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Por qué es un disparate que el iletrado ZP compare España y Japón, de S. McCoy en El Confidencial

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He de reconocer que no soy un experto en el país de Sol Naciente pero aún así no he podido dejar de sorprenderme, como la mayoría de los españoles pelín informados, de la boutade ayer de nuestro presidente del Gobierno equiparando el “modelo económico de éxito” japonés al español. Regalar los oídos a sus interlocutores no deja de ser la especialidad de nuestro primer mandatario, aunque con ello ponga recurrentemente de manifiesto su incapacidad para hacerse con el quesito azul del Trivial. Y la ocasión la pintaban calva. Irresistible. Me imagino la cara de los nipones ante tal disparate.

No en vano, la frase tiene tres partes claramente diferenciadas. Una, la que presupone que el modelo aplicado por los socialistas en España es de éxito. ¿Ven cómo el discurso sobre las reformas estructurales era redundante? Y nosotros tan preocupados. Seguimos instalados en la Champions League, aunque no nos enteremos. En fin. La segunda, la que llega a la misma conclusión sobre Japón, ignorando el estallido de su burbuja inmobiliaria e industrial y el proceso deflacionista al que se ha visto abocado el país en las últimas dos décadas. ¿Nadie le ha comentado a este hombre que hablar de la japonización de una economía es como mentar la bicha a nivel internacional? Y tres, que ambas realidades son comparables, materia sobre la que nos centraremos en este post.

Dicen en mi pueblo que cuando dos cosas son como la noche y el día, se parecen “lo que un huevo a una castaña”, hecho que obvia que ambos son comestibles y que, por tanto, tienen un punto de encuentro en común… como ocurre entre España y Japón. Efectivamente ambas naciones participan de alguna característica conjunta aunque predominan las divergencias. La primera y no poco sustancial el contar o no con un Banco Central y una moneda propia como responsable de los respectivos “éxitos” o “fracasos” (¿qué hubiera sido de España sin el aporte de los fondos comunitarios y el mantenimiento de tipos artificialmente bajos durante más tiempo de lo estrictamente necesario?).

¿Cómo comparar las dos naciones? La mejor manera que se me ocurre de hacerlo es discurrir por las distintas partidas que configuran el PIB de un país. Dado que el caso español lo sufrimos a diario en nuestras propias carnes, ¿qué tal si nos centramos en Japón? Una descripción lo más sucinta posible para que cada uno saque sus conclusiones. Yo no les escamotearé la mía. Va al final del post.

Empecemos por el consumo. La difícil situación que siguió a la Segunda Guerra Mundial provocó que la propensión marginal al ahorro en Japón sea muy elevada, hasta el punto de que de modo recurrente se habla de las “viudas japonesas” como origen de movimientos financieros de calado. Pese a los bajos tipos de interés y los estímulos fiscales, la demanda privada no ha aumento en los últimos años, lo que ha mantenido al país en deflación o crecimiento negativo de los precios (hay un componente de constante mejora de productividad y tecnificación de la sociedad que también influye). La elevada edad de su población, se trata de facto de una gerontocracia, no invita a pensar en una alteración de estos patrones de actuación a medio plazo.

Por lo que respecta a la inversión, se da una situación atípica toda vez que una vez que es imposible, por razones físicas y un cierto proteccionismo, aumentar la producción, todo el esfuerzo ha ido encaminado a aumentar sus niveles de competencia internacional con un especial énfasis en la innovación, la investigación y el desarrollo (i+I+D). Un factor reforzado por el hecho de que todo su aprovisionamiento energético depende del exterior. La eficiencia, eficacia y coste, como meta y el valor añadido como seña de identidad. Obviamente hay excepciones pero con carácter general ha sido así.  La especial y duradera relación que se establece entre empleador y empleado y la cultura de vivir para trabajar, elementos que aún no han caído en decadencia, favorecen esta dinámica de actuación y el mantenimiento de tasas de desempleo moderadas, alrededor del 5%.

En cuanto a la balanza pública, y he aquí una de las similitudes con España, Japón acumula uno de los déficits presupuestarios más elevados de los países de la OCDE, cercano al 9%. Viene acompañado de una inversión de su pirámide poblacional que amenaza su estado del bienestar y que ha sido financiado recurrentemente por el asiático con recurso a su ingente deuda, compensada parcialmente por el elevado ahorro privado al que ya hemos hecho referencia. Las prestaciones realizadas desde el inicio de la crisis, unido a una estructura administrativa claramente sobredimensionada, se encuentran detrás de este deterioro de las cuentas de su Administración.

Por último, no me extenderé sobre el sector exterior. Es de todos conocida la posición de superávit por cuenta corriente de la economía nipona. Como en el caso alemán, las exportaciones son clave para el mayor o menor crecimiento económico del país, jugando un papel esencial en su evolución el devenir del yen. Economía abierta con todo lo que esto supone.

Ahora, busquen, comparen y si encuentran algún punto de encuentro adicional a los aquí reseñados, van y me cuentan. Bueno, sí los hay. España y Japón son sociedades que han vivido por encima de sus posibilidades, lo que se ha traducido en una serie de excesos que tardarán mucho tiempo en purgarse. Uno lleva 20 años. El otro apenas tres. Dos décadas que nacieron con una falta de reconocimiento primero de la realidad (¿les suena?), continuaron con la adopción de medidas inadecuadas de política fiscal (¿les suena?), se perpetuaron por la tardanza en abordar la reordenación del sistema financiero (¿les suena?) y siguen vigentes por la desconfianza que todo lo anterior generó en la población (¿les suena?). Trampa de liquidez y paradoja del ahorro, todo en uno. Modelo de éxito sin par. Con un par.

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Septiembre 2nd, 2010 at 8:08 am

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La trascendental hora de El Corte Inglés, de S. McCoy en El Confidencial

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No les quepa la menor duda. El Corte Inglés ha publicado los resultados más trascendentales de su historia. No tanto por los números que, aun siendo relevantes, son lo de menos, sino por los mensajes que los mismos encierran. Por primera vez en mucho tiempo, el dinosaurio ha bostezado y amenaza con moverse. Vencer las inercias negativas acumuladas a lo largo de los últimos ejercicios se antoja una tarea titánica. La ausencia de aire fresco en la gestión que ayude al cambio es un obstáculo adicional. Tenderos de toda la vida enfrentados al mayor desafío de su Historia: reposicionar marca y producto para el consumidor del siglo XXI. ¿Lo conseguirán? Quién sabe. El momento para la sociedad es, en cualquier caso apasionante. Ha llegado la hora de El Corte Inglés. ¿Tiembla el sector?

En efecto, lo más relevante de las cifras dadas a conocer el pasado domingo es la contención en costes e inversiones acometidos por la entidad. Aunque la firma alardea de su segunda posición mundial en el escalafón, tras Sears, esta dinámica de control interno pone de manifiesto un cambio de sesgo en el que prima más la rentabilidad que el tamaño. En un entorno de estancamiento en ventas, por volumen y precios de forma simultánea, la mejora del apalancamiento operativo es fundamental para que el distribuidor pueda ofrecer a sus accionistas crecimientos razonables de beneficio. Algo que no se ha puesto de manifiesto en 2009 pero que, de continuarse en este ejercicio como así parece, se apreciará sin duda en publicaciones de cuentas anuales sucesivas, especialmente cuando los ingresos repunten.

Un proceso que necesariamente ha de pasar por una revisión completa tanto de las líneas de negocio como de los establecimientos ligados a dichas áreas. Reinvención del denostado formato Híper, el que más sufre en ventas y beneficios. Necesaria racionalización tanto de las tiendas de proximidad y conveniencia (Supercor y Opencor) como de cadena de moda juvenil Sfera, oasis en el desierto de la segregación, o el propio Bricor, cuyo sorprendente nacimiento en el pico de la burbuja inmobiliaria despierta muchos interrogantes. Una vez concluida la fiebre inversora de los últimos años, es momento de poner negro sobre blanco la viabilidad económica de tales formatos. En cuanto a viajes, seguros e informática, adecuación de estructura al difícil entorno actual. La ejecución en tiempo y forma de esta estrategia debería dejar a la compañía centrada en lo esencial: reorientación de marca e internacionalización… cuando proceda.

Y es que El Corte Inglés se enfrenta a la ardua tarea de recuperar parte de las ventajas competitivas que les permitieron ser la referencia en España durante tantos años. El concepto moda le ha sido arrebatado por modelos de gestión mucho más flexibles que, además, han colocado su producto en la parte alta del rango de precios. Las facilidades de devolución de mercancía han perdido, al extenderse al conjunto del comercio, su valor añadido. La generalización del pago a débito/crédito ha reducido las bondades de su propia tarjeta. La escasez de personal en los últimos años se ha traducido en un cierto deterioro de la imagen exterior y el trato del personal, pese a las fuertes inversiones en formación de la compañía. Surtido de calidad, garantía y financiación a plazo en un momento de sequía de alternativas financieras quedan como los dos elementos diferenciales de la cadena. Poco consuelo parece, especialmente cuando los patrones de consumo entre las nuevas generaciones han cambiado tanto.

El reto no es ni mucho menos baladí y supone toda una revolución envuelta bajo las formas de un cambio tranquilo. Sin renunciar, además, a unas guías de actuación en relación con empleados y proveedores fijadas desde el nacimiento de la compañía. Sin embargo, se hace hoy más imprescindible que nunca visto el panorama al que nos enfrentamos en los próximos ejercicios. El Corte Inglés ha vivido en 2009 su particular punto de inflexión y se enfrenta a la hora de la verdad, momento para apostar a precio sin renunciar a sus señas de identidad; de conseguir una mayor rotación de género para alinearlo con las tendencias en vigor; de crear formatos de éxito dentro de los formatos actuales; de reforzar nuevos canales de distribución y marcas propias; de recuperar el concepto familiar y no de padres de familia; de mantener servicios a costa de la crisis ajena. Y así sucesivamente. Una necesidad que debe ser oportunidad de reinventarse. Lo dicho, apasionante. ¿Qué opinan?

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Septiembre 1st, 2010 at 8:07 am

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¿Aún no conoce el indicador que augura el colapso de las bolsas en septiembre?, de S. McCoy en El Confidencial

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Que en el mundo financiero abundan las modas no es ninguna novedad. Determinados conceptos van y vienen de las primeras planas de los periódicos de forma recurrente. Son interesadamente rescatados del olvido cuando conviene para reforzar un determinado mensaje y arrinconados de nuevo una vez se desvanece su utilidad. Es lo que acertadamente ocurrió en el mes de julio con el indicador adelantado ECRI, cuyas lecturas negativas por encima de 10 se asociaron con la segura llegada de una recesión económica en Estados Unidos, afirmación basada en la solidez aportada por sus series estadísticas (hay que reconocer que no ha ido muy desencaminado si nos atenemos a los datos macro que se han ido conociendo). Y es lo que erróneamente ha ocurrido en el mes de agosto con el llamado Hindenburg Omen, señal técnica que auguraría un colapso de los mercados bursátiles en este mes de septiembre que está a punto de comenzar.

Creado por un inversor amateur ciego, Jim Miekka, autor de un boletín de bolsa de apenas 100 suscriptores, el fundamento de su dramatismo se encuentra en la excepcionalidad de su aparición que requiere de la conjunción, el mismo día de negociación, de cinco factores simultáneos: media móvil a 10 días del mercado al alza y indicador McClellan de entrada de flujos al mismo a la baja; que el número de valores en nuevos máximos y mínimos a 52 semanas se sitúen simultáneamente por encima del 2,5% del total; y que los nuevos máximos no dupliquen los mínimos en cuantía. De ser así, interpreta el autor que estaríamos ante una importante señal de divergencia que se resolvería de modo negativo. Aunque su validez es limitada, sólo el 25% de las veces que se ha activado se ha producido un crash (aunque tres de cada cuatro ocasiones ha venido acompañado de una pérdida de, al menos, el 5% en el valor de las acciones), lo cierto es que desde 1987 todos los batacazos del mercado han venido precedidos por la aparición de esta señal. La última vez que vio la luz fue el pasado 12 de agosto, repitiéndose tal fenómeno el viernes 20 y el martes 24.

Pese a que gran parte de los estrategas y analistas en Estados Unidos han rechazado su valor, comenzando por quien pudiera haber actuado como fuente de inspiración para Miekka, Norman Fosback, su notoriedad se ha multiplicado gracias a las continuas alusiones que al mismo se han realizado desde medios presuntamente serios como el Wall Street Journal, que le ha dedicado numerosas piezas a lo largo de los últimos 10 días -la última de ellas el pasado jueves, segunda noticia más leída del día en su edición online-. De hecho su búsqueda en internet se ha multiplicado sustancialmente en fechas recientes alcanzando niveles por encima de, por ejemplo, las vinculadas al vertido de petróleo en el Golfo de México tal y como muestra Google Trends (interesante este post sobre el particular). Y su fama crece en la medida en que las continuas pérdidas de las bolsas norteamericanas retroalimentan su predicción de una caída del 20% en las mismas para finales de septiembre (sus vaticinios se concretarían en el bíblico periodo de 40 días). El 3,2% de minusvalías acumulado en apenas 15 días darían carta de validez preliminar a su pronóstico.

Personalmente estoy de acuerdo con gran parte de los comentarios vertidos por los autores de los artículos citados: es la ausencia de referencias económicas, por una parte, y la incertidumbre que, sobre la asignación de activos a adoptar la misma provoca, por otra, la que propicia que sean muchos los agentes del mercado que se agarran a un clavo ardiendo para tratar de determinar la dirección futura de las bolsas y, por ende, sus decisiones de inversión. Y más ahora que la correlación entre sus miembros está en máximos históricos, lo que obliga a apostar por índices y no valores concretos. Es precisamente este hecho el que puede provocar que esta profecía se cumpla si la sensación de miedo se extiende como la hidra. Pero de ahí a concluir que el Hindenburg Omen, llamado así en honor del dirigible destruido en 1937, tenga valor predictivo media un enorme paso debido, por ir a la base, a las dudas que hay sobre los parámetros que finalmente lo configuran. En cualquier caso, era nuestra obligación presentarles a este curioso compañero de viaje tan de moda al otro lado del Atlántico. Y así lo hemos hecho. Nunca te acostarás…

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Agosto 31st, 2010 at 9:08 am

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España 2010-2011, ahora o nunca, de S. McCoy en El Confidencial

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La vorágine de lo urgente que ha impuesto la mal llamada Sociedad de la Información ha relegado lo importante al trastero del subconsciente colectivo. Prima el hecho sobre la tendencia, el acto sobre la causa. Es tal el bombardeo de noticias que apenas queda tiempo para poder reflexionar sobre ellas, sobre las claves que encierran. Es lo que ocurre con ese problema llamado España. Pocos parecen darse cuenta que el curso 2010-2011 puede ser la última gran oportunidad para enderezar el dudoso rumbo por el que ha decidido transitar nuestro país. Para evitar su italianización en la política y su argentinización en la economía y la sociedad. Aún hay posibilidad de hacerlo, pero el tiempo se agota. Es ahora o… nunca.

Evitar la italianización de la política.

El dramatismo de tal afirmación no es gratuito. Cada vez son más las voces que reniegan de la democracia incluso como el menos malo de los sistemas de gobierno posibles. No era esto, no era esto. La casta política es contemplada con desprecio y su legitimidad para los cargos cuestionada. Si en la empresa privada la falta de confianza en el equipo gestor suele estar en el origen de cambios sustanciales en el esquema organizativo y en la estrategia de la corporación, cuánto más debería ocurrir en es S.A. llamada España. La ruptura de la inercia actual no es fácil pero resulta imprescindible no queremos quebrar definitivamente el débil hilo que aún une a electores y elegidos.

Es precisamente la crisis que abunda en todas las esferas de la Administración la que permite poner negro sobre blanco ese reinado de los mediocres que hemos consentido; mostrar cuántos de nuestros dirigentes se pavoneaban desnudos, con el único ropaje del sesgo ideológico más radical. Llegó la hora de exigir responsabilidades, de ligar acción pública a programas estratégicos y no a arbitrariedad táctica, de identificar la solvencia profesional como criterio de selección, más allá de la fidelidad al partido. Es la hora de hacer valer el voto, sabiendo que es una gota en el océano pero que el océano no sería el mismo sin esa gota.

El proceso de selección del candidato del PSM en Madrid es una extraña bocanada de aire fresco, de normalidad, que se nos presenta como la extravagancia que no debería ser. Curioso. Militantes del mundo, uníos. No es anecdótico que el propio The Economist haya tomado este hecho como signo del cambio necesario que en la configuración del sistema se ha de producir en España, hasta el punto de afirmar que ganará las elecciones del 2012 aquel de los dos principales partidos que antes ponga en la calle a su líder. La alternativa al inmovilismo es el desistimiento social frente al poder, el reconocimiento de la ruptura entre interés de casta y conveniencia popular, el aumento de la posibilidad del nacimiento de para-estados como el que nace de la economía sumergida. Italia en estado puro.

Y la argentinización de la economía.

Cuando se hace un recorrido por aquellas frases célebres que configuran el carácter de gobernantes que han dejado huella se puede observar fácilmente que la mayoría de ellas han sido pronunciadas en estados de dificultad, en momentos donde era necesario que alguien tomara las riendas y tirara del carro. Normalmente iban ligadas a sacrificios que, adecuadamente adoptados, permitirían a las sociedades por ellos dirigidas sentar mejores bases para su futuro. En definitiva se trataba de estrategas imbuidos del sentido histórico del cargo que desempeñaban, sabedores como eran de que trascendía con creces su persona y se incardinaba en el destino de su pueblo. Eran estrategas.

Si tiramos de hemeroteca veremos como tal determinación ha estado desde el comienzo ausente del discurso político en nuestro país. Se ha gestionado la crisis de un modo tacticista, vinculada al posible rédito electoral de las decisiones que en cada momento se adoptaban. Y cuando ha venido el tío FMI-UE con la rebaja se ha seguido actuando al calor de la propia conveniencia y no del interés general, con constantes cambios de criterio que en poco o nada han ayudado a consolidar la imagen de España en el exterior y la seguridad jurídica de las empresas en el interior.

El resultado es que, en lugar de tratar de corregir los excesos del pasado de un modo ordenado tratando de aprovechar el ajuste del cinturón para cambiar el modelo productivo nacional, estamos donde estábamos pero peor. Los excesos, de producción y precios, siempre revierten a la media salvo que se produzca un cambio de paradigma –que sólo puede ser tecnológico-que justifique lo contrario. Aprovechar ese proceso natural para llevar a cabo una reordenación del sistema hubiera sido lo inteligente. Sin embargo se ha tratado de permanecer en la fatua ilusión de riqueza anterior apostando las arcas del estado a este absurdo.

Ahora, a la falta de mejora de los tres indicadores que augurarían el principio del final de la crisis –estabilización del mercado inmobiliario, desapalancamiento y creación de empleo- se une la obligación de hacer deprisa y corriendo lo no ejecutado hasta ahora por la vía presupuestaria. Se trata de reconocer la austeridad como camino, una vía rechazada por el Nobel Krugman que no ha dudado en comparar la evolución del coste de la deuda pública entre naciones que ya la han aplicado, como Irlanda, y España para denostar su validez. Pena que se le olvide que el problema de la isla es que ha aplicado a los créditos dudosos, fundamentalmente inmobiliarios, su verdadero valor, un 60% por debajo de cómo figuran en los balances de la banca. 200.000 millones de pérdidas que quebrarían el sistema bancario español. Pequeño detalle.

El principal riesgo de este proceso es que, por confundir consecuencias con causas, nos encontremos en una dinámica suicida para el futuro de la sociedad. Que, para evitar conflictividad social, primen las medidas populistas –centradas en determinados colectivos- sobre las impopulares, y que se entre en una dinámica impositiva y de recorte de estado del bienestar que termine con la mayor conquista española de la segunda mitad del siglo XX,  una clase media amplia y diversificada.  Naciones como la Argentina han puesto de manifiesto qué ocurre cuando la mayor riqueza de un país, la iniciativa de sus ciudadanos, queda ahogada por la asfixia financiera primero y la cultura del subsidio después. Una dinámica que parte siempre del apego salvaje de sus dirigentes por el poder. ¿Les suena?

La necesidad de unas elecciones anticipadas.

Gran parte de los grandes debates que presiden el mundo económico y financiero actual, como el de naciones desarrolladas contra emergentes o la dicotomía deflación-hiperinflación, quedan muy lejos del interés del ciudadano medio español ante la trascendencia de lo que se está dirimiendo dentro de nuestras fronteras. Nos jugamos demasiado como para continuar mirando hacia otro lado. Es hora de exigir un cambio, primero de políticas y, si éste no se lleva a cabo, de personas. El actual mecanismo de asignación de escaños en España impide el nacimiento de una tercera vía a la británica. Una mayoría suficiente del partido de la oposición, acompañada de la valentía de asumir el mensaje que acompaña tal voluntad de renovación, mandato ignorado por Aznar en su segunda legislatura, podría ser la última esperanza. El momento es crítico. Mucho más que, de lo inmediato, pudiera parecer. Hora de actuar.

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Agosto 30th, 2010 at 9:08 am

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Carta abierta de McCoy a sus lectores (v. 2010), de S. McCoy en El Confidencial

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Queridos lectores,

El de hoy será el último post de Valor Añadido en este curso escolar 2009-2010 que ahora concluye. Si Dios quiere, a partir del sábado uno de agosto le esperan a McCoy 22 días de desconexión, al menos parcial, en la playa de Zahara de los Atunes en compañía de señora y cinco hijos. No será difícil identificarle, se lo aseguro, entre su precoz pelo blanco y la abundante progenie. Queda, en cualquier caso, a su disposición en Atlanterra para lo que manden.

Serán, como cada año, tres semanas de descanso continuado. Un privilegio en las actuales circunstancias económicas de España que me tomo como tal, no les quepa la menor duda. Siempre he pensado que el camino de la felicidad no pasa tanto por el desprendimiento, que también, sino fundamentalmente, como enseña mi amigo Santiago Martín, por la práctica constante del agradecimiento. Saber reconocer que cada día que pasa es un regalo y que su disfrute depende no de las circunstancias que nos rodean sino del modo en que cada uno las afronta. Cómo no dar gracias cuando lo que asoma a la vuelta de la esquina es poder disfrutar de las tan deseadas vacaciones.

Al hilo de lo anterior quería agradecer su fiel compañía a lo largo de estos once meses en los que hemos vivido tantos y tan intensos acontecimientos, eventos que, sin duda, cambiarán el curso de la Historia. Ustedes son Valor Añadido, una columna que supera con creces a su autor y que ha pasado a convertirse en una comunidad entendida como ese conjunto de personas vinculadas por una serie de intereses comunes. Su mayor o menor éxito es también obra suya, consecuencia de su participación en el foro, de la difusión que hacen de los artículos y de tantas y tantas pistas de buenos temas que me hacen llegar tanto a través del correo electrónico como de mis cuentas en Facebook y Twitter. De verdad, millones de gracias a todos.

Siento de veras si alguno de ustedes se ha podido quedar frustrado por mi falta de contestación a sus mails o por mi respuesta excesivamente tardía en algunas ocasiones. La gestión de la información es quizá la asignatura pendiente de nuestro tiempo y, como el año pasado, servidor aún no la ha aprobado. Me sigo dejando por tanto una para septiembre, qué se le va a hacer. Lamento igualmente si, como consecuencia de las recomendaciones incluidas en las distintas piezas, se ha derivado para algún lector un quebranto económico. Mis comentarios pretenden ser una opinión más. Traspasar esa barrera y tomar la etiqueta de gurú sería no sólo un suicidio profesional sino, con casi toda seguridad, también personal. No consientan que lo haga. Por último soy consciente de que, en ocasiones, peco de demasiada farragosidad sintáctica. Está en mi mano corregirlo y prometo intentar hacerlo aunque cada uno tiene su estilo.

Hoy es día igualmente día de hacer mención a esa maravillosa familia que es El Confidencial-Cotizalia-Vanitatis que con tanto calor y cariño me acogió hace ya tres años cuando aterricé desde la banca con la honoraria tarjeta de Director General bajo el brazo. Me he sentido enseguida como en casa, hasta el punto de que soy igualmente el responsable de pagar las facturas. En serio: mil gracias chicas y chicos. Es una gozada trabajar con vosotros, de verdad. Hay mucho, demasiado, talento en esta casa y unas ganas enormes de responder al reto que ustedes nos plantean cada día: ser los adalides de la imprescindible regeneración política, económica y social que España necesita. Sean exigentes con nosotros y no permitan que nos durmamos en los laureles. Contamos con su ayuda.

Espero volver a disfrutar de su fidelidad a partir del 30 de agosto, momento en que, salvo error u omisión, Valor Añadido volverá a ese escaparate diario que es la portada de El Confidencial/Cotizalia. Seguirá siendo para McCoy el divertimento que iniciara de tapadillo hace ahora más de cuatro años y que le permite hablar de lo humano pero también de lo divino cuando la ocasión así lo aconseja. Deseo firmemente que esta columna siga siendo su casa, un lugar donde encontrar sentido común, análisis independiente, referencias interesantes y, sobre todo, sobre todo, debate intelectual.

Mientras tanto, permanezcan conectados: la bolsa no cierra en agosto y nuestros medios tampoco. No me resisto a compartir con ustedes, para concluir esta versión 2010 de la carta del año pasado, el mejor regalo que me ha hecho mi mujer, Sonia en este año. Un texto extraído del maravilloso libro de Jacques Philippe, La Libertad Interior, que me ayudado a poner las cosas en su sitio cada vez que el ego o el abatimiento hacían presencia en mi ánimo, a relativizar los halagos y aprender de las críticas. Versión espiritual que es del Hoy puede ser un gran día de Serrat. Perdónenme el atrevimiento. Uno no puede negar aquello que le constituye.

“Una de las condiciones indispensables para conquista la libertad interior es la capacidad de vivir el instante presente. Mi pasado está en manos de la Misericordia divina, que puede sacar provecho de todo, tanto de lo bueno como de lo malo, y mi porvenir en manos de Su Providencia, que no se olvidará de mí. Esta actitud de fe es sumamente valiosa, pues evita que vivamos como tantas personas que sufren una permanente insatisfacción, sintiéndose “ahogados” entre un pasado que les pesa y un futuro que les inquieta. Por el contrario, vivir el instante presente ensancha el corazón. La escalera hacia la perfección se basa en el hoy: hoy me decido a creer, hoy me decido a poner toda la confianza en Dios, hoy elijo amar a Dios y  al prójimo. E independientemente del resultado de mis buenos propósitos, sean un éxito o un fracaso, al día siguiente –que es un nuevo hoy que me regala la paciencia divina- vuelvo a empezar. Y así incansablemente, sin intentar medir mis progresos y sin querer saber dónde me encuentro. Sin desanimarme por los reveses ni vanagloriarme de mis logros; sin contar únicamente con mis propias fuerzas, sino sólo con la fidelidad del Señor”.

Felices vacaciones a todos que el otoño viene duro. O, al menos, eso parece.

Suyo afectísimo,

Sherman McCoy

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Julio 30th, 2010 at 9:08 am

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Dos cambios imprescindibles en el mercado hipotecario… o no,de S. McCoy en El Confidencial

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A la luz de ocurrido con la burbuja inmobiliaria se han escrito cientos de páginas sobre las causas de su origen y las consecuencias de su estallido. Sin embargo se echa de menos una exposición sistemática de las medidas a adoptar para solucionar el problema en su globalidad. Uno habla de la liberalización del suelo, el otro de la moderación del mercado a través de instrumentos fiscales, un tercero de limitar la financiación como porcentaje del valor de la garantía y así sucesivamente. Pocos llegan a la conclusión global de que la irracionalidad del mercado inmobiliario encuentra en gran medida su origen en la ineficacia del mercado hipotecario, incapaz de actuar como árbitro compensador de flujos, contrapeso a la voracidad humana.

Quizá por ello, y aprovechando el cierre del curso, sea buen momento para poner negro sobre blanco un par de ideas sobre las hipotecas que he recibido en los últimos meses en mi correo electrónico y que someto ipso facto a su debate ilustrado. Una hace referencia al tipo de aplicación y la otra a la figura de ese asegurador que ha permitido evitar situaciones como la española en Canadá, por poner sólo un ejemplo.

Vamos con la primera. Resulta completamente absurdo que la referencia hipotecaria en España sea el tipo al que se financian las entidades en el interbancario a corto plazo más un diferencial que, en los momentos más dulces del boom, llegó a situarse por debajo de los 20 puntos básicos. En definitiva de lo que estamos hablando es de financiar un proyecto de inversión de alguien que genera, teóricamente, el cash flow suficiente como para pagar en el periodo considerado principal e intereses. Especialmente cuando se trata de primera vivienda. Siendo así,

1.     la lógica aconseja acomodar coste (libre de riesgo más diferencial)  a plazo porque, de lo contrario, ocurre lo que ha sucedido: que muchos hemos convertido nuestra casa en un gigantesco hedge fund aprovechando la laxitud financiera y la creencia de que otro vendrá que bueno te hará. Sorprende en España el ridículo porcentaje de hipotecas a tipo fijo en vigor, modalidad que sí que toma en cuenta el riesgo correspondiente al vencimiento del pago de lo debido.

2.     utilizar como libre de riesgo el coste de la deuda pública toda vez que es la que permite desligar la política monetaria del BCE de la realidad económica de un determinado país. Es verdad que los márgenes financieros de la banca, ceteris paribus, se dispararían. Ya saben, el negocio de la banca es financiarse a corto y financiar a largo. Un pero que se solucionaría fijando una remuneración suelo a los fondos de clientes que son, junto con los accionistas, los principales proveedores de dinero a largo plazo de la banca. Se frenaría la demanda de créditos de forma paralela a un aumento de la rentabilidad del activo de los clientes.

Es verdad que alguno podrá aludir a que un modelo similar no ha evitado un problema parecido al español en, por ejemplo, Estados Unidos. Cierto, pero ahí había un problema de clientela, el famoso subprime, y también de modalidades contractuales absurdas, centradas en carencias permanentes vía renovaciones, por poner sólo un ejemplo. Otros podrán decir que el plazo largo de la curva tarda más en reaccionar ante cambios en la coyuntura económica. Sin embargo, si tenemos en cuenta que casi todas las revisiones de tipos en España son anuales, ocurre prácticamente lo mismo con las referencias basadas en el Euribor. Acortar los plazos de las mismas, con los sistemas telemáticos actualmente existentes, debería ser contemplado como una posibilidad.

La segunda propuesta hace referencia al llamado mortgage insurance que permite a la banca cubrir la pérdida inesperada de una cartera crediticia. Se trata de un mecanismo por mor del cual una compañía se compromete a asegurar el riesgo de impago de un conjunto de hipotecas que han de reunir unos determinados requisitos. Una suerte de rating moderno que no se limita a un juicio ex post sino que nace  de la elaboración preliminar de un due diligence del colectivo y de un proceso de auditoría y seguimiento constante, siendo por tanto un criterio variable. Prueba del compromiso del garantizador es que parte del pago de su prima se produce a través de la entrada en el capital de la emisión, factor de asunción de riesgo que les diferencia, por ejemplo, de los famosos aseguradores de ratings o monoliners.

Hay naciones, como Canadá, en las que se trata de una figura consolidada que, como reconoce su Banco Central (ver página 4 del siguiente documento), fija los estándares crediticios de la industria. No sólo eso, su existencia es obligatoria para cualquier hipoteca con un loan to value superior al 80% lo que supone un estándar adicional de calidad, siendo una de las causas por las que los quebrantos en el mercado local hayan sido menores que su vecino Estados Unidos (página 23 de este informe). Su presencia está tan generalizada que es habitual que el propio estado actúe como garantía adicional a cambio de una compensación por parte de la firma de mortgage insurance. De este modo, genera liquidez (800 millones sólo en 2009 para las arcas públicas) y se retira de la primera línea de pérdida para el caso de que ocurra un evento inesperado con tales productos. En otras naciones como Australia, la presencia del garantizador permite que el consumo de capital de las hipotecas involucradas sea menor.

Dos propuestas de cierre de curso que someto a su discusión. La primera, más intelectual y de más difícil aplicación dado el ingente volumen de deuda hipotecaria ya emitida, pretende suscitar un debate más teórico que real. La segunda, por el contrario, parece una idea adecuada para una nación como la nuestra en la que la falta de una figura de este porte se encuentra detrás de muchos de los excesos pasados cometidos. Penúltimo post de la temporada.

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Julio 29th, 2010 at 8:10 am

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La chinita extranjera en el zapato de Miguel Sebastián, de S. McCoy en El Confidencial

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Se ha escrito hasta la saciedad en fechas recientes sobre la futura regulación de las energías renovables en España. Un debate esencialmente tarifario que ha derivado hacia la retroactividad o no de las primas a la producción fotovoltaica, toda vez que termosolares y eólicas pactaron ya sus remuneraciones. Servidor manifestó su opinión en una columna fechada el pasado 22 de abril en la que insistía, más que sobre el argumento financiero-bancario, que también importa, en la inseguridad jurídica que una decisión de ese tipo plantea y en la posibilidad de arbitrar mil y una soluciones alternativas que permitan abordar el problema. “Sólo hay que echarle un pelín de imaginación y hasta ganas de trabajar”, concluía entonces. Tampoco es que sea demasiado pedir.

Aunque el discurso oficial del Ministerio de Industria ha ido paulatinamente derivando hacia la ruptura del statu quo actual, con implicaciones sobre todas las instalaciones actualmente en funcionamiento, lo cierto es que cada día son más los obstáculos jurídicos a los que una decisión de este tipo se enfrenta, lo que trae de cabeza a los abogados del estado asignados a tal negociado. Y es que, junto a la amenaza genérica de una ola de reclamaciones de particulares afectados por los menores rendimientos frente a la inicial garantía estatal, convive una más específica que tiene todas las papeletas para salir airosa en caso que se haya de dirimir finalmente en Tribunales Ordinarios o de Arbitraje. La de los inversores extranjeros.

Las numerosas firmas que han buscado en España el sol que más calienta, financieramente hablando, se guardan varios ases en la manga en caso de que la Administración decida pasar por encima del marco actualmente establecido y vulnerar el escenario que justificó su aterrizaje en nuestro país. De menos a más, son esencialmente las siguientes:

  1. Reciprocidad. Presión sobre su propio gobierno para que minore o elimine las subvenciones concedidas a las empresas españolas que operan en el sector en sus naciones de origen, perjudicando así la expansión internacional  y el desarrollo exterior de nuestras sociedades. Un argumento débil ya que supone importar, de la mano de lo ocurrido en España, la inseguridad jurídica a su propio territorio. Aunque no es descartable.
  2. Confiscación. El hecho de que la modificación normativa se produzca en un plazo inferior a 5 años desde la aprobación del esquema tarifario actual podría provocar que las firmas afectadas aludieran a un ánimo confiscatorio subyacente a la primigenia regulación. Oiga, usted ha establecido unas reglas del juego suficientemente atractivas como para que yo considere su país como destino idóneo de mis inversiones. Una vez que yo he picado el anzuelo, y sin que medie tiempo suficiente de maduración de las mismas, usted me expropia indirectamente mis fondos al minorar mi rentabilidad y/o aumentar mi riesgo. Una razón más consistente que tendría visos de prosperar en un entorno judicial neutral.
  3. Arbitraje Internacional. Entre los abogados expertos en la cuestión cada día se oye más el término CIADI, acrónimo que responde a Centro Internacional de Arreglo de las Diferencias relativas a Inversiones, institución perteneciente al Banco Mundial. Aunque normalmente ha sido utilizado para dirimir las disputas derivadas de los llamados APPRIs (Acuerdos de Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones) entre estados pertenecientes a la OCDE y aquellos que no lo son, cada vez son más los conflictos que se someten a su decisión arbitral. De la propia definición de estos Convenios por parte del Ministerio se desprende la viabilidad de su aplicación para el caso que nos ocupa al existir nacionalidad extranjera del inversor y controversia jurídica que surge directamente de la inversión y que afecta a la propiedad, condiciones que determinan el derecho a solicitar indemnización. Ante el riesgo que supone para la reputación de un gobierno una resolución desfavorable, normalmente rectifica el rumbo antes de prestar el tercer requisito necesario, irrevocable consentimiento para someterse. Ese es el argumento de fuerza que manejan los interesados.

Sigue, por tanto, uno de los culebrones de la primavera-verano de 2010. Un conflicto de difícil resolución que, como comentábamos hace ahora tres meses, parte de la irresponsabilidad legislativa y ejecutiva de una Administración que, cegada por el oropel de lo sostenible, renunció a sus propios límites temporales y/o de producción a la hora de impulsar la fotovoltaica. Ni siquiera se ha producido la primera batalla y ya amenaza la guerra con ser muy pero que muy larga con consecuencias jurídicas impredecibles. Aunque dice el dicho que bien está lo que bien acaba, pocos visos hay de un final feliz para todos en esta historia. Qué se le va a hacer. Es lo que hay.

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Julio 28th, 2010 at 8:07 am

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Todo lo que quiso saber sobre las bolsas y nunca se atrevió a preguntar, de S. McCoy en El Confidencial

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Un año más, el final de temporada de McCoy viene acompañado de un notable déficit de días disponibles para poner en común con ustedes buena parte de aquellos documentos acumulados a lo largo del curso que creo pueden resultar de su interés. Un cuello de botella que trataré de solventar de aquí al viernes, día en el que, si el tiempo y la autoridad lo permiten, un servidor tomará las de Villa Zahara de los Atunes para disfrutar de unas, no sé si merecidas, pero sí imprescindibles vacaciones. No doy más de mí.

Hoy les traigo de la mano dos informes, a mi juicio, muy interesantes. Mezcla de teoría y práctica a partes iguales, consejos vendo que para mí no tengo.

El primero es un compendio de 42 páginas, elaborado por un equipo multidisciplinar de Credit Suisse, que pretende dar, a los poco duchos en la dinámica de funcionamiento de las bolsas, claves para entender el mercado de acciones. Resumen para iniciados que los autores creen de particular utilidad para aquellos profesionales especializados en otras ramas del sector financiero. No es tanto para leer del tirón sino para utilizar como manual de consulta. Personalmente me ha gustado.

Se articula en torno a seis capítulos que van desde los conceptos más básicos, recopilados por el primero, pasando por el análisis fundamental (explicado de acuerdo con su herramienta propia denominada HOLT, EVA avanzado que pone en consonancia balance y cuenta de resultados, rentabilidad con coste), las opciones, instrumentos híbridos como las obligaciones convertibles, los sustitutos como los ETFs, SWAPs y Futuros y, por último, el llamado algo trading tan en boga hoy en día. Simple pero no sencillo.

El segundo es más un chart que un estudio, desarrollo de un análisis publicado por la consultora McKinsey el pasado mes de abril. Pone de manifiesto el sesgo alcista que caracteriza la actividad de los especialistas bursátiles al calor de una recopilación de sus estimaciones de resultados empresariales del último cuarto de siglo. En ese lapso temporal sólo han equivocado de media sus predicciones un… 100%. El crecimiento de beneficios en el periodo ha sido del 6% frente al 12% pronosticado. Sin comentarios.

Se trata de un gráfico extraordinariamente revelador ya que evidencia qué poco importan al sell side los ciclos económicos, especialmente en su parte recesiva. Sorprende, o no, la resistencia a la baja de sus cifras en momentos de crisis y la propensión al alza de las mismas cuando las circunstancias son favorables. De hecho sólo en épocas de subidas continuadas –de 1994 a 1997 o de 2003 a 2006- la ficción del mundo feliz de banqueros e independientes coincide esporádicamente con la realidad. Para qué mirar el suelo con lo bonito que está el cielo, ¿no creen? Cosa de bonus y relaciones.

2005 y 2006 fueron los únicos ejercicios en los que los analistas corrigieron al alza sus proyecciones para el ejercicio económico en cuestión. Sólo para recortarlos drásticamente en 2007 y 2008. No es de extrañar que el PER real cotizado, frente al implícito en las valoraciones, fuera un 25% inferior en esas dos décadas y media. Un hecho que pone en tela de juicio el papel de estos agentes de mercado y cuestiona sus múltiples llamadas a acudir a la bolsa atendiendo a situaciones históricas de infravaloración.

Dos piezas, por tanto, que someto hoy a su consideración. La una, doctrinal, admite poco juicio sobre su contenido. La segunda, puro empirismo, abre el debate sobre el papel jugado por los brokers durante la crisis. Es en él donde espero su opinión como milagrosa agua de caluroso julio que a ver si pasa.

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Julio 27th, 2010 at 9:09 am

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Jarro de agua fría: los “olvidos” de los stress tests cuestionan su validez, de S. McCoy en El Confidencial

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A los que le han querido escuchar en las últimas semanas, McCoy les ha endosado un triple mensaje, rebosante de un optimismo probablemente más voluntarioso que real. Creo que es lo que toca toda vez que se ha producido, ¡por fin!, el reconocimiento colectivo de la coyuntura en la que estamos y las dificultades a las que nos enfrentamos para salir de ella. Hora de huir de los conversos fanáticos del apocalipsis nacional. Uno, España no va a salir del euro ni sus sufridos impositores van a vivir un corralito a la argentina. De hecho, sólo la pertenencia a la moneda única, y la disciplina que la misma lleva aparejada, pueden ayudar a nuestro país a corregir parte de los desequilibrios estructurales que ha acumulado a lo largo de las dos últimas décadas. Dos, el sistema financiero español está más saneado de lo que parece, gracias fundamentalmente a los dos grandes bancos y a algunas de las principales cajas regionales. Cuanto antes se reconozca el nivel de cochambre que mancha a los demás, mejor. Transparencia y realismo. Tres, como nuestros políticos no han hecho nada racional hasta ahora para que salgamos de la crisis, el margen de mejora por ese lado es infinito, aunque sean desconsoladoras algunas de las primeras decisiones, forzadas por el entorno, como la de la Reforma Laboral, quiero y no puedo que pretende contentar a todos.

De acuerdo con el segundo de los elementos antes citados, la idea de fijar una serie de escenarios extremos que permitieran identificar la resistencia teórica de las entidades financieras ante momentos de dificultad no podía ser más idónea y oportuna. Sólo había una condición para que, del fruto de tal análisis, se extrajeran conclusiones capaces de alejar la desconfianza de una vez por todas y recuperar la credibilidad sobre la verdadera situación del sector: que las hipótesis de partida y los baremos de calibración fueran los adecuados. Pues bien, no se da el primer requisito -aunque pudiera parecerlo en el caso español, especialmente castigado en su vertiente inmobiliaria- al haberse limitado el potencial quebranto por bolsa, deuda soberana y titulizaciones a las carteras de trading de la banca y no a los llamados “valores destinados a ser conservados hasta su vencimiento”, como indican los puntos 33-41-46 y 52 a 59 de la resolución final, que son la parte del león de las posiciones en balance. De ahí que su impacto sea residual (punto 68). Pero es que el criterio usado para calificar el aprobado o suspenso tampoco vale… al estar en vías de extinción. De este modo gran parte de la alharaca que ha acompañado la publicación el viernes de los resultados de los stress test amenace con convertirse en flor de un día que ni mucho menos va a reactivar la actividad crediticia. Pueden volver a poner el champán a enfriar. Ya lo siento.

Y es que todo el mundo parece olvidar que en la última reunión del G-20 de principios de junio se habló de Basilea III y se instó en la declaración final a que su Comité Bancario presentara, en la reunión prevista para noviembre en Seúl, una directrices que permitieran mejorar la cuantía y la calidad del capital de los bancos y desincentivar el exceso de apalancamiento y la asunción de riesgos. Una propuesta que, en función de la evolución de la situación económica, debería quedar finalmente diseñada para mediados de 2011 e implantada para finales de 2012 a nivel global. Hasta ahora, lo más parecido publicado por el BIS es un documento de finales de 2009 llamado “Strengthening the resilience of the banking sector” que recoge las líneas generales de por dónde tienen que ir los tiros. Y que convierte ese TIER 1 del 6% que se ha utilizado como referencia en Europa en un nivel ridículo para lo que se avecina en el futuro inmediato. Vaya un desliz tonto por incómodo, pero consciente, como prueba el punto 27 de la publicación oficial de resultados antes citada. No en vano el BIS lo primero que hace al empezar la Sección II es, precisamente, desmontar la validez del TIER1 en su formulación actual como referencia en casos de stress por su falta de homogeneidad. ¿Cómo lo ven? Una buena muestra de que lo que interesaba era un mensaje político de tranquilidad y que se ha perdido una muy buena oportunidad para hacer las cosas bien de una vez y para siempre. ¿No hubiera sido mejor tomar una referencia cercana a lo que va a ser para estimar la verdadera situación de la industria? No interesaba.

Aunque es verdad que este documento no hace una declaración explícita del nivel de recursos propios que, como porcentaje de los activos totales en riesgo de las instituciones financieras, debe mantenerse, sí que recuerda que los mismos habrán de estar fundamentalmente compuestos de capital y reservas -que son los que verdaderamente absorben pérdidas- lo que restringe sustancialmente las formas de financiación. No sólo eso, anuncia múltiplos en relación con el cómputo de equity para determinados activos que quintuplica en algunos casos los que se venían empleando hasta ahora lo que previsiblemente hará que se reduzca ese negocio o exista una nueva presión sobre el capital. Más aún, establece ratios mínimos de liquidez -no analizados por el Comité Europeo de Supervisión Bancaria-, restringe el reparto de dividendo en determinadas circunstancias y, ojo, establece la obligación de un provisionamiento anticíclico –idea desarrollada por el propio BIS en este mes de julio- cuando la deuda privada en términos de PIB se sitúe sustancialmente por encima de la media histórica. Un hecho que puede limitar aún más la consolidación de beneficios en las cuentas anuales y que afecta especialmente a naciones como España. ¿Otro olvido intencionado con la sugerencia aún fresca encima de la mesa? Juzguen ustedes mismos. Buena semana a todos.

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Julio 26th, 2010 at 8:10 am

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Pepiño Pinocho o la perra realidad actual de los controladores, de S. McCoy en El Confidencial

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(Hoy someto a su consideración la carta que me remite un controlador aéreo al que conozco desde hace años. Es precisamente ese hecho el que hace que sus opiniones merezcan para mi toda consideración. Se ha usado este colectivo como cabeza de turco con el fin de distraer la atención de lo verdaderamente importante: la gestión ruinosa del Ministerio de Fomento, puesta de manifiesto en el agujero negro de AENA. Esa va a ser la dinámica a partir de ahora de estos indigentes intelectuales que campan por el gobierno. Compensar las necesarias medidas de recorte y ajuste con dardos demagógicos que contenten al pueblo llano. Ya lo han advertido: prepárense los ricos. Algunos empiezan a cansarse de poner la otra mejilla…)

Buenos días a todos,

Gracias a los que os habéis interesado por mi situación, ahora que estamos de nuevo en las noticias de cada día.

El viernes pasado tenía un correo preparado para recabar vuestra opinión sobre mi horario de trabajo. No lo mandé por no buscar todas las direcciones, y ahí se quedó el borrador. Con las últimas noticias, voy a mandar un mail más largo.

Yo he trabajado todos esos días, estoy sano y no de baja. Por mucho que digan que hay tantas bajas, en realidad muchas de ellas son comisiones de servicio (personas desplazadas a trabajar en otras torres de manera forzada o voluntaria), bajas largas (embarazos), reducciones de jornada… Las famosas bajas de Alicante llevan meses, no son nuevas. Aquí cada día entramos mucha gente a trabajar. No digo que no haya bajas, no tengo las cifras exactas, pero realmente no se notan tanto. Por otra parte, nunca vi un solo verano sin retrasos, pero este año toda la culpa es nuestra. Sinceramente, creo que de las personas que conozco yo soy de los que más aviones he cogido y es raro es el que sale puntual las tardes de los viernes o domingos y en verano. Los retrasos se producen por mil razones: por ejemplo, un pasajero llega al avión 20 minutos tarde en Amsterdam tras facturar maleta y ese Iberia ya va con desfase todo el día. De todos modos, siento los retrasos como cualquiera de vosotros.

Ahora, imaginaos que en vuestro trabajo, de un día para otro ocurre lo siguiente: estás todos los días en los medios, la gente os odia e insulta sin saber ni qué hacéis, el presidente de vuestra empresa y su principal “accionista” os ponen a caldo, os obligan a trabajar más por el 30-40% de lo que ganabais antes, no tenéis un solo día libre, el 21 de julio os quitan las vacaciones de agosto, si conseguís un día libre puede que os hagan venir a trabajar, os amenazan con que en vuestro puesto de trabajo van a meter militares o gente de otros países, tenéis la vida hecha en una ciudad y os comunican que os van a a enviar donde les plazca. ¿Qué os parece? Luego profundizaré sobre todo esto.

Sigo. Dormís poco por los turnos y por el estrés que os produce lo anterior (si tienes hijos pequeños, duermes aún menos, pero bueno, eso es ajeno al trabajo). Encima, vais al trabajo y más estrés: hay un montón de aviones a vuestro cargo que se mueven muy rápido. Además, una Ley dice que si no te encuentras bien y controlas, cualquier cosa que ocurra es tu responsabilidad. ¿A que no lo sabíais? Todo en medio de un mal rollo generalizado ¿Os imagináis trabajar así? No, ¿verdad? Acabaríais de los nervios, como nos pasa a nosotros. Y entonces vas al médico y pides la baja, eso sí, con la Inspección de Trabajo en el cogote. Y sabiendo que, en cuanto puedan, te dan el alta. Contra la regla general, ¿sabéis qué?, los controladores tienen que presentar un parte de baja aunque falten un solo día. ¿Qué os parece?

¿Que estoy exagerando? En el último mes he trabajado todos los días. 10 en turno de mañana,  10 en el de tarde, 5 por la noche. Mis teóricos cinco días libres son los que salgo de mañana, esto es: estoy libre a partir de las 7:30. Libre pero baldado. He llegado a encadenar dos noches consecutivas por razones de programación. En cuatro ocasiones me ha tocado ir a currir estando de guardia o imaginaria, situación en la que has de estar disponible por si te requieren por lo que se disfrutan poco. Libre pero atado. En la práctica, a día de hoy se trabajan todas ellas. Ya tenemos asumido que es como un día normal. Me he podido coger cinco días de vacaciones antes y ya no disfrutaré de más hasta mediados de septiembre. 45 días a ese ritmo es un machaque. Y la responsabilidad de nuestra actividad se mantiene. Miento, en agosto tengo 3 días libres de verdad, sin noche el día anterior. Espero que no me llamen para un servicio exprés, que luego explicaré. Este régimen de turnos es obligatorio. Olvidaos de horas extras voluntarias y similares, eso ya no existe.

Ahora, abundaré un poco en lo anteriormente comentado.

Poneos en vuestro trabajo. Imaginad que:

  1. Nunca descansáis, esto es, no tenéis ningún día libre completo (olvidaos de fines de semana).
  2. Os bajan el sueldo hasta un 70% en dos meses (para los que conocéis mi trayectoria profesional sabéis que en mi último destino ganaba, en neto, exactamente lo mismo que fuera de AENA hace ahora… ¡casi una década!).
  3. Tenías un proyecto vital contando con la seguridad de una plaza fija en empresa pública que te daba tiempo libre y pasta. Para conseguirlo, apruebas una oposición (como el 3% de los que se presentan), dejas tu trabajo, haces un curso de 2 años por 90,15€ al mes y, luego, a dar vueltas por España hasta que llegues a tu querido lugar de nacimiento, si es eso lo que buscas.
  4. Con tu bajada de sueldo, tienes o que vender tu casa, o que sacar a los hijos del cole, o todo a la vez. No duermes.
  5. Con tu pérdida de tiempo libre, si eres de los que tiene la familia en un sitio y vive en otro, todo tu planteamiento cambia. No duermes.
  6. Como trabajas todos los días, mezclando mañana, tarde y noche, no duermes ya que el trabajo te impide descansar.

Además, la Ley 9/2010, de mucha exposición de motivos y pocos artículos, permite que:

  1. Si te haces un cambio con un compañero y te queda un día libre entero, te pueden meter un servicio exprés (te llaman o te pillan en el trabajo y a trabajar ese día libre). Cuidado si estás de viaje, si no vienes es tu responsabilidad.
  2. Te quitan las vacaciones. Si tienes todo pagado y tu mujer ha cogido vacaciones, es tu problema.
  3. Cada mes cambia el orden de tus turnos, pero sólo sabes cómo vas a trabajar el mes siguiente con 10 días de antelación. Por ejemplo: acaba de salir el turno de agosto y a casi todo el mundo le han quitado 5 días de vacaciones (venga, ¡a ver cómo lo resuelves!). Antes sabías tus turnos con 3 meses y te podías organizar.
  4. Te pueden cambiar de destino como quieran. Te avisan con una semana de antelación y fuera. La incertidumbre es brutal y afecta a la estabilidad emocional.
  5. Si estás en una torre pequeña por proximidad, te has comprado casa, tienes allí la familia, el trabajo de tu mujer y el colegio de tus hijos, cada día recibes noticias diciendo que te van a sustituir y mandarte donde quieran porque tu trabajo es prescindible o reemplazable.
  6. Cualquier gestión por asuntos propios que lleve aparejada una libranza lleva aparejado un sistemático “no” lo que provoca que tengas que realizar los mil y un cambalaches para buscarte la vida.

Añadid a todo eso la presión mediática contra nosotros. Parece que somos ricos y unos cabrones. Lees las editoriales de los periódicos y flipas. Yo nunca he ganado 300.000 eurazos y lo único que hago es ir a trabajar cada día. ¿Ahora me van reemplazar por militares y controladores del Este? Pues vaya. El ensañamiento de los medios y de Blanco son un poco extraños. Las editoriales son hilarantes. He leído dos y los que escribían estaban totalmente ajenos a la realidad. La última vez que hubo tal animadversión, acabó en decretazo. A ver qué pasa esta vez.

El gran apoyo de los sindicatos mayoritarios es perseguir que no le hagan a los demás lo que nos hacen a nosotros. Una vergüenza. Somos, para todos, una herramienta útil de distracción de sus propias vergÜenzas e irresponsabilidades.

Estoy a vuestra disposición para cualquier duda o aclaración que tengáis y espero que me contestéis a las preguntas de si mi horario os parece legal y qué haríais para cambiar la situación.

Os agradezco que hayáis leído este mail tan largo. Sentíos libres para reenviarlo a quien consideréis pertinente.

Un controlador.

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Julio 23rd, 2010 at 8:08 am

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Un ejemplo práctico de lo que supone el cáncer autonómico para España, de S. McCoy en El Confidencial

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Llega a mis manos un documento extraordinariamente interesante firmado por los profesores del Instituto de Empresa Francisco Marcos y Juan Santaló. Se trata de un estudio pionero en España que relaciona intensidad normativa con productividad e innovación a nivel autonómico entre 1988 y 2006, periodo coincidente con buena parte de la descentralización competencial a favor de las distintas regiones tras el impulso inicial de principios de los 80. Aunque es fácil intuir la correlación inversa entre ambos factores, los autores llevan a cabo una demostración empírica de la misma. A mayor regulación, menos iniciativa privada y competitividad. Es ésta una de las consecuencias del absurdo modelo de estado español, en el que la ambición regional por acaparar competencias se ha convertido en un obstáculo para la unidad de mercado y la diferenciación económica como nación, hándicap que ya se puso de manifiesto con la trasposición de la Directiva de Servicios de la UE. Un proceso de difícil vuelta atrás que condena a nuestro país a un tiempo de dificultades más extenso que la de otros estados de nuestro entorno, salvo reversión improbable, claro está. En fin, es lo que hay.

Como soporte del análisis, el número de normas publicadas y su extensión durante el intervalo temporal contemplado, con base en las compilaciones legislativas realizadas por Aranzadi, criterio que escaparía de cualquier connotación subjetiva. Con objeto de adecuar los datos con el distinto grado de autonomía de las comunidades, se ponen en relación con el número de competencias anualmente transferidas a las mismas a través de las correspondientes formulaciones estadísticas. El informe, desde ese punto de vista, es un tanto farragoso en su lectura corrida por lo que merece la pena aterrizar directamente en la conclusión. Y ésta no puede ser más evidente: por cada 100% que crecen las disposiciones locales, caen un 80% las solicitudes de patentes en la región y un 3,5% la productividad total. No está mal cuando, como se encargan de recordarnos Marcos y Santaló, la pérdida agregada del periodo para el conjunto de la economía española ha sido del 0,15%. Estas son las cifras con las que hay que quedarse.

Obviamente la vorágine dispositiva no es el único elemento que justifica la merma acumulada de competitividad en España a lo largo de las dos últimas décadas. Hay factores mucho más relevantes cuantitativamente, como la enorme generación de empleo en industrias de poco valor añadido al calor de un aumento sustancial de la demanda de sus productos, caso de un inmobiliario o una hostelería que atrajeron una importante bolsa de mano de obra extranjera. Sin embargo, y aunque suene duro decirlo, mientras que éste es un fenómeno reversible, eso sí a un elevado coste social, no ocurre lo mismo con el carajal autonómico que entre todos hemos consentido y cuya importancia cualitativa es sustancial, precisamente, por su difícil corrección sin pisar callos acostumbrados, en muchas ocasiones, a hacer del victimismo su mensaje y la reivindicación sin término su bandera. Poco importa el efecto que tales majaderías tengan sobre un colectivo nacional que sólo sienten como suyo cuando juega la selección.

¿Se conseguirá hacer de la necesidad virtud y corregir esta incierta deriva aprovechando la crisis? Sería lo idóneo. No en vano, una de las reformas estructurales imprescindibles, como hemos señalado, para que nuestra economía empiece a despuntar por méritos propios y no por mejor efecto arrastre foráneo, es la eliminación de las barreras interiores que convierten a nuestro país en un compendio de Reinos de Taifas en los que prima el interés particular sobre el general. El dumping fiscal entre las distintas comunidades autónomas es buena prueba de ello, como lo es la distinta regulación de la libertad de establecimiento y horario de los locales y centros comerciales, por poner dos de los ejemplos más evidentes. Hay una percepción errada de que es el nivel de competencias el que determina la aceptación de los ciudadanos respecto a su clase política regional. Pues no, lo es la buena gestión. Y muchas veces ésta pasa por admitir errores, desandar parte de lo andado y construir la casa desde los cimientos y no desde el tejado. Hace falta determinación y valentía. ¿La habrá? Me temo que no pero por decirlo que no quede.

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Julio 22nd, 2010 at 9:10 am

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¿Sólo los emergentes pueden salvarnos? La paradoja del ahorro, de S. McCoy en El Confidencial

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Hay veces en las que uno lee una pieza que sería pecado no compartir con sus lectores. Es lo que me ha ocurrido con el último documento de Paul McCulley, uno de los gestores más reputados de PIMCO. Con los pies en la tierra es su peculiar titular y da una lección magistral acerca de la interrelación entre el sector público y privado de la economía y la necesidad, en un entorno de desempleo estructural y exceso de capacidad, de mantener los incentivos fiscales a la economía y los déficits presupuestarios en tanto se produzca el desapalancamiento de particulares y empresas. El autor se adhiere así  a las críticas frente a los planes de austeridad en naciones desarrolladas auspiciados por el G-20 que han sido abanderadas por el Nobel Paul Krugman, entre otros notables como Martin Wolf e incluso John Mauldin. Ya saben mi opinión: ambas posturas son conciliables. No se trata de más gasto, sino de mejor gasto, por una parte, de forma paralela a un ajuste de los excesos que la ilusión de riqueza provocó en la Administración y el Estado del Bienestar, por otra. Eficiencia, eficacia y coste, en definitiva. En cualquier caso, les recomiendo la lectura del breve informe.

Pues bien, hay dentro del texto una frase que ha llamado poderosamente mi atención. Me van a permitir que la reproduzca literalmente en inglés: The developed world faces a cyclical deficiency of aggregate demand, the product of a liquidity trap and the paradox of thrift. Es decir, existe un deterioro cíclico de la demanda agregada consecuencia de una “trampa de liquidez” y de la “paradoja del ahorro”. Dos conceptos apasionantes sobre los que nos vamos a detener en días consecutivos. Si ayer mismo nos referíamos al primero al hacer referencia a los stress tests de la banca -el dinero no circula, carece de velocidad, por lo que hay fondos pero no disponible-, hoy reflexionaremos sobre la segunda pues tiene implicaciones sobre lo que está ocurriendo con los resultados empresariales en Estados Unidos, que baten por el lado del beneficio pero decepcionan en sus cifras de ingresos con el consiguiente castigo del mercado.

Para los que no estén familiarizados con la idea les recomiendo este post de propio Krugman sobre el particular. En esencia the paradox of thrift defiende que los procesos colectivos de ahorro, propios de épocas de desendeudamiento, acaban teniendo un impacto sobre consumo e inversión que, a su vez, terminan afectando a producción, empleo e ingresos personales. El resultado es que el efecto inicial sobre el ahorro agregado se desvanece. Este argumento enarbolado por los keynesianos se cumple aritméticamente en el caso de que estemos hablando de economías cerradas. En mercados abiertos, parte de la menor propensión a consumir afecta a las importaciones y por tanto a socios comerciales foráneos, diluyendo el impacto interior. Sería la intervención del estado la que compensaría tal merma con su actividad. Si ésta desaparece, los riesgos de una nueva recesión se multiplican dando lugar al llamado double dip o doble suelo de la producción nacional. Algo que ya se da por hecho en Estados Unidos de acuerdo con el indicador adelantado más fiable, el ECRI.

Pues bien, esto es lo que dice la macroeconomía. Un panorama refrendado por datos puntuales como el de ventas minoristas, que caen dos meses consecutivos, algo que nunca se ha producido durante una recuperación. Sin embargo, como obras son amores que no buenas razones los inversores han esperado para atribuir probabilidades ciertas a ese retroceso a ver lo que dicen sus corporaciones a través de sus cuentas trimestrales. Y lo que ven es que se sigue produciendo un deterioro de las ventas. Un proceso que lleva meses materializándose, como acredita este Valor Añadido de principios de septiembre del año pasado. Y que ahora, tal y como recomendábamos entonces, se ha situado en primera plana del análisis general. Un fenómeno que se extiende tanto a las firmas locales como a las multinacionales, afectadas por la existencia de una realidad similar en la mayoría de las naciones pertenecientes a la OCDE y por la falta de peso específico del consumo en alguna de las economías emergentes más destacables. Si hacemos caso a las cifras empresariales, la paradoja del ahorro está aquí con un problema adicional: la incertidumbre (y el exceso de capacidad) hacen que se paralicen proyectos de inversión con sus inevitables consecuencias en términos de negocio futuro y actividad presente (absolutamente imprescindible este post sobre la cuestión). Cash is trash y, pese a su aparente abundancia, se mantiene a niveles razonables frente a la deuda corporativa. Eso sí, con evidentes discrepancias sectoriales.

Como recuerda el propio McCulley, dado que hay que descartar la posibilidad de que el mundo desarrollado salga de esta coyuntura por sus propios medios –y más cuando el margen de maniobra en política monetaria es reducido y la posibilidad de aumentar alegremente los agujeros fiscales inexistente- sólo quedaría el recurso a los llamados BRICs y añadidos si se quiere evitar entrar en una espiral deflacionaria. La pregunta es: ¿llegarán a tiempo? “El cambio estructural desde el modelo basado en las exportaciones a uno sustentado por la demanda interna y el menor ahorro privado es indispensable para los emergentes. Sus ciudadanos podrán así disfrutar de los frutos de su propia productividad, antes que transferirlos a terceros a cambio de un dinero fiduciario fruto de un acuerdo tácito de financiación comercial (dinero por bienes). Ocurrirá seguro. Pero no esperen que sea de la noche a la mañana”. ¿Entonces?

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Julio 21st, 2010 at 8:10 am

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