no es la manipulación oficial en la que vivimos; lo duro es comprobar como los teletipófagos que escriben en la mayoría de medios de este país, se dedicaron a replicar una nota de prensa gubernamental ridícula. La falta de criterio es cada vez mayor y, en consecuencia la calidad de la información que recibimos adelgaza rápidamente. Vivimos en la sociedad informativa del sucedáneo y eso acaba desembocando en un desinterés creciente por la información, cuando no en el ataque sistemático, como vivo algunos días en mi propio twitter.

Ayer la realidad era mucho más fría, helada, ya que representaba sólo de modo parcial el deterioro de nuestro entorno. Los demandantes de empleo han alcanzado la cantidad de 5.233.220. El gobierno esa cifra la ignora y lo hace amparado en la legalidad perversa de un modelo de cálculo dependiente de él mismo. La reforma aritmética que adoptó el gran Caldera permite al otro grande de España, Corbacho, gozar de un colchón de agua que está a punto de reventarle en las narices. Del ejecutivo Zapatero hay ministros que pasarán a la Historia. Unos por salir corriendo, otros por lo cómico de sus propuestas, otras por su irresistible levedad y alguno por su ineficiencia manifiesta. Lo peor del Ministro de Trabajo no es su incapacidad, no: lo peligroso es que sobre sus limitaciones evidentes descansa la necesidad de acometer algunas de las propuestas de reforma laboral imprescindibles que él, junto al grupito de glotones sindicalistas de cuidamemisillón, deberían de aceptar si no queremos que la cosa empeore aún más.

Este país no va a crear un solo puesto de trabajo hasta finales de 2012 o principios de 2013. En términos netos no se genera empleo mientras el PIB no crezca por encima del 2,4%. Eso ha sido así desde que se gestó el modelo de crecimiento actual. No obstante, es más que seguro que ahora mismo eso sea una aventura inasumible. Sin un crecimiento cercano al 3%, España no fabricará empleo regular que permita cimentar un suelo laboral razonable. El asunto reposa en que el modelo ha mutado y a peor. El sector industrial se descompone como reflejan los pibs segmentados y los precios de producción, el turismo se evapora incluso en temporada alta, los servicios viven la anorexia de una gestión ineficaz y de escaso valor añadido, lo vinculado al inmobiliario sigue en la UVI y allí se quedará, la alternativa inversora que suponen las Administraciones Públicas morirá en breve por culpa de un déficit que llevará al colapso al Estado mientras que la industria financiera sigue con su fiesta de final de curso intentando disimular sus cuentas de resultados. Así no se crea empleo: ni creciendo en términos de comparación trimestral (el más estacionable de los sistemas de medición), ni trucando las tablas. El horizonte es una enorme bola de estiércol.

Datos maquillados para ocultar una realidad dramática.

Si atendemos a esas cifras de las que hablamos, vemos dónde está el fraude rápidamente. Tiene que ver con un millón de desaparecidos. Pero no por ello olvidemos otro ejemplo claro de olvido interesado. Aparte del millón de ciudadanos rebajados a la condición de inservibles sociales, incapaces de ser certificados como “parados” por no tener “preparación” suficiente ni para serlo y por ello se les etiqueta de “en formación”, existen otros grupos que ni tan sólo aparecen en el famoso documento explicativo de los resultados brutos del INEM. Son los más de 450.000 afectados por EREs que en menos de un trimestre se convertirán en parados a velocidad crucero y los 200.000 que se zampan un subsidio agrario llamado PER que no es otra cosa que una compra de voto masivo con fecha de caducidad. Algunas prebendas pronto dejarán de ser posibles. En Andalucía 1 de cada 3 andaluces estará parado en menos de medio año y en Extremadura, donde 4 de cada 10 extremeños depende directa o indirectamente de la Administración Pública, las cosas van a cambiar y no les va a gustar el tono chusco que va a coger todo este asunto. A todo hay que sumar otros tantos que son jóvenes en formación, de manera que rozamos otro millón de personas fuera del circuito de los considerados parados oficiales.

En España un 45% de los menores de 25 años que no estudia, tampoco trabaja. La generación cero, aquella que debe una hipoteca y ya no tiene piso y que, por derivación, tiene perdida su existencia por estar hundido bajo la losa financiera que tal realidad supone, existe otra que defino como doble cero y que atienda al milagrista estructural o individuo que ha perdido el valor de su propia existencia. Sin sentido, acobardado ante una realidad que le ahoga, se siente fuera del sistema porque no aporta garantías. Son los que engordarán una clase media de perfil económico muy bajo, de carácter dependiente hasta muy tarde y que sustituirá a la obesa clase media que pensó pegar pelotazos a base de comprar pisos y más pisos y vendérselos al pringado de turno. El circuito se ha roto, y con él, el modelo.

Que cuenta con la bochornosa complicidad sindical.

Desde la Administración y su séquito sindical (que Marx se apiade de ellos) suelen justificar la imposibilidad de las cifras que ponemos en duda algunos analistas con base en la existencia de una extendida economía sumergida. Para justificarlo aportan datos: casi nadie pide el subsidio de los 420 euros, porque en realidad están trabajando. Eso es falso hasta el regocijo. La gente no accede a dicha ayuda porque no cumplen los requisitos que la Administración exige, como ocurre con el límite de ingreso familiar en la mayoría de los casos. La verdad es que quien lo puede solicitar lo solicita aunque esté dando palos en la economía underground, pues si alguna vez los llaman para hacer algún curso, cosa alto improbable, sería a partir de entonces que dejarían de cobrar la ayudita humillante esa de los dos billetes de doscientos. La realidad pesa como el plomo. Las previsiones del gobierno hablaban de 300.000 solicitantes en medio año y en tan sólo 2 meses ya se ha llegado a los 100.000 aprobados. Atendiendo a los tiempos que se avecinan vamos a superar las previsiones. Atentos.

Por eso, mientras unos tragones siguen con un puño en alto y otro en bajo, los dos bien cerrados, la mayoría de los que nos enfrentamos al duro gesto social de emprender un negocio, vivimos en la intemperie del desamparo. ¿Dónde queda el debate entorno a retrasar el pago de los IVAs hasta que se cobren las facturas? ¿Por qué nadie atiende al problema de los costes sociales que representan el 32% del sueldo de un empleado? ¿Por qué no se denuncia que contratar hoy en día está penado en términos fiscales? ¿Dónde piensan que puede terminar un proyecto de autoempleo si la financiación prevista se diluye en los despachos de las entidades bancarias en pre-quiebra? ¿Por qué no se ajustan los modelos de ayuda a emprendedores que aportan valor e ideas empresariales apartados de los de siempre? ¿Por qué nadie cambia una legislación de contratación pública que imposibilita que empresas pequeñas pero muy capaces puedan acceder al concurso que precisa de avales inasumibles, calificaciones imposibles y experiencias ridículas? ¿Por qué no se adoptan medidas? ¿Por qué los medios siguen anestesiados en su mayoría inoculados de veneno oficial? Y lo que es peor ¿Por qué aquí no se queja ni Dios?

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Noviembre 4th, 2009 at 8:05 am

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La banca siempre gana, aunque mienta, de Marc Vidal en El Confidencial

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En ocasiones pienso que los responsables de algunos organismos o agencias de calificación crediticia emiten sus informes bajo los efectos de algún tipo de seta alucinógena. En concreto Moody’s nos sorprendió “gratamente” ayer con la noticia de que le habían otorgado al FROB de Zatapero un rating de calidad extrema por el respaldo que ese fondo tiene del “saneado” tesoro del Estado español. Es curioso que ese Fondo, que no deja de ser el FAAF pero con rima más verosímil, entre en la Champions League de los mejor considerados a efectos de rating crediticio. Es incoherente porque la dotación que tiene, unos 9000 millones de euros, proviene, de entre otros conceptos, de los residuos del Fondo de Garantía de Depósitos. Unos fondos que lo tiene crudo a medio plazo como la propia agencia Moody’s dijo hace muy pocos días.

La pasada semana estos tipos admitían que numerosas entidades financieras españolas no reconocen la magnitud del deterioro de sus activos, lo que les llevará a registrar pérdidas en los próximos trimestres. Llegaron a asegurar que los bancos españoles precisan financiar unas provisiones de 57.000 millones de euros para afrontar unas pérdidas que superarán los 100.000 millones. Los mismos que dicen que el FROB es material noble, son los que aseguraban que la calidad de los activos del sector bancario español seguirá cayendo. Por eso no se entiende que se certifique en buena salud un fondo glotón que se zampará la insolvencia de un buen número de entidades españolas a medida que se vean obligadas a dejar de mentir en sus balances.

Sabemos que hay cajas y bancos que están evitando reconocer el tamaño de su agujero. No incorporan el deterioro de sus activos a cambio de contemplar los impagos de algunas promociones como valor patrimonial permisible. Además es un secreto a voces que la presión sobre los bancos españoles aumentará por la aceleración del deterioro de la calidad crediticia de sus activos, por las cada vez más evidentes pérdidas a medio plazo y por una situación muy complicada en los mercados de financiación mayoristas. Es evidente que no contabilizan adecuadamente sus resultados. De hecho, a través de provisiones para insolvencia, se suele maquillar todo el pastel. Hasta la fecha, 50.000 millones ya están diseminados por el sistema pero faltan otros 50.000 tirando corto. Es por eso que los señores de Moody’s estiman que la cantidad de 100.000 millones de euros destinados al FROB debería ser suficiente para hacer frente a las necesidades de capital de la banca española. Estimo que algo más, pero, la certeza es que aquí es donde se tambalea el asunto. Los bancos y cajas están haciendo playback. Hacen como que cantan y nosotros, peor aun, hacemos como que nos lo creemos. Todo el sector financiero español, en el que trabajé, está falseando la realidad a su gusto y placer. Este país dependía de los ladrillos montados uno detrás de otro. El enorme volumen de activos inmobiliarios que bancos y cajas han tenido que comerse está valorado a precios antiguos de mercado y no se recoge la depreciación sufrida a partir de la crisis.

Aunque no quieran admitir la magnitud de la tragedia, a varios bancos y cajas españoles les explotará todo delante de sus narices durante el 2010. Preocúpense, los que lo van a pagar somos los españolitos de a pie. La banca siempre gana. Tengamos en cuenta que son varias las entidades que evitan admitir la verdadera escala del deterioro de activos en su contabilidad. Y es que haber estado bebiendo el licor del crédito fácil provoca malestar en el hígado. No parece lógico que el tremendo derrumbe del sector inmobiliario español, que en un año tengamos casi 5 millones de demandantes de empleo y que los efectos de la crisis financiera internacional sólo estén afectando a Caja Castilla la Mancha.  Atendiendo a esto, ¿cómo puede ser que las cuentas de resultados estén siendo tan brillantes? ¿Alguien se cree que la preventiva y adecuada actitud del propio Banco de España logró en su momento convertir al español, en el mejor sistema financiero del planeta? Los inversores desconfían de los resultados presentados estos días.

Sabemos que el mercado inmobiliario no se va a recuperar en lustros, de la crisis no vamos a salir en tiempo y que la deflación junto a otros elementos tóxicos se van a ir transmitiendo aun más hasta alcanzar el sistema nervioso de nuestra economía. En ese entorno parece absurdo pensar que los bancos y cajas van a poder gestionar sus activos de forma prodigiosa. De hecho pasará todo lo contrario. En ese entorno parece más adecuado proceder a una bajada de los precios de ese patrimonio muerto y activar el mercado asumiendo las pérdidas que la nueva situación pudiera provocar.

Apuesto que eso no va a pasar. Me juego un activo tóxico a que van a negar la evidencia hasta la extenuación exigiendo que el bien calificado FROB les rescate. Ahora bien, el drama no es que los bancos y cajas jueguen a la ruleta rusa, no, lo peor es que el Ministerio de Economía y Hacienda podrá ampliar hasta un máximo de diez veces la dotación de ese Fondo de “rescate” hasta los 90.000 millones. Y lo hará pues la banca lo va a necesitar. Por eso, para el cumplimiento de sus fines, el FROB buscará financiación en los mercados de valores emitiendo valores de renta fija, recibiendo préstamos, solicitando la apertura de créditos y realizando otras operaciones de endeudamiento. Es decir, emitiendo deuda, una deuda que no quiere nadie.

La cadena de transmisión habla por si sola. Si los bancos en mal estado requieren atender al rescate del FROB, si el FROB es dependiente de la deuda pública, si la deuda pública depende del apetito exterior, si el apetito exterior por la deuda pública española cada vez es menor, si la deuda pública española es más cara porque precisa más seguros, si la deuda no se vende, si el déficit del Estado sigue creciendo enloquecidamente y el único modo de financiarla es a través de la deuda pública y, como digo, esa deuda está en un mercado internacional atestado de emisiones por parte de países de todo el planeta buscando financiar sus gigantescos planes de rescate, ¿Cómo leches vamos a financiar la insolvencia manifiesta del sistema financiero español?

Written by Reggio's

Octubre 28th, 2009 at 8:05 am

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Piensan que nos chupamos el dedo, de Marc Vidal en El Confidencial

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Lo de ayer en el Congreso de los Diputados fue, como tantas veces, penoso. Es como si la que estuviera cayendo no fuera real; como si, para los que pasan las tardes por aquellos pasillos, la crisis fuera una pieza color marfil en sus tableros de juguete. Viven en ridículos espectáculos de foco y rueda de prensa. Sin embargo creo que tanta cháchara y tanta frase hecha no responde a un alejamiento de la realidad sino a algo más perverso. Estoy convencido que creen que nos chupamos el dedo por parejas y al unísono. Se gritan los unos a los otros sin aportar nada, como si todo esto fuera una especie de entretenimiento siniestro para los elegidos de la butaca de piel. Viven en su mundo, y su mundo poco o nada tiene que ofrecer al resto de los mortales. Se jalean, se aplauden, se abuchean y pasan la tarde tan a gusto, mientras esta noche, un mayor número de españoles se irán a dormir sin cenar.

Sin embargo los que se llevan el premio a la arrogancia y a la desmesura son los diputados socialistas. Son responsables todos ellos de dar apoyo a un gobierno que se ha demostrado incapaz. Un ejecutivo demasiado preocupado por la estadística corta y la contraportada dedicada. Esos miembros de la Cámara son culpables de no tener criterio, de presenciar el incendio sin mover un dedo. En eso consiste ser diputado en una sesión de Presupuestos: en aplaudir a los tuyos y en bostezar con los contrarios, todo ello repleto de risas, de complacencia o sorna según sea el afectado. Y maldita la gracia que nos hace a muchos de los que asistimos a tan escaso espectáculo. Les recomiendo, como ejercicio de descrédito, que se lean los discursos íntegros de algunos oradores. Son de pena y llanto sin descanso.

Pero atendamos a lo sustancial, a ese Proyecto de Presupuestos que asusta incluso a los maquilladores contables. Para empezar debemos señalar que los técnicos que han redactado el presupuesto son los mismos que el año pasado aseguraron que el PIB crecería este año un 1% cuando la realidad nos conducirá a un menos 4%. Los mismos que ahora elaboran un documento que no se aguanta por ningún sitio, fundamentalmente porque está que rebosa de errores e historias ficticias. Pretenden esconder un déficit que va a devorarnos a bocados sobreestimando unos ingresos inexistentes y adelgazando los gastos que ya están comprometidos. El mecanismo es de cachivache: apuestan por desviar inversiones de las operativas de capital adjudicado, contabilizadas como deuda, a otras de carácter financiero para no contabilizarlas como déficit.

Los Presupuestos ofrecen cifras de vergüenza ajena. Según el proyecto, el descenso del PIB será sólo del 0,3% en 2010 cuando eso no se lo cree ni el que encuaderna los tomos del susodicho presupuesto. En el mejor de los casos este país no volverá a generar un PIB saludable hasta dentro de cuatro años y, en su defecto, padecerá de un crecimiento negativo continuado y sostenido en torno al 1,5%. Nuestra economía no genera empleo si no crece por encima del 2,4% y eso es una quimera en estos momentos. Hace mucho que lo explicamos, no es cierto que no se supiera. No hay motor económico ni piezas para sustituir; hay que pedir uno nuevo a Alemania. Vamos hacia un estancamiento, a una parada técnica de la economía, a una anorexia industrial y de consumo que el gobierno sigue rechazando. Sin diagnosis no hay tratamiento y sin tratamiento no hay cura.

Es imprescindible que se establezcan criterios de austeridad y eso no sucede en estos Presupuestos. Vivimos en un Estado con un déficit estructural impagable que tarde o temprano se acabará por transmitir a todas las piezas de nuestra sociedad. Si no se ponen mesuras, ese virus quedará inoculado sin remedio. No es suficiente con medidas de segunda generación en unas partidas; es preciso recomponer todo el gasto público y estimular un cambio estructural de las prestaciones y el funcionariado en términos generales. La Administración es una máquina de tirar dinero, es ineficaz, está duplicada y, en la mayoría de los casos, no responde al valor que se le presupone.

Pero es que este Presupuesto no sirve para la vida real, no tiene nada que aportar a una situación de imprescindible recambio en el modelo de crecimiento como explicaba hace una semana Alvaro Anchuelo en este mismo medio. La expansión del gasto ha motivado el tijeretazo de casi un 24% en I+D+i, el mayor de la Historia. Se les llena la boca de carcajadas y de palabrería, pero la verdad cae como el plomo: más planes de cartón piedra para reforzar alicatados municipales y menos dinero para incentivar la modernización.

Además, lo peor estaba en el capítulo fiscal. El gobierno se dio cuenta demasiado tarde que la caja estaba vacía y sus medidas sociales ya no podían tirar del dinero público y ha tenido que diseñar la mayor subida de impuestos conocida en democracia. Algo que evidentemente iremos notando adecuadamente y a manotazo limpio cada vez que revisemos nuestras cuentas a partir de ya mismo. Una subida de la tributación sobre las rentas de capital y de las plusvalías, aumentará la huída de capitales y la utilización de dinero negro en la consolidación de plusvalías. Respecto al IVA no piensan compensar su subida con una reducción de los impuestos competitivos como el de Sociedades o las propias cotizaciones de carácter social.

Este Presupuesto no contempla que vamos a llegar al 25% de paro, que en 2010 cerca de 700.000 personas más vivirán sellando cupones en el INEM, que hasta 2015 no se va a reactivar la industria ladrillera y que los gastos por desempleo precisarán de un desvío que no han incorporado. Por eso, como decía, estoy convencido que creen que nos chupamos el dedo. Y es lógico que nos vean como una especie de borregos, pues, mientras esto se hunde y el gobierno no oficializa el diagnóstico y retrasa la cura, la oposición no ofrece nada verosímil, los glotones sindicales siguen con la boca cerrada, la patronal permanece abducida por la merienda de la reforma laboral; mientras todo eso sucede, la desidia sociológica del españolito medio continúa.

Que se quiten las legañas que vienen mal dadas. Poco a poco las oleadas de estiércol nos irán alcanzando a todos, es solo cuestión de tiempo. Por ahora las cifras macroeconómicas importan muy poco a quien esta noche cenará centollo y llenará el depósito de su 4×4 japonés con parte del crédito personal ampliado gracias al aval hipotecario del que tiran y estiran desde hace unos cinco o seis años. No se arrugan, siguen con su colegio privado, su crucero y su vida de rico a crédito. Encima ahora “todo está más barato”. No se dan cuenta que no va a haber manera de refinanciar esa vida en 2010, que el cochazo será pasto de embargo y las cenas de lujo se sucederán en la pizzería de la esquina y en días señalados. La solución pasa por tomar medidas realistas y deshacerse de un disfraz que ya no pueden llevar.

Written by Reggio's

Octubre 21st, 2009 at 9:05 am

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